<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><FictionBook xmlns="http://www.gribuser.ru/xml/fictionbook/2.0" xmlns:l="http://www.w3.org/1999/xlink"><description><title-info><genre>thriller</genre><author><first-name>Karin</first-name><last-name>Slaughter</last-name></author><book-title>Temor Fr�o</book-title><annotation><p>En los terrenos pertenecientes a una peque�a universidad del sur de Estados Unidos ha sido hallado el cuerpo de un estudiante que aparentemente se ha suicidado. Acompa�ada de su hermana embarazada, la forense Sara Linton acude al lugar para examinar el cad�ver del joven, pero hay algunos detalles que no parecen cuadrar con la hip�tesis del suicidio. Mientras Sara trabaja, su hermana Tessa, que se ha separado del grupo, es atacada brutalmente por un desconocido. A partir de ah�, la investigaci�n que dirige Jeffrey Tolliver, ex marido de Sara y jefe de polic�a, deja de ser rutinaria y toma un rumbo inesperado. No tardan en aparecer los cad�veres de otros dos estudiantes universitarios. Los primeros indicios se�alan que tambi�n se han suicidado, pero la l�gica invita a pensar que hay algo m�s oscuro y terrible detr�s de este cadena de muertes. Con un ritmo vertiginoso, Temor fr�o avanza sin dar concesiones al lector, desarrollando una historia que engancha desde la primera hasta la �ltima p�gina.</p></annotation><date/><coverpage><image l:href="#cover"/></coverpage><lang>es</lang></title-info><document-info><author><first-name/><last-name/></author><program-used>Fiction Book Designer, fb2cut 2.5.4, fb2cut 2.6.2</program-used><date value="2012-06-15">15.06.2012</date><src-url/><src-ocr/><id>FBD-E504C1-8A77-B54E-B3A3-0A31-279D-80E920</id><version>1.0</version></document-info><publish-info/></description><body><image l:href="#cover"/><title><p>Karin Slaughter</p><empty-line/><p>Temor Fr�o</p></title><section><title><p>DOMINGO</p></title><section><title><p>1</p></title><p>Sara Linton ten�a la mirada puesta en la entrada del Dairy Queen, viendo c�mo su embarazad�sima hermana sal�a con una tarrina de helado cubierto de chocolate en cada mano.</p><p>Mientras Tessa cruzaba el parque, sopl� una r�faga de viento, y su vestido color p�rpura se le levant� por encima de las rodillas. Forceje� para baj�rselo sin derramar el helado, y Sara la oy� blasfemar mientras se acercaba al coche.</p><p>Sara procur� no re�r al inclinarse para abrir la portezuela y preguntarle:</p><p>���Necesitas ayuda?</p><p>��No -dijo Tessa, metiendo el cuerpo en el coche en una lenta operaci�n. Una vez aposentada, le entreg� un helado a Sara.- Y deja ya de re�rte.</p><p>Sara puso mala cara cuando su hermana se quit� las sandalias y apoy� sus pies descalzos en el salpicadero. No hac�a ni dos semanas que hab�a comprado el BMW 330i, y Tessa ya hab�a dejado que una bolsa de Goobers se derritiera en el asiento de atr�s, adem�s de derramar una Fanta de naranja en la alfombrilla de delante. Si Tessa no hubiera estado embarazada de casi ocho meses, la habr�a estrangulado.</p><p>���Por qu� has tardado tanto? -pregunt� Sara.</p><p>��Ten�a pip�.</p><p>���Otra vez?</p><p>��No, es que me encanta entrar en el lavabo del maldito Dairy Queen -le espet� Tessa. Se abanic� con la mano-. Cristo, qu� calor.</p><p>Sara no dijo nada y puso en marcha el aire acondicionado. Como era m�dico, sab�a que Tessa estaba siendo v�ctima de sus propias hormonas, pero hab�a veces en que Sara se dec�a que lo mejor para todos ser�a encerrar a Tessa en una caja y no abrirla hasta que no oyeran llorar al beb�.</p><p>��Ese sitio estaba hasta los topes -consigui� decir Tessa con la boca llena de sirope de chocolate-. Maldita sea, �no deber�a estar toda esa gente en la iglesia?</p><p>��Mmm -asinti� Sara.</p><p>��El local estaba asqueroso. Mira este aparcamiento -dijo Tessa, agitando su cucharilla en el aire-. La gente tira la basura aqu� y les da igual qui�n la recoja. Como si pensaran que va a encargarse el hada de la basura.</p><p>Sara murmur� unas palabras para expresar su acuerdo, y sigui� comiendo su helado mientras Tessa prosegu�a con su letan�a de quejas acerca de todas las personas que hab�a visto en el Dairy Queen, desde el hombre que estaba hablando por el m�vil hasta la mujer que hab�a hecho cola diez minutos, y cuando le toc� el turno era incapaz de decidir qu� quer�a. Al cabo de un rato, Sara desconect� y se puso a mirar el aparcamiento, pensando en la atareada semana que ten�a por delante.</p><p>Hac�a varios a�os, Sara hab�a aceptado un empleo a tiempo parcial como forense del condado para comprarle a su socio, que iba a jubilarse, su parte en la Cl�nica Infantil Heartsdale, y �ltimamente su trabajo en el dep�sito de cad�veres estaba desbaratando su horario en la cl�nica. Normalmente, el trabajo no le exig�a mucho tiempo, pero la semana anterior hab�a tenido que declarar en un juicio, lo que le rob� dos d�as de la cl�nica, as� que esta semana tendr�a que hacer horas extra.</p><p>Su trabajo en el dep�sito cada vez le robaba m�s tiempo en la cl�nica, y sab�a que en un par de a�os tendr�a que decidirse por uno de los dos empleos. Cuando llegara el momento, la decisi�n ser�a complicada. El trabajo de forense era todo un reto, algo que Sara hab�a necesitado con urgencia trece a�os atr�s, cuando se march� de Atlanta y regres� a Grant County. Una parte de ella pensaba que su cerebro se atrofiar�a sin los constantes obst�culos que presentaba la medicina forense. Sin embargo, el trato con ni�os ten�a algo reconfortante, y Sara, que no pod�a tener hijos, sab�a que lo echar�a de menos. Cada d�a vacilaba a la hora de decidir qu� trabajo era mejor. Por lo general, tener un d�a malo en uno hac�a que el otro pareciera ideal.</p><p>���P�ngase las pilas! -chill� Tessa, lo bastante fuerte para llamar la atenci�n de Sara-. Tengo treinta y cuatro a�os, no cincuenta. �Te parece que una enfermera debe decirle una burrada semejante a una mujer embarazada?</p><p>Sara se qued� mirando a su hermana.</p><p>���Qu�?</p><p>���Has o�do algo de lo que estaba diciendo?</p><p>Intent� parecer convincente:</p><p>��Desde luego.</p><p>Tessa frunci� el ce�o.</p><p>��Estabas pensando en Jeffrey, �verdad?</p><p>A Sara le sorprendi� la pregunta. Por una vez, su ex marido hab�a estado ausente por completo de sus pensamientos.</p><p>��No -dijo.</p><p>��Sara, no me mientas -replic� Tessa-. El viernes pasado todo el pueblo vio a la chica de la tienda de r�tulos en la comisar�a.</p><p>��Estaba grabando las letras en el nuevo coche de polic�a -respondi� Sara, y se le puso la cara como un tomate.</p><p>Tessa le lanz� una mirada de incredulidad.</p><p>����sa no es la misma excusa de la �ltima vez?</p><p>Sara no contest�. A�n recordaba el d�a que lleg� temprano a casa y se encontr� a Jeffrey en la cama con la propietaria de la tienda de r�tulos del barrio. A la familia Linton le asombr� y le irrit� que Sara volviera a salir con Jeffrey, y aunque Sara compart�a sus sentimientos, se sent�a incapaz de romper del todo con �l. Por lo que a Jeffrey se refer�a, era incapaz de actuar con l�gica.</p><p>Tessa le advirti�:</p><p>��Ten cuidado con �l. No le dejes que se sienta muy seguro.</p><p>��No soy idiota.</p><p>��A veces lo pareces.</p><p>��Bueno, t� tambi�n lo eres -le solt� Sara, sinti�ndose una est�pida antes incluso de que las palabras salieran de su boca.</p><p>A excepci�n del ronroneo del aire acondicionado, el coche estaba en silencio. Por fin Tessa le sugiri�:</p><p>��Deber�as haber dicho: �S� que lo eres, pero �qu� soy yo, entonces?�.</p><p>Sara quiso tom�rselo a broma, pero tambi�n estaba irritada.</p><p>��Tessie, no es asunto tuyo.</p><p>Tessa solt� una estridente carcajada que reson� en los o�dos de Sara.</p><p>��Bueno, demonios, querida, eso nunca ha hecho callar a nadie. Estoy segura de que la maldita Marla Simms se lo estaba contando a todo el mundo antes de que esa putilla se bajara de su furgoneta.</p><p>��No la llames as�.</p><p>Tessa volvi� a agitar su cucharilla.</p><p>���C�mo quieres que la llame? �Guarra?</p><p>��Nada -le dijo Sara, y hablaba en serio-. No la llames de ninguna manera.</p><p>��Oh, pues yo creo que se merece unas cuantas palabras bien elegidas.</p><p>��Fue Jeffrey el que me enga��. Ella simplemente aprovech� una buena oportunidad.</p><p>��Sabes -dijo Tessa-, en mi �poca yo tambi�n aprovech� mis oportunidades, pero nunca fui detr�s de un hombre casado.</p><p>Sara cerr� los ojos, deseando que su hermana se callara. No quer�a hablar de ese asunto.</p><p>Tessa a�adi�:</p><p>��Marla le dijo a Penny Brock que la t�a esa hab�a engordado.</p><p>���Y qu� hac�as t� hablando con Penny Brock?</p><p>��Ten�a un desag�e atascado en la cocina -dijo Tessa, lamiendo su cucharilla.</p><p>Tessa hab�a dejado de trabajar con su padre a tiempo completo en el negocio de lampister�a de la familia cuando tuvo la barriga tan hinchada que ya no pod�a arrastrarse por debajo de las casas, pero a�n era capaz de aplicar el desatascador a un desag�e.</p><p>��Seg�n Penny, est� como una vaca -dijo Tessa.</p><p>En contra de su voluntad, Sara no pudo evitar sentir una oleada de triunfo, seguida por otra de culpabilidad por alegrarse de que a otra mujer se le ensancharan las caderas. Y el culo. La chica de la tienda de r�tulos ten�a m�s barriga de lo que le conven�a.</p><p>��Te estoy viendo sonre�r -dijo Tessa.</p><p>Sara sonre�a; le dol�an las mejillas de tanto como se esforzaba por mantener la boca cerrada.</p><p>��Es horrible.</p><p>���Desde cu�ndo?</p><p>��Desde� -Sara no acab� la frase-. Desde que me hace sentir una completa idiota.</p><p>��Bueno, eres lo que eres, como dir�a Popeye. -Con gestos muy exagerados, Tessa rasc� la tarrina de cart�n con la cuchara hasta dejarla limpia-. �Puedo tomarme lo que queda del tuyo?</p><p>��No.</p><p>���Estoy embarazada! -chill� Tessa.</p><p>��No es culpa m�a.</p><p>Tessa sigui� rascando su tarrina. Para molestar a�n m�s, comenz� a frotar la planta del pie contra las incrustaciones de madera nudosa del salpicadero.</p><p>Pas� un minuto antes de que Sara sintiera que un sentimiento de culpa de hermana mayor la golpeaba como un martillo. Intent� combatirlo comiendo m�s helado, pero se le atasc� en la garganta.</p><p>��Toma, eres como una ni�a grande. Le entreg� la taza.</p><p>��Gracias -dijo Tessa en tono cari�oso-. Quiz� luego podr�amos comprar un poco m�s para despu�s -sugiri�-. �Podr�as ir t� a buscarlo? No quiero que piensen que soy una glotona y, adem�s -sonri� dulcemente, agitando las pesta�as-, puede que el chaval del mostrador se haya enfadado conmigo.</p><p>��No me imagino por qu�.</p><p>Tessa parpade� con aire inocente.</p><p>��Algunas personas son muy sensibles.</p><p>Sara abri� la portezuela, contenta de tener una raz�n para salir del coche. Se hab�a alejado un metro cuando Tessa baj� la ventanilla.</p><p>��Lo s� -dijo Sara-. Extra de chocolate.</p><p>��S�, pero espera un momento. -Tessa call� para poder lamer el helado que hab�a en un lado de su tel�fono m�vil antes de sacarlo por la ventanilla-. Es Jeffrey.</p><empty-line/><p>Sara aparc� en un terrapl�n de grava, entre un coche de polic�a y el de Jeffrey, frunciendo el ce�o al o�r c�mo la grava golpeaba el lateral del veh�culo. La �nica raz�n por la que Sara cambi� su descapotable de dos plazas por un modelo m�s grande hab�a sido para poder instalar una sillita portabeb�s. Entre Tessa y los elementos, el BMW estar�a hecho un asco antes de que naciera la criatura.</p><p>���Es aqu�? -pregunt� Tessa.</p><p>��S�.</p><p>Sara tir� del freno de mano y mir� la cuenca seca del r�o que ten�an delante. Georgia llevaba padeciendo sequ�a desde mediados de los noventa, y el enorme r�o que anta�o flu�a por el bosque como una serpiente rolliza e indolente no era m�s que un arroyo por donde circulaba un hilillo de agua. S�lo quedaba un lecho seco y agrietado, y el puente de cemento que quedaba a diez metros de altura parec�a fuera de lugar, aunque Sara recordaba una �poca en que la gente pescaba all�.</p><p>���Eso es el cad�ver? -pregunt� Tessa, al tiempo que se�alaba a un grupo de hombres que formaban un semic�rculo.</p><p>��Probablemente -respondi� Sara, pregunt�ndose si esos terrenos pertenec�an a la universidad.</p><p>Grant County comprend�a tres ciudades: Heartsdale, Madison y Avondale. Heartsdale, que albergaba el Instituto Tecnol�gico de Grant, era la joya del condado, y cualquier crimen que se cometiera dentro de sus l�mites se consideraba mucho m�s horrible. Un asesinato en los terrenos de la universidad ser�a una verdadera pesadilla.</p><p>���Qu� ha pasado? -pregunt� Tessa impaciente, aunque jam�s se hab�a interesado por el trabajo de Sara.</p><p>��Eso es lo que se supone que debo averiguar -le record� Sara, extendiendo la mano hacia la guantera para coger el estetoscopio.</p><p>No hab�a mucho espacio, y la mano de Sara se apoy� en el dorso del vientre de Tessa. La dej� all� por un momento.</p><p>��Oh, Sissy -musit� Tessa, agarrando la mano de Sara-. Te quiero tanto.</p><p>Sara se ri� de las repentinas l�grimas de Tessa, pero, por alguna raz�n, tambi�n sinti� que algo se desgarraba en su interior.</p><p>��Yo tambi�n te quiero, Tessie. -Apret� la mano de su hermana y dijo-: Qu�date en el coche. No tardar�.</p><p>Cuando cerr� la portezuela del autom�vil, vio a Jeffrey dirigirse hacia ella. Ten�a el pelo negro, y lo llevaba muy repeinado hacia atr�s, a�n un poco h�medo en la nuca. Vest�a un traje gris carb�n hecho a medida, perfectamente planchado, y una placa dorada de polic�a le asomaba del bolsillo superior de la americana.</p><p>Sara llevaba unos pantalones de ch�ndal ya en pleno declive y una camiseta que hab�a dejado de ser blanca durante la administraci�n Reagan. Calzaba playeras sin calcetines, con los cordones flojos para pod�rselas meter y sacar con el menor esfuerzo posible.</p><p>��No hac�a falta que te pusieras tu mejor vestido -brome� Jeffrey, pero ella percibi� la tensi�n de su voz.</p><p>���Qu� ha pasado?</p><p>��No estoy seguro, pero yo dir�a que hay algo raro� -Se call� y mir� en direcci�n al coche-. �Te has tra�do a Tess?</p><p>��Me ven�a de paso, y ella quer�a venir�</p><p>Sara no acab� la frase, porque la verdad es que no hab�a ninguna explicaci�n, aparte de que, en aquel momento, la �nica meta en la vida de Sara era hacer feliz a Tessa� o, cuando menos, impedir que se quejara.</p><p>Jeffrey lo entendi�.</p><p>��Supongo que no val�a la pena discutir con ella.</p><p>��Me prometi� quedarse en el coche -dijo Sara.</p><p>En ese momento oy� cerrarse a su espalda la portezuela del veh�culo. Puso los brazos en jarras y se dio la vuelta. Tessa le dec�a adi�s con la mano.</p><p>��Tengo que ir ah� -dijo Tessa, se�alando una hilera de �rboles a lo lejos.</p><p>���Vuelve a casa andando? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Tiene que ir al ba�o -le explic� Sara, viendo c�mo Tessa sub�a la colina hacia el bosque.</p><p>Los dos se quedaron mirando a Tessa subir la empinada cuesta, las manos entrelazadas bajo la tripa, como si llevara un cesto.</p><p>���Te enfadar�s conmigo si me echo a re�r cuando baje la colina? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Sara se ri� con �l en lugar de contestar.</p><p>���Crees que tendr� alg�n problema cuando llegue arriba? -volvi� a preguntar.</p><p>��No te preocupes -le dijo Sara-. No la matar� hacer un poco de ejercicio.</p><p>���Est�s segura? -insisti� Jeffrey, preocupado.</p><p>��Se encuentra bien -le tranquiliz� Sara.</p><p>Jeffrey no sab�a nada de embarazos. Probablemente ten�a miedo de que Tessa se pusiera a parir antes de llegar a la arboleda. Ya quisiera ella que fuera tan f�cil.</p><p>Sara ech� a andar hacia la escena del crimen, pero se detuvo al ver que �l no la segu�a. Se volvi�; ya sab�a lo que le esperaba.</p><p>��Esta ma�ana te fuiste muy temprano -le dijo �l.</p><p>��Imagin� que necesitar�as dormir. -Sara retrocedi� hasta �l y le sac� un par de guantes de l�tex del bolsillo de la americana. Le pregunt�-: �Qu� te pasa?</p><p>��No estaba tan cansado -contest�, en el mismo tono insinuante que habr�a utilizado por la ma�ana si ella se hubiera quedado.</p><p>Sara manose� los guantes, pensando qu� decir.</p><p>��Ten�a que sacar a los perros.</p><p>��Podr�as haberlos tra�do.</p><p>Sara le lanz� una expresiva mirada al coche patrulla.</p><p>���Es nuevo? -pregunt�, fingiendo curiosidad.</p><p>Grant County era un lugar peque�o. Sara hab�a o�do hablar del autom�vil antes de que lo aparcaran delante de la comisar�a.</p><p>��Lo trajeron hace un par de d�as -dijo Jeffrey.</p><p>��Las letras parecen nuevas -dijo ella de pasada.</p><p>���Y qu�? -contest�, con la coletilla irritante que utilizaba �ltimamente cuando no sab�a qu� decir.</p><p>Sara no iba a soltar su presa.</p><p>��La chica ha hecho un buen trabajo.</p><p>Jeffrey le sostuvo la mirada, como si no tuviera nada que ocultar. A Sara le habr�a impresionado de no haber sido porque �l hab�a utilizado la misma expresi�n la �ltima vez que le asegur� que no la enga�aba.</p><p>Sara sonri�, tensa, y repiti�:</p><p>���Qu� es lo que te parece raro?</p><p>Jeffrey solt� un seco bufido de irritaci�n.</p><p>��Ahora lo ver�s -dijo, mientras se encaminaba hacia el r�o.</p><p>Sara caminaba a paso normal, pero Jeffrey aminor� la marcha para que ella no se quedara rezagada. Estaba enfadado, pero ella no permit�a que sus malos humores la intimidaran.</p><p>���Es una estudiante? -pregunt� Sara.</p><p>��Probablemente -dijo �l, cortante-. Le registramos los bolsillos. No llevaba ninguna identificaci�n, pero el terreno de este lado del r�o pertenece a la universidad.</p><p>��Estupendo -murmur� Sara.</p><p>Se preguntaba cu�nto tardar�a en aparecer Chuck Gaines, el nuevo jefe de seguridad de la universidad, para empezar a poner pegas a su labor. Era f�cil deshacerse de Chuck, pero la directriz principal de Jeffrey, en calidad de jefe de polic�a de Grant County, era procurar que la universidad fuera una balsa de aceite. Era algo que Chuck sab�a mejor que nadie, y se aprovechaba de ello siempre que pod�a.</p><p>Sara se fij� en una atractiva rubia sentada sobre unas rocas. Junto a ella estaba Brad Stephens, un agente joven que mucho tiempo atr�s hab�a sido paciente de Sara.</p><p>��Ellen Schaffer -le explic� Jeffrey-. Estaba haciendo jooging en direcci�n al bosque. Cruz� el puente y vio el cad�ver.</p><p>���Cu�ndo lo encontr�?</p><p>��Har� una hora. Llam� por el m�vil.</p><p>���Sale a correr con el m�vil? -pregunt� Sara, sin saber muy bien qu� la sorprend�a.</p><p>La gente ya no iba ni al retrete sin el m�vil, por si se aburr�an.</p><p>��Quiero intentar hablar con ella en cuanto hayas examinado el cad�ver. A lo mejor Brad consigue calmarla -dijo Jeffrey.</p><p>���Conoc�a a la v�ctima?</p><p>��No lo creo. Probablemente s�lo estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.</p><p>Casi todos los testigos compart�an esa mala suerte, ver algo durante unos instantes para no olvidarlo de por vida. Por casualidad, y por lo que Sara pod�a ver del cad�ver, en el centro del cauce, la chica hab�a tenido suerte.</p><p>��Ojo -advirti� Jeffrey, cogiendo a Sara del brazo mientras se acercaban a la orilla.</p><p>El terreno era empinado, y hab�a que bajar una cuesta para llegar al r�o. La escasez de lluvias hab�a abierto un sendero en el suelo, pero el cieno estaba poroso y suelto.</p><p>Sara calcul� que en esa zona el cauce ten�a al menos catorce metros de ancho, pero Jeffrey ya har�a que alguien lo midiera luego. El terreno estaba agostado bajo sus pies; la arenilla y la tierra se le met�an dentro de las zapatillas de deporte al andar. Doce a�os antes, el agua les habr�a llegado al cuello.</p><p>Sara se detuvo a mitad de camino y levant� la vista hacia el puente. No era m�s que una sencilla viga de cemento con una barandilla baja. Una cornisa sobresal�a unos cuantos cent�metros en la parte inferior, y entre esa zona y la barandilla alguien hab�a pintado con aerosol negro las letras �DIE NIGGER� y una esv�stica.</p><p>Sara sinti� un sabor amargo en la boca.</p><p>��Vaya, qu� bonito -coment�, con desd�n.</p><p>��Pues a m� no me lo parece -replic� Jeffrey, tan disgustado como ella-. Est� por todo el campus.</p><p>���Cu�ndo empez�? -pregunt� Sara.</p><p>La pintada estaba descolorida, quiz� ten�a un par de semanas.</p><p>���Qui�n sabe? -dijo Jeffrey-. La universidad a�n no se ha dado por enterada.</p><p>��Si se dieran por enterados, tendr�an que hacer algo al respecto -se�al� Sara. Se gir� en busca de Tessa-. �Sabes qui�n lo ha hecho?</p><p>��Estudiantes -dijo, d�ndole a la palabra un matiz desagradable mientras echaba a andar otra vez-. Probablemente un grupo de yanquis idiotas a quienes les parece divertido venir al sur a hacer el paleto.</p><p>��Odio a los racistas aficionados -murmur� Sara, esbozando una sonrisa mientras se acercaban a Matt Hogan y Frank Wallace.</p><p>��Buenas tardes, Sara -dijo Matt.</p><p>Ten�a una c�mara instant�nea en una mano y varias Polaroid en la otra.</p><p>Frank, el segundo de Jeffrey, le dijo:</p><p>��Ahora mismo hemos acabado de hacer las fotos.</p><p>��Gracias -dijo Sara poni�ndose los guantes de l�tex.</p><p>La v�ctima estaba debajo del puente, boca abajo. Ten�a los brazos extendidos a los lados y los pantalones y los calzoncillos por los tobillos. A juzgar por el tama�o y falta de vello de su tersa espalda y nalgas, era un hombre joven, probablemente en la veintena. Ten�a el pelo rubio y largo, hasta la nuca, y lo llevaba peinado con raya. Parec�a dormido, a excepci�n de la mezcla de sangre y tejido que le sal�a del ano.</p><p>��Vaya -dijo Sara, comprendiendo la preocupaci�n de Jeffrey. Por mera formalidad, Sara se arrodill� y apret� el estetoscopio contra la espalda del muerto. Sinti� y oy� moverse las costillas bajo su mano. No hab�a pulso.</p><p>Sara se enroll� el estetoscopio en el cuello y examin� el cad�ver, recitando en voz alta sus averiguaciones.</p><p>��No hay se�al de los traumatismos habituales en un caso de sodom�a forzada. Ni magulladuras ni desgarros. -Le mir� las manos y las mu�ecas. La izquierda estaba girada en un �ngulo anormal, y vio una fea cicatriz rosa que le sub�a por el antebrazo. Por su aspecto, la herida hab�a ocurrido en los �ltimos cuatro o seis meses-. No lo ataron.</p><p>El joven llevaba una camiseta color gris oscuro, que Sara levant� para ver si hab�a m�s lesiones. Ten�a un largo ara�azo en la base de la columna vertebral, con la piel levantada, pero no lo bastante para sangrar.</p><p>���Qu� es eso? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Sara no contest�, aunque hab�a algo en ese ara�azo que le parec�a raro.</p><p>Levant� la pierna derecha del muchacho para apartarla, pero se detuvo cuando vio que el pie no la acompa�aba. Sara desliz� la mano bajo la pernera del pantal�n, palpando los huesos del tobillo, a continuaci�n la tibia y el peron�; era como apretar un globo relleno de gachas. Palp� la otra pierna; ten�a la misma consistencia. Los huesos no s�lo estaban rotos, estaban pulverizados.</p><p>Se oy� cerrarse una serie de portezuelas.</p><p>��Mierda -susurr� Jeffrey.</p><p>Segundos m�s tarde, Chuck Gaines descend�a hacia el cauce, la camisa de su uniforme de seguridad color tostado tensa en el pecho. Sara conoc�a a Chuck desde la escuela primaria, donde �l siempre se met�a con ella de manera inmisericorde, ya fuera por su estatura, por sus buenas notas o su cabello pelirrojo, y le alegraba tanto verlo ahora como cuando, muchos a�os atr�s, jugaban juntos en el patio.</p><p>Lena Adams estaba junto a Chuck, y llevaba un uniforme id�ntico, pero, como era menuda, le quedaba al menos dos tallas grandes. Se sujetaba los pantalones con ayuda de un cintur�n, y, con sus gafas de sol de aviador y el pelo remetido bajo una gorra de b�isbol de visera ancha, parec�a un ni�o vestido con las ropas de su padre, sobre todo cuando perdi� pie en el terrapl�n y cay�, bajando de culo el resto del camino.</p><p>Frank acudi� en su ayuda, pero Jeffrey le detuvo con una mirada de advertencia. Lena hab�a sido detective -uno de ellos hasta hac�a siete meses. Jeffrey no la hab�a perdonado por haberse ido, y estaba decidido a asegurarse de que nadie m�s bajo su mando la imitara.</p><p>��Maldita sea -dijo Chuck, bajando los �ltimos pasos al trote.</p><p>Un leve brillo de sudor le cubr�a el labio, a pesar de que el d�a era fresco, y ten�a el rostro congestionado por el esfuerzo de descender el terrapl�n. Chuck era extremadamente musculoso, pero parec�a poco saludable. Siempre sudaba, y una fina capa de grasa hac�a que su piel pareciera tensa e hinchada. Ten�a la cara redonda, lunar, y los ojos demasiado grandes. Sara no sab�a si era por tomar esteroides o por hacer pocos levantamientos de pesas, pero parec�a como si fuera a darle un infarto de un momento a otro.</p><p>Chuck le lanz� a Sara un gui�o seductor.</p><p>��Hola, Red -le dijo antes de extender su mano carnosa hacia Jeffrey-. �Qu� hay de nuevo, jefe?</p><p>��Chuck -dijo Jeffrey, estrech�ndole la mano a rega�adientes. Le dirigi� una r�pida mirada a Lena, y a continuaci�n regres� a la escena del crimen-. Informaron del suceso hace una hora. Sara acaba de llegar.</p><p>���Qu� hay, Lena? -pregunt� Sara.</p><p>Lena hizo un leve movimiento de cabeza, pero Sara fue incapaz de leer su expresi�n tras sus gafas oscuras. Era obvio que Jeffrey desaprobaba que la saludara y, de haber estado solos, Sara le habr�a dicho lo poco que le importaba su opini�n.</p><p>Chuck dio una palmada, como para imponer su autoridad.</p><p>���Qu� tenemos aqu�, Doc?</p><p>��Probablemente un suicidio -respondi� Sara, intentando recordar cu�ntas veces le hab�a dicho a Chuck que no la llamara �Doc�.</p><p>Probablemente tantas como le hab�a dicho que no la llamara �Red�.</p><p>���S�? -pregunt� Chuck, alargando el cuello-. �No te da la impresi�n de que lo han toqueteado un poco? -Chuck indic� la parte inferior del cuerpo-. A m� me lo parece.</p><p>Sara se reclin� sobre los talones, sin responder. Volvi� a mirar a Lena, pregunt�ndose c�mo lo aguantaba. Lena hab�a perdido a una hermana hac�a un a�o, y hab�a pasado un infierno durante la investigaci�n. Aun cuando se le ocurr�an muchas cosas que no le gustaban de Lena Adams, no le deseaba a nadie la compa��a de Chuck Gaines.</p><p>Chuck pareci� darse cuenta de que nadie le prestaba atenci�n. Volvi� a dar otra palmada y orden�:</p><p>��Adams, compruebe los alrededores. A ver si puede husmear algo.</p><p>Sorprendentemente, Lena asinti� y ech� a andar corriente abajo.</p><p>Sara levant� la vista hacia el puente, haciendo visera con la mano.</p><p>��Frank, �puedes subir hasta ah� y ver si hay una nota o algo?</p><p>���Una nota? -repiti� Chuck.</p><p>Sara se dirigi� a Jeffrey.</p><p>��Imagino que salt� del puente -dijo-. Cay� de pie. Sus zapatos se hundieron en el suelo. El impacto le baj� los pantalones y le rompi� casi todos, si no todos, los huesos de los pies y las piernas. -Mir� la etiqueta de la parte posterior de sus tejanos para comprobar la talla-. Eran holgados, y desde esa altura la fuerza ser�a considerable. Imagino que la sangre es de los intestinos al desgarrarse. Se puede ver qu� parte del recto se le sali� y se separ� del ano.</p><p>Chuck solt� un silbido por lo bajo, y Sara, antes de poder reprimirse, le lanz� una mirada. Vio moverse sus labios mientras le�a el ep�teto racial del puente. Chuck le dedic� una sonrisa zafia y alegre antes de preguntarle:</p><p>���C�mo est� tu hermana?</p><p>Sara vio c�mo Jeffrey apretaba los dientes y tensaba la mand�bula. Devon Lockwood, el padre del beb� de Tessa, era negro.</p><p>��Est� bien, Chuck -respondi� Sara, oblig�ndose a no morder el anzuelo-. �Por qu� lo preguntas?</p><p>Chuck le sonri� de nuevo, asegur�ndose de que ella le ve�a mirar hacia el puente.</p><p>��Por nada.</p><p>Sara sigui� observando a Chuck, consternada de lo poco que hab�a cambiado desde el instituto.</p><p>��Esta cicatriz del brazo -interrumpi� Jeffrey-. Parece reciente.</p><p>Sara se oblig� a mirar el brazo de la v�ctima. La c�lera le form� un nudo en la garganta al responder:</p><p>��S�.</p><p>���S�? -repiti� Jeffrey, interrogativamente.</p><p>��S� -dijo Sara, haci�ndole saber que era capaz de librar sus propias batallas. Inhal� profundamente, para calmarse, antes de decir-: Mi suposici�n es que fue deliberada, siguiendo la arteria radial. Debieron de llevarlo al hospital.</p><p>Chuck de pronto se interes� por los progresos de Lena.</p><p>���Adams! -le grit�-. Compruebe en esa direcci�n.</p><p>Le hizo una se�a de que se alejara del puente, en direcci�n opuesta a la que hab�a seguido hasta ese momento.</p><p>Sara puso las manos en las caderas del muchacho y pregunt� a Jeffrey:</p><p>���Puedes ayudarme a darle la vuelta?</p><p>Mientras esperaba a que Jeffrey se pusiera unos guantes, Sara mir� en direcci�n a la l�nea de �rboles en busca de Tessa. No hab�a rastro de ella. Por una vez Sara se alegr� de que Tessa estuviera en el coche.</p><p>��Listo -dijo Jeffrey, con las manos sobre los hombros del cad�ver.</p><p>Sara cont� hasta tres y le dieron la vuelta con mucho cuidado.</p><p>���Oh, joder! -chill� Chuck, y su voz subi� tres octavas. Recul� r�pidamente, como si el cad�ver se hubiera incendiado de pronto. Jeffrey se irgui� de inmediato, con una expresi�n de horror. Matt emiti� lo que son� como una arcada seca mientras se volv�a para darles la espalda.</p><p>���Vaya! -exclam� Sara, a falta de algo mejor que decir.</p><p>La parte inferior del pene de la v�ctima estaba completamente despellejada. Un fald�n de piel de diez cent�metros colgaba separado del glande, y una serie de pendientes en forma de pesas desgarraban la piel a intervalos escalonados.</p><p>Sara se arrodill� junto al �rea p�lvica para examinar el destrozo. Oy� que alguien sorb�a aire a trav�s de los dientes cuando devolvi� la piel a su posici�n normal, estudiando los bordes irregulares all� donde la carne se hab�a separado del �rgano. Jeffrey fue el primero en hablar.</p><p>���Qu� demonios es eso?</p><p>��Piercings -dijo-. Se le llama escalera del frenillo. -Sara indic� los aretes met�licos-. Pesan bastante. El impacto debi� de bajarle la piel como si fuera un calcet�n.</p><p>��Joder -volvi� a murmurar Chuck, mirando abiertamente el desgarro.</p><p>Jeffrey no cre�a lo que ve�a.</p><p>���Se lo hizo �l?</p><p>Sara se encogi� de hombros. Los piercings en los genitales eran poco corrientes en Grant County, pero Sara hab�a visto en la cl�nica suficientes infecciones provocadas por piercings para saber que tambi�n all� algunos los llevaban.</p><p>��Cristo -murmur� Matt, dando una patada en el suelo, a�n de espaldas a ellos.</p><p>Sara indic� un fino aro de oro prendido a la nariz del muchacho.</p><p>��Ah� la piel es m�s gruesa, por eso no se le cay�. La ceja� -Mir� a su alrededor, en el suelo, divisando otro aro de oro incrustado en el barro, donde hab�a ca�do el muchacho-. A lo mejor el cierre se abri� por el impacto.</p><p>Jeffrey se�al� el pecho.</p><p>���Y ah�?</p><p>Un fino hilo de sangre se deten�a a unos cinco cent�metros por debajo del pez�n derecho del muchacho, que estaba desgarrado. Sara tuvo una intuici�n y dobl� la pretina de los tejanos. Atrapado entre la cremallera y unos Joe Boxers estaba el tercer aro.</p><p>��Pez�n con piercing -dijo, recogiendo el aro-. �Tienes una bolsa para todo esto?</p><p>Jeffrey sac� una peque�a bolsa de papel para pruebas, y la abri� para Sara. Le pregunt� con desagrado:</p><p>���Eso es todo?</p><p>��Probablemente no -respondi� ella.</p><p>Cogi� la mand�bula entre el �ndice y el pulgar y le abri� la boca. Meti� los dedos con cuidado, procurando no cortarse.</p><p>��Probablemente tambi�n lleva un piercing en la lengua -le dijo a Jeffrey, palpando el m�sculo-. Est� bisecada en la punta. Lo sabr� cuando lo tenga sobre la mesa, pero creo que el aro de la lengua est� alojado en la garganta.</p><p>Se reclin� sobre los talones, se quit� los guantes y estudi� a la v�ctima globalmente, en lugar de analizar las partes perforadas con piercings. Era un chaval de aspecto corriente, a excepci�n del hilo de sangre que le manaba de la nariz y se le remansaba en torno a los labios. Una perilla rubio rojiza le rodeaba la barbilla, poco pronunciada, y las patillas eran largas y finas, curv�ndose en torno a la mand�bula como una hebra de hilo multicolor.</p><p>Chuck dio un paso adelante para ver mejor, la boca bobaliconamente abierta.</p><p>��Ah, mierda. Pero si es� Mierda -gru��, d�ndose un golpe en la cabeza-. No me acuerdo c�mo se llama. Su madre trabaja en la universidad.</p><p>Sara vio c�mo a Jeffrey se le hund�an los hombros ante la noticia. El caso acababa de complicarse diez veces m�s.</p><p>���He encontrado una nota! -grit� Frank desde el puente.</p><p>A Sara le sorprendi� la noticia, a pesar de haber sido ella quien hab�a enviado a Frank a buscarla. Sara hab�a visto bastantes suicidios en su vida, y hab�a algo en �ste que no le cuadraba.</p><p>Jeffrey la observaba atentamente, como si pudiera leerle la mente.</p><p>���Sigues pensando que salt�? -le pregunt�.</p><p>Sara no quiso pronunciarse, y dijo:</p><p>��Eso parece, �no?</p><p>Jeffrey esper� un instante antes de decidir:</p><p>��Registraremos la zona.</p><p>Chuck ofreci� su ayuda, pero Jeffrey se lo quit� de encima con buenas palabras, al preguntarle:</p><p>��Chuck, �puedes quedarte aqu� con Matt y sacar una foto de la cara? Quiero ense��rsela a la mujer que encontr� el cad�ver.</p><p>��Eh� -Chuck intent� pensar en una excusa, no porque no deseara quedarse por all�, sino porque no quer�a aceptar �rdenes de Jeffrey.</p><p>Jeffrey le hizo una se�al a Matt cuando �ste se dio media vuelta.</p><p>��Saca algunas fotos.</p><p>Matt asinti� con rigidez, y Sara se pregunt� c�mo pensaba sacar las fotos sin mirar a la v�ctima. Chuck, por el contrario, no pod�a apartar los ojos. Probablemente nunca hab�a visto un cad�ver. Sabiendo c�mo era, a Sara no le sorprendi� la reacci�n de Chuck. Por la emoci�n que revelaba su cara, era como si estuviera mirando una pel�cula.</p><p>��Dame la mano -dijo Jeffrey, ayudando a Sara a ponerse en pie.</p><p>��Ya he llamado a Carlos -le dijo Sara. Se refer�a a su ayudante en el dep�sito-. Llegar� enseguida. Despu�s de la autopsia sabremos m�s cosas.</p><p>��Bien -dijo Jeffrey. Y a Matt-: Procura obtener una buena foto de la cara. Cuando llegue Frank, dile que se re�na conmigo junto a los coches.</p><p>Matt se despidi� con la mano, sin decir gran cosa.</p><p>Sara se guard� el estetoscopio en el bolsillo mientras caminaban por el lecho del r�o. Levant� la vista hacia el autom�vil, buscando a Tessa. El sol rebotaba oblicuo sobre el parabrisas, convirti�ndolo en un brillante espejo.</p><p>Jeffrey esper� a que Chuck no pudiera o�rlos antes de preguntarle:</p><p>���Qu� no me has dicho?</p><p>Sara se detuvo un momento, sin saber c�mo expresar sus sentimientos.</p><p>��Hay algo que no me gusta.</p><p>���Que haya venido Chuck?</p><p>��No -le dijo-. Chuck es un gilipollas. Le conozco hace treinta a�os.</p><p>Jeffrey se permiti� una sonrisa.</p><p>��Entonces, �qu� es?</p><p>Sara se volvi� para mirar al muchacho que estaba en el suelo, a continuaci�n volvi� a dirigir la vista al puente.</p><p>��El ara�azo de la espalda. �C�mo se lo hizo?</p><p>���Con la barandilla del puente? -sugiri� Jeffrey.</p><p>���C�mo? La barandilla del puente no es tan alta. Probablemente se sent� en ella y pas� los pies por encima.</p><p>��Hay una cornisa bajo la barandilla -se�al� Jeffrey-. Pudo haberse hecho el ara�azo al caer.</p><p>Sara no apartaba los ojos del puente, intentando imaginarse la escena correctamente.</p><p>��S� que te sonar� est�pido, pero si yo saltara, no querr�a darme un golpe al caer. Me pondr�a de pie sobre la barandilla y dar�a un buen salto, lejos de la cornisa. Lejos de todo.</p><p>��A lo mejor descendi� hasta la cornisa y se rasgu�� la espalda en esa parte del puente.</p><p>��Mira a ver si hay restos de piel -sugiri� Sara, aunque por alguna raz�n dudaba que encontraran algo.</p><p>���Y lo de caer de pie?</p><p>��No es tan raro como crees.</p><p>���Crees que lo hizo a prop�sito?</p><p>���Saltar?</p><p>��Eso.</p><p>Jeffrey indic� la parte inferior del cuerpo.</p><p>���El piercing? -pregunt� Sara-. Probablemente hac�a tiempo que lo llevaba. Est� bien cicatrizado.</p><p>Jeffrey hizo una mueca.</p><p>���Por qu� alguien se har�a eso?</p><p>��Dicen que aumenta la sensaci�n sexual.</p><p>Jeffrey se mostr� esc�ptico.</p><p>���Para el hombre?</p><p>��Y para la mujer -le dijo Sara, aunque la sola idea le hizo estremecer.</p><p>Volvi� a mirar en direcci�n al coche, esperando ver a Tessa. Distingu�a perfectamente la zona del aparcamiento. Exceptuando a Brad Stephens y el testigo, no se ve�a a nadie m�s.</p><p>���D�nde est� Tessa? -pregunt� Jeffrey.</p><p>���Qui�n sabe? -respondi� Sara, irritada.</p><p>Deber�a haber acompa�ado a Tessa a casa en lugar de permitir que la acompa�ara.</p><p>��Brad. Jeffrey llam� al agente mientras se acercaba a los veh�culos aparcados-. �Tessa ha bajado la colina?</p><p>��No, se�or -contest�.</p><p>Sara mir� en el asiento trasero del coche, esperando ver a Tessa acurrucada ech�ndose una siesta. El autom�vil estaba vac�o.</p><p>Jeffrey pregunt�:</p><p>���Sara?</p><p>��No pasa nada -le dijo Sara, pensando que a lo mejor Tessa hab�a bajado la colina y luego hab�a vuelto a subirla.</p><p>En las �ltimas semanas el beb� le hab�a estado bailando claqu� en la vejiga.</p><p>���Quieres que vaya a buscarla? -se ofreci� Jeffrey. -Probablemente estar� sentada en alguna parte, tom�ndose un descanso.</p><p>���Est�s segura? -le pregunt� Jeffrey.</p><p>Le hizo se�al de que se fuera y sigui� el mismo camino que Tessa hab�a tomado. Los alumnos de la universidad sol�an correr por los senderos del bosque, que iban de uno a otro lado de la ciudad. Si Sara continuaba un kil�metro hacia el este, llegar�a hasta la cl�nica pedi�trica. Rumbo al oeste la llevar�a a la autopista, y si se dirig�a hacia el norte desembocar�a al otro lado de la ciudad, cerca de la casa de los Linton. Sara se dijo que si Tessa hab�a decidido volver a casa andando sin que nadie se enterara, la matar�a.</p><p>La pendiente era m�s empinada de lo que Sara hab�a imaginado, y al llegar arriba se detuvo para recobrar el aliento. Hab�a basura por todas partes, y las latas de cerveza se esparc�an como hojas muertas. Volvi� a mirar hacia la zona del aparcamiento, donde Jeffrey estaba entrevistando a la mujer que hab�a encontrado el cad�ver. Brad Stephens la salud�, y Sara le devolvi� el saludo. Pensaba que si ella estaba sin resuello por la subida, Tessa deb�a de estar con la lengua fuera. A lo mejor se hab�a detenido a recuperar el aliento antes de volver. A lo mejor se hab�a encontrado con un animal salvaje. A lo mejor se hab�a puesto de parto. Con este �ltimo pensamiento, Sara volvi� hacia los �rboles, siguiendo un camino trillado que se adentraba en el bosque. Tras haberse internado unos cuantos pasos, inspeccion� la zona, buscando alguna se�al de su hermana.</p><p>���Tess? -la llam� Sara, procurando no enfadarse. Probablemente Tessa ech� a andar y perdi� la noci�n del tiempo. Hac�a meses que no llevaba reloj, pues las mu�ecas se le hab�an hinchado tanto que no aguantaba la correa met�lica. Sara se adentr� m�s en el bosque, levantando la voz mientras repet�a:</p><p>���Tessa?</p><p>A pesar de que era un d�a soleado, el bosque estaba umbroso, y las ramas de los altos �rboles se entrelazaban como dedos en un juego infantil, impidiendo el paso de la luz. Sin embargo, Sara levant� la mano a modo de visera, como si as� fuera a ver mejor.</p><p>���Tess? -repiti� y, a continuaci�n, cont� hasta veinte. No hubo respuesta.</p><p>La brisa agit� las hojas sobre su cabeza, y Sara experiment� un desconcertante hormigueo en la nuca. Se frot� los brazos desnudos y avanz� unos pasos por la senda. A unos cinco metros, el camino se bifurcaba. Sara intent� decidir cu�l tomar.</p><p>Los dos parec�an muy hollados, y hab�a huellas de zapatillas deportivas en la tierra. Sara se arrodill� para buscar las pisadas planas de las sandalias de Tessa entre las huellas estriadas y en zigzag de los otros calzados cuando oy� un ruido a su espalda. Se puso en pie de un salto.</p><p>���Tess? -pregunt�.</p><p>No era m�s que un mapache que se sobresalt� tanto como Sara. Se quedaron mir�ndose unos instantes, hasta que el animal se intern� corriendo en el bosque.</p><p>Sara se puso en pie, sacudi�ndose la tierra de las manos. Ech� a andar por el camino de la derecha, a continuaci�n regres� a la bifurcaci�n y dibuj� una sencilla flecha en el suelo con el tal�n, para indicar la direcci�n que hab�a tomado. Al trazar la se�al, Sara se sinti� est�pida, pero ya se reir�a luego de la precauci�n, cuando llevara a Tessa de vuelta a casa.</p><p>���Tess? -pregunt� Sara, partiendo una ramilla de una rama baja mientras avanzaba-�Tess? -volvi� a llamarla.</p><p>A continuaci�n, se detuvo, expectante, pero no hubo respuesta.</p><p>Un poco m�s adelante, Sara vio que el sendero formaba una curva suave y volv�a a bifurcarse. Dud� si ir a buscar a Jeffrey para que la ayudara, pero desech� la idea. Se sinti� una tonta por pensar en ello, pero, en su interior, sab�a que estaba realmente asustada.</p><p>Sigui� avanzando, llamando a Tess. En la siguiente bifurcaci�n volvi� a protegerse los ojos con la mano y mir� a los dos lados. Los caminos se separaban en sendas curvas, y el de la derecha formaba un pronunciado recodo a unos veinticinco metros. Ahora el bosque era m�s oscuro, y Sara ten�a que forzar la vista para ver. Comenz� a dibujar una se�al en el camino de la izquierda, pero algo relampague� en su mente, como si sus ojos hubieran tardado unos segundos en transmitir la imagen al cerebro. Sara examin� el sendero de la derecha, y vio una piedra que ten�a una forma extra�a justo antes del recodo. Dio unos cuantos pasos, y ech� a correr al darse cuenta de que se trataba de una de las sandalias de Tessa.</p><p>���Tessa! -chill�, agarrando la sandalia del suelo.</p><p>Se la llev� al pecho mientras miraba a su alrededor, buscando fren�ticamente a su hermana.</p><p>Sara dej� caer la sandalia y sinti� un mareo. Se le hizo un nudo en la garganta a medida que el miedo reprimido se convert�a en terror. En un claro, Tessa estaba tendida boca arriba, una mano en la barriga, la otra a un costado. La cabeza le formaba un �ngulo anormal, y ten�a los labios ligeramente separados y los ojos cerrados.</p><p>��No� -exclam� Sara, corriendo hacia su hermana.</p><p>No las separaban m�s de seis metros, pero se le hicieron interminables. Por la mente de Sara cruzaron un mill�n de posibilidades mientras corr�a hacia Tessa, pero ninguna de ella se aproxim� a lo que ahora ve�an sus ojos.</p><p>��Dios m�o. -Sara solt� un grito ahogado. Las rodillas se le doblaron al dejarse caer al suelo-. Oh, no�</p><p>Hab�an apu�alado a Tessa al menos dos veces en el vientre y una en el pecho. Hab�a sangre por todas partes, y el p�rpura oscuro de su vestido era ahora de un negro intenso y h�medo. Sara mir� el rostro de su hermana. Le hab�an cortado el cuero cabelludo, que colgaba sobre el ojo izquierdo, y el rojo intenso de la carne viva contrastaba con el blanco p�lido de la piel.</p><p>��No� Tess� �No! -grit� Sara. Le llev� la mano a la mejilla e intent� hacerle abrir los ojos-. �Tessie? -dijo-. Dios m�o, �qu� ha pasado?</p><p>Tessa no respondi�. Estaba ex�nime, y no present� ninguna resistencia cuando Sara le volvi� a colocar el cuero cabelludo desgarrado en la cabeza y le oblig� a abrir los p�rpados para verle las pupilas. Sara le busc� el pulso de la car�tida, pero le temblaban tanto las manos que s�lo consigui� pintar con los dedos un macabro dibujo en el cuello de Tessa. Apret� el o�do contra el pecho de su hermana, y el vestido h�medo se le peg� a la mejilla mientras intentaba encontrar signos de vida.</p><p>Mientras escuchaba, Sara le mir� el vientre, donde estaba el beb�. La sangre y el l�quido amni�tico manaban de la incisi�n inferior como un grifo abierto. Un trozo de intestino asomaba por un ancho desgarr�n del vestido, y Sara cerr� los ojos al verlo, conteniendo el aliento hasta que oy� el d�bil latido del coraz�n de Tessa y sinti� el casi imperceptible subir y bajar de su pecho mientras le entraba aire en los pulmones.</p><p>���Tess? -dijo Sara, incorpor�ndose y limpi�ndole la sangre de la cara con el dorso de la mano-. Tessie, por favor, despierta.</p><p>Alguien pis� una rama detr�s de Sara, y ella se volvi� con el coraz�n en un pu�o al o�r el chasquido. Brad Stephens estaba detr�s de ella, la boca abierta de consternaci�n. Se miraron, los dos sin habla durante unos segundos.</p><p>���Doctora Linton? -pregunt� por fin Brad, su voz casi inaudible en aquel enorme claro.</p><p>Ten�a la misma expresi�n sobrecogida del mapache que hab�a visto antes.</p><p>Lo �nico que pudo hacer Sara fue mirarlo. Su mente le gritaba que fuera a buscar a Jeffrey, que hiciera algo, pero no le sal�an las palabras.</p><p>��Ir� a buscar ayuda -dijo, y sus zapatos resonaron contra el suelo cuando se dio media vuelta y se alej� corriendo por el sendero.</p><p>Sara observ� a Brad hasta que �ste desapareci� por el recodo antes de volver la vista hacia Tessa. No pod�a estar ocurriendo. Las dos estaban atrapadas en una horrible pesadilla, de la que despertar�an y todo habr�a acabado. �sa no era Tessa, no pod�a ser su hermana peque�a, que hab�a insistido en acompa�arla como cuando eran peque�as. Tessa s�lo hab�a ido a dar una vuelta, a aliviarse la vejiga. No pod�a estar en el suelo desangr�ndose mientras a Sara no se le ocurr�a otra cosa que hacer que darle la mano y llorar.</p><p>��Todo ir� bien -le dijo a su hermana, alargando el brazo para coger la otra mano de Tessa.</p><p>Not� algo pegajoso entre la piel de las dos, y cuando observ� la mano derecha de Tessa, vio que �sta ten�a un trozo de pl�stico blanco pegado a la palma.</p><p>���Qu� es esto? -pregunt�.</p><p>Tessa apret� el pu�o y solt� un gemido.</p><p>���Tessa? -dijo Sara, olvid�ndose del pl�stico-. Tessa, m�rame.</p><p>Los p�rpados de Tessa temblaron, pero no se abrieron.</p><p>���Tess? -pregunt� Sara de nuevo-. Tess, qu�date conmigo. M�rame.</p><p>Lentamente, Tessa abri� los ojos y musit�:</p><p>��Sara� -pero enseguida comenzaron a cerrarse de nuevo en un temblor.</p><p>���Tessa, no cierres los ojos! -le orden� Sara. Le apret� mano y le pregunt�-: �Sientes mi mano? H�blame. �Notas c�mo te aprieto la mano?</p><p>Tessa asinti�, y de pronto puso unos ojos como platos, como si acabaran de sacarla de un sue�o profundo.</p><p>���Puedes respirar bien? -pregunt� Sara, consciente del estridente p�nico de su voz. Intent� calmarse, pues sab�a que s�lo estaba empeorando las cosas-. �Te cuesta respirar?</p><p>Tessa pronunci� un no mudo, los labios temblando del esfuerzo.</p><p>���Tess? -dijo Sara-. �D�nde te duele? �Qu� es lo que m�s te duele?</p><p>Tessa no respondi�. De manera vacilante, se llev� la mano a la cabeza, y los dedos quedaron por encima del cuero cabelludo desgarrado. Su voz no era m�s que un susurro cuando pregunt�:</p><p>���Qu� ha pasado?</p><p>��No lo s� -le dijo Sara.</p><p>No estaba segura de nada, s�lo de que deb�a mantener despierta a Tessa.</p><p>Los dedos de su hermana tocaron su cuero cabelludo. Not� que la piel s� mov�a y Sara le quit� la mano.</p><p>���Qu�? -dijo Tessa, pero su voz se apag� en esa palabra. Cerca de su cabeza hab�a una piedra grande, sobre cuya superficie hab�a restos de sangre y pelo.</p><p>���Te golpeaste la cabeza al caer? -pregunt� Sara, pensando que a lo mejor hab�a sido eso-. �Eso es lo que pas�?</p><p>��No lo s�</p><p>���Alguien te apu�al�, Tess? -pregunt� Sara-. �Recuerdas lo que ocurri�?</p><p>La cara de Tessa se crisp� de miedo mientras se llevaba la mano a la barriga.</p><p>��No -dijo Sara, mientras sujetaba la mano abierta de Tessa para que no se tocara la herida.</p><p>De nuevo se oy� el chasquido de unas ramas cuando Jeffrey lleg� corriendo. Se arrodill� al lado de Sara y pregunt�:</p><p>���Qu� ha pasado?</p><p>Al verle, Sara se ech� a llorar.</p><p>���Sara? -pregunt�, pero Sara no pod�a responder-. Sara -repiti� Jeffrey. La agarr� por los hombros y le orden�-: Sara, conc�ntrate. �Viste qui�n lo hizo?</p><p>Mir� a su alrededor, y cay� en la cuenta de que la persona que hab�a apu�alado a Tessa pod�a seguir ah�.</p><p>���Sara?</p><p>Ella neg� con la cabeza.</p><p>��Yo no� No�</p><p>Jeffrey le registr� los bolsillos, encontr� el estetoscopio y se lo puso en la mano inerte.</p><p>��Frank est� llamando a una ambulancia -dijo, y su voz son� tan lejana que Sara pens� que le estaba leyendo los labios en lugar de o�r sus palabras-. �Sara?</p><p>Las emociones la paralizaban, y no sab�a qu� hacer. Su visi�n form� una especie de t�nel, y todo lo que aparec�a era Tessa, ensangrentada, aterrada, los ojos abiertos a causa del susto. Algo pas� ante ellos: horror abyecto, dolor, un miedo cegador. Sara no sab�a qu� hacer.</p><p>���Sara? -repiti� Jeffrey y le puso la mano en el brazo. Volvi� a o�r en una furiosa acometida, como el agua que se derrama de una presa.</p><p>�l le apret� el brazo hasta hacerle da�o.</p><p>��Dime qu� he de hacer.</p><p>De alg�n modo, sus palabras la devolvieron al presente. Sin embargo, se le form� un nudo en la garganta al decir:</p><p>��Qu�tate la camisa. Necesitamos detener la hemorragia.</p><p>Sara vio a Jeffrey quitarse la americana y la corbata y, a continuaci�n, se arranc� la camisa desgarrando los ojales. Poco a poco, la mente de Sara comenz� a funcionar. Pod�a hacerlo. Sab�a qu� hacer.</p><p>���Es grave? -le pregunt� �l.</p><p>Sara no respondi�, pues sab�a que expresar el da�o infligido supondr�a agravarlo. Lo que hizo fue apretar la camisa de Jeffrey contra el vientre de Tessa; a continuaci�n coloc� encima la mano de Jeffrey.</p><p>��As� -dijo, para que �l supiera cu�nta presi�n ejercer.</p><p>���Tess? -pregunt� Sara, procurando ser fuerte-. Quiero que me mires, �entendido, cari�o? M�rame y hazme saber si hay alg�n cambio, �de acuerdo?</p><p>Tessa asinti�, y sus ojos se desviaron a un lado cuando Frank se acerc� a ellos.</p><p>Frank se acuclill� junto a Jeffrey.</p><p>��Hay una ambulancia a�rea a menos de diez minutos de aqu�.</p><p>Comenz� a desabrocharse la camisa en el momento en que Lena Adams apareci� en el calvero. Matt Hogan iba detr�s, las manos apretadas a los lados.</p><p>��Debe de haberse ido por ah� -les dijo Jeffrey, indicando el sendero que se internaba en el bosque.</p><p>Los dos se fueron corriendo sin decir palabra.</p><p>��Tess -dijo Sara, abri�ndole la herida del pecho para ver su profundidad. La trayectoria del cuchillo habr�a acercado la hoja peligrosamente al coraz�n-. S� que esto duele, pero aguanta. �Entendido? �Puedes aguantar por m�?</p><p>Tessa asinti� en un gesto r�gido, los ojos le daban vueltas. Sara utiliz� el estetoscopio para escuchar el pecho de Tessa, y sus latidos eran sonoros y acelerados, su respiraci�n un veloz staccato. A Sara comenz� a temblarle la mano mientras apretaba el receptor contra el abdomen de Tessa, buscando el latido del feto. Una pu�alada en el vientre era una pu�alada al feto, y a Sara no le sorprendi� no encontrar el segundo latido. El l�quido amni�tico se hab�a derramado por la herida, destruyendo el entorno protector del beb�. Si la hoja no hab�a da�ado al feto, lo habr�an hecho la p�rdida de sangre y fluido.</p><p>Sara sinti� que los ojos de Tessa la taladraban, formul�ndole una pregunta que no quer�a responder. Si Tessa entraba en estado de shock, o ten�a una subida de adrenalina, la hemorragia ser�a mayor.</p><p>��Es una herida leve -dijo Sara, sintiendo c�mo se le revolv�a el est�mago ante la inmensidad de la mentira. Hizo que Tessa la mirara a los ojos, le cogi� la mano y le dijo-: El latido es d�bil, pero puedo o�rlo.</p><p>Tessa levant� la mano derecha para palparse el est�mago, pero Jeffrey lo impidi�. Le mir� la palma.</p><p>���Qu� es eso? -pregunt�-. �Tessa? �Qu� tienes en la mano? Levant� la mano de Tessa para ver lo que le hab�a llamado la atenci�n. En el rostro de Tessa apareci� una expresi�n de desconcierto cuando el pl�stico revolote� en la brisa.</p><p>���Se lo quitaste a �l? -pregunt� Jeffrey-. �A la persona que te atac�?</p><p>��Jeffrey -dijo Sara, ahora en voz baja.</p><p>La sangre empapaba por completo la camisa de Jeffrey, y le sub�a por la mano hasta la mu�eca. �l entendi� lo que Sara quer�a decirle, y comenz� a quitarse la camiseta pero ella le dijo que no y le cogi� la americana porque era m�s r�pido.</p><p>Tessa gimi� ante el moment�neo cambio de presi�n, y el aire susurr� entre sus dientes.</p><p>���Tess? -pregunt� Sara en voz alta, cogi�ndole la mano-. �Est�s aguantando bien?</p><p>Tess asinti� d�bilmente, los labios apretados; las fosas nasales se le ensanchaban como si le costara respirar. Apret� tan fuerte la mano de Sara que �sta sinti� que se le mov�an los huesos.</p><p>��No tienes problemas para respirar, �verdad? -le pregunt� Sara.</p><p>Tessa no respondi�, pero ten�a los ojos muy abiertos, y pasaban r�pidamente de Jeffrey a Sara y viceversa.</p><p>Sara intent� eliminar el miedo de su voz mientras repet�a:</p><p>���Est�s respirando bien?</p><p>Si Tessa dejaba de poder respirar sola, Sara no podr�a hacer gran cosa para ayudarla.</p><p>La voz de Jeffrey era firme y controlada.</p><p>���Sara? -Ten�a la mano extendida sobre el vientre de Tessa-. Me ha parecido notar una contracci�n.</p><p>Sara neg� r�pidamente con la cabeza, y puso la mano junto a la de Jeffrey. Pudo sentir contracciones del �tero.</p><p>Sara levant� la voz y pregunt�:</p><p>���Tessa? �Sientes m�s dolor que antes aqu� abajo? �Un dolor p�lvico?</p><p>Tessa no respondi�, pero le casta�etearon los dientes como si tuviera fr�o.</p><p>��Voy a comprobar la dilataci�n, �entendido? -le advirti� Sara a su hermana, levant�ndole el vestido.</p><p>Los muslos de Tessa estaban impregnados de sangre y fluido, formando una superficie mate, negra y pegajosa. Sara meti� los dedos en el canal. La reacci�n del cuerpo ante cualquier trauma era tensarse, y eso era lo que estaba haciendo ahora Tessa. Sara sinti� como si acabara de meter la mano en un torno.</p><p>��Intenta relajarte -le dijo Sara a Tessa, palp�ndole el cuello del �tero.</p><p>Hab�an transcurrido muchos a�os desde que Sara hiciera las pr�cticas de obstetricia. Incluso lo que hab�a le�do �ltimamente respecto al parto era del todo insuficiente.</p><p>No obstante, Sara le dijo:</p><p>��Est�s bien. Lo est�s haciendo bien.</p><p>��Lo he notado otra vez -afirm� Jeffrey.</p><p>Sara le cort� con una mirada, inst�ndole a que se callara. Ella tambi�n hab�a sentido la contracci�n, pero no pod�an hacer nada. Aun cuando hubiera una oportunidad de que el beb� estuviera vivo, una ces�rea en medio del bosque matar�a a Tessa. Si el cuchillo le hab�a seccionado el �tero, se desangrar�a antes de llegar al hospital.</p><p>��Muy bien -afirm� Sara, apartando la mano de Tessa-. No has dilatado. Todo va bien. �Entendido, Tessa? Todo va bien. Los labios de Tessa segu�an movi�ndose, pero el �nico sonido que se o�a era el intenso jadeo de su respiraci�n. Estaba hiperventilando, iba directa a la hipocapnia.</p><p>��C�lmate, cari�o -dijo Sara, acercando su cara a la de Tessa-. Intenta respirar m�s despacio, �entendido?</p><p>Sara le ense�� c�mo, inhalando profundamente, espirando poco a poco, recordando cuanto hab�a aprendido en las clases de preparaci�n del parto seg�n la t�cnica de la psicoprofilaxis.</p><p>��Muy bien -dijo Sara a medida que la respiraci�n de Tessa comenz� a calmarse-. Lenta y tranquila.</p><p>Sara experiment� un alivio moment�neo, pero a continuaci�n todos los m�sculos de la cara de Tessa se tensaron al mismo tiempo. Su cabeza comenz� a temblar, y la mano de Sara absorbi� la vibraci�n como si fuera un diapas�n. De los labios de Tessa comenz� a emanar un gorgoteo, y a continuaci�n fluy� un fino hilo de un l�quido de color claro. Ten�a los ojos vidriosos, la mirada fr�a y vac�a.</p><p>Sara, en voz baja, le pregunt� a Frank:</p><p>���Cu�nto va a tardar la ambulancia?</p><p>��Ya deber�a de estar aqu�.</p><p>��Tessa -dijo Sara, haciendo que su voz sonara seria, amenazadora. No le hab�a hablado as� a su hermana desde que Tessa ten�a doce a�os y quer�a hacer un salto mortal desde el tejado de la casa-. Tessa, aguanta. Aguanta un poco m�s. Esc�chame. Aguanta. Te digo que�</p><p>Tessa sufri� un s�bito y violento espasmo, la mand�bula se le apret�, los ojos se le pusieron en blanco y emiti� unos sonidos guturales. El ataque irrumpi� con aterradora intensidad, recorriendo el cuerpo de Tessa como una corriente el�ctrica.</p><p>Sara intent� utilizar su cuerpo como barrera para que Tessa no se hiciera m�s da�o. Tessa temblaba de manera incontrolable, gem�a, los ojos le daban vueltas en las �rbitas. Se le afloj� la vejiga, el olor de su orina era fuertemente �cida. Ten�a la mand�bula tan apretada que los m�sculos del cuello le sobresal�an como cables de acero.</p><p>Sara oy� el zumbido de un motor a lo lejos, a continuaci�n los n�tidos golpes intermitentes de las palas de un helic�ptero. Cuando la ambulancia a�rea sobrevol� sus cabezas antes de aterrizar en el lecho del r�o, Sara sinti� las l�grimas escoci�ndole los ojos.</p><p>��Deprisa -susurr�-. Por favor, deprisa.</p></section><section><title><p>2</p></title><p>Jeffrey pudo ver a Sara a trav�s de la ventanilla del helic�ptero mientras �ste se elevaba. Ten�a la mano de Tessa apretada contra su pecho, la cabeza inclinada como si rezara. Ni �l ni Sara eran creyentes, pero Jeffrey pronunci� mentalmente una oraci�n destinada a quien quisiera escucharla, implorando que Tessa se pusiera bien. Sigui� mirando a Sara y rezando en silencio, hasta que el helic�ptero describi� un amplio giro a la derecha y sobrevol� inclinado la hilera de �rboles. Cuanto m�s se alejaba, m�s le costaba encontrar palabras, por lo que cuando el aparato gir� hacia el oeste en direcci�n a Atlanta, lo �nico que experiment� fue c�lera e impotencia.</p><p>Jeffrey baj� la mirada hacia la fina tira blanca de pl�stico que hab�a encontrado en la mano de Tessa. Se la hab�a arrancado de la palma antes de que la subieran al helic�ptero, con la esperanza de que quiz� les condujera a la persona que la hab�a atacado. Ahora, al contemplarla, sinti� que lo invad�a una aplastante sensaci�n de desaliento. Tanto �l como Sara hab�an tocado el pl�stico. No hab�a huellas claras en la sangre. No hab�a manera de saber si ten�a algo que ver con la agresi�n.</p><p>���Jefe?</p><p>Frank le entreg� a Jeffrey la americana y la camisa, las dos empapadas de sangre.</p><p>��Cristo -dijo, sacando la placa y la cartera. Estaban tan impregnadas como sus ropas. Encontr� una bolsa para pruebas y meti� la tira de pl�stico dentro mientras preguntaba-: �Qu� demonios ha pasado?</p><p>Frank extendi� las manos sin decir nada.</p><p>El gesto irrit� a Jeffrey, que se trag� el hiriente comentario que le hab�a venido a la mente, sabiendo que lo que le hab�a ocurrido a Tessa Linton no era culpa de Frank. En cualquier caso, la culpa era de Jeffrey. Hab�a estado toc�ndose los huevos a menos de cien metros de donde Tessa hab�a sido atacada; hab�a sabido que algo pasaba al no ver a Tessa en el coche, y deber�a haber insistido en acompa�ar a Sara a buscarla.</p><p>Se guard� la bolsa en el bolsillo de los pantalones y pregunt�:</p><p>���D�nde est�n Lena y Matt?</p><p>Frank abri� el m�vil.</p><p>��No -le dijo Jeffrey. Lo peor que le pod�a pasar a Matt estando en mitad del bosque era que le sonara el tel�fono-. Dales diez minutos. -Mir� su reloj, sin saber muy bien cu�nto tiempo hab�a transcurrido-. Si por entonces no han llegado, iremos a buscarlos.</p><p>��Entendido.</p><p>Jeffrey dej� caer sus ropas al suelo y coloc� la placa y la cartera encima.</p><p>��Llama a comisar�a. Que manden seis unidades. Frank comenz� a marcar el n�mero y pregunt�:</p><p>���Quieres que soltemos al testigo?</p><p>��No -dijo Jeffrey.</p><p>Sin decir nada m�s, comenz� a bajar la colina hacia los coches aparcados.</p><p>Intent� ordenar sus pensamientos mientras caminaba. Sara hab�a cre�do intuir algo sospechoso en el suicidio. El apu�alamiento de Tessa en las inmediaciones aumentaba esa posibilidad. Si el chaval que hab�a en el r�o hab�a sido asesinado, era posible que Tessa Linton hubiera sorprendido al agresor en el bosque.</p><p>��Jefe -dijo Brad en voz baja para no ser grosero. Detr�s de �l, Ellen Schaffer hablaba por su m�vil.</p><p>Jeffrey fulmin� a Brad con la mirada. Dentro de diez minutos todo el campus sabr�a exactamente lo que hab�a pasado. Brad hizo una mueca, comprendiendo el error que hab�a cometido.</p><p>��Lo siento.</p><p>Ellen Schaffer prosigui� la conversaci�n.</p><p>��Tengo que irme -dijo bruscamente a su interlocutor al tel�fono e interrumpi� la llamada.</p><p>Era una joven rubia y atractiva, de ojos almendrados y con uno de los acentos yanquis m�s desagradables que Jeffrey hab�a o�do en mucho tiempo. Vest�a unos pantalones cortos de deporte ajustados y una camiseta de lycra corta y a�n m�s ajustada. Ca�do sobre las caderas llevaba un cintur�n del que colgaba un reproductor de CD, y en torno al ombligo llevaba tatuado un sol con unos rayos de complicado dibujo.</p><p>��Se�orita Schaffer� -dijo Jeffrey.</p><p>La voz de Schaffer fue m�s aguda de lo que Jeffrey recordaba cuando le pregunt�:</p><p>���Va a ponerse bien?</p><p>��Eso creo -dijo Jeffrey, aunque se le form� un nudo en las tripas al o�r la pregunta.</p><p>Cuando hab�an depositado a Tessa en la camilla, estaba inconsciente. No hab�a manera de saber si volver�a a despertarse. Jeffrey quer�a estar con Sara, pero en el hospital lo �nico que pod�a hacer era esperar. Al menos as� podr�a encontrar algunas respuestas para la familia de Sara.</p><p>���Puede contarme otra vez qu� pas�? -pregunt� Jeffrey. El labio inferior de Schaffer tembl� ante la pregunta.</p><p>Jeffrey le ech� un cable:</p><p>���Vio el cad�ver desde el puente?</p><p>��Estaba corriendo. Siempre salgo a correr por la ma�ana.</p><p>�l volvi� a mirar su reloj.</p><p>���A esta hora exacta?</p><p>��S�.</p><p>���Siempre va sola?</p><p>��Normalmente. A veces.</p><p>Jeffrey hizo un esfuerzo deliberado por ser cort�s, cuando lo que le hubiera gustado de verdad habr�a sido zarandear a la mujer y hacerle decir lo que quer�a saber.</p><p>���Normalmente va a correr sola?</p><p>��S� -contest� Schaffer-. Lo siento.</p><p>���Normalmente coge este camino?</p><p>��Normalmente -repiti� ella-. Bajo por el puente y luego me interno en el bosque. Hay senderos�</p><p>No acab� la frase al comprender que �l ya deb�a de saberlo.</p><p>��As� pues -dijo �l, haci�ndole retomar el hilo-, �usted corre por este camino todos los d�as?</p><p>Ellen asinti�, con un movimiento r�pido.</p><p>��No es habitual que me pare en el puente, pero not� algo raro. No s� por qu� me par�. -Apret� los labios formando una l�nea delgada al pensar en ello-. Suele o�rse alg�n ruido, sonidos de la naturaleza. Pero hoy estaba todo demasiado silencioso. �Sabe a qu� me refiero?</p><p>Jeffrey lo sab�a. Hab�a experimentado la misma extra�a sensaci�n cuando corr�a por el bosque en busca de Sara y Tessa. Los �nicos sonidos que se o�an eran los de sus propias zancadas golpeando el suelo y su coraz�n resonando con fuerza en su cabeza.</p><p>Ellen prosigui�:</p><p>��De modo que me detuve a hacer unos estiramientos y entonces mir� por la barandilla� y ah� lo encontr�.</p><p>���No baj� a ver c�mo estaba?</p><p>Ellen pareci� inc�moda.</p><p>��No� �Deber�a?</p><p>��No -dijo Jeffrey, y, para ser amable, a�adi�-: Hubiera contaminado la escena.</p><p>Ellen pareci� aliviada.</p><p>��Me di cuenta de que�</p><p>Se mir� las manos, llorando en silencio.</p><p>Jeffrey volvi� la vista hacia el bosque, inquieto porque Matt y Lena no hubieran vuelto, sobre todo despu�s del ruido que hab�a hecho el helic�ptero. Enviarlos al bosque no hab�a sido una de sus mejores ideas.</p><p>Schaffer interrumpi� sus pensamientos al preguntar:</p><p>��Ese chico, �sufri�?</p><p>��No -le asegur� �l, aunque no ten�a ni idea-. Creemos que salt� del puente.</p><p>Ellen pareci� sorprendida.</p><p>��Sencillamente supuse que�</p><p>Jeffrey no la dej� demorarse en sus sentimientos.</p><p>��As� que le vio y llam� a la polic�a. �Qu� hizo luego?</p><p>��Me qued� en el puente hasta que el agente lleg�. -Se�al� a Brad, quien sonri� con timidez-. Luego vinieron los dem�s, y yo me qued� con �l.</p><p>���Vio a alguien m�s? �En el bosque?</p><p>��S�lo a la chica que sub�a la colina -dijo ella.</p><p>���A nadie m�s?</p><p>��No. A nadie -respondi� Ellen, mirando m�s all� del hombro de Jeffrey.</p><p>�ste se volvi� y vio a Matt y Lena salir del bosque. Lena cojeaba, las manos extendidas a los lados para no caer. Matt le ofreci� la mano para ayudarla a bajar, pero ella la rechaz�.</p><p>��Ma�ana acabar� de interrogarla -dijo Jeffrey a Ellen Schaffer-. Gracias por ponerse a nuestra disposici�n. -Y a Brad-: Aseg�rate de que vuelve a su colegio mayor.</p><p>��S�, se�or -dijo Brad, pero �ste ya estaba subiendo la colina. Las suelas de los mocasines de Jeffrey resbalaban en el suelo mientras corr�an hacia Lena y Matt, pero en lo �nico que pod�a pensar era en que hab�a puesto en peligro a otra mujer enviando a Lena al bosque. Cuando lleg� junto a ellos, el remordimiento le constre��a el pecho. Puso una mano bajo el brazo de Lena para ayudarla a sentarse.</p><p>���Qu� ha sucedido? -pregunt� Jeffrey, sinti�ndose como una cotorra, dici�ndose que aquel d�a hab�a repetido la pregunta un mill�n de veces y segu�a sin tener una respuesta satisfactoria-. �Te encuentras bien?</p><p>��S� -dijo Lena, rechaz�ndolo con tanta energ�a que baj� de culo el resto de la cuesta. Frank fue a ayudarla e intent� cogerla del brazo, pero ella lo apart� de una sacudida y dijo-: Joder, estoy bien -aunque hizo una mueca de dolor cuando su pie toc� el suelo.</p><p>Los tres hombres se quedaron petrificados cuando Lena se desat� el cord�n del zapato y Jeffrey supo que todos sent�an lo mismo que �l. Cuando levant� la vista, Matt y Frank le dirigieron sendas miradas acusatorias. Lena podr�a haberse hecho da�o de verdad en el bosque. Lo que le hab�a pasado -y lo que le pod�a haber ocurrido- era culpa de Jeffrey.</p><p>Lena rompi� el hechizo al decir:</p><p>��Segu�a ah�.</p><p>���D�nde? -pregunt� Jeffrey, y not� que se le aceleraba el pulso.</p><p>��El cabr�n estaba escondido detr�s de un �rbol, mirando qu� pasaba.</p><p>Frank murmur� un col�rico �Cristo�, pero Jeffrey no supo si su c�lera se dirig�a hacia el agresor o hacia �l.</p><p>��Le persegu� -a�adi� Lena, ajena a la tensi�n, o quiz� prefiriendo simplemente no hacer caso-. Tropec� con algo. Un tronco. No s�. Puedo ense�arte d�nde se escond�a.</p><p>Jeffrey intent� hallar una explicaci�n a todo eso. �El agresor se hab�a quedado para asegurarse de que Tessa consegu�a ayuda, o simplemente se hab�a puesto a mirar qu� pasaba como si viera una pel�cula?</p><p>La voz de Frank trasluc�a impaciencia cuando le pregunt� a Matt:</p><p>���Y d�nde estabas t� mientras pasaba todo eso?</p><p>Matt utiliz� el mismo tono cortante.</p><p>��Nos separamos para cubrir m�s terreno. Un par de minutos despu�s vi que el tipo echaba a correr.</p><p>Frank refunfu��.</p><p>��En primer lugar, no deber�as haberla dejado sola.</p><p>Y Matt le replic� con otro desplante.</p><p>��Simplemente estaba siguiendo la rutina.</p><p>��Basta -dijo Jeffrey, intentando detenerlos-. As� no vamos a solucionar nada. -Volvi� su atenci�n hacia Lena-. Ese tipo, �estaba muy cerca de la escena?</p><p>��Cerca -respondi�-. Se hab�a salido del camino, a unos cincuenta metros. Volv� sobre mis pasos, pensando que si a�n segu�a por ah� estar�a cerca para poder ver lo que pasaba.</p><p>���Le viste bien? -le pregunt� Jeffrey.</p><p>��No -dijo ella-. �l me vio antes a m�. Estaba acurrucado detr�s de un �rbol. A lo mejor se lo pasaba bomba viendo c�mo Sara perd�a los nervios.</p><p>��No te he pedido especulaciones -le espet� Jeffrey, a quien no le gustaba la manera condescendiente en que hab�a pronunciado el nombre de Sara.</p><p>Lena nunca se hab�a llevado bien con Sara, pero ahora no era momento de revivir viejas rencillas, sobre todo considerando el estado en que se encontraba Tessa.</p><p>��Viste al tipo. Y luego �qu�?</p><p>��No le vi -replic� ella, furiosa.</p><p>Jeffrey comprendi� demasiado tarde que hab�a pulsado el bot�n equivocado. Mir� a Frank y a Matt en busca de ayuda, pero �stos miraban con la misma dureza que Lena.</p><p>��Sigue -dijo Jeffrey.</p><p>Lena fue lac�nica.</p><p>��Vi algo borroso. Movimiento. Se levant� y se fue. Le persegu�.</p><p>���Por d�nde se fue?</p><p>Lena tard� unos momentos en responder, levantando los ojos en busca del sol.</p><p>��Hacia el oeste, probablemente en direcci�n a la autopista.</p><p>���Era blanco? �Negro?</p><p>��Blanco -dijo, y a�adi�, un tanto a la ligera-, creo.</p><p>���Crees? -pregunt� Jeffrey, consciente de que estaba echando le�a al fuego, pero incapaz de reprimirse.</p><p>��Ya te lo he dicho -dijo ella a la defensiva-. El tipo se dio la vuelta y ech� a correr. �Qu� iba a hacer, preguntarle que fuera m�s despacio para que pudiera ver de qu� raza era?</p><p>Jeffrey call� unos instantes, intentando controlarse.</p><p>���C�mo iba vestido?</p><p>��Llevaba algo oscuro.</p><p>���Chaqueta? �Tejanos?</p><p>��Tejanos, puede que una chaqueta. No lo s�. Estaba oscuro.</p><p>���Una cazadora? �Abrigo?</p><p>��Una cazadora� creo.</p><p>���Alg�n arma?</p><p>��No lo vi.</p><p>���De qu� color ten�a el pelo?</p><p>��No lo s�.</p><p>���No lo sabes?</p><p>��Creo que llevaba sombrero.</p><p>���Crees que llevaba sombrero? -De pronto, toda la impotencia acumulada desde que viera a Tessa al borde de la muerte estall�-. Por el amor de Dios, Lena, �cu�nto hace que eres polic�a?</p><p>Lena lo mir� con ese odio feroz al que Jeffrey estaba acostumbrado en los sospechosos a los que interrogaba.</p><p>��Perseguiste a un puto sospechoso, �y ni siquiera sabes si llevaba sombrero o no? �Qu� cojones hac�as ah�, coger margaritas?</p><p>Lena segu�a mir�ndole fijamente, y la barbilla le temblaba al reprimir lo que quer�a decirle.</p><p>��Pues qu� suerte que no viniera a por ti -dijo Jeffrey-. Ahora tendr�amos a dos chicas en el helic�ptero en lugar de una.</p><p>��S� cuidar de m� misma -le espet�.</p><p>���Crees que ese cuchillito que llevas en el tobillo va a protegerte?</p><p>Le disgust� la expresi�n de sorpresa que vio en el rostro de Lena, sobre todo porque cre�a haberle ense�ado mejor. Jeffrey hab�a visto la funda cuando Lena baj� de culo por el terrapl�n del r�o.</p><p>��Deber�a arrestarte por llevarlo escondido -le dijo �l.</p><p>Ella no le apartaba los ojos; su odio a�n era palpable.</p><p>��M�s te vale dejar de mirarme as� -la advirti�.</p><p>Lena ten�a los dientes tan apretados que casi no entendieron sus palabras.</p><p>��Ya no trabajo para ti, capullo.</p><p>En el interior de Jeffrey, algo estaba a punto de explotar. Su vista se agudiz�, todo pareci� quedar asombrosamente enfocado.</p><p>��Jefe -dijo Frank, y puso una mano en el hombro de Jeffrey. �ste se ech� para atr�s, sabiendo que actuaba como un loco. Vio sus ropas ensangrentadas en el suelo, la sangre de Tessa. Todas las im�genes le asaltaron de golpe: las l�grimas en la cara de Sara formando un reguero sobre sus mejillas ensangrentadas. El brazo de Tessa, fl�cido, colgando de la camilla cuando la levantaron.</p><p>Jeffrey se volvi� para que no pudieran ver su expresi�n, recogi� su placa, la limpi� con el fald�n de la camiseta y se concedi� unos momentos para calmarse.</p><p>Brad Stephens eligi� ese instante para aparecer, haciendo girar el sombrero en la mano.</p><p>���Qu� pasa, jefe?</p><p>La c�lera ahogaba la garganta de Jeffrey.</p><p>��Te dije que acompa�aras a Schaffer al colegio mayor.</p><p>��Se encontr� con unas amigas -dijo Brad, palideciendo-. Quiso irse con ellas. -Sus ojos azul claro se ensancharon de temor, y tartamude�-: Yo� yo� yo me figur� que estar�a mejor con ellas. Est�n en su residencia. Keyes House. No imagin� que�</p><p>��No pasa nada -le interrumpi� Jeffrey, sabiendo que si le hac�a pagar el enfado a Brad s�lo se sentir�a peor. Le dijo-: Que uno de los muchachos vaya a la autopista. Que busquen a alguien que va a pie. A cualquiera que vaya a pie. Lleve o no chaqueta.</p><p>No mir� a Lena al decir esas �ltimas palabras, aunque ella deb�a de saber que tener una descripci�n era muy importante.</p><p>��Las unidades llegar�n enseguida -afirm� Frank.</p><p>Jeffrey asinti�.</p><p>��Quiero una batida desde esta zona hasta el �ltimo lugar en el que Lena vio al agresor. Buscamos un cuchillo. Cualquier cosa que llame la atenci�n.</p><p>��Llevaba algo en la mano -dijo Lena, como si ofreciera un premio-. Una bolsa blanca.</p><p>Brad Stephens solt� un grito ahogado, y se sonroj� cuando vio que todos le miraban.</p><p>���Qu� ocurre? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Brad habl� con una mezcla de aprensi�n y disculpa.</p><p>��Vi que Tessa recog�a algo mientras sub�a la colina -dijo.</p><p>���El qu�?</p><p>��Cosas, basura, supongo. Llevaba una bolsa de pl�stico, como las que te dan en el Pig.</p><p>Se refer�a a la tienda de comestibles Piggly Wiggly. Miles de personas compraban all� todas las semanas.</p><p>Jeffrey se oblig� a callar durante unos segundos. Se acord� del trozo de pl�stico que hab�a encontrado en la mano de Tessa. Aquel fragmento podr�a haber sido arrancado perfectamente de una bolsa de pl�stico de esa tienda.</p><p>���Tessa se encontr� la bolsa en la colina? -pregunt� Jeffrey a Brad.</p><p>Por primera vez se fij� en la cantidad de basura que hab�a en la zona. La brigada de limpieza de la universidad dedicaba casi todas sus energ�as a los terrenos m�s pr�ximos a las facultades. Seguramente llevaban un a�o sin limpiar por esa zona.</p><p>��S�, se�or -dijo Brad-. Tessa simplemente la recogi� y comenz� a meter cosas en la bolsa mientras sub�a la colina.</p><p>���Qu� cosas? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Brad volvi� a tartamudear, algo que le ocurr�a s�lo cuando estaba nervioso.</p><p>��Ba� basura, supongo. Envoltorios, latas y cosas as�.</p><p>Jeffrey intent� moderar su tono con Brad, sobre todo porque, por alguna raz�n, aquel tartamudeo azuzaba de nuevo su ira.</p><p>���Y no se te ocurri� subir hasta all� y preguntarle qu� estaba haciendo?</p><p>��Me dijo que me quedara con la testigo -le record� Brad. Sus p�lidas mejillas volvieron a sonrojarse-. Y yo� esto� no quer�a entrometerme con lo que estaba haciendo. Ya sabe, cosas pe� personales.</p><p>��Comun�calo por radio -dijo Jeffrey a Matt-. Ropas oscuras, quiz� lleve una bolsa de pl�stico.</p><p>���Crees que rob� la basura? -pregunt� Lena, esc�ptica.</p><p>Matt se acerc� el m�vil al o�do y se alej� unos pasos para transmitir las �rdenes de Jeffrey. Frank miraba a Lena, pero no hab�a manera de saber lo que pensaba.</p><p>Jeffrey vio que Chuck se tomaba con calma la subida de la colina. Cuando le vio detenerse y agacharse, se puso tenso, pero Chuck s�lo se estaba atando los cordones del zapato.</p><p>Cuando Chuck lleg� a su lado, le dijo:</p><p>��Estaba con el cad�ver. Protegiendo la escena del crimen.</p><p>Lena no le hizo caso.</p><p>���Crees que hay alguna relaci�n? -pregunt� a Jeffrey.</p><p>�ste dedujo de la expresi�n de Frank que, despu�s de todo lo que hab�a pasado, ahora empezaba a plante�rselo. El viejo polic�a habr�a acabado cayendo en la cuenta, pero Lena siempre iba muy por delante de los agentes m�s veteranos de la brigada. Su r�pida inteligencia fue lo que Jeffrey m�s ech� de menos cuando Lena los dej�.</p><p>��Tiene que haber alguna relaci�n -repiti� Lena.</p><p>Jeffrey no quiso contestar, y no s�lo porque Chuck se estaba enterando de todo. Lena hab�a decidido dejar la polic�a hac�a siete meses. Ya no formaba parte de su equipo.</p><p>��D�jame ver la nota de suicidio -le pidi� a Frank.</p><p>��Estaba debajo de una roca, al final del puente -contest� Frank.</p><p>Se llev� la mano al bolsillo y sac� una hoja de cuaderno doblada. Jeffrey no pensaba rega�ar a Frank por no haber guardado la nota en una bolsa para pruebas. Los dos ten�an las manos tan ensangrentadas que pod�an manchar la hoja.</p><p>Jeffrey la observ�, pero sus ojos no llegaron a leerla. Chuck se llev� la mano a la barbilla, pensativo.</p><p>���Sigue creyendo que salt� �l solo?</p><p>��S� -contest� Jeffrey, mirando al guarda de seguridad del campus.</p><p>En lo referente a los secretos, Chuck era un cedazo con patas. Jeffrey le hab�a o�do contar chismes de tanta gente que sab�a que no se pod�a confiar en �l.</p><p>Frank acudi� en auxilio de Jeffrey y dijo a Chuck:</p><p>��Un asesino le habr�a apu�alado, no le habr�a tirado de un puente. No cambian su modus operandi as� como as�.</p><p>��Es l�gico -asinti� Chuck, aunque cualquiera con un gramo de inteligencia habr�a hecho m�s preguntas.</p><p>Jeffrey le devolvi� la nota a Frank.</p><p>��Cuando llegue el equipo, id al otro lado del r�o. Si tenemos que buscar huellas las buscaremos, �entendido? -dijo Jeffrey.</p><p>��S� -contest� Frank-. Empezaremos en el r�o e iremos hacia la autopista.</p><p>��Bien.</p><p>Matt hab�a acabado sus llamadas y Jeffrey le encomend� otra misi�n.</p><p>��Llama a Macon a ver si podemos traer algunos perros.</p><p>Chuck cruz� los brazos sobre el pecho.</p><p>��Traer� algunos de los m�os�</p><p>Jeffrey le clav� el �ndice varias veces.</p><p>��Mant�n a tu gente de los cojones fuera de mi escena del crimen -le orden�.</p><p>Chuck no se arredr�.</p><p>��Este terreno pertenece a la universidad.</p><p>Jeffrey se�al� el cad�ver que hab�a en el lecho del r�o.</p><p>��Lo �nico que tienes que hacer es averiguar qui�n es el chaval y cont�rselo a su madre.</p><p>��Es Rosen -dijo Chuck, a la defensiva-. Andy Rosen.</p><p>���Rosen? -repiti� Lena.</p><p>���Le conoc�as? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Lena neg� con la cabeza, pero �ste intuy� que le ocultaba algo.</p><p>���Lena? -dijo, d�ndole otra oportunidad de desembuchar.</p><p>��He dicho que no -le espet�.</p><p>Jeffrey ya no estuvo seguro de si estaba mintiendo o s�lo quer�a tocarle las narices. En cualquier caso, no estaba para juegos.</p><p>��Te dejo al frente de la b�squeda -dijo Jeffrey a Frank-. Tengo cosas que hacer.</p><p>Frank asinti�, imaginaba ad�nde ten�a que ir Jeffrey.</p><p>��Que la madre est� en la biblioteca dentro de una hora para que pueda interrogarla -dijo Jeffrey a Chuck. Se�al� a Lena con el dedo-. Yo de ti, me llevar�a a Lena a hacer la notificaci�n. Tiene mucha m�s experiencia que t�.</p><p>Jeffrey le ech� otra mirada a Lena, pensando que ella agradecer�a el comentario. Por la manera en que ella le devolvi� la mirada, se dio cuenta de que Lena no cre�a que le hubiera hecho ning�n favor.</p><empty-line/><p>Jeffrey siempre ten�a una camisa de repuesto en el coche, pero por mucho que frotara no conseguir�a quitarse la sangre de las manos. Utiliz� una botella de agua para limpiarse el pecho y la parte superior del cuerpo, pero a�n ten�a las u�as bordeadas de rojo. Su anillo de promoci�n de Auburn ten�a sangre seca, y tambi�n hab�a sangre alrededor de los n�meros de su camiseta del equipo de f�tbol y del a�o en que se habr�a graduado de haber continuado. Jeffrey se acord� del famoso verso de Macbeth, reconocer la culpa magnificaba la sangre, y la hac�a parecer peor de lo que era. Tessa nunca deber�a haber estado en esa colina. Tres avezados polic�as armados estaban a menos de treinta metros, y la hab�an apu�alado hasta casi matarla. �l deber�a haberla protegido. Deber�a haber hecho algo.</p><p>Jeffrey lleg� al camino de entrada de los Linton, y aparc� detr�s de la furgoneta de Eddie. El miedo le invadi� como un virus mientras se obligaba a salir del coche. Desde que Sara y Jeffrey se divorciaron, Eddie Linton hab�a dejado claro que no consideraba a Jeffrey m�s que una mierda que hab�a manchado el zapato de su hija. A pesar de ello, Jeffrey sent�a aut�ntico aprecio por el viejo. Eddie era un buen padre, el tipo de padre que le hubiera gustado tener de ni�o. Hac�a m�s de diez a�os que Jeffrey conoc�a a los Linton, y durante su matrimonio con Sara sinti�, por primera vez en su vida, que formaba parte de una familia. En gran medida, Tessa era como una hermana para �l.</p><p>Jeffrey inspir� profundamente antes de recorrer el camino de entrada. Una fresca brisa le provoc� un escalofr�o, y se dio cuenta de que estaba sudando. Llegaba m�sica de la parte de atr�s de la casa, y decidi� dar un rodeo en lugar de llamar a la puerta principal. Se detuvo repentinamente al reconocer la canci�n de la radio. A Sara no le gustaba el ajetreo ni la formalidad, de modo que se casaron en la casa de los Linton. Intercambiaron los votos en el sal�n, y luego se celebr� una peque�a recepci�n para la familia y los amigos en el jard�n de atr�s. La canci�n que sonaba ahora fue la primera que bailaron como marido y mujer. Se acord� de lo que sinti� al abrazarla, al notar la mano de ella en la nuca, acarici�ndosela ligeramente, su cuerpo pegado al de �l de una manera casta y tambi�n la m�s sensual que jam�s hab�a experimentado. Sara bailaba muy mal, pero o el vino o el momento le otorgaron una repentina y milagrosa coordinaci�n, y bailaron hasta que la madre de Sara les record� que ten�an que coger un avi�n. Eddie hab�a intentado detenerla; ni siquiera entonces quer�a que Sara se fuera.</p><p>De nuevo hizo un esfuerzo por avanzar. Un d�a remoto se hab�a llevado a una de las hijas de los Linton, y ahora volv�a para decirles que a lo mejor perd�an a otra.</p><p>Al girar por la esquina, Cathy Linton se re�a de algo que Eddie hab�a dicho. Estaban sentados en la terraza de atr�s, ajenos a todo mientras escuchaban a Shelby Lynne y disfrutaban de un ocioso domingo por la tarde, igual que casi todo el mundo en Grant County. Cathy estaba sentada en una tumbona, los pies sobre un escabel mientras Eddie le pintaba las u�as.</p><p>La madre de Sara era una mujer hermosa, y en sus cabellos largos y rubios apenas hab�a alg�n mech�n gris. Deb�a de rondar los sesenta, pero a�n manten�a su atractivo. Hab�a algo sexy y apegado a la realidad en ella que Jeffrey encontraba irresistible. Aunque Sara insist�a en que ella no se parec�a en nada a su madre -Cathy era menuda y ella alta, Cathy era flaca como un muchacho y a Sara no le faltaban curvas-, hab�a muchas cosas que las dos mujeres compart�an. Sara ten�a la piel perfecta de su madre, y una sonrisa que te hac�a sentir que eras la cosa m�s importante del planeta cuando te la dedicaban. Tambi�n ten�a el c�ustico ingenio de su madre, y sab�a ponerte en tu sitio y hacer que sonara como un cumplido.</p><p>Cathy sonri� a Jeffrey cuando le vio.</p><p>��Te hemos echado de menos en el almuerzo -le dijo.</p><p>Eddie se incorpor� en su silla, enrosc� el tap�n del esmalte de u�as y farfull� algo que Jeffrey prefiri� no haber o�do. Cathy subi� el volumen de la m�sica, obviamente recordando la boda. Se puso a cantar, con una voz grave y ronca: �Confieso que te amo��, con un brillo de burla tan feliz en la mirada, en aquellos ojos que se parec�an tanto a los de Sara, que tuvo que apartar la vista.</p><p>Cathy baj� el volumen, intuyendo que algo pasaba, probablemente pensaba que Jeffrey hab�a discutido con Sara.</p><p>��Las chicas volver�n pronto. No s� qu� las retiene -dijo.</p><p>Jeffrey se acerc� un poco m�s. Apenas le sosten�an las piernas, y sab�a que lo que estaba a punto de decir cambiar�a las cosas de ra�z. Cathy y Eddie jam�s olvidar�an esa tarde, el momento en que sus vidas sufrieron un vuelco inesperado. Como polic�a, Jeffrey hab�a hecho cientos de notificaciones, hab�a comunicado a cientos de padres, esposas y amigos que sus seres queridos hab�an sido lastimados o, peor a�n, que nunca volver�an a casa. Ninguna le hab�a afectado tanto como �sa. Comunicarle eso a los Linton ser�a casi tan horrible como volver a estar en ese claro, viendo derrumbarse a Sara mientras Tessa se desangraba, sabiendo que no pod�a hacer nada para ayudarlas. Jeffrey comprendi� que le miraban porque llevaba callado demasiado rato.</p><p>���D�nde est� Devon? -pregunt�.</p><p>Por nada del mundo querr�a repetir esto otra vez. Cathy le dirigi� una mirada inquisitiva.</p><p>��Est� en casa de su madre -dijo, con el mismo tono de voz que Sara hab�a utilizado una hora antes con Tessa: firme, controlado, asustado.</p><p>Abri� la boca para formular una pregunta, pero no le sali� ni una palabra.</p><p>Jeffrey subi� los pelda�os lentamente, pregunt�ndose c�mo iba a hacerlo. Se qued� en el escal�n superior, se meti� las manos en los bolsillos. Los ojos de Cathy siguieron sus manos, sus manos manchadas de sangre y de culpa.</p><p>Vio moverse la garganta de Cathy al tragar. A continuaci�n la madre de Sara se llev� la mano a la boca y unas repentinas l�grimas brillaron en sus ojos.</p><p>Finalmente, Eddie habl� en nombre de su mujer, verbalizando la �nica pregunta que el padre de dos hijas puede hacer:</p><p>���Cu�l de ellas?</p></section><section><title><p>3</p></title><p>Con la excusa de haberse torcido un tobillo, Lena se qued� rezagada respecto a Chuck, sabiendo que se pondr�a hecha una furia si �l intentaba darle conversaci�n. Necesitaba un par de minutos para reflexionar acerca de lo que hab�a pasado con Jeffrey. Su mente no olvidar�a el modo en que �l la hab�a mirado. En otras ocasiones, Jeffrey se hab�a enfadado con Lena, pero nunca como aquel d�a. Aquel d�a la hab�a odiado.</p><p>Durante el �ltimo a�o, la vida de Lena hab�a sido un largo calvario, que hab�a empezado cuando perdi� su trabajo y acabado -por el momento- cuando baj� de culo hasta el r�o. No era de extra�ar que Jeffrey la hubiera echado del cuerpo. Ten�a raz�n; no era de fiar. Jeffrey no confiaba en ella porque demostraba constantemente que no lo merec�a. Esta vez pod�a costarle a Jeffrey perder al hombre que hab�a apu�alado a Tessa Linton.</p><p>��No te quedes atr�s -le dijo Chuck por encima del hombro. Iba un par de pasos por delante de ella, y Lena mir� su ancha espalda, deseando transmitirle todo su odio.</p><p>��Venga, Adams -insisti� Chuck-. Camina y se te pasar� el dolor.</p><p>��Ya no me duele.</p><p>��Muy bien -dijo Chuck, aminorando el paso. Le lanz� una h�meda sonrisa-. As� que� al parecer el jefe no te quiere volver a ver ni en pintura.</p><p>��Ni a ti tampoco -le record�.</p><p>Chuck solt� un bufido, como si Lena hubiera hecho un chiste en lugar de decirle la verdad. Lena no hab�a conocido a nadie que tuviera tanto arte a la hora de cerrar los ojos a lo evidente.</p><p>��No le caigo bien porque sal�a con su novia cuando �bamos al instituto -dijo Chuck.</p><p>���Saliste con Sara Linton? -pregunt� Lena.</p><p>Le parec�a tan inveros�mil como que hubiera salido con la reina de Inglaterra.</p><p>Chuck se encogi� de hombros sin darle importancia.</p><p>��Hace mucho tiempo. �Eres amiga de ella o qu�?</p><p>��S� -minti� Lena. Sara no era ni mucho menos amiga suya-. Nunca me lo mencion�.</p><p>��Es un tema delicado para ella -explic� Chuck-. La dej� por otra.</p><p>��Muy bien -dijo Lena, considerando que eso era t�pico de Chuck.</p><p>Pensaba que todo el mundo se cre�a cualquier palabra que saliera de su boca, y actuaba seg�n la falsa impresi�n de que era una persona respetada en el campus, aun cuando todos sab�an que la �nica raz�n por la que Chuck obtuvo ese trabajo era porque su padre hab�a llamado por tel�fono a Kevin Blake, el decano de Grant Tech. Albert Gaines, presidente de Inversiones y Pr�stamos Grant, era de los que cortaban el bacalao en la ciudad, sobre todo en la universidad. Cuando Chuck volvi� a su ciudad natal, tras ocho a�os en el ej�rcito, entr� directamente a trabajar de director de seguridad del campus sin que nadie hiciera ninguna pregunta.</p><p>Obedecer a un hombre como Chuck era una p�ldora amarga que Lena ten�a que tragarse todos los d�as. Cuando renunci� a su placa, no se le presentaron muchas opciones. A sus treinta y cuatro a�os, Lena s�lo sab�a hacer de polic�a. Hab�a entrado en la academia nada m�s salir del instituto y nunca hab�a mirado atr�s. Las otras cosas para las que estaba cualificada eran voltear hamburguesas y limpiar casas, y ninguna le resultaba atractiva.</p><p>En los d�as posteriores a su salida del cuerpo de polic�a, Lena consider� la posibilidad de marcharse bien lejos, quiz� visitar M�xico y encontrar a la familia de su abuela o irse de voluntaria al extranjero; pero la realidad se le impuso, y se dio cuenta de que al banco tanto le daba si necesitaba un cambio de aires: segu�an esperando mensualmente el pago de la hipoteca y de los plazos del coche. Ni siquiera con la m�sera pensi�n de incapacidad que recib�a del departamento de polic�a y el poco dinero que hab�a conseguido vendiendo la casa consegu�a llegar a fin de mes.</p><p>El trabajo en la universidad le proporcionaba vivienda gratis en el campus y un seguro m�dico en lugar de un salario digno. Cierto que la vivienda era una porquer�a y que el seguro m�dico le cubr�a tan poco que le entraba p�nico cada vez que estornudaba, pero era un trabajo estable, y al menos no ten�a que irse a vivir con su t�o Hank. Volver a Reece, donde Hank hab�a criado a Lena y a Sibyl, su hermana gemela, habr�a sido demasiado f�cil. Habr�a sido demasiado f�cil instalarse en el bar propiedad de Hank y espantar sus pesadillas empinando el codo. Habr�a sido demasiado f�cil ocultarse del resto del mundo, hasta que hubieran pasado treinta a�os y siguiera sujetando un taburete, y las cicatrices de sus manos fueran el �nico recordatorio de por qu� hab�a comenzado a beber.</p><p>Lena hab�a sido violada hac�a un a�o; no s�lo violada, sino secuestrada y retenida durante d�as. Sus recuerdos de esos d�as eran dispersos, pues la hab�an drogado durante casi toda la agresi�n, y su mente estaba en un lugar m�s seguro mientras maltrataban su cuerpo. Las cicatrices de las manos y los pies constitu�an un recordatorio permanente de que la hab�an clavado al suelo con las piernas y los brazos abiertos para que estuviera accesible a su agresor en todo momento. A�n le dol�an las manos cuando hac�a fr�o, pero el dolor no era nada comparado con el miedo que sinti� al contemplar c�mo aquellos largos clavos se le hund�an en la carne.</p><p>Antes de posar su mirada en Lena, aquel mismo animal hab�a matado a Sibyl, su hermana, y el hecho de que el hombre ya no existiera no la consolaba. A Lena a�n se le aparec�a en sue�os, unas pesadillas tan v�vidas que a veces se despertaba ba�ada en un sudor fr�o, agarrada a la colcha, sintiendo su presencia en la habitaci�n. A�n resultaban peores los sue�os que no eran pesadillas, cuando �l la tocaba tan suavemente que la piel de Lena se estremec�a, y ella se despertaba confusa y excitada, el cuerpo temblando en respuesta a las im�genes er�ticas que su mente dormida hab�a evocado. Sab�a que las drogas que aquel individuo le suministr� durante el secuestro enga�aban a su cuerpo para que reaccionara a esos est�mulos, pero aun as� no pod�a perdonarse. A veces el recuerdo del tacto de su secuestrador la cubr�a como una fina telara�a, y de pronto se pon�a a temblar tan fuerte que s�lo una ducha de agua hirviendo pod�a hacer que volviera a sentir la piel como suya.</p><p>Lena no sab�a si era desesperaci�n o estupidez lo que, hac�a un mes, la hab�a hecho telefonear al centro de orientaci�n psicol�gica de la universidad. Fuera lo que fuese lo que la empuj�, las tres sesiones y media a las que consigui� asistir fueron un tremendo error. Hablar de lo ocurrido con una desconocida -y tampoco es que Lena llegara a contarle lo peor- era algo que la superaba. Hab�a cosas demasiado privadas para comentarlas. A los diez minutos de la cuarta sesi�n, especialmente dolorosa, Lena se puso en pie, se fue de la cl�nica y no volvi�. Sin embargo, ahora deb�a decirle a esa misma doctora que su hijo hab�a muerto.</p><p>��Adams -dijo Chuck, mirando a su espalda-, �conoces a esta t�a?</p><p>Para Chuck, las mujeres eran siempre t�as o zorras, seg�n lo dispuestas -en su opini�n- que estuvieran a follar con �l. Lena deseaba con todas sus fuerzas que �l la considerara una zorra, pero a veces ten�a la sensaci�n de que, para Chuck, era s�lo cuesti�n de tiempo que ella se arrojara a sus pies.</p><p>��No la conozco -le dijo Lena. Y por si acaso, a�adi�-: Bueno, la he visto por el campus.</p><p>�l volvi� a mirarla, pero Chuck era tan incapaz de leer los pensamientos ajenos como de hacer amistades.</p><p>��Rosen -dijo Chuck-. �No te parece un apellido jud�o?</p><p>Lena se encogi� de hombros; le importaba bien poco. Grant Tech era un lugar donde la integraci�n era casi total y, exceptuando un par de gilipollas que recientemente hab�an decidido hacer pintadas racistas sobre cualquier cosa que no se moviera, reinaba una buena armon�a.</p><p>��Espero que esa t�a no�</p><p>Chuck solt� un silbido e hizo el gesto de atornillarse el dedo en la sien. Naturalmente, Chuck daba por sentado que cualquiera que trabajara en una cl�nica psiqui�trica estaba chalado.</p><p>Lena no le proporcion� la satisfacci�n de una respuesta. Pensaba si alguien la reconocer�a en la cl�nica. Los domingos cerraban a las dos, pero Rosen hab�a aceptado ver a Lena despu�s del horario habitual, quiz� debido a la popularidad de su cargo. No hab�a m�s que leer cualquier peri�dico para conocer los macabros detalles del secuestro y la violaci�n de Lena. Probablemente, Rosen estuvo encantada de o�r la voz de Lena al tel�fono.</p><empty-line/><p>��Vamos all� -dijo Chuck, abriendo la puerta del centro de orientaci�n.</p><p>Lena detuvo la puerta antes de que se le cerrara en la cara y sigui� a Chuck por la abarrotada sala de espera.</p><p>Como casi todas las universidades, Grant Tech, en su departamento de salud mental, andaba escas�sima de fondos. Sobre todo en Georgia, donde la Beca Hope, financiada gracias a la loter�a, aseguraba pr�cticamente que todo aquel que supiera hacer la o con un canuto entraba en la universidad p�blica. Cada vez se matriculaban m�s chavales que no soportaban la tensi�n emocional de estar lejos de casa o de tener que esforzarse en los estudios. Al ser una universidad polit�cnica, Grant prestaba una mayor atenci�n a los empollones de matem�ticas o a los que rend�an m�s de lo esperado. Esas personalidades tipo matr�cula de honor no se tomaban bien los fracasos, y el centro de orientaci�n estaba pr�cticamente hasta los topes debido a la afluencia de nuevos alumnos. Lena se dijo que si sus seguros m�dicos eran como el de ella, los alumnos no tendr�an otra opci�n que volver a clase.</p><p>Chuck se subi� los pantalones al acercarse a la recepci�n. Lena casi le�a sus pensamientos mientras lo ve�a mirar a su alrededor y se daba cuenta de que casi todos los pacientes eran chicas vestidas con camisetas muy cortas y pantalones acampanados. Lena ten�a su propia opini�n acerca de esas j�venes, cuyos problemas m�s serios eran sus relaciones con los chicos y que echaban de menos a Fido. Probablemente no ten�an ni idea de lo que era tener problemas de verdad, problemas que te ten�an en vela por la noche, que te hac�an sudar hasta que llegaba la ma�ana y pod�as volver a respirar.</p><p>���Hola? -dijo Chuck, aporreando con la palma la campanilla del mostrador.</p><p>Algunas chicas pegaron un bote al o�r el ruido, y le lanzaron a Lena una mirada desagradable, como si esperaran que ella tuviera que controlarla.</p><p>���Hola?</p><p>Se inclin� sobre el mostrador, intentando ver pasillo abajo. Su voz resonaba tanto que Lena sinti� deseos de taparse los o�dos. Pero lo �nico que hizo fue mirar al suelo, intentando disimular su bochorno.</p><p>Por fin apareci� la recepcionista, una mujer alta de cabello rubio rojizo con una mueca de irritaci�n en la cara. Mir� a Lena sin que pareciera reconocerla.</p><p>��Ya est�s aqu� -dijo Chuck, sonriendo como si fueran viejos amigos.</p><p>���S�?</p><p>���Carla? -pregunt� Chuck, leyendo su etiqueta identificativa.</p><p>Sus ojos se demoraron en los pechos de la joven. Ella cruz� los brazos.</p><p>���Qu� hay?</p><p>Lena decidi� intervenir, y habl� en voz baja.</p><p>��Tenemos que ver a la doctora Rosen.</p><p>��Est� con un paciente. No se la puede molestar.</p><p>Lena estaba a punto de hacer un aparte con la mujer y explicarle en privado la situaci�n, cuando Chuck solt�:</p><p>��Su hijo se ha suicidado har� cosa de una hora.</p><p>Toda la sala solt� un grito ahogado. Cayeron algunas revistas, y dos chicas salieron por la puerta una a los pocos segundos de la otra.</p><p>Carla tard� un momento en recuperarse de la impresi�n.</p><p>��Ir� a buscarla -dijo.</p><p>Lena la detuvo.</p><p>��Ya ir� yo. Ind�queme cu�l es su consulta.</p><p>La mujer exhal� un suspiro de alivio.</p><p>��Gracias.</p><p>Chuck iba detr�s de Lena mientras segu�an a la mujer por un pasillo largo y estrecho. La claustrofobia invadi� a Lena como una repentina llamarada, y cuando llegaron a la consulta de Jill Rosen estaba sudando. Con su olfato habitual para saber c�mo empeorar las cosas, Chuck se acerc� tanto a Lena que casi se apoyaba en ella. Oli� su loci�n para despu�s del afeitado mezclada con el repugnante olor dulz�n de su chicle, que masticaba sonoramente en su o�do. Lena contuvo el aliento y apart� su cabeza de �l para no tener arcadas.</p><p>La recepcionista dio unos golpecitos en la puerta.</p><p>��Jill?</p><p>Lena se ensanch� el cuello de la camisa en busca de aire. Rosen abri� la puerta con un ��S�?� de exasperaci�n. Entonces vio a Lena, y al reconocerla sonri� con curiosidad. Abri� la boca para decir algo, pero Lena la interrumpi�.</p><p>���Es usted la doctora Rosen? -pregunt� Lena, consciente de que su voz sonaba met�lica.</p><p>Rosen mir� a Lena y luego a Chuck, dudando un instante antes de dirigirse al paciente que estaba en la consulta para decirle:</p><p>��Lily, volver� enseguida. Por aqu� -dijo al cerrar la puerta.</p><p>Lena le lanz� una mirada furibunda a Chuck antes de seguir a la doctora, pero �l, sin darse por aludido, camin� pegado a sus talones.</p><p>En su breve �poca de paciente, Lena s�lo hab�a visto la sala de espera y la consulta de Rosen, de modo que le sorprendi� verse en una sala de conferencias bastante grande. El espacio era acogedor y abierto, con muchas plantas, igual que la consulta de Jill Rosen. Las paredes estaban pintadas de un bals�mico gris claro. Hab�a sillas de tapicer�a malva bajo una gran mesa de caoba. Cuatro archivadores con cuatro cajones ocupaban un lado de la sala, y a Lena le alegr� comprobar que all� nadie entrar�a a husmear.</p><p>La doctora dio media vuelta y se apart� el pelo de los ojos. Jill Rosen ten�a la cara estrecha y el cabello, casta�o oscuro, ca�a sobre sus hombros. Era atractiva para su edad, que deb�a rondar los cuarenta, y vest�a con sencillez, con blusas largas y holgadas y faldas que le realzaban el tipo. Su comportamiento sereno molestaba a Lena, sobre todo cuando, al cabo de tres sesiones, le dijo que era alcoh�lica. A Lena le asombraba que, con aquella actitud, tuviera alg�n paciente. Y si uno se paraba a pensarlo, poco se pod�a decir a favor de una psiquiatra que era incapaz de impedir que su hijo saltara de un puente.</p><p>Como era de prever, Rosen fue al grano:</p><p>���Cu�l es el problema?</p><p>Lena inhal� profundamente y se pregunt� si aquella situaci�n iba a ser muy desagradable, teniendo en cuenta su pasado con Rosen. Decidi� ser directa.</p><p>��Hemos venido por su hijo.</p><p>���Andy? -pregunt� Rosen, desplom�ndose en una de las sillas, como un globo que se desinfla lentamente.</p><p>Se qued� sentada, la espalda recta, las manos entrelazadas en �l regazo, en perfecta compostura, a excepci�n de la expresi�n de p�nico de sus ojos. Lena jam�s hab�a le�do tan claramente una emoci�n. La mujer estaba aterrada.</p><p>���Est�? -Rosen se aclar� la garganta, y le aparecieron l�grimas en los ojos-. �Se ha metido en alg�n l�o?</p><p>Lena se acord� de que Chuck estaba all�, de pie, en la puerta, con las manos en los bolsillos, como si presenciara un programa de entrevistas. Antes de que pudiera protestar, Lena le cerr� la puerta en las narices.</p><p>��Lo siento -dijo Lena, apretando las palmas contra la mesa al sentarse.</p><p>La disculpa era para Chuck, pero Rosen no lo entendi� as�.</p><p>���Qu�? -suplic� la doctora.</p><p>Su voz sonaba desesperada.</p><p>��Me refer�a a�</p><p>Bruscamente, Rosen extendi� los brazos y agarr� las manos de Lena, que se resisti�, pero Rosen no pareci� darse cuenta. Desde la violaci�n, la idea de tocar a alguien -o peor a�n, de que alguien la tocara- le provocaba sudores fr�os. La intimidad del momento le hizo tragar bilis.</p><p>���D�nde est�? -pregunt� Rosen.</p><p>A Lena comenz� a temblarle una pierna. El tal�n le sub�a y bajaba de manera incontrolable. Al hablar se le form� un nudo en la garganta, pero no debido a la pena.</p><p>��Quiero que vea una foto.</p><p>��No -se neg� Rosen, apretando las manos de Lena como si estuvieran al borde de un acantilado y Lena fuera lo �nico que la imped�a caer-. No.</p><p>Con dificultad, Lena liber� una mano y sac� la Polaroid del bolsillo. Sostuvo la foto ante los ojos de Rosen, pero �sta los apart� y los cerr�, como har�a una ni�a.</p><p>��Doctora Rosen -comenz� a decir Lena, pero enseguida moder� el tono-: Jill, ��ste es su hijo?</p><p>Rosen mir� a Lena, no a la foto, y el odio brill� en sus ojos, como carbones al rojo vivo.</p><p>��D�game si es �l -insisti� Lena, deseando acabar con aquello cuanto antes.</p><p>Rosen mir� la Polaroid. Se le dilataron las aletas de la nariz y sus labios formaron una l�nea delgada mientras reprim�a las l�grimas. Lena dedujo de la expresi�n de la mujer que el muchacho era su hijo, pero Rosen se lo tomaba con calma, miraba la foto, dejaba que su mente aceptara lo que ve�an sus ojos. Probablemente sin pensar, Rosen acarici� la cicatriz que hab�a en el dorso de la mano de Lena con el pulgar, como si fuera un talism�n. La sensaci�n fue como rascar papel de lija sobre una pizarra, y Lena apret� los dientes para no gritar.</p><p>���D�nde? -pregunt� Rosen finalmente.</p><p>��Le encontramos en el lado oeste del campus -le dijo Lena.</p><p>Estaba tan obsesionada por la urgencia de retirar la mano que el brazo comenz� a temblarle.</p><p>Rosen, casi sin quererlo, pregunt�:</p><p>���Qu� ha pasado?</p><p>Lena se pas� la lengua por los labios, aunque ten�a la boca seca como un desierto.</p><p>��Salt� -dijo, intentando respirar-. De un puente. -Call�-. Creemos que�</p><p>���Qu�? -pregunt� Rosen, a�n agarrando la mano de Lena.</p><p>Lena no pod�a soportarlo m�s, y le suplic�:</p><p>��Por favor, lo siento� -Una expresi�n de perplejidad cruz� la cara de Rosen, lo que hizo que Lena se sintiera a�n m�s atrapada. A cada palabra aumentaba el volumen de su voz, hasta que al final chill�-: �Su�lteme la mano!</p><p>Rosen apart� la mano r�pidamente, y Lena se puso en pie con tanta brusquedad que derrib� la silla. Se apart� de la otra mujer hasta notar la puerta en la espalda.</p><p>En el rostro de Rosen se dibuj� un gesto de horror.</p><p>��Lo siento.</p><p>��No -dijo Lena, apoyada contra la puerta, frot�ndose la mano en los muslos como si se limpiara la suciedad-. No pasa nada -dijo, aunque el coraz�n le sacud�a el pecho-. No deber�a haberle gritado.</p><p>��Deber�a haberme dado cuenta�</p><p>��Por favor -dijo Lena, sintiendo calor en los muslos a causa de la fricci�n.</p><p>Dej� de hacerlo, junt� las manos y comenz� a frotarlas como si tuviera fr�o.</p><p>��Lena -empez� a decir Rosen, incorpor�ndose en la silla pero sin levantarse-. No pasa nada. Aqu� est� a salvo.</p><p>��Ya lo s� -afirm� Lena, en un susurro, y el sabor del miedo a�n era agrio-. Estoy bien -insisti�, pero segu�a retorci�ndose las manos. Lena baj� la mirada, apret� el pulgar contra la cicatriz de la palma y la frot� como si pudiera borrarla-. Estoy bien -dijo-. Estoy bien.</p><p>��Lena� -comenz� Rosen, pero no acab� la frase.</p><p>Lena se concentr� en la respiraci�n y se calm�. Ten�a las manos rojas y pegajosas del calor, y las cicatrices asomaban en un inflamado relieve. Se oblig� a dejar de mover las manos y las incrust� bajo las axilas. Se comportaba como una orate. Esas cosas eran lo que sol�an hacer los enfermos mentales. Seguramente Rosen estaba dispuesta a internarla.</p><p>Rosen volvi� a intentarlo.</p><p>���Lena?</p><p>Lena intent� tom�rselo a broma.</p><p>��Me he puesto un poco nerviosa -dijo, coloc�ndose el pelo detr�s de la oreja.</p><p>El sudor le hab�a pegado el cabello al cr�neo.</p><p>Era inexplicable, pero Lena sent�a deseos de decir algo desagradable, algo que hiriera a Rosen en lo m�s hondo y las dejara a las dos empatadas en el campo del dolor.</p><p>Quiz� Rosen intuy� lo que ocurr�a, porque le pregunt�.</p><p>���Deber�a llamar a la comisar�a?</p><p>Lena se la qued� mirando, pues, durante una mil�sima de segundo, no record� por qu� estaba all�.</p><p>���Lena? -pregunt� Rosen.</p><p>Hab�a encogido el cuerpo, las manos juntas en el regazo, el tronco muy erguido.</p><p>��Yo� -Lena call�. Al momento a�adi�-: El jefe Tolliver estar� en la biblioteca dentro de media hora.</p><p>Rosen la mir�, como si no supiera qu� hacer. Para una madre, treinta minutos de espera para conocer los detalles de lo que le hab�a pasado a su hijo era probablemente toda una vida.</p><p>��Jeffrey no sabe lo de� -dijo Lena e indic� el espacio que las separaba.</p><p>���La terapia? -Rosen remat� la frase, como si Lena fuera est�pida por no decir la palabra.</p><p>��Lo siento -dijo Lena, y esta vez era sincera.</p><p>Supuestamente hab�a ido a consolar a Jill Rosen, no a gritarle. Jeffrey le dijo a Chuck que le ser�a muy valiosa para esa tarea, y ella lo hab�a jodido todo en cinco minutos.</p><p>Lena lo intent� de nuevo.</p><p>��Lo siento de verdad.</p><p>Rosen levant� la barbilla, d�ndose por enterada de la disculpa, aunque sin aceptarla.</p><p>Lena levant� la silla del suelo. El deseo de salir disparada de la sala era tan fuerte que le dol�an las piernas.</p><p>��D�game lo que pas�. Necesito saberlo -le pidi� la doctora.</p><p>Lena dobl� las manos sobre el respaldo de la silla y las apret� con fuerza.</p><p>��Al parecer salt� desde el puente que hay junto al r�o -dijo-. Le encontr� una estudiante y llam� a la polic�a. La forense lleg� all� poco despu�s y dictamin� la muerte.</p><p>Rosen inhal� y retuvo el aire en el pecho unos segundos.</p><p>��Era el camino que cog�a para ir andando a clase.</p><p>���Iba por el puente? -pregunt� Lena.</p><p>Cre�a que Rosen deb�a de vivir cerca de la calle Mayor, donde resid�an muchos profesores.</p><p>��Siempre le robaban la bici -dijo Rosen, y Lena asinti�.</p><p>En el campus acostumbraban a robar las bicicletas y el personal de seguridad no ten�a ni idea de qui�n lo hac�a.</p><p>Rosen volvi� a suspirar, como si dejara que su c�lera se liberara en peque�as r�fagas.</p><p>���Fue r�pido? -pregunt�.</p><p>��No lo s� -contest� Lena-. Creo que s�. Esa clase de cosas� tuvo que ser r�pido.</p><p>��Andy es man�aco depresivo -le dijo Rosen-. Siempre ha sido muy sensible, pero su padre y yo estamos�</p><p>No acab� la frase, como si no quisiera confiarle a Lena tanta informaci�n. Considerando el arrebato de Lena, �sta no pod�a culparla.</p><p>���Dej� alguna nota? -pregunt� Rosen.</p><p>Lena sac� un papel del bolsillo de atr�s y lo puso sobre la mesa. Rosen no se atrev�a a cogerla.</p><p>��No son de Andy -dijo Lena, indicando las huellas de sangre que Frank y Jeffrey hab�an dejado sobre el papel.</p><p>Incluso teniendo en cuenta todo lo que hab�a pasado con Tessa, a Lena le sorprendi� que Frank le hubiera dejado llevar la nota a la madre de Andy.</p><p>���Es sangre?</p><p>Lena asinti� pero no le explic� nada. Que Jeffrey decidiera cu�nta informaci�n quer�a proporcionar a la madre.</p><p>Rosen se puso las gafas, que le colgaban de una cadena al cuello. Aunque Lena no se lo hab�a pedido, ley� en voz alta: -�No puedo soportarlo m�s. Te quiero, mam�. Andy.� Rosen respir� profundamente, como si pudiera contener el aire junto con el resto de sus emociones. Se quit� las gafas lentamente y dej� la nota de suicidio en la mesa. La mir� como si pudiera seguir ley�ndola y dijo:</p><p>��Es casi id�ntica a la otra que escribi�.</p><p>���Otra? �Cu�ndo? -pregunt� Lena; de pronto, su mente se centr� en la investigaci�n.</p><p>��El dos de enero. Se cort� las venas casi hasta el codo. Le encontr� antes de que perdiera mucha sangre, pero� -Apoy� la cabeza en la mano, mirando la nota.</p><p>La roz� con los dedos, como si tocara una parte de su hijo: la �nica que le quedaba.</p><p>��Necesitar� que me la devuelva -le dijo Lena, aunque Jeffrey y Frank hab�an destruido su valor como prueba.</p><p>��Oh. -Rosen apart� la mano-. �Podr� recuperarla?</p><p>��S�, cuando todo acabe.</p><p>��Oh -repiti� Rosen. Se puso a enredar con la cadenilla de las gafas-. �Puedo verle?</p><p>��Tendr�n que hacerle la autopsia.</p><p>Rosen comprendi� lo que eso significaba.</p><p>���Por qu�? �Han encontrado algo sospechoso?</p><p>��No -dijo Lena, aunque no estaba segura-. Se trata de pura rutina, porque nadie presenci� el fallecimiento. No hab�a nadie.</p><p>��El cuerpo� �est� destrozado?</p><p>��No -dijo Lena, sabiendo que la respuesta era subjetiva. Lena a�n se acordaba de cuando vio a su hermana en el dep�sito el a�o anterior. Aunque Sara la hab�a limpiado, las peque�as magulladuras y cortes que hab�a en la cara de Sibyl parec�an mil heridas.</p><p>���D�nde est� ahora?</p><p>��En el dep�sito. Dentro de un d�a o dos lo trasladar�n al tanatorio -le dijo Lena.</p><p>A continuaci�n, por la expresi�n consternada de Rosen, comprendi� que la madre a�n no se hab�a hecho a la idea de que tendr�a que enterrar a su hijo. Lena pens� en disculparse, pero sab�a lo poco que significaban las palabras.</p><p>��Andy quer�a que lo incineraran -dijo Rosen-. No creo que sea capaz. No creo que pueda permitir que� -Neg� con la cabeza y no acab� la frase.</p><p>Se llev� la mano a la boca, y Lena vio que llevaba un anillo de casada.</p><p>���Quiere que se lo diga a su marido?</p><p>��Brian no est� en la ciudad -dijo Rosen-. Tiene una beca.</p><p>���Tambi�n trabaja en la universidad?</p><p>��S�. -Rosen frunci� el ce�o mientras reprim�a sus emociones-. Andy trabajaba con �l, intentaba ayudarle. Pens�bamos que estaba mejorando� -Intent� contener un sollozo, pero finalmente estall�.</p><p>Lena segu�a agarrada al respaldo de la silla, mirando a la otra mujer. Rosen lloraba en silencio, con los labios separados, pero sin emitir ning�n sonido. Se llev� la mano al pecho, y apret� los ojos cuando empezaron a caerle las l�grimas. Sus hombros delgados se doblaron hacia dentro, y le tembl� la barbilla al caerle hasta el pecho.</p><p>Lena se mor�a de ganas de marcharse. Ni siquiera antes de la violaci�n hab�a servido para consolar a la gente. En los momentos de dificultad, se sent�a amenazada, como si tuviera que renunciar a una parte de s� misma para poder consolar al otro. Quer�a volver a casa para recuperarse, para quitarse el gusto del miedo de la boca. Lena ten�a que encontrar una manera de recobrar las fuerzas antes de volver al mundo. Sobre todo antes de ver a Jeffrey.</p><p>Rosen debi� de intuir sus sentimientos. Se sec� una l�grima y su tono se hizo en�rgico.</p><p>��Tengo que llamar a mi marido -dijo-. �Me concede un momento?</p><p>��Por supuesto -contest� Lena, aliviada-. La ver� en la biblioteca. -Puso una mano en el pomo, pero no tir� de �l. Sin mirar a la doctora, dijo-: S� que no tengo derecho a ped�rselo -comenz�, consciente de que Jeffrey le perder�a todo el respeto si Rosen le contaba lo ocurrido.</p><p>Rosen pareci� intuir qu� era exactamente lo que preocupaba a Lena.</p><p>��No, no tiene derecho a pedirlo -le espet�.</p><p>Lena gir� el pomo, segu�a sintiendo la mirada de Rosen, taladr�ndola. Lena se sinti� atrapada, pero consigui� preguntar:</p><p>���Qu�?</p><p>Rosen le propuso lo que parec�a un acuerdo.</p><p>��Si est� sobria, no se lo contar� -contest�.</p><p>Lena trag� saliva, y sinti� en la boca el sabor del whisky que su mente hab�a estado deseando en los �ltimos minutos. Sin responder, cerr� la puerta a su espalda.</p><empty-line/><p>Lena estaba sentada a una mesa vac�a, junto al mostrador de pr�stamo de la biblioteca, viendo c�mo Chuck hac�a el rid�culo con Nan Thomas, la bibliotecaria. Dejando aparte el hecho de que Nan Thomas, con su pelo casta�o rata y sus gruesas gafas, no merec�a la pena el esfuerzo, Lena sab�a que la mujer era lesbiana. Nan hab�a sido la amante de Sibyl durante cuatro a�os. Las dos mujeres viv�an juntas cuando Sibyl fue asesinada.</p><p>Para no pensar m�s en Chuck, pase� la vista por la biblioteca, mirando a los estudiantes que estudiaban en las mesas alargadas que se alineaban en la parte central de la sala. Se acercaban los parciales y, aunque era domingo, hab�a bastantes estudiantes. Adem�s de la cafeter�a y el centro de orientaci�n, la biblioteca era el �nico edificio que aquel d�a estaba abierto.</p><p id="_ftnref1">En lo referente a bibliotecas, Grant Tech era realmente impresionante. Lena imaginaba que, como la facultad no ten�a equipo de f�tbol, eso permit�a gastar m�s dinero en instalaciones, pero segu�a pensando que les habr�a ido mejor con un departamento de deportes. Hac�a cinco a�os, unos profesores de Grant Tech desarrollaron una especie de inyecci�n o p�ldora m�gica que hac�a que los cerdos engordaran m�s en menos tiempo. Los granjeros se entusiasmaron con el descubrimiento, y hab�a una portada enmarcada de Porcine &amp; Poultry� <a type="note" l:href="#_ftn1">[1]</a> junto a la entrada de la biblioteca, con una foto de los dos profesores con aspecto adinerado y satisfecho. El titular rezaba �Forrados con los cerdos� y, a juzgar por las sonrisas de los profesores, desde luego no les hac�a falta el dinero. Como en casi todos los institutos de investigaci�n, la universidad se quedaba una parte de los ingresos de cualquier cosa en la que trabajaran sus profesores, y Kevin Blake, el decano, hab�a utilizado parte de ese dinero para reformar la biblioteca por completo.</p><p>Hab�an cambiado los cristales de los grandes vitrales que daban al lado este del campus, para que el calor y el aire acondicionado no se filtraran. La madera oscura que cubr�a las paredes y las dos plantas de estanter�as que cubr�an toda la pared hab�an sido aligeradas, de modo que segu�an siendo imponentes, pero no opresivas. La atm�sfera general era relajante, y a Lena le gustaba acudir all� por la noche al acabar el trabajo. Se sentaba en uno de los cub�culos de la parte delantera y hojeaba cualquier libro que estuviera a mano hasta eso de las diez, momento en que regresaba a su habitaci�n, se tomaba un par de copas para aliviar la tensi�n e intentaba dormir. Por lo general le funcionaba. Hab�a algo reconfortante en tener un horario.</p><p>��Joder -gru�� Lena cuando Richard Carter se le acerc�.</p><p>Sin esperar a ser invitado, Richard se desplom� en la silla que hab�a delante de Lena.</p><p>��Hola, chica -le dijo con una sonrisa.</p><p>��Hola -salud� ella, inyectando en su tono toda la antipat�a que le fue posible.</p><p>���Te cuento algo?</p><p>Lena se lo qued� mirando, deseaba que se fuera. El ex profesor ayudante de Sibyl era un tipo bajo y fornido que hac�a poco hab�a cambiado sus gruesas gafas por lentes de contacto. Richard era tres a�os m�s joven que Lena, pero ya le raleaba la coronilla, cosa que intentaba disimular pein�ndose el resto del pelo hacia atr�s. Entre las lentillas nuevas, que le hac�an parpadear constantemente, y la uve que le formaba el pelo en la frente, parec�a un b�ho desconcertado.</p><p>Desde la muerte de Sibyl, Richard hab�a ascendido a profesor asociado del departamento de biolog�a, donde, considerando su repelente personalidad, su carrera probablemente se estancar�a. Richard se parec�a mucho a Chuck, pues tambi�n �l intentaba disimular su agobiante estupidez con un aire de superioridad completamente infundado. Ni siquiera era capaz de pedir el desayuno en un restaurante sin darle a entender a todo el mundo que sab�a de huevos m�s que el cocinero.</p><p>���Te has enterado de lo de ese chaval? -Richard solt� un silbido por lo bajo parecido a un avi�n al aterrizar, bajando la mano en el aire hasta dar una palmada en la mesa para poner �nfasis-. Salt� desde el puente.</p><p>��S� -dijo ella, pero no a�adi� nada m�s.</p><p>��Se habla de asesinato -coment� Richard, casi euf�rico. Le encantaba el chismorreo m�s que a una mujer; muy apropiado, considerando que era m�s maric�n que un supositorio-. Su padre y su madre trabajan en la universidad. Su madre est� en el departamento de orientaci�n. �Te imaginas el esc�ndalo?</p><p>Lena sinti� un arrebato de verg�enza al pensar en Jill Rosen.</p><p>��Imagino que los dos est�n destrozados. Su hijo ha muerto -dijo a Richard.</p><p>Richard torci� la comisura de los labios, mirando abiertamente a Lena de arriba abajo. A pesar de ser un capullo egoc�ntrico, era bastante perspicaz, y Lena se dec�a que ojal� no adivinara sus pensamientos.</p><p>���Los conoces? -pregunt� Richard.</p><p>���A qui�nes?</p><p>��A Brian y Jill -dijo, mirando por encima de la espalda de Lena.</p><p>Salud� con la mano, como una adolescente tonta, a alguien antes de volverse a concentrar en Lena.</p><p>Ella se lo qued� mirando, sin responder a la pregunta.</p><p>���Has perdido peso?</p><p>��No -dijo ella, aunque s� hab�a adelgazado. Los pantalones le quedaban m�s holgados que la semana pasada. �ltimamente Lena no ten�a mucha hambre-. �Era uno de tus alumnos?</p><p>���Andy? -pregunt� Richard-. Sibyl lo hab�a tenido un trimestre justo antes de que�</p><p>���Qu� clase de muchacho era?</p><p>��Desagradable, ya que me lo preguntas. Sus padres le daban todo lo que quer�an.</p><p>���Malcriado?</p><p>��Mucho -confirm� Richard-. Casi suspende la asignatura de Sibyl. Biolog�a org�nica. �Tan dif�cil es? Se supon�a que iba a ser el pr�ximo Einstein, �y no pod�a aprobar la org�nica? -Richard solt� un bufido de disgusto-. Brian intent� presionar a Sibyl, pedir que le devolviera algunos favores para conseguir que le subiera la nota.</p><p>��Sibyl no hac�a ese tipo de favores.</p><p>��Claro que no -dijo Richard, como si jam�s lo hubiera puesto en duda-. Sib fue muy correcta, como siempre, pero Brian estaba enfadado. -Baj� la voz-. Ser� honesto. Brian siempre estuvo celoso de Sibyl. Noche y d�a presionaba para conseguir su puesto de jefe de departamento.</p><p>Lena se pregunt� si Richard le estaba diciendo la verdad o s�lo remov�a la mierda. Ten�a la costumbre de meterse siempre en medio. Durante la investigaci�n del asesinato de Sibyl, hubo un momento en que su bocaza casi le hace figurar en la lista de sospechosos, aunque era tan poco probable que asesinara a alguien como que a Lena le salieran alas.</p><p>Intent� ponerlo en un aprieto.</p><p>��Parece que conoces muy bien a Brian.</p><p>Richard se encogi� de hombros, saludando a alguien que estaba detr�s de Lena mientras dec�a:</p><p>��Es un departamento peque�o. Trabajamos todos juntos. Eso fue obra de Sibyl. Ya sabes que su lema era �Trabajo en equipo�.</p><p>Richard volvi� a saludar a alguien.</p><p>Lena casi sent�a ganas de volverse y ver si hab�a alguien detr�s de ella, pero decidi� que le ser�a m�s �til sacarle informaci�n a Richard.</p><p>��De todos modos -comenz� Richard-, Andy acab� dejando los estudios, y naturalmente su pap� le encontr� un trabajo en el laboratorio. -Solt� un bufido de irritaci�n-. Tampoco es que a m� me parezca trabajar pasarse seis horas sentado escuchando rap. Y que no se te ocurriera quejarte a Brian.</p><p>��Imagino que se lo tomar� muy mal.</p><p>���Y qui�n no? -pregunt� Richard-. Supongo que los dos estar�n destrozados.</p><p>���A qu� se dedica Brian?</p><p>��A la investigaci�n biom�dica. Ahora tiene una beca, y entre t� y yo� -No acab� la frase, pero Lena supo que era entre Richard y toda la facultad-. Bueno, digamos que si no consigue esa beca, tiene que irse de aqu�.</p><p>���No tiene plaza fija?</p><p>��Oh -dijo Richard como si lo supiera todo-, tiene una plaza fija.</p><p>Lena esper� unos momentos, pero Richard permaneci� inusitadamente silencioso. Lena s�lo llevaba unos meses trabajando en el campus, pero ya se imaginaba c�mo la universidad se librar�a de un profesor que no cumpl�a con sus obligaciones. Richard, que se pasaba el d�a ense�ando repaso de biolog�a a los alumnos de primero m�s torpes, era un perfecto ejemplo de c�mo la administraci�n pod�a castigar a los profesores sin llegar a despedirlos. La �nica diferencia era que alguien como Richard nunca se marchar�a.</p><p>���Era inteligente? -pregunt� Lena.</p><p>���Andy? -Richard se encogi� de hombros-. Estaba aqu�, �no?</p><p>Lena sab�a que esa frase se pod�a entender de muchas maneras. Grant Tech era una buena universidad, pero que cualquiera que tuviera talento quer�a ir a la Georgia Tech de Atlanta. Al igual que la Universidad Emory de Decatur, Georgia Tech se consideraba una de las universidades m�s prestigiosas del sur. Sibyl hab�a estudiado en Georgia Tech con una beca completa, lo que enseguida la hab�a hecho sobresalir entre los dem�s. Podr�a haber dado clases en cualquier parte, pero en Grant encontr� algo que la atrajo.</p><p>Richard parec�a pensativo.</p><p>��Yo quer�a ir a Georgia Tech, ya lo sabes. Desde siempre. Iba a ser mi pasaporte de salida de Perry. -Sonri�, y durante un segundo pareci� un ser humano como cualquier otro-. Cuando era ni�o ten�a todas las paredes cubiertas de p�steres. Yo era un N�ufrago Errante -dijo, citando el famoso himno de Georgia Tech-. Iba a ense�arles todo lo que val�a.</p><p>���Por qu� no fuiste? -pregunt� Lena, pensando que le incomodar�a.</p><p>��Oh, me aceptaron -dijo Richard, esperando que eso la impresionara-. Pero mi madre acababa de morir, y� -No acab� la frase-. Bueno. Ahora ya no se puede hacer nada. -Se�al� a Lena con el dedo-. Aprend� mucho de tu hermana. Era muy buena profesora. Para m� era un modelo a seguir.</p><p>Lena dej� que ese cumplido flotara entre ambos. No quer�a hablar de Sibyl con Richard.</p><p>��Oh, Dios -dijo Richard poni�ndose en pie-. Ah� est� Jill. Rosen estaba en la puerta, buscando a Lena con la mirada. La mujer parec�a perdida, y Lena estaba pensando si deb�a decirle algo cuando Richard le dedic� uno de sus saluditos de nena.</p><p>Jill Rosen le salud� sin mucha convicci�n, avanzando hacia ellos.</p><p>Richard se puso en pie y dijo:</p><p>��Oh, cari�o -mientras le cog�a las manos a Rosen.</p><p>��Brian ya est� en camino -le explic�-. Intentar�n conseguirle plaza en el primer avi�n que salga de Washington.</p><p>Richard frunci� el ce�o y ofreci� su ayuda.</p><p>��Si puedo hacer algo por ti o por Brian�</p><p>��Gracias -contest� Rosen, mirando a Lena.</p><p>��Te ver� luego -dijo Lena a Richard.</p><p>Richard arque� las cejas e inici� una elegante retirada, insistiendo en su disponibilidad:</p><p>��Lo que necesites -le dijo a Jill Rosen.</p><p>�sta le dirigi� una tensa sonrisa de agradecimiento cuando se fue.</p><p>���Ya ha llegado el jefe Tolliver? -pregunt� a Lena.</p><p>��Todav�a no.</p><p>Rosen la mir�, probablemente intentando comprobar si Lena manten�a su parte del trato. Y as� hab�a sido. Lena estaba sobria. Las dos copas que se hab�a tomado en su apartamento despu�s de contarle a Rosen lo de su hijo no bastaban para emborracharla.</p><p>��Antes ten�a que hacer un par de cosas -dijo Lena.</p><p>���Te refieres a lo de la muchacha? -pregunt� Rosen, y Lena imagin� que le habr�an contado lo de Tessa Linton al menos veinte veces entre el centro de orientaci�n y la biblioteca.</p><p>��No quise cont�rselo -le explic� Lena.</p><p>La mujer le habl� en tono cortante.</p><p>��Desde luego que no.</p><p>��No por eso -dijo Lena-. No estamos seguros de que guarde relaci�n con lo ocurrido a Andy. No quer�a que pensara que�</p><p>���Era la sangre de la chica la que hab�a en la nota?</p><p>��Eso fue despu�s -dijo Lena-. Acababan de cogerla y�</p><p>Los ojos de Rosen se llenaron de l�grimas. Apoy� las manos en la mesa, como si necesitara ayuda para sostenerse.</p><p>��Puedo dejarla sola, si quiere -dijo Lena, deseando con todas sus fuerzas que la mujer le tomara la palabra.</p><p>��No -dijo Rosen, son�ndose otra vez la nariz.</p><p>No le dio ninguna explicaci�n acerca de por qu� no quer�a que Lena se fuera.</p><p>Las dos permanecieron de pie, mirando sin inter�s a la gente de la biblioteca. Lena se dio cuenta de que se estaba frotando las cicatrices de las manos y se oblig� a detenerse.</p><p>��Siento lo de su hijo. S� lo que es perder a alguien.</p><p>Rosen asinti�, a�n mirando a otro lado.</p><p>��Despu�s del primer intento -se se�al� el brazo, y Lena s� dio cuenta de que se refer�a al anterior intento de suicidio de Andy-, mejor�. Hab�amos encontrado la medicaci�n adecuada. Parec�a que le iba mejor. -Sonri�-. Acab�bamos de comprarle un coche.</p><p>���Estaba matriculado en la universidad? -pregunt� Lena.</p><p>��Richard ya se lo habr� contado, supongo -dijo, pero no hab�a resentimiento en su voz-. Lo sacamos el �ltimo trimestre para que pudiera ponerse mejor. Ayudaba a su padre en el laboratorio, y tambi�n a m� en la cl�nica. -Sonri� al recordar-. Los jueves iba a clases de arte. Era muy bueno.</p><p>Lena se dijo qu� ojal� tuviera su libreta a mano para anotar toda esa informaci�n, pero tampoco hab�a raz�n para hacerlo. Como se�alara Jeffrey, Lena no era polic�a, s�lo el recadero de Chuck, y poco m�s.</p><p>���Qu� quiere de m� el jefe Tolliver? -pregunt� Rosen.</p><p>��Probablemente una lista de los amigos de su hijo, ad�nde iba. -Lena dijo lo primero que se le ocurri�, incapaz de dejar de pensar como un poli-. �Andy tomaba drogas?</p><p>Rosen pareci� sorprendida.</p><p>���Qu� le hace preguntar eso?</p><p>��La gente con depresi�n suele automedicarse.</p><p>Rosen inclin� la cabeza a un lado, d�ndole a entender a Lena que sab�a a qu� se refer�a.</p><p>��S�, tomaba drogas. Primero hierba, pero el a�o pasado comenz� con cosas m�s fuertes.</p><p>Le enviamos a un centro de desintoxicaci�n. Sali� un mes despu�s. -Hizo una pausa. Me dijo que estaba limpio, pero nunca se puede estar segura.</p><p>Lena admir� el hecho de que la mujer admitiera que no lo sab�a todo de su hijo. Seg�n su experiencia, los padres sol�an insistir en que conoc�an a su chaval mejor que nadie, incluido �l mismo.</p><p>��Cuando acab� la desintoxicaci�n, ninguno de sus amigos quer�a verle. La gente que toma drogas no quiere tener cerca a alguien que lo ha dejado. -Como si acabara de ocurr�rsele, a�adi�-: Aunque siempre estaba solo. Nunca acab� de encajar. Era muy inteligente, y a los dem�s chicos eso les molestaba. Supongo que se podr�a decir que se sent�a un poco aislado.</p><p>���Alguno de sus amigos estaba enfadado con �l? �Lo bastante enfadado como para desearle alg�n mal?</p><p>Lena vio una chispa de esperanza en los ojos de Rosen cuando �sta pregunt�:</p><p>���Cree que alguien pudo empujarle?</p><p>��No -respondi� Lena, sabiendo que Jeffrey la matar�a por meter esa idea en la cabeza de Rosen.</p><p>Al pensar en Jeffrey, se le cay� el alma a los pies.</p><p>��Escuche -le dijo a Rosen-, �va a contarle a Jeffrey lo de hoy o no?</p><p>Rosen tard� unos instantes en responder. Se acerc� a Lena, como si quisiera olerle el aliento. Todo lo que oler�a ser�a a dent�frico de menta, pero Lena experiment� una sensaci�n de p�nico.</p><p>��No -decidi� Rosen-. No le contar� lo de hoy.</p><p>���Y lo de antes?</p><p>Rosen parec�a confusa.</p><p>���Que segu�a una terapia? -Neg� con la cabeza-. Eso es confidencial, Lena. Ya se lo dije al principio. No tengo costumbre de revelar qui�nes son mis pacientes.</p><p>Lena se limit� a asentir, llena de alivio. Siete meses atr�s Jeffrey le hab�a dado un ultim�tum: �Ve a un psiquiatra o b�scate otro empleo�. En aquel momento, la elecci�n le hab�a parecido sencilla, y le arroj� la placa y la pistola sobre la mesa sin reservas. Ahora Lena se meter�a una bala en la cabeza antes de admitir delante de Jeffrey que el mes pasado hab�a cedido y acudido al m�dico. Su orgullo no pod�a aceptarlo.</p><p>Como si de una obra de teatro se tratara, en cuanto pens� en �l se abrieron las grandes puertas de roble de la sala y apareci� Jeffrey, recorriendo la biblioteca con la mirada. Chuck se le acerc� para recibirle, pero Jeffrey debi� de soltarle alguna fresca, pues al momento �ste se march� con el rabo entre las piernas. Lena nunca hab�a visto a Jeffrey tan abatido. Se hab�a cambiado de ropa, pero llevaba el traje arrugado e iba sin corbata. A medida que se le acercaba, era m�s consciente de su aspecto lamentable.</p><p>��Doctora Rosen -dijo Jeffrey-. Siento lo de su hijo.</p><p>No le estrech� la mano ni esper� a que ella reaccionara a sus palabras, lo que a Lena le pareci� muy impropio de Jeffrey.</p><p>Le acerc� una silla a Rosen.</p><p>��Necesito que me conteste algunas preguntas.</p><p>Rosen se sent� y pregunt�:</p><p>���La chica est� bien?</p><p>La expresi�n de Jeffrey cambi� de manera casi imperceptible, lo suficiente para que Lena sintiera compasi�n de �l.</p><p>��Todav�a no lo sabemos -dijo-. En estos instantes, la familia la lleva a Atlanta.</p><p>Rosen dobl� el pa�uelo de papel que ten�a en la mano.</p><p>���Cree que la persona que la atac� pudo matar a mi hijo?</p><p>��En estos momentos -dijo Jeffrey-, creemos que la muerte de su hijo fue un suicidio.-Hizo una pausa, probablemente para que ella asimilara sus palabras-. He hablado con su marido.</p><p>���Brian?</p><p>Rosen estaba sorprendida.</p><p>��Llam� a la comisar�a despu�s de hablar con usted -le dijo Jeffrey y, por la manera de erguir los hombros, Lena adivin� que el padre de Andy hab�a sido todo menos educado.</p><p>Rosen debi� de comprenderlo.</p><p>��A veces Brian puede ser muy brusco -dijo a modo de disculpa.</p><p>��Doctora Rosen -repuso Jeffrey-, todo lo que puedo decirle es lo que le dije a �l. Seguiremos todas las pistas que podamos, pero, dado el historial de su hijo, lo m�s probable es que se suicidara.</p><p>��He estado hablando con la detective Adams� -le dijo Rosen.</p><p>��Lo siento -la interrumpi� Jeffrey-. La se�ora Adams ya no pertenece a la polic�a. Es guarda de seguridad del campus.</p><p>El tono de Rosen indicaba que no iba a dejarse atrapar en esa batalla.</p><p>��No entiendo qu� tiene que ver la jerarqu�a con el hecho de que mi hijo haya muerto, se�or Tolliver.</p><p>Jeffrey parec�a arrepentido.</p><p>��Lo siento -repiti�, sacando algo del bolsillo de la americana-. Encontramos esto en el bosque -dijo, mostr�ndole una cadena de plata de la que colgaba una estrella de David-. No hay ninguna huella, as� que�</p><p>Rosen solt� un grito ahogado, agarrando la cadena. Volvieron a brotarle las l�grimas, y la cara pareci� hund�rsele en el cuello mientras se llevaba el colgante a los labios y dec�a:</p><p>��Andy, oh, Andy�</p><p>Jeffrey le lanz� una mirada a Lena y, al ver que no hac�a adem�n de consolar a Jill Rosen, puso la mano en el hombro de la mujer, intentando hacerlo �l mismo. Le dio unos golpecitos como si fuera un perro, y Lena se pregunt� por qu� se consideraba aceptable que un hombre no supiera consolar a los dem�s, mientras que el mismo defecto en una mujer la despojaba de su condici�n de persona.</p><p>Rosen se sec� los ojos con el dorso de la mano.</p><p>��Lo siento.</p><p>��Es del todo comprensible -le dijo Jeffrey, d�ndole unos golpecitos en el hombro.</p><p>Rosen manose� el colgante, manteni�ndolo cerca de la boca.</p><p>��Hac�a tiempo que no se lo pon�a. Cre�a que lo hab�a regalado o vendido.</p><p>���Vendido? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Cree que Andy tomaba drogas -le explic� Lena.</p><p>��Su padre dice que estaba limpio -coment� Jeffrey.</p><p>Lena se encogi� de hombros.</p><p>���Su hijo ten�a novia? -pregunt� Jeffrey a Rosen.</p><p>��Nunca sali� con nadie en serio. -Solt� una carcajada carente de alegr�a-. Ni con chicos ni con chicas, aunque eso no nos habr�a importado. S�lo quer�amos que fuera feliz.</p><p>���Hay alguien con quien se viera a menudo? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��No -dijo ella-. Creo que se sent�a muy solo.</p><p>Lena observ� a Rosen, a la espera de m�s informaci�n, pero la doctora estaba empezando a perder otra vez la compostura. Cerr� los ojos y los apret� con fuerza. Movi� los labios sin emitir ning�n sonido, y Lena no adivin� lo que dec�a.</p><p>Jeffrey concedi� unos momentos a la madre antes de decir:</p><p>���Doctora Rosen?</p><p>���Podr�a verle? -pregunt� Rosen.</p><p>��Desde luego. Jeffrey se puso en pie y le tendi� la mano a la mujer-. La acompa�ar� al dep�sito -dijo, y a Lena-: Chuck ha ido a ver a Kevin Blake.</p><p>��Muy bien -contest� Lena.</p><p>Rosen parec�a absorta en sus pensamientos, pero le dijo a Lena:</p><p>��Gracias.</p><p>��No hay de qu�.</p><p>Lena se oblig� a tocarle el brazo a Jill Rosen en lo que esper� fuera un gesto de consuelo.</p><p>Con una mirada, Jeffrey comprendi� las palabras que intercambiaron.</p><p>��Luego hablar� contigo -le dijo a Lena en un tono que son� a amenaza m�s que a otra cosa.</p><p>Lena se frot� el dorso de la mano con el pulgar mientras se alejaban. Le llegaron unos ruidos procedentes del balc�n del segundo piso, donde unos chavales armaban jaleo, pero no les hizo caso. Se sent� y repas� lo ocurrido en los diez �ltimos minutos, pensando en qu� deber�a haber hecho de otro modo. Llevaba un par de minutos reflexionando cuando se dio cuenta de que lo que realmente necesitaba para hacer las cosas bien era repasar el maldito a�o entero.</p><p>��Dios -refunfu�� Nan Thomas, desplom�ndose en la silla que hab�a delante de Lena. �C�mo puedes trabajar con ese soplapollas?</p><p>���Chuck? -Lena se encogi� de hombros, pero la alegr� que la distrajeran-. Es mi trabajo.</p><p>��Preferir�a archivar libros en el infierno -dijo Nan mientras se recog�a el pelo gre�udo con una tira el�stica.</p><p>Hab�a una enorme huella de pulgar en el cristal derecho de sus gafas, pero Nan no pareci� darse cuenta. Llevaba una camiseta rosa de Pepto-Bismol por dentro de una falda vaquera con el�stico en la cintura. Completaba el conjunto unas zapatillas de deporte rojas y unos calcetines rosa a conjunto.</p><p>���Qu� haces este fin de semana? -pregunt� Nan. Lena volvi� a encogerse de hombros.</p><p>��No lo s�. �Por qu�?</p><p>��Pensaba decirle a Hank que viniera para Pascua. A lo mejor cocina un jam�n.</p><p>Lena busc� alguna excusa, pero la invitaci�n la hab�a pillado desprevenida. Miraba el calendario s�lo para ver cu�ndo le tocaba cobrar, no para calcular cu�ndo hab�a alguna fiesta. La Pascua la cog�a de improviso.</p><p>��Lo pensar� -dijo Lena y, para su alivio, Nan se lo tom� bien. Le lleg� un grito procedente de la parte de arriba, y ambas se volvieron. Unos chavales jugaban en un balc�n. Uno de ellos debi� de intuir el enfado de Nan, porque le lanz� una sonrisa de disculpa antes de abrir el libro que ten�a en la mano y fingir leerlo.</p><p>��Idiotas -dijo Lena.</p><p>��Bah, son buenos chicos -le dijo Nan, pero no les quit� ojo durante unos momentos para asegurarse de que dejaban de alborotar.</p><p>Nan era la �ltima persona sobre la tierra con la que habr�a pensado trabar amistad, pero en los �ltimos meses algo hab�a cambiado. No eran amigas en el sentido literal de la palabra -a Lena no le interesaba ir al cine con ella ni que Nan le comentara el lado homosexual de su vida-, pero hablaban de Sibyl, y, para Lena, hablar de Sibyl con alguien que realmente la conoci� era como tenerla otra vez junto a ella.</p><p>��Te llam� ayer por la noche -dijo Nan-. No s� por qu� no tienes contestador.</p><p>��Conseguir� uno -dijo Lena, aunque ya ten�a uno en el fondo del armario.</p><p>Lena lo desconect� la primera semana que vivi� en el campus. Las �nicas personas que la llamaban eran Nan y Hank, y ambos dejaban los mismos mensajes de preocupaci�n, interes�ndose por c�mo le iba. Ahora Lena ten�a conectado el identificador de llamadas, y eso era todo lo que necesitaba para filtrar las pocas que ten�a.</p><p>��Richard ha estado aqu� -dijo.</p><p>��Oh, Lena. -Nan frunci� el ce�o-. Espero que no fuera grosero.</p><p>��Intentaba sacar los trapos sucios.</p><p>Como siempre, Nan intent� defender a Richard.</p><p>��Brian trabaja en su departamento. Estoy segura de que Richard s�lo quer�a saber qu� hab�a pasado.</p><p>���Le conoc�as? Al chico, quiero decir.</p><p>Nan neg� con la cabeza.</p><p>��Vi a Jill y a Brian en la fiesta de la facultad de las navidades pasadas, pero no nos trat�bamos. Quiz� deber�as hablar con Richard -sugiri�-. Trabajaban en el mismo laboratorio.</p><p>��Richard es un gilipollas.</p><p>��Se port� muy bien con Sibyl.</p><p>��Sibyl sab�a cuidarse sola -insisti� Lena, aunque las dos sab�an que eso no era cierto.</p><p>Sibyl era ciega. Richard hab�a sido sus ojos en el campus, haciendo su vida mucho m�s f�cil.</p><p>Nan cambi� de tema y dijo:</p><p>��Me gustar�a que aceptaras parte del dinero del seguro�</p><p>��No -la cort� Lena.</p><p>Sibyl hab�a suscrito un seguro de vida a trav�s de la universidad, con doble indemnizaci�n en caso de muerte accidental. Nan hab�a sido la beneficiaria, y desde que cobrara el cheque le hab�a estado ofreciendo la mitad del dinero a Lena.</p><p>��Sibyl te lo dej� a ti -le repiti� Lena por millon�sima vez-. Quer�a que t� lo tuvieras.</p><p>��Ni siquiera hizo testamento -le replic� Nan-. No le gustaba pensar en la muerte, por no hablar de hacer planes para cuando ocurriera. Ya sabes c�mo era.</p><p>Lena sinti� c�mo las l�grimas le humedec�an los ojos.</p><p>��La �nica raz�n por la que suscribi� ese seguro -explic� Nan- fue porque la universidad se lo ofreci� gratis con la p�liza sanitaria. Y me hizo beneficiaria s�lo porque�</p><p>��� porque quer�a que t� te quedaras el dinero -acab� la frase Lena, utilizando el dorso de la mano para secarse los ojos. Hab�a llorado tanto durante el �ltimo a�o que ya no la avergonzaba hacerlo en p�blico-. Escucha, Nan, te lo agradezco, pero es tu dinero. Sibyl quer�a que te lo quedaras.</p><p>��No habr�a querido que trabajaras para Chuck. Le habr�a parecido horrible.</p><p>��A m� tampoco me entusiasma -admiti� Lena, aunque a la �nica persona a quien se lo hab�a dicho era a Jill Rosen-. Es s�lo algo para ir tirando hasta que decida qu� quiero hacer con mi vida.</p><p>��Podr�as volver a la universidad.</p><p>Lena se ri�.</p><p>��Soy un poco mayor para volver a estudiar.</p><p>��Sibyl siempre dec�a que preferir�as sudar la gota gorda corriendo un marat�n en pleno agosto que pasarte diez minutos dentro de un aula con aire acondicionado.</p><p>Lena sonri�, y sinti� c�mo se aliviaba su dolor cuando su mente evoc� la voz de Sibyl diciendo exactamente lo mismo. A veces se produc�a un chasquido en el cerebro de Lena, y las cosas malas desaparec�an y s�lo quedaba lo bueno.</p><p>��Es dif�cil creer que ha pasado un a�o -dijo Nan.</p><p>Lena mir� por la ventana, pensando en lo curioso que era estar hablando as� con Nan. De no haber sido por Sibyl, Lena se habr�a mantenido lo m�s alejada posible de alguien como Nan Thomas.</p><p>��Esta semana he pensado mucho en ella -dijo Lena. Hab�a visto algo en la cara de Sara Linton mientras sub�an a su hermana en el helic�ptero que le hab�a afectado m�s que ninguna otra cosa en mucho tiempo-. A Sibyl le encantaba esta �poca del a�o.</p><p>��Le encantaba pasear por el bosque -dijo Nan-. Los viernes siempre procuraba salir del trabajo un poco antes para que pudi�ramos dar un paseo antes de que anocheciera.</p><p>Lena trag� saliva, temiendo que, si abr�a la boca, se le escapara un sollozo.</p><p>��De todos modos -dijo Nan, apoyando las palmas planas sobre la mesa al ponerse en pie-, ser� mejor que empiece a catalogar algunos libros antes de que vuelva Chuck y me invite a cenar.</p><p>Lena tambi�n se puso en pie.</p><p>���Por qu� no le dices simplemente que eres lesbiana?</p><p>���Para que le d� m�s morbo? -contest� Nan-. No, gracias.</p><p>Lena estuvo de acuerdo. A ella tampoco le hab�a hecho ninguna gracia imaginarse a Chuck leyendo en el peri�dico los escabrosos detalles de su agresi�n.</p><p>��Adem�s -dijo Nan-, alguien como �l dir�a que la �nica raz�n por la que no quiero salir con �l es que soy lesbiana, y que ya se sabe que las lesbianas odian a los hombres. -Nan se inclin� hacia delante y le dijo en tono c�mplice-. Cuando la verdad es que no odio a todos los hombres. S�lo a �l.</p><p>Lena neg� con la cabeza, y se dijo que, si �se era el criterio, todas las mujeres del campus eran lesbianas.</p></section><section><title><p>4</p></title><p>El Hospital Grady era uno de los centros de traumatolog�a de nivel m�s respetados del pa�s, pero su reputaci�n entre los habitantes de Atlanta era notoriamente mala. Dirigido por la Autoridad Hospitalaria de Fulton-DeKalb, el Grady era uno de los pocos hospitales p�blicos de la zona y, a pesar de que albergaba una de las unidades de quemados m�s grandes del pa�s, ten�a uno de los programas VIH/sida m�s completos de la naci�n, y serv�a como centro regional de tratamiento para beb�s y madres de alto riesgo. Si entrabas con el est�mago descompuesto o con dolor de o�do, era m�s que probable que tuvieras que esperar dos horas para ver al m�dico� eso si ten�as suerte.</p><p>El Grady era un hospital universitario, y la Universidad Emory, el alma m�ter de Sara, as� como la Facultad Morehouse, proporcionaban una incesante provisi�n de internos. Las plazas de urgencias eran las m�s buscadas por los estudiantes, pues se dec�a que el Grady era el mejor lugar del pa�s donde aprender medicina de urgencias. Quince a�os atr�s, Sara hab�a luchado con u�as y dientes para obtener un puesto en el equipo de pediatr�a, y hab�a aprendido m�s en un a�o que muchos m�dicos durante toda una vida. Cuando se fue de Atlanta para regresar a Grant County, a Sara jam�s se le pas� por la cabeza que volver�a al Grady, sobre todo en esas circunstancias.</p><p>��Alguien viene -dijo el hombre que estaba junto a Sara. Todos los que estaban en la sala de espera (al menos treinta personas) levantaron los ojos hacia la enfermera, expectantes.</p><p>���Se�ora Linton?</p><p>A Sara el coraz�n le dio un vuelco, y por una fracci�n de segundo pens� que su madre hab�a llegado por fin. Se puso en pie, coloc� una revista sobre la silla para que no se la quitaran, aunque, en las dos �ltimas horas, ella y el anciano que hab�a a su lado se hab�an estado guardando el sitio mutuamente.</p><p>���Ya ha salido del quir�fano? -pregunt� Sara, incapaz de contener el temblor de la voz.</p><p>El cirujano hab�a calculado una intervenci�n de al menos cuatro horas, estimaci�n que a Sara le hab�a parecido optimista.</p><p>��No -le dijo la enfermera, conduciendo a Sara al mostrador de enfermeras-. Tiene una llamada telef�nica.</p><p>���Son mis padres? -pregunt� Sara, levantando la voz para hacerse o�r.</p><p>El pasillo estaba abarrotado de gente; m�dicos y enfermeras pasaban zumbando con paso decidido mientras procuraban no verse superados por la progresiva cantidad de pacientes que inundaba el centro hospitalario.</p><p>��Dice que es agente de polic�a. -La enfermera le entreg� el tel�fono a Sara y le dijo-: Sea breve. No podemos permitir llamadas privadas en esta l�nea.</p><p>��Gracias.</p><p>Sara cogi� el tel�fono, reclin�ndose contra el mostrador, procurando no molestar.</p><p>���Jeffrey? -pregunt�.</p><p>��Hola -dijo �l, con una voz en la que hab�a la misma tensi�n que ella experimentaba. �Ya ha salido del quir�fano?</p><p>��No -dijo Sara, recorriendo el pasillo con la mirada en direcci�n a la sala de cirug�a.</p><p>Varias veces se le hab�a ocurrido traspasar la puerta, intentar averiguar qu� estaba pasando, pero un vigilante apostado en la puerta del quir�fano parec�a tomarse su trabajo muy en serio.</p><p>���Sara?</p><p>��Estoy aqu�.</p><p>���Qu� pasa con el beb�? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Sara sinti� un nudo en la garganta. Se sent�a incapaz de hablar de Tessa con �l. No as�.</p><p>���Has averiguado algo? -inquiri�.</p><p>��He hablado con Jill Rosen, la madre del suicida. No me ha dicho gran cosa. En el bosque encontramos una cadena, una especie de collar con una estrella de David, que pertenec�a al chaval. -Como Sara no respondiera, a�adi�-: Andy, el suicida, o bien estaba en el bosque o alguien le quit� la cadena y se intern� en el bosque.</p><p>Se oblig� a hablar.</p><p>���Qu� te parece lo m�s probable?</p><p>��No lo s� -respondi�-. Brad vio a Tessa recoger una bolsa de pl�stico blanca del suelo mientras sub�a la colina.</p><p>��Ten�a algo en la mano -record� Sara.</p><p>���Hay alguna raz�n por la que recogiera basura?</p><p>Sara intent� pensar.</p><p>���Por qu�?</p><p>��Brad dijo que eso es lo que parec�a estar haciendo en la colina. Encontr� una bolsa y comenz� a meter basura dentro.</p><p>��Puede -dijo Sara, perpleja-. Antes se hab�a quejado de la gente que ensuciaba. No lo s�.</p><p>��A lo mejor encontr� algo en la colina y lo puso en una bolsa. Encontramos la estrella de David que pertenec�a a la v�ctima, pero estaba en el interior del bosque.</p><p>��Si Tessa recogi� algo, significar�a que alguien nos miraba mientras est�bamos junto al cad�ver. �C�mo se llamaba? �Andy?</p><p>��Andy Rosen -le confirm� Jeffrey-. �Sigues pensando que hay algo raro?</p><p>Sara no sab�a qu� responder. Parec�a que hac�a una eternidad que hab�a examinado a Rosen. Casi ni recordaba el aspecto que ten�a el cuerpo.</p><p>���Sara?</p><p>Ella le dijo la verdad.</p><p>��Ya no me acuerdo.</p><p>��Ten�as raz�n cuando dijiste que lo hab�a intentado antes. Su madre lo confirm�. Se raj� el brazo.</p><p>��Un intento anterior y una nota -dijo Sara, reflexionando que, aparte de lo que pudiera surgir en la autopsia, esos dos factores ser�an concluyentes a la hora de dictaminar suicidio-. Podemos hacerle un examen toxicol�gico. No habr�a saltado de ese puente sin luchar.</p><p>��Ten�a un ara�azo en la espalda.</p><p>��No se lo hab�a hecho de manera violenta.</p><p>��Puedo hacer que Brock lo compruebe -le propuso. Dan Brock, el responsable de pompas f�nebres de la zona, hab�a sido el forense del condado antes de que Sara aceptara el empleo-. Hasta ahora no he mencionado que haya nada sospechoso. Brock sabe guardar un secreto.</p><p>��Que le tome muestras de sangre, pero quiero hacer yo la autopsia -dijo Sara.</p><p>���Crees que podr�s?</p><p>��Si esto tiene alguna relaci�n -comenz�-. Si quienquiera que le hizo eso a Tessa� -Sara no pudo acabar la frase, pero nunca hasta ahora hab�a sentido necesidad de venganza. Por fin dijo-: S�, podr� hacerlo.</p><p>Jeffrey no parec�a muy seguro, pero le inform�:</p><p>��Estamos registrando el apartamento de Andy. Han encontrado una pipa en su cuarto. La madre dice que hace tiempo tuvo problemas con las drogas, pero el padre dice que lo dej�.</p><p>��Muy bien -afirm� Sara.</p><p>Sinti� c�mo montaba en c�lera ante la idea de que su hermana se hubiera visto atrapada en el fuego cruzado de algo tan est�pido y absurdo como una transacci�n de drogas que hab�a salido mal. El apu�alamiento de Tessa era el tipo de violencia que sol�a pasar por alto la gente que afirmaba que las drogas eran una diversi�n inofensiva.</p><p>��Estamos espolvoreando la habitaci�n, intentando obtener huellas para pasarlas por el ordenador. Ma�ana hablar� con los padres. La madre me dio un par de nombres, pero ya se han trasladado de universidad o se han graduado.</p><p>Jeffrey hizo una pausa, y Sara se dio cuenta de que se sent�a frustrado.</p><p>Las puertas de la sala de cirug�a se abrieron de golpe, pero el paciente no era Tessa. Sara apret� los talones contra el mostrador de las enfermeras para que el equipo pudiera pasar. Una anciana de pelo rubio oscuro iba en la camilla, con los p�rpados vendados tras la operaci�n.</p><p>��Y los padres, �c�mo se han tomado la noticia? -pregunt� Sara, pensando en los suyos.</p><p>��Bien, dadas las circunstancias. Jeffrey hizo una pausa-. La madre se derrumb� en el coche. Algo pasa entre ella y Lena. Pero no s� lo que es.</p><p>���Como qu�? -pregunt� Sara, aunque Lena Adams era la �ltima persona en el mundo que le importaba en ese momento.</p><p>��No lo s� -dijo �l, y no era para sorprenderse. Sara le oy� tamborilear los dedos-. Rosen perdi� el control en el coche. Simplemente lo perdi�. -Dej� de tamborilear-. Su marido me llam� cuando se enter�. Lo trajeron directamente de la estaci�n. -Hizo una pausa-. Los dos est�n destrozados. Estas cosas pueden ser muy duras. La gente suele�</p><p>��Jeffrey -le interrumpi� Sara-. Te necesito� -De nuevo sinti� un nudo en la garganta, como si las palabras la asfixiaran-. Te necesito aqu�.</p><p>��Lo s� -dijo �l en un tono de resignaci�n-. No creo que pueda venir.</p><p>Sara se sec� los ojos con el dorso de la mano. Uno de los m�dicos que pasaban levant� la vista hacia ella, pero enseguida la baj� hacia el gr�fico que llevaba en las manos. Sinti�ndose est�pida y observada por todo el mundo, intent� resistir las emociones que pugnaban por aflorar.</p><p>��Claro, lo entiendo -dijo por fin.</p><p>��No, Sara.</p><p>��Ser� mejor que cuelgue. Estoy hablando desde el mostrador de enfermer�a. Un tipo se ha pasado una hora al tel�fono en la sala de espera. -Se ri�, s�lo para relajarse-. Hablaba en ruso, pero creo que era un traficante de drogas y estaba cerrando alg�n negocio.</p><p>��Sara -la interrumpi� Jeffrey-, se trata de tu padre. Me ha pedido� me ha ordenado que no viniera.</p><p>���Qu�? -Sara pronunci� la palabra tan fuerte que varias personas levantaron la vista de su trabajo.</p><p>��Estaba alterado. No lo s�. Me dijo que no fuera al hospital, que era un asunto familiar.</p><p>Sara baj� la voz.</p><p>���l no tiene derecho a decidir�</p><p>��Sara, esc�chame -dijo Jeffrey, con m�s serenidad en la voz de la que ella sent�a-. Es tu padre. Tengo que respetar su decisi�n. -Hizo una pausa-. Y no es s�lo tu padre. Cathy dijo lo mismo.</p><p>Se sinti� idiota por repetirse, pero todo lo que consigui� articular fue:</p><p>���Qu�?</p><p>��Tienen raz�n -dijo Jeffrey-. Tessa no deber�a haber estado all�. No deber�a haberle permitido que�</p><p>��Soy yo quien la llev� a la escena del crimen -le record� Sara, y la culpa que hab�a experimentado en las �ltimas horas volvi� a agitarse en su interior.</p><p>��Ahora est�n muy afectados. Y es comprensible. Jeffrey hizo una pausa, como si pensara c�mo expresarse-. Necesitan tiempo.</p><p>���Tiempo para ver qu� pasa? -le pregunt�-. Si Tessa se recupera, entonces te invitaremos a comer el domingo, y si no� -No pudo acabar la frase.</p><p>��Est�n enfadados. As� es como se sienten las personas cuando pasa algo semejante. Se sienten desamparados, y se enfadan con el primero que tienen cerca.</p><p>��Yo tambi�n estaba cerca -le record� Sara.</p><p>��S�, bueno�</p><p>Por un momento, Sara se sinti� demasiado consternada para hablar. Al final pregunt�:</p><p>���Est�n enfadados conmigo?</p><p>Aunque sab�a que ten�an muchos motivos para estarlo. Sara era responsable de Tessa. Siempre lo hab�a sido.</p><p>��Necesitan tiempo, Sara -dijo Jeffrey-. Tengo que d�rselo. No voy a disgustarlos m�s.</p><p>Sara asinti�, aunque �l no pudo verlo.</p><p>��Quiero verte. Quiero estar ah� por ti y por Tessa.</p><p>Sara pod�a o�r el dolor de la voz de Jeffrey, y sab�a lo dif�cil que era todo eso para �l. Sin embargo; no pod�a evitar sentirse traicionada por su ausencia. Era t�pico de Jeffrey no estar nunca cuando m�s lo necesitaba. Ahora estaba haciendo lo correcto, lo respetuoso, pero Sara no se sent�a de humor para gestos nobles.</p><p>���Sara?</p><p>��Muy bien -dijo ella-. Tienes raz�n.</p><p>��Me pasar� por casa y dar� de comer a los perros, �entendido? Cuidar� de la casa. -Hizo otra pausa-. Cathy dijo que se pasar�an por tu casa y te traer�an algo de ropa.</p><p>��No necesito ropa -le dijo Sara, sintiendo que sus emociones volv�an a encenderse. S�lo pudo susurrar-: Te necesito.</p><p>��Lo s�, nena -dijo �l con suavidad.</p><p>Sara sinti� de nuevo la amenaza de las l�grimas. Todav�a no se hab�a permitido llorar. No hab�a tenido tiempo cuando Tessa estaba en el helic�ptero, y la sala de urgencia y la de espera -incluso el cuarto de ba�o, donde Sara hab�a entrado para ponerse unos pantalones y una blusa de hospital que una de las enfermeras le hab�a encontrado- estaban demasiado abarrotadas para que encontrara un momento de intimidad en el que poder entregarse al dolor que sent�a.</p><p>La enfermera escogi� ese momento para interrumpirla.</p><p>���Se�ora Linton? -le dijo-. De verdad que necesitamos el tel�fono.</p><p>��Lo siento -le dijo Sara. Y a Jeffrey-: Tengo que colgar.</p><p>���Puedes llamarme desde otro tel�fono?</p><p>��No puedo irme muy lejos -dijo Sara, observando a una pareja de ancianos que recorr�an el pasillo.</p><p>El hombre iba un poco encorvado, y la mujer le sosten�a por los brazos mientras avanzaban arrastrando los pies, leyendo los carteles de las puertas.</p><p>��Hay un McDonald's al otro lado de la calle, �verdad? -pregunt� Jeffrey-. Cerca del aparcamiento de la universidad.</p><p>��No lo s� -respondi� Sara, porque hac�a a�os que no estaba en esa zona de Atlanta-. �Hay uno?</p><p>��Creo que s� -dijo Jeffrey-. Ma�ana a las seis de la ma�ana estar� ah�, �entendido?</p><p>��No -dijo ella, observando a la pareja de ancianos al acercarse-. Cuida de los perros.</p><p>���Est�s segura?</p><p>Sara sigui� mirando a la pareja. Con un sobresalto, Sara se dio cuenta de que no hab�a reconocido a sus padres.</p><p>���Sara? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Te llamar� luego -dijo Sara-. Est�n aqu�. Tengo que irme.</p><p>Sara se inclin� sobre el mostrador para colgar el tel�fono, sinti�ndose desorientada y asustada. Fue pasillo abajo, los brazos apretados contra el est�mago, a la espera de que sus padres volvieran a recuperar su aspecto habitual. Con sobrecogedora claridad, comprendi� lo viejos que eran. Como casi todos los ni�os que se hacen mayores, Sara siempre hab�a imaginado que su padre y su madre nunca sobrepasar�an cierta edad y, sin embargo, ah� estaban, tan mayores y fr�giles que se pregunt� c�mo consegu�an caminar.</p><p>���Mam�? -dijo Sara.</p><p>Cathy no extendi� los brazos hacia ella, como Sara hab�a pensado que har�a, como hab�a querido que hiciera. Hab�a pasado un brazo por la cintura de Eddie, como si necesitara un sost�n. El otro lo manten�a a un costado.</p><p>���D�nde est�?</p><p>��Sigue en el quir�fano -le dijo Sara, deseando acercarse a ella, pero sabiendo por la expresi�n de su madre que no deb�a hacerlo-. Mam�</p><p>���Qu� ha pasado?</p><p>Sara sinti� una bola en la garganta, y se dijo que no reconoc�a la voz de su madre. Hab�a algo impenetrable en ella, y su boca era una l�nea fr�a y recta. Sara los llev� a un lado del concurrido pasillo para poder hablar. Todo resultaba tan formal que era como si acabaran de conocerse.</p><p>��Quiso acompa�arme a� -comenz� Sara.</p><p>��Y t� la dejaste -dijo Eddie, y la acusaci�n que lat�a en sus palabras la hiri� en lo m�s hondo-. En el nombre de Dios, �por qu� la dejaste ir?</p><p>Sara se mordi� el labio para no hablar.</p><p>��No pens�</p><p>Eddie la cort� en seco.</p><p>��No, no pensaste.</p><p>��Eddie -dijo Cathy, no para rega�arlo, sino para indicarle que no era el momento.</p><p>Sara call� por un momento, deseando no alterarse m�s de lo que ya lo estaba.</p><p>��Ahora est� en el quir�fano. Creo que a�n tiene para un par de horas.</p><p>Se volvieron cuando se abrieron las puertas de la sala de cirug�a; se trataba de una enfermera que probablemente se tomaba un descanso.</p><p>Sara prosigui�.</p><p>��La han apu�alado en el vientre y en el pecho. Tambi�n tiene un rasgu�o en la cabeza.</p><p>Sara se llev� una mano a la cabeza, mostr�ndoles el lugar en el que Tessa se hab�a golpeado con la roca. Hizo una pausa, pensando en la herida, sintiendo c�mo la invad�a el mismo p�nico. Se pregunt�, y no por primera vez, si no ser�a todo un terrible sue�o. Y como para sacarla de �l, volvieron a abrirse las puertas de cirug�a y sali� un celador que empujaba una silla de ruedas vac�a.</p><p>���Y? -pregunt� Cathy.</p><p>��Intent� controlar la hemorragia -prosigui� Sara, reviviendo la escena en su imaginaci�n.</p><p>Mientras estaba en la sala de espera la hab�a repasado una y otra vez, intentando imaginar qu� pod�a haber hecho de otro modo, s�lo para darse cuenta de que la situaci�n hab�a sido desesperada.</p><p>���Y? -repiti� Cathy lac�nicamente.</p><p>Sara se aclar� la garganta, intentando distanciarse de sus sentimientos. Les hablaba como si fueran los padres de un paciente.</p><p>��Tuvo un ataque epil�ptico un minuto antes de que llegara el helic�ptero. Hice lo que pude para ayudarla. -Sara call�, recordando los espasmos de Tessa. Se qued� mirando a su padre, y se dio cuenta de que no la hab�a mirado ni una vez desde que llegaron-. Tuvo dos ataques m�s durante el vuelo. El pulm�n izquierdo dej� de funcionarle. Le introdujeron un tubo en el pecho para ayudarla a respirar.</p><p>���Qu� est�n haciendo ahora? -pregunt� Cathy.</p><p>��Intentando detener la hemorragia. Han llamado a un neur�logo, pero no s� qu� han encontrado. Su objetivo primordial es atajar la hemorragia. Le practicar�n una ces�rea para sacarle� -Sara call�, conteniendo el aliento.</p><p>��El beb� -acab� Cathy, y Eddie se apoy� en ella.</p><p>Sara exhal� lentamente.</p><p>���Qu� m�s? -pregunt� Cathy-. �Hay algo que no nos hayas contado?</p><p>Sara apart� la mirada, pero les dijo:</p><p>��Si no pueden controlar la hemorragia a lo mejor tendr�n que hacerle una histerectom�a.</p><p>Sus padres se quedaron callados ante la noticia, aunque Sara sab�a lo que pensaban, tan claramente como si se lo estuvieran diciendo. Tessa era su �nica esperanza de tener nietos.</p><p>���Qui�n lo ha hecho? -pregunt� Cathy-. �Qui�n har�a algo as�?</p><p>��No lo s� -susurr� Sara, la pregunta resonando en su mente. �Qu� clase de monstruo apu�alar�a a una mujer embarazada y la dejar�a por muerta?</p><p>���Jeffrey sabe algo? -pregunt� Eddie, y Sara se dio cuenta de lo mucho que le costaba pronunciar el nombre.</p><p>��Hace todo lo que puede -le dijo Sara-. Volver� a Grant en cuanto� -No pudo acabar.</p><p>���Qu� podemos esperar cuando se despierte? -pregunt� Cathy.</p><p>Sara se qued� mirando a su padre; deseaba decirle algo que le hiciera levantar los ojos hacia ella. Si Cathy y Eddie no hubieran sido sus padres, les habr�a dicho la verdad: que no ten�a ni idea de qu� pasar�a tras la operaci�n. Jeffrey sol�a decir que no le gustaba hablar con los parientes o amigos de las v�ctimas hasta que no ten�a algo que contarles. A Sara esto siempre le hab�a parecido un poco cobarde por su parte, pero ahora lo consideraba necesario: la gente necesitaba alg�n tipo de esperanza, la seguridad de que al menos algo saldr�a bien.</p><p>���Sara? -insisti� Cathy.</p><p>��Querr�n monitorizar la actividad cerebral. Probablemente le har�n un electroencefalograma para asegurarse de que no hay da�os en el cerebro. -Sara busc� algo positivo que decir. Finalmente les comunic� lo �nico que sab�a seguro-: Hay muchas cosas que pueden haber ido mal.</p><p>Cathy no ten�a m�s preguntas. Se volvi� hacia Eddie, cerr� los ojos y apret� los labios contra su cabeza.</p><p>Eddie habl� por fin, pero segu�a sin mirar a Sara:</p><p>���Est�s segura de lo del beb�?</p><p>A Sara le cost� hablar. Ten�a la garganta tan seca como el lecho del r�o cuando logr� susurrar:</p><p>��S�, pap�.</p><empty-line/><p>Sara estaba junto a la m�quina expendedora situada a la salida de la cafeter�a del hospital. Llevaba casi un minuto apretando el bot�n y sent�a un agudo dolor en los nudillos. Como no sal�a nada, se inclin� y comprob� la tolva, por si hab�a salido el producto y no se hab�a dado cuenta. El recipiente de recogida estaba vac�o.</p><p>��Maldita sea -dijo, d�ndole una patada a la m�quina. Un KitKat sali� sin ostentaci�n.</p><p>Sara quit� el envoltorio y se fue por el pasillo para alejarse del ruido de la cafeter�a. El restaurante hab�a cambiado desde que ella trabajara en el hospital. Ahora serv�an de todo, desde cocina tailandesa a platos italianos, pasando por jugosas y gruesas hamburguesas. Supuso que para el hospital era una mina, pero le pareci� absurdo que un lugar dedicado a curar vendiera comida tan poco saludable.</p><p>Era ya casi medianoche y el hospital segu�a abarrotado de gente. El rumor era constante, y era como caminar en torno a una colmena. Sara no recordaba que hubiera tanto ruido cuando era internista, pero estaba segura de que era el mismo. El miedo y el insomnio probablemente hab�an impedido que se diera cuenta. Antes de que los internos se organizaran y comenzaran a exigir un horario m�s humano, en el Grady los turnos duraban entre veinticuatro y treinta y seis horas. Despu�s de tantos a�os le parec�a que a�n le quedaba sue�o por recuperar.</p><p>Se reclin� contra una puerta en la que se le�a la inscripci�n �ROPA BLANCA�, sabiendo que si se sentaba ya no volver�a a levantarse. Hac�a tres horas que Tessa hab�a salido del quir�fano, y la hab�an llevado a cuidados intensivos, donde la familia se turnaba para estar junto a ella. Estaba fuertemente sedada y a�n no se hab�a despertado de la anestesia. El pron�stico era reservado, pero el cirujano consideraba que la hemorragia estaba bajo control. Tessa podr�a volver a tener hijos si se recuperaba lo suficiente de la terrible experiencia del bosque como para querer concebir otro.</p><p>Permanecer en la diminuta habitaci�n de cuidados intensivos con Tessa, sintiendo c�mo Eddie y Cathy la culpaban aunque no lo hubieran expresado con palabras, hab�a sido excesivo para ella. Incluso Devon evit� hablar con Sara, y se hab�a quedado en un rinc�n, los ojos muy abiertos ante la impresi�n por lo ocurrido a su amante y a su hijo. Sara estaba a punto de hacerse a�icos, pero no hab�a nadie cerca que pudiera volver a recomponerlos.</p><p>Ech� la cabeza hacia atr�s y cerr� los ojos, intentando recordar lo �ltimo que su hermana le hab�a dicho. En el helic�ptero, Tessa se hallaba en estado postictal y no pod�a comunicarse. La �ltima cosa coherente que coment� hab�a sido en el coche, cuando le dijo a Sara que la quer�a.</p><p>A pesar de que no ten�a hambre, Sara mordi� el KitKat.</p><p>��Buenas noches, se�ora -dijo un anciano, saludando a Sara con el sombrero al pasar.</p><p>Sara se oblig� a sonre�r, y le observ� subir las escaleras. El hombre tendr�a la edad de Eddie, pero ten�a el pelo cano. La piel era trasl�cida a la luz artificial de la cl�nica y, aunque sus pantalones azul oscuro y su camisa azul clara parec�an limpios, dej� a su paso un olor a grasa o a aceite lubricante. Pod�a ser un mec�nico o el encargado del mantenimiento del hospital, o a lo mejor ten�a a alguien arriba que se agarraba desesperadamente a la vida, igual que Tessa.</p><p>Un grupo de m�dicos se detuvo delante de las puertas de la cafeter�a; llevaban los pantalones arrugados y las batas manchadas de diversas sustancias. Eran j�venes, probablemente estudiantes o internos. Ten�an los ojos inyectados en sangre, y parec�an hastiados, sus rostros reflejaban el hast�o que Sara identificaba de su �poca en el Grady.</p><p>Era obvio que esperaban a alguien mientras hablaban entre ellos; sus voces eran un tenue murmullo. Sara mir� la chocolatina que ten�a en la mano, y sus ojos no llegaron a enfocar la etiqueta, mientras les o�a intercambiar chismes del hospital, discutiendo actividades en las que les gustar�a involucrarse.</p><p>���Sara? -pregunt� una voz masculina.</p><p>Sara sigui� mirando la etiqueta, suponiendo que el hombre se dirig�a a otra Sara.</p><p>���Sara Linton? -repiti� la voz.</p><p>Ella alz� los ojos hacia el grupo de internos, pregunt�ndose si alguno de sus pacientes de la Cl�nica Infantil Heartsdale trabajaba ahora en Emory. Se sinti� vieja al observar aquellas caras juveniles hasta que divis� a un hombre mayor, alto, que estaba detr�s de ellos.</p><p>���Mason? -pregunt�, reconoci�ndole por fin-. �Mason James?</p><p>���se soy yo -dijo, abri�ndose paso entre el grupo de internos. Le puso la mano en el hombro-. Me top� con tus padres arriba.</p><p>��Oh -fue lo �nico que se le ocurri� decir a Sara.</p><p>��Ahora trabajo aqu�. Traumatolog�a pedi�trica.</p><p>��Exacto.</p><p>Sara asinti� como si se acordara. Hab�a salido con Mason cuando trabajaba en el Grady, pero desde que se volviera a Grant no hab�a sabido nada el uno del otro.</p><p>��Cathy me dijo que hab�as bajado a comer algo.</p><p>Sara le ense�� el KitKat.</p><p>Mason solt� una carcajada.</p><p>��Veo que tus gustos culinarios no han cambiado.</p><p>��Se les hab�a acabado el filet mignon -dijo Sara, y Mason volvi� a re�r.</p><p>��Est�s estupenda -dijo Mason, una evidente mentira que su buena educaci�n y sus modales le ayudaron a decir con convicci�n.</p><p>El padre de Mason hab�a sido cardi�logo, y tambi�n su abuelo. Sara siempre pens� que el hecho de que Mason se sintiera atra�do por ella se deb�a en parte a que Eddie era fontanero. Mason, educado en un mundo de internados y clubes de campo, no ten�a mucho contacto con la clase obrera, aparte de firmar el cheque de su servicio dom�stico.</p><p>��Esto� c�mo� -Sara se esforz� por decir algo-. �C�mo te va?</p><p>��Estupendamente -dijo-. Me he enterado de lo de Tessa. En urgencias no se habla de otra cosa.</p><p>Sara sab�a que incluso en un hospital tan grande como el Grady un caso como el de Tessa llamar�a la atenci�n. Cualquier hecho violento que afectara a un ni�o se consideraba mucho m�s horrible.</p><p>��Me pas� a ver c�mo estaba. Espero que no te importe.</p><p>��No -dijo Sara-. Claro que no.</p><p>��Su m�dico es Beth Tindall -dijo Mason-. Una excelente cirujana.</p><p>��S� -dijo Sara.</p><p>�l le sonri� con afecto.</p><p>��Tu madre est� tan guapa como siempre.</p><p>Sara intent� devolverle la sonrisa.</p><p>��Estoy seguro de que se ha alegrado de verte.</p><p>��Bueno, dadas las circunstancias� -concedi�-. �Saben qui�n lo hizo?</p><p>Sara neg� con la cabeza, estaba a punto de perder la compostura.</p><p>��Ni idea.</p><p>��Sara -dijo, roz�ndole el dorso de la mano con los dedos-, lo siento.</p><p>Ella apart� la mirada, deseando no llorar. Nadie hab�a intentado consolarla desde que apu�alaran a Tessa. Cuando �l la toc� se le puso la piel de gallina, y se sinti� una idiota por hallar consuelo en un gesto tan nimio.</p><p>Mason percibi� el cambio. Le ahuec� la mano en la cara, haci�ndole levantar la vista.</p><p>���Te encuentras bien?</p><p>��Deber�a volver arriba.</p><p>Mason la cogi� por el codo y le dijo:</p><p>��Vamos.</p><p>Ambos echaron a andar por el pasillo.</p><p>Sara le escuch� hablar mientras se dirig�an a cuidados intensivos, sin prestar atenci�n a sus palabras, sino tan s�lo a la suave y bals�mica monoton�a de su voz mientras le hablaba de lo que hab�a sido del hospital y de su vida desde que Sara abandonara Atlanta. Mason James era de esos hombres que parec�an tom�rselo todo con calma. Reci�n salida de Grant County, a Sara, que hasta entonces s�lo hab�a salido con Steve Mann, un tipo que pensaba que una buena cita ten�a que rematarse magreando a Sara en el asiento trasero del Buick de su padre, Mason le pareci� un hombre cosmopolita y adulto.</p><p>Doblaron la esquina, y Sara vio a sus padres en el pasillo, en lo que parec�a una acalorada discusi�n. Eddie fue el primero en divisar a Sara y a Mason, y se call� de inmediato.</p><p>A Eddie se le cerraban los p�rpados, y Sara nunca le hab�a visto tan cansado. Su madre parec�a haber envejecido m�s en la �ltima hora que en los �ltimos veinte a�os. Se les ve�a tan vulnerables que a Sara se le cay� el mundo encima.</p><p>��Voy a ver c�mo est� Tess -dijo para excusarse.</p><p>Apret� el bot�n que hab�a a la derecha de las puertas y entr� en cuidados intensivos.</p><p>Como en casi todos los hospitales, la unidad de cuidados intensivos era una zona peque�a y apartada. Las luces estaban mitigadas en las habitaciones y los pasillos, y la atm�sfera era fresca y relajante, tanto para los pacientes como para los pocos visitantes a los que se permit�a entrar cada dos horas. Todas las puertas de las habitaciones eran cristaleras correderas, lo que no permit�a mucha intimidad, pero casi todos los pacientes estaban demasiado enfermos para quejarse. Sara oy� los bips de los monitores del coraz�n y el lento resollar de los respiradores cuando se acerc� a la parte de atr�s. La habitaci�n de Tessa estaba al otro lado del mostrador de enfermeras, lo que indicaba que su estado era cr�tico.</p><p>Devon estaba en la habitaci�n con ella, de pie, a un par de pasos de la cama, con las manos en los bolsillos. Estaba apoyado en la pared, aunque ten�a una c�moda silla al lado.</p><p>��Hola -dijo Sara.</p><p>Devon apenas le prest� atenci�n. Ten�a los ojos enrojecidos, y su piel oscura se ve�a p�lida a la luz artificial de la habitaci�n.</p><p>���Ha dicho algo?</p><p>Devon tard� en responderle.</p><p>��Ha abierto los ojos un par de veces, pero no s�.</p><p>��Est� intentando despertarse -le dijo Sara-. Eso es bueno.</p><p>La nuez de Devon se movi� arriba y abajo al tragar.</p><p>��Si necesitas un descanso� -comenz� a decir Sara, pero Devon no esper� a que acabara.</p><p>Se alej� sin mirar atr�s.</p><p>Sara acerc� la silla a la cama de Tessa y se sent�. Se hab�a pasado sentada casi todo el d�a a la espera de noticias, pero estaba agotada.</p><p>Tessa ten�a la cabeza vendada, y le hab�an cosido el cuero cabelludo. Ten�a dos drenajes conectados al est�mago para extraer fluido. Un cat�ter colgaba del barrote de la cama, s�lo parcialmente lleno. La habitaci�n estaba a oscuras, y la �nica luz proced�a de los monitores. Le hab�an quitado el respirador hac�a una hora, pero a�n ten�a conectado el monitor card�aco, y un bip met�lico anunciaba cada latido de su coraz�n.</p><p>Sara acarici� los dedos de su hermana, y se dijo que nunca se hab�a fijado en lo peque�as que eran sus manos. A�n se acordaba del primer d�a de Tessa en la escuela, cuando Sara le cogi� la mano para llevarla a la parada del autob�s. Antes de marcharse, Cathy le solt� un serm�n a Sara para que cuidara de su hermana. Aquello se repiti� a lo largo de toda su infancia. Incluso Eddie le hab�a dicho a Sara que cuidara de su hermana, aunque posteriormente Sara se imagin� la verdadera raz�n por la que su padre siempre anim� a Tessa a acompa�ar a su hermana en sus citas con Steve Mann: Eddie sab�a lo que pasaba en el asiento trasero del Buick.</p><p>Tessa movi� la cabeza, como si hubiera intuido que hab�a alguien.</p><p>���Tess? -dijo Sara, cogi�ndole la mano y apret�ndola suavemente-. �Tess?</p><p>Tessa emiti� un ruido que pareci� un gru�ido. Se llev� la mano a la barriga, igual que hab�a hecho un mill�n de veces en los �ltimos ocho meses.</p><p>Lentamente, Tessa abri� los ojos. Pase� la mirada por la habitaci�n y sus ojos encontraron a Sara.</p><p>��Hola -dijo Sara, sintiendo que una sonrisa de alivio le asomaba a la cara-. Hola, cari�o.</p><p>Tessa movi� los labios. Se llev� una mano a la garganta.</p><p>���Tienes sed?</p><p>Tessa asinti�, y Sara busc� el vaso de hielo picado que la enfermera hab�a dejado junto a la cama. El hielo casi se hab�a derretido, pero Sara encontr� unos trocitos para su hermana.</p><p>��Te han puesto un tubo en la garganta -le explic� Sara, deslizando el hielo en la boca de Tessa-. Lo tendr�s dolorido, y te costar� hablar.</p><p>Tessa cerr� los ojos al tragar.</p><p>���Te duele mucho? -pregunt� Sara-. �Quieres que llame a la enfermera?</p><p>Sara se incorpor� para ponerse en pie, pero Tessa no le soltaba la mano. No tuvo que vocalizar la primera pregunta que le vino a la cabeza. Sara la ley� en sus ojos.</p><p>��No, Tessie -dijo, sintiendo c�mo las l�grimas le resbalaban por la cara-. Lo hemos perdido. La hemos perdido. -Se llev� la mano de Tessa a los labios-. Lo siento mucho. Lo siento�</p><p>Tessa la hizo callar sin decir una palabra. El bip del monitor era el �nico sonido de la habitaci�n, met�lico testimonio de que Tessa estaba viva.</p><p>���Recuerdas algo? -le pregunt� Sara-. �Sabes lo que pas�?</p><p>Tessa movi� una vez la cabeza a un lado para decir no.</p><p>��Te adentraste en el bosque -dijo Sara-. Brad te vio coger una bolsa y meter basura dentro. �Te acuerdas?</p><p>Volvi� a indicar que no.</p><p>��Creemos que all� hab�a alguien. -Sara se interrumpi�-. Sabemos que hab�a alguien en el bosque. Puede que quisiera la bolsa. A lo mejor �l�</p><p>No acab� todo lo que pensaba decirle. Demasiada informaci�n s�lo servir�a para confundir a su hermana, y Sara no estaba segura de lo ocurrido.</p><p>��Alguien te apu�al� -afirm� Sara.</p><p>Tessa esper� a o�r m�s.</p><p>��Te encontr� en el bosque. Estabas en medio del claro, en el suelo, y yo� hice lo que pude. Intent� ayudar. Pero no pude. -Sara estaba a punto de perder la compostura otra vez-. Dios m�o, Tessie, intent� ayudarte.</p><p>Sara apoy� la cabeza en la cama, avergonzada de llorar. Deb�a ser fuerte para su hermana, quer�a demostrarle que pod�an superar eso juntas, pero lo �nico que ten�a en la cabeza era su propia culpa. Despu�s de cuidar de Tessa toda la vida, Sara le fallaba en el momento que m�s la necesitaba.</p><p>��Oh, Tess -solloz� Sara, que necesitaba el perd�n de su hermana m�s que ninguna otra cosa en la vida-. Lo siento.</p><p>Sinti� que Tessa le pon�a la mano en la nuca. Al principio movi� la mano con torpeza, pero Sara comprendi� que intentaba atraerla hacia ella.</p><p>Sara levant� la mirada. Ten�a la cara a pocos cent�metros de Tessa.</p><p>Su hermana movi� los labios, a�n no acostumbrada a utilizar la boca. Musit� la palabra: ��Qui�n?�. Quer�a saber qui�n lo hab�a hecho, qui�n hab�a matado al ni�o.</p><p>��No lo s� -dijo Sara-. Intentamos averiguarlo, cari�o. Jeffrey hace todo lo que puede. -Se le hizo un nudo en la garganta-. Se asegurar� de que el que lo hizo no vuelva a hacerle da�o a nadie.</p><p>Tessa llev� los dedos a la mejilla de Sara, debajo del ojo. Con una mano temblorosa, le sec� las l�grimas.</p><p>��Lo siento mucho, Tessie. Lo siento mucho. -Sara le implor�-: Dime qu� puedo hacer. D�melo.</p><p>Cuando Tessa habl�, ten�a la voz rasposa, poco m�s que un susurro. Sara la vio mover los labios, pero oy� hablar a Tessa con la misma claridad que si hubiera gritado.</p><p>��Encu�ntralo.</p></section></section><section><title><p>LUNES</p></title><section><title><p>5</p></title><p>Jeffrey se inclin� para recoger el peri�dico del porche delantero de Sara antes de entrar en la casa. Le hab�a dicho que estar�a all� a las seis de la ma�ana para que ella pudiera llamarle y contarle las �ltimas noticias de Tessa. La noche pasada, al tel�fono, Sara parec�a destrozada. M�s que cualquier otra cosa, Jeffrey detestaba o�rla llorar. Le hac�a sentir in�til y d�bil, dos caracter�sticas que despreciaba en cualquiera, sobre todo en �l.</p><p>Jeffrey encendi� las luces del pasillo. En la otra punta de la casa oy� moverse a los perros, el tintineo de sus collares, sus sonoros bostezos, pero no salieron a ver qui�n hab�a llegado. Tras haberse pasado dos a�os corriendo en el can�dromo de Ebro, los dos galgos de Sara detestaban gastar energ�a a no ser que fuera necesario.</p><p>Jeffrey silb�, arroj� el peri�dico sobre el m�rmol de la cocina y le ech� un vistazo a la primera p�gina mientras esperaba a los perros. La fotograf�a que se ve�a sobre el pliegue mostraba a Chuck Gaines de pie entre su padre y Kevin Blake. Al parecer, el s�bado los tres hab�an ganado un torneo de golf en Augusta. Debajo, un art�culo animaba a los votantes a apoyar un nuevo refer�ndum que ayudar�a a sustituir las caravanas que hab�a delante de la universidad por aulas permanentes. Las prioridades del Grant Observer eran darle siempre el protagonismo a Albert Gaines, que pose�a la mitad de los edificios de la ciudad y en cuyo banco estaban hipotecados los propietarios de los dem�s.</p><p>Jeffrey silb� otra vez para llamar a los perros, pregunt�ndose por qu� tardaban tanto. Por fin aparecieron en la cocina con parsimonia, golpeando la cola en los azulejos blancos y negros del suelo. Les permiti� salir al patio vallado, dejando la puerta abierta para que volvieran cuando acabaran de hacer sus cosas.</p><p>Antes de que se le olvidara, Jeffrey sac� dos tomates del bolsillo de su americana y los meti� en la nevera de Sara junto a una bola verde de aspecto extra�o que quiz�s, en alg�n momento de su breve y triste vida, fue alimento. Marla Simms, su secretaria, era aficionada a la jardiner�a, y Jeffrey no pod�a con toda la comida que le daba. Conociendo a Marla y su afici�n a meter las narices donde nadie la llamaba, probablemente lo hac�a a prop�sito, con la esperanza de que la compartiera con Sara.</p><p>Jeffrey le puso un poco de comida preparada a Bubba, el gato de Sara, aunque Bubba nunca sal�a hasta que Jeffrey no se hab�a ido. El gato s�lo beb�a de un cuenco que hab�a junto a la habitaci�n donde estaba la lavadora y la caldera, y cuando Jeffrey viv�a en la casa constantemente tropezaba con �l y lo volcaba de manera accidental. El gato se tomaba eso y otras cosas como algo personal. Jeffrey y Sara manten�an una relaci�n de amor-odio con el animal. Sara lo adoraba, y Jeffrey lo detestaba.</p><p>Los perros entraron trotando en la cocina cuando Jeffrey abr�a una lata de comida. Bob se apret� contra la pierna de Jeffrey para que lo acariciara mientras Billy se tend�a en el suelo, exhalando un suspiro, como si acabara de escalar el Everest. Jeffrey nunca hab�a entendido que esos animales tan grandes pudieran ser perros dom�sticos, pero los dos galgos parec�an muy contentos de quedarse en casa todo el d�a. Si permanec�an en el patio demasiado tiempo, se sent�an solos y saltaban la valla para ir a buscar a Sara.</p><p>Con el hocico, Bob volvi� a empujarle contra el m�rmol.</p><p>��Un momento -le dijo Jeffrey, recogiendo los cuencos. Arroj� en su interior un par de cucharadas de comida seca, y luego la mezcl� con la enlatada con una cuchara sopera. Jeffrey sab�a por experiencia que los perros se com�an cualquier cosa que les echaran en el cuenco (Billy consideraba el caj�n del gato su bandeja personal de aperitivos), pero a Sara le gustaba mezclarles la comida, as� que �l lo hizo.</p><p>��Aqu� ten�is -dijo Jeffrey, y les acerc� la comida.</p><p>Se aproximaron a los cuencos, mostr�ndole sus esbeltas ancas mientras com�an. Jeffrey se los qued� mirando un instante antes de decidirse a hacer algo de provecho y limpiar la cocina. Sara no era la persona m�s ordenada del mundo ni aunque tuviera un buen d�a, y los platos sucios de la cena del viernes a�n se amontonaban en el fregadero. Colg� la americana del respaldo de una silla de la cocina y se arremang�.</p><p>Encima del fregadero hab�a una ventana grande que proporcionaba una vista tranquila del lago, y Jeffrey se qued� observando el agua con aire ausente mientras fregaba. Le gustaba estar en casa de Sara, le gustaba la sensaci�n hogare�a de la cocina y de las butacas c�modas y mullidas que ten�a en la sala de estar. Le gustaba hacerle el amor con las ventanas abiertas, oyendo los p�jaros del lago, oliendo el aroma a champ� de su pelo, viendo c�mo se cerraban los ojos cuando ella se pon�a encima de �l. Le gustaba tanto todo eso que Sara deb�a de haberlo intuido; pasaban la mayor parte del tiempo juntos en casa de �l.</p><p>Son� el tel�fono cuando estaba fregando el �ltimo plato, y Jeffrey estaba tan ensimismado que casi lo dej� caer.</p><p>Lo cogi� al tercer timbrazo.</p><p>��Hola -dijo Sara, con un cansado hilo de voz.</p><p>Jeffrey cogi� una toalla para secarse las manos.</p><p>���C�mo est� Tess?</p><p>��Mejor.</p><p>���Ha recordado algo?</p><p>��No.</p><p>Sara se qued� callada, y Jeffrey no supo si lloraba o es que estaba demasiado cansada para hablar.</p><p>La visi�n de Jeffrey se volvi� borrosa, y en su imaginaci�n se vio de nuevo en el bosque, apretando con la mano el vientre de Tessa, la camisa empapada con su sangre. Billy se volvi� hacia Jeffrey como si intuyera que algo no iba bien, pero enseguida regres� a su desayuno, y la chapa met�lica de su collar tintine� contra el cuenco.</p><p>��Y t�, �aguantas bien? -le pregunt� Jeffrey.</p><p>Sara emiti� un ruido que pod�a significar cualquier cosa.</p><p>��Habl� con Brock y le dije lo que hab�a que hacer. Ma�ana deber�amos tener los resultados del laboratorio. Carlos sabe meterles prisa.</p><p>Jeffrey no dej� que ella cambiara de tema.</p><p>���Has dormido esta noche?</p><p>��Lo cierto es que no.</p><p>Tampoco Jeffrey. A eso de las tres de la madrugada se hab�a levantado de la cama y se hab�a ido a correr, nueve kil�metros, pensando que eso le agotar�a y se dormir�a. Pero se equivocaba.</p><p>��Ahora mis padres est�n con ella -le dijo Sara.</p><p>���Qu� dicen?</p><p>��Est�n furiosos.</p><p>���Conmigo?</p><p>Sara no respondi�.</p><p>���Contigo?</p><p>Oy� c�mo Sara se sonaba la nariz.</p><p>��No deber�a haber llevado a Tessa -dijo.</p><p>��Sara, no pod�as saberlo. -Le enfurec�a que no se le ocurriera nada m�s para consolarla-. Hemos estado en centenares de escenas de cr�menes y nunca ha pasado nada. Nunca.</p><p>��Segu�a siendo la escena de un crimen.</p><p>��Exacto, un lugar donde ya ha sucedido un crimen. No hab�a manera de prever que�</p><p>��Esta noche volver� con el coche de mam� -dijo Sara-. Van a trasladar a Tessa despu�s de comer. Quiero asegurarme de que est� bien instalada. -Hizo una pausa-. Har� la autopsia en cuanto llegue.</p><p>��Deja que vaya a buscarte.</p><p>��No -dijo ella-. Son muchas horas por carretera y�</p><p>��Me da igual -la interrumpi�. Anteriormente ya hab�a cometido el error de no estar junto a Sara cuando la necesitaba, y no iba a repetirlo-. Te ver� en el vest�bulo a las cuatro.</p><p>��Eso es casi la hora punta. Tardar�s horas.</p><p>��Ir� en direcci�n opuesta -dijo Jeffrey, aunque en Atlanta eso importaba poco, pues cualquier persona mayor de quince a�os ten�a coche-. No quiero que vuelvas sola y conduciendo. Est�s demasiado cansada.</p><p>Sara no dijo nada.</p><p>��No te lo estoy pidiendo, Sara -dijo en tono firme-. Estar� all� a las cuatro, �entendido?</p><p>Ella finalmente cedi�.</p><p>��De acuerdo.</p><p>��A las cuatro en el vest�bulo principal.</p><p>��Muy bien.</p><p>Jeffrey le dijo adi�s y colg� antes de que Sara cambiara de opini�n. Comenz� a desarremangarse, pero se lo pens� dos veces al ver la hora. Ten�a que recoger a Dan Brock y llevarle al dep�sito una hora despu�s para que �ste pudiera extraer muestras de sangre de Andy Rosen. Despu�s, Jeffrey hab�a quedado con los Rosen para hablar de su hijo y ver si durante la noche hab�an recordado algo que le fuera de utilidad.</p><p>Jeffrey no ten�a nada que hacer en su despacho hasta que la polic�a cient�fica acabara de analizar el apartamento de una habitaci�n que Andy ten�a sobre el garaje de sus padres. Todas las huellas ser�an introducidas en el ordenador, pero eso era siempre muy aleatorio, pues el ordenador s�lo pod�a comparar esas huellas con las que ten�a archivadas. Frank llamar�a a Jeffrey cuando los informes estuvieran listos, pero por el momento no pod�a hacer nada. A no ser que surgiera una revelaci�n trascendental, Jeffrey se dejar�a caer por el colegio mayor de Ellen Schaffer para ver si reconoc�a la foto de Andy Rosen. La muchacha s�lo hab�a visto el cad�ver de espaldas, aunque considerando lo r�pido que circulaban los chismorreos por el campus, probablemente ya sab�a m�s de Andy Rosen que cualquier miembro de la polic�a.</p><p>Jeffrey decidi� hacer algo �til. Se dirigi� al dormitorio y, mientras recorr�a el pasillo, fue recogiendo los calcetines y los zapatos de Sara, y a continuaci�n una falda y la ropa interior. Obviamente se hab�a quitado la ropa mientras caminaba por la casa. Jeffrey sonri�, recordando c�mo le molestaba eso cuando viv�an juntos.</p><p>Arroj� las ropas de Sara sobre la silla que hab�a junto a la ventana. Billy y Bob se hab�an vuelto a echar en la cama. Jeffrey se sent� junto a ellos, y acarici� a ambos por turnos. Hab�a un par de fotos enmarcadas junto a la cama de Sara, y se detuvo a mirarlas. Tessa y Sara aparec�an en la primera foto, las dos de pie delante del lago, cada una con una ca�a de pescar. Tessa llevaba un ra�do sombrero de pescador que Jeffrey sab�a que hab�a sido de Eddie. La segunda foto correspond�a a la graduaci�n de Tessa. Eddie, Cathy, Tessa y Sara aparec�an en la instant�nea con los brazos echados por los hombros, con una gran sonrisa.</p><p>Sara, con el cabello rojo oscuro y su piel clara, era unos cuantos cent�metros m�s alta que su padre, y siempre parec�a esa hija del vecino que se cuela en las fotos familiares, aunque su sonrisa era inequ�vocamente igual que la de su padre. Tessa hab�a heredado el cabello rubio de la madre, sus ojos azules y su complexi�n menuda, y las tres mujeres compart�an la forma almendrada de los ojos. De todos modos, hab�a algo m�s femenino en Sara, y a Jeffrey siempre le hab�an atra�do que tuviera curvas justo en los lugares m�s apreciados.</p><p>Dej� la foto y vio una capa de polvo donde antes hab�a habido otra foto. Jeffrey mir� en el suelo, a continuaci�n abri� el caj�n y apart� un par de revistas antes de encontrar en el fondo la fotograf�a enmarcada en plata. Conoc�a bien la foto; un desconocido que paseaba por la playa se la hab�a tomado durante su luna de miel.</p><p>Utiliz� una esquina de la s�bana para quitarle el polvo a la fotograf�a antes de volver a colocarla sobre la c�moda.</p><empty-line/><p>La empresa de pompas f�nebres de Brock ten�a su sede en un gran edificio victoriano, el tipo de casa en la que Jeffrey siempre hab�a deseado vivir desde que era ni�o. En Sylacauga, Alabama, Jeffrey y su madre -y con menos frecuencia su padre- viv�an en una casa de dos habitaciones y un ba�o que ni siendo muy optimistas se pod�a denominar hogar. Su madre nunca fue una persona feliz, y, que Jeffrey recordara, no hab�a cuadros en las paredes, ni alfombras en el suelo ni nada que pudiera a�adir un toque personal a la casa. Era como si May Tolliver hiciera todo lo que pod�a para no echar ra�ces. Tampoco es que, de haber querido, pudiera haber hecho gran cosa.</p><p>Las ventanas, mal aisladas, temblaban cuando cerraban la puerta, y el suelo de la cocina estaba tan inclinado hacia atr�s que la comida que se ca�a al suelo acababa amontonada bajo el z�calo. En las noches fr�as de invierno, Jeffrey hab�a llegado a dormir dentro de su saco en el suelo del armario del pasillo, la habitaci�n m�s caliente de la casa.</p><p>Jeffrey llevaba demasiado tiempo trabajando de polic�a para pensar que una infancia de mierda pudiera justificar nada, pero entend�a por qu� algunas personas la utilizaban como excusa para sus actos. Jimmy Tolliver era un borracho repugnante, y hab�a sacudido muchas veces a Jeffrey, siempre que �ste comet�a el error de entrometerse en su camino. Casi siempre, Jeffrey resultaba lastimado cuando comet�a el error de interponerse entre su madre y los pu�os de su padre. Aunque eso pertenec�a al pasado, y Jeffrey se hab�a marchado de casa hac�a mucho tiempo. A todo el mundo le suced�a algo horrible en uno u otro momento de sus vidas; formaba parte de la condici�n humana. La manera en que te enfrentabas a la adversidad daba la medida de la clase de personas que eras. Quiz� por eso Jeffrey lo estaba pasando tan mal con Lena. Quer�a que fuera una persona distinta de la que era.</p><p>Dan Brock sali� por la puerta dando un traspi�, y se detuvo cuando su madre lo llam�. �sta le dio dos vasos de pl�stico, y Jeffrey le rez� a Dios para que uno de ellos fuera para �l. Penny Brock hac�a un caf� fabuloso.</p><p>Jeffrey intent� no sonre�r al ver c�mo se desped�an madre e hijo. Brock se inclin� hacia su mam� para besarle en la mejilla, y ella aprovech� para cepillarle el hombro de su traje negro. Hab�a una explicaci�n para entender por qu� Dan Brock ten�a casi cuarenta a�os y no se hab�a casado.</p><p>Brock le sonri� ense��ndole los dientes mientras se dirig�a hacia el coche. Era un hombre desgarbado con la enorme mala suerte de parecer exactamente lo que era; un empresario de pompas f�nebres de tercera generaci�n. Ten�a los dedos largos y huesudos, y un rostro inexpresivo muy apropiado para consolar a los que acababan de sufrir una p�rdida. En su trabajo, la clientela o bien lloraba a moco tendido o no ten�a mucha conversaci�n, por lo que cuando no estaba de servicio sol�a mostrarse muy locuaz con cualquiera que estuviera a mano. Ten�a un ingenio muy mordaz, y a veces un sentido del humor alarmante. Cuando se re�a lo hac�a con ganas, abriendo la boca hasta casi descoyunt�rsela, como un Tele�eco.</p><p>Jeffrey se inclin� para abrir la portezuela, pero Brock ya lo hab�a hecho, pas�ndose los dos vasos a una de sus grandes manos.</p><p>��Hola, jefe -dijo, subi�ndose al coche. Le entreg� un vaso a Jeffrey-. Lo ha hecho mam�.</p><p>��Dale las gracias de mi parte -dijo Jeffrey, cogiendo el vaso. Quit� la tapa e inhal� el vapor, pensando que le despertar�a. Adecentar la casa de Sara no era exactamente una tarea agotadora, pero le hab�a dejado hecho polvo comprobar que ella hab�a escondido aquella fotograf�a en el caj�n, como si no quisiera tener a la vista nada que le recordara que hab�an estado casados. No pudo evitar re�rse de s� mismo; actuaba como una adolescente enamorada.</p><p>���Qu� te pasa? -pregunt� Brock, pues como todo buen empresario de pompas f�nebres, intu�a cu�ndo alguien se dejaba dominar por sus emociones.</p><p>Jeffrey puso la primera.</p><p>��Nada.</p><p>Brock se apoltron� alegremente, extendiendo las piernas delante de �l como dos mondadientes doblados.</p><p>��Gracias por recogerme. No s� cu�ndo va a estar arreglado el coche f�nebre, y mam� va a aer�bic los lunes.</p><p>��Ning�n problema -le dijo Jeffrey, procurando no re�rse al imaginar a Penny Brock en mallas.</p><p>Le vino a la mente la imagen de un saco de patatas informe.</p><p>���Sabes algo de Tessa? -le pregunt� Brock.</p><p>��Habl� con Sara esta ma�ana -le dijo Jeffrey-. Est� mejor, o eso parece.</p><p>��Bueno, gracias a Dios -coment� Brock, levantando una mano-. He estado rezando por ella. -Dej� caer la mano y se golpe� el muslo-. Y ese precioso beb�. Jes�s tiene un lugar especial para los beb�s.</p><p>Jeffrey no respondi�, pero se dijo que ojal� Jes�s tuviera un lugar a�n mejor para los que los apu�alaban.</p><p>���C�mo lo lleva la familia? -pregunt� Brock.</p><p>��Al parecer bien -le dijo Jeffrey antes de cambiar de tema-. Hace tiempo que no trabajas para la polic�a, �verdad?</p><p>��Ya lo creo -exclam� Brock, a pesar de que hab�a sido forense durante a�os-. He de decirte que me alegro de que Sara ocupara mi plaza. No es que el dinero no me viniera bien, pero por aquel entonces Grant se me estaba haciendo demasiado grande. Ven�a mucha gente de la ciudad, y quer�an que las cosas se hicieran como en la urbe. Yo no quer�a que se me pasara nada por alto. Es una gran responsabilidad. Me descubro ante ella.</p><p>Jeffrey sab�a que al decir �la ciudad� se refer�a a Atlanta. Como casi todas las peque�as poblaciones de principios de los noventa, Grant hab�a vivido una gran afluencia de urbanitas que buscaban una vida m�s tranquila. Hu�an de las grandes ciudades pensando que encontrar�an un pac�fico ed�n al final de la interestatal. Y en su mayor parte as� habr�a sido� si se hubieran dejado los ni�os en casa. En parte, Jeffrey hab�a sido elegido como jefe de polic�a por su experiencia con el grupo antipandillas de la polic�a de Birmingham, Alabama. Cuando Jeffrey firm� su contrato, las autoridades responsables de Grant se habr�an puesto a sacrificar cabras de haber pensado que eso pod�a resolver el problema de las bandas juveniles.</p><p>��Sara dijo que esto es bastante sencillo. S�lo necesitas sangre y orina, �verdad? -pregunt� Brock.</p><p>��Aj� -le contest� Jeffrey.</p><p>��He o�do que Hare la ayuda con su consulta -dijo Brock.</p><p>��Aj� -dijo Jeffrey dando un sorbo de caf�.</p><p>Hareton Earnshaw, el primo de Sara, tambi�n era m�dico, aunque no pediatra. Se encargaba de la cl�nica mientras Sara permaneciera en Atlanta.</p><p>��Mi padre, en paz descanse, sol�a jugar a cartas con Eddie y los dem�s -dijo Brock-. Recuerdo que a veces me llevaba a jugar con Sara y con Tessie. -Solt� una risotada que reson� en el coche-. �Eran las �nicas chicas de la escuela que me dirig�an la palabra! -Hab�a aut�ntico pesar en su voz-. Los dem�s cre�an que ten�a las manos llenas de microbios.</p><p>Jeffrey se lo qued� mirando.</p><p>Brock le tendi� una mano para ilustrarlo.</p><p>��De tocar a los muertos. Tampoco es que lo hiciera cuando era ni�o. No empec� hasta m�s tarde.</p><p>��Aj� -dijo Jeffrey, pregunt�ndose c�mo hab�an pasado a ese tema.</p><p>��Mi hermano Roger era el que los tocaba. Roger era un aut�ntico granuja.</p><p>Jeffrey se prepar�, pensando que eso derivar�a en un chiste asqueroso.</p><p>��A los chavales les cobraba un cuarto de d�lar para llevarlos a la sala de embalsamar cuando pap� se iba a dormir. Los conduc�a hasta all� con las luces apagadas, con la ayuda de una linterna para alumbrar el camino, y entonces apretaba el pecho del difunto, as�. -Aun sabiendo que no deb�a, Jeffrey se volvi� para ver el lugar exacto-. Y el cuerpo exhalaba un leve gemido.</p><p>Brock abri� la boca y dej� escapar un leve y f�nebre gemido. El sonido era horrible -aterrador-, algo que Jeffrey dese� haber olvidado cuando se acostara aquella noche.</p><p>��Cristo, qu� cosa tan siniestra -dijo Jeffrey, estremeci�ndose como si alguien hubiera andado sobre su tumba-. No vuelvas a hacer eso, Brock.</p><p>Brock parec�a arrepentido, pero disimul�. Se bebi� el caf� y se qued� callado el resto del camino hasta el dep�sito.</p><p>Cuando Jeffrey se detuvo delante de la casa de los Rosen, lo primero que observ� fue un rojo y reluciente Ford Mustang aparcado junto a la puerta. En lugar de dirigirse a la puerta principal, Jeffrey rode� el coche, admirando sus elegantes l�neas. Cuando ten�a la edad de Andy Rosen, Jeffrey so�aba con conducir un Ford Mustang, y ver uno siempre le provocaba celos irracionales. Pas� los dedos por la capota, recorriendo las franjas negras, pensando que Andy hab�a tenido muchos m�s motivos para vivir que �l cuando ten�a su edad.</p><p>Alguien m�s amaba ese coche. A pesar de que era muy temprano, no hab�a roc�o sobre la chapa. Cerca del guardabarros de atr�s hab�a un balde vuelto del rev�s con una esponja encima. La manguera del jard�n estaba enrollada cerca del coche. Jeffrey mir� su reloj, y se dijo que era una hora extra�a para lavar el coche, sobre todo considerando que el propietario hab�a muerto el d�a antes.</p><p>Mientras se acercaba al porche, Jeffrey oy� a los Rosen discutir, al parecer con virulencia. Llevaba lo bastante siendo polic�a para saber que la gente suele decir las verdades cuando est� enfadada. Esper� junto a la puerta, escuchando, aunque procur� no hacerlo de manera muy descarada por si alg�n corredor tempranero se preguntaba qu� estaba haciendo.</p><p>���Por qu� demonios te preocupas por �l ahora, Brian? -preguntaba Jill Rosen-. Jam�s te import� un bledo.</p><p>��Eso es una puta mentira, y lo sabes.</p><p>��A m� no me hables as�.</p><p>���Que te jodan! Te hablar� as� cuando me salga de los cojones.</p><p>La voz de Jill Rosen baj� de tono, y Jeffrey no escuchaba bien lo que dec�a. Cuando el hombre le contest�, tampoco levant� la voz.</p><p>Jeffrey les concedi� un minuto por si volv�an a encolerizarse antes de llamar a la puerta. Los oy� moverse por la casa y supuso que uno o los dos estaban llorando.</p><p>Jill Rosen abri� la puerta. Jeffrey vio que llevaba un kleenex muy usado en la mano y comprendi� que se hab�a pasado la ma�ana llorando. Por un instante se acord� de Cathy Linton en la terraza de su casa, el d�a anterior, y sinti� una compasi�n que jam�s habr�a cre�do poder experimentar.</p><p>��Jefe Tolliver -dijo Rosen-. �ste es el doctor Brian Keller, mi marido.</p><p>��Hablamos por tel�fono -le record� Jeffrey.</p><p>Keller parec�a destrozado. A juzgar por el pelo gris, que le raleaba, y la mand�bula ca�da, deb�a de rondar ya los sesenta, pero la aflicci�n le hac�a parecer veinte a�os mayor. Llevaba unos pantalones de raya diplom�tica y, aunque era obvio que formaban parte de un traje completo, s�lo le cubr�a el torso una camiseta amarilla con el cuello en uve, que revelaba una mata de pelo gris en el pecho. Como su hijo, le colgaba del cuello una cadena con la estrella de David, o a lo mejor era la que hab�an encontrado en el bosque. Curiosamente, iba descalzo, y Jeffrey se dijo que hab�a sido Keller quien hab�a lavado el coche.</p><p>��Lo siento -dijo Keller-. Me refiero a lo de ayer, cuando hablamos por tel�fono. Estaba muy afectado.</p><p>��Siento lo de su hijo, doctor Keller -respondi� Jeffrey.</p><p>Le estrech� la mano, y pens� en c�mo preguntarle con delicadeza si Andy era su hijo natural o adoptado. Muchas mujeres manten�an el apellido de soltera cuando se casaban, pero generalmente los hijos adoptaban el del padre.</p><p>���Es usted el padre biol�gico de Andy? -pregunt� Jeffrey a Keller.</p><p>��Dejamos que Andy eligiera el apellido que quer�a cuando tuvo edad suficiente para tomar una decisi�n fundada -dijo Rosen.</p><p>Jeffrey asinti�, aunque opinaba que dejar elegir demasiadas cosas a los chavales era uno de los motivos por los que hab�a tantos en comisar�a, sorprendidos de que sus malas decisiones les pudieran meter en l�os.</p><p>��Pase -le invit� Rosen, indic�ndole a Jeffrey que siguiera el breve pasillo que conduc�a a la sala.</p><p>Al igual que casi todos los profesores, viv�an en Willow Drive, que daba a la calle Mayor, a poca distancia de la universidad. �sta hab�a llegado a un acuerdo con el banco para garantizar pr�stamos hipotecarios a bajo inter�s para los nuevos profesores, quienes se quedaban con las casas m�s bonitas de la ciudad. Jeffrey se pregunt� si todos los profesores permit�an que sus hogares se deterioraran tanto como la de Keller. En el techo, hab�a manchas de humedad provocadas por un reciente chaparr�n, y las paredes necesitaban desesperadamente una nueva capa de pintura.</p><p>��Siento el desorden -dijo Jill Rosen con voz neutra.</p><p>��No pasa nada -contest� Jeffrey, aunque se pregunt� c�mo se pod�a vivir en medio de semejante desbarajuste-. Doctora Rosen�</p><p>��Jill.</p><p>��Jill -repiti�-. �Puede decirme si conoce a Lena Adams?</p><p>���La mujer que vino a verme ayer? -pregunt�, subiendo el volumen en la �ltima palabra.</p><p>��Me preguntaba si la conoc�a de antes.</p><p>��Vino a mi consulta. Me cont� lo de Andy.</p><p>Jeffrey la mir� un momento; no la conoc�a lo bastante para saber si sus palabras quer�an dar a entender algo m�s, pues pod�an interpretarse de muchas maneras. Algo en las tripas le dec�a que hab�a algo entre Lena y Jill Rosen, pero no estaba seguro de que guardara relaci�n con el caso.</p><p>��Podemos sentarnos aqu� -dijo Rosen, y se�al� una abarrotada salita.</p><p>��Gracias -dijo Jeffrey, recorriendo el cuarto con la mirada. Era evidente que Rosen hab�a decorado la casa con mucho esmero cuando se mud�, pero de eso hac�a ya muchos a�os. Los muebles eran bonitos, pero estaban ajados. El papel pintado hab�a pasado de moda, y en la alfombra se distingu�an las zonas m�s transitadas con la misma claridad que un sendero en el bosque. Aparte de esos problemas est�ticos, la casa se estaba convirtiendo en un almac�n. Hab�a montones de libros y revistas por todas partes. Jeffrey vio peri�dicos de la semana pasada desperdigados sobre una de las butacas que hab�a junto a la ventana. Contrariamente a la casa de los Linton, que conten�a la misma cantidad de objetos y desde luego m�s libros, el lugar parec�a asfixiante, como si nadie fuera feliz desde hac�a mucho tiempo.</p><p>��Hemos hablado con la funeraria acerca de qu� haremos con los restos -le dijo Keller-. Jill y yo a�n no nos hemos decidido. Mi hijo era ferviente partidario de la incineraci�n. -Le tembl� el labio superior-. �Se podr� hacer despu�s de la autopsia?</p><p>��S� -dijo Jeffrey-. Por supuesto.</p><p>��Queremos cumplir su deseo, pero� -repuso Rosen.</p><p>��Es lo que �l quer�a, Jill -afirm� Keller.</p><p>Jeffrey percibi� la tensi�n entre ellos y decidi� no opinar. Rosen le indic� una butaca grande.</p><p>��Por favor, si�ntese.</p><p>��Gracias -dijo Jeffrey, sujet�ndose el extremo de la corbata y sent�ndose al borde del coj�n para no hundirse en el fofo sill�n.</p><p>���Quiere beber algo? -le pregunt� Rosen.</p><p>Antes de que Jeffrey tuviera tiempo de negarse, Keller dijo:</p><p>��No estar�a mal un poco de agua.</p><p>Keller se qued� mirando al suelo hasta que su mujer sali� de la habitaci�n. Parec�a esperar algo, pero Jeffrey no sab�a qu�. Cuando se oy� el grifo de la cocina, abri� la boca, pero no dijo nada.</p><p>��Bonito coche el de ah� fuera -coment� Jeffrey.</p><p>��S� -contest� Keller, entrelazando las manos en el regazo. Ten�a los hombros encorvados, y Jeffrey se dio cuenta de que era m�s corpulento de lo que pens� en un principio.</p><p>���Lo ha lavado esta ma�ana?</p><p>��Andy cuidaba mucho ese coche.</p><p>Jeffrey se dio cuenta de que no hab�a contestado a la pregunta.</p><p>���Trabaja en el departamento de biolog�a?</p><p>��De investigaci�n -le aclar� Keller.</p><p>��Si hay algo que quiera contarme� -comenz� Jeffrey.</p><p>Keller volvi� a abrir la boca, pero en ese momento volvi� Rosen, quien les tra�a un vaso de agua a cada uno.</p><p>��Gracias -dijo Jeffrey, dando un sorbito.</p><p>El vaso ol�a de manera extra�a. Lo dej� en la mesita baja, y mir� a Keller para ver si el hombre ten�a algo que decir antes de ir al grano.</p><p>��S� que tienen otras cosas de qu� preocuparse. S�lo necesito que me contesten algunas preguntas de rutina, y ya no les molestar� m�s -asegur� Jeffrey.</p><p>��T�mese el tiempo que necesite -le dijo Keller.</p><p>��Sus hombres estuvieron en el apartamento de Andy hasta muy tarde -coment� Rosen.</p><p>��S� -replic� Jeffrey.</p><p>Contrariamente a los polic�as que sal�an por televisi�n, a Jeffrey le gustaba permanecer lo m�s lejos posible de la escena del crimen hasta que la polic�a cient�fica acabara de examinarla. El lecho del r�o donde Andy se hab�a suicidado era un lugar p�blico y demasiado amplio para ser de utilidad. Pero el apartamento del muchacho era otro cantar.</p><p>Keller esper� a que su esposa se sentara, y entonces se coloc� a su lado en el sof�. Intent� cogerle la mano, pero ella la apart�. Estaba claro que la ri�a a�n no hab�a terminado.</p><p>���Cree que alguien pudo empujarle? -inquiri� Rosen.</p><p>Jeffrey se pregunt� si alguien se lo habr�a insinuado a Rosen o si la idea se le hab�a ocurrido a ella.</p><p>���Alguien hab�a amenazado con hacerle da�o a su hijo? -pregunt�.</p><p>Los padres se miraron el uno al otro como si ya lo hubieran hablado antes.</p><p>��No que nosotros sepamos.</p><p>���Andy hab�a intentado suicidarse antes?</p><p>Los dos asintieron al un�sono.</p><p>���Han visto la nota?</p><p>��S� -susurr� Rosen.</p><p>��No es probable que le empujaran -les dijo Jeffrey. Tanto daba lo que �l sospechara, pues en ese momento era una simple suposici�n. No quer�a darles a los padres de Andy algo a lo que agarrarse y luego tener que decepcionarles-. Investigaremos todas las posibilidades, pero no quiero que se hagan ilusiones.</p><p>Call�, lamentando las palabras elegidas. �Qu� ilusi�n pod�a hacerles a unos padres que su hijo hubiera sido asesinado?</p><p>��Encontrar�n algo irregular en la autopsia. Averiguar�n muchas cosas. Es asombroso de lo que es capaz la ciencia hoy en d�a -dijo Keller a su esposa.</p><p>Hablaba con la convicci�n de un hombre que trabajaba en ese terreno y confiaba en que la ciencia pudiera probar cualquier cosa.</p><p>Rosen se llev� el pa�uelo de papel a la nariz, haciendo caso omiso de las palabras de su marido. Jeffrey se pregunt� si la tensi�n entre ambos se deb�a a la reciente discusi�n mantenida o si sus problemas ven�an de lejos. Tendr�a que hacer algunas discretas averiguaciones en el campus.</p><p>Keller interrumpi� los pensamientos de Jeffrey.</p><p>��Hemos intentado recordar algo que pudiera ayudarle -dijo-. Andy ten�a algunos amigos de antes de�</p><p>��Nunca llegamos a conocerlos -le interrumpi� Rosen-. Sus amigos de cuando tomaba drogas.</p><p>��No -dijo Keller-. Que nosotros sepamos, �ltimamente ya no se ve�a con ninguno.</p><p>��Al menos ninguno que Andy nos hubiera presentado -concedi� Rosen.</p><p>��Yo deber�a haber estado m�s en casa -dijo Keller, con la voz enronquecida a causa del arrepentimiento.</p><p>Rosen no se lo discuti�, y Keller enrojeci� ante el esfuerzo que hizo para no llorar.</p><p>���Estaba en Washington? -le pregunt� Jeffrey, aunque fue Rosen quien respondi�.</p><p>��Brian est� trabajando en una investigaci�n muy delicada -le explic�.</p><p>Keller neg� con la cabeza, como si eso no fuera nada.</p><p>���Acaso eso importa ahora? -pregunt� sin dirigirse a nadie en concreto-. Todo ese tiempo perdido, �y para qu�?</p><p>��Puede que alg�n d�a tu trabajo sirva de ayuda a los dem�s -dijo ella, y Jeffrey percibi� animosidad en su tono.</p><p>No deb�a de ser la primera vez que le echaba en cara a su marido que trabajara demasiado.</p><p>��Ese coche que hay ah� fuera, �era de Andy? -pregunt� Jeffrey a Rosen.</p><p>Observ� que Keller apartaba la mirada.</p><p>��Acab�bamos de compr�rselo. Para� no s�. Brian quer�a recompensarle por haber salido adelante.</p><p>En la frase quedaba impl�cito que Rosen no hab�a estado de acuerdo con la decisi�n de su marido. El coche era un despilfarro, y los profesores no eran millonarios. Jeffrey calcul� que probablemente �l cobraba m�s que Keller, y su sueldo tampoco era una maravilla.</p><p>���Sol�a ir en coche a la facultad? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Era m�s c�modo ir andando -dijo Rosen-. A veces �bamos juntos.</p><p>���Le cont� ad�nde pensaba ir ayer por la ma�ana?</p><p>��Yo estaba en la cl�nica -respondi� Rosen-. Supuse que se quedar�a todo el d�a en casa. Cuando Lena lleg�</p><p>Pronunci� el nombre de Lena con una familiaridad que a Jeffrey le hubiera gustado averiguar el porqu�, pero no se le ocurri� la manera de introducir el tema en la conversaci�n.</p><p>Jeffrey sac� su libreta y pregunt�:</p><p>���Andy trabajaba para usted, doctor Keller?</p><p>��S�. No es que hiciera gran cosa, pero no quer�a que pasara mucho tiempo en casa solo.</p><p>��Tambi�n ayudaba en la cl�nica -a�adi� Rosen-. Nuestra recepcionista no es muy de fiar. A veces Andy se encargaba de la recepci�n o trabajaba en los ficheros.</p><p>���Alguna vez tuvo acceso a informaci�n de los pacientes? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Oh, nunca -dijo Rosen, como si la sola idea la alarmara-. Eso est� bajo llave. Andy se encargaba de las facturas, de concertar citas, de las llamadas telef�nicas. Ese tipo de cosas. -Le tembl� la voz-. S�lo era para mantenerlo ocupado durante el d�a.</p><p>��Y lo mismo en el laboratorio -dijo Keller-. No estaba realmente cualificado para ayudar en la investigaci�n. Ese trabajo lo hacen los estudiantes de postgrado. -Keller se irgui� con las manos en las rodillas-. S�lo quer�a tenerle cerca para no perderlo de vista.</p><p>���Les preocupaba que hiciera algo as�? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��No -dijo Rosen-. Bueno, no s�. Quiz�, de manera subconsciente, pens� que a lo mejor se lo estaba planteando. �ltimamente se comportaba de manera muy extra�a, como si ocultara algo.</p><p>���Tiene idea de qu� era?</p><p>��Imposible saberlo -dijo con aut�ntico pesar-. A esa edad los chicos son dif�ciles. Y las chicas tambi�n, por supuesto. Intentan hacer la transici�n entre la adolescencia y la edad adulta. Y los padres a veces son un lastre y otras una muleta donde apoyarse, seg�n el d�a de la semana.</p><empty-line/><p>��O seg�n si necesitan dinero o no -a�adi� Keller.</p><p>Los dos sonrieron ante el comentario, como si fuera un chiste compartido por ambos.</p><p>���Tiene hijos, jefe Tolliver? -pregunt� Keller.</p><p>��No.</p><p>Jeffrey se reclin� en la butaca. No le hab�a gustado la pregunta. De joven, jam�s pens� en tener hijos. Al enterarse de lo de Sara, no volvi� a pensar en ello. Pero en el �ltimo caso en el que trabaj� con Lena hubo algo que le hizo preguntarse qu� se sentir�a ejerciendo de padre.</p><p>��Te parten el coraz�n -dijo Keller en un ronco susurro, hundiendo la cabeza entre las manos.</p><p>Jill Rosen pareci� entablar un mudo debate consigo misma antes de extender un brazo y acariciarle la espalda. Keller levant� los ojos, sorprendido, como si ella acabara de concederle un premio.</p><p>Jeffrey esper� un instante antes de preguntar:</p><p>���Les dijo Andy si dejar las drogas le causaba alg�n problema? -Los dos negaron con la cabeza-. �Hab�a algo o alguien que pudiera haberlo disgustado?</p><p>Keller se encogi� de hombros.</p><p>��Se esforzaba much�simo por forjar su propia identidad. -Movi� la mano en direcci�n a la parte de atr�s de la casa-. Por eso le dej�bamos vivir encima del garaje.</p><p>���ltimamente le interesaba el arte -dijo Rosen. Se�al� la pared que hab�a detr�s de Jeffrey.</p><p>��No est� mal.</p><p>Jeffrey le ech� un vistazo al lienzo, esforz�ndose para que su reacci�n sonara sincera. El cuadro mostraba, de manera bastante unidimensional, a una mujer desnuda tendida sobre una roca. Ten�a las piernas abiertas, y sus genitales eran la �nica parte de la pintura en color, por lo que parec�a tener un plato de lasa�a entre los muslos.</p><p>��Ten�a talento -afirm� Rosen.</p><p id="_ftnref2">Jeffrey asinti�, pensando que s�lo una madre enga�ada o el editor de la revista Screw <a type="note" l:href="#_ftn2">[2]</a> pensar�a que el autor de ese cuadro ten�a talento. Se volvi�, y su mirada se encontr� con Keller, quien ten�a una expresi�n remilgada e inc�moda que reflejaba la propia reacci�n de Jeffrey.</p><p>���Andy se ve�a con alguien? -pregunt� Jeffrey, pues aunque el cuadro era descriptivo, parec�a que al muchacho se le hab�an pasado por alto algunas partes importantes.</p><p>��No que nosotros sepamos -respondi� Rosen-. Nunca vimos salir a nadie de su habitaci�n, pero el garaje est� en la parte de atr�s de la casa.</p><p>Keller le lanz� una mirada a su mujer antes de responder:</p><p>��Jill cree que tomaba drogas otra vez.</p><p>��Encontramos algo de material en su habitaci�n -le dijo Jeffrey. No esper� a que Rosen formulara la pregunta obvia-. Recortes de papel de aluminio y una pipa. No hay manera de saber cu�ndo los utiliz� por �ltima vez.</p><p>Rosen se hundi� en el sof�, y su marido la rode� con el brazo, apret�ndola contra su pecho. Sin embargo, ella parec�a ausente, y Jeffrey volvi� a preguntarse por el estado de su matrimonio.</p><p>Jeffrey prosigui�.</p><p>��No hab�a nada m�s en su habitaci�n que indicara que ten�a alg�n problema con las drogas.</p><p>��Ten�a cambios bruscos de humor -dijo Keller-. A veces estaba muy melanc�lico. Triste. Era dif�cil saber si era por las drogas o su temperamento natural.</p><p>Jeffrey se dijo que �se era un buen momento para mencionar los piercings de Andy.</p><p>��Observ� que llevaba un piercing en la ceja.</p><p>Keller puso los ojos en blanco.</p><p>��Eso casi mata a su madre.</p><p>��Tambi�n llevaba uno en la nariz -a�adi� Rosen con desaprobaci�n-. Creo que �ltimamente se hab�a hecho algo en la lengua. No me lo ense��, pero siempre lo estaba chupando.</p><p>���Alguna otra cosa inusual? -insisti� Jeffrey.</p><p>Keller y Rosen abrieron mucho los ojos en una expresi�n inocente. Keller habl� por los dos:-�No creo que se pueda poner un piercing en ninguna otra parte!</p><p>Jeffrey cambi� de tema.</p><p>���Qu� me dicen del intento de suicidio de enero?</p><p>��Visto con perspectiva, no creo que realmente tuviera intenci�n de matarse -dijo Keller-. Sab�a que Jill encontrar�a la nota cuando se despertara. Lo calcul� para que la hallara antes de que el acto fuera irremediable. -Hizo una pausa-. Creemos que intentaba llamar la atenci�n.</p><p>Jeffrey esper� a que Rosen dijera algo, pero ten�a los ojos cerrados y el cuerpo inclinado y apoyado en el de su marido.</p><p>��A veces sacaba las cosas de quicio -confes� Keller-. No pensaba en las consecuencias.</p><p>Rosen no replic�.</p><p>Keller neg� con la cabeza.</p><p>��No s�, a lo mejor no deber�a decir algo as�.</p><p>��No -susurr� Rosen-. Es la verdad.</p><p>��Deber�amos habernos dado cuenta -insisti� Keller-. Debi� de enviarnos alguna se�al.</p><p>La muerte ya es mala de por s�, pero los suicidios son especialmente horribles para los allegados. O bien se culpan por no haber visto alg�n indicio o se sienten traicionados por el ego�smo del difunto, que les ha dejado para que arreglen el estropicio. Jeffrey se imagin� que los padres de Andy Rosen se pasar�an el resto de sus vidas intentando resolver el dilema.</p><p>Rosen se incorpor�, limpi�ndose la nariz. Sac� otro pa�uelo de papel de la caja y se sec� los ojos.</p><p>��Me asombra que encontrara algo en el apartamento -dijo-. Andy era tan desordenado.</p><p>Hab�a intentado mantener la calma, pero sus palabras parecieron remover de nuevo su dolor.</p><p>Rosen se derrumb� lentamente; la boca comenz� a temblarle mientras intentaba reprimir los sollozos, hasta que por fin se cubri� la cara con las manos.</p><p>Keller volvi� a rodearla con el brazo, y la acerc� contra su cuerpo.</p><p>��Lo siento mucho -dijo, enterrando el rostro en su pelo-. Deber�a haber estado aqu� -dijo-. Deber�a haber estado aqu�. Permanecieron as� unos minutos, como si Jeffrey ya se hubiera marchado. �ste se aclar� la garganta.</p><p>��Creo que ir� a echar un vistazo al apartamento, si no les importa.</p><p>Keller fue el �nico que alz� los ojos. Asinti� y sigui� consolando a su mujer. Rosen se desplom� contra �l. Parec�a una mu�eca de trapo.</p><p>Jeffrey se dio la vuelta para marcharse, y se encontr� cara a cara con el desnudo recostado de Andy. Hab�a algo extra�amente familiar en esa mujer que no acababa de identificar.</p><p>Consciente de su ensimismamiento, sali� de la casa. Quer�a seguir hablando con Keller y averiguar qu� era exactamente lo que no quer�a decir delante de su esposa. Tambi�n necesitaba interrogar de nuevo a Ellen Schaffer. A lo mejor distanciarse de la escena del crimen la hab�a ayudado a hacer memoria. Jeffrey se detuvo delante del Mustang y de nuevo admir� sus l�neas. Resultaba extra�o que Keller lavara el coche poco despu�s de la muerte de su hijo, aunque desde luego no era un delito. Quiz� lo hab�a hecho en honor de Andy. Quiz�s intentaba ocultar alguna prueba, aunque a �l le costaba imaginar algo que pudiera relacionar el veh�culo con el crimen. Aparte de la agresi�n a Tessa Linton, ni siquiera estaba seguro de que se hubiera cometido un asesinato.</p><p>Se agach� y pas� una mano por la superficie de rodadura de los neum�ticos. La carretera que conduc�a al aparcamiento situado junto al puente estaba pavimentada, y en el aparcamiento hab�a gravilla. Aunque se encontraran marcas de esa misma superficie de rodadura, Andy podr�a haber ido a ese lugar cientos de veces. Jeffrey sab�a por los informes de los agentes que se trataba de uno de los lugares preferidos por las parejas para darse el lote.</p><p>Jeffrey se dispon�a a telefonear a Frank con el m�vil cuando vio acercarse a Richard Carter con una gran cazuela en la mano. Richard dibuj� una amplia sonrisa al ver a Jeffrey, pero la borr� de su rostro de inmediato y adopt� una expresi�n m�s seria.</p><p>��Doctor Carter -dijo Jeffrey, esforz�ndose en parecer amable. Jeffrey ten�a cosas m�s importantes que hacer que esquivar preguntas impertinentes que le permitieran a Richard hacerse el importante en el campus.</p><p>��He preparado un guiso para Brian y Jill. �Se apunta? -le pregunt�.</p><p>Jeffrey se volvi� hacia la casa, recordando el ambiente opresivo, el dolor que los padres estaban experimentando.</p><p>��Quiz� no sea un buen momento.</p><p>A Richard se le ensombreci� el semblante.</p><p>��S�lo quer�a ayudar.</p><p>��Est�n muy afectados -le dijo Jeffrey, pensando en c�mo hacerle algunas preguntas acerca de Brian Keller sin que se notara demasiado. Sabiendo la manera de actuar de Richard, decidi� abordar el tema desde otro �ngulo-. �Era amigo de Andy? -pregunt�, dici�ndose que Richard no ser�a m�s de ocho o nueve a�os mayor que el muchacho.</p><p>��Dios m�o, no -dijo Richard con una carcajada-. Era un alumno y, aparte de eso, era un repelente ni�o mimado.</p><p>Jeffrey ya hab�a llegado a esa misma conclusi�n por su cuenta, pero le sorprendi� la vehemencia de Richard.</p><p>��Pero �es muy amigo de Brian y Jill? -le pregunt�.</p><p>��Oh, son estupendos -contest� Richard-. En el campus hay muy buen ambiente. Toda la facultad es como una peque�a familia.</p><p>��Ya -dijo Jeffrey-. Brian parece un hombre muy familiar.</p><p>��Oh, y lo es -asinti� Richard-. Para Andy era el mejor padre del mundo. Ojal� yo hubiera tenido un padre como �se.</p><p>Hab�a un dejo de curiosidad en su voz, y Jeffrey comprendi� que Richard se hab�a dado cuenta de que le estaba interrogando. Ser consciente de ello le hac�a sentirse poderoso, y sonri� mientras esperaba a que Jeffrey le sonsacara alg�n chismorreo. Jeffrey no perdi� el tiempo.</p><p>��Parece un matrimonio bien avenido.</p><p>Richard torci� la boca.</p><p>���Usted cree?</p><p>Jeffrey no contest�, y a Richard le gust� su reacci�n.</p><p>��Bueno -comenz� a decir Richard-, no me gusta extender rumores�</p><p>Jeffrey reprimi� el �Chorradas� que pugnaba por salirle de los dientes.</p><p>��Y fue s�lo eso� un rumor. Yo nunca le di cr�dito, pero puedo decirle que Jill se comport� de una manera muy extra�a con Brian en la fiesta del departamento de las navidades pasadas.</p><p>���Est�n en el mismo departamento?</p><p>��Como ya he dicho -le record� Richard-, es un campus peque�o.</p><p>Jeffrey lo mir� en silencio, y Richard no necesit� m�s para animarse.</p><p>��Se rumoreaba que hubo un problema tiempo atr�s.</p><p>Parec�a necesitar que Jeffrey dijera algo, as� que pregunt�:</p><p>���S�?</p><p>��Eh, no es m�s que un rumor. -Hizo una pausa de verdadero showman-. Se mencion� a un estudiante. -Otra pausa-. Una alumna, para ser m�s exactos.</p><p>���Una aventura? -conjetur� Jeffrey, aunque no hac�a falta ser un lince.</p><p>Seguramente eso ser�a algo que Keller no querr�a mencionar delante de su mujer, sobre todo si ella ya estaba al corriente. Jeffrey sab�a por propia experiencia que el hecho de que Sara aludiera a las circunstancias que hab�an acabado con su matrimonio le hac�a sentirse como si estuviera suspendido sobre el Gran Ca��n.</p><p>���Sabe c�mo se llama la chica?</p><p>��Ni idea, pero si hay que hacer caso de los chismes, pidi� el traslado cuando Jill se enter�.</p><p>Jeffrey ten�a sus reservas, y estaba harto de la gente que se guardaba informaci�n.</p><p>���Se acuerda de qu� aspecto ten�a? �Qu� especialidad estudiaba?</p><p>��No me acabo de creer que existiera. Como ya he dicho, fue s�lo un rumor. -Richard frunci� el ce�o-. Y ahora me siento fatal por revolver los caldos de la facultad.</p><p>Mir� la cazuela y se ri� de su chiste.</p><p>��Richard, si hay algo que no me ha contado�</p><p>��Le he dicho todo lo que s�. O lo que o�. Como ya he dicho�</p><p>��Fue s�lo un rumor -remat� Jeffrey.</p><p>���Algo m�s? -pregunt� Richard, dibujando con los labios un puchero.</p><p>Jeffrey decidi� darle largas.</p><p>��Es muy amable por su parte traerles la comida.</p><p>Richard sonri� con tristeza.</p><p>��Cuando mi madre falleci� hace un par de a�os, me gustaba que la gente me trajera cosas; era como un rayo de sol en el per�odo m�s sombr�o de mi vida.</p><p>Jeffrey repas� las palabras de Richard en su cabeza, y todas sus alarmas se dispararon.</p><p>���Jefe? -pregunt� Richard.</p><p>��Rayo de sol -dijo Jeffrey.</p><p>Ahora sab�a qu� le resultaba tan familiar del cuadro obsceno de Andy Rosen. La chica llevaba un rayo de sol tatuado alrededor del ombligo.</p><empty-line/><p>Un coche patrulla y el Taurus sin identificaci�n de Frank Wallace estaban aparcados delante de la residencia universitaria de Ellen Schaffer cuando Jeffrey lleg�, aunque �ste no hab�a pedido ayuda.</p><p>��Mierda -dijo Jeffrey, aparcando junto al veh�culo de Frank. Supo que hab�a ocurrido algo espantoso antes de ver salir de la residencia a dos chicas, abrazadas y sollozando.</p><p>Jeffrey corri� hacia el edificio y subi� los pelda�os de dos en dos. Keyes House se hab�a incendiado hac�a dos a�os, pero hab�an reemplazado la residencia con un duplicado exacto de la vieja mansi�n, construida antes de la guerra de Secesi�n, con salones cl�sicos en la parte de delante y un imponente comedor con cabida para treinta personas. Frank estaba en uno de los salones, esper�ndole.</p><p>��Jefe -dijo, haci�ndole una se�a para que entrara-, hemos intentado llamarle.</p><p>Jeffrey se sac� el tel�fono del bolsillo. Ten�a bater�a, pero hab�a zonas de la ciudad que carec�an de cobertura.</p><p>���Qu� ha pasado? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Frank cerr� las puertas para que tuvieran un poco de intimidad antes de responder.</p><p>��Se ha volado la cabeza.</p><p>��Joder -maldijo Jeffrey. Sab�a la respuesta, pero ten�a que preguntarlo-: �Schaffer?</p><p>Frank asinti�.</p><p>���De manera deliberada?</p><p>Frank baj� la voz.</p><p>��Despu�s de lo de ayer, �qui�n sabe?</p><p>Jeffrey se sent� en el borde del sof�, y volvi� a sentir el miedo en la nuca. Dos suicidios en dos d�as seguidos tampoco era nada tan extraordinario, pero el apu�alamiento de Tessa Linton arrojaba una sombra de duda en todo lo que ocurr�a en el campus.</p><p>��Acabo de hablar con Brian Keller, el padre de Andy Rosen -explic� Jeffrey.</p><p>���Es su hijastro?</p><p>��No, el chico eligi� el apellido de la madre. -Cuando Jeffrey vio que Frank parec�a perplejo, le aclar�-: No preguntes. Keller es el padre biol�gico.</p><p>��Muy bien -dijo Frank, a�n desconcertado.</p><p>Durante una mil�sima de segundo, Jeffrey dese� tener a Lena de ayudante en lugar de Frank. No es que �ste fuera un mal polic�a, pero ella era intuitiva, y ambos sab�an complementarse a la perfecci�n. Frank era lo que Jeffrey denominaba un sabueso, alguien que sab�a gastarse las suelas siguiendo pistas pero que era incapaz de tener las t�picas intuiciones que resolv�an los casos.</p><p>Jeffrey se acerc� a la puerta de vaiv�n que llevaba a la cocina, asegur�ndose de que nadie les escuchaba.</p><p>��Richard Carter me ha dicho que�</p><p>Frank solt� un bufido, Jeffrey no supo muy bien si debido a la orientaci�n sexual de Richard o a su detestable personalidad. S�lo esta �ltima raz�n le resultaba aceptable a Jeffrey, pero ya hac�a mucho tiempo que sab�a que Frank era hombre de ideas fijas.</p><p>��Carter est� al corriente de todos los cotilleos del campus -dijo Jeffrey.</p><p>���Qu� te ha explicado? -transigi� Frank.</p><p>��Que Keller ten�a una aventura con una estudiante.</p><p>��Vale -dijo Frank, pero su tono indicaba lo contrario.</p><p>��Quiero que investigues a Keller. Escarba en su pasado. Comprobemos si ese rumor es cierto.</p><p>���Crees que su hijo se enter� de que ten�a una aventura y su padre le hizo callar para que no se lo contara a la madre?</p><p>��No -dijo Jeffrey-. Richard dijo que la mujer lo sab�a.</p><p>��Yo no me fiar�a de esa maricona -afirm� Frank.</p><p>��Basta, Frank -le orden� Jeffrey-. Si Keller ten�a una aventura, eso explicar�a perfectamente el suicidio. Quiz�s el hijo no pod�a perdonar al padre, as� que salt� desde el puente para castigarlo. Esta ma�ana los padres estaban discutiendo. Rosen dijo a Keller que nunca se preocup� de su hijo.</p><p>��A lo mejor lo dijo por venganza. Ya sabes que las mujeres a veces se ponen muy desagradables.</p><p>Jeffrey no ten�a ganas de debatir ese punto.</p><p>��Rosen me pareci� una persona bastante l�cida.</p><p>���Crees que lo hizo ella?</p><p>���Y qu� iba a ganar con eso?</p><p>La respuesta de Frank fue la misma que Jeffrey ten�a preparada.</p><p>��No lo s�.</p><p>Jeffrey se qued� mirando la chimenea, y de nuevo se dijo que ojal� pudiera comentar el caso con Lena o Sara.</p><p>��Me van a poner un pleito si empiezo a salpicar de mierda a los padres y resulta que el chaval se suicid� -asegur� a Frank.</p><p>��Cierto.</p><p>��Vete y averigua si Keller estaba de verdad en Washington D. C. cuando ocurri� todo eso -dijo Jeffrey-. Haz algunas preguntas discretas por el campus, veamos si ese rumor tiene fundamento.</p><p>��Los vuelos son f�ciles de comprobar -afirm� Frank, sacando su cuaderno-. Puedo preguntar por ah� si alguien sabe algo de la aventura de Keller, pero la chica lo har�a mucho mejor que yo.</p><p>��Lena ya no es polic�a, Frank.</p><p>��Pero puede ayudarnos. Vive en el campus. Probablemente conoce a algunos estudiantes.</p><p>��No es polic�a.</p><p>��S�, pero�</p><p>��Pero nada -dijo Jeffrey, haci�ndole callar.</p><p>La noche anterior, en la biblioteca, Lena demostr� que no estaba interesada en ayudarles. Jeffrey le hab�a concedido una magn�fica oportunidad para hablar con Jill Rosen, pero mantuvo la boca cerrada, y ni siquiera consol� a la mujer.</p><p>���Y qu� me dices de Schaffer? �C�mo encaja en todo esto? -pregunt� Frank.</p><p>��Hay un cuadro -le cont� Jeffrey, y le pormenoriz� los detalles del lienzo de la sala de los Keller-Rosen.</p><p>���Y la madre tiene eso en la pared?</p><p>��Estaba orgullosa de �l -supuso Jeffrey, y se dijo que, de haberlo hecho �l, su madre le habr�a dado de bofetadas y quemado el cuadro con uno de sus cigarrillos-. Los dos dijeron que el hijo no manten�a relaciones con nadie.</p><p>��Quiz� no se lo cont� -dijo Frank.</p><p>��Es posible -asinti� Jeffrey-. Pero si Schaffer se acostaba con Andy, �por qu� ayer no le reconoci�?</p><p>��Estaba con el culo al aire -dijo Frank-. Si Carter no le hubiera reconocido, entonces s� sospechar�a.</p><p>Jeffrey le lanz� una mirada de advertencia.</p><p>��Vale. -Frank levant� las manos-. De todos modos, la chica estaba afectada. Y Andy se hallaba a quince metros de distancia. �C�mo iba a reconocerle?</p><p>��Cierto -concedi� Jeffrey.</p><p>���Crees que podr�a tratarse de alg�n pacto de suicidio?</p><p>��Se habr�an suicidado juntos, no con un d�a de diferencia -se�al� Jeffrey-. �Hemos averiguado algo sobre la nota de suicidio?</p><p>��Todo el mundo la ha tocado, hasta su madre -dijo Frank, y Jeffrey se pregunt� si estaba haciendo un chiste.</p><p>��De haberse tratado de un pacto, lo dir�a en la nota.</p><p>��A lo mejor Andy rompi� con ella -sugiri� Frank-. Y ella se veng� tir�ndole del puente.</p><p>���Te pareci� lo bastante fuerte para hacerlo? -pregunt� Jeffrey, y Frank se encogi� de hombros-. No me lo trago -dijo Jeffrey-. Las chicas no act�an as�.</p><p>��Tampoco pod�a divorciarse.</p><p>��Ojo -le advirti� Jeffrey, tom�ndose el comentario como algo personal. Y antes de que Frank les avergonzara a ambos intentando disculparse, a�adi�-: Las muchachas no hacen eso -se corrigi�-. Averg�enzan al chaval, o cuentan mentiras de �l a sus amigos, o se quedan embarazadas, o se tragan un tubo de pastillas�</p><p>���O se vuelan los sesos? -le interrumpi� Frank.</p><p>��Todo esto suponiendo que Andy Rosen fuera asesinado. Todav�a est� la opci�n del suicidio.</p><p>���Hay alguna novedad al respecto?</p><p>��Esta ma�ana Brock tom� algunas muestras de sangre. Ma�ana tendremos el informe del laboratorio. De momento no hay pruebas de que hubiera nada raro. La �nica raz�n por la que investigamos todo esto es Tessa, y cualquiera sabe si existe relaci�n entre ambos hechos.</p><p>��Si no la hubiera ser�a mucha coincidencia -asegur� Frank.</p><p>��Voy a conceder un par de d�as a Keller para ver si se pone nervioso, y cuando llegue el momento le interrogas en serio. Esta ma�ana quer�a decirme algo, pero no delante de su mujer. A lo mejor despu�s de que Sara haga la autopsia esta noche tenemos m�s informaci�n.</p><p>���Vuelve esta noche?</p><p>��S� -contest� Jeffrey-. Esta tarde voy a buscarla.</p><p>���C�mo lo lleva?</p><p>��Es un momento dif�cil -dijo Jeffrey, y enseguida cambi� de conversaci�n-. �D�nde est� Schaffer?</p><p>��Por aqu� -le dijo Frank, abriendo las puertas de la salita-. �Quieres hablar primero con su compa�era de habitaci�n?</p><p>Jeffrey iba a decirle que no, pero cambi� de opini�n al ver a la mujer que lloraba sentada en un asiento empotrado en la ventana, al final del sal�n. La flanqueaban dos chicas que intentaban confortarla. Parec�an copias la una de la otra, ambas con el pelo rubio y los ojos azules. Cualquiera de ellas habr�a podido pasar por hermana de Ellen Schaffer.</p><p>��Se�orita -dijo Jeffrey en un tono que pretend�a ser consolador-. Soy el jefe Tolli�</p><p>La mujer le interrumpi� con un sollozo.</p><p>���Es horrible! -grit� la chica-. �Esta ma�ana estaba perfectamente!</p><p>Jeffrey le lanz� una mirada a Frank.</p><p>����sa fue la �ltima vez que la vio?</p><p>La chica asinti�, moviendo la cabeza como si fuera un sedal.</p><p>���A qu� hora fue? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��A las ocho -dijo ella, y Jeffrey record� que a esa hora �l estaba con los Rosen-Keller.</p><p>��Tuve que ir a clase� -contest� la chica-. Ellen dijo que iba a acostarse. Estaba tan afectada por lo de Andy�</p><p>���Conoc�a a Andy Rosen? -pregunt� Jeffrey.</p><p>En ese momento la chica volvi� a prorrumpir en un sollozo, y su cuerpo se estremeci�.</p><p>���No! -gimote�-. Eso fue lo tr�gico. Estaba en su clase de arte, �y ni siquiera le conoc�a!</p><p>Jeffrey intercambi� una mirada con Frank. La polic�a se encuentra a menudo con gente que se siente mucho m�s pr�xima a la v�ctima de un crimen de lo que estaba cuando �sta viv�a. En el caso de Andy, supuestamente un suicidio, el melodrama se intensificaba.</p><p>���As� que -comenz� Jeffrey- vio a Ellen a las ocho? �La vio alguien m�s?</p><p>Una de las chicas que estaban junto a la compa�era de habitaci�n de Ellen dijo:</p><p>��Todas tenemos clase a primera hora.</p><p>���Y Ellen?</p><p>Las tres asintieron al un�sono.</p><p>��Igual que todas las de la residencia -asegur� una de ellas.</p><p>���Cu�l era su especialidad? -quiso saber Jeffrey, pregunt�ndose si la chica tendr�a alguna relaci�n con Keller.</p><p>��Biolog�a celular -inform� la tercera chica-. Ma�ana ten�a que entregar sus pr�cticas de laboratorio.</p><p>���Ten�a de profesor al doctor Keller? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Las tres negaron con la cabeza.</p><p>����se es el padre de Andy? -quiso saber, pero Jeffrey no contest�.</p><p>��Consigue copias de su horario y veamos qu� clases ha tenido desde que est� aqu� -dijo a Frank. A las chicas les pregunt�-:</p><p>���Ellen sal�a con alguien?</p><p>��Mmm -dijo la primer chica, mirando a sus amigas nerviosa. Antes de que Jeffrey intentara sonsacarla, contest�-: Ellen se ve�a con muchos chicos diferentes.</p><p>El �nfasis quer�a decir miles.</p><p>���Alguno ten�a algo contra ella?</p><p>��Claro que no -la defendi� la primera chica-. Todos la adoraban.</p><p>���Visteis a alguien sospechoso merodeando por la residencia esta ma�ana?</p><p>Las tres negaron con la cabeza. Jeffrey se volvi� hacia Frank.</p><p>���Has interrogado a todo el mundo?</p><p>��No hab�a casi nadie -dijo Frank-. Estamos reuni�ndolos a todos. Nadie oy� el disparo.</p><p>Jeffrey levant� las cejas sorprendido, pero no coment� nada delante de las chicas.</p><p>��Gracias por su tiempo -les dijo y les entreg� su tarjeta por si recordaban algo m�s que pudiera ser �til.</p><p>Cuando Frank le condujo por el pasillo hasta la habitaci�n de Schaffer, situada en la planta baja, Jeffrey le pregunt�:</p><p>���Qu� arma utiliz�?</p><p>��Una Remington 870.</p><p>���La Wingmaster? -exclam� Jeffrey.</p><p>Se preguntaba qu� hac�a una chica como Ellen Schaffer con un arma como �sa. Se trataba de una escopeta de corredera, una de las armas m�s populares utilizadas por los agentes de la ley.</p><p>��Practica el tiro al plato -dijo Frank-. Est� en el equipo.</p><p>Jeffrey record� vagamente que Grant Tech ten�a un equipo de tiro, pero no le cuadraba que esa rubia descarada que hab�a conocido el d�a antes se dedicara al tiro al plato.</p><p>Frank le se�al� una puerta cerrada.</p><p>��Est� ah� dentro.</p><p>Jeffrey no hab�a imaginado lo que se iba a encontrar al abrir la puerta, pero se qued� boquiabierto ante lo que vio. La muchacha estaba en el sof�; rodeaba la culata de la escopeta con las piernas. El ca��n apuntaba a la cabeza� o a lo que quedaba de ella.</p><p>Le lleg� un fuerte olor que le hizo llorar los ojos.</p><p>���Qu� es ese olor?</p><p>Frank se�al� la bombilla desnuda que hab�a sobre el escritorio. Un trozo de cuero cabelludo estaba pegado al vidrio blanco, y el humo llegaba hasta el techo, como si el calor lo estuviera cociendo.</p><p>Jeffrey se cubri� la boca y la nariz con la mano. Se acerc� a la ventana, abierta unos treinta cent�metros. Daba a la parte de atr�s de la residencia, desde donde se ve�a el c�sped y una glorieta en una zona pensada para sentarse. M�s all� hab�a un bosque estatal, y un camino que se adentraba en �l y que probablemente utilizaban la mitad de los estudiantes del campus.</p><p>���D�nde est� Matt?</p><p>��Haciendo preguntas por ah� -le inform� Frank.</p><p>��Que busque huellas en esta ventana por la parte de fuera.</p><p>Frank llam� con su m�vil mientras Jeffrey estudiaba la ventana cent�metro a cent�metro. La inspeccion� un minuto, pero no encontr� nada. Estaba a punto de dar media vuelta cuando la luz se reflej� en una l�nea de grasa junto al pasador.</p><p>���Has visto eso? -pregunt�.</p><p>Frank se acerc�, doblando las rodillas para verlo mejor.</p><p>���Aceite? -pregunt�, y a continuaci�n se�al� hacia el escritorio que estaba junto al sof�.</p><p>Una escobilla met�lica para la rec�mara, tela para los tacos y un peque�o frasco de aceite para limpiar armas marca Elton se alineaban sobre la mesa. En el suelo, un trapo que sin duda se hab�a utilizado para limpiar el ca��n de la escopeta estaba arrugado, formando una bola.</p><p>���Limpi� la escopeta antes de pegarse un tiro? -pregunt� Jeffrey, pensando que eso era lo �ltimo que har�a �l.</p><p>Frank se encogi� de hombros.</p><p>��A lo mejor quer�a asegurarse de que funcionaba bien.</p><p>���T� crees? -pregunt� Jeffrey, de pie delante del sof�. Schaffer vest�a unos tejanos ajustados y una camiseta corta. Estaba descalza, y el dedo gordo del pie estaba atrapado en el gatillo. El sol que llevaba tatuado en torno al ombligo quedaba visible bajo un reguero de sangre. Las manos descansaban en la boca de la escopeta, probablemente para que apuntara a la cabeza.</p><p>Jeffrey se sac� un bol�grafo del bolsillo y apart� la mano derecha de la v�ctima. La palma, all� donde se hab�a cerrado en torno a la escopeta, estaba limpia de sangre, lo que significaba que Schaffer ten�a agarrada el arma cuando se dispar�. O le dispararon. Al examinar la otra mano descubri� lo mismo. Incrustado entre los cojines del sof� estaba el cartucho que hab�a salido disparado de la rec�mara al apretar el gatillo. Jeffrey lo empuj� con el bol�grafo, pregunt�ndose por qu� todo aquello no le cuadraba. Comprob� la fina marca del ca��n para asegurarse y, a continuaci�n, le dijo a Frank:</p><p>��Tiene una escopeta del calibre doce y utiliza un cartucho del veinte.</p><p>Frank se lo qued� mirando.</p><p>���Por qu� utilizar�a un cartucho del veinte?</p><p>Jeffrey se incorpor� y neg� con la cabeza. La circunferencia de la boca de la escopeta era m�s grande que la de la bala. Una de las cosas m�s peligrosas que se pueden hacer es, probablemente, cargar una escopeta con una munici�n que no le corresponde. Los fabricantes comercializan los cartuchos con revestimientos de colores distintos para evitar que eso suceda.</p><p>���Cu�nto hace que estaba en el equipo de tiro al plato? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Frank sac� su cuaderno y busc� entre las p�ginas.</p><p>��Empez� este a�o. Su compa�era de habitaci�n dijo que quer�a participar en el decatl�n.</p><p>���Era dalt�nica? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Era dif�cil confundir el cartucho amarillo brillante con el verde de calibre veinte.</p><p>��Lo comprobar� -dijo Frank, anot�ndolo.</p><p>Jeffrey examin� el extremo del ca��n, conteniendo el aliento al mirarlo de cerca.</p><p>��Ten�a un reductor de tiro al plato -observ�.</p><p>La obstrucci�n constre�ir�a el ca��n, por lo que era probable que utilizara un cartucho de menor tama�o.</p><p>Jeffrey se puso en pie.</p><p>��Esto no me cuadra.</p><p>��Mira la pared -dijo Frank.</p><p>Jeffrey rode� un charco de sangre que hab�a junto a la cabecera del sof� para examinar la pared que quedaba detr�s del cad�ver. La explosi�n del disparo hab�a destrozado gran parte del cr�neo, fragmentando trozos de la cabeza y lanz�ndolos contra, la pared a gran velocidad.</p><p>Jeffrey apret� los ojos. Intentaba distinguir algo entre la sangre y el tejido que se desperdigaba por la pared. Los perdigones de plomo hab�an dejado algunos agujeros grandes, y alguno hab�a atravesado la pared.</p><p>���Algo en la habitaci�n de al lado? -pregunt� Jeffrey, pronunciando una breve oraci�n de gracias porque no hubiera nadie en el otro cuarto cuando apretaron el gatillo.</p><p>��No me refer�a a eso -dijo Frank-. �Ves lo que hay en la pared?</p><p>��Un momento -le contest� Jeffrey.</p><p>Se concentr� cuanto pudo hasta que comprendi� que algo lo estaba mirando a �l.</p><p>El ojo de Ellen Schaffer estaba incrustado en la pared.</p><p>��Cristo -exclam� Jeffrey, apartando la mirada.</p><p>Regres� a la ventana, e intent� abrirla del todo para que saliera el olor. Estar dentro de aquella habitaci�n era como quedarse atrapado dentro de un retrete el �ltimo d�a de la feria estatal.</p><p>Jeffrey volvi� a mirar a la muchacha, procurando analizar las cosas con frialdad. Deber�a haber hablado con ella antes. A lo mejor si hubiera ido a primera hora de la ma�ana, a�n estar�a viva. Se pregunt� qu� m�s se le hab�a pasado por alto. La discrepancia en el calibre de la escopeta era sospechosa, pero cualquiera pod�a cometer un error, sobre todo si esa persona no iba a estar ah� para limpiar la porquer�a. Pero tambi�n, como en el caso de Andy, aquello pod�a ser un montaje. �Alguien m�s ten�a una diana pintada en la frente?</p><p>���Cu�ndo la encontraron? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Hace una media hora -le dijo Frank, sec�ndose la frente con un pa�uelo-. No tocaron nada. Cerraron la puerta y nos llamaron.</p><p>��Cristo -repiti� Jeffrey, sacando su pa�uelo. Volvi� a mirar en direcci�n al escritorio. -Ah� est� Matt -dijo Frank.</p><p>Jeffrey vio a Matt entrar en el patio de atr�s, las manos en los bolsillos, mirando al suelo, buscando algo que le llamara la atenci�n. Se detuvo y se arrodill� para ver mejor.</p><p>���Qu�? -le grit� Jeffrey, en el momento en que el tel�fono de Frank comenzaba a sonar.</p><p>Matt levant� la voz para hacerse o�r.</p><p>��Parece una flecha.</p><p>���Una qu�? -grit� Jeffrey, que no estaba para tonter�as.</p><p>��Una flecha -dijo Matt-. Como si alguien la hubiera dibujado en el suelo.</p><p>��Jefe -dijo Frank, acerc�ndose el tel�fono al pecho.</p><p>Jeffrey grit� a Matt:</p><p>���Est�s seguro?</p><p>��Venga a verlo usted mismo -respondi�-. Desde luego parece una flecha.</p><p>Frank repiti�:</p><p>��Jefe.</p><p>���Qu�, Frank? -contest� Jeffrey de mala manera.</p><p>��Una de las huellas que aparecieron en el apartamento de Rosen ha sido identificada por el ordenador.</p><p>���Ah, s�? -dijo Jeffrey.</p><p>Frank neg� con la cabeza. Mir� al suelo, y pareci� pens�rselo mejor.</p><p>��No creo que quiera saber a qui�n pertenece.</p></section><section><title><p>6</p></title><p>Lena estaba tumbada de espaldas, mirando el techo, intentando respirar y relajarse tal como le hab�a ense�ado Eileen, la profesora de yoga. Nadie de su clase era capaz de mantener las posturas de yoga tanto tiempo como ella, pero cuando llegaba el momento de relajarse, era un completo desastre. El concepto de �dejarse ir� iba, en contra de las creencias personales de Lena, que dictaban que no se deb�a perder el control jam�s, y mucho menos el control del cuerpo.</p><p>En su primera sesi�n de terapia, Jill Rosen le recomend� que practicara yoga para relajarse y dormir mejor. En las pocas horas que compartieron, Rosen le dio muchos consejos para afrontar sus problemas, pero �se fue el �nico que sigui�. Uno de los problemas de Lena despu�s de ser violada era la sensaci�n de que su cuerpo ya no le pertenec�a. Como hab�a practicado deporte desde muy joven, su cuerpo no estaba acostumbrado a la holganza de la depresi�n y la autocompasi�n. Estirar y comprimir los m�sculos, ver c�mo los b�ceps y los muslos recuperaban su dureza habitual, le dio esperanza, y quiz�s hasta habr�a podido volver a ser la de antes. Pero luego ven�a la fase de relajaci�n, y Lena se sent�a igual que la primera vez que estudi� �lgebra en la escuela. Y la segunda vez fue para examinarse en septiembre.</p><p>Cerr� los ojos y se concentr� en la zona lumbar, intentando liberar la tensi�n, pero el esfuerzo le hizo levantar los hombros hasta las orejas. Ten�a el cuerpo tenso como una goma el�stica, y no entend�a por qu� Eileen siempre insist�a en que �sa era la parte m�s importante de la clase. Todo lo que Lena disfrutaba con los estiramientos se evaporaba en cuanto Eileen bajaba el volumen de la m�sica y dec�a a sus alumnos que se pusieran boca arriba y respiraran. En lugar de imaginarse un sinuoso arroyo o las olas de un oc�ano, todo lo que Lena imaginaba era un reloj marcando el tiempo y los millones de cosas que ten�a que hacer en cuanto saliera del gimnasio, a pesar de que era su d�a libre.</p><p>��Respiren -les record� Eileen con su tono monocorde e irritantemente sereno. Tendr�a unos veinticinco a�os, y rebosaba un car�cter tan risue�o que a Lena le daba ganas de soltarle un pu�etazo-. Relajen la espalda -sugiri� Eileen, su voz era un susurro estudiado para tranquilizar a los alumnos.</p><p>Lena abri� los ojos cuando Eileen le apret� la palma de la mano en el est�mago. El contacto f�sico hizo que Lena se pusiera m�s tensa, pero la profesora no pareci� darse cuenta.</p><p>��Eso est� mejor -le dijo Eileen, y una sonrisa se extendi� por su peque�o rostro.</p><p>Lena esper� a que la mujer se alejara antes de volver a cerrar los ojos. Abri� la boca, inhal� a un ritmo regular, y comenzaba a pensar que podr�a funcionar cuando Eileen junt� las manos.</p><p>��Muy bien -dijo.</p><p>Lena se levant� tan deprisa que se le subi� la sangre a la cabeza. Los dem�s alumnos se sonre�an mutuamente o abrazaban a la jovial profesora, pero Lena agarr� su toalla y se encamin� al vestuario.</p><p>Gir� la combinaci�n de su taquilla, y la alegr� tener todo el vestuario para ella. Ech� un vistazo a su imagen en el espejo, y a continuaci�n decidi� contemplarse con m�s detenimiento. Desde la agresi�n, Lena hab�a dejado de mirarse al espejo, pero, por alguna raz�n, hoy se sent�a atra�da por su reflejo. Unos c�rculos oscuros le bordeaban los ojos, y los p�mulos se le marcaban m�s de lo habitual. Estaba adelgazando, pues la mayor parte de los d�as pensar en comer le provocaba n�useas.</p><p>Se quit� la horquilla, y su larga melena casta�a le resbal� por el cuello y el rostro. �ltimamente se sent�a m�s c�moda con el pelo lacio, como una cortina. Saber que nadie pod�a verla con claridad la hac�a sentirse segura.</p><p>Alguien entr�, y Lena regres� a su taquilla, sinti�ndose una est�pida porque la pillaran mir�ndose al espejo. A su lado hab�a un tipo escu�lido, que sacaba su mochila de la taquilla junto a la suya. Estaba tan cerca que a Lena se le eriz� el vello de la nuca. Lena se dio media vuelta y cogi� sus zapatos, con la intenci�n de pon�rselos fuera.</p><p>��Hola -dijo el tipo.</p><p>Lena esper�. El hombre bloqueaba la puerta.</p><p>��Todo ese rollo de abrazarse -dijo, negando con la cabeza, como si fuera algo acerca de lo que siempre estuvieran bromeando.</p><p>Lena le ech� una mirada, y supo que nunca hab�a hablado con ese individuo. Era de baja estatura para ser un hombre, no mucho m�s alto que ella. Ten�a el cuerpo enjuto y menudo, pero Lena pudo ver sus brazos y hombros bien marcados ocultos bajo una camiseta negra de manga larga. Ten�a el pelo corto al estilo militar, y llevaba puestos unos calcetines de un verde lima tan chill�n que casi da�aban la vista.</p><p>Le tendi� la mano.</p><p>��Ethan Green. Empec� a venir har� un par de semanas.</p><p>Lena se sent� en el banco para ponerse los zapatos. Ethan se sent� en la otra punta.</p><p>��Eres Lena, �verdad?</p><p>���Lo le�ste en los peri�dicos? -pregunt� mientras intentaba deshacer un nudo que se le hab�a formado en los cordones de sus zapatillas de tenis, dici�ndose que ese puto art�culo que hab�an publicado sobre Sibyl hab�a hecho su vida a�n m�s dif�cil.</p><p>��Nooo -dijo, alargando la palabra-. Quiero decir, s�, he o�do hablar de ti, pero o� que Eileen te llamaba Lena y at� cabos. -Le sonri�, nervioso-. Y te reconoc� por la foto.</p><p>��Un chico listo -dijo, renunciando a deshacer el nudo. Se puso en pie y se calz� como pudo.</p><p>�l tambi�n se levant�, y se acerc� la mochila. S�lo hab�a tres o cuatro hombres que practicaban yoga, e invariablemente acababan en el vestuario despu�s de la clase, vomitando chorradas acerca de que hac�an yoga para mantenerse en contacto con sus sentimientos y explorar su yo interior. Era una t�ctica, y Lena conjetur� que los varones que hac�an yoga follaban m�s que el resto.</p><p>��Tengo que irme -dijo Lena.</p><p>��Espera un momento -le rog� �l, con una media sonrisa en los labios.</p><p>Era un joven atractivo, y probablemente estaba acostumbrado a que las chicas se colaran por �l.</p><p>���Qu�?</p><p>Lena le mir�. Una gota de sudor resbal� por la mejilla del muchacho, y surc� una cicatriz que se bifurcaba debajo de la oreja. La herida se le deb�a de haber ensuciado antes de cerrarse, porque la cicatriz ten�a un tono oscuro que destacaba sobre la mand�bula.</p><p>El muchacho sonri� nervioso y pregunt�:</p><p>���Quieres un caf�?</p><p>��No -dijo Lena, quien esperaba que eso pusiera fin al di�logo. La puerta se abri� y entr� un grupo de muchachas que abrieron las taquillas con estr�pito.</p><p>���No te gusta el caf�? -pregunt� �l.</p><p>��No me gustan los chicos -contest� ella, agarrando su bolsa y march�ndose antes de que Ethan pudiera decir nada m�s. Lena sali� irritada del gimnasio, y cabreada por haber permitido que ese mocoso la pillara desprevenida. Incluso despu�s de librar una ardua batalla con la relajaci�n, Lena siempre sal�a m�s calmada de la clase de yoga. Pero no ahora. Se sent�a tensa, nerviosa. Puede que dejara la bolsa en su habitaci�n, se cambiara, y se fuera a correr un buen rato hasta que estuviera tan cansada que pudiera pasarse el resto del d�a durmiendo.</p><p>���Lena?</p><p>Se volvi�, pensando que era Ethan quien la llamaba. Era Jeffrey.</p><p>���Qu�? -pregunt� a la defensiva.</p><p>Algo en la pose de Jeffrey al acercarse a ella, las piernas abiertas, los hombros erguidos, le advirti� de que no se trataba de una visita social.</p><p>��Necesito que vengas conmigo a comisar�a.</p><p>Lena se ri�, aunque sab�a que Jeffrey no bromeaba.</p><p>��Ser� un momento.</p><p>Jeffrey se meti� las manos en los bolsillos-. Tengo que hacerte algunas preguntas referentes a lo de ayer.</p><p>���Lo de Tessa Linton? -pregunt� Lena-. �Ha muerto?</p><p>��No.</p><p>�l mir� a su espalda y Lena vio que Ethan estaba detr�s, a unos cincuenta metros.</p><p>Jeffrey se acerc�, bajando la voz, y le dijo:</p><p>��Hemos encontrado tus huellas en el apartamento de Andy Rosen.</p><p>Lena no pudo ocultar su sorpresa.</p><p>���En su apartamento?</p><p>���Por qu� no me dijiste que le conoc�as?</p><p>��Porque no es verdad -le espet� Lena.</p><p>Se dispon�a a alejarse cuando Jeffrey la cogi� de un brazo. No con fuerza, pero ella supo que apretar�a si hac�a falta.</p><p>��Sabes que podemos hacerle un an�lisis de ADN a esa prenda -le espet� Jeffrey.</p><p>Lena no recordaba la �ltima vez que se hab�a sentido tan indignada.</p><p>���De qu� prenda me hablas? -pregunt�, demasiado sorprendida por lo que dec�a Jeffrey para reaccionar al contacto f�sico.</p><p>��De la prenda �ntima que te dejaste en la habitaci�n de Andy.</p><p>���De qu� me est�s hablando?</p><p>Jeffrey afloj� la presi�n en el brazo de Lena, pero eso provoc� el efecto opuesto en ella.</p><p>��V�monos -le dijo Jeffrey.</p><p>Lo que Lena dijo a continuaci�n nadie que tuviera un poco de cerebro se lo habr�a dicho a un poli que la mirara como Jeffrey hac�a en esos momentos.</p><p>��Creo que no voy a ir.</p><p>��Ser�n un par de minutos.</p><p>La voz de �l era cordial, pero Lena hab�a trabajado lo bastante con Jeffrey para conocer sus verdaderas intenciones.</p><p>���Estoy arrestada?</p><p>Jeffrey se hizo el ofendido.</p><p>��Claro que no.</p><p>Lena intent� mantener la calma.</p><p>��Entonces su�ltame.</p><p>��S�lo quiero hablar contigo.</p><p>��Pues p�dele cita a mi secretaria. -Lena intent� liberar el brazo, pero Jeffrey volvi� a apret�rselo. Sinti� brotar el p�nico en su interior-. Su�ltame -susurr�, intentando soltarse.</p><p>��Lena -dijo Jeffrey, como si la reacci�n de ella fuera exagerada.</p><p>���Su�ltame! -grit� Lena, tirando del brazo con tanta fuerza que se cay� de culo en la acera.</p><p>La rabadilla impact� sobre el cemento como un mazo, y el dolor le subi� por la espina dorsal.</p><p>Jeffrey se tambale� hacia ella. Lena pens� que se le derrumbar�a encima, pero Jeffrey pudo esquivarla en el �ltimo momento, y dio dos pasos para rodearla.</p><p>��Pero �qu�?</p><p>Lena abri� la boca, sorprendida. Ethan hab�a empujado a Jeffrey por detr�s.</p><p>Jeffrey se recuper� enseguida, y se encar� con Ethan antes de que Lena supiera qu� estaba pasando.</p><p>���Qu� co�o crees que est�s haciendo?</p><p>La voz de Ethan fue un murmullo ahogado. El bobalic�n con el que Lena hab�a hablado en el vestuario se hab�a convertido en un desagradable pit bull.</p><p>��L�rgate.</p><p>Jeffrey levant� la placa a pocos cent�metros de la nariz de Ethan.</p><p>���Qu� has dicho, chaval?</p><p>Ethan se qued� mirando a Jeffrey, no a la placa. Los m�sculos de su cuello se marcaban con claridad, y una vena pr�xima a su ojo palpitaba con fuerza suficiente para producirle un tic.</p><p>��He dicho que te largues, cerdo asqueroso.</p><p>Jeffrey sac� las esposas.</p><p>���C�mo te llamas?</p><p>��Testigo -dijo Ethan, con un tono duro, sin alterar la voz. Era obvio que sab�a lo bastante de leyes para saber que ten�a la sart�n por el mango-. Testigo ocular.</p><p>Jeffrey se ri�.</p><p>���De qu�?</p><p>��De que ha tirado al suelo a esta mujer.</p><p>Ethan ayud� a Lena a levantarse, d�ndole la espalda a Jeffrey. Le sacudi� los pantalones y, haciendo caso omiso de Jeffrey, dijo a Lena:</p><p>��V�monos.</p><p>Ella estaba tan at�nita ante la autoridad de su voz que lo sigui�.</p><p>��Lena -dijo Jeffrey, como si �l fuera la �nica persona razonable-. No me lo pongas m�s dif�cil.</p><p>Ethan se volvi� con los pu�os apretados, dispuesto a pelear. Lena se dijo que no s�lo era est�pido, sino una locura. Jeffrey pesaba al menos veinticinco kilos m�s que el muchacho, y sab�a utilizarlos. Por no mencionar que ten�a una pistola.</p><p>��V�monos -dijo Lena, tir�ndole del brazo como si le llevara de una correa.</p><p>Cuando se atrevi� a volver la vista atr�s, Jeffrey estaba donde le hab�an dejado, y la expresi�n de su rostro reflejaba que aquello no hab�a acabado, ni mucho menos.</p><p>Ethan puso dos tazas de cer�mica sobre la mesa, caf� para Lena, t� para �l.</p><p>���Az�car? -le pregunt�, sac�ndose un par de sobrecillos del bolsillo del pantal�n.</p><p>Volv�a a ser un muchacho amable y bobalic�n. La transformaci�n era tan completa que Lena no estaba segura de a qui�n hab�a visto antes. Estaba tan jodida que no sab�a si pod�a confiar en su memoria.</p><p>��No -dijo ella, dici�ndose que ojal� le ofreciera whisky. Tanto daba lo que dijera Jill Rosen, Lena ten�a sus reglas, y una de ellas era que nunca beb�a antes de las ocho de la tarde. Ethan se sent� delante de Lena antes de que a ella se le pasara por la cabeza decirle que se fuera. Se ir�a a casa enseguida, en cuanto superara la sorpresa de lo que hab�a ocurrido con Jeffrey. A�n ten�a el coraz�n acelerado, y le temblaban las manos en torno a la taza. No conoc�a de nada a Andy Rosen. �C�mo iban a estar sus huellas en el apartamento? Y lo de menos eran las huellas. �Por qu� cre�a Jeffrey que ten�a ropa interior de Lena?</p><p>��Polis -dijo Ethan, en el mismo tono en que uno pod�a decir �ped�filos�.</p><p>Dio un sorbo a su t� y neg� con la cabeza.</p><p>��No deber�as haberte entrometido -repuso Lena-. Ni haber cabreado a Jeffrey. La pr�xima vez que te vea se acordar� de ti.</p><p>Ethan se encogi� de hombros.</p><p>��No me preocupa.</p><p>��Pues deber�a -contest�.</p><p>El muchacho hablaba igual que cualquier otro gamberro descontento de clase media cuyos padres no le ense�aban a respetar la autoridad porque estaban demasiado ocupados concertando citas para jugar al golf. De haber estado en una sala de interrogatorios de la comisar�a, Lena le habr�a lanzado la taza a la cara.</p><p>��Deber�as haberle hecho caso a Jeffrey -dijo.</p><p>En los ojos del muchacho asom� una chispa de c�lera, pero la control�.</p><p>���Igual que se lo hiciste t�?</p><p>��Ya sabes a qu� me refiero -le dijo Lena, bebiendo otro sorbo de caf�.</p><p>Estaba tan caliente que le quemaba la lengua, pero se lo bebi� de todos modos.</p><p>��No iba a quedarme mirando c�mo te avasallaba.</p><p>���Qui�n eres, mi hermano mayor?</p><p>��No son m�s que polis -contest� Ethan, jugando con la cuerdecita de la bolsa de t�-. Creen que pueden avasallarte s�lo por que tienen una placa.</p><p>Lena se sinti� ofendida por el comentario y habl� antes de pensar en lo que acababa de ocurrir.</p><p>��No es f�cil ser polic�a, sobre todo porque la gente como t� tiene esa misma actitud de mierda.</p><p>��Eh, tranquila. -Levant� las manos y le dirigi� una mirada de asombro-. Ya s� que antes eras poli, pero debes admitir que ese tipo te estaba avasallando.</p><p>��No, no es cierto -dijo Lena, con la esperanza de que �l dedujera de su tono que nadie la avasallaba-. No hasta que t� apareciste. -Dej� que asimilara esas palabras-. Y por cierto, �c�mo tienes la desfachatez de ponerle la mano encima a un poli?</p><p>��Igual que la tiene �l -le replic� Ethan, de nuevo con una chispa de c�lera en los ojos.</p><p>Baj� la vista hacia su taza, recobrando la calma. Cuando alz� la vista de nuevo, sonri�, como si eso lo solucionara todo.</p><p>��Siempre quieres tener un testigo cuando un poli se mete contigo de esa manera -afirm�.</p><p>���Tienes mucha experiencia con polis? -pregunt� Lena-. �Cu�ntos a�os tienes, doce?</p><p>��Veintitr�s -contest�, pero no se tom� la pregunta a mal-. Y s� lo que son los polis porque lo s�.</p><p>��Pues muy bien. -Como �l se encogiera de hombros, Lena dijo-: D�jame adivinar, fuiste al correccional por derribar buzones. No, espera, tu profesor de lengua te encontr� marihuana en la mochila.</p><p>�l volvi� a sonre�r. Lena se dio cuenta de que uno de sus incisivos estaba desportillado.</p><p>��Estuve metido en l�os, pero he cambiado. �Entendido?</p><p>��Menudo genio tienes -dijo Lena, a modo de observaci�n, y no como cr�tica.</p><p>La gente le dec�a que ten�a mal genio, pero ella era la madre Teresa comparada con Ethan Green.</p><p>��Pero ya no soy as� -repuso �l.</p><p>Lena se encogi� de hombros, porque le importaba un bledo la clase de persona que era antes. Lo que le preocupaba era por qu� demonios Jeffrey cre�a que estaba relacionada con Andy Rosen. �Le hab�a contado algo Jill? �C�mo pod�a averiguarlo?</p><p>��As� -dijo Ethan, como si le alegrara haber abandonado el tema-, �conoc�as bien a Andy?</p><p>Lena volvi� a ponerse en guardia.</p><p>���Por qu�?</p><p>��O� lo que el poli dijo de tus bragas.</p><p>��En primer lugar, no dijo �bragas�.</p><p>���Y en segundo?</p><p>��En segundo lugar, no es asunto tuyo.</p><p>Ethan sonri�. O bien cre�a que eso le hac�a m�s atractivo o padec�a alguna especie de s�ndrome de Tourette.</p><p>Lena lo mir� sin decir nada. Era un tipo peque�o, pero lo hab�a compensado desarrollando los m�sculos de su cuerpo. No ten�a unos brazos tan gruesos como los de Chuck, pero cuando jugueteaba con la bolsita del t� se le marcaban los deltoides. El cuello era fuerte, pero no grueso. Incluso su cara ten�a tono muscular: la barbilla era s�lida y los p�mulos asomaban como trozos de granito. Hab�a algo en su manera de perder y recobrar el control que resultaba fascinante, y cualquier otro d�a Lena se habr�a sentido tentada de comprobar si pod�a sacarle de quicio.</p><p>��Eres como un puerco esp�n. �Nadie te lo ha dicho antes? -le pregunt� Ethan.</p><p>Lena no contest�. De hecho, Sibyl siempre le dec�a lo mismo. Y como siempre, pensar en su hermana le hizo sentir ganas de llorar. Baj� la vista y empez� a girar el caf� en la taza para ver c�mo se agarraba a los lados.</p><p>Levant� la mirada cuando consider� que ya hab�a disimulado bastante sus sentimientos. Ethan la hab�a llevado a uno de los nuevos caf�s de moda de las afueras del campus. El local era peque�o, pero incluso a esa hora del d�a estaba abarrotado. Lena se gir�, pensando que Jeffrey estar�a all�, observ�ndola. A�n sent�a su c�lera, pero lo que m�s le dol�a era la manera en que �l la hab�a mirado, como si hubiera cometido un delito. Dejar de ser poli era una cosa, pero obstruir una investigaci�n -quiz�s incluso estar implicada y mentir acerca de ello- la inclu�a en la lista negra de Jeffrey. A lo largo de los a�os Lena hab�a agotado su cupo de cabrear a Jeffrey, pero ese d�a sab�a, sin duda alguna, que acababa de perder lo �nico por lo que hab�a luchado: su respeto.</p><p>Al pensar en ello, un sudor fr�o le recorri� el cuerpo. �Realmente Jeffrey la consideraba sospechosa? Lena le hab�a visto trabajar muchas veces, pero nunca hab�a sido la interrogada. Sab�a la facilidad con que un interrogatorio pod�a llevarte al calabozo, aunque s�lo fuera un par de noches, mientras Jeffrey elaboraba alg�n plan. Lena no pod�a pasar ni un solo segundo en una celda. Ser polic�a, incluso ex polic�a, y estar en la c�rcel era peligroso. �En qu� pensaba Jeffrey? �Qu� pruebas ten�a? Era imposible que sus huellas estuvieran en el apartamento de Rosen. Ni siquiera sab�a d�nde viv�a el chico.</p><p>Ethan interrumpi� sus pensamientos.</p><p>��Todo esto es por la chica que apu�alaron, �verdad?</p><p>Ella le mir� y le pregunt�:</p><p>���Qu� estamos haciendo aqu�?</p><p>A Ethan pareci� sorprenderle la pregunta.</p><p>��S�lo quer�a hablar contigo.</p><p>���Por qu�? -pregunt� ella-. �Porque le�ste un art�culo en el peri�dico? �Te fascina el hecho de que me violaran?</p><p>Ethan mir� nervioso a su alrededor, probablemente porque Lena hab�a levantado la voz. Ella pens� en bajar un poco el volumen, pero todos los que estaban en el local sab�an lo de su violaci�n. No pod�a comprarse una Coca-Cola en el cine sin que el capullo que estaba tras el mostrador le mirara las cicatrices de las manos. Nadie quer�a hablar de ello con Lena, pero les encantaba comentarlo con cualquiera a sus espaldas.</p><p>���Qu� quieres saber? -le pregunt� Lena, intentando mantener un tono de conversaci�n-. �Est�s haciendo alg�n trabajo para la facultad?</p><p>Ethan intent� tom�rselo a broma.</p><p>��Eso es para los de sociolog�a. Yo me dedico a la ciencia de los materiales. Pol�meros. Metales. Amalgamas. Tribomateriales.</p><p>��A m� me clavaron al suelo con clavos. -Lena le ense�� las manos, d�ndoles la vuelta para que pudiera apreciar que los clavos las hab�an atravesado de parte a parte. De haber estado descalza, tambi�n le habr�a ense�ado los pies-. Me drog� y me viol� durante dos d�as. �Qu� m�s quieres saber?</p><p>Ethan neg� con la cabeza, como si eso fuera un malentendido.</p><p>��S�lo quer�a invitarte a un caf�.</p><p>��Bueno, pues ya puedes borrarlo de tu lista -le dijo, apurando su taza.</p><p>El l�quido caliente le quem� el pecho cuando dej� la taza sobre la mesa de golpe y se levant� para marcharse.</p><p>��Nos vemos.</p><p>��No.</p><p>Como un rayo, Ethan extendi� el brazo y le apret� los dedos en torno a la mu�eca izquierda. El dolor fue insoportable. Los nervios de su brazo sufrieron unas bruscas sacudidas. Lena segu�a de pie, manteniendo la expresi�n neutral aun cuando el dolor le revolv�a el est�mago.</p><p>��Por favor -dijo �l, aprision�ndole la mu�eca-. Qu�date un minuto m�s.</p><p>���Por qu�? -pregunt� ella, intentando no levantar la voz. Si segu�a apret�ndole la mu�eca, le romper�a los huesos.</p><p>��No quiero que pienses que soy de esa clase de hombres.</p><p>���Qu� clase de hombre eres? -pregunt� Lena, mientras bajaba la vista hacia la mano de Ethan.</p><p>�l esper� un instante antes de soltarle la mu�eca. Lena no pudo reprimir un leve grito ahogado de alivio. Dej� que la mano colgara junto a ella, sin verificar si los huesos o los tendones hab�an sido da�ados. La mu�eca le palpitaba a medida que la sangre volv�a a circularle, pero no le dio a Ethan la satisfacci�n de bajar los ojos.</p><p>���Qu� clase de hombre eres? -repiti� Lena.</p><p>La sonrisa de �l no era ni mucho menos tranquilizadora.</p><p>��De los que les gusta hablar con una chica guapa.</p><p>Ella solt� una sonora carcajada y mir� a su alrededor. En los �ltimos minutos, el caf� hab�a empezado a vaciarse. El hombre que estaba detr�s del mostrador los observaba con detenimiento, pero cuando Lena le mir� a los ojos, volvi� la mirada hacia la cafetera que estaba limpiando.</p><p>��Vamos -dijo Ethan-. Si�ntate.</p><p>Lena se lo qued� mirando.</p><p>��Siento haberte hecho da�o.</p><p>���Qu� te hace pensar que me has hecho da�o? -pregunt� ella, aunque a�n le palpitaba la mu�eca.</p><p>Dobl� la mano, para comprobar si estaba bien, pero el dolor se lo impidi�. Le har�a pagar por eso. Ese tipo no iba a hacerle da�o y salir indemne.</p><p>��No quiero que te enfades conmigo -dijo Ethan.</p><p>��No te conozco -afirm� Lena-. Y por si no te has dado cuenta, tengo problemas, as� que gracias por el caf�, pero�</p><p>��Yo conoc�a a Andy.</p><p>Lena record� que Jeffrey hab�a dicho que ella estuvo en el apartamento de Andy. Intent� estudiar la expresi�n de Ethan para saber si ment�a, pero le fue imposible. Record� la amenaza de Jeffrey.</p><p>���Qu� sabes de Andy? -pregunt�.</p><p>��Si�ntate -dijo Ethan, y fue m�s una orden que una petici�n.</p><p>��Te oigo perfectamente desde aqu�.</p><p>��No voy a seguir hablando contigo si te quedas de pie -dijo �l. Se sent� y esper�.</p><p>Lena se qued� junto a la silla, evaluando sus opciones. Ethan era estudiante. Lo m�s seguro es que estuviera al corriente de m�s habladur�as que ella. Si consegu�a alguna informaci�n para Jeffrey acerca de Andy, a lo mejor reconsiderar�a sus absurdas acusaciones. Lena sonri� para sus adentros al imaginar que le daba a Jeffrey las claves para resolver el caso. �l le hab�a dejado claro que ya no era polic�a. Har�a que Jeffrey lamentara haberla dejado marchar.</p><p>���Por qu� sonr�es? -pregunt� Ethan.</p><p>��No es por ti -dijo Lena, d�ndole la vuelta a la silla.</p><p>Se sent� con las manos colgando sobre el respaldo, aun cuando a causa de la presi�n le parec�a que la mu�eca le quemaba por dentro. Hab�a algo seductor en controlar la intensidad de su dolor. Para variar, la hac�a sentirse fuerte.</p><p>Dej� la mano colgando, sin hacer caso del dolor.</p><p>��Cu�ntame lo que sabes de Andy.</p><p>Ethan pareci� pensar en algo que contarle, aunque al final tuvo que admitir:</p><p>��No gran cosa.</p><p>��Me est�s haciendo perder el tiempo.</p><p>Lena hizo adem�n de ponerse en pie, pero �l volvi� a extender la mano para detenerla. Esta vez no la toc�, pero el recuerdo del dolor fue suficiente para que se quedara sentada.</p><p>���Qu� sabes? -pregunt� Lena.</p><p>��Conozco a alguien que era muy buen amigo suyo. Un amigo �ntimo.</p><p>���Qui�n?</p><p>���Sueles ir de fiesta?</p><p>Lena identific� el eufemismo de la cultura de la droga.</p><p>���Y t�? -pregunt� ella-. �Tomas �xtasis o qu�?</p><p>��No -dijo �l, y pareci� decepcionado-. �Y t�?</p><p>���T� qu� crees? -le espet� ella-. �Y Andy?</p><p>Ethan la mir� un instante, como si la estudiara.</p><p>��S�.</p><p>���C�mo lo sabes si t� no tomas?</p><p>��Su madre est� en la cl�nica. Todo el mundo comentaba que su madre era incapaz de ayudarle.</p><p>Lena sinti� la necesidad de tomar partido por Jill Rosen, aunque ella hab�a pensado lo mismo de la doctora.</p><p>��A veces no se puede hacer m�s por los otros. A lo mejor Andy no quer�a dejarlo. A lo mejor no era lo bastante fuerte para dejarlo.</p><p>Ethan parec�a sentir curiosidad.</p><p>���Eso crees?</p><p>��No lo s� -respondi� Lena, pero parte de ella comprend�a la atracci�n de las drogas, algo que no hab�a sucedido antes de la violaci�n-. A veces la gente quiere evadirse. Dejar de pensar.</p><p>��Es algo temporal.</p><p>��Lo dices como si lo supieras.</p><p>Lena le mir� los brazos, a�n cubiertos por las mangas de la camiseta, a pesar del calor que hac�a en el local. De pronto le record� de la clase de la semana anterior. Tambi�n llevaba una camiseta de manga larga. A lo mejor ten�a marcas de pinchazos. El t�o de Lena, Hank, ten�a unas feas cicatrices de cuando se inyectaba droga, pero estaba orgulloso de ellas, como si haber conseguido dejar el speed le convirtiera en una especie de h�roe, y las marcas fueran cicatrices de una noble guerra.</p><p>Ethan se dio cuenta de que le miraba los brazos. Se baj� las mangas hasta las mu�ecas.</p><p>��Digamos que tuve mis problemas. Dej�moslo as�.</p><p>��Muy bien.</p><p>Estudi� a Ethan, pregunt�ndose si le contar�a algo interesante. Se dijo que ojal� conociera la ficha policial de Ethan (pues ahora no le cab�a duda de que estaba fichado) y utilizarlo para sonsacarle lo que necesitaba saber.</p><p>���Cu�nto llevas en Grant Tech? -le pregunt�.</p><p>��Casi un a�o -dijo �l-. Ped� el traslado, antes iba a la Universidad de Georgia.</p><p>���Por qu�?</p><p>��No me gustaba el ambiente.</p><p>Se encogi� de hombros, y a Lena ese gesto le result� m�s significativo que cualquier otra cosa. En ese gesto hab�a una actitud defensiva, aun cuando lo que hab�a dicho era perfectamente coherente. Quiz� le hab�an expulsado.</p><p>��Quer�a ir a una universidad m�s peque�a -a�adi�-. Hoy en d�a la Universidad de Georgia es una selva. Crimen, violencia� violaciones. No es la clase de sitio donde quiero estar.</p><p>���Y Grant s�?</p><p>��Prefiero los sitios m�s tranquilos -dijo, jugando de nuevo con la bolsa de t�-. No me gustaba la persona que era cuando estaba en esa universidad. Me sobrepasaba.</p><p>Lena le entendi�, pero no se lo dijo. Una de las razones por las que dej� la polic�a -aparte de porque Jeffrey le diera un ultim�tum- fue que no quer�a tanto estr�s en su vida. Jam�s previ� que trabajar con Chuck resultara, en muchos aspectos, a�n m�s estresante. Podr�a haber encontrado una manera de enga�ar a Jeffrey sin perder el empleo. �l no le hab�a pedido ninguna prueba de que iba al psiquiatra. Lena podr�a haberle mentido y decirle que todo iba bien en lugar de destrozarse la vida. Y joder, al final se la hab�a destrozado de todos modos. Hac�a menos de una hora, Jeffrey hab�a estado a punto de ponerle las esposas.</p><p>Lena intent� dar con algo que la relacionara con Andy Rosen. Deb�a de tratarse de un error. Quiz�s hab�a tocado algo en la consulta de Jill Rosen que hab�a acabado en la habitaci�n de Andy. Era la �nica explicaci�n. En cuanto a la prenda �ntima, pronto se demostrar�a si eso era cierto. De todos modos, �qu� le hac�a pensar a Jeffrey que era de Lena? Lena deber�a haber hablado con �l en lugar de cabrearle. Deber�a haberle dicho a Ethan que se preocupara de sus asuntos. �l hab�a tensado la cuerda con Jeffrey, no ella. Esperaba que Jeffrey se hubiera dado cuenta. Lena sab�a c�mo se comportaba cuando alguien se le met�a entre ceja y ceja. La pod�a poner en un brete, y no s�lo en la ciudad, sino en el campus. Pod�a hacerle perder su trabajo, con lo que se quedar�a sin sitio donde vivir y sin dinero. Acabar�a durmiendo en la calle.</p><p>���Lena? -pregunt� Ethan, como si a ella se le hubiera ido el santo al cielo.</p><p>���Qui�n era ese amigo �ntimo de Andy? -quiso saber ella.</p><p>Ethan tom� la desesperaci�n de su voz por autoridad.</p><p>��Hablas como un poli.</p><p>��Soy poli -contest� ella autom�ticamente.</p><p>Ethan sonri� sin alegr�a, como si ella acabara de admitir algo que le entristec�a.</p><p>���Ethan? -insisti� ella, procurando ocultar el p�nico que sent�a.</p><p>��Me gusta tu manera de decir mi nombre -le dijo, como si fuera una broma-. Cabreada.</p><p>Ella le lanz� una mirada cortante.</p><p>���Con qui�n se ve�a Andy?</p><p>�l se lo pens�, y Lena se dio cuenta de que le gustaba mantener la informaci�n fuera de su alcance, como si la sujetara con algo para que no pudiera cogerla. Ethan ten�a la misma expresi�n que cuando estuvo a punto de partirle la mu�eca.</p><p>��Mira, no me jodas -le dijo Lena-. Mi vida est� demasiado llena de mierda para que venga un memo y me oculte informaci�n. -Se control�, sabiendo que Ethan era su mejor opci�n para recabar datos sobre Andy Rosen-. �Tienes algo que contarme o no?</p><p>Ethan apret� la boca, pero no contest�.</p><p>��De acuerdo -dijo ella, haciendo adem�n de marcharse, con la esperanza de que Ethan no viera que se trataba de un farol.</p><p>��Esta noche hay una fiesta -cedi� Ethan-. Algunos de los amigos de Andy estar�n presentes. Tambi�n el chico en que estoy pensando. Era muy amigo de Andy.</p><p>���D�nde est�?</p><p>Ethan la miraba con aire de superioridad.</p><p>���Crees que puedes aparecer as� sin m�s y empezar a hacer preguntas?</p><p>���Qu� crees que vas a conseguir de m�? -pregunt� Lena, porque siempre hab�a algo. �Qu� quieres?</p><p>Ethan se encogi� de hombros, pero ella ley� la respuesta en sus labios. Era evidente que ella le atra�a, pero tambi�n que le gustaba controlarlo todo. Lena pod�a entrar en el juego; ten�a m�s experiencia que un mocoso de veintitr�s a�os.</p><p>Se reclin� en la silla y dijo:</p><p>��Dime d�nde se celebra la fiesta.</p><p>��No hemos empezado bien -replic� Ethan-. Siento lo de la mu�eca.</p><p>Lena se mir� la mano: se le estaba formando un morat�n all� donde los dedos hab�an apretado el hueso.</p><p>��No es nada -repuso ella.</p><p>��Me tienes miedo.</p><p>Lena le mir� incr�dula.</p><p>���Por qu� iba a tenerte miedo?</p><p>��Porque te he hecho da�o -dijo, se�alando de nuevo la mu�eca-. Vamos, no era mi intenci�n. Lo siento.</p><p>���Crees que despu�s de lo que me pas� el a�o pasado me da miedo que un chaval me agarre la manita? -Solt� una risa desde�osa-. No me das miedo, capullo.</p><p>La expresi�n de su rostro sac� otra vez a pasear a Jekyll y Hyde, y la mand�bula de Ethan se movi� como la pala de un bulldozer.</p><p>���Qu�? -pregunt� Lena, deseosa de saber hasta d�nde pod�a provocarle.</p><p>Si intentaba agarrarle la mu�eca otra vez, lo patear�a y lo dejar�a sangrando en el suelo.</p><p>���He herido tus pobres sentimientos? -le provoc� Lena-. �El peque�o Ethie va a echarse a llorar?</p><p>Su voz no se alter�.</p><p>��Vives en el colegio mayor.</p><p>���Me est�s amenazando? -Lena se ech� a re�r-. Sabes d�nde vivo, �y qu�?</p><p>��Estar� all� a las ocho y media.</p><p>���Est�s seguro? -pregunt� ella, intentando averiguar ad�nde quer�a llegar.</p><p>��Te recoger� a las ocho -dijo Ethan, poni�ndose en pie-. Iremos a ver una peli y luego a la fiesta.</p><p>��Vaya -comenz� a decir ella, como si eso fuera un chiste-. No lo creo.</p><p>��Creo que necesitas hablar con el amigo de Andy para quitarte a ese poli de encima.</p><p>���Ah, s�? -dijo ella, aunque sab�a que era cierto-. �Y por qu�?</p><p>��Los polis son como los perros; tienes que andarte con ojo con ellos. Nunca sabes cu�l est� rabioso.</p><p>��Estupenda met�fora -dijo Lena-. Pero s� cuidar de m� misma.</p><p>��De hecho, es un s�mil. -Se ech� la bolsa de gimnasia al hombro-. P�inate con el pelo hacia atr�s.</p><p>Lena se neg�.</p><p>��Ni hablar.</p><p>��P�inate hacia atr�s -le repiti�-. Te ver� a las ocho.</p></section><section><title><p>7</p></title><p>Sara estaba sentada en el vest�bulo principal del Hospital Grady, contemplando el flujo ininterrumpido de gente que entraba y sal�a por la gran puerta principal. El hospital se hab�a construido hac�a cien a�os, y Atlanta lo hab�a ampliado desde entonces. Lo que comenz� con unas peque�as instalaciones pensadas para asistir a los indigentes de la ciudad, con un pu�ado de habitaciones, conten�a ahora casi mil camas y preparaba al veinticinco por ciento de m�dicos de Georgia.</p><p>Desde que Sara trabajara all�, se a�adieron al edificio principal varias secciones, pero no se hab�a hecho gran cosa para mezclar lo viejo y lo nuevo. El vest�bulo nuevo era enorme, y parec�a la entrada a un centro comercial. Hab�a m�rmol y cristal por todas partes, pero casi todos los pasillos que de �l part�an estaban forrados de azulejo verde aguacate en las paredes y de un agrietado amarillo en el suelo, que se remontaban a los a�os cuarenta y cincuenta, de modo que pasar del vest�bulo a cualquier pasillo era como viajar en el tiempo. Sara imagin� que la direcci�n del hospital se hab�a quedado sin dinero antes de completar la reforma.</p><p>En el vest�bulo no hab�a bancos, probablemente para que no los ocuparan los vagabundos, pero Sara tuvo la suerte de conseguir una silla de pl�stico que alguien hab�a dejado cerca de la entrada. Desde donde estaba sentada, pod�a ver entrar y salir a la gente a trav�s de las grandes cristaleras. Aun cuando la vista daba a uno de los aparcamientos de varias plantas de la Universidad Estatal de Georgia, era visible el perfil de la ciudad y las nubes oscuras que se deslizaban sobre los tejados como gatos en lo alto de una valla. Algunos estaban sentados en las escaleras de acceso, fumando o charlando, matando el tiempo antes de que empezara el turno o llegara su autob�s.</p><p>Sara mir� su reloj, pregunt�ndose por qu� no llegaba Jeffrey. Le hab�a dicho que la recoger�a a las cuatro, y eran m�s de las cinco. Supuso que estar�a en alg�n atasco -en las v�as que conectaban con el centro, la hora punta comenzaba a las dos y media y duraba hasta las ocho-, pero aun as� le preocupaba que no hubiera llegado. Jeffrey era de los que siempre calculaban mal. Sara ten�a el m�vil de su madre en la mano, dispuesta a llamar a Jeffrey, cuando el aparato empez� a sonar.</p><p>���Cu�nto retraso traes? -pregunt� ella.</p><p>���Retraso? -Hare solt� un grito ahogado-. Me dijiste que estabas tomando la p�ldora.</p><p>Sara cerr� los ojos, pensando que lo �ltimo que necesitaba ahora era a su est�pido primo. Le amaba con locura, pero Hare ten�a una incapacidad patol�gica para tomarse nada en serio.</p><p>���Has hablado con mam�? -le pregunt� Sara.</p><p>��Aj� -exclam�, pero no dio m�s datos.</p><p>���C�mo va todo en la cl�nica?</p><p>��Todos esos ni�os llorando -refunfu��-. No s� c�mo lo aguantas.</p><p>��Lleva un poco de tiempo acostumbrarse -le dijo Sara, comprensiva.</p><p>A�n se mor�a de verg�enza al recordar aquella vez en que un ni�o de seis a�os se puso a chillar en el aparcamiento del Piggly Wiggly cuando la reconoci� como la mujer que le pon�a las inyecciones.</p><p>��Lloriqueos -prosigui� Hare-. Quejas. -Agudiz� la voz hasta que son� en un deliberado falsete-. ��Pon las gr�ficas en su sitio! �Deja de pintarrajear en la libreta de recetas! �M�tete la camisa! �Sabe tu madre lo del tatuaje?� Dios todopoderoso, esa Nelly Morgan es una mujer muy dura.</p><p>Sara sonri� ante su imitaci�n de la gerente. Nelly llevaba a�os al frente de la cl�nica, desde la �poca en que Sara y Hare eran pacientes.</p><p>��En fiiiiin -Hare alarg� la palabra-. He o�do decir que vuelves esta noche.</p><p>��S� -le dijo Sara, temiendo d�nde pod�a desembocar la conversaci�n. Decidi� facilitar las cosas a Hare-. S� que est�s de vacaciones. Si quieres irte puedo empezar a trabajar ma�ana.</p><p>��Oh, Zanahoria, no seas rid�cula -se burl�-. Prefiero que me debas una.</p><p>��Y te debo una -asegur� ella.</p><p>Se interrumpi� antes de darle las gracias; no porque no le estuviera agradecida, sino porque Hare siempre encontraba la manera de convertir lo que dijera en un chiste.</p><p>��Supongo que esta noche vas a trabajar en lo de Greg Louganis -dijo Hare.</p><p>Sara tuvo que reflexionar un momento antes de entender lo que le preguntaba. Greg Louganis era un saltador ol�mpico que hab�a ganado la medalla de oro.</p><p>��S� -dijo, y enseguida, debido a que Hare trabajaba en la sala de urgencias de Grant, le pregunt�-: �Conoc�as a Andy Rosen?</p><p>��Cre�a que eras capaz de atar cabos -dijo-. Vino por A�o Nuevo con un banana split en el brazo.</p><p>Al trabajar en urgencias, Hare hablaba en argot al referirse a cualquier dolencia conocida del ser humano.</p><p>���Y?</p><p>��Pues eso. La arteria radial se hab�a partido como si fuera una goma.</p><p>A Sara le extra��. Cortarte el brazo hacia arriba no era la manera m�s inteligente de matarte. Si se abr�a la arteria radial, sol�a cerrarse sola r�pidamente. Hab�a maneras m�s f�ciles de desangrarse.</p><p>���Crees que intent� suicidarse de verdad? -pregunt�.</p><p>��Lo que intent� fue llamar la atenci�n -dijo Hare-. Papi y mami flipaban en colores. Nuestro peque��n se regodeaba en los rayos de su amor, haci�ndose el valiente.</p><p>���Llamaste a un psiquiatra?</p><p>��Su madre es una comecocos -le dijo Hare-. Dijo que ella misma se encargar�a de sus putos problemas.</p><p>���Se puso grosera?</p><p>���Claro que no! -replic� Hare-. Fue muy correcta. Te lo adorno para que parezca m�s dram�tico.</p><p>���Fue dram�tico?</p><p>��Oh, para los padres, s�. Pero si quieres saber mi opini�n, su amorcito estaba tan tranquilo como un pepino.</p><p>���Crees que lo que quer�a era llamar la atenci�n?</p><p>��Creo que lo hizo para que le compraran un coche. -Hizo un pop con la boca-. Y qu� me dices, al cabo de una semana yo estaba paseando al perro por el centro y ah� aparece Andy, con su flamante Mustang.</p><p>Sara se llev� la mano a los ojos, intentando que su cerebro tuviera una sinapsis.</p><p>���Te sorprendi� enterarte de que se hab�a suicidado? -pregunt�.</p><p>��Mucho -dijo Har�-. El chaval era demasiado egoc�ntrico para suicidarse. -Se aclar� la garganta-. Todo eso que quede entre <emphasis>nous</emphasis>, ya me entiendes. Es una expresi�n francesa que significa�</p><p>��Ya s� lo que significa -le interrumpi� Sara, que no quer�a o�r la definici�n inventada de Har�-. Si te acuerdas de algo m�s, d�melo.</p><p>��De acuerdo -dijo Har�, y pareci� decepcionado.</p><p>���Hay algo m�s?</p><p>Har� solt� aire entre los labios, haciendo una pedorreta.</p><p>��Supongo que tu seguro cubre la negligencia profesional� Alarg� tanto la pausa que Sara se sinti� como si le diera un ataque al coraz�n. Sab�a que le estaba tomando el pelo, pero, al igual que cualquier otro m�dico de Estados Unidos, las primas por negligencia de Sara eran m�s elevadas que la deuda nacional.</p><p>���Y? -pregunt� por fin Sara.</p><p>���Me cubre tambi�n a m�? -dijo Har�-. Porque como me pongan otra demanda, van a embargarme hasta la cuberter�a que regalan en el s�per de propaganda.</p><p>Sara dirigi� la mirada hacia las puertas de entrada. Para su sorpresa, Mason James avanzaba hacia ella acompa�ado de un ni�o de dos o tres a�os al que llevaba de la mano.</p><p>��Tengo que irme -dijo Sara a Har�.</p><p>��Como siempre.</p><p>��Har� -dijo Sara cuando Mason se le acerc�.</p><p>Por primera vez se dio cuenta de que Mason caminaba con una pronunciada cojera.</p><p>���Sss�? -pregunt� Har�.</p><p>��Escucha -dijo Sara, sabiendo que lamentar�a sus palabras-. Gracias por cubrirme.</p><p>��Siempre lo he hecho -contest� Har� con una risita al colgar.</p><p>Mason la salud�, y una afectuosa sonrisa ilumin� su cara.</p><p>��Espero no interrumpirte.</p><p>��Era Har� -dijo, finalizando la llamada-. Mi primo.</p><p>Hizo adem�n de levantarse, pero �l le indic� que siguiera sentada.</p><p>��Est�s cansada -dijo, balanceando la mano del ni�o-. �ste es Ned.</p><p>Sara le sonri�, y se dijo que se parec�a mucho a su padre.</p><p>���Cu�ntos a�os tienes, Ned?</p><p>Ned levant� dos dedos, y Mason se agach� para separarle otro.</p><p>��Tres -dijo Sara-. Est�s muy grande para tu edad.</p><p>��Es muy dormil�n -coment� Mason, alborot�ndole el pelo-. �C�mo est� tu hermana?</p><p>��Mejor -contest� Sara, y durante una fracci�n de segundo pens� que iba a echarse a llorar.</p><p>Aparte de las pocas palabras que le hab�a dicho a Sara, Tessa no hablaba con nadie. Se pasaba el tiempo despierta mirando absorta la pared.</p><p>��Todav�a le duele mucho, pero parece que se est� recuperando bien -dijo Sara a Mason.</p><p>��Eso es estupendo.</p><p>Ned se acerc� a Sara con los brazos extendidos. Sara atra�a mucho a los ni�os, lo cual resultaba muy pr�ctico, pues casi siempre los estaba hurgando y manoseando. Sara se meti� el m�vil en el bolsillo de atr�s y lo cogi� en brazos.</p><p>��Reconoce a una chica guapa nada m�s verla -coment� Mason.</p><p>Sara sonri�, haciendo caso omiso del cumplido mientras se colocaba a Ned en el regazo.</p><p>���Cu�ndo te quedaste cojo?</p><p>��Me mordi� un ni�o -le dijo, ri�ndose de la reacci�n de Sara-. M�dicos Sin Fronteras.</p><p>��Guau -dijo Sara, impresionada.</p><p>��Est�bamos vacunando ni�os en Angola. Y una ni�a me mordi� la pierna. -Se arrodill� para atarle el zapato a Ned-. Dos d�as m�s tarde hablaban de cortarme la pierna para detener la infecci�n. -En sus ojos apareci� una mirada nost�lgica-. Siempre pens� que ser�as t� la que acabar�as haciendo algo as�.</p><p>���Cort�ndote la pierna? -pregunt� Sara, aunque sab�a a qu� se refer�a-. En las zonas rurales falta personal m�dico -le record�-. Mis padres dependen de m�.</p><p>��Tienen suerte de tenerte.</p><p>��Gracias -dijo Sara.</p><p>Era un cumplido que pod�a aceptar.</p><p>��No me puedo creer que seas forense.</p><p id="_ftnref3">��Pap� dej� de llamarme Quincyl <a type="note" l:href="#_ftn3">[3]</a> despu�s del tercer a�o.</p><p>Mason neg� con la cabeza y se ri�.</p><p>��Me lo imagino.</p><p>Ned comenz� a revolverse en el regazo de Sara, y ella le meci� sobre la rodilla.</p><p>��Me gusta la ciencia. Me gusta el reto.</p><p>Mason mir� a su alrededor.</p><p>��Aqu� tambi�n encontrar�as muchos retos. -Hizo una pausa-. Eres una doctora brillante, Sara. Podr�as ser cirujana.</p><p>Sara se ri�, inc�moda.</p><p>��Lo dices como si pensaras que me estoy anquilosando.</p><p>��No quer�a decir eso -explic� Mason-. Creo que es una l�stima que volvieras a Grant. -Para evitar malentendidos, a�adi�-: Tanto dan las razones.</p><p>Le tom� la mano al expresar su �ltimo comentario y la apret� suavemente.</p><p>Sara le devolvi� el apret�n y le pregunt�:</p><p>���C�mo est� tu esposa?</p><p>Mason se ri�, pero no le solt� la mano.</p><p>��Disfrutando de la casa, ahora que la tiene para ella sola y yo vivo en el Holiday Inn.</p><p>���Te has separado?</p><p>��Hace seis meses -dijo Mason-. Lo que hace que trabajar con ella sea bastante peliagudo.</p><p>Sara se dio cuenta de que ten�a a Ned en el regazo. Los ni�os comprend�an mucho m�s de lo que cre�an los adultos.</p><p>���Es definitivo?</p><p>Mason volvi� a sonre�r, pero Sara se dio cuenta de que sin ganas.</p><p>��Me temo que s�.</p><p>���Y t�? -pregunt� Mason, con un dejo nost�lgico en la voz. Mason hab�a intentado volver con Sara despu�s de que ella se fuera del Grady, pero no hab�a funcionado. Sara quer�a cortar todos los v�nculos con Atlanta para que le resultara m�s f�cil vivir en Grant. Seguir viendo a Mason habr�a hecho que fuera imposible.</p><p>Busc� una manera de responder a la pregunta de Mason, pero su relaci�n con Jeffrey era tan indefinida que se hac�a dif�cil describirla. Mir� hacia las puertas, intuyendo a Jeffrey antes de verlo. Sara se puso en pie, coloc�ndose a Ned sobre los hombros con ambas manos.</p><p>Jeffrey no sonre�a cuando lleg� junto a ellos. Parec�a tan exhausto como agotada se sent�a ella, y Sara se dijo que ten�a las sienes un poco m�s plateadas.</p><p>��Hola -dijo Mason, tendi�ndole la mano a Jeffrey.</p><p>Jeffrey la acept�, mirando a Sara de soslayo.</p><p>��Jeffrey -dijo, cambiando de posici�n a Ned-, �ste es Mason James, un colega de cuando trabajaba aqu�. -Sin pensarlo, le dijo a Mason-: �ste es Jeffrey Tolliver, mi marido.</p><p>Mason se qued� tan estupefacto como Jeffrey, pero la expresi�n de ambos no se pod�a comparar con la de Sara.</p><p>��Encantado de conocerte -dijo Jeffrey, sin molestarse en corregir el error.</p><p>Ten�a tal sonrisa de capullo que Sara estuvo tentada de hacerlo ella misma.</p><p>Jeffrey se�al� al cr�o.</p><p>���Qui�n es?</p><p>��Ned -le dijo Sara, y se qued� sorprendida cuando Jeffrey extendi� un brazo y le acarici� la barbilla a Ned.</p><p>��Hola, Ned -dijo Jeffrey, agach�ndose para mirarlo.</p><p>Sara se qued� at�nita ante la desenvoltura de Jeffrey con el peque�o. Al principio de su relaci�n hab�an hablado sobre el hecho de que Sara no pudiera tener hijos, y ella a menudo se preguntaba si Jeffrey se reprim�a a prop�sito cuando hab�a ni�os cerca para no herir sus sentimientos. Sin embargo, ahora se divert�a haciendo muecas graciosas para hacer re�r a Ned.</p><p>��Bueno -dijo Mason, y extendi� los brazos hacia Ned-, m�s vale que me lo lleve a casa antes de que se convierta en calabaza.</p><p>��Me ha encantado verte -afirm� Sara.</p><p>Hubo un silencio largo e inc�modo, y ella pase� la mirada de un hombre a otro. Sus gustos hab�an cambiado considerablemente desde que sal�a con Mason, que ten�a el pelo muy rubio y una figura maciza de tanto trabaj�rsela en el gimnasio. Jeffrey ten�a un cuerpo enjuto, de corredor, aunque era guapo y moreno, un hombre sexy bastante peligroso.</p><p>��Quer�a decirte -comenz� Mason, mientras se hurgaba en los bolsillos- que he hecho hacer una copia de la llave de mi consulta. Es la 1242 del ala sur. -Sac� la llave y se la entreg� a Sara-. Pens� que a lo mejor t� y tu familia querr�ais descansar all�. S� que es dif�cil encontrar un poco de intimidad en el hospital.</p><p>���Oh! -exclam� Sara sin coger la llave. Jeffrey estaba perceptiblemente tenso-. No quiero causarte molestias.</p><p>��No es ninguna molestia, de verdad. -Le puso la llave en la mano, dejando que sus dedos se demoraran en la palma de Sara m�s tiempo de lo necesario-. Mi consulta est� en Emory. Aqu� s�lo tengo un escritorio y un sof� para el papeleo.</p><p>��Gracias -dijo Sara, pues no pod�a decir otra cosa.</p><p>Se meti� la llave en el bolsillo mientras Mason volv�a a tenderle la mano a Jeffrey.</p><p>��Encantado de conocerte, Jeffrey -se despidi� Mason. Jeffrey estrech� la mano de Mason con menos reservas que antes. Esper� con paciencia mientras Sara y Mason se desped�an, y sus ojos no perdieron detalle de sus movimientos. Cuando Mason se march�, dijo:</p><p>��Un tipo simp�tico -en el mismo tono en que hubiera podido decir: �Un gilipollas�.</p><p>��S� -contest� Sara, dirigi�ndose hacia la puerta principal. Intu�a que algo desagradable se avecinaba, y no quer�a hacer una escena en el vest�bulo del hospital.</p><p>��Mason. -Pronunci� el nombre como si le provocara un sabor amargo en la boca-. �Es el tipo con el que sal�as cuando trabajabas aqu�?</p><p>��Aj� -contest� ella, abri�ndole la puerta a una pareja mayor que entraba en el hospital-. Hace mucho de eso -dijo.</p><p>��Ya -dijo �l, meti�ndose las manos en los bolsillos-. Parece un tipo simp�tico.</p><p>��Lo es -concedi� Sara-. �Tienes el coche en el aparcamiento?</p><p>Jeffrey asinti�.</p><p>��Y guapo.</p><p>Ella sali� y dijo:</p><p>��Aj�.</p><p>���Te acuestas con �l?</p><p>Sara se qued� demasiado consternada para responder. Comenz� a cruzar la calle hacia el aparcamiento, deseando que Jeffrey no insistiera.</p><p>�l corri� para atraparla.</p><p>��Porque no recuerdo que le nombraras cuando intercambiamos nuestras listas de ex novios.</p><p>Ella se ri�, incr�dula.</p><p>��Porque t� no te acordabas ni de la mitad de las tuyas, semental.</p><p>Jeffrey le lanz� una mirada desagradable.</p><p>��Eso no ha tenido gracia.</p><p>��Oh, por amor de Dios -se quej� Sara, sin poder creer que Jeffrey hablara en serio-. Echaste tantas canas al aire de joven que ya no creo que te salga ninguna.</p><p>Un grupo de gente pululaba por la entrada de las escaleras del aparcamiento, y Jeffrey se abri� paso sin decir palabra. Abri� la puerta sin molestarse en comprobar si Sara le segu�a antes de cerrar.</p><p>��Est� casado -dijo Sara, y su voz reson� por las escaleras de cemento.</p><p>��Yo tambi�n lo estaba -se�al� Jeffrey, algo que no dec�a mucho en su favor, pens� Sara.</p><p>�l se detuvo en el primer descansillo, y se qued� esper�ndola.</p><p>��No s�, Sara, recorro un largo camino para venir hasta aqu� y te encuentro d�ndole la manita a otro tipo y con su hijo en el regazo.</p><p>���Est�s celoso?</p><p>La estupefacci�n le dio tanta risa que apenas pudo formular la pregunta. Que ella supiera, era la primera vez que Jeffrey estaba celoso, porque era demasiado ego�sta para plantearse que la mujer que �l deseaba pudiera desear a otro.</p><p>���Quieres explic�rmelo? -pregunt�.</p><p>��Francamente, no -le dijo, pensando que en cualquier momento Jeffrey le dir�a que le estaba tomando el pelo.</p><p>Jeffrey sigui� subiendo.</p><p>��Si as� quieres que est�n las cosas.</p><p>Sara iba tras �l.</p><p>��No te debo ninguna explicaci�n.</p><p>���Sabes qu�? -dijo �l, sin detenerse-. Ch�pamela.</p><p>Sara se detuvo en seco, col�rica.</p><p>��Tienes la cabeza tan lejos del culo que te lo puedes hacer t� mismo.</p><p>Jeffrey se detuvo unos pelda�os por encima de ella. Por la cara que puso, se dir�a que Sara le hab�a enga�ado y se sent�a un est�pido. Ella se dio cuenta de que estaba muy dolido, lo que redujo en parte su irritaci�n.</p><p>Sara sigui� subiendo.</p><p>��Jeff�</p><p>�l no dijo nada.</p><p>��Los dos estamos cansados -afirm� Sara, par�ndose en el pelda�o inferior al suyo.</p><p>�l se dio media vuelta y subi� el siguiente tramo.</p><p>��Vuelvo a casa a limpiarte la cocina y t� est�s aqu�</p><p>��No te he pedido que me limpiaras la cocina.</p><p>Jeffrey se detuvo en el descansillo, apoyando las manos en la barandilla, delante de una de las grandes cristaleras que daban a la calle. Sara sab�a que o bien se manten�a fiel a sus principios y pasaban las cuatro horas de viaje hasta Grant en completo silencio o se esforzaba en aliviar el ego de Jeffrey a fin de que el trayecto se hiciera soportable.</p><p>Estaba a punto de ceder cuando Jeffrey inhal� profundamente, levantando los hombros. Espir� con lentitud, y Sara vio c�mo se calmaba de forma progresiva.</p><p>���C�mo est� Tessie? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Mejor -dijo ella, inclin�ndose sobre el pasamanos-. Va mejorando.</p><p>���Y tus padres?</p><p>��No lo s� -contest� Sara, y la verdad era que no quer�a plante�rselo.</p><p>Cathy parec�a estar mejor, pero su padre segu�a tan enojado que cada vez que Sara lo miraba sent�a que la culpa la asfixiaba.</p><p>Unas pisadas anunciaron la presencia de al menos dos personas por encima de donde se encontraban. Esperaron a que las dos enfermeras bajaran las escaleras, y ninguna de las dos consigui� disimular una risita.</p><p>Cuando pasaron de largo, Sara dijo:</p><p>��Todos estamos cansados. Y asustados.</p><p>Jeffrey mir� la entrada principal del Grady, que se ergu�a imponente sobre el aparcamiento como la cueva de Batman.</p><p>��Estar ah� debe de ser duro para los dos.</p><p>Sara se encogi� de hombros, subiendo los �ltimos pelda�os hasta el descansillo.</p><p>���C�mo te fue con Brock?</p><p>��Creo que bien. -Los hombros se le relajaron a�n m�s-. Es un tipo tan raro�</p><p>Sara comenz� a subir el siguiente tramo de escaleras.</p><p>��Deber�as conocer a su hermano.</p><p>��S�, me ha hablado de �l. Jeffrey subi� hasta donde estaba ella-. �Roger sigue en la ciudad?</p><p>��Se fue a Nueva York. Creo que ahora es agente de no s� qu�.</p><p>Jeffrey se estremeci� de manera exagerada, y Sara se dio cuenta de que estaba haciendo un esfuerzo para superar la discusi�n.</p><p>��Brock no es tan malo -le dijo Sara, sintiendo la necesidad de ponerse de parte del empresario de la funeraria.</p><p>Cuando iban a la escuela, los chavales se met�an con �l de manera inmisericorde, algo que Sara no soportaba. En la cl�nica ve�a a dos o tres chicos al mes que, m�s que enfermos, estaban hartos de que se metieran con ellos en el colegio.</p><p>��Sobre todo me interesar� ver el an�lisis de toxicolog�a -dijo Jeffrey-. El padre de Rosen parece creer que estaba limpio. Su madre no lo tiene tan claro.</p><p>Sara levant� una ceja. Los padres siempre eran los �ltimos en enterarse de que sus hijos tomaban drogas.</p><p>��S� -dijo Jeffrey, reconociendo su escepticismo-. De Brian Keller no me f�o tanto.</p><p>���Keller? -pregunt� Sara, mientras cruzaba el descansillo y ascend�a otro tramo.</p><p>��Es el padre. El hijo tom� el apellido de la madre.</p><p>Sara se detuvo para coger aire.</p><p>���D�nde demonios has aparcado?</p><p>��En el piso de arriba -dijo-. Un tramo m�s.</p><p>Sara se agarr� a la barandilla, ayud�ndose para subir.</p><p>���Qu� le pasa al padre?</p><p>��No lo s�, pero hay algo que me tiene mosca -dijo Jeffrey-. Esta ma�ana parec�a querer hablar conmigo, pero en cuanto lleg� su mujer se le cerr� la boca.</p><p>���Vas a volver a interrogarle?</p><p>��Ma�ana. Frank est� haciendo algunas averiguaciones.</p><p>���Frank? -pregunt� Sara, sorprendida-. �Por qu� no mandas a Lena? Su posici�n es m�s ventajosa para�</p><p>Jeffrey la cort�.</p><p>��Lena no es polic�a.</p><p>Sara subi� en silencio los �ltimos pelda�os, casi derrumb�ndose de alivio cuando por fin abri� la puerta que estaba al final de las escaleras. Aun cuando ya acababa el d�a, la planta superior estaba abarrotada de coches de todas las marcas y modelos. Sobre ellos se gestaba una tormenta, y el cielo era de un ominoso color negro. Las luces de seguridad parpadearon cuando se acercaron al veh�culo de polic�a camuflado de Jeffrey.</p><p>Un grupo de j�venes rondaba en torno a un gran Mercedes negro, los brazos, muy musculados, cruzados sobre el pecho. Cuando Jeffrey pas� junto a ellos, intercambiaron una mirada, intuyendo que era polic�a. Sara sinti� que se le aceleraba el coraz�n mientras esperaba a que Jeffrey abriera la portezuela, inexplicablemente asustada de que algo terrible sucediera.</p><p>Una vez en el interior, se sinti� protegida dentro de la mullida cris�lida azul. Observ� a Jeffrey rodear el coche por la parte de delante para entrar, los ojos clavados en el grupo de gamberros que hab�a junto al Mercedes. Todo ese juego de gestos, sab�a Sara, ten�a un sentido. Si aquellos chicos cre�an que Jeffrey estaba asustado, le hostigar�an. Si Jeffrey pensaba que eran vulnerables, probablemente se sentir�a obligado a imponerse.</p><p>��El cintur�n -le record� Jeffrey, cerrando la portezuela. Sara se abroch� el cintur�n.</p><p>Sara no dijo nada mientras sal�an del aparcamiento. En la calle apoy� la cabeza en la mano, contemplando el centro de la ciudad, pensando en lo distinto que era todo ahora. Los edificios resultaban m�s altos, y los coches del carril de al lado parec�an discurrir demasiado cerca. Sara ya no era una mujer de ciudad. Quer�a volver a su peque�a poblaci�n, donde todos se conoc�an� o al menos eso cre�an.</p><p>��Siento haber llegado tarde -dijo Jeffrey.</p><p>��No pasa nada -contest� Sara.</p><p>��Ellen Schaffer. La testigo de ayer.</p><p>���Te ha dicho algo?</p><p>��No -dijo Jeffrey. Hizo una pausa antes de continuar-: Se suicid� esta ma�ana.</p><p>���Qu�? -exclam� Sara. Y antes de que �l pudiera responderle, a�adi�-: �Por qu� no me lo has dicho?</p><p>��Te lo estoy diciendo ahora.</p><p>��Deber�as haberme llamado.</p><p>���Y qu� habr�as hecho?</p><p>��Volver a Grant.</p><p>��Eso es lo que estamos haciendo ahora.</p><p>Sara intent� controlar su irritaci�n. No le gustaba que la protegieran.</p><p>���Qui�n dictamin� la muerte?</p><p>��Hare.</p><p>���Hare? -Parte de su irritaci�n se dirigi� contra su primo por no hab�rselo dicho por tel�fono-. �Averigu� algo? �Qu� te dijo?</p><p>Jeffrey se llev� el dedo a la barbilla e imit� la voz de Hare, que era unas cuantas octavas m�s aguda que la de Jeffrey. -�No me lo digas, falta algo.�</p><p>���Qu� faltaba?</p><p>��La cabeza de la chica.</p><p>Sara solt� un largo gru�ido. Detestaba las heridas en la cabeza.</p><p>���Est�s seguro de que fue un suicidio?</p><p>��Eso es lo que debemos averiguar. Hab�a cierta discrepancia con la munici�n.</p><p>Jeffrey le cont� todo lo acontecido aquella ma�ana, desde su entrevista con los padres de Andy Rosen hasta el hallazgo de Ellen Schaffer. Sara le interrumpi� mientras le explicaba que Matt hab�a encontrado una flecha dibujada en el suelo, delante de la ventana de Schaffer.</p><p>��Eso es id�ntico a lo que yo hice -dijo Sara-. Marcar el camino mientras buscaba a Tessa.</p><p>��Lo s� -contest� Jeffrey, pero no a�adi� nada m�s.</p><p>���Por eso no quer�as cont�rmelo? -pregunt� Sara-. No me gusta que te guardes informaci�n. No es decisi�n tuya�</p><p>��Quiero que vayas con cuidado, Sara -dijo Jeffrey con repentina vehemencia-. No quiero que te pasees sola por el campus. No quiero verte por las escenas de los cr�menes. �Me has entendido?</p><p>Sara no contest�, estaba demasiado at�nita para hacerlo.</p><p>��Y no te vas a quedar en casa sola.</p><p>Sara no pudo reprimirse.</p><p>��Un momento�</p><p>��Dormir� en el sof� de tu casa si hace falta -la interrumpi� Jeffrey-. No pretendo que te acuestes conmigo. Pero en este momento no quiero tener que preocuparme de otra persona.</p><p>���Crees que debes preocuparte por m�?</p><p>���Pensabas que deb�as preocuparte por Tessa?</p><p>��No es lo mismo.</p><p>��Esa flecha podr�a significar algo. Podr�a se�alarte a ti.</p><p>��La gente acostumbra a dibujar marcas en el suelo con el zapato.</p><p>���Crees que es una coincidencia? A Ellen Schaffer le han volado la cabeza�</p><p>��A menos que se lo hiciera ella misma.</p><p>��No me interrumpas -la advirti�, y Sara se habr�a re�do si sus palabras no hubieran estado te�idas de inter�s por su seguridad-. Te digo que no pienso dejarte sola.</p><p>��Ni siquiera estamos seguros de que haya habido ning�n asesinato, Jeffrey. Que haya unas cuantas cosas que no encajen (y que, de hecho, se podr�an explicar f�cilmente), no prueba que no se trate de un suicidio.</p><p>���As� que crees que el suicidio de Andy, el apu�alamiento de Tessa y lo de la chica de esta ma�ana no guardan ninguna relaci�n?</p><p>Sara sab�a que eso era improbable, pero dijo:</p><p>��A lo mejor no.</p><p>��S�, bueno -afirm� Jeffrey-, todo es posible, pero esta noche no te vas a quedar sola. �Entendido?</p><p>Sara s�lo pudo dar la callada por respuesta.</p><p>��No s� qu� otra cosa hacer, Sara -asegur� Jeffrey-. No puedo estar todo el d�a preocupado por ti. No soporto pensar que tu vida peligra. Si no est�s a salvo no podr� seguir haciendo mi trabajo.</p><p>��De acuerdo -dijo Sara por fin, queriendo dar a entender que lo comprend�a.</p><p>Se dio cuenta de que lo que m�s deseaba era volver a su casa, dormir en su cama, sola.</p><p>��Si los tres incidentes no guardan relaci�n entre s�, ya tendr�s tiempo de llamarme capullo -dijo Jeffrey.</p><p>��No eres ning�n capullo -contest� Sara, pues sab�a que su preocupaci�n era real-. Dime por qu� has llegado tarde. �Averiguaste algo?</p><p>��Hice una parada en la tienda de tatuajes que hay saliendo de Grant y habl� con el propietario.</p><p>���Hal?</p><p>Jeffrey le lanz� una mirada de soslayo cuando desembocaron en la interestatal.</p><p>���De qu� conoces a Hal?</p><p>��Fue paciente m�o hace mucho tiempo -dijo Sara, ahogando un bostezo. A continuaci�n, para demostrarle a Jeffrey que no lo sab�a todo de ella, a�adi�-: Hace un par de a�os, Tessa y yo quisimos hacernos un tatuaje.</p><p>���Un tatuaje? Jeffrey se mostr� esc�ptico-. �Ibais a haceros un tatuaje?</p><p>Le lanz�, o eso pretend�a, una maliciosa sonrisa.</p><p>���Y por qu� no os lo hicisteis?</p><p>Sara se volvi� para poder mirar a Jeffrey.</p><p>��Has de estar unos d�as sin moj�rtelo, y al d�a siguiente nos �bamos a la playa.</p><p>���Qu� ibais a tatuaros?</p><p>��Oh, no me acuerdo -dijo Sara, aunque la verdad es que s� se acordaba.</p><p>���D�nde os lo ibais a hacer?</p><p>Sara se encogi� de hombros.</p><p>��De acuerdo -dijo Jeffrey, sin acabar de cre�rselo.</p><p>���Y qu� te ha dicho Hal? -pregunt� Sara.</p><p>Jeffrey esper� unos momentos antes de responder.</p><p>��Que no les hace tatuajes a los menores de veintid�s a�os si no habla primero con los padres.</p><p>��Una medida inteligente -contest� Sara.</p><p>Se dijo a s� misma que Hal debi� de tomar esa precauci�n ante el alud de llamadas telef�nicas de padres col�ricos que hab�an enviado a sus hijos a estudiar una carrera, no a hacerse un tatuaje.</p><p>Sara reprimi� otro bostezo. El movimiento del coche la estaba amodorrando.</p><p>��Podr�a haber alguna relaci�n -asegur� Jeffrey, pero no se le ve�a convencido-. Andy llevaba piercings. Schaffer, un tatuaje. Podr�an hab�rselo hecho juntos. Hay tres mil tatuadores entre aqu� y Savannah.</p><p>���Qu� te han dicho sus padres?</p><p>��Fue duro preguntar directamente. Al parecer no sab�an nada.</p><p>��Los chavales no suelen pedir permiso para tatuarse.</p><p>��Ya lo supongo -asinti� Jeffrey-. Si Andy Rosen estuviera vivo, ser�a mi sospechoso n�mero uno de la muerte de Schaffer. Es obvio que el chico estaba obsesionado con ella. -En su rostro se dibuj� una expresi�n de amargura-. Espero que nunca tengas que ver ese cuadro.</p><p>���Est�s seguro que no se conoc�an?</p><p>��Eso dicen las amigas de ella -le explic� Jeffrey-. Seg�n todas las residentes del colegio mayor, Schaffer estaba acostumbrada a que los chicos se colaran por ella. Era el pan nuestro de cada d�a, y ella ni se enteraba. Habl� con el profesor de arte. Incluso �l se dio cuenta. Andy estaba en la luna pensando en Ellen, y ella no se daba cuenta.</p><p>��Era una chica atractiva.</p><p>Sara no recordaba gran cosa anterior al apu�alamiento de Sara, pero Ellen Schaffer era lo bastante guapa como para dejar huella.</p><p>��A lo mejor era un rival celoso -dijo Jeffrey, aunque con poca convicci�n-. Quiz�s alg�n chaval se qued� prendado de Schaffer y quit� a Andy de en medio. -Hizo una pausa para madurar su teor�a-. Y luego, como Schaffer no le abri� los brazos al pretendiente, tambi�n la mat� a ella.</p><p>��Es posible -dijo Sara, pregunt�ndose d�nde encajaba el apu�alamiento de Tessa.</p><p>��A lo mejor Schaffer vio algo -prosigui� Jeffrey-. Tal vez vio a alguien en el bosque, alguien que estaba all�.</p><p>��O a lo mejor quienquiera que estuviera en el bosque crey� que ella hab�a visto algo.</p><p>���Crees que Tessa llegar� a recordar lo que pas�?</p><p>��La amnesia es muy corriente cuando hay lesiones craneales. Dudo que llegue a recordarlo todo y, aunque lo hiciera, no se sostendr�a en un contrainterrogatorio.</p><p>Sara no a�adi� que deseaba que su hermana no recordara nunca. El recuerdo de Tessa perdiendo a su beb� ya era bastante duro para Sara. No imaginaba lo que ser�a para Tessa vivir con esos hechos siempre presentes en su mente.</p><p>Sara pas� de nuevo a Ellen Schaffer.</p><p>���Alguien vio algo?</p><p>��Todo el mundo estaba fuera.</p><p>���No hab�a nadie en el colegio mayor, nadie estaba enfermo? -pregunt� Sara.</p><p>Pensaba que el hecho de que las cincuenta chicas de un colegio mayor estuvieran todas en clase era algo tan raro que lo hac�a merecedor de un titular de peri�dico.</p><p>��Interrogamos a toda la residencia -dijo Jeffrey-. No nos dejamos a nadie.</p><p>���Qu� residencia era?</p><p>��Keyes.</p><p>��La de las listas -dijo Sara, sabiendo que eso explicaba por qu� todas estaban en clase-. �Nadie en el campus oy� el disparo?</p><p>��Algunos afirmaron haber o�do algo que son� como el petardeo de un coche. -Tamborile� los dedos sobre el volante-. La chica ten�a una calibre doce de corredera.</p><p>��Dios m�o -dijo Sara, imaginando el aspecto que tendr�a la v�ctima.</p><p>Jeffrey extendi� el brazo hacia el asiento de atr�s y sac� una carpeta de su cartera.</p><p>��A quemarropa -continu�, sacando una foto en color de la carpeta-. Probablemente ten�a la escopeta en la boca. La cabeza debi� actuar de silenciador.</p><p>Sara encendi� la luz del coche para mirar la foto. Era peor de lo que hab�a imaginado.</p><p>��Dios santo -murmur�.</p><p>La autopsia ser�a dif�cil. Le ech� un vistazo al reloj de la radio. No llegar�a a Grant hasta las ocho, seg�n el tr�fico. Las dos autopsias le llevar�an al menos tres horas cada una. Sara le agradeci� en silencio a Hare haberse ofrecido para sustituirla ma�ana. Tal como se presentaban las cosas, necesitar�a dormir todo el d�a.</p><p>���Sara? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Lo siento -dijo �sta cogi�ndole la carpeta.</p><p>La abri�, pero las palabras se le hicieron borrosas. Se concentr� en las fotos, pasando por alto la de la flecha dibujada en el suelo para mirar las de la escena del crimen.</p><p>��Puede que alguien se colara por la ventana -prosigui� Jeffrey-. O a lo mejor ya estaba ah�, escondido en el armario o en otra parte. La chica se va al cuarto de ba�o que hay al final del pasillo, vuelve a su cuarto y� pam. Ah� est� �l, esperando.</p><p>���Alguna huella?</p><p>��Quiz�s el tipo llevaba guantes -dijo Jeffrey, sin responder a su pregunta.</p><p>��Las mujeres no suelen dispararse a la cara -concedi� Sara, observando un primer plano del escritorio de Schaffer-. Es algo m�s propio de un hombre.</p><p>Sara siempre hab�a considerado que las estad�sticas resultaban sexistas, pero las cifras as� lo demostraban.</p><p>��Hay algo que no me cuadra. Jeffrey se�al� la foto-. Y no es s�lo por la flecha. Olvid�monos de eso, olvid�monos de Tessa. Hay algo extra�o.</p><p>���El qu�?</p><p>��Ojal� pudiera dec�rtelo. Igual que lo de Rosen. No hay nada concreto que pueda se�alar.</p><p>Sara se acord� de Tessa, a�n en la cama del hospital. Todav�a pod�a o�r las palabras de su hermana, orden�ndole que encontrara a la persona que les hab�a hecho eso. La foto de la habitaci�n de Schaffer le trajo algo a la memoria. Cuando Tessa se fue a estudiar a Vassar, la acompa�� en coche para ayudarla a instalarse. La habitaci�n de Tessa en el colegio mayor estaba decorada con el mismo estilo que la de Schaffer. P�steres de la Federaci�n de la Flora y Fauna Mundial y de Greenpeace clavados en las paredes junto con fotos de hombres arrancadas de algunas revistas. Sobre uno de los escritorios, un calendario con las fechas importantes se�aladas en rojo. Lo �nico que no hab�a en el escritorio de Tessa eran los utensilios de limpiar escopetas.</p><p>Sara volvi� al informe. Sab�a que leer sin las gafas le dar�a dolor de cabeza, pero quer�a tener la sensaci�n de estar haciendo algo. Cuando acab� de repasar toda la informaci�n que Jeffrey hab�a recogido sobre la muerte de Ellen Schaffer, ten�a la cabeza como un bombo y el est�mago revuelto por haber le�do yendo en coche.</p><p>���Qu� opinas? -le pregunt� Jeffrey.</p><p>��Creo� -comenz� Sara, mirando la carpeta cerrada-. No lo s�. Las dos muertes podr�an ser un montaje. Supongo que a Schaffer pudieron cogerla por sorpresa. Quiz� primero la golpearon en la nuca. Tampoco es que ahora sepamos d�nde est� la nuca.</p><p>Sara sac� varias fotos y las orden� a grosso modo.</p><p>��La chica estaba en el sof�. A lo mejor la pusieron all�. O puede que se echara ella sola. El brazo no le llegaba al gatillo, as� que us� el pie. No es algo tan inusual. A veces la gente usa perchas. -Le ech� otro vistazo al informe, releyendo las notas de Jeffrey acerca de la discrepancia de calibre entre la escopeta y la munici�n-. �No sab�a lo peligroso que era utilizar munici�n de otro calibre?</p><p>��Habl� con su instructor. Seg�n �l, manejaba el arma con mucho cuidado. Jeffrey hizo una pausa-. Para empezar, �por qu� Grant Tech tiene un equipo de tiro al blanco femenino?</p><p>��T�tulo Noveno -le explic� Sara, refiri�ndose a la legislaci�n que obligaba a las universidades a ofrecer a las mujeres el acceso a los mismos deportes que los hombres.</p><p>Si esa pol�tica hubiera estado en vigor cuando Sara estaba en el instituto, el equipo de tenis femenino al menos habr�a podido practicar en la pista del colegio. Pero como no era as�, se ve�an obligadas a jugar a front�n en el gimnasio� y s�lo cuando el equipo masculino de baloncesto no se entrenaba.</p><p>��Me parece estupendo que tengan la oportunidad de aprender un deporte nuevo -dijo Sara.</p><p>Para su sorpresa, Jeffrey concedi�:</p><p>��El equipo es bastante bueno. Han ganado todo tipo de competiciones.</p><p>��Por lo que la gente que sab�a que estaba en el equipo tambi�n sabr�a que ten�a una escopeta.</p><p>��Puede.</p><p>���Y que la guardaba en el dormitorio?</p><p>��Las dos la guardaban -dijo Jeffrey-. Su compa�era de cuarto tambi�n estaba en el equipo.</p><p>Sara se puso a pensar en la escopeta.</p><p>���Hab�is sacado las huellas?</p><p>��Las sac� Carlos -contest� Jeffrey, previendo su siguiente pregunta-. Las de Schaffer est�n en el ca��n, la rec�mara y lo que queda del cartucho.</p><p>���S�lo un cartucho? -pregunt� Sara.</p><p>Por lo que sab�a, una escopeta de carga inferior llevaba un cargador de tres cartuchos. Cuando cargabas el de delante, otro se colocaba en la rec�mara para que el arma fuera de repetici�n.</p><p>��S� -le dijo Jeffrey-. Un cartucho, y de un calibre distinto al del arma; el reductor de tiro al plato estaba enroscado para que el ca��n fuera m�s estrecho.</p><p>���Coincide el dedo del pie con la huella del gatillo?</p><p>��Ni se me ocurri� comprobarlo -admiti� Jeffrey.</p><p>��Lo comprobaremos antes de la autopsia -dijo Sara-. �Crees que alguien pudo obligarla a cargar la escopeta, quiz�s alguien que no sab�a mucho de armas?</p><p>��Hab�a muchas posibilidades de que el primer cartucho se quedara encasquillado en el ca��n. De no haber tenido otro en el cargador, eso le habr�a concedido a Schaffer un poco de tiempo. Quiz�s incluso a darle la vuelta al arma y utilizarla para golpear al tipo.</p><p>��Y el cartucho, �no explotar�a dentro del ca��n?</p><p>��No necesariamente. De haber tenido lleno el cargador, el segundo cartucho habr�a golpeado al primero, y los dos habr�an explotado cerca de la rec�mara.</p><p>��Quiz� por eso s�lo meti� un cartucho -dijo Sara. -O era muy lista o muy est�pida.</p><p>Sara sigui� mirando las fotos. Ten�a muchos casos de suicidio, y �se no ten�a nada de particular. Si Andy Rosen no hubiera muerto el d�a antes, y Tessa no hubiera sido herida, ahora no se estar�an haciendo esas preguntas. Ni el ara�azo que Andy ten�a en la espalda habr�a sido suficiente para justificar que se abriera una investigaci�n completa.</p><p>���Qu� los relaciona? -pregunt� Sara.</p><p>��No lo s� -dijo Jeffrey-. Tessa es el comod�n. Schaffer y Rosen tienen en com�n la clase de arte, pero eso es�</p><p>���Ese apellido es jud�o? -le interrumpi� Sara-. Schaffer, quiero decir.</p><p>��Rosen lo es -dijo Jeffrey-. De Schaffer ya no estoy tan seguro.</p><p>Sara sinti� que la desaz�n se apoderaba de ella cuando intuy� una posible conexi�n.</p><p>��Andy Rosen es jud�o. Ellen Schaffer podr�a serlo. Tessa sale con un negro. No s�lo sale, sino que espera un hijo de �l.</p><p>���Qu� est�s diciendo? -pregunt� Jeffrey, aunque Sara sab�a que estaba siguiendo su hip�tesis.</p><p>��Andy o fue empujado o salt� de un puente en el que hab�a una pintada racista hecha con aerosol.</p><p>Jeffrey se qued� con la mirada fija en la carretera, sin hablar durante al menos un minuto.</p><p>���Crees que �sa es la relaci�n?</p><p>��No lo s� -respondi� Sara-. Hab�a una esv�stica en el puente.</p><p>��Y dec�a: �Die Nigger� -se�al� Jeffrey-. No se refer�a a los jud�os. -Tamborile� con los dedos sobre el volante-. Si quer�a decir algo en contra de Andy por ser jud�o, habr�a sido m�s espec�fico. Habr�a dicho: �Die Jews�.</p><p>���Y qu� me dices de la estrella de David que encontraste en el bosque?</p><p>��Tal vez Andy cruz� el bosque y se le cay� antes de saltar. No tenemos nada que relacione eso con el agresor de Tessa. -Hizo una pausa-. Sin embargo, s� es verdad que Rosen y Schaffer son nombres jud�os. �sa podr�a ser una relaci�n.</p><p>��Hay muchos jud�os en el campus.</p><p>��Cierto.</p><p>���Crees que esa pintada significa que hay un grupo de supremac�a blanca actuando en la universidad?</p><p>���Qui�n si no iba a pintar esa mierda cerca de la facultad?</p><p>Sara intent� encontrar alg�n fleco en su propia teor�a.</p><p>��El puente no ha sido pintado hace tiempo.</p><p>��Puedo preguntar por ah�, pero no, no creo que esa pintada tenga m�s de dos semanas.</p><p>���De modo que estamos diciendo que hace dos semanas alguien pint� la esv�stica y esa porquer�a en el puente, sabiendo que ayer empujar�a a Andy Rosen al vac�o y que luego aparecer�a yo y llevar�a a Tessa hasta all� y que tendr�a ganas de orinar y la apu�alar�an en el bosque?</p><p>��Ha sido tu teor�a -le record� Jeffrey.</p><p>��No dije que fuera buena -admiti� Sara. Se frot� los ojos y dijo-: Estoy tan cansada que apenas puedo ver con claridad.</p><p>���Quieres intentar dormir?</p><p>Lo intent�, pero s�lo pensaba en Tessa, y en lo �nico que le hab�a pedido cuando despert�: que encontrara al hombre que le hab�a hecho eso.</p><p>��Abandonemos la teor�a racista -dijo Sara-. Digamos que los dos fueron un montaje para que parecieran suicidios. �Crees que es mejor ocultar el hecho de que dos estudiantes han sido asesinados?</p><p>���Te digo la verdad? -pregunt� Jeffrey-. No lo s�. No quiero darles falsas esperanzas a los padres, y no quiero que cunda el p�nico en el campus. Y si se trata de asesinatos, cosa de la que no estamos seguros, a lo mejor al tipo le da por alardear y comete alg�n error.</p><p>Sara sab�a a qu� se refer�a. A pesar de la creencia popular, los asesinos casi nunca quieren que los atrapen. El asesinato era el ejercicio m�s arriesgado que existe, y cuanto m�s quieren salir impunes, m�s se afanan en eliminar pruebas.</p><p>��Si alguien est� asesinando estudiantes, �cu�l es el m�vil? -pregunt� Sara.</p><p>��Lo �nico que se me ocurre son las drogas.</p><p>Sara estaba a punto de preguntar si las drogas supon�an un problema en el campus, pero se dio cuenta de que era una pregunta est�pida. Lo que pregunt� fue:</p><p>���Tomaba drogas Ellen Schaffer?</p><p>��Por lo que he averiguado, era una de esas personas obsesionadas con la salud, as� que lo dudo. Jeffrey mir� por el espejo lateral antes de adelantar a un dieciocho ruedas situado en el carril de al lado-. Puede que Rosen hubiera tomado, pero hay razones para creer que estaba limpio.</p><p>���Y qu� me dices de lo de la aventura amorosa?</p><p>Jeffrey frunci� el ce�o.</p><p>��No s� muy bien si fiarme de Richard Carter. Es como una cuchara, siempre est� removi�ndolo todo. Y es obvio que no soporta a Andy. Le creo capaz de haber hecho correr el rumor �l mismo s�lo para poder disfrutar del espect�culo.</p><p>��Bueno, supongamos que dice la verdad -dijo Sara-. �Es posible que el padre de Andy tuviera una aventura con Schaffer?</p><p>��No era alumna suya. No hay raz�n alguna por la que ella tuviera que conocerle. Ten�a montones de chavales de su edad postrados a sus pies.</p><p>���sa podr�a ser una raz�n por la que le atra�a un hombre mayor. Le parecer�a m�s sofisticado.</p><p>��No Brian Keller -dijo Jeffrey-. El tipo no es precisamente Robert Redford.</p><p>���Has preguntado por ah�? -insisti� Sara-. �Hay alguna relaci�n?</p><p>��No que yo sepa. De todos modos, ma�ana voy a hablar con �l. Tal vez me d� alguna pista.</p><p>��Quiz� confiese.</p><p>Jeffrey neg� con la cabeza.</p><p>��Estaba en Washington. Frank lo verific� esta tarde. -Al cabo de unos segundos, le concedi�-: Pudo haber contratado a alguien.</p><p>���Y el m�vil?</p><p>��Tal vez� -Pero Jeffrey no acab� la frase-. Joder, no lo s�. Siempre acabamos en cu�l es el m�vil. �Por qu� alguien iba a hacer algo as�? �Qu� pod�a ganar?</p><p>��La gente mata por muy pocas razones -dijo Sara-. Dinero, drogas o motivos emocionales como celos o ira. Si fueran asesinatos al azar tendr�amos a un asesino en serie.</p><p>��Cristo -dijo Jeffrey-. No digas eso.</p><p>��Admito que no es probable, pero nada me cuadra. -Sara hizo una pausa-. Y volvemos a lo mismo: Andy pudo haber saltado, Ellen Schaffer a lo mejor estaba deprimida, y el encontrar el cad�ver dispar� su� -Sara se interrumpi�-. No intentaba hacerme la ingeniosa.</p><p>Jeffrey la mir�.</p><p>��A lo mejor Schaffer se mat�. A lo mejor se mataron los dos.</p><p>���Y Tess?</p><p>���Qu� pasa con ella? -pregunt� Sara-. Es posible que su agresi�n nada tenga que ver con los otros dos casos. Si son suicidios, quiero decir. -Sara intent� meditarlo detenidamente, pero su mente era incapaz de hacer encajar las pistas que ten�an-. A lo mejor se encontr� con alguien que hac�a algo ilegal en el bosque.</p><p>��Lo recorrimos cent�metro a cent�metro y s�lo encontramos el colgante -dijo Jeffrey-. Y si �se fuera el caso, �por qu� el tipo iba a quedarse para espiaros a Tessa y a ti?</p><p>��Quiz� quien miraba era otra persona, alguien que hab�a salido a correr un rato.</p><p>���Por qu� correr�a al ver a Lena?</p><p>Sara espir� lentamente, pensando que necesitaba dormir antes de enfrentarse a todo eso.</p><p>��No dejo de pensar en el ara�azo de la espalda de Andy. Puede que en la autopsia averig�e algo. -Apoy� la cabeza en la mano, abandonando cualquier intento de utilizar la l�gica-. �Qu� m�s te preocupa?</p><p>Jeffrey movi� la barbilla, y Sara supo la respuesta antes de o�rla:</p><p>��Lena.</p><p>Sara reprimi� un suspiro al mirar por la ventanilla. A Jeffrey siempre le hab�a preocupado Lena.</p><p>Sara pregunt�:</p><p>���Qu� ha hecho? -y dej� el �esta vez� fuera de la frase.</p><p>��No ha hecho nada -dijo Jeffrey-. O a lo mejor s�. No lo s�. -Hizo una pausa, probablemente para reflexionar sobre ello-. Creo que conoc�a al chaval, a Rosen. Encontramos sus huellas en un libro de la biblioteca cuando examinamos el apartamento de Rosen.</p><p>��Puede que ella tambi�n lo sacara.</p><p>��No -le dijo Jeffrey-. Miramos los archivos.</p><p>���Y os los dejaron ver?</p><p>��No lo hicimos a trav�s de los bibliotecarios -le confes� Jeffrey.</p><p>Sara s�lo se pudo imaginar qu� clase de teclas habr�a pulsado Jeffrey para tener acceso a los archivos de la biblioteca. A Nan Thomas le dar�a un ataque de histeria si lo averiguaba, y no ser�a Sara quien la culpara por ello.</p><p>��A lo mejor Lena se lo llev� sin que nadie lo supiera -sugiri� Sara.</p><p>���Te parece Lena la clase de persona que leer�a El p�jaro espino?</p><p>��No tengo ni idea -admiti� Sara, aunque no se imaginaba a Lena realizando una actividad tan sedentaria como leer, y mucho menos una historia de amor-. �Se lo preguntaste? �Qu� te dijo?</p><p>��Nada -dijo Jeffrey-. Intent� que viniera conmigo. No quiso.</p><p>���A comisar�a?</p><p>Jeffrey asinti�.</p><p>��Si me lo pidieras, yo tampoco ir�a.</p><p>���Por qu�?</p><p>Jeffrey sent�a verdadera curiosidad.</p><p>��No seas rid�culo -contest� Sara, sin molestarse en contestar a la pregunta-. �Crees que Lena tiene algo que ocultar?</p><p>��No lo s�. -Tamborile� los dedos en el volante-. Parec�a muy reservada. Cuando hablamos en la colina, despu�s de que t� y Tessa os marcharais, pareci� reconocer el nombre de Andy. Y cuando le pregunt�, lo neg�.</p><p>���Recuerdas su reacci�n cuando le dimos la vuelta al cad�ver?</p><p>��No estaba presente -le record� Jeffrey.</p><p>��Es verdad.</p><p>��Tambi�n encontramos otra cosa en el cuarto de Rosen -dijo Jeffrey-. Unas bragas.</p><p>���De Lena? -Sara se pregunt� por qu� no se lo hab�a dicho antes.</p><p>��Es una suposici�n -contest� Jeffrey.</p><p>���C�mo eran?</p><p>��No de las que t� llevas. Peque�as.</p><p>Sara lo fulmin� con la mirada.</p><p>��Muchas gracias.</p><p>��Ya sabes a qu� me refiero. De esas que son m�s finas en el culo.</p><p>Sara apunt�:</p><p>���Un tanga?</p><p>��Probablemente. De seda, granate, con encaje en los laterales.</p><p>��Me parece tan propio de Lena como que leyera El p�jaro espino.</p><p>Jeffrey se encogi� de hombros.</p><p>��Nunca se sabe.</p><p>���Podr�an haber pertenecido a Andy Rosen?</p><p>Jeffrey pareci� considerarlo.</p><p>��No podemos eliminar esa posibilidad, considerando lo que le hizo a su�</p><p>��Tal vez se las rob� a Schaffer.</p><p>��El vello era casta�o oscuro -le dijo Jeffrey-. Schaffer era rubia.</p><p>Sara se ri�.</p><p>��Yo no pondr�a la mano en el fuego.</p><p>Jeffrey permaneci� un instante en silencio.</p><p>��Puede que Lena se acostara con Andy Rosen.</p><p>A Sara eso le pareci� improbable, pero con Lena nunca se sab�a.</p><p>��Cuando intent� llevar a Lena a comisar�a se interpuso un chaval. Un capullo que ten�a pinta de ir a�n al instituto. A lo mejor sale con �l. Parec�a que iban juntos -explic� Jeffrey.</p><p>���As� que se acostaba con Andy Rosen y sal�a con ese chico? -Sara neg� con la cabeza-. Considerando lo que le pas� hace un a�o, no creo que est� para tener muchos novios. -Cruz� los brazos y se reclin� contra la portezuela-. �Est�s seguro de que las bragas eran suyas?</p><p>Jeffrey permaneci� callado, debatiendo si contarle algo o no.</p><p>���Qu� pasa? -pregunt� Sara.</p><p>Y al instante-:</p><p>���Jeff?</p><p>��Hay cierta� sustancia -dijo, y Sara se pregunt� por qu� se mostraba tan reservado. Quiz�s el hecho de que Jeffrey conociera a Lena le imped�a hablar con libertad, pues antes nunca se hab�a mostrado t�mido con esas cosas-. Aun cuando hubiera suficiente para hacer un an�lisis de ADN, no habr� manera humana de que Lena nos d� una muestra del suyo. S�lo con que nos permitiera hacerle la prueba, podr�amos eliminarla de la lista de sospechosos y habr�amos acabado.</p><p>��Si ni siquiera fue a comisar�a, no hay manera de que d� sangre.</p><p>El tono de Jeffrey se hizo vehemente.</p><p>��S�lo quiero que est� libre de sospecha, Sara. Pero si ella no quiere ayudarse�</p><p>De inmediato Sara record� haberle tomado muestras a Lena despu�s de la violaci�n, un a�o atr�s. Pero esa informaci�n era confidencial, y Sara no ve�a de buen grado utilizar el ADN recogido durante aquella toma de muestras para relacionar a Lena con Andy Rosen. Hacerlo ser�a como una segunda violaci�n. Lena -y cualquiera- lo considerar�a una traici�n.</p><p>���Sara?</p><p>Ella neg� con la cabeza.</p><p>��S�lo estaba cansada -le dijo, intentando no recordar la noche en que le sac� las muestras de ADN.</p><p>El cuerpo de Lena estaba tan lleno de heridas que hab�a necesitado siete puntos para coserle el culo. A causa de las drogas suministradas, Sara se hab�a visto obligada a administrarle un sedante muy ligero. Hasta el apu�al�miento de Tessa, sacarle muestras de ADN tras la violaci�n hab�a sido el hecho m�s horrible de la carrera m�dica de Sara.</p><p>���Y qu� demostrar�a si fuese el ADN de Lena? -pregunt� Sara-. Acostarse con Andy Rosen no significa que tenga algo que ver con su muerte. Ni con el apu�alamiento de Tessa.</p><p>���Y por qu� minti�?</p><p>��Mentir no la convierte en culpable.</p><p>��Seg�n mi experiencia, la gente s�lo miente cuando tiene algo que ocultar.</p><p>��Imagino que si se acostara con un estudiante perder�a su empleo.</p><p>��Odia a Chuck. No creo que le importe una mierda perder el trabajo.</p><p>��En estos momentos no es tu admiradora n�mero uno -le apunt� Sara-. Puede que haya mentido s�lo por jorobarte.</p><p>��No puede ser tan est�pida como para obstaculizar una investigaci�n. No en un caso tan grave.</p><p>��Claro que s�, Jeffrey. Est� furiosa contigo, y ha encontrado una manera de vengarse por haberla echado de�</p><p>��Yo no la�</p><p>Sara levant� las manos para hacerle callar. Hab�an discutido esa cuesti�n tantas veces que ya conoc�a el resto de la frase antes de que la pronunciara. Todo se reduc�a a que Jeffrey estaba furioso con Lena, y no quer�a admitir que gran parte de esa furia se deb�a a su decepci�n. La reacci�n instintiva de Lena hab�a sido odiar a Jeffrey con la misma virulencia. La situaci�n habr�a sido c�mica si Sara no se hubiera visto atrapada en medio.</p><p>��Sea cual sea el motivo, Lena no va a ceder un �pice. Lo demostr� sobradamente al no querer ir a comisar�a -dijo Sara.</p><p>��Quiz� deber�a haberla abordado de otra manera -concedi� Jeffrey, y, a juzgar por actuaciones pasadas, Sara se imagin� que se hab�a portado como un asno-. Ese chico con el que estaba. Ese chaval.</p><p>Sara esper� un instante, pero �l tard� en hablar.</p><p>��Hay algo en �l que no me gust�.</p><p>���El qu�?</p><p>��Parec�a peligroso -dijo Jeffrey-. Diez contra uno a que tiene antecedentes.</p><p>Sara sab�a que no deb�a apostar con �l en cosas as�. Cualquier polic�a digno de ese nombre es capaz de reconocer a un ex convicto. Lo que provoc� que ella le preguntara:</p><p>���Crees que Lena sabe que el chaval ha estado metido en l�os?</p><p>���Qui�n sabe lo que le pasa por la cabeza?</p><p>Sara estaba perpleja.</p><p>��Me empuj� -dijo Jeffrey.</p><p>���Que te empuj�? -pregunt� Sara, creyendo que lo dec�a en sentido figurado.</p><p>��Se me acerc� por detr�s y me empuj�.</p><p>���Que te empuj�? -repiti�, asombrada de que alguien cometiera tal estupidez-. �Por qu�?</p><p>��Probablemente pens� que estaba avasallando a Lena.</p><p>���Y lo hiciste?</p><p>�l la mir�, sinti�ndose insultado.</p><p>��Le puse la mano en el brazo. Se molest�. Apart� el brazo. Jeffrey se qued� mirando la carretera, en silencio-. Intentaba zafarse con tanta fuerza que se cay� al suelo.</p><p>��Lo que parece una reacci�n bastante predecible.</p><p>Jeffrey hizo o�dos sordos a su comentario.</p><p>��Ese chaval estaba dispuesto a plantarme cara. Un mequetrefe de mierda, probablemente pesa menos que Tessa.</p><p>Jeffrey neg� con la cabeza, pero hab�a cierta admiraci�n en su tono. Pocas personas se atrev�an a desafiarle.</p><p>���Por qu� no has comprobado si tiene antecedentes? -pregunt� Sara.</p><p>��No s� c�mo se llama -dijo Jeffrey-. No te preocupes, los segu� hasta un caf�. El chico dej� la taza en la mesa. La cog� para sacar las huellas. -Sonri�-. Dame un poco de tiempo y sabr� todo lo que hay que saber de ese mangante.</p><p>Sara estaba segura de que lo sabr�a, y sinti� l�stima por el caballero andante de Lena.</p><p>Jeffrey volvi� a quedarse callado, y Sara mir� por la ventanilla, contando las cruces que se�alaban los accidentes de tr�fico de la autopista. En algunas hab�a coronas de flores o fotograf�as de gente que Sara se alegr� de no ver. Un osito de peluche colocado al pie de una peque�a cruz le hizo mirar hacia delante, y el coraz�n se le desboc� en el pecho. Los conductores que iban delante de ellos pisaron el freno, y ante ellos se encendieron las luces rojas. La autopista comenzaba a congestionarse a medida que se acercaban a Macon. Jeffrey se desviar�a por la circunvalaci�n, pero a esa hora del d�a lo m�s probable era que se metieran en un atasco.</p><p>���C�mo est�n tus padres? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Furiosos -dijo Sara-. Furiosos conmigo. Contigo. No s�. Mam� apenas me habla.</p><p>���Te ha dicho por qu�?</p><p>��S�lo est� preocupada -dijo Sara, pero a medida que permanec�a m�s tiempo con sus padres crec�a la opresi�n que sent�a en el pecho.</p><p>Eddie segu�a sin hablarle, pero no sab�a si era porque la culpaba de lo ocurrido o porque no pod�a enfrentarse al hecho de que sus dos hijas atravesaran una crisis. Sara comenzaba a comprender lo dif�cil que era ser el sost�n de todos los que te rodeaban cuando lo que quer�as hacer de verdad era dejar que te consolaran.</p><p>��Estar�n bien en un par de d�as -la tranquiliz� Jeffrey, poni�ndole la mano en el hombro.</p><p>Le pas� el pulgar por el cuello, y ella sinti� deseos de inclinarse en el asiento y apoyarle la cabeza en el pecho. Algo se lo impidi�. A su pesar, volvi� a acordarse de Lena en el hospital, magullada y apaleada, un reguero de sangre oscura brot�ndole entre las piernas, donde ten�a aquel profundo desgarro. Lena era una persona menuda, pero su actitud chulesca la hac�a crecerse muchos cent�metros. Echada en la camilla del hospital, las manos y los pies sangrando a trav�s de los vendajes que el personal de la ambulancia le hab�a puesto apresuradamente, parec�a una ni�a y no una mujer adulta. Sara nunca hab�a visto a nadie tan destrozado.</p><p>De pronto, Sara not� que los ojos se le llenaban de l�grimas. Mir� por la ventanilla, pues no quer�a que Jeffrey la viera llorar. �l a�n le acariciaba el cuello, pero por alguna raz�n su tacto no la consolaba.</p><p>��Voy a intentar dormir un poco -dijo Sara.</p><p>Se inclin� contra la portezuela y se apart� de �l.</p><empty-line/><p>El Centro M�dico Heartsdale no era tan imponente como daba a entender el nombre. Contaba con dos plantas, y el dep�sito de cad�veres estaba en el s�tano. No era m�s que una cl�nica con pretensiones para la facultad de medicina, situada al otro lado de la calle Mayor. Jeffrey condujo el coche hasta el aparcamiento principal, delante de urgencias, pasando de largo la entrada lateral que utilizaba Sara, quien esper� paciente a que entrara marcha atr�s en una de las plazas.</p><p>Aparc�, pero dej� el motor en marcha.</p><p>��Tengo que consultarle una cosa a Frank -dijo, sacando el m�vil-. �Te importa empezar sin m�?</p><p>��No -contest� Sara, y se sinti� aliviada de estar unos minutos asolas.</p><p>No obstante, le sonri� a Jeffrey antes de salir del auto. Hac�a m�s de diez a�os que la conoc�a, y Sara se dio cuenta de que sab�a que algo le preocupaba. A Jeffrey no le gustaba dejar nada sin resolver. A lo mejor estaba enfadado con ella por lo ocurrido en el aparcamiento del Grady.</p><p>Sara no hab�a conseguido pegar ojo en todo el viaje. Se hab�a encontrado atrapada en el limbo entre la vigilia y el sue�o, y en su mente no dejaban de repetirse las im�genes del d�a anterior. Cuando consegu�a echar una cabezada, so�aba con Lena en el hospital, el a�o pasado. En uno de esos giros que s�lo ocurren en los sue�os, Sara y Lena hab�an intercambiado sus lugares, de modo que era Sara la que estaba en la mesa de observaci�n, los pies en los estribos, el cuerpo desnudo, mientras Lena tomaba muestras vaginales y peinaba el vello p�bico de Sara en busca de sustancias ajenas. Cuando la luz negra parpade� para iluminar el semen y otros fluidos corporales, la mitad inferior de Sara se ilumin� como si la incendiaran.</p><p>Sara se frot� las manos mientras cruzaba el aparcamiento, aunque no hac�a fr�o. Levant� los ojos al cielo, oscuro y siniestro. Susurr�: �Se avecina una tormenta�, una frase que su abuela Earnshaw utilizaba cuando era peque�a. Sara sonri� y su tensi�n se relaj� al imaginarse a su abuela de pie en la puerta de la cocina, las manos juntas en el pecho, con gesto preocupado, observando la inminente tormenta y diciendo a los ni�os que se aseguraran de coger una vela antes de acostarse.</p><p>En la sala de urgencias, Sara salud� a la enfermera de noche y a Matt DeAndrea, que sustitu�a a Hare mientras �ste supuestamente estaba de vacaciones. Sara no se alegraba tanto de no tener a su primo cerca desde el verano en que entr� en la pubertad.</p><p>���C�mo est�n tu madre y los dem�s? -pregunt� Matt, salud�ndole como si nada hubiera pasado.</p><p>De pronto pareci� darse cuenta de que hab�a metido la pata, y palideci�.</p><p>��Bien -dijo Sara, con una sonrisa forzada-. Est�n todos bien. Gracias por preguntar.</p><p>Despu�s de eso, nadie dijo nada m�s, y Sara se fue pasillo abajo hacia las escaleras que conduc�an al dep�sito.</p><p>Sara nunca hab�a comparado el dep�sito de cad�veres con el Hospital Grady, pero tras haber pasado tantos a�os en Atlanta, los parecidos eran muy obvios. El centro m�dico hab�a sido reformado hac�a pocos a�os, pero el dep�sito estaba casi igual que cuando construyeron el edificio, en los a�os treinta. Unos azulejos azul claro cubr�an las paredes, y los suelos eran de una mezcla de lin�leos cuadrados de color verde y tostado. En el techo hab�a rastros de humedad, y los trozos blancos, que correspond�an a zonas de reciente reparaci�n, contrastaban con el viejo yeso agrisado. El ruido de fondo del compresor situado sobre el congelador y el sistema de aire acondicionado produc�a un murmullo continuo, algo que Sara s�lo notaba cuando llevaba mucho tiempo sin aparecer por all�.</p><p>Carlos estaba de pie junto a la mesa de porcelana que, atornillada al suelo, quedaba en el centro de la sala. Ten�a los brazos cruzados sobre el pecho. Era un tipo simp�tico, moreno y con aspecto de hispano, y un fuerte acento al que Sara hab�a tardado en acostumbrarse. No hablaba mucho y, cuando lo hac�a, farfullaba. Carlos hac�a el trabajo sucio, en sentido literal y figurado, y estaba muy bien pagado, aunque Sara ten�a la sensaci�n de saber poco de �l. En los muchos a�os que llevaba trabajando all�, Carlos nunca contaba nada de su vida ni se quejaba del trabajo. Incluso cuando no hab�a nada que hacer, siempre encontraba alguna faena, barrer el suelo o limpiar el congelador. Se qued� sorprendida al verle all� de pie, sin hacer nada, cuando entr� en el dep�sito. Parec�a estar esper�ndola.</p><p>���Carlos? -pregunt� Sara.</p><p>��No vuelvo a trabajar para el se�or Brock -dijo.</p><p>Quiso que su tono le diera a entender a Sara que no pensaba ceder.</p><p>Sara se qued� de una pieza, tanto por la longitud de la frase como por la vehemencia con que la expres�.</p><p>Sara le pregunt� con cautela:</p><p>���Por alguna raz�n en concreto?</p><p>Carlos segu�a mir�ndola fijamente.</p><p>��Es un hombre muy raro, y no dir� nada m�s.</p><p>Sara sinti� una oleada de alivio. Se dio cuenta de que la hab�a asustado la perspectiva de que dimitiera.</p><p>��Muy bien, Carlos -dijo Sara-. Siento que te hayas enfadado.</p><p>��No estoy enfadado -repuso, pero era evidente que lo estaba.</p><p>��Muy bien.</p><p>Sara asinti�, esperando que Carlos no tuviera nada m�s que decir.</p><p>Lo cierto es que ella siempre hab�a defendido a Dan Brock, desde el primer d�a en la escuela elemental, cuando Chuck Gaines le hizo caer de un empuj�n de la torre de barras -de la zona de juegos, en un arrebato de furia que s�lo se le consiente a un ni�o de ocho a�os (en la guarder�a, Chuck repiti� un a�o). M�s que raro, Brock necesitaba cari�o, un rasgo que no favorec�a su integraci�n en el ambiente de la escuela, que funcionaba seg�n el principio de la supervivencia de los m�s fuertes. Gracias a Cathy y a Eddie, Sara jam�s necesit� la aprobaci�n de sus compa�eros, por lo que poco le import� vivir en ese limbo situado entre los alumnos m�s populares y los que eran met�dicamente hostigados y torturados. Siempre se la hab�a considerado la m�s lista de la clase, y entre su estatura, el cabello rojo y el coeficiente intelectual, intimidaba un poco a la gente. Brock, por otro lado, hab�a sufrido hasta bien avanzado el bachillerato, que es el tiempo que tardaron los matones en comprender que, por muy mal que se portaran con �l, Brock jam�s les responder�a con hostilidad.</p><p>���Doctora Linton? -pregunt� Carlos.</p><p>A pesar de lo mucho que ella insist�a, nunca la llamaba Sara.</p><p>��� S�?</p><p>��Lamento lo de su hermana.</p><p>Sara apret� los labios y asinti�.</p><p>��Empecemos con la chica -dijo, pensando que m�s val�a comenzar por lo dif�cil-. �Le has sacado fotos y placas de rayos X?</p><p>Carlos asinti� en un gesto adusto, pero no dijo nada acerca del estado del cad�ver. Era su manera de mostrarse profesional, y ella le agradec�a que se tomara el trabajo con tanta solemnidad.</p><p>Sara regres� a su oficina, que ten�a una ventana que daba al dep�sito. Se sent� ante su escritorio y, aunque se hab�a pasado sentada las �ltimas cuatro horas, le hizo bien descansar los pies. Cogi� el tel�fono y marc� el n�mero del m�vil de su padre. Cathy contest� antes de que se apagara el primer pitido.</p><p>���Sara?</p><p>��Ya hemos llegado -le dijo a su madre, pensando que deber�a haberla llamado antes.</p><p>Era evidente que estaba preocupada.</p><p>���Hab�is averiguado algo?</p><p>��A�n no -le dijo Sara, observando c�mo Carlos colocaba una de las bolsas negras encima de la camilla-. �C�mo est� Tess?</p><p>Cathy se lo pens� antes de contestar.</p><p>��A�n no habla.</p><p>Ahora Carlos abr�a la cremallera de la bolsa negra y colocaba el cad�ver sobre la mesa de porcelana. Cualquiera que mirara considerar�a que el procedimiento era salvaje, pero la �nica manera en que una persona pod�a colocar un cad�ver sobre una mesa era a pulso. Carlos comenz� por los pies, empuj�ndolos sobre la mesa, a continuaci�n, con un movimiento brusco, traslad� el resto del cuerpo hasta colocarlo donde quer�a. Le hab�an dejado una bolsa de pl�stico en torno a la cabeza para proteger las pruebas.</p><p>��No estoy enfadada contigo -dijo Cathy.</p><p>Sara exhal�, d�ndose cuenta de que hab�a contenido el aliento.</p><p>��Me alegro.</p><p>��No fue culpa tuya.</p><p>Sara no contest�, sobre todo porque no estaba de acuerdo.</p><p>��Cuando eras peque�a -comenz� a decir Cathy, pero se le hizo un nudo-, siempre contaba con que la proteger�as de todo. Siempre fuiste la responsable.</p><p>Sara sac� un pa�uelo de papel de la caja y se sec� los ojos. Carlos intentaba quitarle la camiseta a la muerta, pero no hab�a manera de sac�rsela por la cabeza. Dirigi� la mirada hacia Sara, y �sta hizo el gesto de cortar con los dedos. Los de la polic�a cient�fica ya hab�an buscado pruebas en las fibras.</p><p>��No es culpa tuya -repiti� su madre-. Ni de Jeffrey. Son cosas que pasan, a todos nos toca alguna vez.</p><p>El d�a anterior Sara hab�a suspirado por o�r esas palabras, pero hoy no la consolaban. Por primera vez en su vida, no cre�a a su madre.</p><p>���Hija?</p><p>Sara se sec� los ojos.</p><p>��Tengo que colgar, mam�.</p><p>��Muy bien. -Cathy guard� silencio antes de a�adir-: Te quiero.</p><p>��Yo tambi�n te quiero -dijo Sara, y colg�.</p><p>Hundi� la cabeza entre las manos, intentando despejar la mente. No pod�a pensar en Tessa mientras abr�a en canal a Ellen Schaffer. El mejor servicio que pod�a prestar a su hermana era averiguar algo que condujera a la captura del hombre que la hab�a apu�alado. La autopsia era tambi�n un acto de violencia, la intrusi�n m�xima. Todo cad�ver tiene algo que contar. La vida y la muerte de una persona se exponen en toda su miseria y esplendor por el simple hecho de mirar bajo su piel.</p><p>Sara se puso en pie y regres� junto a la mesa de disecci�n en el momento en que Carlos acababa de cortar la camiseta por las costuras, para poder volverla a coser y estudiarla. La tela estaba salpicada de sangre, y una zona limpia y oblonga indicaba d�nde se hab�a apoyado la escopeta. Sara comprob� el dedo del pie de la chica, y vio que tambi�n estaba manchado de sangre. El otro pie hab�a quedado fuera del alcance de la sangre y estaba limpio.</p><p>Un sujetador de adolescente, m�s propio para una ni�a de trece a�os, cubr�a los pechos de la joven. Carlos hab�a desabrochado el cierre y ten�a un fajo de pa�uelos de papel en la mano.</p><p>���Qu� es eso? -pregunt� Sara, aunque lo sab�a perfectamente.</p><p>��Lo ten�a ah� -dijo Carlos, se�alando el sujetador.</p><p>Meti� la mano en la otra copa y sac� otro fajo de pa�uelos de papel.</p><p>���Por qu� se puso relleno en el sujetador si iba a suicidarse? -pregunt� Sara, aunque Carlos nunca respond�a a sus preguntas.</p><p>Los dos se volvieron al o�r pisadas en las escaleras.</p><p>���Algo interesante? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Acabamos de empezar -le dijo Sara-. �Qu� te ha dicho Frank?</p><p>��Nada -contest� Jeffrey, pero Sara se dio cuenta de que algo ocurr�a.</p><p>Sara no entend�a por qu� se mostraba tan reservado. Carlos hab�a demostrado ser digno de confianza. Casi siempre, Sara se olvidaba de que fuera de la morgue ten�a su propia vida.</p><p>��Vamos a sacar esto -dijo Sara, y ayud� a Carlos a quitarle los tejanos a la chica.</p><p>Jeffrey mir� las bragas, que eran de las sencillas, de algod�n, no como las que hab�a encontrado en el apartamento de Andy Rosen.</p><p>���Registraste los cajones de su habitaci�n? -pregunt� Sara.</p><p>��Hay de varios tipos -dijo Jeffrey-. Seda, algod�n, tangas.</p><p>���Tangas?</p><p>Jeffrey se encogi� de hombros. Sara prosigui�.</p><p>��Hemos encontrado pa�uelos de papel dentro del sujetador.</p><p>Jeffrey enarc� una ceja.</p><p>���Se pon�a relleno?</p><p>��Si se suicid�, sab�a que alguien la encontrar�a, y que un forense o un empresario de pompas f�nebres examinar�a el cad�ver. �Por qu� lo har�a?</p><p>���Porque lo hac�a siempre? �Rutina? -sugiri� Jeffrey, pero Sara capt� cierto escepticismo en su voz.</p><p>��El tatuaje es antiguo -dijo Sara-. Probablemente tiene tres a�os. No es m�s que un c�lculo aproximado, pero no es reciente.</p><p>Carlos le quit� las bragas, y Sara y Jeffrey observaron al mismo tiempo otro tatuaje. Era una palabra en un idioma que parec�a �rabe.</p><p>Jeffrey dijo:</p><p>��Esto no estaba en el cuadro de Andy.</p><p>��Pues no es reciente, ni mucho menos -observ� Sara-. �Crees que Andy lo omiti� a prop�sito?</p><p>��Cr�eme, lo habr�a puesto de haberlo visto.</p><p>��De modo que no estaba liada con �l -dijo Sara, indic�ndole a Carlos que sacara una foto del tatuaje. Coloc� una regla junto al tatuaje para ver la escala-. Tendremos que escanearla y encontrar a alguien que sepa lo que significa.</p><p>��Shalom -dijo Carlos.</p><p>���Perd�n? -exclam� Sara, sorprendida.</p><p>��Es hebreo -dijo Carlos-. Significa �paz�.</p><p>Sara no pod�a concederle el beneficio de la duda.</p><p>���Est�s seguro?</p><p>��Lo aprend� en la escuela hebrea -dijo Carlos-. Mi madre es jud�a.</p><p>���Oh! -exclam� Sara, pregunt�ndose cu�ntos a�os hab�an pasado sin que se enterara de ese dato.</p><p>Le lanz� una mirada a Jeffrey, que estaba anotando algo en su cuaderno. Ten�a el ce�o fruncido, y se pregunt� qu� cabos habr�a atado.</p><p>Sara se volvi�, olvid�ndose de d�nde estaba, y se golpe� la cabeza con la regla que hab�a sobre el pie de la mesa.</p><p>��Mierda -dijo, palp�ndose el cuero cabelludo.</p><p>No mir� a Jeffrey ni a Carlos para ver su reacci�n. Se dirigi� al armario met�lico que hab�a junto a los fregaderos y sac� una bata est�ril y un par de guantes.</p><p>���Puedes traerme las gafas? Creo que est�n en mi escritorio -pregunt� a Jeffrey.</p><p>Jeffrey hizo lo que le ped�a, y Sara se puso la bata y los guantes. Sac� otro par de la caja y se los puso encima de los primeros. Carlos acerc� la pizarra que Sara hab�a comprado a la facultad. Anotaron parte de la informaci�n que ya conoc�an. Dejaron espacios en blanco para el peso y tama�o de los �rganos y otros detalles que ser�an anotados por Carlos durante la operaci�n. A Sara le gustaba tener todos los datos delante cuando practicaba una autopsia. Si ten�as todos los datos anotados era m�s f�cil visualizarlos.</p><p>Sara puso en marcha el dict�fono con el pie y comenz�:</p><p>���ste es el cuerpo bien desarrollado, bien alimentado y sin embalsamar de una mujer de raza cauc�sica de diecinueve a�os que supuestamente se dispar� en la cabeza con una escopeta Wingmaster de calibre doce. Ha sido identificada como Ellen Marjory Schaffer por el agente encargado de la investigaci�n. Las fotograf�as y las placas de rayos X se han tomado bajo mi direcci�n. De acuerdo con las disposiciones de la Ley de Investigaci�n Forense de Georgia, se lleva a cabo una autopsia en el dep�sito de cad�veres de la Oficina del Forense de Grant County el d�a�</p><p>Jeffrey dijo la fecha y Sara continu�:</p><p>��Comenzamos a las 20.33 horas, con la ayuda de Carlos Qui��nez, t�cnico forense, y Jeffrey Tolliver, jefe de polic�a de Grant County. -Hizo una pausa y mir� la pizarra para ver la informaci�n anotada-. Pesa aproximadamente cincuenta y seis kilos y mide uno setenta y dos. La cabeza est� seriamente da�ada a causa de un disparo de escopeta. -Le puso la mano en el abdomen-. El cuerpo ha sido refrigerado y est� fr�o al tacto. El rigor mortis es completo y generalizado hasta las extremidades superiores.</p><p>A continuaci�n, Sara enumer� las se�ales identificativas mientras con unas tijeras cortaba la bolsa que hab�a cubierto la cabeza de Ellen Schaffer. Hab�a sangre coagulada y materia gris pegadas al pl�stico, y trozos de cuero cabelludo formaban grumos gelatinosos.</p><p>��El resto del cuero cabelludo est� en el congelador -dijo Carlos.</p><p>��Lo examinar� despu�s -contest� Sara, apartando la bolsa de lo que quedaba de la cabeza de Ellen Schaffer.</p><p>Quedaba poco m�s que un mu��n sanguinolento, con fragmentos de pelo rubio y dientes alojados en el tallo cerebral. Tomaron m�s fotograf�as antes de que Sara cogiera el escalpelo para comenzar el examen interno. Cuando hizo la habitual incisi�n en Y se sinti� un poco atontada por la falta de sue�o, y cerr� los ojos un momento para recuperarse.</p><p>Todos los �rganos fueron extra�dos del cuerpo, pesados, catalogados y registrados, mientras Sara declamaba sus averiguaciones. En el est�mago quedaban lo que deb�a haber sido los restos de la �ltima comida de Schaffer: cereales con nueces que probablemente ten�an el mismo aspecto que en la caja.</p><p>Sara sac� los intestinos y se los entreg� a Carlos para que hiciera lo que denominaban limpieza de tripas. Utiliz� una manguera conectada a uno de los fregaderos para lavar el tracto intestinal, y coloc� un cedazo bajo el desag�e para recoger lo que saliera. El hedor era insoportable, y Sara siempre se sent�a culpable de enjaretarle el trabajo a otro hasta que le llegaba una vaharada del contenido.</p><p>Se quit� los guantes con un chasquido y se dirigi� a la otra punta del dep�sito, donde estaba la caja de luz. Carlos hab�a colocado las radiograf�as anteriores a la autopsia, y bien por falta de sue�o o por pura estupidez, a Sara se le hab�a olvidado mirarlas antes. Estudi� toda la serie dos veces antes de observar una forma familiar en los pulmones.</p><p>��Jeff -dijo.</p><p>Jeffrey mir� las placas de la caja de luz antes de preguntar:</p><p>���Eso es un diente?</p><p>��Pronto lo averiguaremos.</p><p>Sara volvi� a ponerse dos pares de guantes antes de sacar el pulm�n izquierdo de la bolsa de v�sceras. El aspecto del tejido pleural era liso, sin indicios de solidificaci�n. Sara hab�a dejado aparte los pulmones para hacer una biopsia m�s tarde, pero la hizo en ese momento utilizando un cuchillo de hacer secciones afilado quir�rgicamente.</p><p>��Hay una leve aspiraci�n de sangre -le dijo a Jeffrey. Encontraron el diente en el cuadrante inferior derecho del pulm�n izquierdo.</p><p>���Es posible que la explosi�n del disparo se lo hiciera tragar? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Lo aspir� -dijo Sara-. Inhal� el diente hasta que le lleg� a los pulmones.</p><p>Jeffrey se frot� los ojos con las manos. Resumi� la anomal�a en palabras sencillas:</p><p>��A�n respiraba cuando le arrancaron el diente.</p></section></section><section><title><p>MARTES</p></title><section><title><p>8</p></title><p>Lena ahog� un bostezo al salir del cine con Ethan. Horas antes se hab�a tomado un Vicodin y, aunque no consegu�a aliviarle en demas�a el dolor de mu�eca, se sent�a amodorrada.</p><p>���En qu� piensas? -pregunt� Ethan; una frase que muchos hombres utilizaban cuando quer�an que quien hablara fuera la mujer.</p><p>��En que m�s vale que consiga averiguar algo en esta fiesta -le dijo Lena, inyectando un tono de velada amenaza en su voz.</p><p>��Ya veo -dijo-. �Ha hecho algo m�s ese poli?</p><p>��No -contest� Lena.</p><p>Aunque despu�s de tomar el caf� con Ethan volvi� a casa, en su identificador de llamadas aparec�an cinco efectuadas desde la comisar�a. S�lo era cuesti�n de tiempo que Jeffrey se presentara en su casa y, cuando lo hiciera, m�s le valdr�a a Lena tener algunas respuestas si no quer�a sufrir las consecuencias. Durante la pel�cula se hab�a convencido de que Chuck no la despedir�a aunque Jeffrey se lo dijera, pero hab�a otras cosas peores que ese gordo cabr�n pod�a hacerle. A Chuck le encantaba ponerle las cosas dif�ciles, y, aunque su trabajo era una porquer�a, a�n pod�a hacerla sufrir mucho m�s.</p><p>���Te ha gustado la pel�cula? -pregunt� Ethan.</p><p>��La verdad es que no -dijo Lena, pensando en qu� har�a si el amigo de Andy no se presentaba.</p><p>Al d�a siguiente tendr�a que hacer un hueco en su agenda para tener una charla con Jill Rosen. Lena habl� con la criada de la mujer y dejado tres mensajes, pero la doctora no le hab�a llamado. Lena ten�a que saber qu� le hab�a dicho a Jeffrey. Incluso hab�a rebuscado en el fondo de su armario y encontrado el maldito contestador por si la doctora la llamaba esa noche mientras estaba fuera.</p><p>Lena levant� la vista al cielo, inhalando profundamente para despejarse la cabeza. Necesitaba a alguien con quien poder hablar de todo eso, pero no ten�a a nadie en quien confiar.</p><p>��Bonita noche -dijo Ethan, pensando probablemente en que Lena disfrutaba de la contemplaci�n de las estrellas-. Luna llena.</p><p>��Ma�ana llover� -dijo Lena, abriendo y cerrando el pu�o. Una fea magulladura negroazulada le rodeaba la mu�eca all� donde Ethan la hab�a agarrado, y Lena estaba segura de que hab�a algo roto. Le dol�a el hueso cuando se llevaba la mano al costado, y la hinchaz�n casi le hab�a impedido abrocharse el pu�o de la camisa. Llev� la mu�eca vendada hasta que Ethan llam� a la puerta, pero que se la llevara el diablo si iba a confesarle que a�n le dol�a.</p><p>El problema era que Lena no cobraba hasta el lunes. Si se iba a urgencias a hacerse una radiograf�a, los cincuenta d�lares que le exigir�a su aseguradora como pago compartido dejar�an su cuenta corriente a cero. Supuso que no hab�a ning�n hueso roto, pues pod�a mover la mano. Si el lunes segu�a doli�ndole, entonces ya se preocupar�a. De todos modos, era diestra y, adem�s, hab�a vivido durante dos d�as con unos dolores peores que �se. Casi era tranquilizador; le recordaba que segu�a viva.</p><p>Como si pudiera leerle el pensamiento, Ethan le pregunt�:</p><p>���C�mo tienes la mu�eca?</p><p>��Bien.</p><p>��Lo siento. Es que -pareci� buscar las palabras adecuadas no quer�a que te fueras.</p><p>��Bonita manera de demostrarlo.</p><p>��Siento haberte hecho da�o.</p><p>��No importa -murmur� Lena.</p><p>Hablar de la mu�eca hab�a hecho que le doliera m�s. Antes de salir de su habitaci�n, Lena se guard� otro Vicodin y un Motrin de ochocientos miligramos en el bolsillo en caso de que el dolor fuera a m�s. Mientras Ethan observaba a un grupo de chavales en el aparcamiento del sindicato de estudiantes, se trag� el Motrin sin agua, y se puso a toser porque se le desvi� por el conducto equivocado.</p><p>���Te encuentras bien? -le pregunt� Ethan.</p><p>��S� -dijo ella, golpe�ndose el pecho con la mano.</p><p>���Est�s cogiendo fr�o?</p><p>��No -contest� Lena, tosiendo-. �A qu� hora empieza esa fiesta?</p><p>��Ya deber�a estar en marcha.</p><p>Se dirigi� hacia un sendero que surg�a entre dos arbustos. Lena sab�a que era un atajo que cruzaba el bosque y desembocaba en los colegios mayores del oeste del campus, pero no quer�a meterse por ah� de noche, ni con luna llena.</p><p>Ethan se volvi� al ver que ella no le segu�a:</p><p>��Por aqu� llegaremos antes.</p><p>Por razones obvias, Lena se mostraba reacia a seguir a alguien hacia una zona oscura y apartada. A primera vista, Ethan parec�a lamentar haberle hecho da�o, pero Lena ya hab�a descubierto que su temperamento era tornadizo.</p><p>��Vamos -dijo Ethan, en tono de broma-. No tendr�s miedo de m�, �verdad?</p><p>��Que te den -dijo Lena, oblig�ndose a andar.</p><p>Se llev� la mano al bolsillo de atr�s, con la esperanza de que semejara un movimiento fortuito. Sus dedos rozaron la navaja de diez cent�metros, y se sinti� m�s segura sabiendo que estaba ah�.</p><p>Ethan aminor� el paso para que ella pudiera ir a su lado y le pregunt�:</p><p>���Llevas mucho tiempo trabajando aqu�?</p><p>��No.</p><p>���Cu�nto?</p><p>��Unos meses.</p><p>���Te gusta tu trabajo?</p><p>��Es un trabajo.</p><p>Ethan pareci� captar el mensaje y sigui� caminando. Pero volvi� a rezagarse unos minutos despu�s. Lena ve�a la sombra de su cara, pero no pod�a leer su expresi�n. Pareci� sincero al decir:</p><p>��Siento que no te gustara la pel�cula.</p><p>��No es culpa tuya -dijo Lena, aunque �l hab�a elegido una pel�cula francesa subtitulada.</p><p>��Pens� que te gustar�a este tipo de pel�culas.</p><p>Lena se pregunt� si hab�a habido alguien en la historia universal que pudiera estar m�s equivocado.</p><p>��Cuando tengo ganas de leer -dijo-, cojo un libro.</p><p>���Lees mucho?</p><p>��No mucho -dijo Lena, aunque �ltimamente se hab�a enganchado a las novelas de amor �o�as de la biblioteca de la facultad. Lena escond�a los libros detr�s del estante para los peri�dicos para que nadie los sacara antes de que ella los hubiera acabado. Se habr�a cortado el cuello antes de permitir que Nan Thomas se enterara de la basura que le�a.</p><p>���Y las pel�culas? -insisti� Ethan a pesar de las lac�nicas respuestas de Lena-. �Qu� pel�culas te gustan?</p><p>Lena intent� no parecer enfadada.</p><p>��No lo s�, Ethan. Las que tienen pies y cabeza.</p><p>El muchacho capt� la indirecta y se call�. Lena miraba al suelo, procurando no tropezar. Aquella noche se hab�a puesto sus botas camperas, y no estaba acostumbrada a andar con tacones, aunque fueran bajos. Vest�a tejanos y una camisa verde oscura abotonada hasta abajo, y se hab�a aplicado un poco de l�piz de ojos como concesi�n a salir al mundo real. Se hab�a dejado el pelo suelto para que Ethan se enterara de lo poco que le importaba su opini�n.</p><p>Ethan vest�a unos tejanos holgados, pero segu�a llevando manga larga, esta vez una camiseta negra. Ella sab�a que no era la misma camiseta de antes, porque le llegaba el olor a detergente de lavander�a, con un toque de lo que parec�a colonia almizclada. Unas botas de trabajo con puntera de acero y aspecto industrial completaban el conjunto, y Lena se dijo que si lo perd�a en el bosque, podr�a seguirle el rastro gracias a la profunda huella que dejaban las suelas en la tierra.</p><p>Al cabo de pocos minutos llegaron a un claro que hab�a detr�s del colegio mayor de los chicos. Grant Tech era bastante anticuado, y s�lo una de las residencias era mixta, pero, al tratarse de una universidad, los estudiantes hab�an encontrado una manera de saltarse las reglas, y todo el mundo sab�a que Mike Burke, el profesor responsable de la residencia de chicos, estaba sordo como una tapia, y era bastante improbable que oyera a las chicas que entraban y sal�an furtivamente a todas horas. Lena se dijo que aquella noche deb�an de haberle robado el sonotone y encerrado al profesor en un armario, pues la m�sica procedente del edificio sonaba tan fuerte que el suelo temblaba bajo sus pies.</p><p>��Esta semana el doctor Burke est� en casa de su madre -le explic� Ethan, con una sonrisa-. Ha dejado su n�mero por si le necesitamos.</p><p>����sta es tu residencia?</p><p>Ethan asinti� mientras caminaba hacia el edificio.</p><p>Lena le detuvo, levantando la voz por encima de la m�sica para decirle:</p><p>��Cuando estemos ah� dentro tr�tame como si fuera tu acompa�ante, �entendido?</p><p>��Eso es lo que eres, �o no?</p><p>Lena le dirigi� una mirada que esper� respondiera a su pregunta.</p><p>��Venga.</p><p>Ethan ech� a andar de nuevo y ella le sigui�.</p><p>Mientras se acercaban a la residencia, a Lena el ruido se le hizo insoportable. Todas las luces del edificio estaban encendidas, incluyendo las de las habitaciones del piso superior, reservadas para el director del colegio. La m�sica era una mezcla entre tecno europeo y acid jazz con unas gotas de rap, y Lena se imagin� que los o�dos comenzar�an a sangrarle en cualquier momento a causa del nivel de decibelios.</p><p>���No les preocupa que vengan los de seguridad? -pregunt� Lena.</p><p>Ethan sonri� ante la pregunta, y ella frunci� el ce�o, admitiendo que era una suposici�n absurda. Casi todas las ma�anas, cuando aparec�a en el trabajo, se encontraba al que hubiera estado de turno por la noche acostado en el camastro de la habitaci�n de atr�s, tapado con una manta hasta la barbilla, y con se�ales de baba en el almohad�n de haber estado durmiendo toda la noche. Sab�a que aquella noche Fletcher estaba de guardia. De todos los vigilantes nocturnos, era el peor. En los escasos meses que Lena llevaba trabajando all�, Fletcher no hab�a anotado ni un incidente en su cuaderno. Naturalmente, muchos delitos nocturnos quedaban sin denunciar o pasaban desapercibidos a causa de la oscuridad. Lena hab�a le�do en un panfleto informativo que menos del cinco por ciento de todas las mujeres violadas en los campus universitarios informaban de la agresi�n a la polic�a. Alz� los ojos hacia el colegio mayor, pregunt�ndose si alguna muchacha estar�a siendo violada en ese momento.</p><p>���Hey, Green!</p><p>Un joven que era un poco m�s alto y recio que Ethan le lanz� el pu�o contra el hombro. Ethan devolvi� el golpe e intercambiaron un complicado apret�n de manos que casi parec�a una de esas antiguas danzas sure�as.</p><p>��Lena -dijo Ethan, forzando la voz para que se oyera por encima de la m�sica-. �ste es Paul.</p><p>Lena esboz� su mejor sonrisa, pregunt�ndose si �se ser�a el amigo de Andy Rosen.</p><p>Paul la mir� de arriba abajo, para comprobar si ten�a un polvo. Ella hizo lo mismo, y le hizo saber por la expresi�n de su rostro que no cumpl�a sus exigencias. Era un guapo insulso, como muchos de esos adolescentes que s�lo han puesto un pie en la edad adulta. Llevaba una visera amarilla al rev�s, y una mata de pelo rubio descolorido y muy corto asomaba en la coronilla. Llevaba un chupete de ni�o y un pu�ado de amuletos que parec�an de la colecci�n de la se�orita Pepis colgando de una cadena de metal verde. Vio que ella contemplaba sus abalorios y se llev� el chupete a la boca, chup�ndolo sonoramente.</p><p>��Qu� hay -dijo Ethan d�ndole un pu�etazo en el hombro a Paul, comport�ndose como si fueran colegas-. �D�nde est� Scooter?</p><p>��Dentro -dijo Paul-. Probablemente intentando que quiten esta mierda de m�sica para negros.</p><p>Hizo una pose, moviendo las manos al ritmo de la m�sica. Lena se puso tensa al o�r la manera en que dijo �para negros�, pero procur� disimularlo. Pero no lo debi� conseguir, porque Paul le pregunt�:</p><p>���Te molan los negratas o qu�? -a�adi� en un marcado dialecto que s�lo utilizar�a un cerdo racista.</p><p>��C�llate, t�o -dijo Ethan, lanz�ndole un pu�etazo m�s fuerte que el de antes.</p><p>Paul se ri�, pero el golpe le hizo recular hacia un grupo de gente que caminaba hacia el bosque, y se puso a soltar consignas racistas hasta que estuvo lo bastante lejos para que la m�sica ahogara sus palabras.</p><p>Ethan segu�a con los pu�os apretados, y los m�sculos de los hombros se le marcaban bajo la camiseta.</p><p>��Capullo de mierda -escupi�.</p><p>���Por qu� no te calmas? -pregunt� Lena, pero el coraz�n se le aceler� cuando Ethan se volvi� hacia ella.</p><p>Su c�lera la atraves� como un l�ser, y Lena se llev� la mano al bolsillo de atr�s, tocando el cuchillo como si fuera un talism�n.</p><p>��No le hagas caso, �entendido? Es un idiota -dijo Ethan.</p><p>��S� -contest� Lena, intentando relajar la situaci�n-, lo es.</p><p>Ethan le lanz� una mirada compungida, como si le pareciera muy importante que ella lo creyera antes de que entraran en la residencia.</p><p>La puerta principal estaba abierta, y hab�a un par de estudiantes. Lena no supo de qu� sexo eran, pero se imagin� que si quedaba por ah� unos segundos m�s, lo ver�a por s� misma. Pas� junto a ellos, evitando su mirada, intentando identificar el peculiar olor que flotaba en el ambiente. Despu�s de siete meses trabajando en la universidad, conoc�a muy bien el olor de la marihuana, pero no era eso.</p><p>En la entrada, un largo vest�bulo central con una escalera conectaba los tres pisos, y dos pasillos m�s, perpendiculares, daban acceso a las habitaciones y los dormitorios. La residencia ten�a la misma distribuci�n que las otras del campus. La unidad en donde viv�a Lena era muy parecida, excepto por el hecho de que todas las habitaciones de la residencia de la facultad pose�an una suite con su propio cuarto de ba�o y una salita que tambi�n hac�a las veces de cocina americana. Aqu� hab�a dos estudiantes por habitaci�n, y cuartos de ba�o comunitarios al final de cada pasillo.</p><p>Cuanto m�s se acercaban Ethan y Lena al final del pasillo, m�s claramente identificaba dos de los olores que hab�a en el aire: a orines y v�mitos.</p><p>��Tengo que pararme aqu� un momento -dijo Ethan, deteni�ndose frente a una puerta en la que hab�a una pegatina que rezaba �RESIDUOS PELIGROSOS�-. �Te importa?</p><p>��Te esperar� fuera -contest� Lena, apoy�ndose contra la pared.</p><p>Ethan se encogi� de hombros, meti� la llave en la cerradura y sacudi� la puerta hasta que se abri�. Lena no entendi� por qu� se molestaba en cerrarla. Casi todos los residentes del campus sab�an que bastaba con sacudir los pomos con la fuerza suficiente para que las puertas se abrieran solas. La mitad de los robos denunciados no mostraban indicios de que se hubiera forzado la puerta.</p><p>��Vuelvo enseguida -dijo Ethan antes de entrar y cerrar la puerta.</p><p>Lena observ� el tabl�n para recados que hab�a pegado en la puerta mientras esperaba. La mitad era un tablero de corcho, y la otra una pizarra para escribir con rotulador. En el corcho hab�a varias notas pegadas con chinchetas que Lena no tuvo curiosidad de desdoblar y leer. En la pizarra blanca, alguien hab�a escrito: �Ethan la chupa muy bien�, y al lado hab�a un dibujo de lo que parec�a un mono deforme con un bate de b�isbol o un pene erecto en su mano de tres dedos.</p><p>Lena suspir�, pregunt�ndose qu� co�o estaba haciendo all�. Tal vez lo mejor era que al d�a siguiente fuera a comisar�a a hablar con Jeffrey. Ten�a que haber una manera de convencerle de que no estaba implicada en el caso. Deber�a volver a casa ahora mismo, servirse una copa e intentar dormir, y as�, a la ma�ana siguiente, tendr�a la cabeza despejada para trazar un plan de actuaci�n. Pero tambi�n pod�a quedarse y charlar con el amigo de Andy, con lo que al fin podr�a tener algo para Jeffrey que le demostrara que actuaba de buena fe.</p><p>��Lo siento -dijo Ethan al volver, con la misma pinta que cuando entrara en el cuarto.</p><p>Se pregunt� qu� habr�a estado haciendo, pero le falt� curiosidad para preguntar. Probablemente hab�a supuesto que ella entrar�a con �l, y que podr�a seducirla con sus encantos juveniles. Lena se dijo que ojal� no pareciera tan tonta como �l la consideraba.</p><p>���Oh, mierda! -exclam� Ethan, borrando el mensaje de la pizarra con la manga-. Hay que ver qu� cosas ponen.</p><p>��No pasa nada -dijo ella, aburrida.</p><p>��De verdad -insisti� �l-. Dej� de hacer estas cosas en el instituto.</p><p>Lena le crey� por un instante, pero se permiti� una sonrisa al darse cuenta de que Ethan bromeaba.</p><p>Recorrieron el pasillo, y �l le pregunt� casi gritando:</p><p>���Te gusta esta canci�n?</p><p>��Desde luego que no -le dijo Lena, pensando de nuevo si no ser�a mejor dejarlo.</p><p>Pod�a conseguir el nombre del amigo de Andy y que se encargara Jeffrey ma�ana.</p><p>���Qu� clase de m�sica te gusta? -pregunt� Ethan.</p><p>��La que no te da dolor de cabeza -contest� Lena-. �Vamos a hablar con ese amigo tuyo o no?</p><p>��Por aqu�.</p><p>Ethan le se�al� las escaleras de delante.</p><p>Un trozo de enlucido se cay� del techo delante de Lena cuando entraron en el pasillo principal, y aunque Lena s�lo pod�a o�r la m�sica, supo que el suelo cruj�a sobre su cabeza.</p><p>Arriba hab�a una gran sala comunitaria junto a las escaleras, con una tele y mesas para estudiar, aunque no parec�a que en ese momento nadie estuviera estudiando. Tambi�n hab�a una cocina comunitaria, pero, a juzgar por las otras residencias que Lena hab�a visto, probablemente todo lo que conten�a era una vetusta nevera, un microondas con la puerta atascada y m�quinas expendedoras. En la segunda planta hab�a menos habitaciones y, aunque �stas eran m�s peque�as, era la planta m�s codiciada. Tras haber catado el olor de los cuartos de ba�o m�s utilizados del piso inferior, Lena intuy� por qu�.</p><p>��Por aqu� -le chill� Ethan.</p><p>Lena le sigui�, y se abrieron paso entre la gente sentada en las escaleras. Nadie parec�a tener m�s de quince a�os, pero todos beb�an un brebaje color rosa que conten�a tanto alcohol que a Lena le lleg� el olor al pasar. Reconoci� el tercer aroma del ambiente: licor fuerte.</p><p>El pasillo de arriba estaba m�s concurrido que las escaleras, y Ethan le cogi� suavemente la mano para que no se perdiera. Lena trag� saliva ante aquel contacto repentino, y dirigi� la mirada hacia la mano que acababa de cogerla. Los dedos eran largos y delicados, casi de chica. La mu�eca tambi�n era fina, y los huesos le asomaban justo debajo de la manga de la camiseta. La habitaci�n estaba tan atestada y hac�a tanto calor que no entend�a c�mo Ethan no estaba sudando. Tanto daba lo que ocultara bajo las mangas, no val�a la pena sudar como un cerdo en una sala en la que hab�a al menos un centenar de personas, todos saltando al ritmo de lo que s�lo con muy buena voluntad se pod�a denominar m�sica.</p><p>De pronto la m�sica se detuvo. La sala se quej� al un�sono, y sigui� una carcajada cuando las luces se apagaron.</p><p>A Lena se le encogi� el coraz�n cuando unos desconocidos chocaron con ella. A su lado un hombre susurr� algo, y una chica solt� una carcajada. Tras ella, otro individuo apret� el cuerpo contra el de ella, y esta vez el contacto no fue involuntario.</p><p>���Eh, volved a poner la m�sica! -exclam� alguien.</p><p>���Un momento! -respondi� alguien, y una linterna ilumin� el rinc�n mientras el pinchadiscos intentaba reunir su material. Los ojos de Lena por fin se acostumbraron a la penumbra, y distingui� las formas de la gente que ten�a alrededor. Avanz� un poco, y el tipo que ten�a detr�s la sigui� como una sombra. Le puso las manos en la cintura y le susurr�: �Hola� al o�do.</p><p>Lena se qued� helada.</p><p>��Vamos a alguna parte -dijo, frot�ndose contra ella.</p><p>Lena intent� decirle: �Basta�, pero la palabra se le qued� en la garganta. Se lanz� hacia Ethan, y le rode� el brazo con las manos antes de darse cuenta de lo que hac�a.</p><p>���Qu�? -pregunt� Ethan.</p><p>Incluso en la oscuridad, ella se dio cuenta de que Ethan miraba a su espalda y comprend�a lo que pasaba. Tens� los m�sculos y lanz� un pu�etazo contra el pecho del tipo mientras susurraba:</p><p>��Gilipollas.</p><p>El tipo recul�, levantando las manos como si fuera un simple malentendido.</p><p>��No pasa nada -dijo Ethan a Lena.</p><p>La rode� con sus brazos, protegi�ndola de la multitud. Lena deber�a haberle apartado, pero necesitaba un par de segundos para calmarse antes de que el coraz�n le saliera por las costillas.</p><p>Sin previo aviso, la m�sica comenz� a sonar otra vez y se encendieron las luces. La multitud grit� de entusiasmo y comenz� a bailar otra vez, y sus camisetas blancas y sus dientes se tornaron p�rpura por la luz. Unos cuantos utilizaban linternas para deslumbrar a los dem�s.</p><p>��Aqu� todos van de pastillas -dijo Lena.</p><p>Al menos, le pareci� haberlo dicho. La m�sica estaba tan alta que no pod�a o�r lo que dec�a. Todos estaban colocados de �xtasis, y las luces intensificaban la experiencia. Comprendi� la utilidad del chupete de Paul. Era para que no le casta�etearan los dientes mientras bailaba.</p><p>Ethan grit� por encima de la m�sica:</p><p>��Ven por aqu�.</p><p>La hizo andar hacia atr�s. Ella extendi� los brazos por detr�s, y se detuvo al tocar una pared.</p><p>���Est�s bien? -pregunt� Ethan, con la cara muy cerca de la de ella para que pudiera o�rle.</p><p>��Desde luego -dijo Lena, empuj�ndole el pecho con la mano para hacer un poco de sitio entre los dos.</p><p>El cuerpo de Ethan era macizo como una roca, y no se movi�.</p><p>Ethan le ech� el cabello hacia atr�s con la mano.</p><p>��Ojal� te hubieras peinado con el pelo hacia atr�s.</p><p>��No ten�a con qu� sujet�rmelo -minti� Lena.</p><p>Ethan sonri�, contemplando c�mo sus dedos se deslizaban entre el pelo de ella.</p><p>��Puedo conseguirte un el�stico o lo que quieras.</p><p>��No.</p><p>Ethan dej� caer la mano, obviamente decepcionado. Cambi� de tema y le propuso:</p><p>���Quieres que vaya a hablar otra vez con ese gilipollas?</p><p>��No -dijo Lena, pero en parte s� lo quer�a� algo m�s que una parte, de hecho.</p><p>Le gustaba la idea de que Ethan le midiera las costillas al gilipollas ese que se hab�a frotado contra ella.</p><p>��De acuerdo -dijo Ethan.</p><p>��Lo digo en serio -dijo Lena, sabiendo que estar�a mal mandar a Ethan a por ese tipo-. Aqu� todo el mundo va de �xtasis. Probablemente supuso que�</p><p>��Muy bien -la cort� Ethan-. Qu�date aqu�. Traer� algo de beber.</p><p>Se fue antes de que Lena pudiera decir nada. Le mir� la espalda hasta que desapareci� entre la multitud, y se sinti� como una colegiala pat�tica. Ten�a treinta y cuatro a�os, no catorce, y no necesitaba que ning�n ni�ato se batiera por ella.</p><p>��Hola -dijo alguien, chocando con ella.</p><p>Una morena muy animada le ofreci� un par de c�psulas verdes, pero Lena las rechaz� con la mano, tropezando con otra persona que estaba a su espalda.</p><p>��Lo siento -dijo Lena.</p><p>Se alej� y choc� con otra persona. Aquella sala comenzaba a agobiarla, y se dio cuenta de que empezar�a a gritar si no sal�an pronto de all�.</p><p>Se abri� paso entre el gent�o e intent� alcanzar las escaleras, pero la gente se mov�a contra ella como la resaca del mar. La sala segu�a a oscuras, y ella caminaba a tientas, apartando a los dem�s con la mano hasta que sus palmas se topaban contra pared. Se dio la vuelta, y al ver la luz que hab�a en el otro lado del cuarto se dio cuenta de que se hab�a equivocado de camino. Las escaleras estaban en la otra punta.</p><p>��Maldita sea -exclam�, caminando a tientas junto a la pared.</p><p>Su mano encontr� un pomo y lo empuj�, y una luz brillante la hizo parpadear. Los ojos se adaptaron y distingui� a un chaval tendido de espaldas en una cama. Se qued� mirando a Lena con una p�cara sonrisa mientras una chica se la chupaba. Le hizo una se�a a Lena de que se les uniera, y ella cerr� de un portazo, d�ndose la vuelta y corriendo hasta dar con Ethan.</p><p>��Eh -dijo �l, apartando su vaso de zumo de naranja para que no se derramara.</p><p>El volumen de la m�sica baj� lentamente, Lena supuso que para ayudar al viaje del �xtasis. Fuera como fuese, casi rez� una oraci�n de gracias cuando sus o�dos dejaron de dolerle por el ruido.</p><p>��No sab�a qu� quer�as -dijo Ethan, indicando el vaso-. �ste tiene vodka. Lo prepar� yo mismo para estar seguro. -Sac� una botella de agua del bolsillo de sus pantalones holgados-. O puedes tomarte esto.</p><p>Lena mir� el vaso, y la lengua se le retorci� en la boca de ganas que ten�a de beber.</p><p>��Agua -dijo.</p><p>Ethan asinti�, como si Lena acabara de pasar una prueba.</p><p>��Vuelvo enseguida -dijo, dejando el vaso sobre una mesa cercana.</p><p>���No vas a beb�rtelo? -pregunt� Lena.</p><p>��Voy a buscar un poco de zumo. Qu�date aqu� para que pueda encontrarte.</p><p>Lena abri� el tap�n de la botella de agua, mientras ve�a marcharse a Ethan. Dio un prolongado sorbo, manteniendo los ojos abiertos para que nadie pudiera sorprenderla. La mitad de los que bailaban en la pista estaban tan colocados que la otra mitad ten�a que sostenerlos en pie.</p><p>De pronto se dio cuenta de que hab�a clavado los ojos en la mesa donde Ethan hab�a dejado el vodka. Antes de poder pens�rselo dos veces, se acerc� y se bebi� el contenido del vaso en dos sorbos. Casi todo era vodka, apenas hab�a una gota de zumo para darle color. El pecho se le contrajo cuando baj� el vodka, una lenta llama le llen� el es�fago, como si se tragara una cerilla encendida.</p><p>Lena se sec� la boca con la mano, y sinti� un hormigueo en la mu�eca dolorida. Intent� recordar a qu� hora se hab�a tomado el Vicodin. La pel�cula hab�a durado dos horas. Hab�an tardado media hora en ir a la residencia. �Cu�nto tiempo deb�a pasar entre una dosis y otra?</p><p>��A la mierda -dijo Lena, y se sac� la pastilla del bolsillo y se la meti� en la boca.</p><p>Mir� a su alrededor buscando algo con qu� acompa�arla y vio un vaso lleno de aquel ponche color rosa. Observ� el vaso, pregunt�ndose qu� contendr�a antes de echar un buen trago. El brebaje sab�a a vodka, con suficiente sidral de fresa para te�irlo de ese color. No quedaba mucho en el vaso, y Lena se lo bebi�, golpeando la mesa con el vaso al acabar.</p><p>Lena respir� profundamente tres veces antes de que el alcohol le llegara a la cabeza. Pasaron unos segundos m�s, y cuando mir� a su alrededor se sinti� relajada pero ni mucho menos borracha. Eso no era m�s que una fiesta normal y corriente con un pu�ado de chavales inofensivos. Hab�a venido con un fin y lo cumplir�a. El alcohol la hab�a dejado mucho m�s tranquila, justo lo que necesitaba. El Vicodin pronto comenzar�a a hacer efecto, y volver�a a sentirse bien.</p><p>La m�sica pas� a ser lenta y sensual, y el ritmo disminuy�. Al parecer alguien hab�a vuelto a bajar el volumen, esta vez a un nivel casi tolerable.</p><p>Lena bebi� otro sorbo de agua para quitarse la pegajosa sensaci�n de la boca. Chasque� los labios, mirando los chavales que la rodeaban. Se ri�, dici�ndose que probablemente era la persona de m�s edad.</p><p>���Qu� es tan divertido?</p><p>Ethan estaba a su lado. Llevaba en la mano una botella de zumo de naranja sin abrir.</p><p>Lena neg� con la cabeza, sinti�ndose mareada. Necesitaba moverse, caminar para eliminar los efectos del alcohol.</p><p>��Vamos a buscar a tu amigo.</p><p>�l le lanz� una mirada divertida, y ella se ruboriz�, pregunt�ndose si Ethan se habr�a fijado en los vasos vac�os.</p><p>��Por aqu� -dijo �l, intentando guiarla.</p><p>��Veo perfectamente -contest� ella, apart�ndole la mano de un manotazo.</p><p>���Te gusta m�s esta m�sica? -pregunt� Ethan.</p><p>Lena asinti�, perdiendo el equilibrio. Si Ethan se dio cuenta, no dijo nada. La llev� hasta un pasillo lateral que conduc�a a las habitaciones. Lena o�a una m�sica distinta en cada habitaci�n, y algunas puertas estaban abiertas, a trav�s de las cuales se ve�a a muchachos esnifando coca o follando como conejos, dependiendo de cu�nta gente hubiera alrededor.</p><p>���Siempre es as�? -pregunt� Lena.</p><p>��Es porque el doctor Burke est� fuera -dijo Ethan-, pero vaya, suele ocurrir a menudo.</p><p>��Apuesto a que s� -dijo Lena, lanzando una mirada a otra habitaci�n y arrepinti�ndose de inmediato.</p><p>��Normalmente, estoy en la biblioteca -afirm� Ethan, aunque ella se dijo que a lo mejor era mentira.</p><p>Lena nunca le hab�a visto all�. Desde luego, la biblioteca era bastante grande, y Ethan pod�a pasar desapercibido. Pero a lo mejor s� estaba all�. A lo mejor la hab�a estado observando desde el primer d�a.</p><p>Ethan se detuvo delante de una puerta que s�lo destacaba por la ausencia de pegatinas y notas obscenas.</p><p>���Eh, Scooter! -grit� Ethan, golpeando la puerta con los nudillos.</p><p>Lena baj� los ojos hacia el suelo de madera noble, los cerr� e intent� despejarse.</p><p>���Scoot? -repiti� Ethan, golpeando la puerta con el pu�o, con tanta fuerza que la puerta se dobl� hacia atr�s en la parte superior, revelando una l�nea de luz entre la hoja y la jamba-. Vamos, Scooter -dijo Ethan-. Abre, capullo. S� que est�s ah�.</p><p>Lena no o�a gran cosa de lo que ocurr�a al otro lado de la puerta, pero dedujo que alguien se estaba moviendo. Pasaron varios minutos antes de que se abriera la puerta, y cuando ocurri� la golpe�, como un cubo de mierda caliente, una oleada del peor olor corporal que hab�a olido en su vida.</p><p>��Joder -dijo, llev�ndose la mano a la nariz.</p><p>���se es Scooter -dijo Ethan, como si eso explicara el olor.</p><p>Lena respir� por la boca, intentando acostumbrarse. �Apestoso� habr�a resultado un apodo m�s apropiado.</p><p>��Hola -dijo Lena, reprimiendo las arcadas.</p><p>Scooter era distinto a los dem�s chicos de la fiesta. Si �stos llevaban el pelo muy corto y tejanos holgados y camiseta, Scooter ten�a el pelo negro y largo, y llevaba una camiseta sin mangas azul pastel y unos shorts de un vivo naranja estilo hawaiano. En torno a su b�ceps izquierdo hab�a una goma el�stica amarilla, y la parte superior del brazo le sobresal�a de la compresi�n.</p><p>��Joder, t�o -dijo Ethan, tocando la banda el�stica-. Vamos. La banda el�stica sali� disparada del brazo de Scooter y vol� por el cuarto.</p><p>��Mierda, t�o -gru�� Scooter. Les obstruy� el paso, aunque no en actitud amenazante-. Esta t�a es un puto polic�a. �Qu� hace un poli aqu�, t�o? �Por qu� traes a un poli a mi guarida?</p><p>��Mu�vete -dijo Ethan, empuj�ndole suavemente hacia el interior.</p><p>���Va a arrestarme? -pregunt� Scooter-. Espera, t�o. -Se agach� y se puso a buscar el torniquete-. Espera, deja que me acabe de meter esto.</p><p>��Lev�ntate -dijo Ethan, tirando de la tira el�stica de los shorts de Scooter-. Venga, no va a arrestarte.</p><p>��No puedo ir a la c�rcel, t�o.</p><p>��No va a llevarte a la c�rcel -dijo Ethan, y su voz reson� en el cuarto.</p><p>��Vale, de acuerdo -dijo Scooter, permitiendo a Ethan que le ayudara a levantarse.</p><p>Scooter le puso la mano en el cuello, y Lena se dio cuenta de que llevaba una cadena amarilla muy parecida a la de Paul, el amigo de Ethan que hab�a conocido antes. De la de Scooter no colgaba ning�n chupete, y s� lo que parec�a una colecci�n de llaves, unas llaves diminutas como las que suelen tener los diarios de las chicas.</p><p>��Si�ntate, t�o -dijo Ethan, empuj�ndole hasta dejarlo sobre la cama.</p><p>��Vale, entendido -contest� Scooter, como si no se diera cuenta de que ya estaba sentado.</p><p>Lena entr� sin traspasar el umbral, y ah� se qued�, cerca de la puerta, respirando por la boca. En la ventana hab�a empotrado un aparato de aire acondicionado, pero Scooter lo ten�a apagado. A los adictos les gusta estar frescos para no sudar la droga demasiado r�pido, pero por el olor de Scooter, Lena imagin� que ten�a suficiente grasa en el cuerpo para obturar cada uno de sus poros.</p><p>La habitaci�n se parec�a mucho a las otras: m�s alargada que ancha, con una cama, un escritorio y un armario a cada lado. Frente a la puerta hab�a dos ventanas grandes, con los cristales empa�ados de mugre. Pilas de libros y revistas cubr�an el suelo, y encima hab�a cartones de comida para llevar y latas vac�as de cerveza. En medio del cuarto hab�a una l�nea de cinta adhesiva azul, probablemente para dividir el espacio. Lena se pregunt� c�mo el compa�ero de Scooter pod�a soportar el olor.</p><p>Una peque�a nevera serv�a de mesilla de noche junto a la cama que ahora ocupaba Scooter. Su compa�ero de cuarto se hab�a fabricado una m�s tradicional: plancha de contrachapado sobre dos pilas de bloques de cemento. Probablemente hab�a robado los bloques del solar en construcci�n que hab�a junto a la cafeter�a. Hac�a dos semanas, Kevin Blake le hab�a enviado un memor�ndum a Chuck para que buscara los bloques de construcci�n desaparecidos, pues la empresa constructora iba a cobr�rselos.</p><p>��No pasa nada -dijo Ethan, haciendo una se�a a Lena para que entrara-. Est� totalmente colocado.</p><p>��Ya veo -contest� Lena, pero no se separ� de la puerta abierta.</p><p>Scooter era m�s grande que Ethan en todos los aspectos: m�s alto y m�s fuerte. Lena enganch� el pulgar en el bolsillo de atr�s, palpando el cuchillo.</p><p>Ethan se sent� al lado de Scooter y dijo:</p><p>��No hablar� contigo si no cierras la puerta.</p><p>Lena calcul� los riesgos y decidi� que no hab�a peligro. Entr� y cerr� la puerta sin apartar la mirada de los dos.</p><p>��No parece capaz de hablar -repuso Lena.</p><p>Se sent� en la cama delante de Scooter, pero se detuvo al recordar lo que estaba pasando en las otras habitaciones.</p><p>��No te culpo, t�o -dijo Scooter, riendo a breves ladridos, como una foca.</p><p>Lena mir� a su alrededor. Con los accesorios para tomar drogas que hab�a en el cuarto se pod�a equipar una farmacia. Sobre un taburete colocado al lado de la cama hab�a dos jeringuillas. A su lado, una cuchara con residuos, y una peque�a bolsa con lo que parec�an grandes trozos de sal. Hab�an interrumpido a Scooter en el proceso de preparar ice, la forma m�s potente de metanfetamina. Era tan pura que ni siquiera hac�a falta filtrarla.</p><p>��Maldito idiota -espet� Lena.</p><p>Ni siquiera su t�o Hank, un completo colgado del speed, hab�a tocado nunca el ice. Era demasiado peligroso.</p><p>��No s� qu� hacemos aqu� -le dijo a Ethan.</p><p>��Era el mejor amigo de Andy -inform� Ethan.</p><p>Al o�r el nombre de Andy, Scooter se ech� a llorar. Lloraba como una chica, abiertamente y sin avergonzarse. Aquella reacci�n repugnaba y fascinaba a Lena. Y, por extra�o que parezca, Ethan parec�a compartir sus sentimientos.</p><p>��Vamos, Scooter, ponte derecho -dijo, apartando de s� al otro muchacho-. Hostia, �qu� eres, un maric�n?</p><p>Le lanz� una mirada a Lena, recordando en el �ltimo momento que la hermana de Lena era lesbiana. Lena mir� su reloj. Hab�a perdido toda la noche intentando hablar con ese est�pido, y no iba a abandonar ahora. Le dio una patada a la cama y el muchacho peg� un bote.</p><p>��Scooter -dijo Lena-. Esc�chame.</p><p>Scooter asinti�.</p><p>���Eras amigo de Andy?</p><p>Volvi� a asentir.</p><p>���Andy estaba deprimido?</p><p>Volvi� a asentir. Lena suspir�, sabiendo que no deber�a haberle dado una patada a la cama. Ahora el chico se sent�a amenazado y no hablar�a.</p><p>Lena movi� la cabeza en direcci�n a la nevera.</p><p>���Tienes algo de beber?</p><p>��Oh, s�, t�a.</p><p>Scooter se puso en pie de un salto, como diciendo ��D�nde est�n mis modales?�. Se tambale� antes de volver a mantener el equilibrio y abri� la peque�a nevera. Lena distingui� varias botellas de cerveza y lo que parec�a una botella de pl�stico de litro de vodka sin marca. Entre eso y las drogas, se pregunt� c�mo consegu�a Scooter que no lo echaran de la facultad.</p><p>Scooter comenz�:</p><p>��Tengo cerveza y algo de�</p><p>��D�jame a m� -dijo Lena, apart�ndole.</p><p>A lo mejor, si se tomaba otra copa, ser�a m�s due�a de sus actos.</p><p>Scooter meti� la mano bajo la cama y sac� dos vasos de pl�stico que hab�an conocido d�as mejores. Lena los puso encima de la nevera y tom� la botella de zumo de naranja que le ofreci� Ethan. Era un botell�n. No habr�a bastante para los tres:</p><p>��Yo no quiero -dijo Ethan, estudiando a Lena como si fuera uno de sus libros de texto.</p><p>Lena no le mir� mientras preparaba los combinados. Verti� la mitad del zumo de naranja en un vaso y, a continuaci�n, le a�adi� un poco de vodka. Decidi� que ella beber�a de la botella de zumo, y rellen� el botell�n con alcohol. Tap� la abertura con el pulgar y agit� el contenido para mezclarlo, percibiendo que Ethan la miraba.</p><p>Se sent� en la cama de enfrente antes de recordar que no quer�a sentarse, y mir� fijamente a Scooter mientras �ste beb�a.</p><p>��Es bueno, t�a -dijo Scooter-. Gracias.</p><p>Lena manten�a la botella de zumo en el regazo, no quer�a beber. Deseaba comprobar cu�nto pod�a resistir. A lo mejor, despu�s de todo, no le hac�a falta. Quiz� ser�a suficiente tenerla en la mano para que Scooter se sintiera c�modo hablando con ella. Sab�a que lo primero que debes hacer en un interrogatorio es establecer cierta complicidad. Con adictos como Scooter, la manera m�s f�cil era hacerle creer que ella tambi�n ten�a un problema.</p><p>��Andy -dijo Lena por fin, consciente de que ten�a la boca seca.</p><p>��S�. -Scooter asinti� lentamente-. Era un buen chaval.</p><p>Lena record� lo que hab�a dicho Richard Carter.</p><p>��He o�do que tambi�n pod�a ser un gilipollas.</p><p>��S�, bueno, quien te haya dicho eso es un cretino -le solt� Scooter.</p><p>Ten�a raz�n, pero se guard� esa informaci�n.</p><p>��H�blame de �l. H�blame de Andy.</p><p>Scooter se reclin� contra la pared y se apart� el pelo de los ojos. Ten�a una asombrosa cantidad de granos en la cara. Lena pod�a haberle dicho que cortarse el pelo, o al menos llevarlo limpio, contribuir�a enormemente a que le desaparecieran, pero ahora ten�a otras cosas de qu� hablar.</p><p>���Sal�a con alguien? -le pregunt�.</p><p>���Qui�n, Andy? -Scooter neg� con la cabeza-. No por mucho tiempo.</p><p>Levant� su vaso, en se�al de que apuraran sus tragos. Lena se lo qued� mirando, sin querer participar.</p><p>��Primero habla conmigo -le dijo-, y luego te pondremos m�s.</p><p>��Necesito un chute -afirm�, y extendi� el brazo hacia las jeringuillas del frigor�fico.</p><p>��Espera un segundo -le conmin� Ethan, apart�ndole la mano-. Has dicho que ibas a hablar con ella y lo har�s, �entendido? Has dicho que le contar�as lo que quer�a saber.</p><p>���Lo he dicho? -pregunt� Scooter, perplejo. Mir� a Lena, y �sta asinti� para confirmarlo.</p><p>��S�, colega -dijo Ethan-. Lo has dicho. Lo has prometido porque quieres ayudar a Andy.</p><p>��S�, vale -dijo Scooter, asintiendo con la cabeza. Ten�a el pelo tan asqueroso que no se le movi�. Ethan le lanz� una penetrante mirada a Lena.</p><p>���Te das cuenta de lo que te hace esta mierda en el cerebro? Lena hizo caso omiso de sus palabras.</p><p>���Andy sal�a con alguien? Scooter solt� una risita.</p><p>��S�, pero ella no sal�a con �l.</p><p>���Qui�n? -pregunt� Lena.</p><p>��Ellen, t�a. La de su clase de arte.</p><p>���Schaffer? -aclar� Ethan, y el nombre no pareci� hacerle mucha gracia.</p><p>��S�, t�o, es una calentorra. Ya sabes a qu� me refiero. -Scooter le dio un codazo a Ethan-. Est� buen�sima.</p><p>Lena intent� que no se desviara del tema.</p><p>���Ella sal�a con alguien?</p><p>��Ella nunca saldr�a con alguien como Andy -dijo Scooter-.Es una diosa. Los simples mortales como Andy no son dignos ni de olerle las bragas.</p><p>��Esa t�a es un dep�sito ambulante de semen -dijo Ethan con evidente disgusto-. Probablemente ni sab�a que exist�a. Scooter solt� otra risita, y le dio otro codazo a Ethan.</p><p>���A lo mejor Andy est� ah� arriba, robando bragas en el cielo!</p><p>Ethan frunci� el ce�o, y apart� a Scooter de un empuj�n.</p><p>���Qu�? -pregunt� Lena, perpleja.</p><p>��Maldita sea -dijo Scooter-, he o�do decir que se le qued� una cara como si se hubiera tragado un petardo de los gordos.</p><p>���A qui�n se le qued� as� la cara? -pregunt� Lena.</p><p>���A Ellen! -respondi� Scooter, como si fuera evidente-. Se vol� la cabeza, t�a. �De d�nde co�o sales?</p><p>La noticia dej� tiesa a Lena. Se hab�a pasado el d�a en su habitaci�n, mirando el identificador de llamadas. Nan la hab�a telefoneado un par de veces, pero no hab�a contestado. La muerte de Ellen Schaffer a�ad�a un nuevo escollo a la investigaci�n. Si era un montaje, como la de Andy, Jeffrey ser�a el doble de duro con ella.</p><p>Sin pensar, Lena bebi� de la botella. Retuvo el l�quido en la boca, sabore�ndolo antes de tragar. El vodka le quem� al bajar, y not� el trayecto hasta el est�mago. Exhal� lentamente, m�s tranquila, m�s perspicaz.</p><p>���Qu� me dices del programa de desintoxicaci�n al que lo enviaron sus padres? -pregunt�.</p><p>Scooter lanz� otra mirada a sus jeringas, pas�ndose la lengua por los labios.</p><p>��Hizo lo que ten�a que hacer para salir, �sabes? A Andy le gustaba el crack. Eso no pod�a evitarlo. Una vez te enamoras, acabas volviendo, como si fuera una amante.</p><p>Al parecer a Scooter le encantaba la palabra �amante�, porque la repiti� varias veces, prolongando la eme a cada repetici�n. Lena intent� reconducirle al tema.</p><p>���As� que volvi� y estaba limpio? Scooter asinti�.</p><p>��S�.</p><p>���Y cu�nto dur� as�?</p><p>��Hasta el domingo -dijo Scooter, y se puso a re�r como si hubiera hecho un chiste.</p><p>���Qu� domingo?</p><p>��El domingo antes de morir -dijo Scooter-. Todo el mundo sabe que la poli encontr� una jeringuilla en su casa.</p><p>��Cierto -dijo Lena, dici�ndose que Frank se lo hubiera mencionado de ser verdad.</p><p>En el campus los rumores se extend�an tan deprisa como las enfermedades de transmisi�n sexual.</p><p>���No has dicho que le gustaba fumar? -pregunt� Lena.</p><p>��S�, s� -dijo Scooter-. Eso es lo que encontraron.</p><p>Lena mir� a Ethan. Le pregunt� a Scooter:</p><p>��Anteayer, �Andy se meti� algo?</p><p>Scooter neg� con la cabeza.</p><p>��No, pero s� que se met�a.</p><p>���C�mo est�s tan seguro?</p><p>��Porque quiso comprarme a m�, t�a.</p><p>Ethan se tens�.</p><p>��Compr� una provisi�n el s�bado por la noche y dijo que se lo iba a tomar el domingo -explic� Scooter-. Iba a hacer un viaje en alfombra m�gica. Eh, �crees que eso es lo que significa la canci�n?</p><p>Lena intent� hacerle volver al tema.</p><p>���Crees que quer�a matarse?</p><p>Ethan se puso en pie y se acerc� a la ventana.</p><p>��S�, no s� -dijo Scooter. De nuevo mir� las jeringuillas-. Vino a mi cuarto y me dijo: �T�o, �tienes algo?�, y yo le contest�: �Joder, Burke se larga la semana que viene, y me estoy preparando a tope�, y �l no dejaba de repetir: �Dame lo que tengas. Mira, dinero�, y yo le dec�a: �Que te jodan, t�o, que no, �sta es mi mierda, todav�a me debes dinero de antes de irte a desintoxicar, mariconazo�, y �l�</p><p>Lena le interrumpi�.</p><p>���Andy ten�a problemas de dinero?</p><p>��S�, como siempre. Su madre le hac�a pagar un alquiler y toda esa mierda. �Qu� tomadura de pelo es �sa? Su propio hijo, y le hac�a pagarse la ropa y toda la pesca como si estuviera en la puta beneficencia. -Se arregl� los shorts-. Ese coche era cojonudo. -Se volvi� hacia Ethan-. �Viste el autom�vil que le hab�a comprado su padre?</p><p>Lena intent� que Scooter se centrara.</p><p>���Ten�a dinero el s�bado por la noche? �S� o no?</p><p>��Joder, no lo s�. Eso creo. Al final pill� algo.</p><p>��Cre� que le hab�as vendido t�.</p><p>��Joder, no, t�a. Ya te lo he dicho, sab�a lo que pretend�a hacer. A m� no me pillan en esa mierda. Le vendes algo a un t�o y la palma de sobredosis y al d�a siguiente tienes el culo entre rejas acusado de homicidio, y yo no voy a la c�rcel, t�a. Ya tengo un empleo apalabrado para cuando salga de aqu�.</p><p>���D�nde? -pregunt� Lena, sintiendo curiosidad por saber qui�n co�o contratar�a a ese pat�tico desecho humano.</p><p>Ethan no le dej� contestar.</p><p>���Sab�as que iba a matarse?</p><p>��Supongo. -Scooter se encogi� de hombros-. Eso es lo que hizo la �ltima vez. Compr� una bolsa de mierda y se raj� el brazo con una hoja de afeitar. -Se dibuj� una l�nea en el brazo para ilustrarlo-. T�a, m�s falso imposible. Sangre por todas partes, ni te lo imaginas. �Crees que deber�a haber dicho algo, t�o? Yo no quer�a meterme en l�os..</p><p>��S�, joder -dijo Ethan, acerc�ndose a la cama. Le dio una colleja a Scooter-. S�, deber�as haberle dicho algo. T� le mataste, capullo, eso es lo que hiciste.</p><p>Lena dijo:</p><p>��Ethan�</p><p>��V�monos de aqu� -orden� Ethan, abriendo la puerta con tanta fuerza que el pomo mell� la pared del golpe.</p><p>Lena le sigui�, pero cerr� la puerta y se qued� en el cuarto.</p><p>���Lena!</p><p>La puerta tembl� con los golpes de Ethan, pero ella cerr� con llave, con la esperanza de que eso le dejara fuera unos minutos.</p><p>��Scooter -dijo, asegur�ndose de que �l le prestaba atenci�n-, �qui�n le vendi� las drogas?</p><p>Scooter se la qued� mirando.</p><p>���Qu�?</p><p>���Qui�n le vendi� las drogas a Andy? -repiti�-. El s�bado por la noche, �d�nde consigui� las drogas?</p><p>��Mierda -dijo Scooter-, no lo s�. -Se rasc� los brazos, inc�modo ahora que Ethan no estaba-. D�jame en paz, �entendido?</p><p>��No -neg� Lena-. No hasta que me lo digas.</p><p>��Tengo mis derechos.</p><p>���Ah s�? �Quieres que llame a la polic�a? -Ten�a la botella en una mano, y cogi� las jeringuillas llenas con la otra-. Vamos a llamar a la poli, Scooter.</p><p>��Ah, joder, t�a, vamos.</p><p>Hizo un d�bil intento de llegar hasta las jeringuillas, pero Lena fue m�s r�pida.</p><p>���Qui�n le vendi� la droga a Andy?</p><p>��Vamos -gimi� Scooter. Al ver que eso no funcionaba, capitul�-. Deber�as saberlo, t�a. Trabajas con �l.</p><p>Lena dej� caer las jeringuillas y casi suelta la botella antes de poder reaccionar.</p><p>���Chuck?</p><p>Scooter se tir� al suelo, recogiendo las jeringuillas como si fuesen dinero encontrado.</p><p>���Chuck? -repiti� Lena.</p><p>Estaba demasiado at�nita para decir nada m�s. Ech� un trago de vodka y, a continuaci�n, apur� el resto de la botella. Se sent�a tan confusa que tuvo que volver a sentarse en la cama.</p><p>���Lena? -chill� Ethan desde el otro lado de la puerta.</p><p>Scooter comenz� a inyectarse. Lena se lo qued� mirando, hipnotizada, mientras se sacaba un poco de sangre y luego se bombeaba la droga en la vena. Ten�a el extremo de la banda el�stica entre los dientes, y la solt� con un chasquido cuando el �mbolo de la jeringa lleg� al final.</p><p>Scooter solt� un grito ahogado, y todo el cuerpo sufri� una sacudida. Ten�a la boca abierta, y el cuerpo le temblaba al entregarse a la droga. Los ojos vagaban sin rumbo, desorbitados, y le casta�eteaban los dientes. Le temblaba tanto la mano que la jeringa se le cay� al suelo y rod� debajo de la cama. Lena lo contemplaba, incapaz de desviar los ojos, mientras su cuerpo experimentaba las acometidas del ice en las venas.</p><p>��Oh, t�a -susurraba Scooter-. Joder, t�a. Oh, s�.</p><p>Lena contempl� la otra jeringa que hab�a en el suelo, pregunt�ndose c�mo se sentir�a si se dejaba ir, si permit�a que la droga controlara su cuerpo durante un rato. O le quitara la vida.</p><p>Scooter se puso en pie de un salto tan bruscamente que Lena recul� y se golpe� la cabeza contra la pared.</p><p>��Joder, qu� calor hace aqu� -dijo Scooter, y sus palabras le sal�an como balas de una ametralladora mientras caminaba por la habitaci�n-. Qu� calor, hace demasiado calor para respirar, no s� si puedo respirar, t� puedes respirar, pero no se est� mal, no crees.</p><p>Parloteaba sin cesar, tir�ndose de las ropas como si quisiera quit�rselas.</p><p>���Lena! -chill� Ethan.</p><p>El pomo sufri� una violenta sacudida, y la puerta se abri� de golpe, golpeando de nuevo la pared.</p><p>���Gilipollas! -grit� Ethan, empujando a Scooter tan fuerte que, �ste cay� contra la nevera.</p><p>Lleno de energ�a a causa del speed que le corr�a por las venas, Scooter se levant� de otro salto, y no dejaba de parlotear acerca de la temperatura de la habitaci�n.</p><p>Ethan vio la otra jeringuilla en el suelo y la pisote� hasta que el pl�stico se hizo a�icos, y el claro l�quido form� un charquito alrededor. A continuaci�n, como si previera hasta d�nde era capaz de llegar Scooter con tal de colocarse otra vez, desliz� la suela del zapato por el charco hasta que ya no qued� nada que se pudiera recuperar.</p><p>Ethan agarr� a Lena de la mano y le dijo:</p><p>��Vamos.</p><p>���Mierda! -grit� Lena.</p><p>Le hab�a cogido la mu�eca dolorida. Casi se desmaya del dolor, pero Ethan no la solt� hasta que no estuvieron en el pasillo.</p><p>���Capullo! -dijo Lena, golpe�ndole el hombro con la mano-. Estaba a punto de averiguar algo.</p><p>��Lena�</p><p>Ella se dio la vuelta para marcharse. Ethan intent� agarrarla del brazo, pero ella fue m�s r�pida.</p><p>���Ad�nde vas? -pregunt� Ethan.</p><p>��A casa.</p><p>Lena continu� pasillo arriba, mientras su mente le daba vueltas a lo que le hab�a dicho Scooter. Necesitaba anotarlo todo ahora que a�n lo ten�a fresco. Si Chuck estaba implicado en alg�n tipo de red de traficantes de droga, cab�a la posibilidad de que se hubiera cargado a Andy Rosen y a Ellen Schaffer para cerrarles la boca. Todas las piezas comenzaban a encajar. S�lo ten�a que retenerlas en el cerebro lo suficiente para poder anotarlas.</p><p>De pronto, Ethan se acerc� a ella.</p><p>��Deja que te acompa�e a casa.</p><p>��No necesito escolta -dijo Lena, mientras se tocaba la mu�eca y se preguntaba si se la hab�a roto.</p><p>��Has bebido mucho.</p><p>��Y lo que me queda -dijo ella, apartando a un grupo de gente que bloqueaba la entrada.</p><p>En cuanto lo hubiera anotado todo, nada como un trago para celebrarlo. Unas horas atr�s le preocupaba perder el empleo, y ahora estaba en condiciones de quedarse con el puesto de Chuck.</p><p>��Lena�</p><p>��Vete a casa, Ethan -le orden� Lena, tropezando con una piedra del jard�n.</p><p>Se tambale� pero no cay�.</p><p>�l le pisaba los talones, jadeando para mantener el paso.</p><p>��C�lmate un poco.</p><p>��No tengo por qu� calmarme -dijo Lena, y era cierto.</p><p>La adrenalina que avanzaba por todo su cuerpo le manten�a la mente despejada.</p><p>��Lena, vamos -dijo Ethan, casi suplicando.</p><p>Lena tom� un estrecho sendero que discurr�a entre dos arbustos espinosos, sabiendo que llegar�a al colegio mayor de su facultad si atajaba por el patio de la universidad.</p><p>Ethan la sigui�, pero hab�a dejado de hablar.</p><p>���Qu� est�s haciendo? -pregunt� ella.</p><p>�l no respondi�.</p><p>��No vas a entrar en mi habitaci�n -dijo ella, apartando una rama baja mientras se dirig�a a la entrada principal de su residencia-. Hablo en serio, Ethan.</p><p>�l no le hizo caso, y se qued� a su lado mientras ella intentaba abrir la puerta. Pero Lena no ten�a coordinaci�n, y no pod�a encontrar la cerradura. Probablemente se deb�a al Vicodin, nadando en el mar de alcohol que chapoteaba dentro de su est�mago. �C�mo se le hab�a podido ocurrir mezclar drogas y alcohol de ese modo? Lena sab�a que eso no hab�a que hacerlo nunca.</p><p>Ethan le quit� las llaves de un tir�n y abri� la puerta. Ella intent� recuperarlas, pero �l ya estaba dentro.</p><p>���Cu�l es tu habitaci�n? -pregunt� Ethan.</p><p>��Dame mis llaves.</p><p>De nuevo intent� quit�rselas, pero �l fue demasiado r�pido.</p><p>��Eres una capulla -dijo Ethan-. �Lo sab�as?</p><p>��Dame mis llaves -repiti� Lena, aunque no quer�a hacer una escena.</p><p>La residencia era tan asquerosa que pocos profesores viv�an en ella, pero Lena no deseaba que alg�n vecino asomara la cabeza.</p><p>Ethan estaba leyendo el nombre de Lena en el buz�n del vest�bulo. Sin mediar palabra, baj� el pasillo hacia su habitaci�n.</p><p>��Basta -orden�-. S�lo dame�</p><p>���Qu� has tomado? -pregunt�, buscando entre sus llaves la que abr�a la puerta-. �Qu� eran esas p�ldoras que te has tragado?</p><p>���D�jame en paz! -grit� Lena, agarr�ndole las llaves. Apoy� la cabeza contra la puerta y se concentr� en abrir la cerradura. Cuando oy� el chasquido se permiti� una sonrisa, que r�pidamente le desapareci� cuando Ethan la empuj� hacia el interior de su cuarto.</p><p>���Qu� p�ldoras has tomado? -quiso saber.</p><p>���Me est�s vigilando? -pregunt�, pero eso era evidente.</p><p>���Qu� has tomado?</p><p>Lena se qued� en mitad de la habitaci�n intentando orientarse. No hab�a mucho que ver. Viv�a en un antro de dos habitaciones con cuarto de ba�o privado y una cocina americana que siempre ol�a a grasa de beicon por mucho que limpiara. Se acord� del contestador, pero cuando mir� el indicador de llamadas hab�a un cero bien gordo. Esa zorra de Jill Rosen no la hab�a llamado.</p><p>���Qu� has tomado? -repiti� Ethan.</p><p>Lena se dirigi� al armario de la cocina y dijo:</p><p>��Motrin. Tengo calambres, �entendido? -pensando que eso le har�a callar.</p><p>���Eso es todo? -pregunt� �l, acerc�ndosele.</p><p>��Tampoco es asunto tuyo -le dijo Lena, sacando una botella de whisky del armarito.</p><p>Ethan hizo aspavientos con las manos.</p><p>��Y ahora vas a beber un poco m�s.</p><p>��Gracias por la cr�nica, jovencito -se pitorre� Lena.</p><p>Se sirvi� una generosa raci�n y la apur� de un trago.</p><p>��Estupendo -dijo �l, y ella se sirvi� otra copa.</p><p>Lena dio media vuelta y espet�:</p><p>���Por qu� no me�?</p><p>Se call�. Ethan estaba lo bastante cerca como para tocarla, y la desaprobaci�n emanaba de �l como el calor de un incendio forestal.</p><p>�l se qued� inm�vil, las manos a los lados.</p><p>��No lo hagas.</p><p>���Por qu� no me acompa�as? -le pregunt�.</p><p>��No bebo. Y t� tampoco deber�as.</p><p>���Eres de Alcoh�licos An�nimos?</p><p>��No.</p><p>���Est�s seguro? -dijo Lena, echando un buen trago y soltando un sonoro �ahhh�, como si fuera lo mejor que hubiera probado nunca-. Desde luego te comportas como un alcoh�lico rehabilitado.</p><p>Los ojos de Ethan siguieron el vaso que se llev� a la boca.</p><p>��No me gusta perder el control.</p><p>Lena se puso el vaso bajo la nariz, inhalando.</p><p>��Huele -le dijo, y se lo acerc� a la cara.</p><p>��Aparta eso -le orden�, pero �l no se movi�.</p><p>Lena se pas� la lengua por los labios con un chasquido. Ethan era un alcoh�lico; Lena estaba segura. Su reacci�n no pod�a explicarse de otro modo.</p><p>���Ni siquiera puedes probarlo, Ethan? -dijo Lena-. Venga, Alcoh�licos An�nimos es para maricones. No necesitas ir a esas est�pidas reuniones para saber cu�ndo parar.</p><p>��Lena�</p><p>��Eres un hombre, �o no? Los hombres saben controlarse. Vamos, se�or Control.</p><p>Lena le apret� el vaso contra los labios, y �l cerr� a�n m�s la boca. Ni siquiera cuando ella inclin� el vaso, derram�ndole el l�quido �mbar por la barbilla y la camisa, se separaron sus labios.</p><p>��Bueno -dijo ella, viendo c�mo el alcohol le goteaba por la barbilla-. Qu� manera de desperdiciar un buen whisky.</p><p>Con violencia, Ethan arranc� la toalla del colgador y se la dio a Lena. Con los dientes apretados le orden�:</p><p>��L�mpialo. Ahora.</p><p>Lena se qued� estupefacta por su vehemencia. No le costaba nada limpiar aquello, de modo que obedeci�, frot�ndole la camisa y a continuaci�n la bragueta de los pantalones. La encontr� tensa, y, sin poder evitarlo, Lena se ri�.</p><p>���Esto es lo que te pone? �Mandonear a los dem�s?</p><p>��C�llate -le orden� Ethan, intentando arrebatarle la toalla.</p><p>Ella le dej� coger la toalla. Sin ella, Lena utiliz� la mano, aumentando la presi�n en la bragueta. A Ethan se le puso m�s dura.</p><p>Lena le pregunt�:</p><p>���Ha sido el whisky? �Te gusta como huele? �Te pone caliente?</p><p>��Basta -dijo �l, pero Lena le notaba cada vez m�s empalmado.</p><p>��Mierdecilla pervertida -murmur� Lena, y le sorprendi� o�r el tono burl�n de su voz.</p><p>��No lo hagas -repuso �l, pero no intent� detenerla cuando ella le baj� la bragueta.</p><p>���Que no haga el qu�? -pregunt� Lena agarr�ndosela con la mano.</p><p>Era m�s grande de lo que hab�a imaginado, y hab�a algo excitante en saber que pod�a darle placer o causarle un intenso dolor.</p><p>Lena se la acarici�.</p><p>���Que no haga esto?</p><p>��Oh, joder -susurr� Ethan, pas�ndose la lengua por los labios-. Joder.</p><p>Lena movi� la mano arriba y abajo, observando su reacci�n. Lena no era precisamente virgen antes de que la violaran, y sab�a de manera instintiva c�mo hacerle jadear.</p><p>��Oh�</p><p>Ethan abri� la boca, sorbiendo aire. Extendi� los brazos hacia ella.</p><p>��No me toques -le orden� Lena, y se la apret� m�s fuerte para que supiera que hablaba en serio.</p><p>Ethan se agarr� a la parte superior de la nevera. Se le aflojaban las rodillas, pero consigui� mantenerse en pie.</p><p>Lena sonri� para sus adentros. �Qu� est�pidos son los hombres. Con lo fuertes que son, los tienes comiendo de tu palma con tal de que los hagas correrse.�</p><p>���Por eso me segu�as como un perrito? -le pregunt� Lena.</p><p>Ethan se inclin� para besarla, pero Lena apart� la cabeza. �l volvi� a jadear cuando Lena le frot� la punta del capullo con el pulgar.</p><p>���Esto es lo que quer�as? -pregunt� Lena, manteniendo la mano firme, deseando que �l le suplicara-. D�melo.</p><p>��No -susurr� Ethan.</p><p>Intent� ponerle una mano en la cintura, pero ella le toc� en el lugar que sab�a lo llevar�a al s�ptimo cielo.</p><p>��Dios� -susurr� entre dientes Ethan, derribando un vaso del m�rmol de la cocina mientras buscaba algo a qu� agarrarse.</p><p>���Quieres tirarte a una t�a a la que han violado? -le pregunt�, como si charlaran-. �Quieres cont�rselo luego a tus amigos?</p><p>Ethan neg� con la cabeza, los ojos cerrados y concentrado en la mano de ella.</p><p>���Has hecho una apuesta con alguien? �De eso va el asunto?</p><p>Ethan le apret� la cabeza contra el hombro, intentando permanecer de pie.</p><p>Lena le acerc� los labios al o�do.</p><p>���Quieres que pare? -pregunt�, y movi� la mano m�s despacio.</p><p>��No -susurr� �l, agitando las caderas para hacerla acelerar.</p><p>���Qu� has dicho? -pregunt� Lena-. �Has dicho que quer�as que parara?</p><p>El volvi� a negar con la cabeza, jadeando.</p><p>���Has dicho �por favor�? -pregunt� ella, llev�ndole al l�mite. Cuando el cuerpo de Ethan comenz� a estremecerse, se par�-:</p><p>���Ha sido eso un �por favor�?</p><p>��S� -exhal�, y le puso una mano encima para hacerla continuar.</p><p>���Te he dado permiso para tocarme?</p><p>Ethan apart� la mano, pero agit� las caderas y comenz� a respirar muy fuerte.</p><p>��No te he o�do -le insisti� Lena-. Di �por favor�.</p><p>Ethan comenz� a decir la palabra pero se detuvo, gimiendo.</p><p>��Dilo -le orden� ella, y ejerci� la presi�n adecuada para recordarle lo que pod�a hacerle con la mano.</p><p>La boca de Ethan se movi� intentando decirlo, pero o respiraba demasiado fuerte o era demasiado orgulloso para pronunciar las dos palabras.</p><p>���Qu� ha sido eso? -susurr� Lena, sus labios casi bes�ndole la oreja-. �Qu� has dicho?</p><p>Ethan emiti� un sonido gutural, como si algo en su interior se hubiera roto. Lena sonri� cuando �l cedi� por fin.</p><p>��Por favor� -le suplic� Ethan, y como si no fuera suficiente, repiti�-: Por favor�</p><empty-line/><p>Lena volv�a a estar en aquella oscura habitaci�n, echada boca abajo. Unos besos lentos y sensuales descend�an por su espalda hasta el espacio donde comenzaba su rabadilla. Estir� el cuerpo, sintiendo c�mo le bajaban los pantalones, encantada con la sensaci�n de que le besaran su lugar favorito sin darse cuenta de que no deber�a ser capaz de sentir esas cosas. Deber�a tener las manos y los pies clavados al suelo. Deber�a estar de espaldas.</p><p>Se despert� inhalando con brusquedad, salt� de la cama tan r�pidamente que cay� al suelo, y se golpe� la cabeza en la pared con tanta fuerza que se qued� aturdida unos segundos.</p><p>���Qu� te ocurre? -pregunt� Ethan.</p><p>Lena se levant� y apoy� el cuerpo contra la pared, el coraz�n desbocado en el pecho. Se llev� las dos manos a los pantalones. S�lo el bot�n de arriba estaba desabrochado. �Qu� hab�a ocurrido? �Por qu� estaba all� Ethan?</p><p>��Vete -le dijo con serenidad, a pesar del miedo que le recorr�a el cuerpo.</p><p>Ethan le sonri� y extendi� los brazos hacia ella. La cama era de una plaza, Lena casi ni cab�a en ella, y �l estaba apretado contra la pared del otro lado. Ethan estaba completamente vestido, pero llevaba los tejanos desabrochados, la cremallera a medio bajar.</p><p>���Qu� co�o me has hecho? -pregunt� Lena, horrorizada ante la idea de que la hubiera tocado, quiz�s incluso penetrado.</p><p>��Eh -dijo Ethan, sin alterarse, como si hablaran del tiempo-. Tranquila, �vale?</p><p>Se sent� en la cama y volvi� a alargar los brazos hacia ella.</p><p>��Vete a tomar por culo -le advirti� Lena, apart�ndole las manos de una palmada.</p><p>�l se puso en pie.</p><p>��Lena�</p><p>���L�rgate de mi vista! -chill� con voz ronca.</p><p>Ethan baj� la vista, se abroch� los pantalones y se subi� la cremallera mientras dec�a:</p><p>��Joder, tampoco vamos a casarnos ni�</p><p>Lena le empuj� el pecho con fuerza. �l recul� un paso pero no se cay�. En lugar de captar el aviso, dio un paso hacia ella, el rostro inexpresivo, sin mediar palabra al empujarla por los hombros.</p><p>Lena se golpe� contra la pared pero se qued� erguida, impresionada por su fuerza bruta. Hab�a imaginado que podr�a enfrentarse a �l, pero el cuerpo de Ethan era como el acero.</p><p>Ethan abri� la boca, probablemente para disculparse. La palma de Lena le golpe� de lleno en la cara. El ruido reson� en la habitaci�n y, antes de que Lena reaccionara, �l le hab�a devuelto la bofetada, y fuerte.</p><p>���Cabr�n!</p><p>Ella fue a por �l, esta vez con los pu�os, pero �l le agarr� las manos, domin�ndola con facilidad y empuj�ndola contra la pared.</p><p>��Lena� -dijo, inmoviliz�ndole las mu�ecas.</p><p>Ella pens� que le doler�a por la lesi�n anterior, pero estaba tan aterrada a causa de lo que pod�a haber pasado entre ellos que s�lo sent�a rabia.</p><p>Intent� liberarse, pero �l la sujet� con facilidad. A�n llevaba la navaja en el bolsillo, pero sab�a que no pod�a cogerla si no le soltaba las manos. Lena le dio una patada en la rodilla, y �l se inclin�, d�ndole a Lena la oportunidad de golpearle en plena cara. Ethan retrocedi�, con las manos en la nariz y la sangre chorre�ndole entre los dedos. Lena corri� al cuarto de ba�o y se encerr�.</p><p>��Oh, Dios -susurr� Lena-. Oh-Dios-oh-Dios-oh-Dios.</p><p>Le temblaban las manos al desabrocharse los tejanos. Se ara�� la piel de las piernas al bajarse los pantalones para ver si la hab�a lastimado. Se busc� magulladuras y cortes, y luego examin� las bragas buscando manchas delatoras, incluso las oli� para ver si hab�a rastro de que Ethan se le hab�a acercado.</p><p>���Lena? -pregunt� �l, llamando a la puerta.</p><p>Ten�a la voz apagada, y Lena se dijo que ojal� le hubiese roto la nariz.</p><p>���Vete! -le orden� Lena, dando una patada a la puerta, y deseando poder darle una a �l igual de fuerte y verle sangrar y quejarse de dolor.</p><p>Ethan golpe� de nuevo la puerta, tan fuerte que �sta tembl�.</p><p>���Lena, maldita sea!</p><p>���L�rgate! -chill� ella, la garganta ronca y estridente. �Ethan le hab�a puesto el pene en la boca? �A�n sent�a su sabor?</p><p>��Lena, vamos -dijo �l, moderando el tono-. Por favor, nena.</p><p>Ella sinti� que se le revolv�a el est�mago, y corri� al retrete a vomitar, echando bilis por el suelo. Se puso de rodillas, con unas arcadas tan fuertes que sinti� que se le contra�an las tripas como si alguien le hubiera metido un pu�o dentro.</p><p>Cerr� los ojos para no ver lo que hab�a en la taza, respirando por la boca y procurando no sentir m�s n�useas.</p><p>El ruido de una puerta al abrirse le hizo levantar la vista, pero la del cuarto de ba�o segu�a cerrada.</p><p>��Contra la pared -dijo una voz masculina. Reconoci� la voz de Frank de inmediato.</p><p>��Que te jodan -le replic� Ethan de mala manera.</p><p>Enseguida oy� el familiar sonido de alguien impactando contra la pared. Se dijo que ojal� Frank le estuviera haciendo da�o. Ojal� le machacara las liendres.</p><p>Lena se limpi� la boca y escupi� en la taza. Se sent� sobre los talones y se llev� una mano al est�mago mientras escuchaba lo que suced�a al otro lado de la puerta. Ten�a un dolor de cabeza espantoso, y el coraz�n acelerado.</p><p>���D�nde est� Lena? -pregunt� Jeffrey alarmado.</p><p>��No est� aqu�, cabr�n -dijo Ethan en un tono tan convincente que incluso ella le crey�-. �D�nde est� tu puta orden para derribar esa puerta?</p><p>Lena se apoy� en el lavamanos y se puso de pie lentamente.</p><p>���D�nde ha ido? -pregunt� Jeffrey preocupado.</p><p>��Ha salido a tomar un caf�.</p><p>Lena se mir� en el espejo que hab�a sobre el tocador. Un hilo de sangre le ca�a de la nariz, pero no parec�a rota. Ten�a un morado bajo el ojo, y se acerc� la mano. Pero se detuvo cuando los dedos estaban a pocos cent�metros de la cara. Un vivo recuerdo de lo que hab�a ocurrido esa noche atraves� su cerebro como una corriente el�ctrica. Hab�a tocado a Ethan con esa mano. La hab�a llevado a la bragueta de �l y le hab�a acariciado ah� abajo mientras le miraba a los ojos, observando el efecto que eso le produc�a, disfrutando de lo que la noche anterior le hab�a parecido poder y esta ma�ana resultaba vulgar y repugnante.</p><p>Lena abri� el grifo del agua caliente, agarrando la pastilla de jab�n. Se enjabon� las manos y luego se puso espuma en la boca, intentando recordar si le hab�a besado. Se frot� la lengua con las u�as, y le vino una arcada cuando se le meti� jab�n en la garganta. Lo hab�a hecho porque estaba borracha. Como una cuba. �Qu� otra cosa pod�a impulsarla a hacer algo tan est�pido? Jeffrey llam� suavemente a la puerta.</p><p>���Lena?</p><p>Lena no contest�, y sigui� frot�ndose las manos hasta que le quedaron moradas del calor y la fricci�n. La mu�eca dolorida se le hab�a hinchado hasta ser el doble de gruesa que la otra, pero el dolor no la molestaba, pues era algo que pod�a controlar. Con la u�a enganch� una protuberancia irregular de una de sus cicatrices, y la sangre fue bienvenida. Hurg� en la abertura, intentando desgarrar la piel, deseando poder arranc�rsela.</p><p>���Lena? -Jeffrey llam� m�s fuerte, inquieto-. �Lena? �Te encuentras bien?</p><p>��D�jala en paz -dijo Ethan.</p><p>��Lena -repiti� Jeffrey, llamando m�s fuerte. Lena no sab�a si estaba preocupado, enfadado, o las dos cosas-. Cont�stame. Lena levant� la vista. El espejo resum�a la historia de lo que Jeffrey ver�a: su v�mito en el retrete, las manos ensangrentadas goteando en el lavamanos, Lena de pie, temblando de asco y odio hacia s� misma.</p><p>��Derriba la puerta -sugiri� Frank.</p><p>Jeffrey le advirti�:</p><p>��Lena, o sales o entro yo.</p><p>��Un momento, por favor -exclam� Lena, como si �l fuera su pareja y la esperara para salir a cenar.</p><p>Lena se sac� la navaja del bolsillo antes de volver a abroch�rselos. Hab�a una tablilla suelta en el fondo del botiqu�n, y meti� el arma debajo antes de cerrar el grifo.</p><p>Tir� de la cadena del v�ter mientras hac�a g�rgaras de elixir bucal, escupiendo una parte y trag�ndose el resto con la esperanza de que su est�mago lo aceptara. Se limpi� la nariz con el dorso de la mano, y luego se la frot� en los pantalones. No hab�a manera de abrocharse los pu�os de la camisa, pero sab�a que las mangas ocultar�an sus mu�ecas.</p><p>Cuando por fin sali� del cuarto de ba�o, Jeffrey se dispon�a a derribar la puerta. Frank estaba detr�s de Ethan, apret�ndole la cara contra la pared con tanta fuerza que la sangre de la nariz resbalaba por la pared. Lena se qued� en el umbral. M�s all� de donde estaba Jeffrey, ve�a la zona que serv�a de salita y la peque�a cocina. Se dijo que ojal� hubiera alguna manera de hacer que todos se fueran a la otra habitaci�n. A Lena ya le costaba mucho dormir por las noches sin tener que enfrentarse al recuerdo de esos hombres en su dormitorio.</p><p>Jeffrey y Frank se quedaron paralizados al verla, como si se tratara de una aparici�n y no de la mujer con la que hab�an trabajado todos los d�as durante la �ltima d�cada.</p><p>Sin pensarlo, Frank afloj� la presi�n sobre Ethan y murmur�:</p><p>���Qu� ha pasado?</p><p>Lena se cubri� la cicatriz sangrante de la mano y le dijo a Jeffrey:</p><p>��M�s vale que tengas una orden.</p><p>���Te encuentras bien? -le pregunt� Jeffrey.</p><p>���D�nde est� la orden?</p><p>���Te ha hecho da�o? -inquiri� Jeffrey en voz baja.</p><p>Lena no contest�. Miraba el edred�n limpio, se fij� en que apenas estaba arrugado. La tela era de un color burdeos oscuro, y cualquier mancha se hubiera notado a la legua. Respir� al saber que aquella noche no hab�a pasado nada entre ella y Ethan. Como si lo que ella sab�a que hab�a ocurrido no fuera bastante. Lena cruz� los brazos y dijo:</p><p>��Salid todos de mi casa. Esto es allanamiento de morada.</p><p>��Hemos recibido una llamada -le contest� Jeffrey, y lo dijo como si hubiera venido dispuesto a echar la puerta abajo. Se acerc� y mir� las fotos que Lena ten�a expuestas en el espejo del tocador-. Alboroto dom�stico.</p><p>Lena sab�a que eso era una bola. Su habitaci�n quedaba al extremo del edificio, y su vecino m�s cercano era un profesor que estaba en un congreso. Aun cuando alguien hubiera telefoneado, Jeffrey no pod�a haber llegado tan deprisa. Probablemente �l y Frank estaban cerca de la residencia y se hab�a servido de la discusi�n entre Ethan y ella como excusa para derribar la puerta.</p><p>��Muy bien -dijo Jeffrey-. �Cu�l es el problema?</p><p>��No s� de qu� me hablas -contest� Lena, mir�ndole fijamente.</p><p>��Para empezar, tu ojo. �Te ha pegado? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Me di contra el lavamanos cuando derribaste la puerta. -Se excus� con una ir�nica sonrisa-. El ruido me asust�.</p><p>��Muy bien -dijo Jeffrey. Se�al� a Ethan con el pulgar-. �Y �l?</p><p>Lena mir� a Ethan, y �l le devolvi� la mirada por el rabillo del ojo. Lo que hab�a ocurrido entre ellos esa noche era s�lo� cosa de ellos dos.</p><p>Jeffrey insisti�.</p><p>���Lena?</p><p>��Supongo que se lo hizo Frank al entrar -le dijo, sin responder a la severa mirada que aqu�l le lanz�.</p><p>Antes de que la echaran, hab�an sido compa�eros, y conoc�a a Frank lo bastante para saber que acababa de destruir esa relaci�n. Hab�a quebrantado el c�digo. Tal como se sent�a ahora, casi se alegraba.</p><p>Jeffrey abri� uno de los cajones superiores del tocador, ech� un vistazo y, a continuaci�n, mir� fijamente a Lena. Sab�a que observaba su funda tobillera, pero no hab�a ninguna ley que impidiera guardar un cuchillo envainado en el caj�n de los calcetines.</p><p>���Qu� est�s haciendo? -le pregunt� Lena cuando Jeffrey cerr� el caj�n de golpe.</p><p>Abri� el siguiente caj�n, donde Lena guardaba las bragas, y meti� la mano, apartando lo que hab�a. Sac� un tanga de algod�n negro que Lena no hab�a llevado en a�os y le lanz� la misma mirada penetrante antes de dejarlo otra vez en el caj�n. Lena sab�a que estaba buscando prendas similares a la encontrada en la habitaci�n de Andy, tan seguro como que jam�s se volver�a a poner ninguna de las prendas que Jeffrey hab�a tocado en aquel caj�n.</p><p>Lena intent� no levantar la voz al preguntar:</p><p>���Para qu� has venido?</p><p>Jeffrey cerr� el caj�n con otro golpe.</p><p>��Te lo dije ayer. Hemos encontrado pruebas que te relacionan con un crimen.</p><p>Ella extendi� los brazos, at�nita ante su sangre fr�a.</p><p>��Arr�stame.</p><p>Jeffrey retrocedi�, como ella hab�a supuesto que har�a.</p><p>��S�lo queremos hacerte un par de preguntas, Lena.</p><p>Lena neg� con la cabeza. Jeffrey no ten�a pruebas suficientes para arrestarla, pues, de lo contrario, estar�a sentada en el coche patrulla.</p><p>��Podemos llev�rnoslo a �l -dijo Jeffrey, se�alando a Ethan.</p><p>��Hazlo -le desafi� Ethan.</p><p>Lena susurr�:</p><p>��Ethan, c�llate.</p><p>��Arr�stame -le dijo Ethan.</p><p>Frank lo aplast� contra la pared. Ethan trag� aire, pero no se quej�.</p><p>Jeffrey parec�a pas�rselo bien. Se acerc� a Ethan y le puso los labios en la oreja.</p><p>���Qu� tal, se�or Testigo Ocular? -pregunt�.</p><p>Ethan forceje�, pero Jeffrey le sac� la cartera con facilidad. Pas� unas cuantas fotos que hab�a delante y sonri�.</p><p>��Ethan Nathaniel White -ley�.</p><p>Lena intent� no delatar su sorpresa, pero no pudo evitar que se le separaran los labios.</p><p>��Bueno, Ethan -dijo Jeffrey, poni�ndole la mano en la nuca y apret�ndosela-. �Qu� te parecer�a pasar la noche en la c�rcel? Le susurr� algo al o�do que Lena no oy�. Ethan se puso tenso, como un animal dispuesto a atacar.</p><p>��Basta -le pidi� Lena-. D�jale en paz.</p><p>Jeffrey agarr� a Ethan por el cuello de la camisa y lo arroj� sobre la cama.</p><p>��Ponte los zapatos, chico -le orden�, sacando de una patada sus botas negras de debajo del camastro.</p><p>��No tienes ning�n cargo contra �l -dijo Lena-. Te he dicho que me golpe� con el lavamanos.</p><p>��Le llevaremos a comisar�a y veremos qu� pasa. -Se volvi� hacia Frank-. El chaval tiene pinta de culpable, �no crees?</p><p>Frank solt� una risita.</p><p>��No puedes arrestar a alguien por tener pinta de culpable -replic� Lena est�pidamente.</p><p>��Ya encontraremos algo para retenerlo.</p><p>Jeffrey le gui�� el ojo. Que Lena supiera, Frank nunca se hab�a aprovechado de la ley hasta ese punto. Ahora se daba cuenta de que hab�a ido hasta all� para llev�rsela a ella, tanto daba qui�n se entrometiera.</p><p>��Su�ltale -pidi� Lena-. Dentro de media hora empiezo a trabajar. Podemos hablar luego.</p><p>��No, Lena -neg� Ethan, poni�ndose en pie.</p><p>Frank le empuj� contra la cama con tanta fuerza que el colch�n se comb�, pero Ethan volvi� a incorporarse, con una de sus botas en la mano. Estaba a punto de darle con ella a Frank en la cara cuando Jeffrey se lo impidi� con un pu�etazo en el h�gado. Ethan solt� un gru�ido y se dobl�, y Lena se interpuso entre los dos para evitar que aquello acabara en un ba�o de sangre. A Lena se le subi� la manga, y Jeffrey le mir� la mu�eca. Lena dej� caer la mano, y les dijo a los dos:</p><p>��Basta.</p><p>Jeffrey se agach� y cogi� la bota de Ethan, d�ndole vueltas en la mano. Parec�a interesado en el dibujo de la suela.</p><p>��Resistencia a la autoridad. �Te parece suficiente?</p><p>��Muy bien -accedi� Lena-. Te concedo una hora.</p><p>Jeffrey arroj� las dos botas contra el pecho de Ethan.</p><p>��Me conceder�s todo el tiempo que me salga de los cojones -le dijo a Lena.</p></section><section><title><p>9</p></title><p>Jeffrey estaba en el pasillo, ante la puerta de la sala de interrogatorios; esperaba a Frank. Ven�a de la zona de observaci�n, donde hab�a estado estudiando a Lena a trav�s del cristal trasl�cido, pero le hab�a incomodado la manera en que ella miraba el espejo, aunque sab�a que no pod�a verle.</p><p>Aquella ma�ana llev� a Frank al apartamento de Lena con la esperanza de hacerla entrar en raz�n. La noche anterior, Jeffrey hab�a ensayado mentalmente c�mo ir�a la cosa. Se sentar�an y charlar�an, tal vez tomar�an un caf�, y har�an c�balas acerca de los sucesos de los �ltimos d�as. El plan era perfecto� aunque no contaba con la presencia de Ethan White.</p><p>��Jefe -dijo Frank en voz baja.</p><p>Llevaba en las manos dos tazas de caf�, y Jeffrey cogi� una, aun cuando ya llevaba suficiente cafe�na en su organismo para que le temblaran las manos.</p><p>���Ha llegado su informe? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Las huellas del vaso utilizado por Ethan no hab�an servido de gran cosa, pero su nombre y su n�mero de carn� de conducir hab�an sacado el premio gordo. No s�lo Ethan White ten�a antecedentes, sino que estaba en libertad condicional. La agente encargada de Ethan, Diane Sanders, traer�a su informe en persona.</p><p>��Le he dicho a Marla que la mande aqu� -dijo Frank, bebiendo un sorbo de caf�-. �Sara ha descubierto algo en la autopsia del chico?</p><p>��No -contest� Jeffrey.</p><p>Sara practic� la autopsia de Andy Rosen en cuanto acab� la de Ellen Schaffer. Ninguna revelaci�n importante y, exceptuando las sospechas de Sara y Jeffrey, nada apuntaba a que se tratara de asesinato.</p><p>��Lo de Schaffer es sin duda un homicidio -le dijo a Frank-.Es imposible que no exista relaci�n entre los dos casos. S�lo que no sabemos cu�l es.</p><p>���Y Tessa?</p><p>Jeffrey se encogi� de hombros, y su mente empez� a buscar alguna relaci�n que fuera veros�mil. Hab�a tenido a Sara despierta casi toda la noche haciendo c�balas acerca de qu� relaci�n pod�an guardar las tres v�ctimas. Transcurrieron diez minutos antes de que se diera cuenta de que Sara se hab�a quedado dormida en la mesa de la cocina.</p><p>Frank mir� por la ventanilla de la puerta de la sala de interrogatorios, observando a Lena.</p><p>���Ha dicho algo?</p><p>��Todav�a no lo he intentado -dijo Jeffrey.</p><p>Y lo cierto es que no sab�a qu� preguntarle. Jeffrey se hab�a quedado at�nito al encontrar a Ethan en la habitaci�n de Lena cuando irrumpieron en la estancia, y se hab�a asustado al ver que Lena no sal�a del ba�o. Durante una fracci�n de segundo, lleg� a pensar que estaba muerta. No olvidar�a el p�nico experimentado cuando Lena sali�, ni su horror al darse cuenta de que el chico la hab�a golpeado y ella le estaba encubriendo.</p><p>��No me parece algo propio de Lena -dijo Frank.</p><p>��Algo pasa -asinti� Jeffrey.</p><p>���Crees que ese cabr�n la golpe�? -pregunt� Frank.</p><p>Jeffrey dio un sorbo a su caf�, pensando en lo �nico que no quer�a ni plantearse.</p><p>���Le has visto la mu�eca?</p><p>��Tiene muy mala pinta -dijo Frank.</p><p>��Nada de esto me gusta un pelo.</p><p>��Ah� est� Diane -inform� Frank.</p><p>Diane Sanders era de estatura y complexi�n mediana, y ten�a el cabello gris m�s bonito que Jeffrey hab�a visto nunca. A primera vista no hab�a nada que destacara en ella, pero bajo su apariencia anodina lat�a una sexualidad salvaje que siempre pillaba a Jeffrey por sorpresa. Era muy buena en su especialidad y, a pesar de que siempre iba a tope de trabajo, estaba al tanto de todos casos de libertad condicional que le encargaban.</p><p>Diane fue al grano.</p><p>���Ten�is aqu� a White?</p><p>��No -dijo Jeffrey, aunque deseaba que as� fuera.</p><p>Lena se hab�a asegurado de que dejaban libre a Ethan antes de irse con Jeffrey y Frank.</p><p>Diane pareci� aliviada.</p><p>��Este fin de semana han encerrado a tres de mis chicos, y estoy hasta el cuello de papeleo. No quiero tener m�s problemas con �ste. Sobre todo con �ste. -Sac� una gruesa carpeta-. �Por qu� quer�is saber sus antecedentes?</p><p>��No estoy seguro -dijo Jeffrey, entreg�ndole a Frank su caf� para abrir la carpeta.</p><p>La primera p�gina era una foto en color de Ethan White en la �poca de su �ltimo arresto. Llevaba la cabeza y la cara afeitadas, pero segu�a pareci�ndose enormemente al mismo mat�n que Jeffrey recordaba. Los ojos eran inexpresivos, y contemplaban a la c�mara como si quisiera asegurarse de que cualquiera que mirara la foto supiera que �l era una amenaza.</p><p>Jeffrey pas� las fotos, buscando el historial de arrestos de Ethan. Examin� los detalles, y sinti� como si alguien le hubiera golpeado las tripas con un ladrillo.</p><p>��S� -dijo Diane, leyendo su expresi�n-, desde entonces ha estado limpio. Tiene un buen comportamiento y su libertad condicional acabar� en menos de un a�o.</p><p>���Est�s segura? -pregunt� Jeffrey, captando una advertencia en su voz.</p><p>��Que yo sepa -le dijo ella-. Le he visitado sin avisar casi cada semana.</p><p>��Lo dices como si esperaras que hiciera algo -coment� Jeffrey.</p><p>En el caso de Diane, que hiciera un esfuerzo especial para hacerle visitas sorpresa a Ethan dec�a mucho. Intentaba pillarlo con las manos en la masa.</p><p>��Simplemente me aseguro de que no se meta en l�os -dijo compasiva.</p><p>���Anda metido en drogas? -pregunt� Frank.</p><p>��Le hago mear en un vaso todas las semanas, pero estos tipos no tocan las drogas. No beben, no fuman. -Hizo una pausa-. Con ellos todo es una debilidad o una fuerza. Poder, control, intimidaci�n: la adrenalina que causan estas cosas es lo que les coloca.</p><p>Jeffrey volvi� a coger su caf� y le entreg� el informe a Frank, dici�ndose que era como si Diane hubiera estado hablando de Lena y no de Ethan White. Antes estaba preocupado por Lena, pero ahora le asustaba que Lena se hubiera metido en algo de lo que ya no pudiera salir nunca.</p><p>��Cumple con todo lo que debe hacer. Ha acabado sus clases para controlar su ira� -dijo Diane.</p><p>���En la universidad?</p><p>��No -neg� Diane-. En la Seguridad Social. No creo que en Grant Tech les haga mucha falta.</p><p>Jeffrey suspir�. Hab�a valido la pena intentarlo.</p><p>���A qui�n tienes ah�? -pregunt� Diane, mirando por la ventana.</p><p>Jeffrey sab�a que s�lo pod�a ver la espalda de Lena.</p><p>��Gracias por el informe -dijo Jeffrey.</p><p>Diane capt� la indirecta y apart� la mirada.</p><p>��No hay problema. Si le pillas en algo me lo haces saber. �l dice que se ha reformado, pero con estos tipos nunca se sabe.</p><p>���Qu� clase de amenaza crees que supone? -pregunt� Jeffrey.</p><p>���Contra la sociedad? -Diane se encogi� de hombros-. �Contra las mujeres? -Tens� la comisura de los labios-. Lee el informe. Es la punta del iceberg, pero no hace falta que te lo diga. -Se�al� la puerta-. Si la que hay ah� dentro es su novia, entonces m�s le vale alejarse de �l.</p><p>Jeffrey se limit� a asentir, y Frank, que estaba leyendo el informe, farfull� una maldici�n.</p><p>Diane mir� su reloj.</p><p>��Debo irme, tengo una vista.</p><p>Jeffrey le estrech� la mano y le dijo:</p><p>��Gracias por traernos esto.</p><p>��Av�same si le trincas. Tendr� un delincuente menos de qu� preocuparme. -Se dio media vuelta para irse, pero antes le dijo a Jeffrey-: M�s te vale que controles a tus agentes si vas a buscarle las cosquillas. Ya ha demandado a dos jefes de polic�a.</p><p>���Y gan�?</p><p>��Llegaron a un acuerdo -explic� Diane-. Y luego dimitieron. -Le lanz� una expresiva mirada-. Haces que mi trabajo sea mucho m�s f�cil, jefe. No me gustar�a perderte.</p><p>��Entendido -contest� Jeffrey, aceptando el cumplido y la advertencia.</p><p>Diane hizo adem�n de marcharse, pero se volvi� y le dijo:</p><p>��H�zmelo saber.</p><p>Jeffrey vio c�mo Frank mov�a los labios al leer el informe.</p><p>��Esto no me gusta -dijo Frank-. �Quieres que lo arreste? -�Por qu�? -pregunt� Jeffrey, cogiendo el informe.</p><p>Lo abri� y volvi� a hojearlo. Si Diane ten�a raz�n, s�lo tendr�an una oportunidad para detener a Ethan White. Y cuando lo hicieran -y Jeffrey no dudaba que acabar�an deteni�ndolo- m�s le val�a tener algo s�lido contra �l.</p><p>��Veamos si Lena le acusa de algo -dijo Frank.</p><p>���De verdad crees que eso va a suceder? -pregunt� Jeffrey, leyendo con asco el historial delictivo de Ethan White.</p><p>Diane Sanders ten�a raz�n acerca de otra cosa: el chaval sab�a eludir los cargos. Lo hab�an arrestado al menos diez veces en los mismos a�os y s�lo se hab�a mantenido un cargo.</p><p>���Quieres que entre contigo? -pregunt� Frank.</p><p>��No -dijo Jeffrey, mirando el reloj de la pared-. Llama a Brian Keller. Ten�a que estar en su casa hace diez minutos. Dile que pasar� m�s tarde.</p><p>���A�n quieres que pregunte por ah� qu� se sabe de �l?</p><p>��S� -contest� Jeffrey, aunque aquella ma�ana hab�a planeado encargarle ese trabajo a Lena.</p><p>A pesar de lo ocurrido en las �ltimas horas, a�n quer�a investigar a Brian Keller. Algo no le cuadraba con ese hombre.</p><p>��Av�same si te enteras de algo -dijo a Frank.</p><p>��Lo har� -se despidi� Frank.</p><p>Jeffrey puso la mano en el pomo de la puerta, pero no lo gir�. Inhal�, intentando poner en orden sus ideas, y entr� en la habitaci�n.</p><p>Lena miraba fijamente a la pared cuando Jeffrey cerr� la puerta. Estaba sentada en la silla de los sospechosos, la que estaba atornillada al suelo y ten�a un gancho machihembrado en el respaldo para colocar las esposas. El asiento de metal era r�gido e inc�modo. Lena probablemente estaba m�s cabreada por la idea de estar en esa silla que por la silla misma, por eso la hab�a sentado all�.</p><p>Jeffrey rode� la mesa y se sent� delante de ella, poniendo el informe de Ethan White sobre la mesa. En la luminosa sala de interrogatorios, sus heridas se ve�an como un coche nuevo y reluciente en el sal�n de exposici�n. Se le estaba formando un morado en torno al ojo, y ten�a sangre seca en la comisura. Hab�a ocultado la mano bajo la manga, pero la apoyaba r�gida sobre la mesa, como si le doliera. Jeffrey se pregunt� c�mo permit�a Lena que alguien le hiciera da�o despu�s de lo que le hab�a pasado. Era una mujer fuerte, y h�bil con los pu�os. La idea de que no se hubiera protegido casi daba risa.</p><p>Hab�a algo m�s que llamaba la atenci�n de Jeffrey, y hasta que no se sent� delante de ella no comprendi� lo que era. Lena ten�a resaca, y su cuerpo ol�a a alcohol y v�mito. Siempre hab�a sido autodestructiva, pero Jeffrey jam�s se imagin� que llegara a ese extremo. Era como si su propia persona le importara un bledo.</p><p>���Por qu� has tardado tanto? -pregunt� Lena-. Tengo que ir a trabajar.</p><p>���Quieres que llame a Chuck?</p><p>Lena apret� los ojos.</p><p>���A ti qu� co�o te parece?</p><p>Jeffrey dej� pasar unos minutos para que Lena se diera cuenta de que deb�a medir su tono. Jeffrey sab�a que deb�a ser implacable con ella. Sin embargo, cada vez que la miraba acud�a a su mente una imagen del a�o anterior, cuando la encontr� clavada en el suelo, el cuerpo destrozado y el �nimo abatido. Arrancar aquellos clavos fue lo m�s dif�cil que Jeffrey hab�a hecho en su vida. Incluso ahora, aquel recuerdo le provocaba sudores fr�os, aunque experimentaba algo m�s. Estaba furioso� no s�lo furioso, sino cabreado como un mono. Despu�s de todo lo que Lena hab�a pasado, despu�s de haber sobrevivido a todo aquello, �por qu� se mezclaba con una basura como Ethan White?</p><p>��No tengo todo el d�a -dijo Lena.</p><p>��Entonces te sugiero que no me hagas perder el tiempo. -Como ella no respond�a, Jeffrey prosigui�-: Supongo que ayer te acostaste tarde.</p><p>���Y?</p><p>��Est�s hecha una mierda, Lena. �Vuelves a beber? �Es eso?</p><p>��No s� de qu� co�o me hablas.</p><p>��No seas idiota. Hueles como un vagabundo. Tienes la blusa manchada de v�mito.</p><p>Lena tuvo el decoro de parecer avergonzada antes de transformar de nuevo su rostro en un pu�o furioso.</p><p>��Vi tu bodega en la cocina -le dijo �l.</p><p>En uno de los estantes del armario, Jeffrey encontr� dos botellas de Jim Beam alineadas como soldados, esperando a que Lena las ingiriera. En el cubo de la basura hall� una botella vac�a de Maker's Mark. Hab�a un vaso vac�o en el lavabo que ol�a a alcohol, y otro junto a la cama que alguien hab�a volcado. Jeffrey hab�a crecido con un alcoh�lico. Conoc�a sus rituales, y conoc�a los signos.</p><p>���As� es como afrontas tu problema? -pregunt� Jeffrey-. �Escondi�ndote detr�s de una botella?</p><p>���De qu� problema me hablas? -le desafi� Lena.</p><p>��De lo que te pas� -dijo �l, pero se ech� atr�s, pues no quer�a seguir por ese camino. Decidi� atacar su ego-: Nunca te consider� una cobarde, Lena, pero �sta no es la primera vez que me sorprendes.</p><p>��Lo tengo todo bajo control.</p><p>��Ya lo veo -dijo Jeffrey, y la expresi�n de Lena aviv� su c�lera.</p><p>Su padre dec�a lo mismo cuando Jeffrey viv�a con �l, y �ste sab�a que no era m�s que una excusa, como ahora.</p><p>���Qu� sientes al echar la papilla antes de ir a trabajar por las ma�anas?</p><p>��Eso no me pasa.</p><p>���No? Di m�s bien que todav�a no te pasa.</p><p>Jeffrey a�n se acordaba de Jimmy Tolliver devolviendo en el v�ter en cuanto se despertaba, para entrar en la cocina en busca del primer trago del d�a.</p><p>��Mi vida no es asunto tuyo.</p><p>��Supongo que se te va el dolor de cabeza cuando le echas un chorro de bourbon al primer caf� -dijo Jeffrey abriendo y cerrando los pu�os, consciente de que deb�a controlar su ira antes de que el interrogatorio se le fuera de las manos. Sac� el frasco de pastillas que hab�a encontrado en su botiqu�n y las arroj� sobre la mesa-. �O esto tambi�n te ayuda?</p><p>Lena se qued� mirando el frasco, y Jeffrey se dio cuenta que su mente funcionaba a gran velocidad.</p><p>��Son analg�sicos.</p><p>��Algo bastante fuerte para un simple dolor de cabeza -dijo Jeffrey-. El Vicodin s�lo se vende con receta. Tal vez deber�a hablar con el m�dico que te lo recet�.</p><p>��No es para ese dolor, capullo. -Levant� las manos y le ense�� las cicatrices-. �Crees que esto se me pas� cuando sal� del hospital? �Crees que por arte de magia se me cur� y me qued� igual que antes?</p><p>Jeffrey mir� las cicatrices. De una de ellas manaba un hilillo de sangre que le resbalaba por la palma. Intent� mantener una expresi�n neutra al ofrecerle un pa�uelo.</p><p>��Toma -le dijo-. Est�s sangrando.</p><p>Lena se mir� la mano y la cerr�.</p><p>Jeffrey dej� el pa�uelo sobre la mesa, entre los dos. Le incomodaba ver que a Lena le era indiferente sangrar.</p><p>���Qu� dice Chuck cuando apareces borracha en el trabajo?</p><p>��En el trabajo no bebo -dijo Lena, y Jeffrey vio un destello de arrepentimiento en sus ojos antes de acabar la frase.</p><p>La hab�a pillado.</p><p>Ante el horror de Jeffrey, Lena comenz� a hurgarse la cicatriz, lo que hizo que �sta sangrara m�s.</p><p>��Basta -dijo Jeffrey, y puso la mano sobre la de ella. Apret� el pa�uelo en la palma de Lena, intentando detener la hemorragia.</p><p>Lena tragaba saliva con dificultad, y por un momento crey� que se pondr�a a llorar.</p><p>Jeffrey quiso que ella supiera que �l estaba preocupado.</p><p>��Lena -le dijo-, �por qu� te haces da�o de este modo?</p><p>Ella esper� un momento antes de apartar sus manos de las de �l. Las escondi� debajo de la mesa. Mir� el informe.</p><p>���Qu� es eso? -dijo. -Lena.</p><p>Lena neg� con la cabeza, y por la manera en que mov�a los hombros, Jeffrey se dio cuenta de que segu�a hurg�ndose la mano bajo la mesa.</p><p>��Vamos a acabar con esto -dijo ella.</p><p>Jeffrey mantuvo la carpeta cerrada, y sac� un papel doblado del bolsillo de su americana. Al abrir la p�gina, un destello en los ojos de la mujer delat� que sab�a lo que era. Lena hab�a visto suficientes informes del laboratorio para saber lo que Jeffrey ten�a entre manos. Desliz� la p�gina sobre la mesa hasta dejarla delante de ella.</p><p>��Es una comparaci�n entre el vello p�bico que encontramos en las bragas de la habitaci�n de Andy Rosen y una muestra del tuyo.</p><p>Lena neg� con la cabeza, sin mirar el documento.</p><p>��No tienes ninguna muestra del m�o.</p><p>��La obtuve de tu cuarto de ba�o.</p><p>��Hoy no. No has tenido tiempo.</p><p>��No -asinti� Jeffrey.</p><p>De pronto, Lena comprendi�. Frank hab�a forzado la cerradura del apartamento de Lena mientras ella estaba en la cafeter�a con Ethan. A Jeffrey le avergonzaba el m�todo, y no se lo hab�a confesado a Sara la noche anterior, pero supon�a que nadie se enterar�a de lo que hab�a hecho. Se dec�a que estaba ayudando a Lena, ya que ella no quer�a ayudarse a s� misma.</p><p>Lena habl� en un hilo de voz y, como un caramelo amargo, �l sinti� en la boca el sabor de saberse traicionado.</p><p>��Eso es obtenci�n ilegal de pruebas.</p><p>��No quer�as hablar conmigo -dijo Jeffrey, sabiendo que no era muy honesto ech�rselo en cara, como si fuera culpa de Lena. Intent� excusarse-: Pens� que eso te dejar�a limpia de toda culpa, Lena. No quer�a que parecieras sospechosa.</p><p>Lena se acerc� el informe del laboratorio para poder leerlo. De nuevo empez� a hurgarse la cicatriz. La culpa le golpe� en el pecho cuando vio que una gota de sangre ca�a sobre la p�gina en blanco.</p><p>Lena mir� el espejo que hab�a a un lado de la habitaci�n, pregunt�ndose qui�n habr�a al otro lado. Jeffrey le hab�a dicho a Frank que no dejara entrar a nadie, y que tampoco se quedara �l.</p><p>���Y bien? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Lena se reclin� en la silla, las manos a los lados, agarradas al asiento. Jeffrey se alegr� de verla furiosa, pues �sa era su aut�ntica personalidad.</p><p>��No s� qu� crees tener ah� -dijo se�alando el informe-, pero es imposible que nada en m� coincida con lo que hab�a en la habitaci�n del chico. -Se sent� m�s erguida-. Y adem�s, el vello no es admisible. Todo lo que puedes decir es que es microsc�picamente similar, �y sabes qu�? Me importa un huevo. Probablemente, el vello de la mitad de las chicas del campus resultar�a parecido. No tienes una mierda contra m�.</p><p>���Y qu� me dices de tus huellas?</p><p>���D�nde las encontraste?</p><p>���T� qu� crees?</p><p>��A tomar por culo.</p><p>Lena se levant� pero no se fue, probablemente porque sab�a que Jeffrey se lo impedir�a.</p><p>La dej� quedarse de pie, sinti�ndose una est�pida, durante unos minutos antes de decirle:</p><p>���Quieres hablarme de tu novio?</p><p>Ella le atraves� con la mirada.</p><p>��No es mi novio.</p><p>��No creo que pertenezcas a una asociaci�n racista.</p><p>Lena abri� la boca, pero Jeffrey no supo si de sorpresa o porque estaba pensando contestarle algo sin delatar a Ethan.</p><p>��S�, vale, tampoco me conoces tanto, �no?</p><p>���Es el que est� pintando con aerosol toda esa mierda por el campus?</p><p>Ella solt� una risotada.</p><p>���Por qu� no hablas con Chuck de todo esto?</p><p>��Ya habl� con �l esta ma�ana. Me dijo que te hab�a pedido que averiguaras qui�n lo hab�a hecho, pero que te lo estabas tomando con calma.</p><p>��Eso es una trola -dijo Lena, y Jeffrey no supo si creer a Lena o a Chuck.</p><p>Dos d�as atr�s, la elecci�n habr�a sido f�cil. Pero ahora�</p><p>��Si�ntate, Lena. -Ella tard� unos segundos en sentarse-. �Sab�as que Ethan estaba en libertad condicional?</p><p>Lena se cruz� de brazos.</p><p>���Y?</p><p>Jeffrey tan s�lo fue capaz de mirarla fijamente, esperando que su silencio la hiciera entrar en raz�n.</p><p>���Eso es todo? -pregunt� Lena.</p><p>��Tu novio casi mata a una chica a golpes en Connecticut -dijo Jeffrey-. Por cierto, �c�mo va tu ojo?</p><p>Ella se llev� un dedo al ojo a la funerala.</p><p>���Lena?</p><p>Si esa informaci�n la hab�a asustado, se recuper� enseguida.</p><p>��No voy a presentar cargos contra el departamento, si a eso te refieres. Un accidente le pasa a cualquiera.</p><p>��A lo mejor Tessa fue apu�alada por accidente -sugiri� Jeffrey.</p><p>��A lo mejor.</p><p>Lena se encogi� de hombros.</p><p>��O a lo mejor a alguien no le gustaba que una mujer blanca fuera a dar a luz el hijo de un negro. -Lena no reaccion�-. A lo mejor a alguien no le gustaba que hubiera dos jud�os en el campus.</p><p>���Dos?</p><p>��No me mientas, Lena. S� que estabas al corriente de que Ellen Schaffer tambi�n lo era. Jeffrey golpe� la carpeta con el dedo-. H�blame de tu novio.</p><p>Lena se incorpor�.</p><p>��Ethan no est� implicado en esto, y lo sabes.</p><p>���Lo s�? -pregunt� Jeffrey-. Dime lo que s�, Lena. -Cont� con los dedos-. S� que estuviste en la habitaci�n de Andy Rosen, y s� que has mentido al respecto. S� que Andy Rosen y Ellen Schaffer est�n muertos, y s� que las dos muertes se escenificaron para que parecieran suicidios.</p><p>Jeffrey se call�, esperando que ella dijera algo. Al ver que no lo hac�a, continu�.</p><p>��S� que Tessa Linton fue apu�alada por un hombre de complexi�n enjuta, con el pelo muy corto y que no ten�a ninguna coartada el domingo por la tarde�</p><p>��Yo vi al atacante -le interrumpi� Lena-. No era Ethan. El tipo era m�s alto y m�s recio.</p><p>���Ah, s�? Pues la descripci�n de Matt difiere de la tuya; curioso, �verdad?</p><p>��Eso es una chorrada. Ethan no est� implicado.</p><p>��Pues expl�camelo, Lena.</p><p>Lena encontr� la misma laguna en el gui�n de los hechos que hab�a encontrado Sara la noche anterior.</p><p>���Crees que alguien escenific� el suicidio de Rosen y se qued� rondando por ah�, a la espera de que a Tessa Linton le entraran ganas de mear para apu�alarla? Eso es una estupidez. -Hizo una pausa para aclarar las ideas-. �Y qui�n co�o conoce a Tessa Linton, por no hablar de que est� al corriente de que folla con un negro? Estoy segura de que el que la apu�al� no lo sab�a. �Crees que la gente del campus pierde el culo por saber qu� hace una fontanera? -Frunci� el ce�o-. Eso es perder el tiempo. No tienes nada.</p><p>��S� que bebes demasiado. -Lena tens� el cuerpo-. �Tienes lagunas de memoria? A lo mejor hay algo que no recuerdas.</p><p>��Te he dicho que no conoc�a a Andy Rosen -insisti�.</p><p>���Por qu� pareciste sorprendida cuando en la colina pronunci� su nombre?</p><p>��No me acuerdo de eso.</p><p>��Yo s� -dijo �l, meti�ndose en el bolsillo el informe del laboratorio.</p><p>���Qu� me dices de Chuck? -le espet� Lena.</p><p>Jeffrey se reclin� en su silla. La mir� fijamente y se pregunt� si beber demasiado le estaba aguando el cerebro.</p><p>��Chuck estaba contigo la ma�ana en que encontramos a Andy Rosen, �verdad?</p><p>Asinti� con un movimiento r�gido, la cabeza gacha para que �l no pudiera leer su expresi�n.</p><p>Jeffrey le hizo repasar los hechos como si estuviera hablando con una colegiala.</p><p>��Y estaba con Andy cuando Tessa fue apu�alada. -Hizo una pausa-. A menos que creas que le brotaron alas y fue volando tras ella y volvi� cuando acab� de apu�alarla.</p><p>Lena lo fulmin� con la mirada, y Jeffrey se dijo que deb�a de estar bastante desesperada si se aferraba a un clavo ardiendo. Naturalmente, la desesperaci�n era producto del miedo. Ocultaba algo, y Jeffrey ten�a una idea bastante aproximada de por qu�. Cogi� el informe y lo abri� delante de ella.</p><p>���Ethan te habl� de esto? -le pregunt�.</p><p>Lena vacil�, pero al fin le pudo la curiosidad. Jeffrey la observ� leer la lista de arrestos de Ethan. Lo miraba por encima, pasando las p�ginas r�pidamente a medida que se enteraba de su s�rdido pasado.</p><p>Esper� a acabar antes de decirle:</p><p>��Su padre formaba parte de la Supremac�a Blanca.</p><p>Lena se�al� las p�ginas con la cabeza.</p><p>��Aqu� dice que es predicador.</p><p>��Tambi�n lo era Charles Manson -observ� Jeffrey-. Y David Koresh. Y Jim Jones.</p><p>��Yo no s�</p><p>��Ethan se cri� en medio de todo eso, Lena. Lo educaron en el odio.</p><p>Lena se ech� hacia atr�s, y volvi� a cruzar los brazos sobre el pecho. Jeffrey la estudi� atentamente, pregunt�ndose si todo eso le resultaba nuevo o si White ya se lo hab�a contado, aunque a su manera.</p><p>��Le acusaron de agresi�n cuando ten�a diecisiete a�os -le inform� Jeffrey.</p><p>��Desestimaron el caso.</p><p>��Porque la chica estaba demasiado asustada para testificar.</p><p>Lena hizo un gesto despectivo en direcci�n al informe.</p><p>��Est� en libertad condicional por pasar cheques sin fondos en Connecticut. Vaya cargos.</p><p>Jeffrey se la qued� mirando, ya que no pod�a hacer otra cosa. Intent� hacerle ver la verdad.</p><p>��Hace cuatro a�os las marcas de los neum�ticos de su cami�n le situaban en el lugar en que una chica fue violada y asesinada.</p><p>���Le situaban en la escena como a m�? -pregunt� Lena, sarc�stica.</p><p>��La chica fue violada y luego asesinada -repiti� Jeffrey-. El esperma extra�do de la vagina y el recto demostr� que al menos la hab�an violado seis tipos antes de matarla a palos. -Hizo una pausa-. Seis tipos, Lena. Son suficientes para tenerla inmovilizada mientras es violada por cada uno de ellos.</p><p>Ella le mir� inexpresiva.</p><p>��El cami�n de Ethan estaba all�.,</p><p>Lena se encogi� de hombros, pero Jeffrey se dio cuenta de que comenzaba a desmoronarse.</p><p>��As� fue como le hicieron cantar, Lena. Las marcas de neum�ticos coincid�an con las de su cami�n. Ya sab�an d�nde encontrarle, pues estaba fichado por cosas como �sa. -Dio unos golpecitos sobre la carpeta-. �Sabes lo que hizo? �Sabes lo que hizo tu novio? Traicion� a sus amigos para salvar el pellejo, y, como toda rata que se precie, admiti� que estaba all�, pero jur� sobre un mont�n de Biblias que �l no la hab�a tocado.</p><p>Lena no dijo nada.</p><p>���Crees que se qued� sentado en el cami�n, Lena? �Crees que se qued� all� sentado mientras los dem�s la violaban? �O no crees que �l tambi�n tuvo su raci�n? �Acaso no crees que �l tambi�n le sujet� las manos para que la chica no los ara�ara? A lo mejor ayud� a separarle las piernas para facilitarles el trabajo, o a lo mejor le puso la mano en la boca para que no chillara.</p><p>Lena segu�a sin decir nada.</p><p>��En cualquier caso, conced�mosle el beneficio de la duda. �Te parece bien? -pregunt� Jeffrey-. Supongamos que se qued� sentado en el cami�n. Supongamos que se qued� mirando c�mo la violaban. A lo mejor eso ya le bastaba para correrse, viendo c�mo le hac�an da�o, sabiendo que estaba indefensa y que �l pod�a salvarla y no lo hac�a.</p><p>Lena empez� a hurgarse otra vez la herida, y Jeffrey no apart� la vista de sus ojos, procurando no mirarle la mano.</p><p>��Seis tipos, Lena. �Cu�nto tardar�an seis tipos en violarla mientras tu novio estaba sentado en el cami�n mirando� si es que eso era lo �nico que hac�a, mirar? -Lena no dec�a nada-. Y luego la mataron a palos. Diablos, no s� por qu� se molestaron. Cuando acabaron con ella, se desangraba por todos los lugares por donde se la hab�an follado.</p><p>Lena se mordi� el labio, se mir� las manos. Ahora le manaba sangre de la palma, pero ella parec�a no darse cuenta. Jeffrey baj� la guardia un momento, incapaz de callar.</p><p>���C�mo puedes protegerle? -pregunt�-. �C�mo puedes haber sido polic�a diez a�os y ahora proteger a una basura como �sa?</p><p>Sus palabras parec�an dar en la diana, as� que prosigui�.</p><p>��Lena, es un mal bicho. No s� qu� relaci�n tienes con �l, pero� �Cristo! Eres polic�a. Ya sabes c�mo estos capullos consiguen esquivar la ley. Por cada chorrada en la que le han pillado, hay una docena de delitos graves de los que ha logrado escapar. Jeffrey volvi� a intentarlo.</p><p>��Su padre estuvo en la trena, en una prisi�n federal, por vender armas. Y no estamos hablando de pistolas. Traficaba con rifles de alta precisi�n y ametralladoras. -Hizo una pausa, a la espera de que ella dijera algo. Al ver que callaba, a�adi�-: �Ethan te ha hablado de su hermano?</p><p>��S� -contest� Lena con tanta brusquedad que Jeffrey supo que ment�a.</p><p>���Sabes que est� en la c�rcel?</p><p>��S�.</p><p>���Sabes que est� en el corredor de la muerte por asesinar a un negro? -Hizo otra pausa-. No era s�lo un negro. Era un polic�a negro.</p><p>Lena clav� la vista en la mesa, le temblaba una pierna, aunque �l sab�a que el temblor se deb�a a que estaba nerviosa o col�rica.</p><p>��Es un mal bicho, Lena.</p><p>Ella neg� con la cabeza, aunque ten�a suficientes pruebas ante s�.</p><p>��Te he dicho que no es mi novio.</p><p>��Sea lo que sea, es un cabeza rapada. Tanto da que se haya dejado crecer el pelo o haya cambiado de nombre. Sigue siendo un cabr�n racista, igual que su padre, igual que su hermano, el asesino de polic�as.</p><p>��Y yo soy medio hispana -le replic� Lena-. �Has pensado en ello? �Qu� hace con alguien como yo si es racista?</p><p>��Buena pregunta -dijo Jeffrey-. A lo mejor quieres contest�rtela la pr�xima vez que te mires al espejo.</p><p>Lena dej� de hurgarse la mano y apret� las palmas sobre la mesa.</p><p>��Escucha -comenz� Jeffrey-, s�lo te lo dir� una vez. No s� en qu� est�s metida, pero sea lo que sea, si ese tipo est� implicado, tienes que cont�rmelo. No puedo ayudarte si te involucras a�n m�s.</p><p>Lena se mir� las manos, sin hablar, y �l sinti� ganas de agarrarla y zarandearla para obligarla a decir algo sensato. Quer�a que le explicara c�mo era posible que anduviera con un asqueroso racista de mierda como Ethan White, y que lo que de verdad deseaba era que ella le dijera que todo era un enorme malentendido y que lo lamentaba. Y que iba a dejar de beber.</p><p>Pero todo lo que dijo Lena fue:</p><p>��No s� de qu� me est�s hablando.</p><p>Jeffrey ten�a que volver a intentarlo.</p><p>��Si me est�s ocultando algo� -dijo, con la esperanza de que ella acabara la frase.</p><p>Pero no fue as�.</p><p>Prob� con otra t�ctica.</p><p>��No hay manera de que te reincorpores al cuerpo si sigues vi�ndote con ese tipo.</p><p>Lena levant� la cabeza, y por primera vez Jeffrey ley� su expresi�n con total claridad: sorpresa.</p><p>Ella se aclar� la garganta, como si le costara hablar.</p><p>��No sab�a que hubiera alguna posibilidad de volver.</p><p>Jeffrey record� que ahora trabajaba para Chuck, y le doli� igual que el d�a en que se enter�.</p><p>��No deber�as trabajar para ese capullo.</p><p>��S�, bueno -dijo, a�n con un hilo de voz-. El capullo para el que trabajaba antes me dej� bien claro que ya no me necesitaba. -Lena mir� su reloj-. Por cierto, llego tarde al trabajo.</p><p>��No te vayas as� -le rog� Jeffrey, consciente de que le estaba suplicando-. Por favor, Lena. Yo s�lo� por favor.</p><p>Lena solt� una risotada, haci�ndole quedar como un idiota.</p><p>���Te dije que hablar�a contigo! -exclam�-. A menos que tengas alg�n cargo contra m�, me largo de aqu�.</p><p>Jeffrey se reclin� en la silla, deseando que Lena le diera una explicaci�n.</p><p>���Jefe? -pregunt� Lena, con tan poco respeto como le fue humanamente posible.</p><p>Jeffrey hoje� la carpeta, leyendo en voz alta la lista de cargos que nunca hab�an llegado a la sala del tribunal.</p><p>��Incendio provocado. Agresi�n grave. Robo de coches a gran escala. Violaci�n. Asesinato.</p><p>��Parece un best seller -dijo Lena, poni�ndose en pie-. Gracias por la charla.</p><p>��La chica -insisti� Jeffrey-. La que fue violada y asesinada a golpes mientras �l estaba sentado en su cami�n y miraba. -Lena sigui� all� y �l prosigui�-. �Sabes qui�n era?</p><p>Ella le replic� enseguida. -�Blancanieves?</p><p>��No -contest� Jeffrey cerrando la carpeta-. Era su novia.</p><empty-line/><p>Jeffrey estaba sentado en su coche delante del edificio de la asociaci�n de estudiantes, mirando a un grupo de mujeres que pegaban carteles en las farolas del patio. Todas eran j�venes, de aspecto saludable, vestidas con ch�ndal o sudadera. Cualquiera de ellas podr�a haber sido Ellen Schaffer. Cualquiera de ellas podr�a ser la pr�xima v�ctima.</p><p>Hab�a ido a decirle a Brian Keller que era probable que su hijo hubiera sido asesinado. Jeffrey quer�a ver cu�l era la reacci�n del hombre ante la noticia. Tambi�n deseaba averiguar qu� era lo que Keller no quiso decirle delante de su mujer. Jeffrey ten�a la esperanza de que �ste le proporcionara una pista s�lida. De hecho, lo �nico que ten�a era a Lena, y no pod�a aceptar que ella estuviera implicada.</p><p>La noche anterior Sara le hab�a se�alado las diferencias entre la escena del crimen de Andy Rosen y la de Ellen Schaffer. Si alguien prepar� la de Andy Rosen, hizo un trabajo de primera. Pero lo de Ellen Schaffer era otro asunto. Aun cuando el asesino no se hubiera dado cuenta de que hab�a aspirado un diente, la flecha dibujada en el patio era una mofa bastante evidente. En cierto momento, Sara hab�a sugerido que las diferencias entre ambos cr�menes pod�an indicar que quiz�s hab�a dos asesinos. Jeffrey hab�a desechado la idea, pero despu�s de ver a Lena y Ethan juntos ya no sab�a qu� pensar.</p><p>En la sala de interrogatorios, Lena se hab�a mostrado distinta, comport�ndose como una perfecta desconocida. El hecho de que no s�lo hubiera defendido el pasado de Ethan White, sino negado que le hubiera hecho da�o, hac�a que Jeffrey se cuestionara todo lo que hab�a explicado hasta ahora sobre el caso. Llevaba mucho tiempo siendo polic�a, y hab�a visto c�mo los maltratadores embaucaban incluso a las mujeres m�s fuertes. Era asombroso comprobar lo parecidos que eran los m�todos de todos ellos y cu�n f�cilmente algunas mujeres se dejaban engatusar. En esos momentos hab�a miles de mujeres en presidio porque las hab�an pillado en posesi�n de la droga de sus parejas. Y algunos miles m�s hab�an cometido alg�n delito porque la c�rcel era el �nico lugar donde pod�an protegerse de los malos tratos.</p><p>En Birmingham, cuando Jeffrey era patrullero, hab�a acudido al menos diez veces a socorrer a la misma mujer. Era directora de comunicaciones de una empresa internacional, y ten�a dos t�tulos de Auburn. Casi un millar de personas en el mundo pod�an responder por ella, y cada vez que Jeffrey acud�a a su casa porque le llamaban los vecinos, ella se quedaba en la entrada, con la cara ensangrentada, las ropas destrozadas, diciendo que se hab�a ca�do por las escaleras. Su marido era un capullo canijo que se calificaba a s� mismo de padre hogare�o. De hecho, era un alcoh�lico incapaz de conservar un empleo y que viv�a del dinero de su mujer. Al igual que casi todos los maltratadores, era amable y encantador y no ve�a el aspecto que ten�a su mujer cuando acababa de sacudirle. En la actualidad, un polic�a no necesitaba el testimonio de una mujer para arrestar a un maltratador, pero en aquella �poca las leyes proteg�an al marido.</p><p>Jeffrey se acordaba de un caso en particular. Estaba en la puerta de la casa, helado de fr�o, viendo c�mo la sangre le resbalaba por la pierna de la v�ctima y formaba un charco a sus pies a causa de Dios sabe qu�, mientras ella insist�a en que su marido era un buen hombre que nunca le hab�a puesto la mano encima. De hecho, la �nica vez que Jeffrey vio que el marido la tocara fue cuando la enterraron. Meti� una mano dentro del ata�d y le dio unas palmaditas en la cabeza, y a continuaci�n le ofreci� a Jeffrey la mayor sonrisa de hijoputa que �ste hab�a visto y le dijo:</p><p>��Ese �ltimo pelda�o era mortal.</p><p>Jeffrey trabaj� dos a�os con el forense intentando conseguir pruebas contra ese capullo, pero mientras que era f�cil demostrar que alguien se hab�a ca�do por las escaleras y roto el cuello, demostrar que le hab�an empujado era m�s dif�cil.</p><p>Todo eso le hizo pensar en Lena y en c�mo se hab�a comportado aquella ma�ana. Ten�a raz�n en lo de que el vello encontrado s�lo la relacionaba con Andy Rosen de manera circunstancial. Un buen abogado encontrar�a una explicaci�n a la huella del libro. Jeffrey hab�a ense�ado a Lena todo lo que sab�a, y no ignoraba que estaba familiarizada con las interioridades de la investigaci�n forense. Lena habr�a sido meticulosa. Habr�a sabido c�mo eliminar cualquier pista. Y Jeffrey se preguntaba: �era capaz de hacerlo? �Estaba tan colgada de Ethan White que har�a cualquier cosa para encubrirle?</p><p>Jeffrey ten�a que considerar todos los hechos, y �stos convert�an a Lena en sospechosa, sobre todo considerando su actitud hostil en el interrogatorio. S�lo le hab�a faltado desafiarlo a que encajara todas las piezas del rompecabezas.</p><p>Aunque se resist�a a ello, Jeffrey se oblig� a considerar la posibilidad de que hubiera dos asesinos, planteada la noche anterior por Sara: uno que hubiera matado a Andy y apu�alado a Tessa y el otro que hubiera acabado con la vida de Ellen Schaffer. El punto d�bil de ese razonamiento aparec�a al llegar al atacante de Tessa en el bosque. Despu�s de echarle un vistazo al historial de Ethan White y de hablar con Lena, Jeffrey ten�a que considerar una variante de esa teor�a.</p><p>Ethan pod�a haber matado a Andy Rosen. Lena pod�a haber llegado tarde a la escena del crimen. Llamar�a a Ethan por el m�vil para decirle que Tessa estaba en el bosque. No hab�a manera de saber d�nde estaba ninguno de los dos cuando Ellen Schaffer se mat�, pero sab�a que Lena se habr�a dado cuenta de que el cartucho no era del mismo calibre que el rifle. Sab�a m�s de armas que cualquier hombre que Jeffrey hubiera conocido. Le consolaba poco el hecho de que Lena quiz� s�lo fuera c�mplice. Seg�n la ley de Georgia, era tan culpable como Ethan.</p><p>Se frot� los ojos, pensando que todo eso era rid�culo. Lena era polic�a, por mucho que no llevara placa. Cometer un asesinato, o incluso participar como c�mplice, era algo que no har�a nunca, por mucho encanto que tuviera Ethan White. Eso era una locura, y la �nica raz�n que hab�a para sospechar de ella era que no colaboraba. Pero como Sara hab�a se�alado, a Lena le gustaba hacerse la dif�cil.</p><p>Sac� el m�vil y llam� al despacho de Kevin Blake. Al decano de Grant Tech le gustaba dar la impresi�n de que era un hombre muy ocupado, pero Jeffrey sab�a con certeza que pasaba casi todo el d�a en el campo de golf. Quer�a concertar una cita con �l para ponerle al corriente del caso antes de que se largara. La secretaria de Blake le pas� de inmediato.</p><p>��Jeffrey -dijo Blake.</p><p>Estaba usando el manos libres, y si la tensi�n de la voz de Blake no era bastante para advertirle de que no estaba solo en su despacho, el manos libres se lo confirm�.</p><p>���D�nde est�s? -le pregunt� Blake.</p><p>��En el campus -contest� Jeffrey.</p><p>Keller le hab�a dicho a Frank que estar�a todo el d�a en el laboratorio si Jeffrey quer�a hablar con �l a solas. Antes de lo de esta ma�ana con Lena, Keller era el mejor camino que pod�a explorar. Jeffrey sab�a que ser�a muy f�cil desviarse del tema, pero ahora no pod�a hacer nada con Lena, y sab�a que no pod�a ir a por Ethan White sin nada con que apretarle las tuercas.</p><p>��Estoy con Albert Gaines y con Chuck. �bamos a llamarte a la comisar�a para ver si pod�as pasarte -inform� Blake.</p><p>Jeffrey reprimi� el exabrupto que pugnaba por salir de su boca.</p><p>��Eh, jefe -dijo Chuck, y Jeffrey se imagin� la expresi�n de suficiencia de �ste al hablarle-. Le hemos guardado caf� y unos donuts.</p><p>Se oy� un gru�ido, probablemente emitido por Albert Gaines.</p><p>��Jeffrey, �podr�as pasarte por mi despacho? Nos gustar�a hablar contigo -rog� Blake.</p><p>��Puedo estar all� dentro de una hora -le dijo Jeffrey, pensando que antes se dejar�a cortar el cuello que acudir corriendo cuando ellos chasqueaban los dedos-. Tengo que seguir una pista.</p><p>��Oh -exclam� Blake, pensando quiz� que deber�a posponer su partido de golf-. �Seguro que no puede venir ahora?</p><p>Albert Gaines volvi� a refunfu�ar algo. Era un hombre avinagrado, y exig�a respuestas de sus subordinados, pero siempre hab�a apoyado a Jeffrey.</p><p>Era evidente que a Blake le hab�a ca�do una bronca. Su tono fue brusco cuando dijo:</p><p>��Entonces le veremos dentro de una hora, jefe.</p><p>Jeffrey cerr� el m�vil, y lo mantuvo en la barbilla mientras el grupo de chicas se desplazaba hacia la siguiente zona del patio. Sali� del coche y se dirigi� hacia la asociaci�n de estudiantes, deteni�ndose para echar un vistazo a los carteles. En la parte superior hab�a una foto borrosa en blanco y negro de Ellen Schaffer, y aparte otra, a�n m�s borrosa, de Andy Rosen. Debajo se le�an las palabras �Vigilia con velas�. Se daba una hora y un lugar, junto con un nuevo n�mero de tel�fono para ayuda a suicidas que hab�a sido creado en colaboraci�n con el centro de salud mental.</p><p>���Cree que servir� de algo?</p><p>Jeffrey dio un respingo, sobresaltado, al o�r la voz de Jill Rosen.</p><p>��Doctora Rosen�</p><p>Jill -le corrigi� ella-. Siento haberle asustado.</p><p>��No pasa nada -la disculp� Jeffrey.</p><p>La mujer ten�a peor aspecto que el d�a anterior. Sus ojos estaban tan hinchados de llorar que apenas se le ve�an, y estaba demacrada. Llevaba un jersey de manga larga de cuello alto con cremallera. Mientras hablaba con Jeffrey se apretaba el cuello con las dos manos para combatir el fr�o.</p><p>��Menuda pinta tengo -se disculp�.</p><p>��En ese momento me dispon�a a hablar con su marido -dijo Jeffrey, pensando que hab�a echado a perder la oportunidad de hablar con Keller a solas.</p><p>��Est� al llegar -le explic� ella, sacando un juego de llaves-. Tiene dos juegos -coment�-. Le dije que nos encontrar�amos aqu�. Necesitaba salir de casa.</p><p>��Me sorprendi� saber que ven�a a trabajar.</p><p>��El trabajo le ayuda a recuperarse. -Sonri� con languidez-. Es un buen lugar donde esconderte mientras todo se desmorona a tu alrededor.</p><p>Jeffrey sab�a exactamente a qu� se refer�a. Despu�s de que Sara se divorciara de �l, lo �nico que hac�a era trabajar; de no haber tenido un empleo al que acudir todos los d�as, se habr�a vuelto loco.</p><p>��Si�ntese -le invit� Jeffrey, indicando un banco-. �C�mo lo lleva?</p><p>Rosen espir� lentamente al sentarse.</p><p>��No s� qu� responder a esa pregunta.</p><p>��Supongo que es una pregunta bastante est�pida.</p><p>��No -le asegur� ella-. Es algo que me he estado preguntando �ltimamente. ��C�mo lo llevo?� Se lo har� saber en cuanto obtenga una respuesta.</p><p>Jeffrey se sent� junto a ella, mirando el patio del campus. Algunos estudiantes se sentaron en el c�sped para almorzar, mientras extend�an una manta y sacaban unos s�ndwiches de sus bolsas de papel marr�n.</p><p>Rosen tambi�n contemplaba a los estudiantes. Ten�a el borde del cuello del su�ter en la boca. Estaba tan deshilachado que Jeffrey dedujo que era un h�bito nervioso.</p><p>��Creo que voy a dejar a mi marido -dijo ella.</p><p>Jeffrey la mir� pero no dijo nada. Se dio cuenta de que le costaba hablar.</p><p>��Quiere marcharse. Irse de Grant. Empezar de nuevo. Yo no puedo empezar de nuevo. No puedo.</p><p>Baj� la mirada.</p><p>��Querer marcharse es comprensible -dijo Jeffrey, invit�ndola a continuar hablando.</p><p>Rosen se�al� el campus con una inclinaci�n de cabeza.</p><p>��Llevo aqu� casi veinte a�os. Hemos echado ra�ces aqu�, para bien o para mal. Esa cl�nica forma parte de mi vida.</p><p>Jeffrey guard� silencio durante unos instantes. Al ver que ella callaba, le pregunt�:</p><p>���Le ha dicho por qu� quiere marcharse?</p><p>Rosen neg� con la cabeza, pero no porque no supiera el porqu�. Su voz reflejaba una tristeza casi insoportable, como si hubiera decidido admitir la derrota.</p><p>��Una reacci�n t�pica de �l. Bravuconea como si fuera muy macho, pero al primer inconveniente huye con el rabo entre las piernas.</p><p>��Lo dice como si no fuera la primera vez.</p><p>��Y no lo es -le confirm�.</p><p>Jeffrey insisti�.</p><p>���De qu� huye?</p><p>��De todo -dijo ella, pero no le dio detalles-. Toda mi vida laboral se basa en ayudar a la gente a enfrentarse con su pasado, y sin embargo soy incapaz de ayudar a mi marido a enfrentarse con sus demonios. -Con voz m�s serena, a�adi�-: Ni siquiera puedo ayudarme a m� misma.</p><p>���Y cu�les son sus demonios?</p><p>��Los mismos que los m�os, supongo. Cada vez que giro por una esquina, espero encontrarme con Andy. Estoy en casa, oigo un ruido y miro por la ventana, esperando verle subir las escaleras de su habitaci�n. Para Brian, que trabaja en el laboratorio, tiene que ser m�s duro. S� que es m�s duro. Tiene que entregar su trabajo en una fecha l�mite. Hay en juego much�simo dinero. Lo s�. S� de qu� va todo eso.</p><p>Hab�a levantado la voz, y Jeffrey percibi� en ella una c�lera que llevaba tiempo gest�ndose.</p><p>���Es por lo de su aventura?</p><p>���Qu� aventura? -pregunt� Rosen. Su sorpresa parec�a aut�ntica.</p><p>��Corre un rumor -le explic� Jeffrey, y le entraron ganas de desmontarle los dientes de una patada a Carter-. Alguien me cont� que Brian estaba liado con una estudiante.</p><p>��Dios m�o -musit� Rosen, cubri�ndose los labios con el cuello del su�ter-. Casi desear�a que fuera cierto. �No le parece horrible? -pregunt�-. Significar�a que hay algo que le importa aparte de su querid�sima investigaci�n.</p><p>��Su hijo le importaba -dijo Jeffrey, recordando la discusi�n del d�a anterior.</p><p>Rosen hab�a acusado a Keller de no preocuparse por su hijo hasta que muri�.</p><p>��Le iba a rachas -prosigui� Rosen-. El coche. La ropa. El televisor. Le compraba cosas. Era su manera de demostrar su cari�o.</p><p>Hab�a algo m�s que ella intentaba decirle, pero Jeffrey no sab�a qu�.</p><p>���Ad�nde quiere irse?</p><p>���Qui�n sabe? -respondi� Rosen-. Es como una tortuga. Cuando ocurre algo malo, esconde la cabeza y espera a que pase. -Sonri�, d�ndose cuenta de que ella tambi�n escond�a la cabeza en el cuello de su su�ter-. Era para ilustrar el s�mil.</p><p>�l sonri� a su vez.</p><p>��Simplemente no puedo. No puedo seguir viviendo as�. -Mir� a Jeffrey-. �Me enviar� la factura de esta sesi�n, o debo pagarle ahora?</p><p>�l volvi� a sonre�r, deseando que continuara.</p><p>��Supongo que su trabajo es muy parecido al m�o. Escucha hablar a la gente e intenta imaginar lo que realmente intentan decir.</p><p>���Y usted qu� intenta decir? Rosen consider� la pregunta.</p><p>��Que estoy cansada -dijo-. Quiero una vida� la que sea. Si todos estos a�os he estado con Brian ha sido porque pensaba que era lo mejor para Andy, pero ahora que ya no est�</p><p>Se ech� a llorar, y Jeffrey sac� su pa�uelo. No se dio cuenta de que estaba manchado de la sangre de Lena hasta que se lo entreg� a Rosen.</p><p>Jeffrey se disculp�.</p><p>��Lo siento.</p><p>���Se ha cortado?</p><p>��Lena se cort� -dijo Jeffrey, observando atentamente su reacci�n-. Habl� con ella esta ma�ana. Ten�a un corte debajo del ojo. Alguien la golpe�.</p><p>Un destello de preocupaci�n asom� a los ojos de la mujer, pero no dijo nada.</p><p>��Sale con alguien -explic�. Parec�a que Rosen se esforzaba por mantener la boca cerrada-. Esta ma�ana fui a su apartamento y �l estaba con ella.</p><p>Rosen no le dijo que continuara, pero sus ojos se lo suplicaban. Era evidente que tem�a por la seguridad de Lena.</p><p>��Ten�a un corte en el ojo y la mu�eca magullada, como si alguien hubiera forcejeado con ella. -Hizo una brev�sima pausa-. Ese tipo tiene antecedentes, doctora Rosen. Es un hombre muy peligroso y violento.</p><p>Rosen estaba sentada en el borde del banco, y casi le suplicaba con la mirada que siguiera.</p><p>��Ethan White -dijo Jeffrey-. �Le suena el nombre?</p><p>��No -le dijo Rosen-. �Deber�a?</p><p>��Ten�a la esperanza de que le sonara -dijo, porque eso indicar�a que exist�a una conexi�n entre Andy Rosen y Ethan White.</p><p>���Es grave? -pregunt� Rosen.</p><p>��Por lo que he podido ver, no -dijo Jeffrey-. Pero no deja de hurgarse la mano. Le sangra y, a pesar de ello, contin�a hurg�ndose la cicatriz.</p><p>Rosen volvi� a apretar los labios.</p><p>��No s� c�mo ayudarla a que se aparte de �l -dijo Jeffrey-. No s� c�mo ayudarla.</p><p>Rosen mir� a lo lejos, fij�ndose de nuevo en los estudiantes. -S�lo ella puede ayudarse -asegur� Rosen, y su tono otorg� un significado m�s profundo a sus palabras.</p><p>���Era paciente suya? -pregunt� Jeffrey, rezando a Dios por que as� fuera.</p><p>��Sabe que no puedo darle esa informaci�n.</p><p>��Lo s� -dijo Jeffrey-, pero si, hipot�ticamente, pudiera, me ayudar�a a resolver un interrogante.</p><p>Ella le mir�.</p><p>���Qu� interrogante es �se?</p><p>��Cuando est�bamos junto al r�o, Chuck pronunci� el nombre de su hijo, y Lena pareci� sorprendida, como si le conociera -dijo Jeffrey, elaborando la explicaci�n a medida que hablaba-. �Podr�a ser posible que cuando Lena dijo �Rosen�, como si le sonara el nombre, lo dijera porque la conoc�a a usted, y no a Andy?</p><p>La mujer pareci� pensar c�mo responder a Jeffrey sin comprometer su reputaci�n.</p><p>��Doctora Rosen�</p><p>Ella se reclin� en el banco, acerc�ndose a�n m�s el cuello del su�ter.</p><p>��Ah� viene mi marido.</p><p>Jeffrey intent� ocultar su exasperaci�n. Keller estaba a unos quince metros, y Rosen podr�a haber respondido a la pregunta de Jeffrey si �sta hubiera querido.</p><p>Jeffrey salud� al hombre.</p><p>��Doctor Keller.</p><p>Keller pareci� perplejo al ver a Jeffrey y a su mujer juntos.</p><p>���Ocurre algo? -pregunt�.</p><p>Jeffrey se levant� y le indic� a Keller que se sentara, pero �ste hizo caso omiso y le pregunt� a su mujer:</p><p>���Tienes mis llaves?</p><p>Ella le entreg� el juego de llaves, sin mirarle.</p><p>��Debo volver al trabajo -dijo Keller-. Jill, deber�as irte a casa.</p><p>Rosen se incorpor� para ponerse en pie.</p><p>��Debo decirles algo a los dos -advirti� Jeffrey, e hizo una se�a a Rosen para que permaneciera sentada-. Se trata de Andy.</p><p>Keller lo mir� de una forma que daba a entender que su hijo era en lo �ltimo en que estaba pensando en esos momentos.</p><p>��Quiero dec�rselo antes de que lo sepa todo el campus -dijo Jeffrey-. No estoy seguro de que la muerte de su hijo fuera un suicidio.</p><p>���Qu�? -exclam� Rosen.</p><p>��No puedo excluir la posibilidad de que fuera asesinado -les comunic� Jeffrey.</p><p>Keller dej� caer las llaves, pero no las recogi�.</p><p>��No hemos encontrado nada concluyente en la autopsia de Andy, pero en el caso de Ellen Schaffer�</p><p>���La chica de ayer? -pregunt� Rosen.</p><p>��S�, se�ora -dijo Jeffrey-. No hay duda de que fue asesinada. Teniendo en cuenta que su muerte fue escenificada para que pareciera suicidio, tenemos que cuestionarnos las circunstancias que rodearon la muerte de su hijo. Honestamente, no puedo decir que tengamos nada que demuestre que su hijo no se suicid�, pero s� disponemos de fundadas sospechas, y voy a investigar hasta que averig�e la verdad.</p><p>Rosen se ech� hacia atr�s, boquiabierta.</p><p>��Tengo que hablar de ello con el decano, pero quer�a que ustedes lo supieran primero.</p><p>���Y la nota? -pregunt� Rosen.</p><p>���sa es una de las cosas que no puedo explicar -dijo Jeffrey-. Y siento decirles que todo lo que puedo ofrecerles ahora son sospechas. Estamos analizando todas las hip�tesis para averiguar exactamente qu� sucedi�, pero he de ser honesto: no se me ocurre ninguna explicaci�n evidente. Los dos casos podr�an no guardar ninguna relaci�n. Y existe la posibilidad de que tengamos que aceptar que Andy se suicid�.</p><p>Keller explot�, y su rabia fue tan inesperada que Jeffrey se ech� hacia atr�s.</p><p>���C�mo demonios puede ocurrir algo as�? -pregunt�-. �C�mo demonios permite que mi mujer y yo creamos que nuestro hijo se suicid� cuando�?</p><p>��Brian.</p><p>Rosen intent� calmarlo.</p><p>��C�llate, Jill -le espet�, sacudiendo la mano como si fuera a golpearla-. Esto es rid�culo. Esto es� -Estaba demasiado furioso para hablar, pero mov�a la boca mientras consideraba qu� palabras utilizar para describir c�mo se sent�a-. No puedo creerlo� -Se agach� y recogi� las llaves-. Esta facultad, toda esta ciudad�</p><p>Acerc� un dedo a la cara de su mujer, y ella ech� el cuerpo hacia atr�s en adem�n defensivo.</p><p>Keller se alz� en toda su estatura gritando.</p><p>��Te lo dije, Jill. �Te dije que este lugar era un agujero infecto!</p><p>��Doctor Keller, creo que ser�a mejor que se calmase -intervino Jeffrey.</p><p>���Y yo creo que usted deber�a ocuparse de sus asuntos y averiguar qui�n asesin� a mi hijo! -bram�, con la cara deformada de rabia-. Ustedes, polis de cine c�mico, se creen que mandan en esta ciudad, pero es como vivir en un pa�s del tercer mundo. Est�n todos corruptos. Todos le rinden cuentas a Albert Gaines.</p><p>Jeffrey ten�a suficiente.</p><p>��Hablaremos en otro momento, doctor Keller, cuando haya asimilado la noticia.</p><p>Esta vez, Keller apunt� con el dedo a la cara de Jeffrey.</p><p>��Ya puede estar seguro de que hablaremos de esto -dijo. Les dio la espalda a los dos y se alej� a grandes zancadas. Jill Rosen se disculp� de inmediato en nombre de su marido.</p><p>��Lo siento.</p><p>��No tiene por qu� disculparse por �l -dijo Jeffrey, procurando controlar su c�lera.</p><p>Quer�a seguir a Keller hasta su laboratorio, pero los dos sab�an que necesitaba unos minutos para calmarse.</p><p>Jeffrey, percibiendo la desesperaci�n de Rosen, le dijo:</p><p>��Siento no poder proporcionarle m�s informaci�n.</p><p>Ella se apret� el cuello del su�ter contra la piel y le pregunt�:</p><p>���Su pregunta hipot�tica de antes?</p><p>���S�?</p><p>���Est� relacionada con Andy?</p><p>��S�, se�ora -contest� Jeffrey, intentando reconducir la conversaci�n.</p><p>Rosen se qued� mirando el patio, a los estudiantes sentados en el c�sped que disfrutaban del d�a.</p><p>��Hipot�ticamente -dijo-, pod�a tener razones para conocer mi nombre.</p><p>��Gracias -dijo Jeffrey, experimentando un enorme alivio por haber podido hallar explicaci�n a algo.</p><p>��Acerca de la otra -prosigui� Rosen, a�n observando a los estudiantes-. El hombre con el que sale.</p><p>���Le conoce? -pregunt� Jeffrey, pero enseguida rectific�-: �Hipot�ticamente?</p><p>��Oh, le conozco -dijo Rosen-. O al menos conozco a los tipos como �l. Los conozco mejor de lo que me conozco a m� misma.</p><p>��No estoy seguro de entenderla.</p><p>Se ech� el cuello hacia atr�s, y se baj� la cremallera para ense�arle un enorme morat�n en la clav�cula. En la parte interior del cuello se ve�an marcas de dedos, de color oscuro. Alguien hab�a intentado estrangularla.</p><p>Jeffrey la observ� con detenimiento.</p><p>��Pero �qui�n�? -intent� preguntar, aunque la respuesta era evidente.</p><p>Rosen se subi� la cremallera.</p><p>��Deber�a irme.</p><p>��Puedo llevarla a alguna parte -se ofreci� Jeffrey-. A un centro de acogida�</p><p>��Ir� a casa de mi madre -dijo ella, con una sonrisa triste-. Siempre voy a casa de mi madre.</p><p>��Doctora Rosen -insisti� Jeffrey-. Jill�</p><p>��Agradezco su inter�s -le interrumpi� ella-. Pero tengo que irme.</p><p>Jeffrey se qued� all�, de pie, observando c�mo pasaba junto a un grupo de estudiantes. Se detuvo a hablar con uno, comport�ndose como si nada hubiese ocurrido. No sab�a si seguirla o ir a buscar a Brian Keller y hacerle saber qu� se siente exactamente cuando te maltratan.</p><p>Siguiendo un impulso, Jeffrey se decidi� por lo segundo, y ech� a andar hacia el edificio de ciencias a paso vivo. De ni�o, se hab�a metido demasiado en las peleas entre sus padres para saber que la c�lera s�lo engendra m�s c�lera, de modo que inhal� profundamente para calmarse antes de abrir la puerta del laboratorio de Keller.</p><p>En la estancia s�lo estaba Richard Carter, de pie tras un escritorio, d�ndose golpecitos con un bol�grafo en la barbilla. Su expresi�n expectante se torn� decepci�n al reconocer a Jeffrey.</p><p>��Oh -dijo-. Es usted.</p><p>���D�nde est� Keller?</p><p>��Eso quisiera saber yo -le solt� Richard, claramente enojado. Volvi� a inclinarse sobre el escritorio y garabate� una nota-. Deb�a reunirse conmigo hace media hora.</p><p>��Acabo de hablar con su mujer sobre su supuesta aventura amorosa.</p><p>Eso pareci� animarle, y le asom� una sonrisa en los labios.</p><p>���S�? �Y qu� ha dicho?</p><p>��Que no era cierto -le advirti� Jeffrey-. Tiene que tener m�s cuidado con lo que dice.</p><p>Richard pareci� ofendido.</p><p>��Le dije que era un rumor. Le dej� muy claro que�</p><p>��Est� jugando con las vidas de los dem�s. Por no mencionar que me ha hecho perder el tiempo.</p><p>Richard suspir� y sigui� escribiendo su nota.</p><p>��Lo siento -murmur� igual que un ni�o. Jeffrey no le dej� escabullirse tan f�cilmente.</p><p>��Por su culpa, he perdido el tiempo intentando verificar tontamente ese rumor cuando podr�a haber trabajado en algo m�s s�lido. -Como no reaccionaba, Jeffrey sinti� la necesidad de a�adir-: Han habido algunas muertes, Richard.</p><p>��Soy consciente de ello, jefe Tolliver, pero �qu� diantres tiene eso que ver conmigo? -Richard no le dio oportunidad de responder-. �Puedo ser honesto con usted? S� que lo ocurrido es horrible, pero tengo trabajo. Un trabajo importante. Hay un grupo en California que trabaja en lo mismo. Y no creo que vayan a decir: �Oh, �ltimamente Brian Keller lo ha pasado mal, vamos a interrumpir nuestro trabajo hasta que se sienta mejor�. No, se�or. Van a trabajar noche y d�a, d�a y noche, para dejarnos en la cuneta. La ciencia no es un juego de caballeros. Hay millones, puede que miles de millones, en juego.</p><p>Parec�a un anuncio televisivo intentando convencer a alg�n pobre desgraciado para que comprara un juego de cuchillos de cocina.</p><p>��No sab�a que Brian y usted trabajaran juntos -dijo Jeffrey.</p><p>��Cuando se molesta en aparecer.</p><p>Arroj� el bol�grafo sobre el escritorio, recogi� su malet�n y se encamin� hacia la puerta.</p><p>���Ad�nde va?</p><p>��A clase -dijo Richard, como si Jeffrey fuera est�pido-. Algunos aparecemos all� donde se nos espera.</p><p>Se fue dram�ticamente enfurru�ado. En lugar de seguirle, Jeffrey se dirigi� al escritorio de Keller y ley� la nota: �Querido Brian: supongo que sigues ocupado con lo de Andy, pero es urgente que reunamos la documentaci�n. Si quieres que lo haga solo, d�melo y ya est�. Richard hab�a dibujado una cara sonriente junto a su nombre.</p><p>Jeffrey ley� la nota dos veces, intentando conciliar el tono comprensivo de Richard con su evidente irritaci�n. No cuadraba, aunque Richard tampoco era un tipo muy racional.</p><p>Lanz� una mirada hacia la puerta antes de decidirse a ponerse c�modo e inspeccionar el escritorio de Keller. Estaba arrodillado, examinando el archivador inferior, cuando su m�vil son�.</p><p>��Tolliver.</p><p>��Jeffrey -dijo Frank. Por su tono, Jeffrey pod�a haber adivinado lo que iba a decir-. Hemos encontrado otro cad�ver.</p><empty-line/><p>Jeffrey aparc� el coche delante del colegio mayor masculino, y se dijo que si nunca volv�a a ver el campus de Grant Tech ser�a un hombre feliz. No pod�a olvidar el gesto inexpresivo de Jill Rosen, y pens� en la cara de sorpresa que debi� de poner al ver sus magulladuras. Ni en un mill�n de a�os se habr�a imaginado que Keller era de los que pegan a su mujer, pero aquel d�a demasiadas revelaciones le hab�an pillado con la guardia baja, y se sent�a un est�pido por no haberse fijado en lo que probablemente eran se�ales obvias.</p><p>Jeffrey cogi� el m�vil y se pregunt� si deb�a llamar a Sara. No la quer�a en la escena del crimen, pero sab�a que ella necesitaba ver el cad�ver in situ. Intent� inventar una buena excusa para mantenerla alejada, pero al final marc� su n�mero.</p><p>El tel�fono son� cinco veces antes de que Sara lo cogiera y farfullara un adormilado hola.</p><p>��Qu� hay -salud� Jeffrey.</p><p>���Qu� hora es?</p><p>Jeffrey se la dijo, y pens� que estaba m�s animada que ayer por la noche.</p><p>��Siento despertarte -le dijo.</p><p>��Mmm� �Qu�? -pregunt� Sara, y Jeffrey la oy� remolonear en la cama.</p><p>Por un instante se imagin� junto a ella y sinti� una emoci�n que no hab�a experimentado en mucho tiempo. No hab�a nada que deseara m�s que meterse en la cama con Sara y empezar de nuevo ese d�a.</p><p>��Hace veinte minutos llam� mi madre. Tessa est� mejor.-Bostez� sonoramente-. Tengo que arreglar el papeleo del dep�sito, y por la tarde ir� a la cl�nica en coche.</p><p>��Por eso te llamo.</p><p>���Qu�? -pregunt� Sara, asustada.</p><p>��Un ahorcado -dijo Jeffrey-. En la universidad.</p><p>��Mierda -musit� Sara.</p><p>En una ciudad donde la tasa de criminalidad era diez veces menor que la media nacional, de pronto los cad�veres comenzaban a amontonarse.</p><p>���A qu� hora? -pregunt� Sara.</p><p>��A�n no estoy seguro. Acaban de llamarme. -Sab�a cu�l ser�a la reacci�n de Sara, pero de todos modos lo sugiri�-: Podr�as enviar a Carlos.</p><p>��Tengo que ver el cad�ver.</p><p>��No me gusta la idea de que est�s en el campus -le dijo-. Si algo ocurriera�</p><p>��Debo hacer mi trabajo -afirm� ella, dejando bien claro que no pensaba discutir.</p><p>Jeffrey sab�a que ten�a raz�n. Sara no s�lo ten�a que hacer su trabajo; ten�a que vivir su vida. Pens� en el aspecto de Lena esa ma�ana, y en los maratones del cuello de Jill Rosen. �Tambi�n deb�a permitir que ellas vivieran su vida?</p><p>��Jeff.</p><p>�l tuvo que ceder.</p><p>��Colegio mayor masculino, edificio B.</p><p>��Muy bien -dijo Sara-. Estar� ah� en un par de minutos.</p><p>Jeffrey colg� y sali� del coche. Se abri� paso entre el grupo de muchachos que hab�a delante de la puerta y entr� en la residencia. Un fuerte olor a licor le envolvi� como una nube. Cuando viv�a en Auburn, donde Jeffrey hab�a estudiado historia durante las horas que no calentaba banquillo en el equipo de f�tbol americano, celebraban unas fiestas bastante salvajes, pero no recordaba que su residencia hubiera olido jam�s a tienda de licores.</p><p>��Hola, jefe -dijo Chuck.</p><p>Estaba en lo alto de las escaleras, las manos en los bolsillos delanteros de sus pantalones ajustados. El efecto era obsceno, y Jeffrey dese� que se apartara de las escaleras que estaba a punto de subir.</p><p>��Chuck -salud� Jeffrey, bajando la vista hasta los pelda�os.</p><p>��Me alegro de que por fin haya venido. Kev y yo le est�bamos esperando.</p><p>Jeffrey frunci� el ce�o ante el modo en que Chuck se refiri� al decano, como si fueran grandes amigos. De no ser porque Albert Gaines era el padre de Chuck, Kevin Blake ni le habr�a dado la hora, por no hablar de jugar al golf con �l. Y lo cierto es que Kevin tardar�a en volver a acercarse a un hoyo. Probablemente se pasar�a todo lo que quedaba de mes enfrent�ndose a llamadas telef�nicas de padres preocupados porque sus hijos estudiaban en una universidad donde ya hab�an muerto tres estudiantes.</p><p>��Hablar� con �l cuando tenga un momento -le dijo Jeffrey, pregunt�ndose cu�nto podr�a posponer la reuni�n.</p><p>��Parece un caso bastante claro -dijo Chuck, refiri�ndose al suicidio-. Le pillaron con los pantalones bajados.</p><p>Jeffrey hizo caso omiso del comentario y le pregunt�:</p><p>���Qui�n le encontr�?</p><p>��Uno de los chavales de la residencia.</p><p>��Quiero hablar con �l.</p><p>��Ahora est� abajo -dijo Chuck-. Adams intent� hacerle hablar, pero tuve que intervenir. -Chuck le gui�� un ojo-. A veces es un poco torpe. En estas situaciones hay que utilizar la mano izquierda.</p><p>���Es eso cierto? -pregunt� Jeffrey, mirando hacia el fondo del pasillo.</p><p>Frank y Lena estaban ante la puerta de una habitaci�n. Por sus ademanes, se adivinaba que no estaban lo que se dice muy alegres.</p><p>��Ella encontr� la aguja -afirm� Chuck.</p><p>���La encontr�? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Apenas hab�an transcurrido diez minutos desde que llam� a la polic�a cient�fica. Era imposible que hubieran examinado la habitaci�n.</p><p>��Lena la vio cuando entr� para examinar al homicida -dijo Chuck, utilizando una palabra err�nea para referirse a la v�ctima-. Supongo que rod� debajo de la cama.</p><p>Jeffrey reprimi� una palabrota, sabiendo que cualquier prueba que encontraran en la habitaci�n estar�a contaminada, sobre todo si Lena hab�a entrado en la estancia.</p><p>Chuck se ri�.</p><p>��No quer�a ponerle en evidencia, jefe -dijo, d�ndole unos golpecitos en la espalda a Jeffrey como si el equipo de �ste hubiera perdido un partido de baloncesto de barrio.</p><p>Jeffrey no le hizo caso y se dirigi� hacia Frank y Lena. Al ver que Chuck le segu�a, le pregunt�:</p><p>���Podr�as hacerme un favor?</p><p>��Claro, jefe.</p><p>��Qu�date en lo alto de las escaleras. No dejes pasar a nadie, s�lo a Sara.</p><p>Chuck le salud� con la mano y se dio media vuelta.</p><p>��Idiota -farfull� Jeffrey mientras avanzaba por el pasillo. Frank hablaba con Lena, pero cuando lleg� Jeffrey se call�. �ste pregunt� a Lena:</p><p>���Nos perdonas un momento?</p><p>��Claro -dijo ella, alej�ndose unos pasos.</p><p>Jeffrey sab�a que a�n pod�a o�rlos, pero no le import�.</p><p>��Los de la polic�a cient�fica est�n en camino -dijo a Frank.</p><p>��Me he adelantado y tomado algunas fotos -le inform� Frank, ense��ndole la Polaroid.</p><p>��Que venga Brad -le orden�, sabiendo que Sara no quer�a ninguna ni�era-. Dile que traiga la c�mara. Quiero algunas tomas claras.</p><p>Frank hizo la llamada mientras Jeffrey inspeccionaba la habitaci�n. Un muchacho rechoncho de pelo largo y moreno yac�a desplomado en la cama. En el suelo, a su lado, hab�a la t�pica goma el�stica amarilla que utilizaban los adictos para encontrarse la vena. El chico estaba abotargado y gris. Llevaba all� un buen rato.</p><p>��Cristo -murmur� Jeffrey, dici�ndose que la habitaci�n ol�a a�n peor que la de Ellen Schaffer-. �Qu� demonios es esto?</p><p>��No parece que fuera un amante de la limpieza -dijo Frank.</p><p>Jeffrey estudi� la escena. No hab�a ninguna luz encendida, pero la luz del sol iluminaba la estancia lo suficiente. Hab�a un combo de tele y v�deo delante del cad�ver, apoyado sobre el colch�n. El televisor estaba encendido y emit�a un resplandor azul, indicando que la cinta de v�deo se hab�a acabado. La luz proyectaba sobre el cad�ver un extra�o color, y la piel parec�a enmohecida, o quiz�s estableci� esa comparaci�n por lo mal que ol�a el cuarto. Todo estaba revuelto, y Jeffrey supuso que el hedor proced�a de los envases de comida podrida diseminados por el suelo. Por todas partes hab�a papeles y libros, y se pregunt� c�mo alguien consegu�a andar por ah� sin tropezar.</p><p>El estudiante ten�a la cabeza inclinada contra el pecho, y el cabello grasiento le cubr�a la cara y el cuello. S�lo llevaba un par de boxers blancos y sucios. Ten�a la mano metida en la abertura, y Jeffrey elabor� una deducci�n bastante fundada de lo que hab�a pasado.</p><p>En el brazo izquierdo de la v�ctima hab�a un morado, pero Sara har�a una valoraci�n m�s exacta de esa marca. El cuerpo estaba r�gido, y Jeffrey dedujo que ya hab�a comenzado el r�gor mortis, lo que indicaba que el fallecimiento hab�a ocurrido hac�a entre dos y doce horas. La hora de la muerte nunca era f�cil de establecer, y Jeffrey supuso que Sara no podr�a darla con m�s exactitud.</p><p>���Est� en marcha el aire acondicionado? -pregunt� Jeffrey, afloj�ndose la corbata.</p><p>El aparato de la ventana ten�a tiras de papel en la salida de aire, pero �stas no se mov�an.</p><p>��No -dijo Frank-. Cuando llegu� la puerta estaba abierta, y la dej� as� para que se fuera este pestazo.</p><p>Jeffrey asinti�, dici�ndose que la habitaci�n habr�a estado muy caliente casi toda la noche si el aire estaba apagado y la puerta cerrada. Sus vecinos deb�an de estar tan acostumbrados al mal olor que no habr�an notado nada fuera de lo corriente.</p><p>���Sabemos c�mo se llama? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��William Dickson -dijo Frank-. Pero por lo que he averiguado, nadie le llamaba as�.</p><p>���Y cu�l era su apodo?</p><p>Frank sonri� con cierta suficiencia.</p><p>��Scooter.</p><p>Jeffrey arque� las cejas, pero no era qui�n para decir nada. No iba a compartir con nadie el apodo que le hab�an dado a �l en Sylacauga. Sara lo hab�a utilizado ayer para herirle.</p><p>��Su compa�ero de habitaci�n ha ido a pasar la Semana Santa con sus padres -inform� Frank.</p><p>��Quiero hablar con �l.</p><p>��Le pedir� el n�mero al decano cuando todo esto est� despejado.</p><p>Jeffrey entr� en la habitaci�n, y en el suelo observ� una jeringuilla de pl�stico rota. Fuera lo que fuese lo que hab�a dentro, se hab�a secado, pero distingui� el n�tido dibujo de la suela de un zapato, parecido a un gofre, impreso en lo que antes hab�a sido un fluido.</p><p>Se qued� mirando la huella y dijo:</p><p>��Aseg�rate de que Brad saca una buena foto de esto.</p><p>Frank asinti� y Jeffrey se arrodill� junto al cad�ver. Estaba a punto de pedirle unos guantes a Frank cuando �ste le arroj� un par.</p><p>��Gracias -dijo Jeffrey y se los puso.</p><p>Al tener las manos sudadas, el l�tex se le peg�. La luz del sol era insuficiente, y Jeffrey busc� alguna lamparilla. Hab�a una encima de la nevera, junto a la cama, pero hab�an cortado el cable, y los extremos de �stos estaban pelados hasta el cobre.</p><p>��Que nadie encienda el interruptor de la luz hasta que le echemos un vistazo a esto -le advirti� a Frank.</p><p>Inclin� la cabeza de Scooter a un lado, apart�ndole la barbilla del pecho. Alrededor de su cuello hab�a un cintur�n de cuero que no hab�a visto desde el pasillo. Scooter llevaba el pelo tan largo y grasiento que le sorprendi� poder verlo ahora.</p><p>Jeffrey le apart� el cabello al muchacho, desplaz�ndolo en un grumo apelmazado. El cintur�n le rodeaba el cuello, y la hebilla estaba tan apretada que se clavaba en la piel. Jeffrey no quer�a aflojar el cuero, pero vio un diminuto trozo de espuma sobresaliendo en la parte superior. Sigui� el extremo del cintur�n, y comprob� que estaba anudado a otro, de tela. La hebilla del segundo cintur�n estaba atada con un lazo a un gancho grande clavado en la pared. Los cinturones estaban tensos en toda su longitud, y el peso del cuerpo tiraba del perno de la pared. Por lo que parec�a, el gancho llevaba all� un tiempo.</p><p>Jeffrey se volvi� hacia el televisor que hab�a delante del cad�ver. Era un modelo barato, de los que puedes comprar en una gran superficie por menos de cien d�lares. Al lado hab�a un tarro de B�lsamo de Tigre con los bordes impregnados de unos trozos blancos y resecos de vete a saber qu�. Jeffrey sac� su bol�grafo y lo utiliz� para apretar el bot�n de eject del v�deo. En la etiqueta se ve�a una escena sexualmente sugerente bajo el t�tulo de <emphasis>S� a qui�n te follaste el �ltimo verano.</emphasis></p><p>Jeffrey se puso en pie y se sac� los guantes. Frank le sigui� por el pasillo hasta donde estaba Lena.</p><p>���Has llamado a alguien? -le pregunt� Jeffrey.</p><p>���Qu�? -dijo ella, frunciendo el entrecejo.</p><p>Era evidente que estaba preparada para otro interrogatorio, pero Jeffrey advirti� que la pregunta la hab�a pillado por sorpresa.</p><p>��Cuando llegaste -dijo Jeffrey-, �llamaste a alguien por el m�vil?</p><p>��No tengo m�vil.</p><p>���Est�s segura? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Cre�a que Sara era la �nica persona de Grant que no ten�a.</p><p>���Sabes cu�nto me pagan? -se ri� Lena, incr�dula-. Si apenas tengo para comer.</p><p>Jeffrey cambi� de tema.</p><p>��He o�do que has encontrado una aguja.</p><p>��Recibimos la llamada har� una media hora -dijo Lena, y �l se dio cuenta de que �sa era la respuesta que ella hab�a estado ensayando-. Entr� en la habitaci�n para ver si el sujeto estaba vivo. No ten�a pulso y no respiraba. El cuerpo estaba r�gido y fr�o al tacto. Entonces fue cuando encontr� la aguja.</p><p>��Nos fue de mucha ayuda -coment� Frank, aunque su tono indicaba lo contrario-. La vio debajo de la cama y pens� que la recoger�a para ahorrarnos molestias.</p><p>Jeffrey se qued� mirando a Lena, y afirm�:</p><p>��Y supongo que tus huellas est�n por todas partes.</p><p>��Supongo.</p><p>��Y supongo que no recuerdas qu� m�s tocaste mientras estabas ah� dentro.</p><p>��Supongo que no.</p><p>Jeffrey mir� hacia el interior de la habitaci�n, luego a Lena.</p><p>���Quieres decirme por qu� la huella de la bota de tu novio est� en la habitaci�n?</p><p>Lena ni se inmut�. De hecho, se permiti� una sonrisa.</p><p>���No te has enterado? -pregunt�-. �l fue quien encontr� el cad�ver.</p><p>Jeffrey mir� interrogativamente a Frank, quien asinti�.</p><p>��He o�do que ya has intentado interrogarle.</p><p>Lena se encogi� de hombros.</p><p>��Frank -dijo Jeffrey-, ve a buscarlo y tr�elo.</p><p>Frank se march� y Lena mir� por la ventana, que daba al c�sped de la residencia. Hab�a basura por todas partes, y las latas de cerveza se amontonaban hasta formar un monumento junto al aparcamiento de bicicletas.</p><p>��Parece que aqu� ha habido una fiesta -afirm� Jeffrey.</p><p>��Supongo -dijo Lena.</p><p>��A lo mejor ese chaval Jeffrey se�al� a Scooter- se pas� de la raya.</p><p>��A lo mejor.</p><p>��Me parece que en este campus ten�is un problema con las drogas.</p><p>Lena se volvi� hacia �l.</p><p>��A lo mejor deber�as hablar con Chuck.</p><p>��Claaaro, �l siempre est� al tanto de todo -dijo Jeffrey con sarcasmo.</p><p>��Tal vez quieras saber d�nde estaba este fin de semana.</p><p>���En el torneo de golf? -pregunt� Jeffrey, acord�ndose de la primera plana del Grant Observer.</p><p>Supuso que Lena se refer�a al padre de Chuck, y que intentaba recordarle a Jeffrey que Albert Gaines pod�a buscarle las cosquillas.</p><p>���Por qu� trabajas en contra m�a, Lena? �Qu� me ocultas? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Tu testigo est� aqu� -dijo Lena-. Ser� mejor que me re�na con mi jefe.</p><p>���Por qu� tanta prisa? -pregunt� Jeffrey-. �Temes que tu novio vuelva a pegarte?</p><p>Lena apret� los labios y no contest�.</p><p>��Qu�date -le dijo, dejando claro que se trataba de una orden.</p><p>Ethan White apareci� por el pasillo acompa�ado de Frank. Andaba con parsimonia, y llevaba su habitual camiseta negra de manga larga y sus tejanos. Ten�a el pelo mojado y una toalla en torno al cuello.</p><p>���D�ndote una ducha? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Exacto -dijo Ethan, sec�ndose el o�do con el borde de la toalla-. Estaba eliminando las pruebas despu�s de haber estrangulado a Scooter.</p><p>��Esto parece una confesi�n -dijo Jeffrey.</p><p>Ethan lo mir� con causticidad.</p><p>��Ya habl� con su ayudante la cerdita -dijo, mirando a Lena.</p><p>Lena le devolvi� la mirada, haciendo a�n m�s tensa la situaci�n.</p><p>��Cu�ntamelo a m� -dijo Jeffrey-. �Vives en la primera planta? -Ethan asinti�-. �Para qu� subiste?</p><p>��Necesitaba pedirle unos apuntes a Scooter.</p><p>���De qu� asignatura?</p><p>��Biolog�a molecular.</p><p>���A qu� hora fue eso?</p><p>��No lo s� -contest� Ethan-. Unos dos minutos antes de la hora en que la llam�.</p><p>Lena pens� que deb�a aclarar ese punto.</p><p>��Yo estaba en la oficina de seguridad. No me llam�, simplemente dio la casualidad de que estaba al tel�fono.</p><p>Ethan agarr� los extremos de la toalla.</p><p>��Me fui cuando llegaron. Eso es todo lo que s�.</p><p>���Has tocado algo de la habitaci�n?</p><p>��No me acuerdo -dijo Ethan-. Estaba un poco nervioso, acababa de encontrarme muerto en el suelo a un compa�ero de clase.</p><p>��No es el primer cad�ver que ves -le record� Jeffrey.</p><p>Ethan levant� las cejas como diciendo ��Y qu�?�.</p><p>��Quiero que hagas una declaraci�n formal en la comisar�a.</p><p>Ethan neg� con la cabeza.</p><p>��Ni hablar.</p><p>���Est�s obstaculizando una investigaci�n? -le amenaz� Jeffrey.</p><p>��No, se�or -replic� Ethan enseguida. Sac� una hoja de cuaderno del bolsillo trasero y se la entreg� a Jeffrey-. Esta es mi declaraci�n. La he firmado. Volver� a firmarla ahora si quiere ser testigo de ello. Creo que legalmente no tengo ninguna obligaci�n de hacerlo en comisar�a.</p><p>��Te crees muy listo -dijo Jeffrey, sin coger la declaraci�n-. Crees que puedes escabullirte siempre sirvi�ndote de argucias legales. -Se�al� a Lena-. O a base de hostias.</p><p>Ethan le gui�� un ojo a Lena, como si compartieran un secreto especial. Lena se puso tensa, pero no dijo nada.</p><p>��Te pillar� -dijo Jeffrey-. Puede que no ahora, pero est�s tramando algo, y voy a crucificarte por ello. �Me has o�do?</p><p>Ethan solt� el papel, y �ste cay� al suelo, revoloteando.</p><p>��Si eso es todo� -dijo-, tengo que ir a clase.</p></section><section><title><p>10</p></title><p>Sara condujo desde el campus al dep�sito como una aut�mata, dando vueltas a los detalles de las autopsias realizadas la noche anterior. Hab�a algo en la muerte de Andy Rosen que la inquietaba y, contrariamente a Jeffrey, necesitaba algo m�s que una coincidencia para calificarlo de asesinato. Como mucho, Sara pod�a afirmar que se trataba de una muerte extra�a, e incluso eso resultaba aventurado. No hab�a ninguna prueba cient�fica que apuntara a que se trataba de un montaje. El an�lisis toxicol�gico hab�a resultado negativo, y la autopsia no indic� nada raro. Era muy posible que el suicidio de Andy Rosen no fuera m�s que eso.</p><p>El caso de William �Scooter� Dickson era distinto. La pornograf�a que hab�a en su v�deo, la espuma entre el cintur�n y la piel para que no le quedaran marcas, el cintur�n en la pared, que sin duda llevaba all� mucho tiempo: todo indicaba un caso de asfixia autoer�tica. Sara s�lo hab�a sido testigo de otro caso en su carrera, pero hab�an aparecido varios art�culos sobre el tema en la Journal o f Forensic Science un par de a�os atr�s, cuando la estrangulaci�n manual hab�a alcanzado su m�xima popularidad.</p><p>��Mierda -dijo Sara al darse cuenta de que se hab�a pasado el hospital.</p><p>Sigui� por la calle Mayor hacia la universidad, y a continuaci�n dio un giro de ciento ochenta grados, cometiendo una infracci�n delante de la comisar�a. Salud� a Brad Stephens, que sal�a de su coche patrulla. Brad se cubri� los ojos, fingiendo no verla cuando Sara casi aboll� un Cadillac blanco delante de la lavander�a de Burgess.</p><p>Sara pas� por delante de la cl�nica infantil, la se�al exterior descolorida y podrida porque Jeffrey hab�a elegido a la �nica fabricante de r�tulos de la ciudad para ponerle los cuernos cuando estaban casados. Suspir� al contemplar el deteriorado cartel, pregunt�ndose si su irreparable estado no significar�a algo m�s profundo. Quiz�s era un presagio de lo que acabar�a sucediendo con Sara y Jeffrey. Cathy Linton sol�a decir que los errores no pueden enmendarse.</p><p>Sara pis� bruscamente el freno, y estuvo a punto de pasarse otra vez el desv�o del hospital. Como casi siempre trabajaba con ni�os, no era propensa a decir palabrotas, pero solt� un par de obscenidades al poner la marcha atr�s. A las que a�adi� unas cuantas m�s cuando la rueda delantera se subi� a la acera. Aparc� junto al edificio y baj� los escalones que llevaban al dep�sito de dos en dos.</p><p>Carlos a�n no hab�a tra�do el cad�ver, y Jeffrey intentaba localizar a los padres de William Dickson, por lo que ten�a el dep�sito para ella sola. Se encamin� hacia la oficina, pero se detuvo en la puerta. En una esquina de su escritorio hab�a un enorme ramo de flores. Jeffrey no le hab�a mandado flores en a�os. Se acerc� al ramo con una amplia y est�pida sonrisa en la cara. Jeffrey hab�a olvidado que no le entusiasmaban los claveles, aunque hab�a otras flores, y hermosas, cuyos nombres no recordaba, y toda la oficina estaba llena de su aroma.</p><p>��Jeffrey -dijo, sintiendo que se le tensaban las mejillas a causa de la sonrisa.</p><p>Deb�a de haberlas encargado por la ma�ana, antes de que empezara el jaleo. Sac� la tarjeta, y se le borr� la sonrisa al leer la nota de Mason James.</p><p>Sara mir� a su alrededor, pregunt�ndose d�nde podr�a poner las flores para que Jeffrey no las viera, pero enseguida cambi� de opini�n, pues no era una persona de secretos, y ahora no iba a empezar a ocultarle cosas.</p><p>Se sent� en su silla y coloc� la tarjeta junto al jarr�n. Sobre el escritorio hab�a muchas otras cosas que despertaban su atenci�n. Esa ma�ana, Molly, la enfermera de Sara en la cl�nica infantil, hab�a dejado una monta�a de papeles que probablemente la entretendr�an durante las pr�ximas doce horas sin que apenas descendiera el mont�n de informes. Sara se puso las gafas, y ya llevaba firmados unos sesenta impresos cuando se dio cuenta de que Carlos hab�a llegado.</p><p>Mir� a Carlos por la ventana mientras �ste preparaba el instrumental para las autopsias. Era lento y met�dico, y comprobaba cada instrumento por si ten�a alg�n desperfecto o signos de desgaste. Sara le observ� unos minutos m�s antes de leer los mensajes. El primero ten�a letra de Carlos. Brock hab�a llamado para saber cu�ndo podr�a ir a recoger el cad�ver de Andy Rosen. Sara cogi� el tel�fono y marc� el n�mero de la funeraria.</p><p>Contest� la madre de Brock, y Sara se pas� varios minutos inform�ndole sobre el estado de Tessa, sabiendo que toda la ciudad estar�a al corriente antes del almuerzo. Penny Brock no ten�a mucho que hacer en la funeraria, y cuando no se echaba la siesta o saludaba a alg�n cliente, cog�a el tel�fono y se pon�a a chismorrear. Brock parec�a tan jovial como siempre cuando se puso al tel�fono.</p><p>��Hola, Sara -dijo-. �Llamas para hablar de las tarifas de almacenaje?</p><p>Sara se ri�, sabiendo que intentaba hacer un chiste.</p><p>��Te llamaba para saber cu�nto tiempo tengo -dijo Sara-. �El servicio es hoy?</p><p>��Est� programado para ma�ana a las nueve de la ma�ana -dijo Brock-. Hoy me encargar� de �l, a �ltima hora. �Est� muy hecho polvo?</p><p>��No mucho -dijo Sara-. Lo normal.</p><p>��Tenlo listo a eso de las tres y me dar�s tiempo de sobra.</p><p>Sara mir� su reloj. Ya eran las once y media. Ni siquiera sab�a por qu� ten�an a Andy Rosen a�n en el dep�sito. Ya hab�an hecho la biopsia de su tejido y sus �rganos, y Brock hab�a llenado varios frascos de sangre y orina para poderlas estudiar tranquilamente. No se le ocurr�a nada m�s que pudiera hacer.</p><p>��Si quieres, puedes venir a recogerlo ahora.</p><p>���Est�s segura?</p><p>��S�.</p><p>Otro cad�ver estaba en camino, por lo que probablemente necesitar�an m�s espacio en el congelador.</p><p>��Si lo necesitas, puedes venir a recogerlo otra vez despu�s del servicio -le propuso Brock-. Pensaba llevarlo al crematorio a la hora de comer. -Baj� la voz-. Me gusta quedarme por ah� para asegurarme de que lo hacen bien, si sabes a qu� me refiero. Hoy en d�a la gente no se f�a mucho de las incineraciones, por culpa de ese brib�n del norte de Georgia.</p><p>��Tienes raz�n -dijo Sara.</p><p>Y record� el caso de una familia propietaria de un crematorio que, en lugar de incinerar los cad�veres, los apilaba en los maleteros de los coches o junto a los �rboles de su jard�n. El Estado gast� casi diez millones de d�lares eliminando e identificando los restos.</p><p>��Desde luego, es una pena -dijo Brock-. Una manera tan limpia de hacer las cosas. No es que no me guste el dinero extra que sacas en un entierro, pero algunos llegan tan destrozados que es mejor quit�rselos de en medio enseguida.</p><p>���Sus padres? -pregunt� Sara, pregunt�ndose si Keller hab�a amenazado a su esposa delante de Brock.</p><p>��Ayer por la noche vinieron por lo de los preparativos, y deja que te diga que�</p><p>Pero no acab� la frase. Brock era muy discreto, pero Sara casi siempre consegu�a hacerlo hablar. A veces, la franqueza de Brock hac�a que Sara se preguntara si no hab�a tropezado con la telara�a de uno de sus famosos enamoramientos no correspondidos. Sara le azuz�.</p><p>���S�?</p><p>��Bueno� -comenz� a decir, bajando a�n m�s la voz.</p><p>Brock sab�a mejor que nadie que su madre era la arteria principal del chismorreo de Grant County.</p><p>��Su madre estaba preocupada por tener que incinerarlo despu�s de la autopsia -dijo Brock-. Cre�a que no pod�a hacerse. Se�or, �de d�nde saca la gente estas ideas?</p><p>Sara esper�.</p><p>��Mi impresi�n -prosigui� Brock- es que, para empezar, no estaba muy contenta con que lo incineraran, pero entonces intervino el padre y dijo que era lo que el muchacho quer�a y eso era lo que iban a hacer.</p><p>��Si �se era su deseo, deber�an respetarlo -dijo Sara.</p><p>Aun cuando estuviera manejando cad�veres continuamente, a Sara jam�s se le hab�a ocurrido hacer saber a nadie c�mo quer�a que la enterraran. Pensar en ello la hac�a estremecerse.</p><p>��Algunos vienen con exigencias -dijo Brock, con una risita-. Chica, las historias que podr�a contarte acerca de con qu� cosas quiere la gente que se la entierre.</p><p>Sara cerr� los ojos, deseando que no se lo contara. Como ella no dec�a nada, Brock prosigui�.</p><p>��Si quieres que te diga la verdad, pensaba que como eran jud�os, Dios les bendiga, querr�an hacerlo r�pido, pero han querido la celebraci�n est�ndar. Supongo que no lo son de verdad, como otros.</p><p>��No -dijo Sara.</p><p>Como forense, s�lo hab�a visto un caso en el que una familia de ortodoxos jud�os se opusiera a que practicara la autopsia. Y aunque admiraba la devoci�n de esa familia, imagin� que �stos se sintieron realmente aliviados al saber que su padre hubiera muerto de un ataque al coraz�n y no por haberse adentrado voluntariamente con su coche en el lago.</p><p>��Bueno� -Brock se aclar� la garganta, como si se sintiera inc�modo, quiz�s interpretando el silencio de Sara como signo de desaprobaci�n-. Llegar� en un periquete.</p><p>Sara colg� y se puso las gafas mientras echaba un vistazo al resto de mensajes. El ruido de fondo del dep�sito se ve�a puntuado por los pops y los flashes de la c�mara con que Carlos tomaba fotos del cad�ver. Sara se detuvo en el �ltimo mensaje, al comprobar que hab�a pasado a visitarla el representante de una compa��a farmac�utica. Frunci� el ce�o, sabiendo que le habr�a dejado m�s muestras gratuitas para sus pacientes de haber estado presente para hablar con �l.</p><p id="_ftnref4">Debajo de los mensajes hab�a un folleto en papel satinado dejado por el representante que anunciaba un medicamento para el asma que acababa de ser aprobado para los ni�os. De hecho, pediatras como Sara llevaban a�os recetando el inhalador; las compa��as farmac�uticas utilizaban la aprobaci�n de la FDAI <a type="note" l:href="#_ftn4">[4]</a> para ampliar sus patentes respecto al f�rmaco, con lo que pod�an seguir imponi�ndoselo al consumidor sin tener que preocuparse de la competencia de los gen�ricos. Sara a menudo se dec�a que si dejaran de hacer folletos y anuncios de televisi�n tan caros, las empresas farmac�uticas podr�an bajar el precio de los medicamentos para que la gente pudiera comprarlos.</p><p>El cubo de la basura estaba al otro extremo de su despacho, e intent� encestar el folleto en �l, fallando justo en el momento en que entraba Jeffrey.</p><p>��Hola -dijo Jeffrey.</p><p>Arroj� una carpeta color manila sobre el escritorio y encima dej� caer una gran bolsa de papel.</p><p>Sara se levant� para recoger el folleto, y �l le puso una mano en el brazo.</p><p>��Qu�</p><p>Jeffrey la bes� en los labios, algo que no sol�a hacer en p�blico. El beso fue casto, m�s parecido a un hola amistoso, considerando c�mo se hab�a comportado Jeffrey con Mason James la tarde anterior, como un perro marcando el territorio.</p><p>��Hola -dijo ella, mir�ndolo con curiosidad mientras pon�a el folleto en el lugar adecuado.</p><p>Al darse la vuelta, vio a Jeffrey rodear uno de los claveles con la mano.</p><p>���stas no te gustan.</p><p>Sara prefer�a que se acordara de ese detalle a que hubiera sido �l quien le enviara las flores.</p><p>��No -dijo, en el instante en que ve�a c�mo sacaba la tarjeta del sobre-. Por favor, l�ela -le invit� Sara, aunque �l ya lo estaba haciendo.</p><p>Volvi� a guardar la tarjeta dentro del sobre con deliberada lentitud.</p><p>��Qu� bonito -dijo, y a continuaci�n cit� lo que pon�a la tarjeta-: �Me tienes a tu disposici�n�.</p><p>Sara se cruz� de brazos, a la espera de que Jeffrey dijera todo lo que ten�a que decir.</p><p>��Ha sido una ma�ana muy larga -dijo, al mismo tiempo que cerraba la puerta. Su expresi�n era impert�rrita, y ella se dio cuenta de que intentaba cambiar de tema cuando pregunto-: �Tessa est� igual?</p><p>��De hecho, mejor -le dijo Sara, poni�ndose las gafas al sentarse-. �De qu� quieres hablar?</p><p>Hurg� con el dedo una de las flores.</p><p>��Lena sufri� un golpe esta ma�ana.</p><p>Sara se incorpor�.</p><p>���Tuvo un accidente de coche?</p><p>��No -dijo Jeffrey-. Le pegaron. Fue Ethan White, ese desgraciado del que te habl�. El tipo con el que sale. El que intent� tirarme al suelo.</p><p>���Y �se es su nombre? -pregunt� Sara, pues por alguna raz�n el nombre le parec�a inofensivo.</p><p>��Uno de ellos -dijo Jeffrey-. Frank y yo fuimos a verla esta ma�ana�</p><p>Dej� la frase sin acabar mientras miraba la flor. Sara se reclin� en la silla mientras le narraba todo lo que le hab�a acontecido esa ma�ana, hasta el momento en que Jill Rosen le ense�� los moratones de su cuello.</p><p>Sara dijo una obviedad.</p><p>��Ha sufrido maltratos.</p><p>��S� -corrobor� Jeffrey.</p><p>��Cuando le hice la autopsia a Andy Rosen no hab�a se�al alguna de que le hubieran maltratado.</p><p>��Es posible hacerle da�o a alguien sin dejar marcas.</p><p>��En cualquier caso, se podr�a argumentar que Andy Rosen se mat� para acabar con los malos tratos -dijo Sara-. La nota iba dirigida a su madre, no a su padre. A lo mejor no pod�a soportarlo m�s.</p><p>��Es posible -asinti� Jeffrey-. De no ser por lo de Tessa, no habr�a nada sospechoso en la muerte de Andy.</p><p>���Hay alguna posibilidad de que no haya relaci�n entre los dos casos?</p><p>��Mierda, Sara, no lo s�.</p><p>Sara le record�:</p><p>��No tenemos ninguna prueba de que Andy Rosen fuera asesinado. A lo mejor deber�amos sacarlo de la ecuaci�n y seguir con lo que tenemos.</p><p>���Y qu� tenemos?</p><p>��Ellen Schaffer fue asesinada. Tal vez alguien pens� en aprovecharse del suicidio de Andy y hacer creer que ella le hab�a imitado. Ese tipo de reacci�n en cadena no es infrecuente en los campus. En el Instituto Tecnol�gico de Massachusetts hay doce suicidios al a�o.</p><p>���Y lo de Tessa? -le record� Sara.</p><p>Tessa era siempre el comod�n, la v�ctima absurda.</p><p>��Podr�a tratarse de un crimen distinto -dijo Sara-. A menos que encontremos alguna relaci�n, quiz� deber�amos considerarlos dos incidentes separados.</p><p>���Y �ste?</p><p>Jeffrey se�al� el cad�ver que ahora estaba en el dep�sito.</p><p>��No tengo ni idea -dijo Sara-. �C�mo se lo han tomado los padres?</p><p>��Todo lo bien que podr�a esperarse -contest�, aunque no entr� en detalles.</p><p>��M�s vale que empecemos -dijo Sara, quitando la bolsa de papel marr�n de encima de la carpeta para leer el informe.</p><p>Jeffrey hab�a hecho copias de sus notas, y hab�a un inventario de la escena del crimen. Sara les ech� un vistazo, pero por el rabillo del ojo observ� que Jeffrey tocaba una de las flores p�rpura en forma de campana.</p><p>Cuando Sara acab�, se�al� el mont�n de revistas que hab�a en la otra silla de su despacho.</p><p>��Puedes ponerlas en el suelo.</p><p>��Estoy harto de estar sentado -dijo Jeffrey, arrodill�ndose junto a su escritorio. Se frot� la mano en la pierna-. �Has dormido lo suficiente?</p><p>Sara puso una mano sobre la de �l, dici�ndose que deber�a hacer que Mason le enviara flores todos los d�as, si eso iba a hacer que Jeffrey se mostrara m�s atento.</p><p>��Estoy bien -le dijo Sara, volvi�ndose hacia la carpeta-. Las has obtenido muy deprisa -dijo, refiri�ndose a las fotos de la escena del crimen.</p><p>��Brad las revel� en el cuarto oscuro -le inform� Jeffrey-. Y a lo mejor deber�as ir con m�s cuidado cuando cambies de sentido delante de la comisar�a.</p><p>Sara le sonri� con inocencia y, a continuaci�n, le indic� la bolsa de papel.</p><p>���Qu� es eso?</p><p>��Frascos de medicamentos que s�lo se venden con receta -dijo Jeffrey, vaciando el contenido sobre el escritorio.</p><p>Por el polvo negro que hab�a sobre los envases, Sara supo que ya les hab�an sacado las huellas. Deb�a de haber al menos veinte frascos.</p><p>���Todo esto pertenec�a a la v�ctima? -pregunt� Sara.</p><p>��Su nombre est� en todos los frascos.</p><p>��Antidepresivos -dijo Sara, alineando los frascos uno a uno sobre su escritorio.</p><p>��Se chutaba ice.</p><p>��Qu� listo -observ� Sara con iron�a, a�n alineando los frascos e intentando clasificarlos en secciones-. Valium, que est� contraindicado con los antidepresivos.</p><p>Estudi� las etiquetas: todas llevaban el nombre del m�dico que hab�a extentido las recetas. El nombre no le sonaba, pero la caligraf�a estaba desatando todo tipo de conjeturas en la mente de Sara.</p><p>Comenz� a leer en voz alta las recetas.</p><p>��Prozac, debe de tener unos dos a�os. Paxil, Evavil. -Hizo una pausa, observando las fechas-. Parece que los prob� todos y al final se decidi� por el Zoloft, que es� -Hizo una pausa y exclam�-: Guau.</p><p>���Qu�?</p><p>��Trescientos cincuenta miligramos de Zoloft al d�a. Eso es mucho.</p><p>���Cu�l es la media?</p><p>Sara se encogi� de hombros.</p><p>��Yo no receto esto a mis pacientes. Yo dir�a que, para un adulto, entre cincuenta y cien miligramos deber�an ser suficientes. -Sigui� alineando los frascos-. Ritalin, claro. Su generaci�n creci� con esa mierda. M�s Valium, litio, amantadina, Paxil, Xanax, ciproheptadina, buspirona, Wellbutrin, Buspar, Elavil. Otro frasco de Zoloft. Y otro.</p><p>Agrup� los tres frascos de Zoloft, observando que cada uno hab�a sido llenado en farmacias distintas en d�as diferentes.</p><p>���Para qu� es?</p><p>���Espec�ficamente? Depresi�n, insomnio, ansiedad. Todos sirven para lo mismo, pero act�an de manera diferente. -Ech� la silla hacia atr�s, hacia la estanter�a que hab�a junto al archivador, y sac� su gu�a farmacol�gica-. Tendr� que buscar algunos -dijo, volviendo al escritorio-. Algunos los conozco, pero hay otros de los que no tengo ni idea. Uno de mis pacientes, un ni�o que tiene Parkinson, utiliza buspirona para la ansiedad. A veces puedes tomarlos juntos, pero no todos. Acabar�an siendo t�xicos.</p><p>���Crees que a lo mejor los vend�a? -pregunt� Jeffrey-. Ten�a jeringuillas. En el armario le encontramos un alijo de marihuana y diez pastillas de �cido.</p><p>��No hay mercado para los antidepresivos -dijo Sara-. Hoy en d�a cualquiera puede hacerse con una receta. Es s�lo cuesti�n de encontrar el m�dico adecuado� o equivocado, en este caso. -Se�al� un par de frascos que hab�a apartado-. El Ritalin y el Xanax s� tienen demanda en la calle.</p><p>��Puedo ir a la escuela elemental y conseguir diez pastillas de cada medicamento por unos cien d�lares -se�al� Jeffrey. Cogi� un frasco de pl�stico grande-. Al menos se tomaba sus vitaminas.</p><p>��Yocon -dijo, leyendo los ingredientes-. Creo que empezar� por esto. -Sara pas� las p�ginas del libro, buscando la entrada adecuada. Le ech� un vistazo a la descripci�n, y la resumi� diciendo-: Es un nombre comercial para la yohimbina, que es una hierba. Se supone que ayuda a la libido.</p><p>Jeffrey cogi� el frasco.</p><p>���Un afrodis�aco?</p><p>��T�cnicamente no -contest� Sara, leyendo un poco m�s-. Se supone que sirve para todo, desde la eyaculaci�n precoz hasta tener una erecci�n m�s fuerte.</p><p>���Y c�mo es que nunca hab�a o�do hablar de esto?</p><p>Sara lo mir� con complicidad.</p><p>��Porque nunca lo has necesitado.</p><p>Jeffrey sonri�, dejando de nuevo el Yocon en su escritorio.</p><p>��Ten�a veinte a�os. �Por qu� iba a necesitar algo as�?</p><p>��A lo mejor el Zoloft le hab�a vuelto anorg�smico.</p><p>Jeffrey apret� los ojos.</p><p>���No pod�a correrse?</p><p>��Bueno, �sa es otra manera de expresarlo -concedi� Sara-. Pod�a alcanzar y mantener una erecci�n pero ten�a problemas para eyacular.</p><p>��Jes�s, no me extra�a que se estrangulara.</p><p>Sara hizo caso omiso del comentario, repasando lo que dec�a su gu�a del medicamento s�lo para asegurarse.</p><p>��Efectos secundarios: anorgasmia, ansiedad, aumento del apetito, falta de apetito, insomnio�</p><p>��Eso explicar�a el Xanax.</p><p>Sara levant� los ojos del libro.</p><p>��Ning�n m�dico en su sano juicio recetar�a todas estas p�ldoras juntas.</p><p>Jeffrey compar� algunas de las etiquetas.</p><p>��Iba a cuatro farmacias distintas.</p><p>��No me imagino a ning�n farmac�utico llen�ndole todos estos frascos. Es algo muy insensato.</p><p>��Necesitaremos algo s�lido para obtener un mandato judicial que nos permita inspeccionar los archivos farmac�uticos -dijo Jeffrey-. �Conoces al m�dico?</p><p>��No -dijo ella, abriendo el caj�n inferior de su escritorio. Sac� la gu�a telef�nica de Grant County y alrededores. Una r�pida b�squeda revel� que el nombre no estaba en la gu�a-. �No est� afiliado a ning�n hospital ni a la universidad?</p><p>��No -dijo Jeffrey-. A lo mejor est� en Savannah. Uno de los farmac�uticos s� aparece.</p><p>��No tengo la gu�a telef�nica de Savannah.</p><p>��Bueno, hay esa cosa nueva -dijo Jeffrey tom�ndole el pelo-. Lo llaman Internet.</p><p>��Muy bien -dijo Sara para evitarse el serm�n acerca de lo maravillosa que era la tecnolog�a.</p><p>Comprend�a que a alguien como Jeffrey le resultaba �til, pero por lo que a ella se refer�a, hab�a visto a demasiados chicos demacrados y con sobrepeso en su consulta como para apreciar las ventajas de pasarse el d�a delante del ordenador.</p><p>���Y si no fuera m�dico? -sugiri� Jeffrey.</p><p>��A no ser que el farmac�utico lo sepa, necesitas un n�mero del Departamento de Control de F�rmacos cuando rellenas una receta. Est� en una base de datos.</p><p>���As� que tal vez alguien le rob� el n�mero a un m�dico jubilado?</p><p>��Tampoco es una receta de narc�ticos ni de OxyContin. Imagino que estos medicamentos tampoco har�an sonar las alarmas de los organismos del gobierno. -Sara frunci� el ce�o-. Aunque no acabo de entender para qu� lo quer�a. No son estimulantes. No te puedes colocar con ninguno de ellos. El Xanax puede ser adictivo, pero el chaval ten�a metanfetamina y hierba, que colocan much�simo m�s.</p><p>M�s tarde Carlos contar�a y clasificar�a las pastillas, pero, siguiendo un impulso, Sara abri� uno de los frascos de Zoloft. Sin sacarlas, compar� las tabletas amarillas con el dibujo de su gu�a farmac�utica.</p><p>��Coinciden.</p><p>Jeffrey abri� el siguiente frasco mientras Sara cog�a el tercero.</p><p>��Las m�as no -dijo Jeffrey.</p><p>Sara mir� en el interior del tercer frasco.</p><p>��No -neg� tambi�n, abriendo el caj�n superior de su escritorio. Cogi� unas pinzas y las utiliz� para sacar una de las c�psulas de color claro. Dentro hab�a un polvillo blanco-. Podemos enviarlo a analizar y averiguar qu� es.</p><p>Jeffrey comprob� todos los frascos.</p><p>���Hay dinero en el presupuesto para acelerar el an�lisis?</p><p>��No creo que tengamos elecci�n -dijo Sara, deslizando la c�psula dentro de una peque�a bolsa para pruebas.</p><p>Ayud� a Jeffrey a comprobar el contenido de los frascos, pero las restantes pastillas ten�an alguna marca que identificaba al fabricante o el nombre del medicamento.</p><p>��A lo mejor utilizaba las c�psulas para meter otras drogas -dijo Jeffrey.</p><p>��Primero probemos con las desconocidas -sugiri� Sara, sabiendo lo caro que ser�a ponerse a buscar sin saber qu�.</p><p>Si estuvieran en Atlanta, sin duda tendr�a muchos m�s recursos, pero el presupuesto de Grant County era tan limitado que algunos meses Sara ten�a que traerse los guantes de l�tex de la cl�nica.</p><p>���De d�nde era Dickson? -pregunt� Sara.</p><p>��De aqu� -dijo, Jeffrey.</p><p>Sara repiti� la pregunta que le hab�a hecho antes, pensando que Jeffrey estar�a m�s dispuesto a hablar ahora.</p><p>���C�mo se lo han tomado los padres?</p><p>��Mejor de lo que esperaba -dijo Jeffrey-. Imagin� que deb�a de ser un chaval dif�cil.</p><p>��Igual que Andy Rosen -apunt� Sara.</p><p>Mientras volv�an de Atlanta le hab�a contado en detalle las impresiones de Har� acerca de la familia Rosen.</p><p>��Si lo �nico que los relaciona es que eran dos chicos malcriados de veintipocos a�os, eso significa que la mitad de los estudiantes de la universidad est�n en peligro.</p><p>��Rosen era man�aco-depresivo -le record� Sara.</p><p>��Los padres de Dickson dicen que �l no lo era. Nunca mencion� que asistiera a ning�n grupo de terapia. Que ellos sepan, estaba sano como una manzana.</p><p>���Crees que se habr�an enterado?</p><p>��No parec�an muy interesados por la vida de su hijo, aunque el padre dej� claro que le pagaba todas las facturas. Se habr�an dado cuenta de algo as�.</p><p>��A lo mejor le visitaba alguien gratis en el centro de salud del campus.</p><p>��Puede ser complicado tener acceso a documentos cl�nicos.</p><p>��Podr�as volver a ped�rselo a Rosen -sugiri� Sara.</p><p>��Creo que ya no da m�s de s� -le dijo Jeffrey, con una expresi�n sombr�a-. Hemos entrevistado a toda la residencia, y nadie sab�a nada del chaval.</p><p>��Por el hedor que desped�a su cuarto, dir�a que se pasaba la vida encerrado.</p><p>��Si Dickson traficaba, nadie va a admitir que le conoc�a. Cuando empezamos a hacer la ronda para interrogar a los estudiantes, o�mos tirar de la cadena de todos los retretes de la residencia.</p><p>Sara reflexion� acerca de lo que sab�an.</p><p>��As� que �l y Rosen eran tipos solitarios. Y los dos tomaban drogas.</p><p>���l an�lisis toxicol�gico de Rosen no revel� que tomara nada.</p><p>��Eso es muy aleatorio -le record� Sara-. El laboratorio s�lo busca las sustancias que yo especifico. Hay miles de otras drogas que podr�a haber tomado y que yo no sabr�a que deb�a buscar.</p><p>��Creo que alguien limpi� la habitaci�n de Dickson.</p><p>Sara esper� a que prosiguiera.</p><p>��Hab�a una botella de vodka en la nevera, medio llena, pero sin huellas. Y latas de cerveza y otras cosas con huellas de la v�ctima y otras invisibles a simple vista que deb�an de ser del dependiente o de quien se las vendi�. -Hizo una pausa-. Vamos a analizar la jeringa para ver qu� hab�a dentro. La que estaba en el suelo est� rota. Rasparon la madera, pero no s� si podr�n obtener una buena muestra. -Hizo otra pausa, como si hubiera algo que no quisiera decir-. Lena encontr� la jeringa.</p><p>���C�mo ocurri�?</p><p>��La vio bajo la cama.</p><p>���La toc�?</p><p>��De arriba abajo.</p><p>���Tiene coartada?</p><p>��Estuve con Lena toda la ma�ana -dijo Jeffrey-. Pas� la noche con White. Su coartada es mutua.</p><p>��No te veo convencido.</p><p>��En este momento no me f�o de ninguno de los dos, sobre todo considerando el pasado delictivo de White. Uno no deja de ser racista de la noche a la ma�ana. Lo �nico que les relaciona a todos, incluyendo a Tess, es el tema racial.</p><p>Sara sab�a ad�nde quer�a ir a parar con eso.</p><p>��Ya hemos hablado de eso. �C�mo iba a saber alguien que yo llevar�a a Tessa a la escena del crimen? Es totalmente inveros�mil.</p><p>��Lena est� protagonizando demasiado este caso como para no formar parte de �l.</p><p>Sara sab�a a qu� se refer�a. Lo mismo les pasaba con el supuesto suicidio de Andy Rosen. Las coincidencias casi nunca lo eran.</p><p>��Este tal White -comenz� Jeffrey- es una mierda seca, Sara. Espero que nunca le conozcas. -Su tono son� �spero-. �Qu� demonios hace con alguien as�?</p><p>Sara se reclin� en la silla, y esper� a que �l le prestara atenci�n.</p><p>��Teniendo en cuenta todo lo que Lena ha pasado, no me extra�a que se haya liado con alguien como Ethan White. Es un tipo peligroso. S� que sigues calific�ndolo de chaval, pero, por lo que me has dicho, no act�a como tal. A Lena podr�a atraerle el peligro. Sabe con qui�n se las gasta.</p><p>Jeffrey neg� con la cabeza, como si fuera algo que no pudiera aceptar. A veces Sara se preguntaba si Jeffrey conoc�a de verdad a Lena. Jeffrey sol�a ver a la gente tal como �l quer�a que fueran, y no como eran en realidad. Eso hab�a sido un problema continuo en su matrimonio, y Sara ahora no quer�a recordarlo.</p><p>��A excepci�n de Ellen Schaffer, todo esto podr�a ser una serie de coincidencias, a la que hemos de a�adirle la madre de todas las batallas que est�is librando t� y Lena. Sara le acerc� un dedo a los labios para acallarlo-. S� lo que vas a decir, pero no puedes negarme que hay cierta hostilidad entre t� y Lena. De hecho, a lo mejor est� protegiendo a White s�lo para cabrearte.</p><p>��Es posible -acept� Jeffrey, para sorpresa de Sara.</p><p>Sara se reclin� en su silla.</p><p>���De verdad crees que ha estado bebiendo? -le pregunt�-. �Que bebe lo bastante como para considerarlo un problema?</p><p>Jeffrey se encogi� de hombros, y Sara volvi� a acordarse de lo mucho que Jeffrey odiaba a los alcoh�licos. Su padre hab�a sido un alcoh�lico violento y, aunque Jeffrey afirmaba haber superado una infancia llena de malos tratos, Sara sab�a que un alcoh�lico pod�a hacer estallar a Jeffrey mucho m�s r�pidamente que un asesino.</p><p>��Que tenga resaca no significa que tenga un problema� s�lo significa que una noche ha bebido demasiado. -Sara dej� que Jeffrey asimilara esas palabras antes de proseguir-. �Y qu� me dices de esto? -pregunt�, mirando las fotos.</p><p>Le ense�� la fotograf�a de la jeringa pisoteada en el suelo.</p><p>��Estoy casi seguro de que no lo hizo ella -admiti� Jeffrey-. La huella del zapato es casi id�ntica a la de White.</p><p>��No -dijo Sara-. Est�s pasando por alto la pregunta importante. Dickson ten�a dos jeringuillas de la metanfetamina m�s pura que se puede comprar. Si quer�a matarse (o si alguien quer�a que pareciera que se hab�a suicidado), �por qu� no utilizar la otra jeringa? La dosis era tan fuerte que le habr�a matado casi al instante.</p><p>��Cascarse la nuez es una manera bastante vergonzosa de matarse -se�al� Jeffrey, utilizando la expresi�n en argot para la asfixia autoer�tica-. Pudo hacerlo alguien que le odiaba.</p><p>��El gancho de la pared llevaba all� mucho tiempo -dijo Sara, buscando la fotograf�a-. La correa muestra se�ales que indican que ya la hab�a utilizado antes. La espuma evitaba que el cuero le dejara marcas en el cuello. Lo ten�a todo preparado, incluyendo la pel�cula porno en el televisor. -Pas� las fotos con rapidez mientras hablaba-. Probablemente pens� que lo m�s seguro era sentarse en el suelo. En estos casos lo que siempre falla son barras de armario y sillas que resbalan. -Indic� los frascos de medicinas-. Si era anorg�smico, sin duda estaba buscando una manera de mont�rselo mejor.</p><p>Jeffrey no pod�a olvidarse de Lena.</p><p>���Y por qu� Lena contamin� la escena del crimen si no ten�a nada que ocultar? Antes nunca lo hab�a hecho.</p><p>Sara no ten�a ninguna respuesta.</p><p>��Si White es el autor, �qu� motivos ten�a para matar a Scooter?</p><p>Jeffrey neg� con la cabeza.</p><p>��Ninguno que yo sepa.</p><p>���Drogas? -pregunt� Sara.</p><p>��White tiene que darle orina cada semana a su agente de libertad condicional para que vea que est� limpio, pero Lena ten�a Vicodin en su apartamento.</p><p>���Le preguntaste para qu�?</p><p>��Dijo que era para el dolor, por lo del a�o pasado.</p><p>La imagen no deseada de Lena durante su examen posviolaci�n apareci� en la mente de Sara.</p><p>��Ten�a una receta v�lida -dijo J�ffrey.</p><p>Sara se dio cuenta de que hab�a perdido el hilo.</p><p>���Schaffer no tomaba drogas?</p><p>��No.</p><p>��Dickson no parece un nombre muy �tnico.</p><p>��Baptista del sur, nacido y criado.</p><p>���Sal�a con alguien?</p><p>���Con ese olor? -le record� Jeffrey.</p><p>��Buena observaci�n. -Sara se puso en pie, pregunt�ndose d�nde estaba Brock-. �Podemos empezar? Le dije a mi madre que volver�a al hospital en cuanto pudiera.</p><p>���C�mo est� Tessa? -pregunt� Jeffrey.</p><p>���F�sicamente? Se recuperar�. -Sara sinti� que algo se le part�a por dentro-. No me preguntes m�s, �entendido?</p><p>��Muy bien. Entendido.</p><p>Sara abri� la puerta y entr� en el dep�sito.</p><p>��Carlos -dijo-. Brock llegar� enseguida. Puedes tomarte un descanso en cuanto llegue.</p><p>Jeffrey sent�a curiosidad, pero no hizo la pregunta obvia.</p><p>��Enhorabuena. Ten�as raz�n en lo del tatuaje -dijo a Carlos.</p><p>Carlos sonri�, algo que nunca hac�a cuando Sara le felicitaba. Sara se at� el cord�n de la bata en torno a la cintura y se acerc� a la caja de luz para mirar las radiograf�as que Carlos le hab�a sacado a William Dickson. Tras asegurarse de haber observado detenidamente cada placa, volvi� junto al cad�ver.</p><p>La balanza que colgaba a un lado de la mesa se mec�a en la brisa y, aunque a Carlos nunca se le olvidaba, Sara comprob� que estuviera a cero. Brock hab�a dicho que llegar�a en un momento, pero a�n no hab�a aparecido. Sara no quer�a empezar la autopsia hasta que �l se hubiera ido.</p><p>��Har� un examen superficial mientras llega Brock -dijo.</p><p>Se puso un par de guantes y apart� la s�bana, exponiendo el cad�ver de William Dickson a la fuerte luz que hab�a sobre sus cabezas. En su cuello se ve�a, perfectamente impresa, la marca del cintur�n. A�n ten�a la mano izquierda en torno al pene.</p><p>Sara pregunt� a Jeffrey:</p><p>���Era zurdo?</p><p>���Importa?</p><p>���Ah, no? -pregunt� Sara, sorprendida.</p><p>No es que hubiera pensado en ello antes, pero siempre hab�a imaginado que los hombres utilizaban su mano dominante. Jeffrey apart� la mirada cuando Sara apart� la mano de Dickson de su pene. Los dedos segu�an curvos, pero el r�gor mortis se iba disipando lentamente de la parte superior del cuerpo, donde hab�a comenzado. Las puntas de sus dedos eran de un morado oscuro, y en el pene se apreciaba claramente d�nde hab�a estado la mano.</p><p>���Ay! -susurr� Carlos, y fue la primera vez que Sara le oy� comentar alguno de sus hallazgos.</p><p>Estaba observando el pronunciado color corcho de las protuberancias bilaterales que hab�a en torno a los test�culos.</p><p>���Eso son heridas de cuchillo? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Yo dir�a que son quemaduras el�ctricas -dijo Sara, reconociendo el color-. Recientes, probablemente de los �ltimos d�as. Eso explicar�a el cable el�ctrico que hab�a junto a la cama. -Cogi� un hisopo y lo apret� contra la quemadura, sacando un pegote viscoso que parec�a pomada. Lo oli� y dijo-: Huele a vaselina. Carlos le acerc� una bolsa para meter el hisopo.</p><p>���Se utiliza vaselina en las quemaduras? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��No, pero teniendo en cuenta su botiqu�n, no me sorprender�a que fuera de esos que leen los prospectos. -Estudi� las quemaduras-. Tal vez utilizaba la vaselina como lubricante.</p><p>Carlos y Jeffrey intercambiaron una mirada de desacuerdo.</p><p>��Probablemente utilizaba B�lsamo de Tigre -dijo Jeffrey-. Ten�a un tarro junto a la tele.</p><p>Sara record� el tarro de la foto, pero no le hab�a dicho nada.</p><p>���Eso no se utiliza para los m�sculos doloridos?</p><p>Ninguno de los dos hombres contest�, y Sara pas� a las quemaduras.</p><p>��Puede que utilizara la estimulaci�n el�ctrica para llegar al orgasmo.</p><p>��Eso no es lo primero que se me ocurrir�a para estimularme -dijo Jeffrey.</p><p>��Se chutaba metanfetamina pura -dijo Sara-. Dudo que pensara con mucha claridad. -Le pregunt� a Carlos-: �Puedes ayudarme a darle la vuelta?</p><p>Carlos se puso unos guantes, y entre los dos colocaron a Dickson boca abajo. Las nalgas del difunto mostraban una pronunciada lividez, y se ve�a una larga marca horizontal en la espalda, en la zona que hab�a permanecido contra la cama.</p><p>Sara examin� a William Dickson de pies a cabeza, sin estar muy segura de qu� buscaba. Finalmente encontr� algo digno de se�alar.</p><p>��Tiene cicatrices en torno al ano -dijo a Jeffrey, que miraba hacia los fregaderos.</p><p>���Era homosexual? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��No necesariamente -dijo Sara, sac�ndose los guantes. Fue a buscar otro par y dijo-: No hay manera de saber cu�ndo ni c�mo se lo hizo. Hay heterosexuales a los que les van estas cosas.</p><p>Jeffrey irgui� los hombros como diciendo �No a este heterosexual que tienes delante�.</p><p>��Si era homosexual, podr�an haberlo matado simplemente por serlo.</p><p>���Tienes alguna otra prueba de que fuera homosexual?</p><p>��Nadie est� diciendo que lo fuera.</p><p>���Qu� me dices de la cinta que estaba mirando?</p><p>��Hetero -concedi� Jeffrey.</p><p>��A lo mejor podr�as volver y buscar alg�n tipo de artilugio que pudiera utilizar. Considerando sus otros gustos, no me sorprender�a que tuviera alg�n consolador anal o�</p><p>Jeffrey la interrumpi�.</p><p>���Algo parecido a un chupete rojo y gigante?</p><p>Sara asinti� y �l frunci� el ce�o, probablemente recordando haberlo tocado.</p><p>Sara volvi� al trabajo. Tom� fotos de lo que hab�a encontrado, y a continuaci�n le pidi� a Carlos que volviera a girar el cad�ver. La carne se le estaba aflojando, pero el r�gor mortis a�n lo hac�a dif�cil de manejar.</p><p>Sara repiti� el examen en la parte delantera del cuerpo de Dickson, comprobando cada recodo y grieta. Ten�a la mand�bula lo bastante floja como para que pudiera abr�rsela, pero no vio nada que obstruyera la v�a respiratoria. El surco que le rodeaba el cuello y las petequias que le moteaban la piel en torno a sus ojos inyectados en sangre eran propios de la estrangulaci�n. Sara le dijo a Jeffrey.</p><p>��La presi�n contra las arterias car�tidas, que llevan sangre oxigenada al cerebro, provocar�a una hipoxia cerebral transitoria. Se tarda entre diez y quince segundos en perder la conciencia a causa de la oclusi�n.</p><p>��En cristiano -dijo Jeffrey.</p><p>��El objetivo es impedir el flujo de sangre a la cabeza a fin de incrementar el placer de la masturbaci�n. O bien calcul� mal o se entusiasm� tanto que se desmay� a causa de la p�rdida de sangre, o la metanfetamina le dio un baj�n muy fuerte� -Sara guard� silencio, sabiendo que Jeffrey estaba considerando todas las posibilidades. Despu�s a�adi�-: Comprobar� los cart�lagos hioides y tiroides cuando le abra el cuello, pero dudo que est�n aplastados. Me parece que, entre el gancho y el acolchado del cintur�n, sab�a lo que estaba haciendo.</p><p>��Parece -repiti� Jeffrey, pero Sara no compart�a su escepticismo.</p><p>��Supongo que podemos empezar -dijo Sara, pensando que un examen interno le proporcionar�a un material m�s concluyente.</p><p>���No quieres esperar a Brock?</p><p>��Probablemente algo le ha retenido -lo disculp� Sara-. Empecemos, ya haremos una pausa cuando llegue.</p><p>Sara puso en marcha el dict�fono y procedi� con la autopsia de William Dickson, enumerando los hallazgos habituales, examinando cada �rgano y cada fragmento de piel bajo la lupa hasta que estuvo segura de que no pod�a hacer nada m�s. A excepci�n de un h�gado adiposo y un reblandecimiento del cerebro debido a la constante ingesti�n de drogas desde hac�a mucho tiempo, no hab�a nada destacable en el muchacho, exceptuando la manera en que hab�a muerto.</p><p>Acab� el dictado con la misma conclusi�n que le hab�a comunicado antes a Jeffrey.</p><p>��La muerte se ha debido a la oclusi�n de las arterias car�tidas con hipoxia cerebral.</p><p>Apag� el micr�fono y se quit� los guantes.</p><p>��Nada -resumi� Jeffrey:</p><p>��Nada -coincidi� Sara, poni�ndose otro par de guantes. Estaba cosiendo el pecho con un punto normal de pelota de b�isbol cuando se oy� el montacargas que hab�a junto a las escaleras.</p><p>Carlos se march� antes de que se abrieran las puertas.</p><p>��Hola, se�ora -dijo Brock, empujando una camilla de acero inoxidable hacia el interior del dep�sito-. Siento llegar tarde. De pronto aparecieron algunas personas de luto reciente y tuve que atenderlas. Le podr�a haber dicho a mam� que llamara, pero ya sab�is. -Le sonri� a Jeffrey, a continuaci�n a Sara, incapaz de confesar que no pod�a confiar en su propia madre-. De todos modos, me figur� que no perder�ais el tiempo.</p><p>��No pasa nada -le asegur� Sara, acerc�ndose al congelador.</p><p>��A �ste no me lo llevo -dijo Brock, se�alando a Dickson-. Parker est� en Madison y los recoger�.</p><p>La camilla se enganch� en una baldosa rota y Brock trastabill�.</p><p>���Puedo echarte una mano? -le pregunt� Jeffrey.</p><p>Brock solt� una risita, enderez�ndose.</p><p>��Llevo el carn� de conducir y los papeles del coche, jefe -como si Jeffrey le hubiera detenido por saltarse una se�al de tr�fico. Sara sac� el cuerpo de Andy Rosen y comenz� a ayudar a Brock a moverlo.</p><p>���Necesitas la bolsa? -pregunt� Brock.</p><p>��Tr�emela ma�ana -dijo Sara. Pero enseguida se acord� de Carlos y cambi� de opini�n-. De hecho, �te importar�a usar una de las tuyas?</p><p>��Soy como los boy scouts -dijo Brock.</p><p>Meti� la mano bajo la camilla y sac� una bolsa verde oscuro para cad�veres con el emblema de Brock e Hijos impreso a un lado en letras doradas.</p><p>Sara tir� de la cremallera mientras colocaba la bolsa sobre la camilla.</p><p>��Bonita incisi�n -observ� Brock-. Puedo pegarlo y luego meterle un poco de algod�n encima, no hay problema.</p><p>��Bien -le contest� Sara, sin saber qu� m�s decir.</p><p>��Ayer, cuando estuve aqu�, le ech� un vistazo s�lo para ver c�mo le embalsamar�a. -Exhal� un suspiro de resignaci�n-. Supongo que puedo utilizar un poco de masilla para remendarle la cabeza. Pero este cabr�n gotear� como me llamo Brock.</p><p>Sara dej� lo que estaba haciendo.</p><p>���Gotear�? �El qu�?</p><p>Brock le se�al� la frente.</p><p>��El agujero. Cre�a que lo hab�as visto, Sara. Lo siento.</p><p>��No -dijo Sara, agarrando la lupa.</p><p>Apart� el pelo de Andy Rosen y encontr� una peque�a perforaci�n en el cuero cabelludo. El cuerpo llevaba ya muchas horas en dec�bito, y la piel hab�a tenido tiempo de contraerse. Ahora el agujero se ve�a sin lupa.</p><p>��No puedo creer que se me pasara por alto -dijo Sara.</p><p>��Le examinaste la cabeza -dijo Jeffrey-. Te vi hacerlo.</p><p>��Ayer por la noche estaba tan cansada -se disculp� Sara, aunque le pareci� una excusa muy pobre-. Maldita sea.</p><p>Brock se qued� visiblemente sorprendido por la exclamaci�n. Sara sab�a que deb�a disculparse, pero estaba demasiado enfadada.</p><p>La perforaci�n que hab�a en la frente de Andy Rosen era debida, sin duda, a una aguja. Alguien le hab�a puesto una inyecci�n en el cuero cabelludo, con la esperanza de que la peque�a herida quedara oculta por los fol�culos pilosos. De no hab�rsela se�alado Brock, nunca la hubiera visto.</p><p>��Necesito a Carlos. Vamos a volver a tomar muestras de sangre y tejido.</p><p>���Le queda sangre? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Nosotros no� -dijo Brock.</p><p>��Claro que queda sangre -le interrumpi� Sara. A continuaci�n, para s� misma, a�adi�-: Quiero extirpar esta zona de alrededor de la frente. �Alguien sabe decirme qu� m�s se me ha pasado por alto?</p><p>Se quit� las gafas, tan furiosa que se le nubl� la vista.</p><p>��Maldita sea -repiti�-. �C�mo se me pudo pasar?</p><p>��Yo tampoco lo vi -dijo Jeffrey.</p><p>Sara se mordi� el labio inferior para no explotar.</p><p>��Lo necesito durante al menos otra hora.</p><p>��Oh, vale -dijo Brock, ansioso por marcharse-. Ll�mame cuando acabes.</p><empty-line/><p>Sara estaba sentada en el m�rmol de la cocina, contemplando el microondas y pregunt�ndose si pod�a contraer c�ncer por sentarse tan cerca del aparato. Estaba tan cansada que no le importaba, y tan furiosa consigo misma por haber pasado por alto la punci�n de aguja del cuero cabelludo de Andy Rosen que casi daba por bueno el castigo. Tres horas del m�s complicado examen f�sico que Sara hab�a realizado en su vida no arroj� nada nuevo en el caso de Rosen. A continuaci�n, llev� a cabo el mismo examen detallado con William Dickson, haciendo que Carlos y Jeffrey siguieran todos sus movimientos para tener una triple comprobaci�n de lo que hac�a.</p><p>Se hab�a pasado otra hora con los ojos pegados al microscopio, estudiando los fragmentos del cuero cabelludo de Ellen Schaffer recuperados en la escena del crimen. Al final Jeffrey logr� convencer a Sara de que, aunque hubiera alguna prueba que no hubiera resultado da�ada y fuera a�n detectable, estaba demasiado cansada para encontrarla. Necesitaba irse a casa y descansar. Jeffrey le prometi� que, despu�s de que ella descansara, la llevar�a de vuelta al dep�sito para que pudiera revisarlo todo otra vez. En aquel momento, la idea le hab�a parecido bien a Sara, pero el sentimiento de culpa y la necesidad de respuestas imped�an que se le pasara por la cabeza cerrar los ojos. Se le hab�a pasado por alto algo crucial en el caso, y, de no haber sido por Brock, Andy Rosen habr�a sido incinerado, destruy�ndose toda esperanza de que Sara encontrara algo que demostrara que lo hab�an asesinado.</p><p>Son� la alarma del microondas, y Sara sac� su pollo con pasta precocinado, sabiendo, antes de quitar la envoltura transparente, que ser�a incapaz de com�rselo. Incluso los perros arrugaron el hocico ante el olor, y Sara se plante� tirarlo al cubo de la basura que estaba fuera antes de que la dominara la pereza y acabara arroj�ndolo al triturador de basura del fregadero.</p><p>La nevera no ten�a mucho que ofrecerle, exceptuando una mandarina reseca que se hab�a pegado al estante de cristal, y dos tomates de aspecto fresco y origen dudoso. Sara se qued� mirando el frigor�fico, sin expresi�n, debatiendo sus opciones, hasta que el est�mago comenz� a quejarse. Por fin decidi� hacerse un s�ndwich de tomate sentada a la mesita con ruedas de la cocina, para poder mirar el lago. Fuera se o�a el rugido de los truenos. La tormenta les hab�a seguido desde Atlanta.</p><p>Sara observ� la hilera de platos y vasos colocados en el escurridor que hab�a junto al fregadero en el que Jeffrey los hab�a lavado, y por alguna est�pida raz�n se le escaparon algunas l�grimas. Ni todas las flores del mundo ni los m�s hermosos cumplidos pod�an compararse con un hombre que hac�a las tareas dom�sticas.</p><p>��Dios m�o -exclam� Sara, ri�ndose de s� misma.</p><p>Se sec� los ojos y se dijo que la falta de sue�o y el estr�s la estaban dejando para el arrastre.</p><p>Estaba pensando en darse una buena ducha y quitarse la mugre del d�a cuando alguien llam� en�rgicamente a la puerta. Sara refunfu�� al levantarse, suponiendo que alg�n vecino bienintencionado se dejaba caer para interesarse por Tessa. Durante una fracci�n de segundo se le ocurri� fingir que no estaba en casa, pero la m�nima posibilidad de que alg�n vecino le trajera un guiso o un pastel la empuj� a abrir la puerta.</p><p>��Devon -dijo, sorprendida al ver al novio de Tessa en el porche.</p><p>��Hola -le contest� �l, meti�ndose las manos en los bolsillos. A sus pies hab�a una bolsa de marinero-. �Por qu� hay un poli vigilando?</p><p>Sara salud� a Brad, quien se hallaba en el interior de un veh�culo estacionado al otro lado de la calle desde que ella llegara a casa.</p><p>��Es una larga historia -dijo, sin querer mencionar los temores de Jeffrey.</p><p>Devon baj� los ojos a la bolsa.</p><p>��Sara, yo�</p><p>���Qu�? -pregunt� Sara, y el coraz�n le dio un vuelco al comprender que a lo mejor le hab�a pasado algo a Tessa-. �Es que est�?</p><p>��No -la tranquiliz� Devon, extendiendo los brazos para poder cogerla si se desmayaba-. No, lo siento. Deber�a hab�rtelo dicho. Ella est� bien. Acababa de volver a�</p><p>Sara se llev� la mano al coraz�n.</p><p>��Dios m�o, me has dado un susto de muerte. -Le hizo una se�a para que entrara-. �Quieres comer algo? S�lo tengo�</p><p>Sara se detuvo al ver que �l no la segu�a.</p><p>��Sara -dijo Devon y, a continuaci�n, volvi� a mirar la bolsa-. Te he tra�do algunas cosas de Tessa. Cosas que dijo que quer�a.</p><p>Sara se apoy� contra la puerta abierta, sintiendo un hormigueo en la nuca. Sab�a por qu� hab�a venido, y para qu� era la bolsa. Dejaba a Tessa.</p><p>��No puedes hacerle esto, Devon. Ahora no.</p><p>��Ella me dijo que me fuera.</p><p>Sara no dudaba que Tessa se lo hubiera dicho, al igual que tambi�n ten�a la certeza de que si se lo hab�a dicho era precisamente para que se quedara.</p><p>��Es lo �nico que me ha dicho en dos d�as. -Las l�grimas le resbalaron por las mejillas-. �Vete�, s�lo eso. �Vete.�</p><p>��Devon�</p><p>��No puedo quedarme all�, Sara. No soporto verla as�.</p><p>��Al menos espera un par de semanas -dijo, consciente de que le estaba suplicando.</p><p>Tanto daba lo que Tessa le hubiera dicho, si Devon la abandonaba ahora la destrozar�a.</p><p>��Debo irme -dijo Devon, levantando la bolsa y llev�ndola al vest�bulo.</p><p>��Espera -dijo Sara, intentando razonar con �l-. S�lo te dijo que te fueras para asegurarse de que quer�as quedarte.</p><p>��Estoy tan cansado. -Dirigi� los ojos hacia el interior de la casa, con la mirada perdida en el pasillo-. Ahora deber�a tener a mi beb�. Deber�a estar haciendo fotos y repartiendo puros.</p><p>��Todo el mundo est� cansado -le dijo Sara, pensando que no le quedaban fuerzas para eso-. Deja que pase un poco de tiempo, Devon.</p><p>��Vosotros est�is muy unidos. Os junt�is y le hac�is compa��a, y eso est� muy bien, pero� -Se interrumpi� y neg� con la cabeza-. �se no es mi sitio. Es como si todos fuerais un muro que la rodeara. Ese muro grueso e impenetrable que la protege, que la hace m�s fuerte. -Se interrumpi� otra vez y mir� a Sara-. Yo no formo parte de eso. Nunca lo har�.</p><p>��No es cierto -insisti� Sara.</p><p>���Eso crees?</p><p>��Claro que s� -le dijo Sara-. Devon, has venido a comer con la familia todos los domingos desde hace dos a�os. Tessa te adora. Mam� y pap� te tratan como a un hijo.</p><p>���Tessa te cont� lo del aborto? -le pregunt� Devon.</p><p>Sara no supo qu� decir. Tessa se hab�a planteado abortar desde que se enter� de que estaba embarazada, pero tambi�n decidi� tener el ni�o y fundar una familia con Devon.</p><p>��S� -adivin� Devon, leyendo su expresi�n-. Eso pensaba.</p><p>��Estaba confusa.</p><p>��Y t� acababas de volver de Atlanta -dijo-. Y ella ya hab�a roto con ese tipo.</p><p>Sara no ten�a ni idea de qu� estaba hablando.</p><p>��Dios castiga a la gente -dijo Devon-. Castiga a la gente cuando no obran seg�n Su voluntad.</p><p>��Devon, no digas eso -repuso Sara, pero su mente estaba rebobinando. Tessa nunca le hab�a hablado de ning�n aborto. Sara cogi� la mano de Devon y le dijo-: Entra. Lo que dices no tiene sentido.</p><p>��Tessa podr�a haber dejado la universidad -dijo Devon, qued�ndose en el porche-. Diablos, Sara, no hace falta ning�n t�tulo para ser fontanero. Podr�a haber vuelto aqu� y criar a su hijo sola. Tus padres no la hubieran repudiado.</p><p>��Devon� por favor.</p><p>��No intentes excusarla. Todos hemos de vivir con las consecuencias de nuestros actos. -Le lanz� una mirada compungida-. Y a veces tambi�n los dem�s han de vivir con esas consecuencias.</p><p>Devon dio media vuelta justo en el momento en que Jeffrey aparcaba en el camino de la entrada. Devon hab�a aparcado su furgoneta en la calle, como si quisiera marcharse cuanto antes.</p><p>��Ya nos veremos -dijo Devon, salud�ndola con la mano, como si eso no significara nada para �l.</p><p>��Devon -le llam� Sara.</p><p>Lo sigui� hasta el patio, pero se detuvo cuando �l ech� a correr. No quer�a perseguirlo. Sara le deb�a eso a Tessa.</p><p>Jeffrey se acerc� a Sara y observ� c�mo Devon se marchaba.</p><p>���Qu� le pasa?</p><p>��No lo s� -dijo Sara, pero s� lo sab�a.</p><p>�Por qu� Tessa nunca le hab�a hablado del aborto? �Se hab�a sentido culpable todos estos a�os, o es que en aquella �poca Sara estaba tan ocupada que no se enter� de lo que le pasaba a su hermana?</p><p>Jeffrey la acompa�� hasta la casa y le pregunt�:</p><p>���Ya has cenado?</p><p>Sara asinti�, apoy�ndose en �l, deseando poder borrar los tres �ltimos d�as. Estaba agotada y afligida por Tessa, sabiendo que, en cuanto a lo del aborto, le hab�a vuelto a fallar a su hermana.</p><p>��Me siento tan�</p><p>Sara busc� la palabra, pero no se le ocurri� ninguna que pudiera describir c�mo se sent�a. Era como si se hubiera agotado toda su fuerza vital.</p><p>Jeffrey la gui� hacia la escalera de entrada y le dijo:</p><p>��Tienes que dormir.</p><p>��No. -Sara le detuvo-. Tengo que ir al dep�sito.</p><p>��Esta noche, no -le dijo Jeffrey, apartando de una patada la bolsa que hab�a tra�do Devon.</p><p>��Tengo que�</p><p>��Tienes que dormir -le dijo Jeffrey-. Ni siquiera ves con claridad.</p><p>Sara sab�a que ten�a raz�n, y cedi�.</p><p>��Primero necesito darme un ba�o -dijo, acord�ndose de todo lo que hab�a hecho en el dep�sito-. Me siento tan�</p><p>��No pasa nada -le dijo �l, bes�ndole en la frente.</p><p>Jeffrey la llev� hasta el cuarto de ba�o, y Sara no hizo ning�n movimiento mientras �l la desvest�a, y luego se desnudaba �l mismo. Sara contempl� en silencio c�mo abr�a el grifo, comprobando la temperatura antes de meterla en la ducha. Cuando la toc�, Sara experiment� una reacci�n conocida, pero el sexo parec�a ser lo �ltimo que Jeffrey ten�a en mente cuando puso una manopla bajo el chorro de agua caliente.</p><p>Sara permaneci� inm�vil en la ducha, dejando que �l lo hiciera todo, regode�ndose en el hecho de que otro tomara la iniciativa. Se sent�a como si despertara de una horrible pesadilla, y hubo algo tan reconfortante en el tacto de Jeffrey que comenz� a llorar.</p><p>�l se dio cuenta del cambio.</p><p>���Te encuentras bien?</p><p>A Sara la invadi� tal urgencia que no pudo contestar a la pregunta. Se inclin� hacia atr�s, apret�ndose contra �l, deseando que Jeffrey comprendiera lo mucho que le necesitaba. �l vacil�, as� que fue ella quien movi� la mano de Jeffrey lentamente sobre su cuerpo, rode�ndole los pechos, sintiendo c�mo se flexionaban todos los m�sculos en su mano mientras sus dedos le provocaban esas sensaciones. Su otra mano se ahuec� bajo sus nalgas, y Sara solt� un grito ahogado ante lo agradable que era tener una parte de �l en su interior. Sara se sent�a �vida, lo quer�a todo de �l, pero Jeffrey mantuvo un ritmo lento y sensual, demor�ndose, tocando cada parte de ella con deliberada intenci�n. Cuando Jeffrey por fin apret� la espalda de Sara contra los frescos azulejos de la ducha, se sinti� de nuevo viva, como si hubiera pasado d�as en un desierto y ahora acabara de encontrar su oasis.</p></section><section><title><p>11</p></title><p>���Lo tienes? -pregunt� Chuck por cent�sima vez.</p><p>��Lo tengo -le espet� Lena, haciendo girar la navaja en la mano derecha mientras con la izquierda sujetaba la reja de ventilaci�n.</p><p>Se vio un rayo a trav�s de las ventanas, y los hombros de Lena se encorvaron al o�r el trueno. Todo el laboratorio se ilumin� como si alguien hubiese disparado un flash.</p><p>��Puedo conseguir un destornillador -dijo Chuck cuando la rejilla se solt�.</p><p>Lena sac� su linterna del bolsillo y dirigi� el haz hacia el conducto de ventilaci�n.</p><p>Alg�n capullo hab�a decidido elegir ese d�a para dejarse abiertas las jaulas del laboratorio. Se hab�an escapado cuatro ratones, y cada uno de ellos val�a para la universidad m�s de lo que Lena ganaba en un a�o, por lo que todo el personal disponible se hab�a movilizado para encontrarlos. Eso hab�a sido a mediod�a, y ahora eran m�s de las seis, y s�lo dos de esos cabrones de ojillos brillantes hab�an sido encontrados.</p><p>Lena se hab�a cambiado de ropa al salir de la comisar�a, pero tras todo un d�a de b�squeda volv�a a estar sudorosa. Sent�a c�mo la camisa se le pegaba al cuerpo, y a�n estaba cansada de la noche anterior. Ten�a la cabeza a punto de estallar, y la peor resaca que hab�a sentido en su vida. Un trago lo hubiera solucionado, o al menos lo habr�a aminorado, pero aquella ma�ana, sentada en la sala de interrogatorios, Lena se hab�a hecho una promesa: nunca volver�a a probar el alcohol.</p><p>Ahora se daba cuenta de los errores que hab�a cometido, y casi todos estaban relacionados con el whisky. El resto ten�a que ver con Ethan, y por eso se hab�a hecho otra promesa: �l quedaba fuera de su vida. Promesa que hab�a podido mantener durante dos horas. Chuck la oblig� a atender la centralita de la oficina de seguridad. Ethan hab�a telefoneado, aterrorizado, chillando como una nena, y le hab�a contado que acababa de encontrar a Scooter. El idiota incluso hab�a borrado las huellas de la habitaci�n, como si no pudiera justificar que sus huellas estuvieran all�. Como si Lena no supiera guardarse las espaldas.</p><p>A la puerta de la residencia de Scooter, Lena le hab�a dicho a Ethan que se fuera a tomar por culo, y �l segu�a sin dejarla en paz. Incluso se ofreci� a ayudarle a buscar el rat�n desaparecido, y durante seis horas hizo todo lo que pudo para llamar su atenci�n. Por lo que a Lena se refer�a, aquella ma�ana ya hab�a dicho todo lo que pensaba decirle en lo que quedaba de vida a Ethan Green o White, o como fuera que se llamara. Hab�a acabado con �l. Si Jeffrey la dejaba volver a la polic�a alguna vez, su primera prioridad ser�a asegurarse de que encerraran a ese capullo en la celda m�s pr�xima. Y Lena en persona echar�a la llave al mar.</p><p>��Mete la cabeza, as� ver�s mejor -dijo Chuck, cerni�ndose sobre ella como una madre dominante.</p><p>Al igual que con todos los trabajos de mierda que ten�a que hacerle, a Chuck le sobraban los consejos acerca de c�mo hacerlo tanto como le faltaban las intenciones de ayudarla.</p><p>Lena se guard� la navaja en el bolsillo y obedeci�, metiendo la cabeza en la polvorienta caja met�lica. Se dio cuenta demasiado tarde de que ten�a el culo en pompa, y de que Chuck disfrutaba de la vista.</p><p>Estaba a punto de pegarle un grito cuando una voz col�rica chill�:</p><p>���Qu� demonios est�n haciendo al respecto? Tengo un trabajo importante que hacer.</p><p>Lena se golpe� al sacar la cabeza. Brian Keller estaba a un palmo de Chuck, rojo de ira.</p><p>��Hacemos todo lo que podemos, doctor Keller -dijo Chuck.</p><p>Keller se qued� sorprendido al ver a Lena. Les pasaba a muchos profesores que hab�an trabajado con Sibyl, y ella estaba acostumbrada.</p><p>Lena le salud� con la mano, intentando ser agradable. Keller ten�a la mala suerte de estar en el laboratorio adyacente. El ruido y las interrupciones constantes hab�an comenzado a atacarle los nervios a eso de la una, y hab�a cancelado el resto de sus clases con unos cuantos improperios bien elegidos y dirigidos a Chuck. Era el tipo de persona a la que Lena podr�a llegar a apreciar. Contrariamente a Richard Carter, que eligi� ese momento para asomar la cabeza en el aula.</p><p>���C�mo va todo? -pregunt�.</p><p>��No se permiten chicas -le solt� Chuck, y Richard le hizo ojitos en un gesto coqueto.</p><p>Chuck estaba a punto de a�adir algo m�s, pero la atenci�n de Richard se centr� en Brian Keller.</p><p>��Hola, Brian -dijo, como un reci�n nacido con gases-. Puedo encargarme de tus clases si quieres irte. De verdad.</p><p>��Las clases han acabado hace dos horas, idiota -rezong� Keller.</p><p>Richard se desinfl� como un globo.</p><p>��Yo s�lo� -comenz�, con un asomo de irritaci�n en su tono.</p><p>Keller dio media vuelta, d�ndole la espalda a Richard mientras golpeaba levemente con un dedo a Chuck.</p><p>��Tengo que hablar con usted. No puedo permitir estas interrupciones en mi trabajo.</p><p>Chuck asinti� en un gesto brusco, y le pas� el muerto a Lena antes de irse con Keller.</p><p>��No se vaya hasta haber registrado todo el conducto, Adams.</p><p>���Qu�? -pregunt� Lena.</p><p>Richard se dirigi� a ella.</p><p>��Soy un colega del departamento -susurr�, la mand�bula tan apretada que a Lena le sorprendi� que pudiera hablar. Se�al� con el dedo la entrada vac�a-. No tiene derecho a hablarme as� delante de los dem�s. Merezco� me he ganado� al menos una pizca de respeto.</p><p>��Vale -dijo Lena, pregunt�ndose por qu� estaba tan mosqueado.</p><p>Que ella supiera, Brian Keller trataba igual a todo el mundo.</p><p>��Esta noche tiene una clase -dijo Richard-. Lo que yo le propon�a era dar su clase nocturna.</p><p>��Mmm -murmur� Lena-. Creo que la ha cancelado. Richard se qued� mirando la entrada como un pit bull a la espera de un intruso. Lena nunca le hab�a visto furioso. Los ojos le sal�an de las �rbitas y ten�a la cara congestionada menos los labios, finos y blancos, apretados en una l�nea recta. Lena no supo si marcharse o echarse a re�r.</p><p>��Escucha, que le den por culo -dijo Lena, y se pregunt� si no ser�a ese el problema.</p><p>Aunque no dec�a mucho a favor de los gustos sexuales de Richard, s� explicaba bastante su comportamiento.</p><p>Richard puso los brazos en jarras.</p><p>��No tengo por qu� tolerar que me traten as�. Y menos �l. En este departamento somos iguales y no tolerar� este tipo de�</p><p>Lena volvi� a intentarlo.</p><p>��Vamos, el hombre acaba de perder a su hijo.</p><p>Richard rechaz� esa excusa con un brusco movimiento de mano.</p><p>��Todo lo que pido es que se me trate como un adulto. Como un ser humano.</p><p>Lena no pod�a perder el tiempo con Richard, pero sab�a que �ste no se ir�a nunca si no mostraba cierta comprensi�n hacia �l.</p><p>��Tienes raz�n. Es un borde.</p><p>Richard la mir� por fin, y cuando iba a apartar los ojos se volvi� otra vez. La pregunta la sorprendi�, aunque no ten�a por qu�.</p><p>���Qui�n te ha pegado?</p><p>���Qu�? -exclam� Lena, aunque sab�a que se refer�a al corte del ojo-. No. Me ca�. Me di contra la puerta. Fue una estupidez. -Sinti� la necesidad de ofrecer m�s explicaciones, pero se reprimi�. De su �poca de polic�a sab�a que a los mentirosos les cuesta mucho callar. Sin embargo, no pudo evitar a�adir-: No es nada.</p><p>Richard le gui�� el ojo en un gesto travieso, d�ndole a entender que no se lo tragaba. Con una actitud totalmente distinta a la que hab�a mostrado ante Keller, dijo:</p><p>���Sabes?, siempre he sentido que hab�a algo especial entre nosotros, Lena. Sibyl siempre hablaba de ti. Ve�a todo lo bueno que hay en ti.</p><p>Lena se aclar� la garganta, pero no dijo nada.</p><p>��Todo lo que quer�a era ayudarte. Hacerte feliz. Eso era lo que m�s le importaba en el mundo.</p><p>Lena sinti� un inc�modo hormigueo en las plantas de los pies.</p><p>��S� -dijo, con la esperanza de que se largara.</p><p>���Qu� le ha pasado a tu ojo? -insisti�, aunque en un tono amable-. Parece como si alguien te hubiera pegado.</p><p>��Nadie me ha pegado -replic� Lena.</p><p>Se dio cuenta de que hablaba demasiado fuerte: otro error habitual entre los mentirosos. Se maldijo por dentro. No sol�a meter la pata de ese modo.</p><p>��Si alguna vez necesitas ayuda� -Richard no acab� la frase, comprendiendo quiz� lo est�pido que resultaba su ofrecimiento a alguien como Lena. Cambi� de t�ctica-. Si alguna vez quieres hablar de algo. Lo creas o no, s� c�mo te sientes.</p><p>��De acuerdo -dijo Lena, pero el Papa freir�a huevos en el infierno antes de que se le ocurriera confiar en �l.</p><p>Richard se sent� en una de las mesas del laboratorio, y los pies le quedaron colgando a un lado. Por el gesto de preocupaci�n, Lena pens� que iba a renovar su oferta, pero lo que hizo fue preguntarle:</p><p>���Has averiguado qui�n abri� las jaulas?</p><p>��No -dijo Lena-. �Por qu�?</p><p>��He o�do que un par de alumnos de segundo trabajaron hasta tarde en unos proyectos, de modo que� decidieron divertirse un poco.</p><p>Lena ri� indignada.</p><p>��No me sorprender�a.</p><p>��Oye, esta noche tengo que cenar con Nan -dijo-. �Por qu� no nos acompa�as? Ser� divertido.</p><p>��Tengo trabajo -le dijo Lena.</p><p>A continuaci�n, para recalcarlo, abri� la navaja.</p><p>��Dios Todopoderoso -exclam� Richard, baj�ndose de la mesa para verla mejor-. �Para qu� necesitas eso?</p><p>Lena estuvo a punto de decir que era una buena manera de librarse de los pesados que met�an las narices en los asuntos de los dem�s cuando el m�vil de Richard empez� a sonar. Richard busc� en los bolsillos de su bata de laboratorio. Cuando lo encontr�, mir� la pantallita, y su rostro dibuj� una enorme sonrisa.</p><p>��Te ver� luego -dijo a Lena-. Podemos seguir hablando de esto.</p><p>Le toc� la piel de debajo del ojo para que ella supiera a qu� se refer�a.</p><p>Lena quiso decirle que no se molestara, pero se decidi� por un:</p><p>��Nos vemos.</p><p>De todos modos, fue desperdiciar saliva. Antes de que pudiera decir nada m�s, Richard ya hab�a salido escopeteado del aula.</p><p>Lena regres� al conducto de ventilaci�n, y utiliz� la navaja para volver a poner los tornillos. Chuck ten�a raz�n, habr�a ido m�s deprisa con un destornillador, pero Lena no quer�a tener que pedir uno. Estaba sola en el laboratorio, y era el primer momento del d�a en que pod�a estar a solas. Lo m�s importante era pensar en c�mo recuperar la confianza de Jeffrey.</p><p>Hab�a intentado entregarle a Chuck en bandeja de plata, pero Jeffrey no la hab�a entendido. As� que ese fin de semana Chuck hab�a estado en un campeonato de golf. No obstante, pod�a estar implicado en el tr�fico de drogas en la universidad. Scooter le hab�a dejado claro que lo estaba. Chuck no era tan idiota. Ni siquiera a �l se le pasar�a por alto todo ese trapicheo. De todos modos, y conociendo a Chuck, Lena estaba segura de que �l no estaba implicado directamente en ello. Su estilo era apoltronarse sobre su culazo y exigir una parte de los beneficios.</p><p>Se oy� otro trueno, y Lena se asust� tanto que se le resbal� el cuchillo, haci�ndole un corte en el �ndice de la mano izquierda. Solt� una maldici�n entre dientes, sac�ndose el fald�n de la camisa para envolverse el dedo. Todos los meses, Chuck le promet�a encargar un uniforme de talla peque�a, pero nunca lo hac�a. Que la obligara a llevar aquellas ropas que le quedaban tan grandes era otro de los ardides de Chuck para hacerla sentirse inc�moda.</p><p>��Lena.</p><p>No levant� los ojos. Aunque hac�a menos de una semana que le conoc�a, reconoci� la voz de Ethan.</p><p>Se apret� la camisa alrededor del dedo, intentando detener la hemorragia. La herida era profunda, y la sangre empap� la tela r�pidamente. Al menos se hab�a cortado la misma mano que ya ten�a herida. A lo mejor pod�a lograr un dos-por-uno si iba al hospital.</p><p>Como si ella no le hubiera o�do, Ethan repiti�:</p><p>��Lena.</p><p>��Te dije que no quer�a hablar contigo.</p><p>��Me preocupas.</p><p>��No me conoces lo suficiente como para preocuparte por m�. -Lena rechaz� la mano que �l le ofreci� mientras se levantaba-. �Te acuerdas? Tampoco vamos a casarnos.</p><p>Ethan parec�a arrepentido.</p><p>��No deber�a haberte dicho eso.</p><p>Lena dej� caer la mano a un lado, sintiendo c�mo la sangre manaba por el corte.</p><p>��La verdad es que no me importa una mierda lo que dijeras.</p><p>��No tienes por qu� avergonzarte de lo de ayer por la noche.</p><p>��T� eres el que gru�e como un cerdo cuando se corre.</p><p>Ella le agarr� el brazo y le subi� la manga antes de que �l se lo pudiera impedir.</p><p>Ethan la apart� de un manotazo, y se volvi� a bajar la manga, pero Lena hab�a visto el tatuaje de una alambrada rode�ndole la mu�eca, y algo que parec�a un soldado con un fusil en el brazo.</p><p>���Qu� es eso? -pregunt� Lena.</p><p>��No es m�s que un tatuaje.</p><p>��El tatuaje de un soldado -aclar� Lena-. Lo s� todo de ti, Ethan. S� en qu� est�s metido.</p><p>Ethan se qued� inm�vil, como un ciervo atrapado entre unos faros.</p><p>��Ya no soy esa persona.</p><p>���Ah, no? -Lena se se�al� el ojo-. �Qu� persona me hizo esto?</p><p>��Fue una reacci�n, una reacci�n visceral -dijo-. No me gusta que me peguen.</p><p>��Vaya, �y a qui�n le gusta?</p><p>��No es eso, Lena. Intento enmendarme.</p><p>���C�mo te va con la libertad condicional? Eso le desconcert�.</p><p>���Hablaste con Diane?</p><p>Lena no contest�, pero una sonrisa aflor� a sus labios. Conoc�a bien a Diane Sanders. Averiguar el resto de la historia de Ethan ser�a pan comido.</p><p>Lena le pregunt�:</p><p>���Qu� hac�as esta ma�ana en la habitaci�n de Scooter?</p><p>��Quer�a ver si se encontraba bien.</p><p>��Vaya, eres tan buen colega.</p><p>��Se met�a mucha meta -dijo Ethan-. No sab�a cu�ndo parar. -No se controlaba tanto como t�.</p><p>Ethan no mordi� al anzuelo.</p><p>��Tienes que creerme, Lena. No he tenido nada que ver con eso.</p><p>��Bueno, pues m�s te vale tener una coartada convincente, porque Andy Rosen y Ellen Schaffer eran jud�os, y Tessa Linton follaba con un negro�</p><p>��No lo sab�a�</p><p>��Tanto da, amiguete -le dijo-. Llevas una diana pintada en el pecho desde que le tocaste los huevos a Jeffrey. Te dije que no te metieras en l�os.</p><p>��Y no me meto en l�os -dijo-. Por eso vine aqu�, para salir de ese mundo.</p><p>��Viniste aqu� porque los amigos que enviaste a la c�rcel probablemente te buscan para ajustarte las cuentas.</p><p>��Estoy en paz con ellos -dijo con amargura-. Te he dicho que sal� de ese mundo, Lena. �Crees que eso no tiene un precio?</p><p>���Tu novia fue el precio? -pregunt� Lena-. Y ahora me rondas a m�, una hispana. �Es as� como t� y tus amigos nos llaman? �Espaldas mojadas? -Hizo una pausa para a�adirle dramatismo-. �O es de mi hermana tortillera de lo que quieres hablar? �O de su amante, la bibliotecaria bollera de la universidad? -Se ri� de su reacci�n-. Me pregunto qu� pensar�an tus colegas de todo eso, Ethan White.</p><p>��Es Green -dijo Ethan-. Zeek White es mi padrastro. Mi verdadero padre nos abandon�. -Su voz era firme, insistente-. Soy Ethan Green, Lena. Ethan Green.</p><p>��Y est�s en mi camino -le dijo Lena-. Ap�rtate.</p><p>��Lena -susurr� Ethan, y su voz rezumaba tal desesperaci�n que la hizo mirarle a los ojos.</p><p>Desde la violaci�n, Lena hab�a adquirido el h�bito de evitar a la gente. Se dio cuenta de que todav�a no hab�a mirado a los ojos a Ethan, ni siquiera mientras le tocaba, la noche anterior. Eran de un azul incre�blemente claro, y se dijo que si se acercaba lo bastante, podr�a ver el oc�ano en ellos.</p><p>��Ya no soy esa persona. Tienes que creerme.</p><p>Lena lo observ�, deseando saber por qu� le importaba tanto.</p><p>��Lena, entre nosotros ha empezado algo.</p><p>��No, no es verdad -dijo ella, pero no con la convicci�n que quer�a.</p><p>�l le puso el pelo detr�s de la oreja, y a continuaci�n le repas� el corte del ojo con el dedo, suavemente.</p><p>��No quer�a hacerte da�o.</p><p>Lena se aclar� la garganta.</p><p>��Bueno, pues me lo hiciste.</p><p>��Te prometo� te prometo� que no volver� a ocurrir.</p><p>Lena quer�a decirle que no tendr�a oportunidad, pero era incapaz de dejar de mirarle, de romper el hechizo.</p><p>Ethan sonri�, probablemente al ver el efecto que causaban sus palabras.</p><p>���Sabes?, ni siquiera te he besado -dijo, pas�ndole el dedo por los labios.</p><p>Hubo algo en Lena, algo que cre�a ya extinguido, que reaccion� ante ese roce, y sinti� que le afloraban las l�grimas. Ten�a que detener eso antes de que se le fuera de las manos. Deb�a de hacer algo para echarlo de su vida.</p><p>��Por favor -rog� �l, con una sonrisa en los labios-. Empecemos de nuevo.</p><p>Ella dijo lo �nico que sab�a que pod�a detenerle.</p><p>��Quiero volver a la polic�a.</p><p>Ethan apart� la mano bruscamente, como si Lena le hubiera escupido.</p><p>��Es lo que soy -dijo Lena.</p><p>��No es verdad -insisti� �l-. S� lo que eres, Lena, y no eres un poli.</p><p>En ese momento volvi� Chuck, subi�ndose el cintur�n y haciendo repiquetear las llaves. Lena se sinti� tan aliviada al verle que sonri�.</p><p>���Qu�? -pregunt� Chuck, suspicaz.</p><p>��Hablaremos luego -dijo Ethan a Lena.</p><p>��Muy bien -concluy� ella, ech�ndolo.</p><p>Ethan no se movi�.</p><p>��Hablaremos luego.</p><p>��De acuerdo -asinti� ella. Pens� que deb�a ser m�s expl�cita si quer�a que se marchara-. Hablaremos luego. Te lo prometo. Vete.</p><p>Por fin se march�, y Lena baj� la vista, intentando recuperar el dominio de s� misma. Al hacerlo, vio sangre en el suelo. El corte del dedo goteaba como un grifo mal cerrado.</p><p>Chuck cruz� sus rollizos brazos sobre el pecho.</p><p>���Qu� est� pasando?</p><p>��No es asunto tuyo -contest� ella, esparciendo la sangre del suelo con el zapato.</p><p>��Est�s en horario de trabajo, Adams. No me robes horas.</p><p>���Ahora voy a cobrar las horas extra? -pregunt� Lena, aunque sab�a que ni de co�a.</p><p>La universidad hac�a que todo el mundo cumpliera con las horas estipuladas, pero cada vez que Lena hac�a horas de m�s, a Chuck parec�a olvid�rsele.</p><p>Lena le ense�� el dedo.</p><p>��Tengo que volver a la oficina y vend�rmelo.</p><p>��D�jame ver -dijo Chuck, como si Lena mintiera.</p><p>��Me llega pr�cticamente al hueso -repuso ella, quit�ndose la camisa. Unos pinchazos lacerantes le hac�an sentir la mano fr�a y caliente al mismo tiempo-. Tal vez necesite puntos.</p><p>��No necesita puntos -neg� Chuck, como si Lena fuera una ni�a grande-. Vuelve a la oficina. Llegar� dentro de un par de minutos.</p><p>Lena sali� del laboratorio antes de que Chuck cambiara de opini�n o se diera cuenta de que en la enorme caja blanca colgada de la pared, en la que se le�a �PRIMEROS AUXILIOS�, a lo mejor hab�a tiritas.</p><p>La lluvia que hab�a amenazado toda la semana comenz� a caer en cuanto Lena lleg� al centro del patio de la universidad. El viento soplaba tan fuerte que la lluvia ca�a al bies, azot�ndole la cara como diminutas esquirlas de cristal. Ten�a los ojos medio cerrados, y la mano la llevaba unos cent�metros por delante, mientras intentaba encontrar el camino a la oficina de seguridad.</p><p>Tras buscar la llave durante cinco minutos y batallar con ella dentro de la cerradura, la puerta se abri�, empujada por el viento. Lena agarr� el pomo y afianz� los pies mientras intentaba cerrarla.</p><p>Presion� varias veces el interruptor, pero no hab�a electricidad.</p><p>Farfullando una maldici�n, Lena sac� su linterna y empez� a buscar el botiqu�n. Cuando lo encontr�, no pudo abrirlo, y tuvo que utilizar la hoja del cuchillo que llevaba en el tobillo para abrir la tapa de pl�stico. Ten�a la mano tan resbaladiza que la navaja se le escap�, y todo lo que hab�a en el botiqu�n se desparram� por el suelo.</p><p>Se ayud� de la linterna para encontrar lo que necesitaba, y dej� el resto en el suelo. Si tanto le importaba, ya lo limpiar�a Chuck. Diablos, seguramente le entraba tanto dinero en efectivo a la semana que bien pod�a pagar a alguien para limpiar la oficina.</p><p>Lena musit� �Mierda� entre dientes al echarse alcohol en la herida abierta. La sangre, mezclada con el alcohol, se derram� sobre el escritorio. Intent� limpiar el charco con la manga, pero lo �nico que consigui� fue empeorar la mancha.</p><p>��Joder -farfull�.</p><p>Ten�a un poncho en su taquilla, pero Lena nunca lo hab�a usado. El cuello s�lo se cerraba por un lado, un defecto de fabricaci�n que a Chuck no le pareci� un problema cuando Lena se lo se�al�. Naturalmente, el poncho de Chuck no ten�a taras, y Lena decidi� cog�rselo prestado para volver a casa.</p><p>Abri� la taquilla de Chuck tras tirar un par de veces del pestillo. El impermeable segu�a dentro de su envoltura de pl�stico, en el estante superior, pero Lena decidi� aprovecharse de la situaci�n y registrar la taquilla.</p><p>Adem�s de una revista de submarinismo, en la que aparec�an modelos medio desnudas exhibiendo la �ltima novedad en trajes, y una caja sin abrir de barras energ�ticas, no hab�a nada de inter�s. Cogi� el poncho y, en el momento en que se dispon�a a cerrar la taquilla, alguien abri� la puerta de la oficina.</p><p>���Qu� co�o est�s haciendo? -le pregunt� Chuck, cruzando el despacho a una velocidad que Lena nunca le hab�a cre�do capaz de alcanzar.</p><p>Cerr� la taquilla con tanta fuerza que volvi� a abrirse.</p><p>��Quer�a cogerte el poncho.</p><p>��Ya tienes uno -dijo �l, arranc�ndoselo de la mano y arroj�ndolo sobre su escritorio.</p><p>��Te dije que el m�o tiene una tara.</p><p>��T� s� que est�s tarada, Adams.</p><p>Lena estaba demasiado cerca de �l. Retrocedi� en el momento en que volv�a la luz. El fluorescente parpade�, proyectando sobre ellos una espectral luz gris�cea. Aun con tan poca luz, se dio cuenta de que Chuck ten�a ganas de camorra.</p><p>Lena se dirigi� a su taquilla.</p><p>��Coger� el m�o.</p><p>Chuck apoy� el culo en el escritorio.</p><p>��Fletcher ha telefoneado para decir que estaba enfermo. Necesito que hagas el turno de noche.</p><p>��Ni hablar -objet� Lena-. Ya hace dos horas que tendr�a que haber acabado.</p><p>��As� es la vida, Adams -dijo Chuck-. Jodida.</p><p>Lena abri� su taquilla y mir� su contenido, pero no reconoci� nada.</p><p>���Qu� est�s haciendo? -pregunt� Chuck, cerr�ndola de un golpe.</p><p>Lena consigui� apartar la mano instantes antes de que pudiera aplast�rsela con la puerta. Por error hab�a abierto la taquilla de Fletcher. En el estante superior hab�a dos bolsitas de pl�stico, y Lena intuy� su contenido. Estaban tan seguros de que nadie les pillar�a que dejaban la mierda en cualquier sitio.</p><p>���Adams? -repiti� Chuck-. Te he hecho una pregunta.</p><p>��Nada -dijo ella.</p><p>De pronto comprendi� por qu� Fletcher nunca consignaba ning�n incidente en el registro. Estaba demasiado ocupado vendiendo droga a los estudiantes.</p><p>��Muy bien -dijo Chuck, pensando que Lena estaba conforme-. Te ver� por la ma�ana. Ll�mame si me necesitas.</p><p>��No -dijo Lena, cogiendo el poncho de Chuck-. Te he dicho que no voy a hacerlo. Para variar, tendr�s que trabajar t�.</p><p>���Qu� demonios quieres decir con eso?</p><p>Lena despleg� el poncho y se lo ech� por encima. Era de talla extragrande y le quedaba enorme, pero no le import�. Fuera a�n bramaba la tormenta, pero, conociendo su suerte, se dijo que remitir�a en cuanto llegara a casa. Tendr�a que encontrar una manera segura de cerrar la puerta de su apartamento. Aquella ma�ana Jeffrey hab�a roto la cerradura al entrar sin invitaci�n. Cualquiera sab�a si la ferreter�a seguir�a abierta.</p><p>���Ad�nde vas, Adams? -pregunt� Chuck.</p><p>��Esta noche no trabajo -dijo Lena-. Necesito irme a casa.</p><p>��Te reclama la botella, �eh? -brome� Chuck, con una repugnante sonrisa deform�ndole los labios.</p><p>Lena se dio cuenta de que le bloqueaba la puerta.</p><p>��Ap�rtate de mi camino.</p><p>��Puedo quedarme un rato si quieres -dijo Chuck.</p><p>El destello de sus ojos puso en guardia a Lena.</p><p>��Tengo una botella en el caj�n de mi escritorio -invit� Chuck-. Tal vez podr�amos sentarnos y conocernos un poco mejor.</p><p>��Debes de estar bromeando.</p><p>���Sabes? -comenz� Chuck-, no estar�as mal si te maquillaras un poco y te hicieras algo en el pelo.</p><p>Extendi� el brazo para tocarla, pero ella apart� la cara.</p><p>��Ap�rtate de m�, joder -le orden�.</p><p>��Supongo que no necesitas este empleo tan desesperadamente como dices -dijo Chuck con la misma repugnante expresi�n en la cara.</p><p>Lena se mordi� el labio inferior, sintiendo el veneno de su amenaza.</p><p>��Le� en el peri�dico lo que te hizo ese tipo.</p><p>A Lena se le aceler� el coraz�n.</p><p>��T� y todos.</p><p>��S�, pero yo lo le� m�s de una vez.</p><p>��Se te debieron cansar los labios.</p><p>��Veamos si los tuyos se cansan -dijo, y antes de que Lena se diera cuenta de lo que ocurr�a, le puso la manaza en la nuca y la empuj� hacia su entrepierna.</p><p>Lena cerr� el pu�o lo lanz� contra los genitales de Chuck con todas sus fuerzas. Este solt� un gru�ido y cay� al suelo.</p><empty-line/><p>La puerta del apartamento de Lena se abri� antes de que ella llegara.</p><p>���D�nde has estado? -le pregunt� Ethan.</p><p>A Lena le casta�eteaban los dientes. Estaba tan empapada que llevaba la ropa pegada al cuerpo. Le dio igual c�mo Ethan hab�a conseguido entrar en su apartamento ni qu� estaba haciendo all�. Se dirigi� a la cocina para servirse una copa.</p><p>���Qu� ha pasado? -pregunt� Ethan-. Lena, �qu� ha pasado?</p><p>Sus manos temblaban tanto que no pudo servirse, y lo hizo �l, llenando el vaso hasta el borde. Se lo acerc� a los labios igual que hab�a hecho ella la noche anterior. Lena lo apur� de un trago.</p><p>���Te encuentras bien? -pregunt� Ethan con amabilidad.</p><p>Lena neg� con la cabeza, intentando servirse otra copa al tiempo que se le encog�a el est�mago. Chuck la hab�a tocado. Le hab�a puesto la mano encima.</p><p>���Lena? -pregunt� Ethan, quit�ndole el vaso.</p><p>Le sirvi� otra copa, menos generosa, y se la entreg�.</p><p>Lena la engull� con la garganta encogida. Se apoy� con las manos en el fregadero, intentando controlar las emociones que pugnaban por aflorar.</p><p>��Nena -dijo Ethan-. H�blame.</p><p>Ethan le apart� el pelo de la cara, y Lena sinti� la misma repugnancia que le hab�a inspirado Chuck.</p><p>��No -neg� ella, d�ndole un manotazo.</p><p>El esfuerzo de hablar la hizo toser, las v�as respiratorias agarrotadas como si la estrangularan.</p><p>��Vamos -dijo Ethan, frot�ndole la espalda.</p><p>���Cu�ntas veces -comenz� Lena, la voz ahogada en el pecho- tengo que decirte que no me toques? -le pregunt�, y se apart� de �l antes de terminar la frase.</p><p>���Qu� te pasa? -quiso saber Ethan.</p><p>���Por qu� est�s aqu�? -le espet� ella, sinti�ndose violada una vez m�s-. �Qu� co�o te hace pensar que tienes derecho a estar aqu�?</p><p>��Quer�a hablar contigo.</p><p>���De qu�? �De la chica que mataste a palos?</p><p>Ethan se qued� inm�vil, aunque se le tensaron todos los m�sculos del cuerpo. Lena quer�a que se sintiera igual que Chuck la hab�a hecho sentir a ella, como si estuviera atrapado. Como si no tuviera ad�nde ir.</p><p>��Ya te expliqu� que� -empez� a decir Ethan.</p><p>���Que te quedaste en el cami�n? -pregunt�, rode�ndolo. Ethan era como una estatua en medio de la habitaci�n-. �Pudiste verlo bien? �Pudiste ver c�mo se la follaban, c�mo le daban de hostias?</p><p>��No lo hagas -la advirti� Ethan con una voz fr�a como el acero.</p><p>���O qu�? -le pregunt�, forzando una carcajada-. �O me har�s lo mismo?</p><p>��Yo no hice nada.</p><p>Ten�a los m�sculos tensos, la mand�bula apretada como si necesitara de todo su autocontrol para permanecer sereno.</p><p>���No violaste a la chica? -pregunt� Lena-. �Te quedaste en el cami�n mientras tus amiguetes echaban un polvo?</p><p>Ella le dio un empuj�n, pero fue como empujar una monta�a; no se movi�.</p><p>���Se te puso dura mir�ndolos? �Qu� me dices, Ethan? �Te pusiste caliente vi�ndola sufrir, viendo c�mo se daba cuenta de que lo �nico que pod�a hacer era dejar que se la follaran?</p><p>��No.</p><p>���Qu� sent�as mientras estabas sentado all�, sabiendo que iba a morir? �Te gust�, Ethan? -Volvi� a empujarle-. �Saliste del cami�n y te uniste a la fiesta? �Le sujetaste los brazos mientras se la follaban? �Te la follaste? �Fuiste t� el que la abri� en canal? �Te puso caliente toda esa sangre?</p><p>Ethan volvi� a advertirle:</p><p>��Es mejor que no sigas, Lena.</p><p>��Vamos a ver qu� tienes aqu� debajo -dijo Lena, tir�ndole de la camiseta.</p><p>Lo hizo �l mismo. Se desgarr� la camiseta negra. Lena se qued� boquiabierta al ver los enormes tatuajes que le cubr�an el torso.</p><p>Ethan bram�:</p><p>���Esto es lo que quer�as? �Esto es lo que quer�as ver, zorra?</p><p>Lena le dio una bofetada, y al ver que no reaccionaba, le dio otra, y otra. Le abofete� hasta que �l la lanz� contra la pared y los dos cayeron al suelo.</p><p>Forcejearon, pero �l era m�s fuerte, y se encaram� a ella. Le baj� los pantalones, clav�ndole las u�as en la barriga. Lena chill�, pero �l le tap� la boca con la suya, meti�ndole la lengua tan adentro que Lena sinti� arcadas. Intent� darle un rodillazo en la entrepierna, pero Ethan era demasiado r�pido, y le separ� los muslos con las rodillas. Con una mano le inmovilizaba las manos sobre la cabeza, apret�ndole las mu�ecas contra el suelo.</p><p>���Esto es lo que quieres? -chill� Ethan reg�ndola de saliva.</p><p>Ethan se llev� la mano a la bragueta y se baj� la cremallera. Lena se sinti� mareada, ten�a n�useas, y todo lo que ve�a estaba ba�ado en rojo. Solt� un grito ahogado, tens�ndose cuando �l la penetr�, apret�ndose contra �l.</p><p>Ethan se detuvo a medio camino, los labios entreabiertos por la sorpresa.</p><p>Lena sent�a su aliento en la cara y le dol�an las mu�ecas, all� donde le apretaba. Nada de eso significaba nada para ella. Lo sent�a todo y no sent�a nada.</p><p>Lena le mir� a los ojos, en lo m�s profundo, y vio el oc�ano. Movi� las caderas lentamente, dej�ndole sentir lo h�meda que estaba, lo mucho que su cuerpo le deseaba.</p><p>Ethan tembl� por el esfuerzo de permanecer inm�vil.</p><p>��Lena�</p><p>��Shhh� -le acall�.</p><p>��Lena�</p><p>A Ethan se le movi� la nuez, y Lena le acerc� los labios, la bes�, la chup�. Luego los subi� hasta la boca de Ethan y le dio un beso duro y profundo.</p><p>�l intent� soltarle las mu�ecas, pero ella le agarr� la mano. Quer�a seguir inmovilizada.</p><p>Ethan le suplic�, como si eso fuera a servir de algo.</p><p>��Por favor� -dijo-. As� no�</p><p>Lena cerr� los ojos y arque� el cuerpo hasta pegarlo al de �l, y entonces empuj� las caderas hasta penetrarla del todo.</p></section></section><section><title><p>MI�RCOLES</p></title><section><title><p>12</p></title><p>Kevin Blake med�a la oficina a pasos, mirando su reloj cada dos minutos.</p><p>��Esto es horrible -dijo-. Esto es horrible.</p><p>Jeffrey se agit� en su silla, fingiendo prestarle atenci�n. Hab�an pasado treinta minutos desde que Jeffrey dijera a Blake que Andy Rosen y Ellen Schaffer hab�an sido asesinados, y el decano no hab�a callado desde entonces. Pero no hab�a hecho una sola pregunta acerca de los estudiantes ni de la investigaci�n. Lo �nico que le importaba era lo que iba a significar para la universidad, y, de rebote, para �l.</p><p>Blake hac�a aspavientos con las manos con mucho dramatismo.</p><p>��No hace falta que te lo diga, Jeffrey, pero este tipo de esc�ndalos pueden hundir a una universidad.</p><p>Jeffrey se dijo que no supondr�a tanto el final de Grant Tech como el cese en el cargo de Kevin Blake. Aunque se le daba bien estrechar manos y pedir dinero, Kevin Blake era demasiado buena persona para dirigir una universidad como Grant Tech. Sus fines de semana de golf y sus comidas para recaudar fondos daban buenos resultados, pero le faltaba agresividad para buscar nuevas fuentes de financiaci�n para sus proyectos de investigaci�n. Jeffrey habr�a apostado sin pens�rselo a que no duraba m�s de un a�o en el cargo. Ser�a desbancado por una mujer en�rgica pero madura que empujara esa universidad hacia el siglo XXI.</p><p>���D�nde est� ese idiota? -pregunt� Blake, refiri�ndose a Chuck Gaines. Hab�an concertado una reuni�n a las siete, y Chuck ya llegaba veinte minutos tarde-. Tengo cosas importantes que hacer.</p><p>Jeffrey no expres� su opini�n sobre el asunto. Consideraba que podr�a haber pasado media hora m�s en la cama con Sara en lugar de esperar en el despacho de Blake a que se celebrara una reuni�n que probablemente ser�a tan tediosa como improductiva.</p><p>��Puedo ir a buscarle -se ofreci� Jeffrey.</p><p>��No -dijo Blake.</p><p>Cogi� una pelota de golf de cristal de su escritorio. La arroj� al aire y la recogi�. Jeffrey solt� una exclamaci�n, como si estuviera impresionado, aunque nunca hab�a entendido el golf ni ten�a paciencia para aprender.</p><p>��Este fin de semana particip� en el torneo -dijo Blake.</p><p>��S� -repuso Jeffrey-. Lo le� en el peri�dico.</p><p>Debi� de responder de forma adecuada, pues a Blake se le ilumin� el rostro.</p><p>��Dos bajo par -dijo Blake-. Le di una buena paliza a Albert.</p><p>��Eso es estupendo -coment� Jeffrey.</p><p>Se dijo que quiz� no era prudente derrotar al presidente de un banco en ninguna �rea, y mucho menos jugando al golf. Aunque con Albert Gaines, Blake ten�a la sart�n por el mango. Siempre pod�a despedir a Chuck y hacer que su papi le encontrara otro empleo.</p><p>��Estoy seguro de que Jill Rosen se alegrar� cuando se entere de lo que me has dicho.</p><p>���Por qu� lo dices? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Era consciente de que hab�a pronunciado el nombre de la mujer con rencor.</p><p>���No has visto el art�culo del peri�dico? �Psiquiatra de la universidad no consigue echarle un cable a su hijo.� Por amor de Dios, qu� mal gusto, aunque�</p><p>���Aunque qu�?</p><p>��Oh, nada. -Agarr� un palo de golf de la bolsa que hab�a en el rinc�n-. El otro d�a Brian Keller me insinu� que pensaba dimitir.</p><p>���Y eso?</p><p>Blake lanz� un suspiro de exasperaci�n, retorciendo el palo que ten�a en la mano.</p><p>��Lleva veinte a�os chupando de la universidad, y ahora que por fin ha dado con algo importante que podr�a hacerle ganar un poco de dinero a la universidad, me dice que quiere dimitir.</p><p>���La universidad no es propietaria de la investigaci�n?</p><p>Blake solt� un bufido ante la ignorancia de Jeffrey.</p><p>��Cuatro mentiras y sale del apuro y, si no es capaz de eso, todo lo que necesita es un buen abogado, que, con toda seguridad, cualquier compa��a farmac�utica del mundo le podr� proporcionar.</p><p>���Y cu�l es su descubrimiento?</p><p>��Un antidepresivo.</p><p>Jeffrey se acord� del botiqu�n de William Dickson.</p><p>��En el mercado hay toneladas de antidepresivos.</p><p>��Esto es un secreto -dijo Blake, bajando la voz, aunque estaban solos-. Brian no ha soltado prenda. -Solt� otra carcajada-. Probablemente por eso quiere sacar m�s tajada, ese avaricioso cabr�n.</p><p>Jeffrey esper� a que Blake contestara a su pregunta.</p><p>��Es un c�ctel farmacol�gico con una base de hierbas. �sa es la clave del marketing: hacer creer a la gente que es bueno para ellos. Brian afirma que no tiene ning�n efecto secundario, pero eso es una chorrada. Hasta una aspirina tiene contraindicaciones.</p><p>���Su hijo lo tomaba?</p><p>Blake pareci� alarmado.</p><p>��No encontrar�as ning�n parche en Andy, �verdad? Un parche como los de nicotina. As� era como se tomaba, a trav�s de la piel.</p><p>��No -admiti� Jeffrey.</p><p>��Buf. -Blake se sec� la frente con el dorso de la mano para exagerar su alivio-. A�n no est�n a punto para probarlo con seres humanos, pero hace un par de d�as Brian estuvo en Washington para mostrar sus datos a los jefazos. Estaban dispuestos a cerrarle el grifo en un pisp�s. -Blake baj� la voz-. Si quieres saber la verdad, yo tambi�n tom� Prozac hace un par de a�os. Aunque no not� nada.</p><p>��Hay que ver -dijo Jeffrey, su expresi�n habitual para no decir nada.</p><p>Blake se inclin� hacia el palo, como si estuviera en el campo de golf y no en su despacho.</p><p>��No mencion� que Jill se fuera con �l. Me pregunto si tienen problemas.</p><p>���Qu� clase de problemas podr�an tener?</p><p>Blake describi� un amplio arco con el palo y mir� por la ventana, como si siguiera la trayectoria de la pelota.</p><p>���Kevin?</p><p>��Oh, ella se toma muchos d�as libres. -Le dio la espalda a Jeffrey, inclin�ndose sobre el palo-. Creo que, en todos los a�os que lleva aqu�, no ha perdonado ni uno solo de los d�as que le corresponden por enfermedad. Y d�as de vacaciones. M�s de una vez hemos tenido que descontarle parte del sueldo por tomarse demasiados d�as libres.</p><p>Jeffrey intuy� por qu� Jill Rosen se ve�a obligada a quedarse en casa tantos d�as al a�o, pero no se lo dijo a Kevin Blake. Blake mir� por la ventana, siguiendo otro lanzamiento imaginario.</p><p>��O bien es hipocondr�aca o al�rgica al trabajo.</p><p>Jeffrey se encogi� de hombros y esper� a que continuara.</p><p>��Se licenci� hace diez o quince a�os -dijo Blake-. Empez� a estudiar tarde. Hoy en d�a hay muchas mujeres as�. Los ni�os se hacen mayores, mami se aburre, empieza a ir a la universidad de su ciudad y antes de que te des cuenta ya est� trabajando en ella. -Le gui�� un ojo a Jeffrey-. No es que no nos guste el dinero extra. La educaci�n para adultos ha sido la columna vertebral de nuestras clases nocturnas durante a�os.</p><p>��No sab�a que aqu� hab�a educaci�n para adultos.</p><p>��Hizo un m�ster de terapia familiar en Mercer -dijo Blake-. Es doctora en literatura inglesa.</p><p>���Y por qu� no da clases de eso?</p><p>��Nos sobran los profesores de literatura. Le das una patada a un �rbol y caen media docena. Necesitamos profesores de ciencias y de matem�ticas. Los profesores de ingl�s los puedes comprar a precio de orillo.</p><p>���Y por qu� la contrataron en la cl�nica?</p><p>��Francamente, necesit�bamos m�s mujeres en plantilla, y cuando sali� una vacante de orientadora, obtuvo la licencia de terapeuta. Y ha funcionado bien. -Frunci� el ce�o y a�adi�-: Cuando va a trabajar.</p><p>���Y Keller?</p><p>��Lo recibimos con los brazos abiertos -dijo Blake, abriendo los brazos para ilustrar la frase-. Ven�a del sector privado, ya sabes.</p><p>��No -contest� Jeffrey-. No lo s�.</p><p>Normalmente, los profesores dejaban la universidad para irse al sector privado, donde ganaban m�s dinero y ten�an una posici�n mejor. Jam�s hab�a o�do que nadie diera el paso contrario, y as� se lo dijo a Kevin Blake.</p><p>��Perdimos a la mitad de profesores a primeros de los ochenta. Todos se fueron a las grandes empresas. -Blake dio otro golpe y emiti� un gru�ido, como si se le hubiera escapado el tiro. Se inclin� sobre su palo otra vez y mir� a Jeffrey-. Naturalmente, casi todos ellos volvieron con el rabo entre las piernas unos a�os m�s tarde, cuando hubo recortes laborales.</p><p>���En qu� empresa estaba?</p><p>��No me acuerdo -contest� Blake, sosteniendo el palo con la mano-. Recuerdo que poco despu�s de que se fuera la compr� Agri-Brite.</p><p>���Agri-Brite, la empresa agr�cola?</p><p>��La misma -respondi� Blake, dando otro golpe-. Brian podr�a haber ganado una fortuna. Oh -se dirigi� a su escritorio y cogi� su pluma Waterman de oro-, esto me recuerda algo. Deber�a llamarlos y preguntarles si quieren visitar la universidad. -Apret� un bot�n de su tel�fono-. �Candy? -pregunt� a su secretaria-. �Puedes conseguirme el n�mero de Agri-Brite?</p><p>Sonri� a Jeffrey.</p><p>��Lo siento. �Qu� dec�as?</p><p>Jeffrey se puso en pie, pensando que ya hab�a perdido bastante tiempo.</p><p>��Ir� a buscar a Chuck.</p><p>��Buena idea -dijo Blake.</p><p>Jeffrey abandon� el despacho antes de que cambiara de opini�n.</p><p>Al salir se encontr� con Candy Wayne, quien tecleaba en su ordenador. Interrumpi� su tarea al ver a Jeffrey.</p><p>���Ya se va, jefe? Creo que �sta es la reuni�n m�s corta que ha celebrado el se�or Blake desde que lleg�.</p><p>���Llevas un perfume nuevo? -pregunt� Jeffrey con una sonrisa-. Hueles como un jard�n de rosas.</p><p>Candy solt� una carcajada y se ech� el pelo hacia atr�s. El gesto podr�a haber resultado atractivo en una mujer que no hubiera rebasado ya los setenta y cinco, pero como ella s� los hab�a superado, a Jeffrey le preocup� que pudiera dislocarse el hombro.</p><p>��Perro viejo -dijo Candy.</p><p>Las arrugas de su rostro se reunieron en una sonrisa de satisfacci�n. A Blake le irritaba sobremanera no poder contratar a una putilla de veinte a�os para que le tomara sus dictados, pero Candy llevaba en la universidad toda la vida. La junta de ex alumnos se librar�a antes de Blake que de Candy. En la comisar�a, Jeffrey viv�a una situaci�n parecida con Marla Simms, aunque �l estaba contento de tener a una mujer mayor de secretaria.</p><p>���Qu� puedo hacer por ti, encanto? -le pregunt� Candy.</p><p>Jeffrey se apoy� en su escritorio, procurando no derribar ninguna de las treinta y pico fotograf�as enmarcadas de sus bisnietos.</p><p>��Dime, �qu� te hace pensar que quiero algo?</p><p>��Porque s�lo eres simp�tico conmigo cuando quieres algo -dijo Candy, e hizo un puchero-. Y nunca se trata de nada bueno.</p><p>Jeffrey le sonri� de nuevo, sabiendo que funcionar�a a pesar de lo que ella dijera.</p><p>���Puedes darme el n�mero de Agri-Brite?</p><p>Candy se volvi� hacia el ordenador.</p><p>���Qu� departamento?</p><p>���Con qui�n tendr�a que hablar para que me informen de alguien que trabaj� en una de sus empresas hace unos veinte a�os?</p><p>���Qu� empresa?</p><p>��Eso no lo s� -admiti� Jeffrey-. Brian Keller trabaj� all�.</p><p>���Por qu� no lo has dicho antes? -pregunt�, y le sonri� con malicia-. Espera un momento.</p><p>Se levant� de su silla con agilidad, enfundada en una minifalda ajustada de terciopelo y un top de lycra. Cruz� la oficina sobre unos tacones tan altos que habr�an roto los tobillos de cualquier mujer, y se ech� hacia atr�s el cabello color platino mientras abr�a uno de los archivadores. No le sobraba ni un kilo, aunque le colgaba el pellejo del brazo, visible al pasar las carpetas una a una.</p><p>��Aqu� est� -dijo, sacando un informe.</p><p>���No est� en el ordenador? -pregunt� Jeffrey mientras se acercaba hasta ella.</p><p>��No lo que t� quieres -le dijo Candy, entreg�ndole una hoja de papel.</p><p>Ley� la solicitud de empleo de Keller, que conten�a algunas notas de Candy pulcramente escritas en el margen. Productos Farmac�uticos Jericho era el nombre de la empresa que Agri-Brite hab�a absorbido, y Candy habl� con Monica Patrick, por aquel entonces la jefe de personal, para verificar que Keller trabaj� all� y que no lo hab�an despedido por ning�n motivo deshonroso.</p><p>���Trabajaba en esa empresa farmac�utica? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Adjunto del subdirector de investigaci�n. Por lo que se refiere al salario, venir aqu� no le report� ning�n beneficio.</p><p>��Habr�a ganado m�s de haberse quedado.</p><p>���Qui�n sabe? -pregunt� ella-. Esos torpedos de las fusiones de los ochenta te recortaban el salario a la mitad y se quedaban tan anchos. -Se encogi� de hombros-. Algunos podr�an considerar inteligente largarse en ese momento. No hay como la universidad para recompensar a los mediocres.</p><p>���Le calificar�as de mediocre?</p><p>��No se puede decir que dejara huella.</p><p>Jeffrey ley� en voz alta los comentarios mecanografiados de Keller.</p><p>���Es mi deseo volver a los conceptos b�sicos de la investigaci�n cient�fica. Estoy harto del mezquino mundo de la empresa privada.�</p><p>��Y se fue a una universidad. -Candy solt� una fuerte y larga carcajada-. Ah, la ignorancia de la juventud.</p><p>���C�mo podr�a ponerme en contacto con Monica Patrick?</p><p>Candy se llev� un dedo al labio, pensativa.</p><p>��No creo que siga trabajando ah�. Cuando habl� con ella, su voz parec�a la de Matusal�n. -Le ech� una mirada a Jeffrey que indicaba que no quer�a o�r ning�n comentario-. Apuesto a que puedo hacer unas cuantas llamadas y averiguar su n�mero actual.</p><p>��Oh, no puedo permitir que hagas eso -dijo Jeffrey, aunque con la esperanza de que lo hiciera.</p><p>���Tonter�as! -exclam� Candy-. T� no sabes c�mo tratar a los babosos de las grandes empresas. Estar�as m�s perdido que un cojo en un marat�n.</p><p>��Probablemente tienes raz�n -concedi� Jeffrey-. No es que no te lo agradezca, pero�</p><p>Candy mir� a su espalda para comprobar que la puerta del despacho de Blake estuviera cerrada.</p><p>��Entre t� y yo, nunca me ha gustado ese hombre.</p><p>���Por qu�?</p><p>��Hay algo en �l -dijo Candy-. No s� qu� es exactamente, pero hace tiempo aprend� que las primeras impresiones son las acertadas, y la primera impresi�n que me produjo Keller fue que se trataba de un cretino en el que no se pod�a confiar.</p><p>���Y su mujer? -pregunt� Jeffrey, pensando que deber�a haber hablado con Candy el d�a antes.</p><p>��Bueno -dijo, d�ndose unos golpecitos en el labio con unos dedos perfectamente manicurados-. No lo s�. Lleva mucho tiempo con �l. A lo mejor ese Keller tiene algo que yo no he sabido ver.</p><p>��A lo mejor -dijo Jeffrey-. Pero creo que voy a confiar en tu instinto. Los dos sabemos que eres la persona m�s inteligente de la universidad.</p><p>��Y t� eres un demonio -apostill� Candy, aunque Jeffrey se dio cuenta de que a ella le complac�a el calificativo-. Si tuviera cuarenta a�os menos�</p><p>��Ni me mirar�as a la cara -le dijo Jeffrey, bes�ndola en la mejilla-. Av�same cuando tengas el n�mero.</p><p>Jeffrey no supo si Candy emit�a un leve ronroneo o se aclaraba la garganta.</p><p>��Lo har�, jefe. Lo har�.</p><p>Jeffrey se march� antes de que ella dijera algo que los avergonzara a los dos, y baj� por las escaleras en lugar de esperar al ascensor. La distancia entre el edificio de la administraci�n y la oficina de seguridad era corta, pero Jeffrey se encamin� hacia all� dando un lento paseo. Hac�a una semana que no corr�a, y ten�a el cuerpo aletargado, los m�sculos tensos y agarrotados. La tormenta de la noche anterior hab�a causado algunos da�os, y hab�a escombros por doquier. Los encargados de mantenimiento del campus iban de un lado a otro, recogiendo basura, limpiando la acera con un l�quido a presi�n en el que hab�an puesto tanta lej�a que a Jeffrey comenz� a escocerle la nariz. Fueron lo bastante avispados como para limpiar primero las zonas que rodeaban los edificios principales, donde la gente que trabajaba all� era m�s susceptible de quejarse del estropicio.</p><p>Jeffrey sac� su cuaderno de notas, las repas� y se puso a pensar en c�mo aprovechar�a mejor el d�a. Lo �nico que pod�a hacer en ese momento era hablar con algunos padres y volver a registrar las residencias. Quer�a hablar con Monica Patrick, si a�n viv�a, antes de tener otra charla con Brian Keller. La gente no dejaba un empleo bien remunerado en el sector privado para cobrar menos y dar clases. Tal vez Keller hab�a falsificado datos o quer�a ascender muy deprisa y con pocos escr�pulos. Jeffrey deb�a preguntar a Jill Rosen por qu� su marido hab�a dejado el empleo. Ella mencion� que quer�a empezar una nueva vida. A lo mejor ya lo hab�a hecho antes y sab�a lo dif�cil que era. Aun cuando no le dijera nada nuevo, quer�a hablar con la mujer y saber si pod�a hacer algo para ayudarla.</p><p>Jeffrey se guard� el cuaderno en el bolsillo y abri� la puerta de la oficina de seguridad. Los goznes chirriaron sonoramente, pero apenas fue consciente de ello.</p><p>��Maldita sea -susurr� Jeffrey, mirando a su espalda para ver si alguien m�s lo hab�a visto.</p><p>Chuck Gaines estaba tendido en el suelo, las suelas de los zapatos de cara a la puerta. Ten�a un tajo en la garganta que parec�a una segunda boca, y lo que le quedaba del es�fago colgaba como otra lengua. Hab�a sangre por todas partes: las paredes, el suelo, el escritorio. Jeffrey levant� la mirada, pero no hab�a sangre en el techo. Chuck deb�a de estar agachado cuando le rajaron, o quiz� sentado ante el escritorio. Las sillas estaban derribadas.</p><p>Jeffrey se arrodill� para poder mirar bajo la mesa sin contaminar la escena del crimen. Vio el brillo de un largo cuchillo de caza bajo la silla.</p><p>��Maldita sea -repiti�, furioso.</p><p>Conoc�a ese cuchillo. Era de Lena.</p><empty-line/><p>Frank estaba hecho un basilisco, y Jeffrey no pod�a culparle.</p><p>��No puede ser ella -dijo Frank.</p><p>Jeffrey tamborile� los dedos sobre el volante. Estaban sentados delante de la residencia donde viv�a Lena, sin saber qu� hacer.</p><p>��Viste el cuchillo, Frank. Frank se encogi� de hombros.</p><p>��Y qu�.</p><p>��Le hab�a rajado el cuello a Chuck.</p><p>Frank dej� escapar el aire entre los dientes.</p><p>��Lena no es una asesina.</p><p>��Esto podr�a estar relacionado con lo de Tessa Linton.</p><p>���C�mo? Lena estaba con nosotros. Persigui� a ese cabr�n por el bosque.</p><p>��Y lo perdi�.</p><p>��Matt no cre�a que hubiera aflojado el paso.</p><p>��Lo afloj� cuando se torci� el tobillo. Frank neg� con la cabeza.</p><p>��Ese tal White� �se s� que puede haberlo hecho.</p><p>��A lo mejor lo reconoci� en el bosque y tropez� a prop�sito para que �l pudiera escapar.</p><p>Frank neg� con la cabeza.</p><p>��Francamente, no me la imagino haciendo eso.</p><p>Jeffrey quer�a decirle que a �l tampoco le parec�a plausible. Sin embargo, dijo:</p><p>��Viste el cuchillo que Lena llevaba en la tobillera. �Me est�s diciendo que no es como el que encontramos bajo el escritorio?</p><p>��Podr�a ser otro.</p><p>Jeffrey le record� que hab�an ido hasta casa de Lena por culpa de las pruebas forenses.</p><p>��Sus huellas est�n en el cuchillo, Frank. Con sangre. O estaba all� cuando le rebanaron el cuello a Chuck y toc� el cuchillo o lo esgrim�a cuando ocurri�. No hay otra explicaci�n.</p><p>Frank mir� el edificio sin pesta�ear. Jeffrey se dio cuenta de que estaba haciendo c�balas acerca de c�mo exculpar a Lena. �l hab�a tenido la misma reacci�n hac�a menos de media hora, cuando el ordenador identific� tres huellas de Lena. Incluso entonces Jeffrey sac� la ficha e hizo que el t�cnico las comparara punto por punto.</p><p>Jeffrey levant� la vista al ver a un profesor salir de la residencia.</p><p>���No ha salido en toda la ma�ana? Frank neg� con la cabeza.</p><p>��Dame una explicaci�n convincente de por qu� sus huellas estaban en ese cuchillo y te aseguro que nos vamos ahora mismo.</p><p>Frank parec�a furioso. Llevaba una hora larga sentado delante de la residencia, intentando encontrar algo que exonerara a Lena.</p><p>��Esto no est� bien -dijo, pero, sin m�s dilaci�n, abri� la portezuela del coche y sali�.</p><p>La residencia se hallaba casi desierta, pues casi todos los profesores estaban en clase. Al igual que en la mayor�a de universidades, la actividad disminu�a al acercarse el fin de semana, y siendo inminentes las vacaciones de Semana Santa, muchos estudiantes ya se hab�an reunido con sus familias. Jeffrey y Frank no encontraron a nadie en el pasillo que conduc�a a la vivienda de Lena. Se quedaron delante de la puerta, y Jeffrey se dio cuenta de que el pomo estaba torcido, al ser abierto de una patada el d�a anterior. Si Jeffrey, hubiera encontrado algo de que acusar a Lena, si su instinto le hubiera permitido creer que era culpable, tal vez Chuck Gaines estar�a vivo.</p><p>Frank se puso a un lado de la puerta, con la mano en el arma, sin desenfundar. Jeffrey llam� dos veces.</p><p>���Lena?</p><p>Transcurrieron unos segundos, y acerc� el o�do a la puerta para escuchar.</p><p>Volvi� a llamarla antes de abrir la puerta.</p><p>���Lena?</p><p>��Mierda -mascull� Frank, desenfundando la pistola.</p><p>Jeffrey hizo lo mismo, y su intuici�n le oblig� a abrir la puerta de una patada antes de ver que Lena se estaba poniendo los pantalones. No parec�a tener la intenci�n de hacerse con ning�n arma.</p><p>Jeffrey verbaliz� la pregunta que Frank hubiera deseado formular.</p><p>���Qu� co�o te ha pasado?</p><p>Lena se aclar� la garganta. Estaba llena de moretones.</p><p>��Me ca� -dijo con voz ronca.</p><p>S�lo llevaba puestos los pantalones y un sujetador blanco, que resaltaba sobre su piel oliv�cea. Con recato, se cubri� el pecho con las manos. La parte superior de los brazos estaba salpicada de marcas de dedos de color morado, como si alguien la hubiera agarrado con demasiada fuerza. Y en el hombro hab�a una se�al que parec�a un mordisco.</p><p>��Jefe -dijo Frank.</p><p>Hab�a esposado a Ethan White y lo sujetaba por el brazo. El chaval estaba vestido, a excepci�n de los calcetines y los zapatos. Ten�a la cara llena de golpes, y el labio partido.</p><p>Jeffrey cogi� una camisa del suelo para ofrec�rsela a Lena. Pero detuvo el gesto al comprender que ten�a una prueba en la mano. La blusa estaba manchada de sangre.</p><p>��Cristo -susurr�, intentando que Lena le mirara-. �Qu� has hecho?</p></section><section><title><p>13</p></title><p>Sara dej� el coche en el aparcamiento del Centro M�dico Heartsdale, junto al de Jeffrey. �ste le hab�a dicho que se dirigiera al hospital para obtener muestras de dos sospechosos. No pensaba decirle los nombres por tel�fono, pero Sara conoc�a lo suficiente a Jeffrey para saber que se trataba de Ethan White y Lena.</p><p>Como siempre, la sala de urgencias estaba vac�a. Sara mir� a su alrededor, buscando a la enfermera de guardia, pero �sta deb�a de estar tom�ndose un descanso. Al final del pasillo distingui� a Jeffrey charlando con un hombre de m�s edad, de estatura mediana y complexi�n recia. Un poco m�s lejos, Brad Stephens estaba apostado ante la puerta cerrada de una sala de reconocimiento. Ten�a la mano apoyada en la culata de su arma.</p><p>Al acercarse, Sara oy� al hombre que hablaba con Jeffrey, en un tono chill�n y exigente.</p><p>��Mi mujer ya tiene bastante con lo que ha pasado.</p><p>��S� lo que ha pasado -dijo Jeffrey-. Me alegra saber que se interesa por su bienestar.</p><p>��Pues claro que me intereso -le espet� el hombre-. �Qu� insin�a?</p><p>Jeffrey vio a Sara y le hizo una se�a para que se acercara.</p><p>���sta es Sara Linton -le dijo al individuo-. Se encargar� del examen f�sico.</p><p>��Doctor Brian Keller -dijo el hombre, sin mirar a Sara.</p><p>Llevaba en la mano un bolso, que, supuso Sara, pertenec�a a su esposa.</p><p>��El doctor Keller es el marido de Jill Rosen -le explic� Jeffrey-. Lena me pidi� que la llamara.</p><p>Sara procur� no delatar su sorpresa.</p><p>��Si nos perdona -dijo Jeffrey a Keller, y condujo a Sara por el pasillo hasta una peque�a sala de reconocimiento.</p><p>���Qu� est� pasando? -pregunt�-. Le dije a mam� que estar�a en Atlanta esta tarde.</p><p>Jeffrey cerr� la puerta antes de decir:</p><p>��A Chuck le han cortado el cuello.</p><p>���Chuck Gaines? -pregunt� Sara, como si pudiera tratarse de otro Chuck.</p><p>��Las huellas de Lena est�n en el arma del crimen.</p><p>Sara puso en orden sus ideas, intentando comprender lo que �l le dec�a.</p><p>���Recuerdas el examen que le hiciste a Lena despu�s de la violaci�n?</p><p>Lena no sab�a de qu� le estaba hablando.</p><p>��La muestra que sacaste de las bragas para establecer el ADN. �Recuerdas el examen que le hiciste a Lena despu�s de la violaci�n?</p><p>Sara busc� la mejor manera de responderle, pero sab�a que la pregunta no admit�a matices, as� que tuvo que responder:</p><p>��S�.</p><p>Su rostro era el vivo retrato de la c�lera.</p><p>���Por qu� no me lo dijiste, Sara?</p><p>��Porque no est� bien -respondi� Sara-. No est� bien utilizarlo contra ella.</p><p>��Cu�ntaselo a Chuck Gaines -repuso Jeffrey-. Cu�ntaselo a la madre de Chuck.</p><p>Sara mantuvo la boca cerrada, pero segu�a sin aceptar que Lena tuviera algo que ver con esos cr�menes.</p><p>��Quiero que obtengas muestras de White -dijo Jeffrey con brusquedad-. Sangre, saliva, pelo. P�inale todo el cuerpo. Como si fuera una autopsia.</p><p>���Qu� estamos buscando?</p><p>��Cualquier cosa que le relacione con la escena del crimen -inform� Jeffrey-. Ya tenemos la huella de los zapatos de Lena en la sangre hallada en el lugar de los hechos. -Neg� con la cabeza-. Hab�a sangre por todas partes.</p><p>Jeffrey abri� la puerta y mir� pasillo abajo. Sara supo que quer�a decirle algo m�s.</p><p>���Qu�? -pregunt� Sara.</p><p>Jeffrey intent� mostrarse sereno.</p><p>��Lena tiene el cuerpo lleno de contusiones.</p><p>���Son graves?</p><p>Jeffrey mir� pasillo abajo y luego a Sara.</p><p>��No s� si hubo un forcejeo o no. Tal vez Chuck la atac� y ella se defendi�. A lo mejor White se volvi� loco.</p><p>���Es eso lo que ella dice?</p><p>��Ella no dice nada. Ni �l tampoco. -Hizo una pausa-. Bueno, White dice que pasaron la noche juntos en el apartamento de Lena, pero los de la universidad dicen que White sali� del laboratorio despu�s de que Lena se marchara. -Se�al� hacia el pasillo-. De hecho, Brian Keller fue la �ltima persona en verla.</p><p>���Lena ha pedido que viniera la doctora Rosen?</p><p>��S� -dijo Jeffrey-. Tengo a Frank en la otra habitaci�n por si le cuenta algo.</p><p>Jeffrey�</p><p>��No me vengas con el rollo de los m�dicos y los pacientes, Sara. Se me est�n amontonando los cad�veres.</p><p>Sara sab�a que no conseguir�a nada discutiendo.</p><p>���Lena se encuentra bien?</p><p>��Puede esperar -dijo Jeffrey, d�ndole a entender que no hiciera m�s preguntas.</p><p>���Tienes una orden del juez para hacer todo esto?</p><p>���Qu� pasa, ahora eres abogado? -No la dej� contestar-. El juez Bennett la firm� esta ma�ana. -Como Sara no reaccionaba, le dijo-. �Qu�? �Quieres verla? �Crees que no digo la verdad?</p><p>��No te he pedido�</p><p>��No, mira. -Se sac� la orden del bolsillo y la estamp� sobre la repisa-. �Te das cuenta, Sara? Te digo la verdad. Intento ayudarte a hacer tu trabajo para que nadie m�s salga perjudicado.</p><p>Sara estudi� el documento, y reconoci� la apretada firma de Billie Bennett sali�ndose de la l�nea.</p><p>��Acabemos de una vez.</p><p>Jeffrey se hizo a un lado para que Sara pudiera salir, y �sta se sinti� invadida por un miedo que hac�a mucho tiempo que no experimentaba.</p><p>Brian Keller segu�a en el pasillo, sosteniendo a�n el bolso de su esposa. Mir� a Sara con el rostro inexpresivo cuando ella pas� junto a �l, y parec�a tan inofensivo que Sara tuvo que recordarse que maltrataba a su mujer.</p><p>Brad salud� a Sara toc�ndose el sombrero antes de abrirle la puerta.</p><p>��Se�ora.</p><p>Ethan White estaba en medio de la sala. Llevaba una bata de hospital verde claro, y ten�a sus musculosos brazos cruzados sobre el pecho. Le hab�an golpeado en la nariz hac�a poco, y ten�a un fino reguero de sangre seca que le llegaba a la boca. Debajo de un ojo, una gran mancha roja viraba ya a morado. Ten�a elaborados tatuajes con escenas de batallas en ambos brazos. Sus muslos mostraban dibujos geom�tricos y llamas subiendo por los lados.</p><p>Parec�a un chico normal, con el pelo rapado y un cuerpo que revelaba que hab�a pasado demasiado tiempo libre en el gimnasio. Los m�sculos se le ondulaban en los hombros, tensando la tela de la bata. Era de baja estatura, unos quince cent�metros m�s bajo que Sara, pero hab�a algo en �l que llenaba el espacio a su alrededor. White parec�a enfadado, como si en cualquier momento fuera a saltar y atacarla. Sara se alegr� de que Jeffrey no les hubiera dejado solos.</p><p>��Ethan White -dijo Jeffrey-. �sta es la doctora Linton. Va a tomarte algunas muestras por orden judicial.</p><p>White apret� tanto la mand�bula que mastic� las palabras.</p><p>��Quiero ver la orden.</p><p>Sara se puso los guantes mientras White le�a la orden. Sobre la repisa hab�a portaobjetos de cristal y todo lo necesario para efectuar la prueba de ADN, junto con un peine de pl�stico negro y tubos de ensayo para tomar muestras de sangre. Probablemente, Jeffrey ya hab�a hablado con la enfermera para que lo tuviera todo preparado, pero Sara no comprend�a por qu� no le hab�a pedido que se quedara para ayudarla. Se pregunt� si hab�a algo que no quer�a que viera nadie m�s.</p><p>Sara se puso las gafas. Pedir�a a Jeffrey que hiciera venir a una enfermera.</p><p>Pero antes de hablar, Jeffrey dijo a White:</p><p>��Qu�tate la bata.</p><p>��Eso no es� -Sara call� a media frase.</p><p>White hab�a dejado caer la bata al suelo. Ten�a una esv�stica grande tatuada en el est�mago. En la parte derecha del pecho hab�a un retrato borroso de Hitler. En la izquierda, una hilera de soldados de las SS saludaban la imagen del dictador.</p><p>Sara no pudo evitar fijar la mirada en lo que ve�a.</p><p>���Le gusta lo que ve? -pregunt� White en tono desabrido.</p><p>Jeffrey estamp� la mano en la cara de White y lo empuj� contra la pared. Sara salt� hacia atr�s hasta dar con la repisa. La nariz de Ethan se desplaz� de su sitio y la sangre le brot� hasta resbalarle por la boca.</p><p>Jeffrey habl� en voz baja, iracunda, en un tono que Sara dese� no tener que volver a o�r jam�s.</p><p>��Es mi esposa, hijo de la gran puta. �Me has entendido?</p><p>La cabeza de White estaba aprisionada entre la pared y la mano de Jeffrey. Asinti� una vez, pero sus ojos no mostraban miedo. Era como un animal enjaulado deseoso de encontrar la manera de escapar.</p><p>��Eso est� mejor -dijo Jeffrey, retrocediendo.</p><p>White mir� a Sara.</p><p>��Ha sido testigo, �verdad, doctora? Brutalidad policial.</p><p>��Ella no ha visto nada -dijo Jeffrey.</p><p>Sara le maldijo por meterla en eso.</p><p>���Ah, no? -pregunt� White.</p><p>Jeffrey dio un paso hacia �l.</p><p>��No me des motivos para hacerte da�o.</p><p>��S�, se�or -respondi� White lleno de hostilidad.</p><p>Se sec� la sangre de la nariz con el dorso de la mano sin apartar los ojos de Sara. Intentaba intimidarla, y ella se dijo que ojal� no se diera cuenta de que lo estaba consiguiendo.</p><p>Sara abri� el kit para el ADN oral. Se acerc� a White con la esp�tula en la mano y dijo:</p><p>��Abre la boca, por favor.</p><p>Ethan obedeci�, y la abri� cuanto pudo para que Sara pudiera recoger restos de piel. Tom� varias muestras, pero le temblaban las manos al ponerlas sobre el portaobjetos. Inhal� profundamente, intentando resignarse a la tarea que le esperaba. Ethan White no era m�s que otro paciente. Ella era una doctora que hac�a su trabajo, ni m�s ni menos.</p><p>Sara sent�a los ojos de White taladr�ndole la nuca mientras etiquetaba las muestras. El odio llenaba la habitaci�n como un gas t�xico.</p><p>��Necesito tu fecha de nacimiento -dijo Sara.</p><p>White se demor� un momento, como si se lo dijera por propia voluntad.</p><p>��Veintiuno de noviembre de mil novecientos ochenta.</p><p>Sara anot� la informaci�n en la etiqueta, junto con su nombre, el lugar, la fecha y la hora. Todas las muestras deb�an catalogarse del mismo modo, y a continuaci�n se recog�an en una bolsa para pruebas o se pon�an sobre un portaobjetos.</p><p>Sara cogi� una oblea de papel est�ril con unas pinzas y la acerc� a la boca de White.</p><p>��Necesito que mojes esto de saliva.</p><p>��Soy no secretor.</p><p>Sara mantuvo las pinzas inm�viles hasta que �l por fin sac� la lengua y pudo colocarle el papel en la boca. Al cabo de unos instantes, Sara sac� la oblea y la catalog� como prueba.</p><p>Sigui� con el procedimiento y le pregunt�:</p><p>���Quieres un poco de agua?</p><p>��No.</p><p>Mientras prosegu�a con sus manipulaciones, Sara sent�a que los ojos de White segu�an todos sus movimientos. Incluso cuando estaba en la repisa, de espaldas a �l, percib�a su mirada, como un tigre a punto de atacar.</p><p>Se le contrajo la garganta cuando comprendi� que no pod�a seguir posponiendo el momento de tocarle. Bajo los guantes, sent�a su piel c�lida, los m�sculos tensos y duros. Sara llevaba a�os sin sacar sangre a nadie que no fuera un cad�ver, y no encontraba la vena.</p><p>��Lo siento -dijo tras el segundo intento.</p><p>��No pasa nada -la disculp� White, con un tono afable que contradec�a el odio de sus ojos.</p><p>Utilizando una c�mara de treinta y cinco mil�metros, Sara film� lo que parec�an heridas defensivas en el antebrazo izquierdo. En la cabeza y en el cuello ten�a cuatro ara�azos superficiales, y una hendidura en forma de media luna, probablemente a causa de una u�a, detr�s de la oreja izquierda. Ten�a magullada la zona en torno a los genitales, y el glande rojo e irritado. En la nalga izquierda hab�a un peque�o ara�azo, y otro m�s grande en la zona lumbar. Sara hizo que Jeffrey acercara una regla a las heridas mientras ella las fotografiaba una a una con una lente macro.</p><p>��Necesito que te tiendas sobre la mesa -le pidi� Sara.</p><p>Se dirigi� a la repisa, d�ndole la espalda. Desdobl� una peque�a hoja de papel blanco y dio media vuelta.</p><p>��Incorp�rate para que pueda ponerte esto debajo -dijo.</p><p>Ethan volvi� a obedecerle, sin apartar los ojos de su rostro. Cuando le pas� el peine por el vello p�bico aparecieron varios pelos ajenos. Las ra�ces a�n estaban pegadas al tallo, lo que indicaba que hab�a sido arrancado del cuerpo. Con unas tijeras afiladas, le cort� una zona enmara�ada de vello de la parte interior del muslo, dej�ndola caer en un sobre y etiquet�ndola con la informaci�n apropiada.</p><p>Utiliz� un hisopo h�medo para obtener muestras de fluidos secos del pene y el escroto, apretando tanto las mand�bulas que le dolieron los dientes. Le rasc� las u�as de las manos y de los pies, fotografiando una u�a rota del �ndice de la mano derecha. Cuando acab� el examen, la repisa estaba llena de pruebas que o se secaban con aire fr�o en el secador de muestras o se recog�an en bolsas de papel para pruebas, que Sara hab�a sellado y etiquetado con una mano que ya no temblaba.</p><p>��Ya est� -dijo Sara, sac�ndose los guantes y dej�ndolos sobre la repisa.</p><p>Abandon� la sala con paso ligero, sin correr. Brad y Keller a�n estaban en el pasillo, pero pas� junto a ellos sin decir palabra.</p><p>Sara regres� a la sala de reconocimiento vac�a, y el miedo y la c�lera invadiendo cada cent�metro de su cuerpo. Se inclin� sobre el fregadero y abri� el grifo para echarse agua fr�a en la cara. La bilis se le pegaba a la garganta. Trag� agua, con la esperanza que no le diera angustia. A�n sent�a los ojos de Ethan a su espalda, hundi�ndose en su carne como un hierro candente. A�n pod�a oler el aroma a jab�n que emanaba el cuerpo de Ethan, y, cuando cerr� los ojos, vio la leve erecci�n que hab�a tenido cuando le pas� el hisopo por el pene y le pein� el vello p�bico.</p><p>Sara cerr� el grifo. Se estaba secando las manos con una toalla de papel cuando de pronto se dio cuenta de que se encontraba en la misma sala que hab�a utilizado para examinar a Lena tras ser violada. �sa era la mesa en que se hab�a echado Lena. �sa era la repisa donde hab�a colocado las muestras de Lena, al igual que hab�a hecho con las de Ethan White.</p><p>Sara se rode� la cintura con los brazos, mir� fijamente la sala, procurando no dejarse engullir por los recuerdos.</p><p>Al cabo de unos minutos, Jeffrey llam� a la puerta y entr�. Se hab�a quitado la americana, y Sara vio el rev�lver enfundado.</p><p>��Podr�as haberme avisado -dijo, y se le hizo un nudo en la garganta-. Podr�as hab�rmelo dicho.</p><p>��Lo s�.</p><p>���As� es como te vengas de m�? -pregunt� Sara, consciente de que iba a ponerse a llorar o a chillar.</p><p>��No ha sido venganza -dijo Jeffrey.</p><p>Sara no supo si creerle. Se llev� la mano a la boca, intentando reprimir un sollozo.</p><p>��Joder, Jeff.</p><p>��Lo s�.</p><p>��No sabes nada -dijo Sara, en un tono muy alto-. Dios m�o, �has visto esos tatuajes?- Sara no le dej� responder-. Lleva una esv�stica� -No pudo continuar-. �Por qu� no me avisaste?</p><p>Jeffrey se qued� callado.</p><p>��Quer�a que lo vieras -dijo-. Quer�a que supieras a qu� nos enfrentamos.</p><p>���Y no pod�as hab�rmelo dicho? -le pregunt�, abriendo el grifo otra vez. Ahuec� la mano para coger agua y quitarse el mal gusto de la boca-. �Por qu� has tardado tanto? -le pregunt�, recordando c�mo hab�a golpeado a Ethan, estrellando su cabeza contra la pared-. �Has vuelto a pegarle?</p><p>��En primer lugar, no le he pegado.</p><p>���Que no le has pegado? Le sangraba la nariz, Jeffrey. La sangre era fresca.</p><p>��Te he dicho que no le he pegado.</p><p>Sara le agarr� las manos, busc�ndole cortes o magulladuras en los nudillos. Estaban limpios, pero le pregunt�:</p><p>���D�nde est� tu anillo de promoci�n?</p><p>��Me lo quit�.</p><p>��Nunca te lo quitas.</p><p>��Me lo quit� el domingo. Antes de ir a hablar con tus padres.</p><p>���Por qu�?</p><p>Transigi�, furioso.</p><p>��Porque ten�a sangre, Sara. �Entendido? Sangre de Tess.</p><p>Ella dej� caer la mano. Le hizo la pregunta que no se hab�a permitido formular mientras estaba en la misma habitaci�n que White.</p><p>���Crees que pudo apu�alar a Tessa?</p><p>��No tiene coartada para el domingo. Al menos no una s�lida.</p><p>���D�nde estaba?</p><p>��Dice que en la biblioteca -contest� Jeffrey-. Nadie recuerda haberle visto. Pudo haber estado en el bosque. Pudo haber matado a Andy, y luego esperar a ver qu� pasaba.</p><p>Sara asinti� para que prosiguiera.</p><p>��No esperaba a Tessa. Ella apareci� y �l aprovech� la situaci�n.</p><p>Sara volvi� a agarrase a la repisa y cerr� los ojos, intentando asociar el hombre de la sala de al lado con el que apu�al� a Tessa. Sara hab�a estado en presencia de un asesino, y lo que m�s le hab�a sorprendido es que fuera tan normal, tan vulgar. Con la ropa puesta, tambi�n lo parec�a. Pod�a pasar por un chaval cualquiera del campus. Podr�a haber sido uno de sus pacientes. En alg�n lugar, en el lugar donde hab�a nacido Ethan, pod�a haber una pediatra igual que Sara que le hab�a visto convertirse en un hombre.</p><p>Cuando pudo hablar, Sara le pregunt�:</p><p>���D�nde encaja Lena en todo esto?</p><p>��Sale con �l -dijo Jeffrey-. Es su novia.</p><p>��No me creo que�</p><p>��Cuando la veas -comenz� Jeffrey-, cuando la veas, Sara, quiero que recuerdes que est� liada con White. Le est� protegiendo. -Se�al� la pared, al otro lado de la cual estaba la sala de reconocimiento donde hab�an estado con Ethan-. Lo que has visto ah�, ese animal� ella le est� protegiendo.</p><p>���Protegi�ndole de qu�? -pregunt� Sara-. Son las huellas de Lena las que est�n en el cuchillo. Es ella la que trabajaba con Chuck.</p><p>��Lo entender�s cuando la veas.</p><p>���Se trata de otra sorpresa? -pregunt� Sara, pensando que no estaba para sorpresas, sobre todo si guardaban relaci�n con Lena-. �Tambi�n lleva una esv�stica?</p><p>��De verdad -comenz� Jeffrey-. No s� qu� pensar de ella. Tiene mal aspecto. Como si le hubieran golpeado.</p><p>���La han golpeado?</p><p>��No lo s� -contest� Jeffrey-. Alguien se ensa�� con ella.</p><p>���Qui�n?</p><p>��Frank cree que Chuck le hizo algo.</p><p>���El qu�? -pregunt� Sara, temiendo la respuesta.</p><p>��La agredi� -dijo Jeffrey-. O a lo mejor s�lo la cabre�. Ella se lo dijo a White y �ste se puso como loco.</p><p>���T� qu� crees que pas�? -pregunt� Sara.</p><p>��La verdad, �qui�n demonios puede saberlo? Y ella no suelta prenda.</p><p>���La has interrogado como a White? -dijo Sara-. �Aplast�ndole la cara con la mano?</p><p>La expresi�n ofendida de los ojos de Jeffrey hizo que ella se arrepintiera de la pregunta, pero sab�a que si se callaba no conseguir�a nada, y mucho menos respuestas.</p><p>���Qu� clase de persona crees que soy? -le pregunt� Jeffrey.</p><p>��Creo� -comenz� Sara, aunque sin saber qu� decir-. Creo que los dos tenemos nuestro trabajo. Y creo que ahora no podemos hablar de esto.</p><p>��Pues yo quiero que hablemos. Necesito que est�s de mi parte, Sara. No puedo enfrentarme a todo el mundo y tambi�n a ti.</p><p>��Ahora no es el momento. �D�nde est� Lena?</p><p>Jeffrey retrocedi� hacia el pasillo, indic�ndole que lo viera por s� misma.</p><p>Sara se sec� las manos en los pantalones mientras pasaba al lado de Brad. Alarg� la mano hacia la puerta justo cuando Frank sal�a de la habitaci�n.</p><p>��Hola -dijo Frank, sin mirarla a los ojos-. Lena quer�a agua.</p><p>Sara entr� en la sala. Lo primero que vio fue el kit de muestreo posviolaci�n que hab�an dejado en la repisa. Sara se qued� helada, incapaz de moverse hasta que Jeffrey le puso la mano en la espalda y la empuj� suavemente. Quer�a insultarlo, golpearle el pecho con los pu�os y maldecirlo por obligarle a hacer eso, pero se hab�a quedado sin fuerzas. Estaba totalmente vac�a. S�lo sent�a dolor.</p><p>��Sara Linton, �sta es Jill Rosen -dijo Jeffrey.</p><p>Una mujer menuda vestida de negro se puso en pie. Dijo algo, pero Sara s�lo oy� un ruido de metales. Lena estaba sentada en la cama, los pies colgando de un lado. Iba vestida con la bata verde del hospital, con una cinta en el cuello. Mov�a la mano adelante y atr�s en lo que parec�a un tic nervioso, y las esposas que llevaba alrededor de una mu�eca golpeaban en la barra que hab�a al pie de la cama.</p><p>Sara se mordi� el labio tan fuerte que se hizo sangre.</p><p>��Qu�tale esas esposas ahora mismo -orden� Sara.</p><p>Jeffrey vacil�, pero obedeci�.</p><p>Cuando le quit� las esposas, Sara le dijo, en un tono que no admit�a discusi�n:</p><p>��Vete.</p><p>De nuevo, Jeffrey pareci� indeciso. Ella le mir� a los ojos y pronunci� n�tidamente las dos s�labas:</p><p>��Vete.</p><p>Jeffrey sali� y la puerta se cerr� con un chasquido. Sara estaba con los brazos en jarras, a menos de un metro de Lena. Aunque ahora ya no llevaba las esposas, la mano de Lena continuaba movi�ndose adelante y atr�s, como paralizada. Sara hab�a pensado que al marcharse Jeffrey la sala parecer�a menos opresiva, pero las paredes a�n parec�an ca�rsele encima. El miedo se palpaba en la habitaci�n, y Sara sinti� un repentino estremecimiento.</p><p>���Qui�n te ha hecho esto? -pregunt� Sara.</p><p>Lena se aclar� la garganta, mirando al suelo. Cuando intent� hablar, su voz apenas era un susurro.</p><p>��Me ca�.</p><p>Sara se llev� una mano al pecho.</p><p>��Lena -dijo-. Te han violado.</p><p>��Me ca� -repiti� Lena.</p><p>La mano a�n le temblaba.</p><p>Jill Rosen cruz� la sala y moj� una toallita de papel en el fregadero. Volvi� junto a Lena y se la pas� por la cara y el cuello.</p><p>���Te lo ha hecho Ethan? -pregunt� Sara.</p><p>Lena neg� con la cabeza mientras Rosen intentaba limpiarle la sangre.</p><p>��Ethan no me ha hecho nada -dijo Lena.</p><p>Rosen le puso la toallita en la nuca. Quiz�s estaba borrando alguna prueba, pero a Sara no le import�.</p><p>��Lena -dijo Sara-, no pasa nada. No volver� a hacerte da�o. Lena cerr� los ojos, pero dej� que Rosen le limpiara la barbilla.</p><p>��No me ha hecho da�o -insisti�.</p><p>��Esto no es culpa tuya -dijo Sara-. No tienes por qu� protegerle.</p><p>Lena manten�a los ojos cerrados.</p><p>���Te lo hizo Chuck? -pregunt� Sara.</p><p>Rosen levant� la mirada, perpleja.</p><p>���Fue Chuck -repiti�.</p><p>��No he visto a Chuck -susurr� Lena.</p><p>Sara se sent� en el borde de la cama, procurando comprender.</p><p>��Lena, por favor.</p><p>Ella le gir� la cara. Le resbal� la bata, y Sara pudo ver la se�al de un profundo mordisco sobre el seno derecho.</p><p>Rosen habl� por fin.</p><p>���Chuck te hizo da�o?</p><p>��No deber�a haberla llamado -le contest� Lena.</p><p>A Rosen se le humedecieron los ojos mientras le pasaba un mech�n de pelo por detr�s de la oreja. Probablemente se ve�a a s� misma veinte a�os atr�s.</p><p>��Por favor, v�yase -pidi� Lena.</p><p>Rosen mir� a Sara como sino acabara de confiar en ella.</p><p>��Tienes derecho a que alguien te acompa�e -dijo Rosen.</p><p>Al trabajar en el campus, la mujer deb�a de haber recibido llamadas como �sa anteriormente. Conoc�a el procedimiento, aunque nunca lo hubiera utilizado en su caso.</p><p>��Por favor, v�yase -repiti� Lena, los ojos a�n cerrados, como si pudiera alejarla por su fuerza de voluntad.</p><p>Rosen abri� la boca para decir algo pero call�. Se fue enseguida, como un prisionero que huye.</p><p>Lena segu�a con los ojos cerrados. Trag� saliva y tosi�.</p><p>��Parece como si tuvieras la tr�quea magullada -le dijo Sara-. Si tienes alguna lesi�n en la laringe� -Sara se interrumpi�, pregunt�ndose si Lena la estaba escuchando.</p><p>Apretaba tanto los ojos que parec�a querer borrar el mundo.</p><p>��Lena -dijo Sara, acord�ndose de nuevo del bosque y de Tessa-, �te cuesta respirar?</p><p>Casi de manera imperceptible, Lena neg� con la cabeza.</p><p>���Te importa si te la palpo? -pregunt� Sara, pero no esper� la respuesta.</p><p>Con tanta suavidad como le fue posible, Sara toc� la piel que rodeaba la laringe de Lena, por si hab�a bolsas de aire.</p><p>��S�lo est� magullada. No hay fractura, pero te doler� un tiempo.</p><p>Lena volvi� a toser, y Sara le trajo un vaso de agua.</p><p>��Despacio -le dijo, inclinando el fondo del vaso, Lena volvi� a toser, y pase� la mirada por la habitaci�n como si no recordara haber llegado all�.</p><p>��Est�s en el hospital -dijo Sara-. �Te hizo da�o Chuck y Ethan se enter�? �Es eso lo que pas�?</p><p>Lena trag� saliva con una mueca de dolor.</p><p>��Me ca�.</p><p>��Lena -musit� Sara, sintiendo una tristeza tan grande que apenas pod�a hablar-. Dios m�o, por favor, dime qu� pas�.</p><p>Lena no levant� la cabeza, pero empez� a farfullar.</p><p>���Qu�? -pregunt� Sara.</p><p>Lena se aclar� la garganta y abri� los ojos. Los vasos sangu�neos estaban rotos, y unos diminutos puntos rojos salpicaban el blanco.</p><p>��Quiero darme una ducha -dijo.</p><p>Sara mir� el kit de muestreo posviolaci�n que hab�a en la repisa. No se sent�a capaz de hacerlo otra vez. Era demasiado para una sola persona. La manera en que Lena estaba all� sentada, desamparada, esperando a que Sara hiciera lo que tuviera que hacer, le part�a el coraz�n.</p><p>Lena debi� de intuir su turbaci�n.</p><p>��Por favor, acaba de una vez -susurr�-. Me siento muy sucia. Quiero ducharme.</p><p>Sara se oblig� a apartarse de la cama y a dirigirse a la repisa. Cuando comprob� si hab�a pel�cula en la c�mara se sent�a como atontada.</p><p>Siguiendo el procedimiento, Sara le pregunt�:</p><p>���Has tenido relaciones sexuales consentidas en las �ltimas veinticuatro horas?</p><p>Lena asinti�.</p><p>��S�.</p><p>Sara cerr� los ojos.</p><p>���Relaciones sexuales consentidas? -repiti�.</p><p>��S�.</p><p>Sara intent� mantener un tono formal.</p><p>���Te has lavado la vagina o duchado desde la agresi�n?</p><p>��No fui agredida.</p><p>Sara se acerc� y se qued� delante de Lena.</p><p>��Puedo darte una p�ldora -dijo-. Como la que te di la otra vez.</p><p>A Lena a�n le temblaba la mano, se la frotaba contra la s�bana de la cama.</p><p>��Es un anticonceptivo de emergencia.</p><p>Lena movi� los labios sin hablar.</p><p>��Se la llama p�ldora del d�a despu�s. �Te acuerdas de c�mo funciona?</p><p>Lena asinti�, pero Sara se lo explic� de todos modos.</p><p>��Tienes que tomarte una ahora y otra dentro de doce horas. Te dar� algo para las n�useas. �Tuviste muchas n�useas la �ltima vez?</p><p>Tal vez Lena asinti�, pero Sara no estaba segura.</p><p>��Puede que sientas calambres, mareos o que tengas p�rdidas de sangre.</p><p>Lena la interrumpi�.</p><p>��Entendido.</p><p>���Entendido? -pregunt� Sara.</p><p>��Entendido -repiti� Lena-. S�. Dame las p�ldoras.</p><p>Sara estaba en su oficina del dep�sito, sentada con la cabeza entre las manos, el tel�fono aprisionado entre la oreja y el hombro mientras escuchaba sonar el m�vil de su padre.</p><p>���Sara? -pregunt� Cathy, preocupada-. �D�nde est�s?</p><p>���No o�ste mi mensaje?</p><p>��No sabemos o�r los mensajes -dijo su madre, como si fuera evidente-. Empez�bamos a estar preocupados.</p><p>��Lo siento, mam� -se disculp� Sara, mirando el reloj del dep�sito. Les hab�a dicho a sus padres que los llamar�a al cabo de una hora-. Chuck Gaines ha sido asesinado.</p><p>Cathy se qued� tan at�nita que dej� de preocuparse.</p><p>���El chico que se comi� tu trabajo manual de macarrones en tercero?</p><p>��S� -contest� Sara.</p><p>Su madre siempre se acordaba de los compa�eros de infancia de Sara por las estupideces que hab�an hecho.</p><p>��Eso es horrible -dijo Cathy, sin pensar que la muerte de Chuck pudiera tener alguna relaci�n con el apu�alamiento de Tessa.</p><p>��Tengo que practicarle la autopsia, y he tenido muchas cosas que hacer.</p><p>Sara no quiso contarle a su madre lo de Lena Adams ni lo ocurrido en el hospital. Aun cuando lo intentara, Sara no cre�a poder expresar sus sentimientos. Se sent�a vulnerable y desamparada y lo �nico que quer�a en ese momento era estar con su familia.</p><p>���Podr�s venir por la ma�ana? -le pregunt� Cathy, con un extra�o tono de voz.</p><p>��Ir� esta noche, en cuanto pueda -dijo Sara, pensando que nunca hab�a querido dejar su ciudad tanto como ahora-. �Tess est� bien?</p><p>��Est� a mi lado -dijo Cathy-. Hablando con Devon.</p><p>���Y eso es bueno o malo? -pregunt� Sara.</p><p>��Probablemente lo primero -respondi� cr�pticamente Cathy.</p><p>���Y pap�?</p><p>Cathy esper� unos instantes antes de contestar.</p><p>��Est� bien -dijo con poca convicci�n.</p><p>Sara intent� reprimir las l�grimas. Se sent�a incapaz de moverse. La tensi�n a�adida de tener que preocuparse por las relaciones con su padre era un pesado lastre.</p><p>���Hija? -pregunt� Cathy.</p><p>Sara vio la sombra de Jeffrey proyectarse sobre su escritorio. Levant� la mirada, pero no hacia �l. A trav�s de la ventana vio a Frank y a Carlos hablando junto al cad�ver.</p><p>��Jeff est� aqu�, mam�. Tengo que ponerme a trabajar.</p><p>Cathy a�n parec�a preocupada, pero dijo:</p><p>��Muy bien.</p><p>��Vendr� en cuanto pueda -afirm� Sara, y colg�.</p><p>���Le pasa algo a Tess? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��Necesito verla -dijo Sara-. Necesito estar con mi familia.</p><p>Jeffrey capt� la insinuaci�n de que eso no le inclu�a a �l.</p><p>���Vamos a hablar de esto ahora?</p><p>��La esposaste -dijo Sara, entre dolida e indignada-. No puedo creer que la esposaras.</p><p>��Es una sospechosa, Sara.</p><p>Mir� a su espalda. Frank consultaba su cuaderno, pero Sara sab�a que pod�a o�r todo lo que dec�an. Sin embargo, levant� la voz para asegurarse.</p><p>��La han violado, Jeffrey. No s� qui�n, pero la han violado, y t� no deber�as haberla esposado.</p><p>��Est� implicada en la investigaci�n de un asesinato.</p><p>��No iba a escaparse estando en el hospital.</p><p>��No era por eso.</p><p>���Por qu�, entonces? -pregunt�, sin levantar la voz-. �Para torturarla? �Para hacerla confesar?</p><p>���se es mi trabajo, Sara. Hacer confesar a la gente.</p><p>��Estoy segura de que te cuentan muchas cosas para que no sigas peg�ndoles.</p><p>��Deja que te diga algo, Sara. Los tipos como Ethan White s�lo entienden un lenguaje.</p><p>��Oh, �me perd� la parte en que te cont� lo que quer�as saber?</p><p>Jeffrey se la qued� mirando, esforz�ndose por no gritar.</p><p>���No podemos volver a como estaban las cosas esta ma�ana?</p><p>��Esta ma�ana no hab�as esposado a la v�ctima de una violaci�n a una cama de hospital.</p><p>��No soy yo el que est� ocultando pruebas.</p><p>��Eso no es ocultar pruebas, idiota. Es proteger a un paciente. �Qu� te parecer�a que alguien utilizara mi reconocimiento posviolaci�n para incriminarme?</p><p>���Incriminarte? -pregunt� Jeffrey-. Sus huellas est�n en el arma del crimen. Tiene todo el aspecto de que alguien le diera una paliza. Su novio tiene una ficha policial tan larga como mi polla. �Qu� otra cosa voy a pensar? -Hizo un visible esfuerzo por controlarse-. No puedo hacer mi trabajo seg�n tus gustos.</p><p>��No -dijo ella, poni�ndose en pie-. Ni seg�n lo que se entiende por decencia.</p><p>��No s�</p><p>��No seas est�pido -mascull� Sara entre dientes, cerrando la puerta de un portazo. Ya no quer�a que Frank siguiera oy�ndoles-. Viste el aspecto que ten�a, lo que �l le hab�a hecho. Ya debes de tener las fotos. �Viste las laceraciones en las piernas? �Viste la se�al del mordisco en el pecho?</p><p>��S� -dijo Jeffrey-. Vi las fotos. Las vi.</p><p>Neg� con la cabeza, como si deseara no haberlas visto.</p><p>���Crees realmente que ella mat� a Chuck?</p><p>��Nada relaciona a White con la escena del crimen. Dame algo que lo incrimine. Dame algo que no sean las huellas de sangre de Lena en el arma.</p><p>Sara no pod�a obviar ese punto.</p><p>��No deber�as haberla esposado.</p><p>���Acaso debo pasar por alto el hecho de que podr�a haber matado a alguien s�lo porque siento l�stima por ella?</p><p>���La sientes?</p><p>��Claro que s� -dijo Jeffrey-. �Crees que me gusta verla as�? Cristo.</p><p>��Pudo haber sido en defensa propia.</p><p>��Eso ha de decidirlo su abogado -contest� Jeffrey y, aunque su tono era desabrido, Sara supo que ten�a raz�n-. No puedo permitir que mis sentimientos interfieran en mi trabajo. Y t� tampoco deber�as.</p><p>��Supongo que no soy tan profesional como t�.</p><p>��Eso no es lo que he dicho.</p><p>��El ochenta por ciento de mujeres violadas experimentan una segunda agresi�n en alg�n momento de sus vidas -dijo Sara-. �Lo sab�as?</p><p>El silencio de Jeffrey contestaba a su pregunta.</p><p>��En lugar de acusarla de asesinato, deber�as estar buscando al que la viol�.</p><p>Jeffrey se encogi� de hombros.</p><p>���Es que no la has o�do? -pregunt�, con tanta desconsideraci�n que Sara casi le abofete�-. No la violaron. Se cay�.</p><p>Sara abri� la puerta con violencia. No quer�a seguir hablando con �l. Mientras se dirig�a hacia el dep�sito, sinti� que Jeffrey la estaba mirando, pero no le import�. Tanto daba lo que revelara la autopsia, jam�s podr�a perdonar a Jeffrey por haber esposado a Lena a la cama. Tal como se sent�a ahora, le importaba un bledo que no volvieran a dirigirse la palabra.</p><p>Se acerc� a las radiograf�as, sin verlas. Sara se concentr� en su respiraci�n, intentando fijar su mente en la tarea que le aguardaba. Cerr� los ojos, apart� a Tessa de su pensamiento y a Ethan White de su memoria. Cuando le pareci� que se hab�a recuperado, abri� los ojos y volvi� a la mesa.</p><p>Chuck Gaines era un hombre grande, de hombros anchos y poco pelo en el pecho. No hab�a heridas defensivas en los brazos, por lo que deb�an de haberle pillado por sorpresa. Ten�a un gran tajo en el cuello, de un rojo vivo, y las arterias y tendones colgaban como zarcillos de una parra. Sara vio que las v�rtebras cervicales estaban dislocadas.</p><p>��Ya le he pasado la luz negra -dijo Sara. Una luz negra revelaba los fluidos del cuerpo y mostraba si hab�a habido actividad sexual reciente-. Est� limpio.</p><p>��Pudo haberse puesto un cond�n -dijo Jeffrey.</p><p>���Encontrasteis alguno en la escena del crimen?</p><p>��Lena se lo habr�a quitado.</p><p>Baj� la luz de un tir�n, para que se supiera lo irritada que estaba. Enfoc� la luz para ver mejor la zona de alrededor de la herida.</p><p>��Hay una marca superficial -dijo, indicando el corte que no hab�a conseguido penetrar.</p><p>Quienquiera que hab�a apu�alado a Chuck, hab�a necesitado un primer intento antes de rasgarle la piel.</p><p>��Por tanto -conjetur� Jeffrey-, no era una persona fuerte.</p><p>��Se necesita mucha fuerza para cortar el cart�lago y el hueso -replic� Sara.</p><p>Deseaba que Jeffrey dejara de hacer comentarios, aunque sin querer llamarle la atenci�n delante de Frank. Probablemente, �sa era la raz�n por la que Jeffrey hab�a tra�do a Frank.</p><p>���Tienes el arma? -pregunt� Sara.</p><p>Jeffrey levant� una bolsa de pl�stico que conten�a un cuchillo de caza de quince cent�metros cubierto de sangre.</p><p>��La funda estaba en el cuarto de Lena. El cuchillo encaja perfectamente.</p><p>���No buscasteis nada m�s?</p><p>Jeffrey no se inmut� ante la indirecta.</p><p>��Registramos su habitaci�n y la de White. �sta era la �nica arma. -Y a�adi�-: De cualquier clase.</p><p>Sara estudi� el cuchillo. La hoja estaba serrada por un lado y afilada por el otro. Hab�a polvo para huellas negro en el mango, y Sara vio el borroso perfil de la huella de sangre que hab�an sacado con la cinta. Aparte de eso, no hab�a mucha sangre en el arma. O bien el asesino lo hab�a limpiado o �se no era el cuchillo. Sara hizo una fundada conjetura de cu�l era el caso, pero quiso asegurarse antes de decir nada definitivo.</p><p>Se puso los guantes. El cad�ver s�lo presentaba otra se�al: una penetrante pu�alada sobre el pecho izquierdo. La hendidura era lo bastante grande para que cupiera la hoja del cuchillo que le hab�a mostrado Jeffrey, pero los bordes no hab�an sido provocados por una navaja serrada. El atacante de Chuck probablemente le hab�a cortado el cuello y luego le hab�a apu�alado en el pecho. La herida del pecho hab�a sido hecha en �ngulo, lo que indicaba que el agresor estaba de pie, a m�s altura que Chuck, cuando se la hizo.</p><p>���No es el mismo sitio donde apu�alaron a Tessa? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Sara no hizo caso de la pregunta.</p><p>���Puedes ayudarme a ponerlo de lado?</p><p>Jeffrey cogi� un par de guantes del dispensador de la pared. Frank se ofreci�.</p><p>���Quer�is que os ayude?</p><p>��No -dijo Sara-. Gracias.</p><p>Frank se dio unos golpecitos en el pecho, visiblemente aliviado. Sara se dio cuenta de que la piel, de los nudillos ten�a cortes y magulladuras. Frank vio que ella se hab�a dado cuenta, y se meti� la mano en el bolsillo con una sonrisa de disculpa.</p><p>���Lista? -pregunt� Jeffrey. Sara asinti�, esperando.</p><p>Como la cabeza de Chuck estaba pr�cticamente separada del cuerpo, moverle era una tarea dif�cil. Para complicar a�n m�s las cosas, el cad�ver a�n estaba r�gido. Las piernas resbalaron hacia el borde de la mesa, y Sara tuvo que reaccionar r�pidamente para impedir que el cad�ver cayera al suelo.</p><p>��Lo siento -se disculp� Jeffrey.</p><p>��No pasa nada -dijo Sara, y la c�lera que hab�a experimentado hasta ahora desapareci�. Se�al� la bandeja-. �Puedes pasarme el escalpelo?</p><p>Jeffrey sab�a que eso no era lo habitual.</p><p>���Qu� est�s buscando? -pregunt�.</p><p>Sara calcul� la trayectoria de la hoja antes de hacer una peque�a incisi�n en la espalda de Chuck, debajo del hombro izquierdo.</p><p>���La �nica arma que encontraste fue el cuchillo? -pregunt� Sara para aclarar ese punto, se�alando otro instrumento de la bandeja.</p><p>��S� -dijo Jeffrey, entreg�ndole unas pinzas de acero inoxidable.</p><p>Sara hundi� las pinzas en la herida, hurgando con la punta hasta que encontr� lo que buscaba.</p><p>���Qu� est�s haciendo? -quiso saber Jeffrey. Como respuesta, Sara sac� un trozo de metal.</p><p>���Qu� es esto? -pregunt� Frank. Jeffrey parec�a mareado.</p><p>��La punta del cuchillo -dijo. -Se rompi� al chocar contra el om�plato -inform� Sara. La perplejidad de Frank era evidente.</p><p>��El cuchillo de Lena no estaba roto. -Cogi� la bolsa de pl�stico-. La punta ni siquiera est� doblada.</p><p>Jeffrey estaba p�lido, y su expresi�n afligida hizo que Sara lamentara todo lo que le hab�a dicho antes.</p><p>���Qu� demonios est� pasando? -pregunt� Frank.</p><p>��No se trataba del cuchillo de Lena -dijo Jeffrey, la voz ronca por la emoci�n-. No fue Lena.</p></section><section><title><p>14</p></title><p>Lena se despert� sobresaltada, incorpor�ndose con la ayuda de las dos manos. Le dol�an las costillas cada vez que respiraba, y la mu�eca le palpitaba, a pesar de que se la hab�an inmovilizado con fibra de vidrio. Se incorpor�, mir� a su alrededor, en torno a la peque�a celda, e intent� recordar c�mo hab�a llegado hasta all�.</p><p>��No pasa nada -dijo Jeffrey.</p><p>Estaba sentado en el camastro, delante de ella, los codos sobre las rodillas, las manos entrelazadas delante de �l. Estaba en el calabozo de la prisi�n provisional, separada de los que se hallaban a la espera de juicio. La celda era oscura, y la �nica luz proced�a de la cabina de vigilancia que hab�a al final del pasillo. La puerta de la celda estaba abierta, pero Lena no sab�a c�mo interpretarlo.</p><p>��Tienes que tomarte la otra p�ldora -le dijo Jeffrey. Junto a �l, en la cama, hab�a una bandeja met�lica con un vaso de pl�stico y dos p�ldoras. Jeffrey lo cogi� y se lo ofreci� como si fuera un camarero-. La peque�a es para que no sientas n�useas.</p><p>Lena se llev� las p�ldoras a la boca y las engull� con un trago de agua fr�a. Intent� volver a poner el vaso en la bandeja, pero le fall� la coordinaci�n y tuvo que hacerlo Jeffrey. El agua se le derram� sobre los pantalones, pero no pareci� darse cuenta.</p><p>Lena se aclar� la garganta varias veces antes de preguntar:</p><p>���Qu� hora es?</p><p>��Las doce menos cuarto -dijo Jeffrey.</p><p>�Quince horas�, se dijo Lena. Llevaba quince horas bajo custodia.</p><p>���Puedo traerte algo? -pregunt� Jeffrey. La luz le dio en la cara cuando se inclin� para dejar la bandeja en el suelo, y Lena vio que apretaba la mand�bula-. �Te encuentras bien?</p><p>Ella intent� encogerse de hombros, pero los ten�a demasiado sensibles. Las partes de su cuerpo que no estaban insensibles le dol�an y las sent�a agarrotadas. Hasta los p�rpados le dol�an al cerrarlos.</p><p>���C�mo va el corte de la mano?</p><p>Lena se mir� el dedo �ndice, que le sobresal�a de la fibra de vidrio. Se pregunt� cu�nto tiempo habr�a pasado desde que se cort� intentando volver a colocar la parrilla del aire acondicionado. Hab�a transcurrido una eternidad. Ya ni tan s�lo era esa persona.</p><p>���Fue as� como manchaste de sangre el cuchillo? -pregunt� Jeffrey, inclin�ndose de nuevo hacia la luz-. �Cu�ndo te cortaste la mano?</p><p>Lena se aclar� la garganta, pero eso hizo que le doliera m�s. Ten�a la voz rasposa, poco m�s que un susurr�.</p><p>���Me das un poco de agua?</p><p>���Quieres algo m�s fuerte? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Ella le estudi�, esforz�ndose por comprender qu� pretend�a. Ahora Jeffrey estaba jugando al polic�a bueno, y Lena necesitaba tan desesperadamente alguien que fuera amable con ella que tanto le daba que sus atenciones fueran falsas. Se mor�a de ganas de contarle a alguien lo que hab�a pasado, pero su mente era incapaz de pensar las palabras que su boca necesitar�a pronunciar.</p><p>��Empecemos con agua, �vale? -le dijo mientras le acercaba el vaso.</p><p>Lena bebi�, alegr�ndose de que el agua estuviera fr�a. Jeffrey deb�a de haberla tra�do de la nevera que hab�a en el vest�bulo principal.</p><p>Ella le entreg� el vaso y se apoy� contra la pared. Le dol�a la espalda, pero el bloque de cemento era s�lido y le daba seguridad. Baj� la vista hacia la fibra de vidrio, que comenzaba debajo de los dedos y se deten�a a mitad del brazo. Al mover los dedos, el brazo le tembl�.</p><p>��Probablemente se te est� pasando el efecto del analg�sico -le dijo Jeffrey-. �Quieres m�s? Puedo decirle a Sara que te recete algo.</p><p>Lena neg� con la cabeza, aunque lo �nico que quer�a era no sentir nada.</p><p>��Chuck es B negativo -dijo Jeffrey-. T� eres del tipo A.</p><p>Lena asinti�. Las pruebas de ADN tardar�an una semana, pero en el hospital pod�an determinar el tipo de sangre.</p><p>��La del tipo A estaba en el cuchillo, en el escritorio y en el fald�n de tu camisa.</p><p>Lena aguard� a que prosiguiera.</p><p>��No encontramos B negativo por ninguna parte. -A�adi�-. Excepto en su oficina.</p><p>Conten�a la respiraci�n, y guardaba el aire en el pecho, pregunt�ndose cu�nto tiempo podr�a mantenerlo ah�.</p><p>��Lena� -comenz� Jeffrey. Para sorpresa de ella, se le quebr� la voz, y antes de que humillara la vista hacia sus manos, Lena vio lo afectado que estaba-. No deb� haberte esposado.</p><p>Lena se pregunt� a qu� se refer�a. No recordaba gran cosa de lo ocurrido despu�s de la noche que hab�a pasado con Ethan. -Habr�a llevado las cosas de otra manera, s�lo con que� -Levant� la vista hacia ella, y sus ojos brillaban a la luz procedente del pasillo-. No s�.</p><p>Lena reprimi� una tos. Deseaba beber m�s agua.</p><p>��Lena, dime qu� pas�. Dime qui�n te hizo esto para que pueda castigarle.</p><p>Lena se lo qued� mirando. Se lo hab�a hecho ella misma. �Qu� m�s pod�a hacer Jeffrey que castigarla?</p><p>��No deber�a haberte esposado -repiti� Jeffrey-. Lo siento.</p><p>Lena espir� lentamente, sintiendo dolor en las costillas.</p><p>���D�nde est� Ethan? -pregunt� Lena.</p><p>Jeffrey se puso tenso.</p><p>��Sigue encerrado.</p><p>���Bajo qu� cargos?</p><p>��Violaci�n de la libertad condicional -dijo Jeffrey, pero no entr� en detalles.</p><p>���Est� muerto? -pregunt� Lena, pensando en la �ltima vez que hab�a visto a Chuck.</p><p>��S� -dijo Jeffrey-. Est� muerto. -Volvi� a mirarse las manos-. �Te lo hizo �l, Lena? �Chuck te hizo da�o?</p><p>Lena volvi� a aclararse la garganta, y le doli� del esfuerzo.</p><p>���Puedo irme a casa?</p><p>Jeffrey pareci� pens�rselo, pero, por lo que hab�a dicho, Lena sab�a que no pod�a retenerla.</p><p>��S�lo quiero irme a casa.</p><p>Pero la casa en la que pensaba no era el agujero que habitaba en la universidad. Pensaba en su verdadero hogar y en la vida que llevaba cuando viv�a all�. Recordaba a la Lena que no agred�a a los dem�s ni les obligaba a hacer cosas que no quer�an. La Lena buena. La que era antes de que Sibyl muriera.</p><p>��Nan Thomas est� aqu�. La llam� para que viniera a recogerte -le inform� Jeffrey.</p><p>��No quiero verla.</p><p>��Lo siento, Lena. Te est� esperando fuera, y no puedo permitir� no dejar� que te vayas sola a casa.</p><p>Nan condujo en silencio hasta la casa de Lena. No hab�a manera de saber hasta qu� punto estaba al corriente de lo sucedido. Pero en ese momento eso no le importaba a Lena lo m�s m�nimo. Despu�s de la tormenta de la noche anterior, hab�a dejado de preocuparse.</p><p>Lena miraba por la ventanilla, pensando que hac�a mucho tiempo que no iba en coche a esas horas. Habitualmente a esa hora estaba en la cama, a veces durmiendo, a veces mirando por la ventana a la espera de que llegara el d�a. No se sent�a segura en ninguna parte.</p><p>Nan aparc� delante de su casa y apag� el motor. Introdujo las llaves de ignici�n dentro del parasol, y esboz� una sonrisa est�pida. Nan confiaba demasiado en la gente. Sibyl era igual, hasta que un man�aco la mat�.</p><p>La casa que Sibyl y Nan hab�an comprado hac�a unos cuantos a�os era un peque�o bungalow de los que abundaban por Heartsdale. A un lado hab�a dos dormitorios y un ba�o al final del pasillo y, al otro, la cocina, el comedor y la sala de estar. El segundo dormitorio lo hab�an convertido en despacho para Sibyl, pero Lena no sab�a para qu� lo utilizaba ahora Nan.</p><p>Lena estaba en el peque�o porche, sujet�ndose a la pared para no caerse mientras Nan abr�a la puerta. Para ella el agotamiento se estaba convirtiendo en una forma de vida; otra cosa que hab�a cambiado.</p><p>Tres breves bips del panel de alarma la saludaron cuando Nan abri� la puerta. Considerando lo poco que le preocupaba la seguridad a Nan, a Lena le sorprendi� que tuviera una alarma. Nan debi� de leerle el pensamiento.</p><p>��Lo s� -dijo, tecleando la fecha de nacimiento de Sibyl en el panel de seguridad-. Pens� que me sentir�a m�s segura, despu�s de lo de Sibyl� y de que t��</p><p>��Ser�a mejor un perro -le sugiri� Lena, sinti�ndose enseguida culpable al ver el gesto de preocupaci�n de Nan-. El ruido de la alarma tambi�n asusta a la gente.</p><p>��Los primeros d�as se disparaba continuamente. La se�ora Moushey, que vive al otro lado de la calle, casi sufre un ataque al coraz�n.</p><p>��Estoy segura de que es �til -le dijo Lena.</p><p>��No s� por qu�, pero no te creo.</p><p>Lena se apoy� con las manos en el respaldo del sof�, dici�ndose que no ten�a fuerzas para una conversaci�n tan intranscendente.</p><p>Pareci� que Nan hab�a adivinado sus pensamientos.</p><p>���Tienes hambre? -le pregunt�, encendiendo las luces mientras cruzaban el comedor para dirigirse a la cocina.</p><p>Lena neg� con la cabeza, pero Nan no la vio.</p><p>���Lena?</p><p>��No -dijo Lena.</p><p>Pas� los dedos por el sof� mientras se dirig�a al cuarto de ba�o. La medicaci�n le daba calambres, y sent�a un ardor que pod�a ser una infecci�n urinaria.</p><p>El cuarto de ba�o era estrecho, con azulejos blancos y negros en el suelo. La parte superior de las paredes estaba rodeada de madera con molduras, y la inferior de azulejo blanco. En el botiqu�n, cuyo espejo estaba torcido, hab�a una foto de Sibyl enganchada en el marco. Lena se mir� al espejo, y a continuaci�n a Sibyl, y compar� las dos im�genes. Lena parec�a diez a�os mayor, aun cuando la foto de Sibyl hab�a sido tomada un mes antes de ser asesinada. Lena ten�a el ojo izquierdo hinchado, y el corte era de un rojo intenso y estaba sensible al tacto. Ten�a el labio partido en el medio, y ara�azos y lo que parec�a un morat�n gigante en torno al cuello. No era de extra�ar que le costara hablar. Probablemente ten�a la garganta en carne viva.</p><p>���Lena? -pregunt� Nan llamando a la puerta.</p><p>Lena abri�, pues no quer�a que Nan se preocupara.</p><p>���Te apetece un t�? -pregunt� Nan.</p><p>Lena iba a decir que no, pero pens� que le aliviar�a la garganta. Asinti�.</p><p>���Menta Digestiva u Oso So�oliento?</p><p>Lena estuvo a punto de echarse a re�r, porque, despu�s de lo que hab�a ocurrido, le parec�a rid�culo que Nan estuviera en la puerta pregunt�ndole si quer�a Menta Digestiva u Oso So�oliento.</p><p>Nan sonri�.</p><p>��Lo decidir� por ti. �Quieres cambiarte?</p><p>Lena a�n llevaba el uniforme que le hab�an dado en la c�rcel, pues sus ropas hab�an sido archivadas como pruebas.</p><p>��A�n guardo algunas cosas de Sibyl, si las quieres�</p><p>Las dos parecieron darse cuenta al mismo tiempo de que ninguna de ellas se sentir�a c�moda si Lena se pon�a la ropa de Sibyl.</p><p>��Tengo un pijama que te ir� bien -dijo Nan.</p><p>Entr� en su dormitorio y Lena la sigui�. Junto a la cama hab�a m�s fotos de Sibyl y el osito de �sta cuando era peque�a. Nan la observ�.</p><p>���Qu�? -pregunt� Lena, apretando la boca, procurando que no se le volviera abrir la herida del labio.</p><p>Nan se acerc� al armario y se puso de puntillas para rebuscar en el estante superior. Sac� una peque�a caja de madera.</p><p>��Esto era de mi padre -dijo Nan, abriendo la caja.</p><p>Una pistola mini Glock reposaba dentro del interior de terciopelo, ahuecado con la forma del arma. Al lado hab�a un cargador lleno.</p><p>���Qu� haces con eso? -le pregunt� Lena, ansiosa por sacar el arma de la caja s�lo para sentir su peso.</p><p>No ten�a una pistola en la mano desde que dimitiera de la polic�a.</p><p>��Mi padre me la regal� despu�s de la muerte de Sibyl -dijo Nan, y Lena se dio cuenta de que ni siquiera sab�a que el padre de Nan estuviera vivo.</p><p>��Es polic�a. Igual que el tuyo.</p><p>Lena toc� el metal fr�o, y le gust� el tacto.</p><p>��No s� utilizarla -dijo Nan-. No soporto las armas.</p><p>��Sibyl tambi�n las detestaba -dijo Lena, aunque seguramente Nan sab�a que a Calvin Adams, su padre, lo hab�an matado de un tiro tras dar el alto a un coche en la carretera.</p><p>Nan cerr� la caja y se la entreg� a Lena.</p><p>��Qu�datelo si te hace sentir m�s segura.</p><p>Lena cogi� la caja y se la llev� al pecho.</p><p>Nan se acerc� al tocador y sac� un pijama color azul pastel.</p><p>��S� que no es tu estilo, pero est� limpio.</p><p>��Gracias -dijo Lena, agradeciendo el esfuerzo.</p><p>Nan sali� y cerr� la puerta. Lena sinti� deseos de correr el pestillo, pero se dijo que Nan pod�a o�r el ruido y tom�rselo a mal. Se sent� en la cama y abri� la caja de madera. Pas� el dedo por el ca��n de la pistola, de la misma manera que hab�a pasado los dedos por la polla de Ethan. Sac� la pistola de la caja, y meti� el cargador. La fibra de vidrio que llevaba en la izquierda le dificultaba el movimiento, y cuando tir� de la gu�a para meter una bala en la rec�mara, la pistola casi le resbal� de la mano.</p><p>��Maldita sea -dijo, apretando el gatillo varias veces s�lo para o�r el chasquido.</p><p>Por costumbre, Lena sac� el cargador antes de volver a poner la pistola en la caja. Con cierta dificultad, consigui� ponerse el pijama azul. Le dol�an tanto las piernas que no quer�a moverlas, pero sab�a que el movimiento era la �nica manera de combatir el agarrotamiento y el dolor.</p><p>Cuando entr� en la cocina, Nan estaba sirviendo el t�. Sonri� a Lena, esforz�ndose por no re�r, y Lena baj� la mirada al perro azul oscuro de dibujos animados que hab�a en el bolsillo de la chaqueta.</p><p>��Lo siento -se disculp� Nan entre risitas-. Nunca imagin� que te pondr�as algo as�.</p><p>Lena esboz� una sonrisa, y sinti� que se le volv�a a abrir el labio. Coloc� la caja sobre la mesa. La pistola no serv�a de nada si no pod�a meter una bala en la rec�mara, pero tenerla cerca la hac�a sentirse segura.</p><p>Nan observ� la pistola.</p><p>��Bueno, te sienta mejor a ti que a m� -dijo.</p><p>Lena sinti� cierta desaz�n y decidi� dejar las cosas claras.</p><p>��No soy homosexual, Nan.</p><p>Nan reprimi� una sonrisa.</p><p>��Y aunque lo fueras, Lena, en el momento de mi vida en que me encuentro ni se me ocurrir�a pensar que nadie pueda reemplazar a tu hermana.</p><p>Lena apret� la silla con las manos; no quer�a hablar de Sibyl. Sacarla a relucir en ese momento ser�a como hacerle saber lo que hab�a pasado. Lena sinti� una desgarradora verg�enza ante la idea de que Sibyl llegara a enterarse de lo que le hab�a pasado. Por primera vez, Lena se alegr� de que su hermana hubiera muerto.</p><p>��Es tarde -afirm� Lena, mirando el reloj de la pared-. Siento haberte metido en esto.</p><p>��Oh, no te preocupes -dijo Nan-. No est� mal acostarse despu�s de medianoche, para variar. Me he acostado a las nueve y media, como una se�ora, desde que Sibyl�</p><p>��Por favor -dijo Lena-. No puedo hablar de ella. No as�.</p><p>��Si�ntate -dijo Nan.</p><p>Le ech� un brazo por los hombros e intent� guiarla hacia la silla, pero Lena no se movi�.</p><p>���Lena?</p><p>Lena se mordi� el labio, abri�ndose a�n m�s el corte. Se pas� la punta de la lengua, recordando la manera en que hab�a lamido el cuello de Ethan.</p><p>Sin previo aviso se ech� a llorar, y Nan la rode� con el otro brazo. Se quedaron en la cocina, de pie. Nan la abraz� y la consol� hasta que Lena no pudo llorar m�s.</p></section></section><section><title><p>JUEVES</p></title><section><title><p>15</p></title><p>Ron Fletcher parec�a un di�cono en la iglesia. Llevaba el pelo con una perfecta raya a un lado, esculpida con lo que parec�a una especie de gomina brillante. Vest�a traje, como si se dirigiera a una entrevista de trabajo, aunque Jeffrey le hab�a dicho por tel�fono que s�lo quer�a hacerle algunas preguntas acerca de Chuck Gaines. Por el olor, Jeffrey dedujo que era fumador. A partir de lo que hab�a encontrado en la taquilla de la oficina de seguridad, dedujo que la nicotina era la menor de sus adicciones.</p><p>��Buenos d�as, se�or Fletcher -dijo Jeffrey, sentado delante de �l, al otro lado de su escritorio.</p><p>Fletcher le sonri� de forma r�pida y nerviosa y, a continuaci�n, volvi� la cabeza y mir� a Frank, que estaba junto a la puerta, como un soldado de guardia.</p><p>��Soy el jefe Tolliver -le dijo Jeffrey-. �ste es el detective Wallace.</p><p>Fletcher asinti�, atus�ndose el pelo. Era el eterno fumador de porros, un hombre de cuarenta a�os que no hab�a superado la adolescencia.</p><p>��Hola. �C�mo va todo?</p><p>��Muy bien -dijo Jeffrey-. Gracias por venir tan temprano.</p><p>��Trabajo de noche -contest� Fletcher, hablando lentamente, con esfuerzo, como consecuencia de toda una vida de canutos-. Suelo acostarme a esta hora.</p><p>��Bueno -dijo Jeffrey, y le sonri�-, le agradecemos que haya venido.</p><p>Se reclin� en la silla y dej� la mano sobre la mesa.</p><p>Fletcher se volvi� y mir� de nuevo a Frank, que, cuando quer�a, sab�a intimidar, y el viejo polic�a irgui� los hombros para que Fletcher lo supiera.</p><p>Fletcher volvi� a mirar a Jeffrey, esbozando la misma sonrisa nerviosa de antes.</p><p>Jeffrey se la devolvi�.</p><p>��Yo, eh� -comenz� Fletcher, inclin�ndose hacia delante, con el codo sobre la mesa-. Supongo que han encontrado la hierba.</p><p>��Aj� -le dijo Jeffrey.</p><p>��No es m�a -se le ocurri� decir a Fletcher.</p><p>No obstante, Jeffrey se dio cuenta de que hasta �l era consciente de lo mala que era esa excusa. Ron Fletcher ya hab�a cumplido los cuarenta, y, seg�n su ficha laboral, no hab�a tenido un empleo estable que le durara m�s de dos a�os.</p><p>��Es suya -dijo Jeffrey-. Encontramos sus huellas.</p><p>��Maldita sea -gru�� Fletcher, dando una palmada sobre la mesa.</p><p>Jeffrey vio sonre�r a Frank. Hab�an encontrado huellas en las bolsas, pero en comisar�a no ten�an las de Fletcher para poder compararlas.</p><p>���Qu� m�s vende?</p><p>Fletcher se encogi� de hombros.</p><p>��Vamos a registrar tu casa, Ron.</p><p>���Oh, t�o! -Fletcher descans� la cabeza sobre la mesa-. Esto es una putada. -Levant� la vista, suplicante-. Nunca he tenido problemas con la ley. Tienen que creerme.</p><p>��Ya hemos visto tu ficha -dijo Jeffrey.</p><p>A Fletcher le tembl� la boca. Lo �nico que hab�a en su ficha era una multa de aparcamiento, pero pod�a haber algo m�s que no apareciera porque no se hab�an presentado cargos. Fletcher pertenec�a a una generaci�n que cre�a que la polic�a era mucho m�s poderosa de lo que era en realidad.</p><p>���A qui�n la vend�as? -pregunt� Jeffrey.</p><p>��A algunos chavales, t�o -dijo Fletcher-. S�lo un poco cada vez para ir tirando, �sabe? Nada importante.</p><p>���Chuck lo sab�a?</p><p>���Chuck? No, no. Claro que no. Tampoco es que controlara mucho, �sabe?, pero de haberse enterado de que yo�</p><p>���Sabes que est� muerto?</p><p>Fletcher palideci�, se le qued� la boca abierta.</p><p>Jeffrey dej� pasar el tiempo hasta que Fletcher comenz� a agitarse, nervioso.</p><p>���Estabas usurp�ndole el terreno a alguien? -pregunt� Jeffrey.</p><p>���Usurp�ndole? -repiti� Fletcher, y Jeffrey estaba a punto de explicarle lo que significaba la palabra cuando Fletcher le dijo-: No, t�o. No s� qui�n m�s trapicheaba, pero nadie me dijo nunca nada. Yo vend�a muy poco, no creo que le robara el mercado a nadie. De verdad.</p><p>���Nunca se te acerc� nadie y te dijo que no le gustaba lo que hac�as?</p><p>��Nunca -insisti� Fletcher-. Yo iba con cuidado. S�lo le vend�a a un pu�ado de chavales. No pretend�a ganar mucho dinero, s�lo para poder fumar un poco de hierba.</p><p>���S�lo hierba?</p><p>��A veces alguna otra cosa -dijo Fletcher.</p><p>El tipo no era idiota del todo; sab�a que la marihuana era un delito relativamente menor comparado con otros narc�ticos m�s fuertes.</p><p>���A qui�nes la vend�as?</p><p>��No a muchos, s�lo tres o cuatro.</p><p>��William Dickson -pregunt� Jeffrey -. �Scooter?</p><p>��Oh, no, a Scooter no. Est� muerto. Yo no le vend� esa mierda. �Por eso me han llamado?</p><p>Se agit�, y Jeffrey le indic� que se calmara.</p><p>��Sabemos que Scooter traficaba. No te preocupes por Scooter.</p><p>��Oh, guau. -Fletcher se llev� la mano al pecho-. Por un momento me ha asustado.</p><p>Jeffrey decidi� aventurarse.</p><p>��Sabemos que le vend�as a Andy Rosen.</p><p>Fletcher movi� la boca, pero no dijo nada. Mir� a Frank, luego a Jeffrey, y luego otra vez a Frank.</p><p>��Ni hablar -dijo por fin-. Quiero un abogado.</p><p>��Un abogado cambiar� el tono de esta entrevista, Ron. Si t� traes a tu abogado, yo traer� al m�o.</p><p>��Ni hablar. Ni hablar.</p><p>��Si presento cargos, est�s listo. Ir�s a la c�rcel. Sin trato. Y pasar�s una buena temporada a la sombra.</p><p>��Esto es falso. Es inducci�n a cometer un delito.</p><p>��No es inducci�n a nada -le corrigi� Jeffrey. T�cnicamente, puesto que Fletcher hab�a pedido un abogado, se trataba de una simple violaci�n de la ley Miranda, pues no le hab�a le�do sus derechos-. No queremos crucificarte, Ron. S�lo queremos saber qu� le vend�as a Andy Rosen.</p><p>��Ni hablar, t�o -le desafi� Fletcher-. S� c�mo funciona esto. Si se fum� un porro antes de saltar del puente, me cargar�n el muerto a m� quiero decir, a quien le vendiera la mierda.</p><p>Jeffrey se inclin� sobre la mesa.</p><p>��Andy no salt�. Le empujaron.</p><p>���Me toma el pelo? -pregunt� Fletcher, mirando a Jeffrey y luego a Frank-. T�o, eso est� mal. Eso est� muy mal. Andy era un buen chaval. Ten�a problemas, pero� mierda. Era un buen chaval.</p><p>���Qu� clase de problemas ten�a?</p><p>��No pod�a desengancharse -dijo Fletcher, levantando las manos-. Hay personas que quieren y no pueden.</p><p>���Quer�a de verdad?</p><p>��Yo cre�a que s� -dijo Fletcher-. Bueno, ya saben. Yo pensaba que lo hab�a dejado.</p><p>���Hasta?</p><p>Fletcher hizo una mueca.</p><p>��Oh, no lo s�.</p><p>���Hasta cu�ndo, Ron? �Intent� comprarte algo?</p><p>��No ten�a dinero -dijo Fletcher-. Siempre estaba -encorv� la espalda y se frot� las manos-: �Dame un poco de crack y te lo pago el martes�.</p><p>���Y se lo vend�as?</p><p>��Diablos, no, t�o. Andy ya me hab�a estafado antes. Intentaba timar a todo el mundo.</p><p>���Ten�a enemigos por culpa de eso?</p><p>Fletcher neg� con la cabeza.</p><p>��No ten�as m�s que empujarle y te pagaba. El chaval me daba un poco de l�stima por eso. Era un tipo duro y toda esa mierda, pero todo lo que ten�as que hacer era darle un empuj�n y ya se pon�a: �Muy bien. Aqu� tienes el dinero. No me hagas da�o�. -Fletcher se interrumpi�, comprendiendo lo que hab�a dicho-. No es que yo le hiciera da�o. �se no es mi juego, t�o. A m� me va el buen rollo, explorar la, ya sabe, la� -Fletcher buscaba la palabra-. No, no es eso. Expandir. Hay que expandir la mente. Abrirse.</p><p>��Muy bien -dijo Jeffrey, pensando que si a Fletcher se le expand�a m�s la mente acabar�a babeando.</p><p>��Me daba pena. Hab�a recibido una buena noticia. Iba a celebrar algo.</p><p>Jeffrey mir� a Frank de forma significativa.</p><p>���Qu� iba a celebrar?</p><p>��No lo dijo -contest� Fletcher-. No lo dijo, y yo no pregunt�. As� era Andy. Le gustaba tener secretos. Incluso cuando se iba al v�ter a cagar, todo era un secreto, como si fuera el jodido James Bond. -Fingi� una carcajada-. Y no es que James Bond estuviera jodido.</p><p>���Qu� me dices de Chuck? -pregunt� Jeffrey-. �Estaba metido en esto?</p><p>Fletcher se encogi� de hombros.</p><p>��No quiero hablar mal de los�</p><p>���Ron?</p><p>Solt� un gru�ido, frot�ndose el est�mago.</p><p>��Puede que se quedara con algo. Ya saben, por el alquiler y todo eso.</p><p>Jeffrey se reclin� en la silla, pregunt�ndose c�mo pod�a estar relacionado Chuck con los recientes asesinatos. Los traficantes de drogas s�lo mataban a quienes se cruzaban en su camino, y lo hac�an de manera espectacular, para que sirviera de advertencia a posibles rivales. Escenificar las muertes como si fueran suicidios ser�a algo contrario a su negocio.</p><p>El silencio de Jeffrey hab�a puesto nervioso a Fletcher.</p><p>���Necesito un abogado? -pregunt�.</p><p>��No si cooperas. Jeffrey sac� un cuaderno y un bol�grafo. Los puso delante de Fletcher y le dijo-: S� que �ste es tu primer delito, Ron. Procuraremos evitar que vayas a la c�rcel, pero tienes que decirnos lo que hay en tu apartamento. Si lo registro y encuentro algo que no me hayas mencionado, le dir� al juez que te aplique la pena m�xima.</p><p>��De acuerdo, t�o -dijo Fletcher-. Vale. Meta. Tengo un poco de meta debajo del colch�n.</p><p>Jeffrey le indic� el papel y el bol�grafo.</p><p>Fletcher comenz� a anotar una descripci�n completa de su casa.</p><p>��Hay un poco de hierba en la nevera, donde se pone la mantequilla. �C�mo llam�is a esa zona?</p><p>���El compartimento para la mantequilla? -dijo Jeffrey.</p><p>��Eso, eso -asinti� Fletcher, apuntando en su cuaderno.</p><p>Jeffrey se puso en pie, dici�ndose que ten�a cosas mejores que hacer que estar ah�. Dej� la puerta abierta para poder vigilar a Fletcher desde el pasillo.</p><p>���Qu� ocurre? -pregunt� Frank.</p><p>Jeffrey baj� la voz.</p><p>��Voy a ir a hablar otra vez con Jill Rosen, a ver qu� sabe.</p><p>���C�mo le va a Lena?</p><p>Jeffrey se entristeci� al pensar en ella.</p><p>��He hablado con Nan Thomas esta ma�ana. No s�. A lo mejor me paso para ver si quiere presentar cargos.</p><p>��No los presentar� -dijo Frank, y Jeffrey sab�a que ten�a raz�n.</p><p>��Podr�as hablar con ella -le pidi� Jeffrey.</p><p>Frank reaccion� como si �ste acabara de sugerirle que azotara a su madre con un trapo h�medo. Desde la agresi�n de Lena, Frank no sab�a qu� actitud tomar con su ex compa�era. A veces Jeffrey comprend�a la reacci�n de Frank, pero le parec�a inconcebible que un agente abandonara a un compa�ero. Hab�a polic�as en Birmingham, a los que Jeffrey no hab�a visto en a�os, y que si le llamaban, fuera cuando fuese, �l coger�a el coche y en cuesti�n de segundos pondr�a rumbo a Alabama.</p><p>��No voy a ordenarte que vayas a verla, pero creo que si le echaras una mano�</p><p>Frank tosi� en la mano. Jeffrey lo intent� otra vez.</p><p>��Lena conf�a en ti, Frank. Quiz� podr�as llevarla por el buen camino.</p><p>��Me parece que ya ha elegido el camino que quiere tomar.</p><p>Su mirada era dura, y Jeffrey record� lo dif�cil que hab�a sido separar a Frank de Ethan White el d�a anterior. De hab�rselo dejado a Frank, probablemente Ethan White estar�a muerto.</p><p>��Lena te escuchar� -dijo Jeffrey-. Puede que sea tu �ltima oportunidad de aclarar las cosas con ella.</p><p>Frank hizo caso omiso de ese comentario tan sutilmente que Jeffrey se pregunt� si hab�a llegado a decirlo.</p><p>Frank se�al� a Fletcher con la mano, que ya iba por la segunda p�gina de su confesi�n.</p><p>���Quieres que registre su casa?</p><p>��S� -dijo Jeffrey, consciente de la posibilidad de que Fletcher supiera mentir muy bien-. Arr�stalo por la hierba que encontramos en su taquilla. Veremos si podemos acusarle de algo cuando acabe el d�a.</p><p>���Y White? -pregunt� Frank-. �Vas a soltarle?</p><p>Jeffrey hab�a llamado al sheriff de Macon para que mantuviera a White encerrado, pues no se fiaba de dejarlo con sus hombres.</p><p>��Lo retendr� todo lo que pueda, pero si Lena no presenta cargos, no podr� hacer nada.</p><p>���Y el ADN?</p><p>��Ya sabes que eso tarda al menos una semana -le record� Jeffrey-. Y de todos modos, va a dar lo mismo si Lena mantiene que fueron relaciones consentidas.</p><p>Frank asinti�.</p><p>���Ir�s a Atlanta esta noche?</p><p>��S�, probablemente.</p><p>Sin embargo, lo �ltimo que le hab�a dicho Sara la noche anterior era que la dejara en paz durante unos d�as. Llegar�a el momento en que se lo dijera en serio. Y Jeffrey deseaba con todas sus fuerzas que ese d�a tardara en llegar.</p><p>Jeffrey fue andando a casa de los Rosen-Keller, pues necesitaba tiempo para aclarar las ideas. Su sentimiento de culpa hab�a ido creciendo desde el apu�alamiento de Tessa hasta la agresi�n de Lena. La noche anterior, en la c�rcel, lo �nico que quer�a era rodearla con el brazo y hacer que se sintiera mejor. En lo m�s profundo de su ser sab�a que eso era lo �ltimo que Lena necesitaba, y lo mejor que pod�a hacer Jeffrey ahora era descubrir qui�n hab�a sido el causante de todo. No hab�a pruebas que demostraran que alguien hab�a entrado en la oficina de seguridad. Nadie ten�a nada especial en contra de Chuck, aparte de la consensuada idea de que era un gilipollas, y a nadie se le ocurr�a ninguna raz�n por la que alguien quisiera matarle. Aun cuando se llevara comisi�n del trapicheo con drogas de Fletcher, era a �ste a quien castigar�an, no a Chuck.</p><p>El Mustang rojo segu�a aparcado en el camino de entrada de la casa, all� donde Jeffrey lo hab�a visto por �ltima vez. Lleg� hasta la puerta principal y llam�, metiendo las manos en los bolsillos mientras esperaba. Pasaron unos minutos y mir� por la ventana, pregunt�ndose si Jill Rosen hab�a abandonado a su marido.</p><p>Llam� a la puerta un par de veces m�s antes de irse. Pero cuando estaba a medio camino cambi� de opini�n. Se dirigi� a la parte de atr�s de la casa, al apartamento de Andy. Fletcher hab�a dicho que Andy quer�a celebrar algo el s�bado por la noche. A lo mejor Jeffrey averiguaba por qu� el chaval estaba tan contento.</p><p>Jeffrey llam� a la puerta del apartamento, pues no quer�a interrumpir a Jill Rosen si �sta estaba recogiendo las cosas de su hijo. Gir� el pomo.</p><p>���Hola? -llam�.</p><p>Entr� en el apartamento. Al igual que ocurr�a con la casa principal, quienquiera que hab�a decorado el interior del apartamento de Andy no hab�a vuelto desde entonces. Una alfombra peluda de color naranja cubr�a el suelo, y las paredes estaban revestidas de pino color oscuro, que ya se despegaba en algunas zonas. Hab�a un cuarto de ba�o al lado de la puerta, y una salita detr�s. Por las paredes, pegados de cualquier manera, hab�a carteles medio rotos de grupos de rap. Dos pir�mides de latas de cerveza se elevaban a un metro de altura, flanqueando un televisor de pantalla grande.</p><p>Junto a la ventana se ve�a un caballete, que exhib�a un tosco boceto de otro desnudo femenino, �ste, por suerte, no era al �leo. Jeffrey rebusc� entre el caj�n de pl�stico que estaba en el suelo; conten�a accesorios de pintura, y encontr� varias latas de disolvente y un par de pinturas en aerosol. En el fondo del caj�n encontr� dos tubos de pegamento para maquetas y un trapo usado. Lo oli� y casi se desmaya del tufo a productos qu�micos.</p><p>��Cristo -dijo Jeffrey.</p><p>Bajo el fregadero encontr� cuatro latas m�s de aerosol. En el peque�o cuarto de ba�o hab�a cuatro latas de l�quido para limpiar tazas de v�ter en aerosol. O bien Andy Rosen era un fan�tico de la limpieza o se pon�a ciego a base de inhalar pegamento y aerosoles. Sara no pod�a descubrir eso en el an�lisis toxicol�gico a no ser que se lo especificara al laboratorio.</p><p>Jeffrey registr� la habitaci�n buscando m�s indicios de consumo de drogas. Desperdiciados sobre el suelo hab�a accesorios de videojuegos y varios CD fuera de las fundas. Junto a la tele hab�a un DVD, un v�deo, un reproductor de CD, un sofisticado sintonizador est�reo, y un altavoz de sonido envolvente. O bien Andy traficaba o sus padres hab�an pedido una segunda hipoteca para comprarle todo eso.</p><p>El dormitorio del apartamento estaba separado del resto mediante una serie de biombos de madera. Detr�s estaba la cama, arrugada y sin hacer. El olor a sudor y a crema para las manos flotaba en el aire. Junto a la cama hab�a una lamparilla cuya pantalla estaba envuelta en un pa�uelo rojo, para crear ambiente. Los cajones y el armario del dormitorio ya hab�an sido registrados, pero Jeffrey sinti� el impulso de buscar otra vez. En el armario colgaban tres o cuatro camisas, y las camisetas se desparramaban de los estantes laterales. En la balda superior hab�a tres pares de tejanos gastados, y Jeffrey los desdobl�, hurgando en los bolsillos de los tres antes de volver a arrojarlos al estante. Junto al armario se ve�an varias cajas de zapatos, y casi todas conten�an deportivas nuevas y relucientes. Una de ellas conten�a un fajo de fotograf�as y un mont�n de viejos boletines de notas de Andy. Jeffrey ley� los boletines, que delataban a un joven mucho m�s prometedor de lo que hab�a resultado, y luego le ech� un vistazo a las fotos. Jill Rosen y Brian Keller permanec�an en la misma postura en todas las fotos, y s�lo cambiaba el paisaje, monta�as rusas y toboganes de agua, el Smithsonian Institute y el Gran Ca��n. Andy aparec�a en escasas fotograf�as, y Jeffrey se dijo que hab�a decidido ser el fot�grafo de la familia.</p><p>Al fondo de la caja, aparte, hab�a un mont�n de fotos en blanco y negro. Jeffrey las cogi�. La goma el�stica que las agrupaba era tan vieja que se le rompi� en la mano. La primera mostraba a una joven sentada en una mecedora con un beb� en brazos. Llevaba el pelo cortado en forma de casco de f�tbol americano, y con tanta laca que parec�a faltarle poco para morir intoxicada, igual que lo llevaba la madre de Jeffrey cuando �l iba al instituto.</p><p>En otras fotos la mujer jugaba con el ni�o, el pelo m�s corto a medida que el peque�o crec�a. En total hab�a diez fotos, y acababan cuando el ni�o ten�a unos tres a�os. Jeffrey se qued� mirando la �ltima fotograf�a, en la que se ve�a a la mujer en la mecedora, sola. Miraba a la c�mara, y hab�a algo que a Jeffrey le resultaba familiar en la forma de la cara y en las largas pesta�as.</p><p>Jeffrey gir� la foto y ley� la fecha, intentando encajar las piezas. Volvi� a mirar a la mujer, pregunt�ndose otra vez por qu� le resultaba tan condenadamente familiar.</p><p>Sac� el m�vil y marc� el n�mero de la oficina de Kevin Blake. Candy contest� despu�s de tres pitidos.</p><p>��Hola, encanto -dijo Candy, al parecer complacida de o�r su voz-. Estaba a punto de llamarte.</p><p>���Has localizado a Monica Patrick?</p><p>��S�, se�or -afirm� Candy, no tan contenta-. Hace tres a�os que muri�.</p><p>Era lo que Jeffrey se tem�a.</p><p>��Gracias por intentarlo.</p><p>��De nada -dijo Candy-. No s� de qu� habr�a servido. �Vas detr�s de alg�n tipo de esc�ndalo?</p><p>��Algo as� -concedi� Jeffrey, mirando las fotograf�as como si pudiera obligarlas a ofrecerle una explicaci�n.</p><p>��Ya lo hice cuando investigu� sus antecedentes -dijo Candy-. Brian no es exactamente Albert Einstein, pero trabaja como una mula. Hace lo que nadie m�s quiere hacer. Se queda hasta medianoche para asegurarse de que todo est� al d�a. Ahora lo llamamos retentivo anal, pero en aquella �poca simplemente significaba que pose�as una �tica del trabajo.</p><p>Jeffrey se meti� las fotos en el bolsillo y dej� la caja donde estaba.</p><p>��Por lo que me dijo su esposa, me pareci� que a�n es as�.</p><p>��Bueno, ella deber�a saberlo -dijo Candy-. Aunque ya es un poco tarde para empezar a quejarse.</p><p>Jeffrey cerr� la puerta del armario y mir� a su alrededor.</p><p>���A qu� te refieres?</p><p>��As� fue como se conocieron -dijo Candy-. Jill era su secretaria en Jericho.</p><p>���Bromeas?</p><p>���Por qu� iba a bromear sobre una cosa as�? Ser secretaria no tiene nada de malo.</p><p>��No, no es eso -dijo Jeffrey-. Es que ninguno de los dos lo mencion�.</p><p>���Y por qu� iban a mencionarlo? -pregunt� Candy, y ten�a raz�n-. �Alguna vez te has preguntado por qu� ella no adopt� su apellido?</p><p>��La verdad es que no -dijo Jeffrey, y oy� cerrarse la portezuela de un coche delante de la casa.</p><p>Se dirigi� a la salita para mirar por la ventana. Brian Keller estaba inclinado sobre el asiento trasero de un Impala color tostado. Sac� un par de cajas blancas y grandes, apoy�ndoselas en el muslo mientras cerraba la portezuela del coche.</p><p>���Jefe? -pregunt� Candy.</p><p>��Estoy aqu� -le dijo Jeffrey, intentando retomar la conversaci�n-. �Qu� estabas diciendo?</p><p>��Digo que probablemente Brian debe de estar tramitando el divorcio.</p><p>���El divorcio de qui�n? -pregunt� Jeffrey, observando c�mo Keller trajinaba las cajas hacia el garaje.</p><p>��De la chica con la que estaba casado cuando comenz� a salir con Jill Rosen -le dijo y, a continuaci�n, a�adi�-. Bueno, ahora ya no debe ser ninguna chica. Probablemente rondar� la cincuentena. Me pregunto qu� fue del hijo.</p><p>���Su hijo? -repiti� Jeffrey mientras o�a los pasos de Keller en las escaleras-. �Qu� hijo?</p><p>��El que tuvo de su primer matrimonio. �Me est�s prestando atenci�n?</p><p>���Tiene un hijo de su primer matrimonio? -pregunt� Jeffrey, sacando la foto.</p><p>��Eso es lo que te estaba diciendo. Un buen d�a fue y los abandon�. Ni siquiera se lo mencion� nunca a Bert. Te acordar�s de Bert Winger: fue decano antes de Kevin. No es que a Bert le importara un pimiento la situaci�n familiar de Brian. Ten�a dos hijos de su anterior matrimonio, y deja que te lo diga, esos cr�os eran la cosa m�s encantadora que he�</p><p>��Debo irme -dijo Jeffrey, colgando el tel�fono.</p><p>Por fin sab�a la causa de que el chaval de la foto le resultara tan familiar.</p><p>El viejo dicho era cierto. Una imagen vale m�s que mil palabras, o, en este caso, un viaje gratis a comisar�a en la parte de atr�s de un coche patrulla.</p><p>Keller entr� por la puerta y se sobresalt� al ver a Jeffrey. Casi dej� caer las cajas.</p><p>���Qu� hace aqu�?</p><p>��Echar un vistazo.</p><p>��Ya veo.</p><p>���D�nde est� su esposa? -pregunt� Jeffrey.</p><p>Keller palideci�. Se inclin� y dej� caer las cajas con un golpe sordo.</p><p>��Est� en casa de su madre.</p><p>���sa no -dijo Jeffrey, mostr�ndole la fotograf�a-. La otra.</p><p>��Mi otra�</p><p>��Su primera esposa -le aclar� Jeffrey, ense��ndole otra foto-. La madre de su hijo mayor.</p></section><section><title><p>16</p></title><p>Lena entr� en la cocina arrastrando los pies; las articulaciones le chirriaban como metal oxidado. Nan estaba sentada a la mesa leyendo el peri�dico mientras com�a cereales de un cuenco.</p><p>���Has dormido bien? -pregunt� Nan.</p><p>Lena asinti�, buscando la cafetera con la mirada. El hervidor estaba sobre los fogones, humeante. Sobre el m�rmol hab�a una taza con una bolsa de t� al lado.</p><p>���Tienes caf�? -pregunt� Lena, con una voz que apenas fue un susurro.</p><p>��Instant�neo -dijo Nan-, pero es descafeinado. Puedo ir a comprar antes de marcharme al trabajo.</p><p>��No pasa nada -contest� Lena, pregunt�ndose cu�nto tardar�a en volverle a doler la cabeza por la falta de cafe�na.</p><p>��Tienes mejor aspecto -dijo Nan, intentando sonre�r-. Tu voz se parece m�s a un susurro que a un graznido.</p><p>Lena se desplom� sobre la silla, todos sus huesos presa del agotamiento. Nan hab�a dormido en el sof�, dej�ndole la cama a Lena, pero �sta no hab�a llegado a sentirse c�moda. La cama de Nan estaba bajo una hilera de ventanas que daban al patio de atr�s. Todas estaban al nivel del suelo, y ninguna ten�a ni persianas ni cortinas. Lena no hab�a podido pegar ojo, temerosa de que alguien entrara por la ventana y la cogiera. Se levant� varias veces, comprob� las cerraduras y mir� por la ventana por si hab�a alguien fuera. El patio trasero estaba tan oscuro que no se ve�a a m�s de un metro, y Lena acab� con la espalda apoyada en la puerta y la pistola en el regazo.</p><p>Lena se aclar� la garganta.</p><p>��Tengo que pedirte dinero prestado.</p><p>��Claro -dijo Nan-. Siempre he querido darte�</p><p>��Prestado -insisti� Lena-. Te lo devolver�.</p><p>��Muy bien -asinti� Nan, levant�ndose para limpiar el cuenco en el fregadero-. �Vas a tomarte unos d�as libres? Puedes quedarte aqu�.</p><p>��Necesito contratar a un abogado para Ethan.</p><p>Nan dej� caer el cuenco en el fregadero.</p><p>���Te parece prudente?</p><p>��No puedo dejarle en la c�rcel -dijo Lena, sabiendo que las pandillas de negros matar�an a Ethan en cuanto vieran sus tatuajes.</p><p>Nan volvi� a sentarse a la mesa.</p><p>��No s� si voy a darte dinero para eso.</p><p>��Lo sacar� de donde sea -dijo Lena, aunque no sab�a de d�nde.</p><p>Nan se la qued� mirando, boquiabierta. Por fin asinti�.</p><p>��Muy bien. Iremos al banco cuando vuelva de trabajar.</p><p>��Gracias.</p><p>Nan ten�a algo m�s que decir.</p><p>��No he llamado a Hank.</p><p>��No quiero que lo hagas -insisti� Lena-. No quiero que me vea as�.</p><p>��Ya te ha visto as� antes.</p><p>Lena le lanz� una mirada de advertencia, para que Nan comprendiera que ese asunto no admit�a discusi�n.</p><p>��Muy bien -repiti� Nan, y Lena se pregunt� si lo dec�a para s�-. Ahora tengo que irme a trabajar. Si tienes que salir hay otra llave junto a la puerta principal.</p><p>��No voy a ir a ninguna parte.</p><p>��Probablemente sea lo mejor -dijo Nan.</p><p>Mir� el cuello de Lena, que esa ma�ana no se hab�a mirado al espejo, pero que ya se imaginaba que deb�a de tener un aspecto lamentable. El corte de la mejilla estaba caliente, quiz�s infectado.</p><p>��Volver� a la hora de comer, a eso de la una -dijo Nan-. La semana que viene empezamos a hacer inventario, y tengo que hacer algunas cosas.</p><p>��Muy bien.</p><p>���Est�s segura de que no quieres venir a la universidad conmigo? Podr�as quedarte en la oficina. Nadie te ver�a.</p><p>Lena neg� con la cabeza. No quer�a volver al campus nunca m�s.</p><p>Nan rebusc� en su bolsa de libros y sac� un juego de llaves.</p><p>��Oh, casi se me olvida.</p><p>Lena no dijo nada.</p><p>��A lo mejor se pasa Richard Carter.</p><p>Lena farfull� una maldici�n que, evidentemente, Nan nunca le hab�a o�do a una mujer.</p><p>��Dios m�o -dijo Nan.</p><p>���Sabe que estoy aqu�?</p><p>��No, yo tampoco sab�a que ibas a quedarte aqu�. Le di la llave ayer por la noche, en la cena.</p><p>���Le diste la llave de tu casa? -pregunt� Lena, incr�dula.</p><p>��Trabaj� con Sibyl durante a�os -le defendi� Nan-. Ella confiaba en �l.</p><p>���Para qu� viene?</p><p>��Para repasar algunas de sus notas.</p><p>���Sabe leer Braille?</p><p>Nan juguete� con sus llaves.</p><p>��En la facultad hay un traductor. Aunque le llevar� una eternidad.</p><p>���Qu� busca?</p><p>��Cualquiera sabe. -Nan puso los ojos en blanco-. Ya sabes lo reservado que puede ser.</p><p>Lena asinti�, pero se dijo que era un comportamiento extra�o incluso para Richard. Decidi� averiguar qu� demonios quer�a antes de que se acercara a las notas de Sibyl.</p><p>��Es mejor que salga pitando -dijo Nan. Se�al� la fibra de vidrio del brazo de Lena-. Deber�as tener la mu�eca elevada.</p><p>Lena levant� el brazo.</p><p>��Tienes mi n�mero de la facultad. -Nan indic� el teclado de la alarma-. Si quieres, aprieta el bot�n de <emphasis>stay</emphasis>.</p><p>��Muy bien -dijo Lena, aunque no ten�a intenci�n de conectar la alarma.</p><p>Darle a una sart�n con una cuchara ser�a m�s eficaz.</p><p>��Te da veinte segundos para cerrar la puerta -dijo Nan. Como Lena no respondiera, ella misma apret� la tecla de<emphasis> stay</emphasis>-. El c�digo es tu cumplea�os.</p><p>El teclado comenz� a hacer bip, contando los segundos que Nan ten�a antes de salir por la puerta.</p><p>��Estupendo -repuso Lena.</p><p>��Ll�mame si me necesitas -dijo Nan-. Adi�s.</p><p>Lena cerr� la puerta delantera y ech� el cerrojo. Con una mano arrastr� una silla y la empotr� debajo del pomo para que Richard no la sorprendiera. Apart� la cortina y mir� por la ventanita redonda de la puerta, viendo c�mo Nan sal�a del aparcamiento marcha atr�s. Lena se sinti� est�pida por haber llorado delante de Nan la noche anterior, aunque se alegraba de haberla tenido cerca. Despu�s de todos esos a�os, por fin comprend�a lo que Sibyl hab�a visto en esa bibliotecaria que parec�a tan poquita cosa. Al fin y al cabo, Nan Thomas no era tan mala.</p><p>Lena cogi� el tel�fono inal�mbrico al pasar por la mesita de centro, de camino a la cocina. Encontr� las P�ginas Amarillas en el caj�n que hab�a junto al fregadero y se sent� a la mesa. Hab�a cinco p�ginas de abogados, y todos los anuncios eran horteras y con mucho color. Los titulares suplicaban a todos aquellos que hab�an sufrido un accidente de coche o deseaban obtener una pensi�n de invalidez �POR FAVOR, LLAME AHORA�.</p><p>El anuncio de Buddy Conford era el m�s grande. Hab�a una foto del astuto cabr�n con un bocadillo de tebeo que le sal�a de la boca con las palabras ��Ll�meme antes de hablar con la polic�a!� escrito con gruesas letras rojas.</p><p>El susodicho respondi� tras �l primer pitido.</p><p>��Buddy Conford.</p><p>Lena se mordi� el labio, abri�ndose otra vez el corte. Buddy era un tendencioso cabr�n que consideraba que todos los polic�as eran unos corruptos, y en m�s de una ocasi�n hab�a acusado a Lena de utilizar m�todos ilegales. Le hab�a frustrado varios casos bas�ndose en est�pidos tecnicismos.</p><p>���Hola? -dijo Buddy-. Bien, cuento hasta tres. Uno� dos�</p><p>Lena se oblig� a decir:</p><p>��Buddy.</p><p>��S�, al habla. -Como ella no dijera nada, le inst�-: Hable.</p><p>��Soy Lena.</p><p>���Puede repetirlo? -dijo-. Querida, casi no la oigo.</p><p>Lena se aclar� la garganta, intentando alzar la voz.</p><p>��Soy Lena Adams.</p><p>El abogado emiti� un leve silbido.</p><p>��Vaya, que me aspen -dijo-. O� que estabas en la trena. Pens� que era un rumor.</p><p>Lena se presion� tanto el labio que se hizo da�o.</p><p>���Qu� se siente al estar en el otro lado de la ley, socia?</p><p>��Que te jodan.</p><p>��Ya discutiremos luego mi tarifa -dijo Buddy, con una risita. Disfrutaba de la situaci�n m�s de lo que Lena hab�a pensado-. �Cu�les son los cargos?</p><p>��Ninguno -le dijo Lena, dici�ndose que eso pod�a cambiar en cualquier momento, dependiendo de qu� d�a tuviera Jeffrey-. Es para otra persona.</p><p>���Para qui�n?</p><p>��Ethan Green. -Enseguida se corrigi�-. Quiero decir, White. Ethan White.</p><p>���D�nde est�?</p><p>��No estoy segura. -Lena cerr� la gu�a, harta de mirar aquellos anuncios vulgares-. Le acusan de violaci�n de la libertad condicional. Estuvo en la c�rcel por pasar cheques falsos. -�Cu�nto tiempo estuvo encerrado?</p><p>��No estoy segura.</p><p>��A no ser que tengan algo s�lido de qu� acusarle, tendr�n que ponerlo en libertad.</p><p>��Jeffrey no le pondr� en libertad -dijo Lena, pues de eso estaba segura.</p><p>S�lo conoc�a a Ethan White por sus antecedentes penales. Nunca hab�a visto su lado bueno, al hombre que quer�a cambiar.</p><p>��Me est�s ocultando algo -dijo Buddy-. �C�mo es que ese tipo acab� llamando la atenci�n del jefe?</p><p>Lena pas� los dedos por las p�ginas de la gu�a. Se pregunt� hasta qu� punto pod�a confiar en Buddy Conford. Dud� de si deb�a contarle algo.</p><p>Buddy era demasiado buen abogado como para no saber que algo pasaba.</p><p>��Si me mientes, lo �nico que conseguir�s es dificultar mi trabajo.</p><p>��Ethan White no mat� a Chuck Gaines -dijo-. No estuvo implicado en eso. Es inocente.</p><p>Buddy solt� un fuerte suspiro.</p><p>��Cari�o, deja que te diga algo. Todos mis clientes son inocentes. Incluso los que han acabado en el corredor de la muerte.-Emiti� un sonido de disgusto-. Sobre todo los que acabaron en el corredor de la muerte.</p><p>���ste es inocente de verdad, Buddy.</p><p>��S�, bueno. Quiz� deber�amos hablar de esto personalmente. �Quieres pasarte por mi oficina?</p><p>Lena cerr� los ojos, intentando imaginarse fuera de la casa. No pod�a hacerlo.</p><p>���He dicho algo malo? -pregunt� Buddy.</p><p>��No. �Podr�as venir aqu�?</p><p>���D�nde es aqu�?</p><p>��Estoy en casa de Nan Thomas.</p><p>Le dio la direcci�n, y �l le repiti� los n�meros para verificarlos.</p><p>��Llegar� dentro de un par de horas -dijo-. �Estar�s ah�?</p><p>��S�.</p><p>��Pues te veo dentro de un par de horas -dijo Buddy.</p><p>Lena colg�, y a continuaci�n marc� el n�mero de la comisar�a. Sab�a que Jeffrey har�a cuanto estuviera en su mano para mantener encerrado a Ethan, pero tambi�n que Ethan conoc�a al dedillo c�mo funcionaba la ley.</p><p>��Polic�a de Grant -dijo Frank.</p><p>Lena tuvo que hacer un esfuerzo para no colgar. Se aclar� la garganta, procurando que su voz sonara normal.</p><p>��Frank, soy Lena.</p><p>�l no dijo nada.</p><p>��Busco a Ethan.</p><p>���Ah, s�? -gru�� Frank-. Pues no est� aqu�.</p><p>���Sabes d�nde�?</p><p>Frank colg� con un golpe tan fuerte que reson� en el o�do de Lena.</p><p>��Mierda -dijo, y empez� a toser con tanta violencia que pens� que iba a sacar los pulmones por la boca.</p><p>Lena se dirigi� al fregadero y bebi� un vaso de agua. Pasaron varios minutos antes de que se le pasara el ataque de tos. Comenz� a abrir cajones, buscando pastillas para la tos que le aliviaran la garganta, pero no encontr� nada. En el armarito que hab�a sobre la cocina encontr� un frasco de Advil y se meti� tres c�psulas en la boca. Salieron varias m�s, e intent� cogerlas antes de que cayeran al suelo, golpe�ndose la mu�eca lesionada contra la nevera. El dolor le hizo ver las estrellas, pero lo super� respirando profundamente.</p><p>De nuevo en la mesa, Lena intent� pensar ad�nde ir�a Ethan si lo soltaban. No conoc�a su n�mero del colegio mayor, y sab�a que no deb�a llamar a la oficina del campus para averiguarlo. Considerando que hab�a pasado la noche anterior en la c�rcel, dudaba que nadie quisiera ayudarla.</p><p>Dos noches antes hab�a conectado su contestador por si Jill Rosen la llamaba. Cogi� el tel�fono y marc� el n�mero de su casa con la esperanza de haber conectado bien el contestador. El tel�fono son� tres veces antes de que su propia voz la saludara, una voz que le son� estridente y ajena. Tecle� el c�digo para o�r sus mensajes. El primero era de su t�o Hank, y le dec�a que s�lo llamaba para saber c�mo estaba y que le alegraba que por fin se hubiera decidido a poner un contestador. El siguiente era de Nan, que parec�a muy preocupada y le dec�a que la llamara en cuanto pudiera. El �ltimo era de Ethan.</p><p>��Lena -dec�a-. No vayas a ninguna parte. Te estoy buscando.</p><p>Apret� el bot�n del tres, que rebobin� el mensaje para volver a o�rlo. Su contestador no ten�a dispositivo para introducir el d�a y la hora, porque Lena hab�a sido demasiado taca�a para gastarse diez d�lares extras, y se rebobinaron los tres mensajes, y no s�lo el �ltimo, por lo que tuvo que escuchar otra vez a Hank y a Nan.</p><p>��No vayas a ninguna parte. Te estoy buscando.</p><p>Lena volvi� a apretar el tres, y tuvo que tragarse los primeros dos mensajes antes de volver a o�r la voz de Ethan. Se acerc� el tel�fono al o�do, intentando descifrar su tono. Parec�a furioso, pero eso no era ninguna novedad.</p><p>Estaba escuchando el mensaje por cuarta vez cuando alguien llam� a la puerta.</p><p>��Richard -murmur� entre dientes. Baj� la mirada hacia sus ropas, y se dio cuenta de que a�n iba en pijama-. Joder.</p><p>El inal�mbrico emiti� dos bips en r�pida sucesi�n, y la pantalla emiti� una parpadeante se�al de que hab�a poca bater�a. Lena apret� el cinco, esperando que eso conservara el mensaje de Ethan.</p><p>Entr� en la sala de estar y puso el tel�fono en el cargador de bater�a. En la puerta principal se ve�a una figura borrosa, cuyo perfil se recortaba tras las cortinas.</p><p>��Un momento -grit� Lena, y la garganta le doli� por el esfuerzo.</p><p>Busc� algo con qu� cubrirse en el dormitorio de Nan. Lo �nico que encontr� fue un albornoz color rosa, que era tan rid�culo como el pijama azul. Se dirigi� al armario del pasillo y sac� una chaqueta. Se la puso mientras se dirig�a a la puerta.</p><p>��Un momento -dijo, apartando la silla.</p><p>Descorri� los cerrojos y abri� la puerta, pero no hab�a nadie.</p><p>���Hola? -pregunt� Lena, saliendo al porche.</p><p>Tampoco hab�a nadie. El camino de entrada estaba vac�o. Oy� los bips de la alarma en el interior y se acord� de que Nan la hab�a conectado antes de irse. La alarma ten�a una demora de veinte segundos, y Lena entr� corriendo en la casa y tecle� el c�digo justo a tiempo.</p><p>Se dirig�a a la cocina cuando la detuvo un ruido de cristales rotos. La cortina de la puerta de la cocina se movi�, pero no por la brisa. Una mano apareci�, buscando a tientas el pestillo. Lena se qued� paralizada unos segundos, hasta que el p�nico se apoder� de ella y ech� a correr por el pasillo.</p><p>En el suelo de la cocina se oyeron pasos pisando cristales. Lena entr� en el cuarto de invitados y se ocult� entre la puerta abierta y la pared, vigilando el pasillo por la grieta. El intruso recorr�a la casa con pasos decididos, y sus pesados zapatos sonaban sordos contra el suelo de madera. Se detuvo en el pasillo, mir� a la izquierda y a la derecha. Lena no le ve�a el rostro, pero s� que vest�a camisa negra y tejanos.</p><p>Cerr� los ojos con fuerza y contuvo el aliento mientras el intruso se aproximaba a la habitaci�n de invitados. Apret� la espalda contra la pared cuanto pudo, procurando hacerse invisible detr�s de la puerta.</p><p>Cuando se atrevi� a abrir los ojos, el hombre le daba la espalda. Lo �nico que pudo hacer fue mirar. Antes estaba segura de que se trataba de Ethan, pero ahora le ve�a los hombros demasiado anchos, el pelo demasiado largo.</p><p>El armario estaba lleno de cajas que se apilaban del suelo al techo. El intruso comenz� a sacarlas una a una, leyendo las etiquetas antes de apilarlas ordenadamente en el suelo. Al cabo de lo que a Lena le parecieron horas, encontr� lo que buscaba. Se puso de rodillas delante de la caja, y Lena le vio el perfil. Reconoci� al instante a Richard Carter.</p><p>Lena se acord� de la pistola que hab�a en la habitaci�n de Nan. Ahora Richard le daba la espalda, y si caminaba sin hacer ruido podr�a sortear la puerta y encerrarse en el cuarto de Nan.</p><p>Contuvo el aliento y sali� de detr�s de la puerta. Retroced�a lentamente desde el cuarto de invitados cuando Richard percibi� su presencia. Gir� la cabeza bruscamente y se puso en pie de un salto. En sus ojos aparecieron chispas de c�lera, r�pidamente sustituidas por una expresi�n de alivio.</p><p>��Lena -dijo.</p><p>���Qu� est�s haciendo aqu�? -pregunt� Lena, intentando parecer en�rgica.</p><p>La garganta le raspaba con cada palabra pronunciada, y estaba segura de que Richard percib�a el miedo de su voz. Richard frunci� el ce�o, claramente perplejo por la c�lera de Lena.</p><p>���Qu� te ha pasado?</p><p>Lena se llev� la mano a la cara y record�.</p><p>��Me ca�.</p><p>���Otra vez? -Richard sonri� con tristeza-. Tambi�n antes me ca�a as�. Te dije que sab�a lo que era. Yo pas� por lo mismo.</p><p>��No s� de qu� me hablas.</p><p>���Sibyl nunca te lo cont�? -pregunt� Richard, y sonri�-. No, claro, ella nunca revelaba secretos de los dem�s. No era de �sas.</p><p>���Qu� secretos? -quiso saber Lena, palpando a su espalda, intentando encontrar el vano de la puerta.</p><p>��Secretos de familia.</p><p>Dio un paso hacia Lena y �sta retrocedi�.</p><p>��Es curioso lo que les pasa a algunas mujeres -dijo Richard-. Se libran de un maltratador y reciben a otro con los brazos abiertos. Es como si no quisieran otra cosa. No hay amor hasta que no las apalean.</p><p>���De qu� est�s hablando?</p><p>��No de ti, por supuesto. -Call� unos momentos para que Lena se diera cuenta de que s� se refer�a a ella-. De mi madre -a�adi�-. O, m�s concretamente, de mis padrastros. He tenido varios.</p><p>Lena se alej� de �l un poco m�s, y su hombro roz� la jamba de la puerta. Dobl� el brazo izquierdo, manteniendo la fibra de vidrio lejos del pomo de cristal emplomado.</p><p>���Te pegaban?</p><p>��Todos ellos -dijo Richard-. Empezaban con ella, pero siempre acababan conmigo. Sab�an que hab�a algo malo en m�.</p><p>��No hay nada malo en ti.</p><p>��S� que lo hay -le dijo Richard-. La gente lo intuye. Se dan cuenta de cu�ndo los necesitas, y lo que hacen es castigarte por ello.</p><p>��Richard�</p><p>���Sabes lo m�s gracioso? Mi madre siempre los defend�a. Siempre les dejaba bien claro que eran m�s importantes para ella que yo. -Solt� una carcajada sin alegr�a-. Y luego me dec�a a m� lo contrario. Ninguno de ellos fue tan bueno como el que nos abandon�.</p><p>���Qui�n? -pregunt� Lena-. �Qui�n os abandon�?</p><p>Richard se le acerc� un poco m�s.</p><p>��Brian Keller. -Se ech� a re�r al ver la cara de sorpresa de Lena-. Se supone que no hemos de cont�rselo a nadie.</p><p>���Por qu�?</p><p>���Que tiene un hijo maric�n de su primer matrimonio? -dijo Richard-. Me dijo que si se lo contaba a alguien, no me hablar�a nunca m�s. Que me apartar�a de su vida.</p><p>��Lo siento -se lament� Lena, dando otro paso hacia atr�s.</p><p>Estaba en el pasillo, y tuvo que reprimir el instinto de echar a correr. La mirada de Richard dejaba bien claro que la perseguir�a.</p><p>��Estoy esperando a un abogado. He de vestirme.</p><p>��No te muevas, Lena.</p><p>��Richard�</p><p>��Hablo en serio -dijo Richard.</p><p>Estaba a menos de un paso de ella. Ten�a los hombros erguidos, y Lena intuy� que pod�a hacerle da�o si se lo propon�a.</p><p>��No te muevas un mil�metro.</p><p>Lena se qued� quieta, apretando el brazo izquierdo contra el pecho, pensando qu� pod�a hacer. �l la doblaba en tama�o. Nunca se hab�a fijado en que fuera tan grande, quiz� porque nunca le hab�a visto como una amenaza.</p><p>��El abogado llegar� de un momento a otro -repiti� Lena.</p><p>Richard levant� un brazo por encima del hombro de ella y encendi� la luz del pasillo. La mir� de arriba abajo, fij�ndose en sus cortes y contusiones.</p><p>��M�rate -dijo-. Ya sabes lo que es tener a alguien que se aprovecha de ti. -Le sonri� con malicia-. Como Chuck.</p><p>���Qu� sabes de Chuck?</p><p>��S�lo que est� muerto -dijo Richard-. Y que el mundo est� mucho mejor sin �l.</p><p>Lena intent� tragar saliva, pero ten�a la garganta seca.</p><p>��No s� qu� quieres de m�.</p><p>��Cooperaci�n -contest� �l-. Podemos ayudarnos mutuamente. Podemos ayudarnos mucho.</p><p>��No veo c�mo.</p><p>��Ya sabes lo que es ser un segund�n -le dijo-. Sibyl nunca hablaba de ello, pero s� que era la favorita de vuestro t�o.</p><p>Lena no respondi�, pero en su coraz�n supo que dec�a la verdad.</p><p>��Andy fue siempre el favorito de Brian. �l fue la raz�n por la que se fueron de la ciudad donde viv�an. �l fue la raz�n de que me abandonara, me dejara con mi madre y con Kyle, Buddy, Jack, Troy y cualquier otro capullo al que le parec�a divertido emborracharse y darle de hostias al hijo maric�n de Esther Carter.</p><p>���Le mataste? -pregunt� Lena-. �Mataste a Andy?</p><p>��Andy le estaba chantajeando. Sabia que era imposible que a Brian se le hubiera ocurrido esa idea, por no hablar de llevar a cabo la investigaci�n.</p><p>���Qu� idea?</p><p>��La idea de Sibyl. Estaba a punto de someterla al comit� cuando la mataron.</p><p>Lena mir� las cajas.</p><p>����sas son sus notas?</p><p>��Su investigaci�n -le aclar�-. La �nica prueba que queda de que fue suya.</p><p>��Una expresi�n de tristeza pas� por su rostro-. Era tan inteligente, Lena. Ojal� te pudieras hacer una idea del talento que ten�a.</p><p>Lena no pod�a ocultar su c�lera.</p><p>��T� le robaste la idea.</p><p>��Trabaj� con ella en cada fase del proyecto -se defendi�-.Y cuando desapareci�, yo era el �nico que estaba al corriente. Era el �nico que pod�a asegurarse de que alguien continuaba su trabajo.</p><p>���C�mo pudiste hacerle eso? -pregunt� Lena, porque sab�a que Richard apreciaba a Sibyl-. �C�mo pudiste adue�arte del m�rito de su trabajo?</p><p>��Estaba harto, Lena. T�, sobre todo t�, deber�as comprender qu� estaba harto de ser un segund�n. Estaba harto de ver c�mo Brian lo derrochaba todo con Andy mientras yo estaba a su lado, dispuesto a hacer lo que fuera por �l. -Se dio un golpe en la palma con el pu�o-. Yo era el hijo bueno. Yo fui el que le tradujo las notas de Sibyl. Yo fui el que le proporcion� la idea para que pudi�ramos trabajar juntos y crear algo que� -Call�, y sus labios formaron una l�nea fina mientras intentaba reprimir sus emociones-. A Andy Rosen no le importaba una mierda. Todo lo que le interesaba era el coche que le iban a comprar, qu� reproductor de CD o qu� videojuego. Eso es todo lo que Brian era para �l, un cajero autom�tico. -Intent� razonar con ella-. Nos estaba chantajeando. A los dos. S�, le mat�. Le mat� por mi padre.</p><p>Lena s�lo pudo preguntar:</p><p>���C�mo?</p><p>��Andy sab�a que Brian era incapaz de hacer eso -dijo Richard, y se�al� las cajas-. Brian no era exactamente un visionario.</p><p>��Cualquiera se dar�a cuenta de eso -dijo Lena, llegando al meollo del asunto-. �Qu� prueba ten�a?</p><p>Richard pareci� impresionado de que ella lo hubiera entendido.</p><p>��La primera regla de la investigaci�n cient�fica -dijo-. Anotarlo todo.</p><p>���Guardaba notas?</p><p>��Llevaba un diario -dijo Richard-. Anotaba cada reuni�n, cada llamada telef�nica, cada est�pida idea que nunca resultaba.</p><p>���Andy encontr� los diarios?</p><p>��No s�lo los diarios: todas las notas, todos los datos preliminares. Transcripciones de la investigaci�n previa de Sibyl. -Richard hizo una pausa, visiblemente enfadado-. Brian anotaba todas las chorradas en esos diarios, y va y los deja por ah� para que Andy los encuentre y, naturalmente, la primera reacci�n de Andy no es: �Oh, pap�, deja que te devuelva esto�, sino: �Mmm, �c�mo puedo sacar dinero de esto?�.</p><p>���As� es como le convenciste de que se reuniera contigo en el puente?</p><p>��Muy lista -dijo Richard-. S�. Le dije que iba a darle el dinero. Sab�a que eso no le bastar�a. Seguir�a pidiendo m�s y m�s, �y qui�n sab�a si se lo contar�a a alguien? -Richard solt� un bufido de exasperaci�n-. A Andy lo �nico que le importaba era �l mismo y c�mo conseguir dinero para colocarse. No era de fiar. A �l siempre le dar�an, le dar�an y le dar�an, y todo por lo que yo hab�a trabajado, todos los sacrificios que hab�a hecho para ayudar a mi padre, para darle algo en lo que trabajar de lo que pudiera estar orgulloso, de lo que pudi�ramos estar orgullosos, se lo fundir�a ese mierda desagradecido.</p><p>El odio que hab�a en su voz dej� a Lena sin aliento. Se imagin� lo que debi� de ser para Andy verse atrapado en el puente con Richard.</p><p>��Podr�a haberle hecho sufrir. -Richard moder� el tono, evidentemente con la intenci�n de parecer razonable-. Podr�a haberle castigado por lo que me estaba haciendo, a la relaci�n que tanto me hab�a costado construir con mi padre, pero decid� ser humano.</p><p>��Deb�a de estar aterrado.</p><p>��Hab�a esnifado tanto limpiainodoros que casi no ve�a -dijo Richard, asqueado-. Lo �nico que tuve que hacer fue sujetarle con la mano aqu� -coloc� la mano a pocos cent�metros del pecho de Lena-, apoyarle suavemente contra la barandilla, e inyectarle succinilcolina. �Sabes lo que es?</p><p>Lena neg� con la cabeza, rezando para que apartara la mano de ella.</p><p>��Lo utilizamos en el laboratorio para sacrificar animales. Te paraliza� lo paraliza todo. Se derrumb� en mis brazos como una mu�eca de trapo y dej� de respirar. -Richard inhal� bruscamente, los ojos muy abiertos por la sorpresa, ilustrando la reacci�n de Andy-. Podr�a haberle hecho sufrir. Podr�a haber hecho que resultara horrible, pero no quise.</p><p>��Lo descubrir�n, Richard.</p><p>Por fin, dej� caer la mano.</p><p>��No deja rastro.</p><p>��De todos modos lo descubrir�n.</p><p>���Qui�n?</p><p>��La polic�a -dijo Lena-. Saben que fue asesinato.</p><p>��Eso he o�do -dijo, pero no pareci� afectado por la informaci�n.</p><p>��Sabr�n que fuiste t�.</p><p>���C�mo? -pregunt�-. No tienen ning�n motivo para sospechar de m�. Brian no admitir� que soy su hijo, y aun cuando Jill no escondiera la cabeza como las avestruces, est� demasiado asustada para decir nada.</p><p>���Asustada de qu�?</p><p>��Asustada de Brian -dijo Richard, como si fuera algo obvio-. Asustada de sus pu�os.</p><p>���Le pega a su mujer? -pregunt� Lena.</p><p>No pod�a aceptar que Richard dijera la verdad. Jill Rosen era fuerte. No era de las que tienen que tragar mierda de nadie.</p><p>��Pues claro que le pega.</p><p>���A Jill Rosen? -pregunt� Lena, incr�dula-. �Le pega a Jill?</p><p>��Lleva a�os maltrat�ndola. Y si sigue con �l es porque nadie la ha ayudado como yo puedo ayudarte a ti.</p><p>��Yo no necesito ayuda.</p><p>��S� la necesitas -dijo Richard-. �Crees que va a soltarte as� como as�?</p><p>���Qui�n?</p><p>��Ya sabes qui�n.</p><p>Lena le cort�.</p><p>��No s� de qu� me hablas.</p><p>��S� que es muy dif�cil huir de eso -le dijo, poni�ndose la mano en el pecho-. S� que no puedes hacer sola algo as�.</p><p>Lena neg� con la cabeza.</p><p>��Deja que yo me encargue de �l.</p><p>��No -dijo Lena dando un paso atr�s.</p><p>��Puedo hacer que parezca un accidente -le dijo, acerc�ndose a�n m�s.</p><p>��S�, hasta ahora lo has hecho muy bien.</p><p>��Podr�as darme alg�n consejo -dijo Richard, levantando la mano para que no le interrumpiera-. Un peque�o consejo puede ser muy importante. Podemos ayudarnos a salir de �sta.</p><p>���C�mo puedes ayudarme?</p><p>��Libr�ndote de �l -dijo Richard, quien algo debi� de ver en los ojos de Lena, pues sonri� con tristeza-. Lo sabes, �verdad? Sabes que es la �nica manera de que desaparezca de tu vida.</p><p>Lena se lo qued� mirando.</p><p>���Por qu� mataste a Ellen Schaffer?</p><p>��Lena.</p><p>��Dime por qu� -insisti� ella-. Necesito saberlo.</p><p>Richard esper� un instante antes de decir:</p><p>��Me vio en el bosque. Me miraba fijamente mientras llamaba a la polic�a. Sab�a que acabar�a cont�ndolo, s�lo era cuesti�n de tiempo.</p><p>���Y qu� me dices de Scooter?</p><p>���Por qu� haces esto, Lena? -pregunt� Richard-. �Crees que voy a hacer una confesi�n completa y luego vas a arrestarme?</p><p>��Los dos sabemos que no puedo arrestarte.</p><p>���No puedes?</p><p>��M�rame -dijo, levantando ambos brazos, mostr�ndole su maltrecho cuerpo-. Sabes mejor que nadie en qu� estoy metida. �Crees que van a escucharme? -Se llev� una mano al cuello magullado-. Si casi ni se me oye.</p><p>Richard sonri� a medias, negando con la cabeza para dar a entender que no se dejar�a engatusar.</p><p>��Necesito saberlo, Richard. He de saber que puedo confiar en ti.</p><p>Richard la mir� fijamente, sin saber si deb�a continuar.</p><p>��Lo de Scooter no fue cosa m�a -dijo Richard.</p><p>���Est�s seguro?</p><p>��Naturalmente que lo estoy. -Richard puso los ojos en blanco, y por un momento fue el Richard femenino que Lena conoc�a-. He o�do que se estrangul� mientras se masturbaba. �Qui�n es lo bastante est�pido para seguir haciendo eso?</p><p>Aquel comentario venenoso era una invitaci�n a que Lena bajara la guardia, pero ella no pic�.</p><p>���Y Tessa Linton?</p><p>��Llevaba esa bolsa -dijo, repentinamente agitado-. Estaba recogiendo cosas en la colina. Y yo no pod�a encontrar el colgante. Quer�a el colgante. Era un s�mbolo.</p><p>���La estrella de David? -pregunt� Lena, recordando c�mo Jill se hab�a aferrado a ella en la biblioteca.</p><p>Parec�a haber pasado una eternidad.</p><p>��Los dos ten�an una. Jill se la compr� el a�o pasado, una para Brian y una para Andy. Padre e hijo. -Espir� con violencia-. Brian se la pon�a todos los d�as. �Crees que har�a algo as� por m�?</p><p>���Apu�alaste a Tessa Linton porque pensaste que ten�a el colgante?</p><p>��Me reconoci�. Vi en su cara que estaba atando cabos. Sab�a por qu� yo estaba en el bosque. Sab�a que hab�a matado a Andy. -Richard hizo una pausa, como para aclarar las ideas-. Comenz� a gritarme. A chillar. Tuve que hacerla callar. -Se sec� la cara con las manos, perdiendo lentamente la compostura-. �Dios!, eso s� fue duro. Fue muy jodido. -Baj� la vista al suelo, y Lena percibi� su remordimiento-. No puedo creer que tuviera que hacerlo. Fue horrible. Me qued� por ah� a ver qu� pasaba y�</p><p>No acab� la frase, y permaneci� en silencio, como si deseara que Lena le dijera que no pasaba nada, que no hab�a podido hacer otra cosa.</p><p>���C�mo quieres hacerlo? -dijo Richard.</p><p>Lena no contest�.</p><p>���C�mo quieres que me libre de �l? -pregunt� Richard-. Puedo hacerle sufrir, Lena. Puedo hacerle da�o, como el que �l te hizo a ti.</p><p>Lena segu�a sin poder contestar. Se mir� las manos, recordando a Ethan en el caf�, y lo furiosa que se puso cuando le hizo da�o. Entonces hab�a querido desquitarse, hacerle sufrir por el dolor que le hab�a causado.</p><p>Richard dio un golpecito suave en la fibra de vidrio que cubr�a el brazo de Lena.</p><p>��La escayola fue el compa�ero inseparable de mi infancia.</p><p>Lena se frot� la fibra de vidrio. La cicatriz de la mano a�n estaba roja, y ten�a sangre seca en los bordes. Se hurg� la herida mientras Richard le expon�a su plan.</p><p>��T� no tienes que hacer nada -dijo-. Yo me asegurar� de que no quede ning�n cabo suelto. He ayudado a otras mujeres anteriormente, Lena. S�lo tienes que dec�rmelo y le har� desaparecer.</p><p>Lena sent�a la cicatriz bajo las u�as, la despegaba como se despega la etiqueta de una naranja.</p><p>���C�mo? -susurr�, jugando con el reborde de piel-. �C�mo lo har�as?</p><p>Richard tambi�n le miraba las manos.</p><p>���Servir� de algo? -pregunt�-. �Har� que dejes de hacerte da�o?</p><p>Lena rode� la fibra de vidrio con la mano derecha y la baj� hacia su cintura, negando con la cabeza.</p><p>��Necesito sacarle de mi vida. Necesito que desaparezca -dijo ella.</p><p>��Oh, Lena. -Richard le puso los dedos bajo la barbilla, intentando levantarle la cara. Como Lena no se moviera, se inclin�, le puso las manos en los hombros, la cara cerca de la de ella-. Saldremos de �sta. Te lo prometo. Juntos podemos hacerlo.</p><p>Con las dos manos, Lena le lanz� la fibra de vidrio contra el cuello lo m�s fuerte que pudo. La fibra de vidrio se parti�, al chocar contra la mand�bula de Richard, le hizo morderse la lengua y le lanz� la cabeza hacia atr�s con la violencia de un trallazo. Richard recul� trastabillando, agitando los brazos mientras se golpeaba con fuerza contra la jamba. Lena recorri� el pasillo a toda velocidad hacia el dormitorio de Nan, y cerr� la puerta tras ella, pasando el pestillo antes de que Richard girara el pomo desde el otro lado.</p><p>La pistola de Nan estaba bajo la cama. Lena se puso de rodillas y sac� la caja. La fibra de vidrio se hab�a rajado en la parte superior, y pudo utilizar las dos manos para meter el cargador y quitar el seguro antes de que Richard echara la puerta abajo. Irrumpi� tan deprisa que tropez� con ella, y la pistola sali� disparada de la mano de Lena, que luch� por recuperarla, pero �l fue m�s r�pido. Lena se puso en pie lentamente, levantando los brazos, pues �l le apuntaba al pecho.</p><p>��S�bete a la cama -dijo Richard, en medio de una rociada de sangre y saliva.</p><p>No se le entend�a muy bien porque se hab�a mordido la lengua, y le costaba respirar, como si no le llegara suficiente aire. Sin dejar de apuntarle, se llev� la mano al cuello, tosiendo.</p><p>��Podr�a haberte ayudado, zorra est�pida.</p><p>Lena se qued� donde estaba.</p><p>A pesar de su herida, la voz de Richard llen� la habitaci�n.</p><p>���S�bete a la puta cama!</p><p>Como Lena no se mov�a, Richard levant� la mano para golpearla.</p><p>Ella obedeci�, y se tendi� de espaldas con la cabeza sobre el almohad�n.</p><p>��No tienes por qu� hacerlo.</p><p>Richard se acerc� lentamente a la cama y le separ� las piernas, inmoviliz�ndola. La sangre le ca�a de la boca, y se la sec� con la manga.</p><p>��Dame la mano.</p><p>��No lo hagas.</p><p>��No puedo dejarte sin sentido -dijo Richard, y Lena comprendi� que lo �nico que le sab�a mal a Richard era que estar despierta le dificultar�a la tarea-. Pon la mano en la pistola.</p><p>��No quieres hacerlo.</p><p>���Pon la puta mano en la pistola!</p><p>Lena no obedeci�, y Richard le agarr� la mano y la puso en torno a la pistola. Ella intent� apartar el arma, pero �l ten�a la ventaja de la altura. Apret� el ca��n contra su cabeza.</p><p>��No -dijo Lena.</p><p>Richard vacil� un segundo, y a continuaci�n apret� el gatillo. Les llovieron encima a�icos de cristal, y Lena se cubri� la cabeza con las dos manos, intentando protegerse de los cristales de la ventana que hab�an estallado sobre ella.</p><p>Richard sali� disparado hacia atr�s y aterriz� en el suelo. Eso era lo que hab�a pasado: la ventana se hab�a hecho a�icos y �l estaba en el suelo. Encima de Lena hab�a un espacio vac�o, y s�lo ve�a el ventilador del techo. Se incorpor� buscando a Richard con la mirada. Ten�a un gran agujero en el pecho, y la sangre formaba un charco a su alrededor.</p><p>Lena se dio la vuelta y mir� a su espalda. Al otro lado de la ventana rota, Frank segu�a apunt�ndole a Richard con la pistola. Pero la amenaza era innecesaria. Richard estaba muerto.</p></section><section><title><p>17</p></title><p>Sara estaba en el escritorio de Mason, el tel�fono sujeto entre el hombro y la oreja mientras escuchaba c�mo Jeffrey le relataba lo ocurrido en casa de Nan Thomas.</p><p>��Lena llam� a comisar�a y Frank le colg� -le relataba Jeffrey-. Se sent�a culpable y fue a hablar con ella. Entonces oy� gritar a Richard y corri� hacia la parte de atr�s.</p><p>���Lena est� bien?</p><p>��S� -dijo, pero, por su voz, Sara supo que no lo estaba-. Si Richard hubiera sabido cargar una pistola, ahora estar�a muerta.</p><p>Sara se reclin� en la silla, intentando analizar todo lo que le hab�a contado.</p><p>���Brian Keller ha dicho algo?</p><p>��Nada -dijo Jeffrey; parec�a disgustado-. Lo traje para interrogarlo, pero una hora despu�s su mujer apareci� con un abogado.</p><p>���Su mujer? -pregunt� Sara, asombrada de que alguien pudiera ser tan autodestructivo.</p><p>��S� -dijo Jeffrey, y Sara comprendi� que pensaba lo mismo que ella-. No puedo retenerlo sin cargos.</p><p>��Rob� la investigaci�n de Sibyl.</p><p>��Esta ma�ana tengo una reuni�n con el fiscal del distrito y el abogado de la universidad para ver de qu� podemos acusarlo exactamente. Supongo que ser� robo de la propiedad intelectual, puede que fraude. Ser� complicado, pero imagino que podremos encerrarle. Va a pagar por esto. -Suspir�-. Estoy, acostumbrado a los polic�as y ladrones. Estos delitos de guante blanco me superan.</p><p>���No puedes demostrar que fue c�mplice de asesinato?</p><p>���sa es la cuesti�n. No estoy seguro de que lo sea -le dijo Jeffrey-. Tal como lo cuenta Lena, Richard se los atribuy� todos: el de Andy, Ellen Schaffer, Chuck.</p><p>���Por qu� Chuck?</p><p>��Richard no acab� de explicarlo. Intentaba que ella se pusiera de su parte. Creo que Lena le ca�a bien. Le parec�a que pod�a ayudarla.</p><p>Sara sab�a que Richard Carter no era el primer hombre que intentaba salvar a Lena Adams y fracasaba estrepitosamente.</p><p>���Qu� me dices de William Dickson? -pregunt� Sara.</p><p>��Muerte accidental, a no ser que encuentres una manera de endos�rselo a Richard.</p><p>��No -dijo Sara-. �En ning�n momento implic� a Keller?</p><p>��No.</p><p>���Por qu� se inventar�a la mentira esa de que ten�a una aventura?</p><p>Jeffrey volvi� a suspirar, evidentemente exasperado.</p><p>��Para remover m�s la mierda, supongo. O a lo mejor pensaba que Brian acudir�a a �l pidiendo ayuda. �Qui�n sabe?</p><p>��La succinilcolina estaba guardada bajo llave en el laboratorio -le inform� Sara-. Deber�a haber un diario en el que se especifique qui�n la utilizaba. Podr�as averiguar los nombres de los que ten�an acceso a ella.</p><p>��Lo investigar� -dijo Jeffrey-. Pero si los dos ten�an acceso, ser� dif�cil demostrar que Keller tuvo algo que ver. -Hizo una pausa-. Tengo que decirte, Sara, que si Keller hubiera querido matar a uno de sus hijos, habr�a sido a Richard, y no con una aguja.</p><p>��Es una desagradable manera de morir -dijo Sara, imaginando los �ltimos minutos de la vida de Andy Rosen-. Primero se paralizan las extremidades, a continuaci�n el coraz�n y, los pulmones. No afecta al cerebro, de modo que debi� de ser consciente de lo que le ocurr�a hasta el �ltimo minuto.</p><p>���Cu�nto tardar�a en morir?</p><p>��Seg�n la dosis, veinte o treinta segundos.</p><p>���Dios!</p><p>��Lo s� -dijo Sara-. Y es casi imposible encontrarlo en la autopsia. El cuerpo lo asimila muy r�pidamente. Ni siquiera exist�a ning�n an�lisis para encontrarlo hasta hace cinco a�os.</p><p>��O sea que las pruebas que deben realizarse para encontrarla en el organismo deben de ser caras.</p><p>��Si eres capaz de relacionar a Keller con la succinilcolina, pedir� dinero del presupuesto para hacer el an�lisis. Y si hace falta lo pagar� yo misma.</p><p>��Har� todo lo que pueda -dijo Jeffrey, aunque no parec�a muy esperanzado-. S� que les dar�s la noticia a tus padres, pero �quieres esperar a que yo llegue para dec�rselo a Tessa?</p><p>��Claro -dijo Sara, pero hab�a vacilado al contestar.</p><p>Jeffrey esper� antes de decir:</p><p>���Sabes qu�? Tengo much�simas cosas que hacer. Ya nos veremos.</p><p>��Jeffrey�</p><p>��No -dijo �l-. Qu�date con tu familia. Es lo que necesitas en este momento, estar con tu familia.</p><p>��Eso no es�</p><p>��Vamos, Sara -repuso Jeffrey, y ella se dio cuenta de que estaba dolido-. �Qu� estamos haciendo?</p><p>��No s�. Yo� -Sara busc� algo que decirle, pero no se le ocurri� nada-. Te dije que necesitaba tiempo.</p><p>��El tiempo no va a cambiar nada -dijo Jeffrey-. Si no podemos superar esto, algo que hice cinco a�os atr�s�</p><p>��Lo dices como si yo fuera la insensata.</p><p>��No es eso. No quiero presionarte, es s�lo que� -Solt� un gru�ido-. Te quiero, Sara. Estoy harto de que salgas a hurtadillas todas las ma�anas. Estoy harto de esta chorrada de que est�s y no est�s en mi vida. Quiero estar contigo. Quiero casarme contigo.</p><p>���Casarte conmigo?</p><p>Se ech� a re�r, como si le hubiera pedido que fueran a dar un paseo por la luna.</p><p>��No s� por qu� te parece tan horrible.</p><p>��No me parece horrible. Es s�lo que� -Otra vez se qued� sin palabras-. Jeff, ya hemos estado casados. Y no sali� demasiado bien.</p><p>��S�. Yo tambi�n estaba presente, �te acuerdas?</p><p>���Por qu� no podemos seguir tal como estamos ahora?</p><p>��Quiero algo m�s que eso -dijo Jeffrey-. Quiero tener un d�a realmente asqueroso de trabajo y volver a casa y que me preguntes qu� hay para cenar. Quiero volcar el cuenco de agua de Bubba en mitad de la noche. Quiero despertarme por la ma�ana con el sonido de tus palabrotas porque me dej� el suspensorio colgado de la puerta.</p><p>Sara sonri� en contra de su voluntad.</p><p>��Haces que todo suene tan rom�ntico.</p><p>��Te quiero.</p><p>��Ya lo s� -dijo Sara y, aunque ella tambi�n le amaba, era incapaz de expresarlo-. �Cu�ndo puedes venir?</p><p>��Eso es lo que quer�a o�r.</p><p>��Quiero que se lo cuentes t� -dijo Sara. Como �l no respondiera, a�adi�-: Van a hacerme preguntas que yo no puedo contestar.</p><p>��Ya sabes todo lo que yo s�.</p><p>��No creo que sea capaz de cont�rselo. Creo que en estos momentos no me veo con fuerzas.</p><p>Jeffrey esper� un instante antes de decir:</p><p>��Me pasar� a eso de las cuatro y media.</p><p>��Muy bien. -Sara le dio el n�mero de habitaci�n de Tessa. Estaba a punto de colgar cuando dijo-: �Jeff?</p><p>���S�?</p><p>Ahora que no le hab�a dejado colgar, Sara no sab�a qu� decirle.</p><p>��Nada -dijo-. Te ver� cuando llegues.</p><p>Jeffrey le concedi� unos segundos para a�adir algo m�s, pero al final se despidi�.</p><p>��Muy bien. Hasta entonces.</p><p>Sara se despidi� con la sensaci�n de que acababa de caminar sobre una cuerda floja encima de un lago infestado de caimanes. Le hab�an sucedido tantas cosas esa semana que ni siquiera pod�a asimilar lo que le hab�a dicho Jeffrey. Quer�a coger el tel�fono y decirle que lo sent�a, que le quer�a, pero tambi�n quer�a llamarle y decirle que se quedara en casa.</p><p>Al otro lado de la puerta o�a c�mo por megafon�a llamaban a los m�dicos y repet�an los c�digos de urgencia. Unas figuras borrosas pasaron junto al cristal, y sus im�genes centellearon como luces estrobosc�picas mientras corr�an para ayudar a los pacientes. Era como si hubieran transcurrido cien a�os desde que ella era una interna. Ahora todo parec�a m�s complicado y, aunque estaba segura de que la vida era tan agobiante como cuando era joven, siempre pensaba en esos d�as con nostalgia. Aprender a ser cirujano, tratar casos cr�ticos que exig�an el empleo de toda su disciplina, hab�a sido algo tan adictivo como la hero�na. Todav�a le daba un subid�n cuando se acordaba de lo que era trabajar en el Grady. En cierto momento de su vida, el hospital hab�a sido m�s importante que el aire. Hasta su familia parec�a poca cosa en comparaci�n.</p><p>Tomar la decisi�n de volver a Grant le hab�a parecido f�cil en aquel momento. Quer�a -necesitaba- estar con su familia, regresar a sus ra�ces y sentirse segura, volver a ser una hija y una hermana. Hab�a sido muy c�modo asumir el papel de pediatra de una peque�a poblaci�n, y sab�a que le hab�a proporcionado cierta paz poder devolver a esa poblaci�n todo lo que le hab�a dado de ni�a y adolescente. Sin embargo, desde que se fuera de Atlanta, no pasaba una semana sin que se preguntara qu� habr�a sido de su vida de haberse quedado. Hasta ese momento no se hab�a dado cuenta de lo mucho que lo echaba de menos.</p><p>Sara recorri� el despacho de Mason con la mirada, pregunt�ndose c�mo ser�a volver a trabajar con �l. Cuando era interno, Mason era muy meticuloso, lo que le convirti� en un cirujano muy bueno. Contrariamente a Sara, dejaba que ese rasgo se traspasara a su vida personal. Era de esos hombres que no pod�an dejar un plato sucio en el fregadero ni un mont�n de ropa arrugada en la secadora. La primera vez que Mason visit� su apartamento, casi le da una apoplej�a al ver el cesto de ropa sin doblar que llevaba dos semanas en la mesa de la cocina. Cuando Sara se despert� a la ma�ana siguiente, Mason hab�a doblado la ropa antes de iniciar su turno de las cinco de la ma�ana.</p><p>Un golpe en la puerta sac� a Sara de su ensue�o.</p><p>��Pase -dijo poni�ndose en pie.</p><p>Mason James abri� la puerta. Llevaba una caja de pizza en una mano y dos latas de Coca-Cola en la otra.</p><p>��Pens� que tendr�as hambre.</p><p>��Siempre -dijo ella, cogiendo los refrescos.</p><p>Mason puso varias servilletas de papel sobre la mesita, sosteniendo en lo alto la pizza mientras dec�a:</p><p>��Les he llevado una a tus padres.</p><p>��Has sido muy amable -dijo Sara, dejando las latas sobre la mesa para ayudarle con las servilletas.</p><p>Mason le dio la caja de pizza para que pudiera poner las servilletas bajo las latas.</p><p>��Cuando ibas a la facultad te encantaba esta pizzer�a.</p><p>��Shroomies -ley� en lo alto de la caja-. �De verdad?</p><p>��Siempre ibas a comer all�. -Se frot� las manos-. Voil�.</p><p>Sara baj� la vista. Mason hab�a alineado las servilletas formando un cuadrado perfecto. Sara le entreg� la caja.</p><p>��Dejar� que la pongas t� para que quede perfecta.</p><p>Mason se ri�.</p><p>��Hay cosas que nunca cambian.</p><p>��No -asinti� Sara.</p><p>��Tu hermana tiene buen aspecto -dijo Mason, colocando la caja de modo que coincidiera con los �ngulos de la mesa-. Camina mucho mejor que ayer.</p><p>Sara se sent� en el sof�.</p><p>��Creo que mi madre le ha estado insistiendo en que debe caminar.</p><p>��S� lo insistente que puede ser Cathy. -Abri� una servilleta y se la coloc� sobre el regazo-. �Te llegaron las flores?</p><p>��S� -dijo Sara-. Gracias. Son preciosas.</p><p>Mason abri� las latas.</p><p>��S�lo quer�a que supieras que pensaba en ti.</p><p>Sara jug� con la servilleta, sin saber qu� decir.</p><p>��Sara -dijo Mason, apoyando la mano en el respaldo del sof�, detr�s de Sara-. Nunca he dejado de amarte.</p><p>Sara se sonroj�, un tanto inc�moda, pero, antes de que ella pudiera reaccionar, Mason se inclin� hacia ella y la bes�. Ante su propia sorpresa, Sara devolvi� el beso. Antes de saber lo que estaba ocurriendo, Mason se acerc� un poco m�s, la empuj� suavemente sobre el sof� hasta quedar encima de ella. Sus manos se adentraron bajo la blusa de Sara mientras apretaba su cuerpo contra el de ella. Ella le rode� con los brazos, pero en lugar de la despreocupada euforia que sent�a en tales momentos, s�lo pensaba en que la persona a la que estaba abrazando no era Jeffrey.</p><p>��Espera -dijo Sara, deteniendo la mano de Mason, ya en el bot�n de sus pantalones.</p><p>Mason se incorpor� con tanta precipitaci�n que se dio con el cogote contra la pared que hab�a detr�s del sof�.</p><p>��Lo siento.</p><p>��No -dijo ella, abroch�ndose la blusa, y sinti�ndose como una adolescente a la que han pillado en la fila de los mancos-. Soy yo la que lo siente.</p><p>��No te disculpes -dijo Mason, colocando el tobillo sobre la rodilla.</p><p>��No, yo�</p><p>Mason sacudi� el pie.</p><p>��No deber�a haberlo hecho.</p><p>��No pasa nada -dijo Sara-. Yo tampoco me he resistido.</p><p>��Y que lo digas -dijo Mason, soltando un resoplido-. �Dios!, cu�nto te deseo.</p><p>Sara trag� saliva, con la sensaci�n de que ten�a demasiada dentro de la boca.</p><p>Mason se volvi� hacia ella.</p><p>��Eres maravillosa, Sara. Me parece que tal vez lo has olvidado.</p><p>��Mason.</p><p>��Eres extraordinaria.</p><p>Sara se sonroj�, y �l extendi� un brazo y le puso el pelo detr�s de la oreja.</p><p>��Mason -repiti� ella, cogi�ndole una mano.</p><p>Mason se inclin� para volver a besarla, pero ella le apart� la cara.</p><p>�l se ech� para atr�s con tanta brusquedad como la primera vez.</p><p>��Lo siento. Es s�lo que�</p><p>��No tienes que darme explicaciones.</p><p>��S�, Mason. Quiero que sepas que�</p><p>��No, de verdad.</p><p>��Deja de decirme que no -le orden� Sara, y a continuaci�n comenz� a hablar muy deprisa-. S�lo he estado con Jeffrey. Desde que me fui de Atlanta, quiero decir. -Se apart� de �l, temiendo que si se quedaba muy cerca volviera a besarla. O peor a�n, que ella aceptara el beso-. Desde entonces �l ha sido el �nico.</p><p>��Eso parece una costumbre.</p><p>��Puede que lo sea -dijo Sara, cogi�ndole la mano-. Es posible� No lo s�. Pero �sta no es la manera de romper con ella.</p><p>�l baj� la mirada hacia las manos de ambos.</p><p>��Me enga�� -le explic� ella.</p><p>��Entonces es un idiota.</p><p>��S� -dijo Sara-. A veces lo es, pero lo que intento decirte es que s� lo que es sentirse enga�ado, y no quiero ser responsable de que nadie se sienta as�.</p><p>��Pagar con la misma moneda no es jugar sucio.</p><p>��No se trata de un juego -le record� Sara-. Todav�a sigues casado, vivas en el Holiday Inn o no.</p><p>Mason asinti�.</p><p>��Tienes raz�n.</p><p>Sara no hab�a esperado que capitulara tan f�cilmente, porque estaba acostumbrada a la empecinada terquedad de Jeffrey, y no a la despreocupada calma de Mason. Entonces se acord� de por qu� hab�a sido tan f�cil dejar a Mason, al igual que todo lo que hab�a dejado en Atlanta. No hab�a qu�mica entre ellos. Mason nunca hab�a tenido que luchar por nada en la vida. Hasta pens� que, m�s que desearla por s� misma, la deseaba porque era lo que ten�a a mano.</p><p>��Voy a ver c�mo est� Tessa -dijo ella.</p><p>���Y si te llamo?</p><p>Si �l lo hubiera expresado de otra manera, a lo mejor ella hubiera dicho que s�. Por lo que lo que le contest� fue:</p><p>��Mejor que no.</p><p>��Muy bien -dijo Mason, ofreci�ndole una de sus sonrisas f�ciles.</p><p>Sara se puso en pie para marcharse, y �l no dijo nada hasta que ella no estuvo a mitad de camino de la puerta.</p><p>���Sara? -Mason esper� a que ella se volviera. Le vio reclinado en el sof�, el brazo a�n extendido sobre el respaldo, las piernas c�modamente cruzadas-. Diles a tus padres que se cuiden, de mi parte.</p><p>��Lo har� -dijo Sara, y cerr� la puerta.</p><empty-line/><p>Sara estaba junto a la ventana de la habitaci�n de su hermana, observando c�mo el tr�fico avanzaba lentamente hacia la ronda que llevaba al centro. La respiraci�n regular de Tessa a su espalda era la m�sica m�s dulce que Sara hab�a o�do nunca. Cada vez que miraba a su hermana, Sara ten�a que hacer un enorme esfuerzo para no meterse en la cama con ella, cogerle la mano y decirle que estaba a salvo.</p><p>Cathy entr� en la habitaci�n con una taza de t� en cada mano. Sara se acord� de cuando su hermana sali� del Dairy Queen con una tarrina de helado cubierto de chocolate en cada mano, no hac�a ni una semana, de un humor de perros. Sara se aferr� a ese momento con tanta intensidad que casi lo sabore�.</p><p>���Pap� est� bien? -pregunt� Sara.</p><p>Cuando ella les cont� lo de Richard Carter, su padre no pudo soportarlo, y se fue antes de que Sara terminara su relato.</p><p>��Est� al final del pasillo -dijo Cathy, sin responder a su pregunta.</p><p>Sara bebi� un sorbo de t� y puso mala cara.</p><p>��Est� fuerte -dijo Cathy-. �Jeffrey llegar� pronto?</p><p>��Debe de estar a punto de llegar.</p><p>Cathy acarici� el cabello a Tessa.</p><p>��Recuerdo que cuando erais beb�s os miraba dormir.</p><p>A Sara le encantaba o�r a su madre hablarle de cuando eran peque�as, pero ahora ten�a una sensaci�n tan n�tida del paso del tiempo que le resultaba penoso escucharla.</p><p>���C�mo est� Jeffrey? -pregunt� Cathy.</p><p>Sara tom� un sorbo de su t� amargo.</p><p>��Bien.</p><p>��Esto ha sido muy duro para �l -dijo Cathy, sacando un tubo de crema para manos de su bolso-. Siempre fue como un hermano mayor para Tessa.</p><p>Sara nunca lo hab�a considerado, pero era cierto. Si ella hab�a estado aterrada durante el incidente del bosque, Jeffrey estaba igual de asustado.</p><p>��Empiezo a comprender por qu� ya no est�s furiosa con �l -dijo Cathy mientras le pon�a crema a Tessa en las manos-. �Recuerdas aquella vez que se fue en coche a Florida para ir a buscarla?</p><p>Sara solt� una carcajada, sobre todo porque le sorprend�a haber olvidado la historia. A�os atr�s, en unas vacaciones de primavera de la facultad, el coche de Tessa qued� totalmente destrozado tras chocar contra un cami�n robado que transportaba cervezas, y Jeffrey condujo hasta Panama City en plena noche para hablar con los polic�as de la localidad y recogerla.</p><p>��Tessa no quer�a que tu padre fuera a buscarla -dijo Cathy-. No quer�a ni que se lo mencion�ramos.</p><p>��Pap� se habr�a pasado el viaje repiti�ndole: �Ya te lo hab�a dicho� -le record� Sara.</p><p>Eddie hab�a dicho que s�lo un idiota se llevar�a un MG descapotable a Florida, donde hab�a veinte mil universitarios borrachos.</p><p>��Bueno -dijo Cathy, frotando con la crema el brazo de Tessa-, ten�a raz�n.</p><p>Sara sonri�, pero no hizo ning�n comentario.</p><p>��Me alegrar� ver a Jeffrey -dijo Cathy, m�s para s� que para Sara-. Tessa necesita o�r de sus labios que todo ha acabado.</p><p>Sara sab�a que era imposible que su madre supiera lo ocurrido entre ella y Mason James, pero se sinti� como si la hubiera descubierto.</p><p>���Qu�? -pregunt� Cathy, que siempre se daba cuenta cu�ndo pasaba algo.</p><p>Sara confes� enseguida, pues necesitaba desahogarse.</p><p>��He besado a Mason.</p><p>Cathy pareci� perpleja.</p><p>���S�lo besado?</p><p>��Mam� -dijo Sara, intentando disfrazar su verg�enza de indignaci�n.</p><p>���Y? -Cathy se ech� m�s crema en la palma y se frot� las dos manos para calentarla-. �Qu� tal?</p><p>��Al principio bien, pero luego� -Se llev� las dos manos a las mejillas, sintiendo el rubor.</p><p>��Pero �luego?</p><p>��No tan bien -admiti� Sara-. No dejaba de pensar en Jeffrey.</p><p>��Deber�as sacar alguna lecci�n de eso.</p><p>���Cu�l? -pregunt� Sara.</p><p>M�s que ninguna otra cosa, quer�a que su madre le dijera qu� hacer.</p><p>��Sara -dijo Cathy con un suspiro-. La inteligencia ha sido siempre tu perdici�n.</p><p>��Estupendo -dijo Sara-. Procurar� dec�rselo a mis pacientes.</p><p>��No te pongas impertinente conmigo -le espet� Cathy, sin levantar la voz, como siempre que estaba enfadada- �ltimamente has estado muy agitada, y estoy harta de verte suspirar por la vida que hubieras podido llevar en Atlanta.</p><p>��Eso no es verdad -dijo Sara, pero nunca hab�a sabido mentir, y mucho menos a su madre.</p><p>��A tu vida no le falta de nada, y hay mucha gente que te quiere y se preocupa por ti. �Hay algo que quieras y no tengas?</p><p>Horas antes, Sara podr�a haber hecho una lista, pero ahora s�lo pod�a negar con la cabeza.</p><p>��No te ir�a mal recordar que, al final del d�a, tanto da lo inteligente que sea ese cerebro que tienes ah� arriba, lo que necesita m�s cuidados es el coraz�n. -Le lanz� a Sara una penetrante mirada-. Y sabes lo que tu coraz�n necesita, �verdad?</p><p>Sara asinti�, aunque, a decir verdad, no estaba segura.</p><p>���Lo sabes?</p><p>��S�, mam� -contest� Sara.</p><p>��Bien -dijo Cathy, poni�ndose m�s crema en la mano-. Ahora ve a hablar con tu padre.</p><p>Sara bes� a Tessa y a su madre antes de salir. Vio a su padre al extremo del pasillo, junto a la ventana, contemplando el tr�fico igual que hab�a hecho ella en la habitaci�n de Tessa. Eddie a�n ten�a los hombros encorvados, pero su camiseta blanca descolorida y sus tejanos gastados le hac�an inconfundible. A veces, Sara se parec�a tanto a su padre que eso la asustaba.</p><p>��Hola, pap� -dijo.</p><p>�l no se volvi�, pero Sara percibi� su dolor con la misma claridad con que sent�a el fr�o entrando por la ventana. Eddie Linton era un hombre al que defin�a su familia. Su mujer y sus hijas eran su mundo, y Sara hab�a estado tan metida en su propio sufrimiento que apenas se hab�a dado cuenta de lo que hab�a soportado su padre. Hab�a trabajado muy duro para construir un hogar seguro y feliz para sus hijas. Si Eddie se hab�a mostrado reservado con Sara durante toda la semana no hab�a sido porque la culpara, sino porque se culpaba a s� mismo.</p><p>Eddie se�al� la ventana.</p><p>���Has visto c�mo cambia la rueda ese t�o?</p><p>Sara vio una furgoneta de un vivo color amarillo verdoso, una de las brigadas de emergencias que el ayuntamiento de Atlanta hab�a contratado para impedir los atascos de tr�fico. Iban equipados con ruedas de recambio, y si te quedabas parado a un lado de la carretera te daban un empuj�n o un gal�n de gasolina gratis. En una ciudad donde el trayecto medio entre el domicilio y el trabajo pod�a llegar a las dos horas y era legal llevar un arma en la guantera, era una buena manera de gastar el dinero de los contribuyentes.</p><p>���El de la furgoneta? -pregunt� Sara.</p><p>��No te cobran por eso. Ni un centavo.</p><p>��Pues vaya.</p><p>��Aj�. -Eddie exhal� largamente-. �Tessie a�n duerme?</p><p>��S�.</p><p>���Jeffrey est� de camino?</p><p>��Si no quieres que�</p><p>��No -la interrumpi� Eddie, terminante-. Debe estar aqu�.</p><p>Sara sinti� que le quitaban un peso de encima.</p><p>��Mam� y yo est�bamos recordando aquella vez que se fue en coche a Florida a buscar a Tess.</p><p>��Le dije que no se llevara ese maldito coche a Florida.</p><p>Sara contempl� el tr�fico y ocult� su sonrisa.</p><p>Eddie se aclar� la garganta m�s veces de las necesarias, como si a�n no tuviera toda la atenci�n de Sara.</p><p>��Un tipo entra en un bar con un gato enorme encima del hombro.</p><p>��Vaaaale� -dijo Sara alargando la palabra.</p><p>��Y el camarero le dice: ��C�mo se llama su gato?�. -Eddie hizo una pausa-. El tipo dice: �Nino�. El camarero se rasca la cabeza. -Eddie se rasc� la cabeza-. Y dice: ��Por qu� le llama Nino?�. -Eddie hizo una pausa dram�tica-. Y el tipo dice: �Porque es mi nino�.</p><p>Sara repiti� el final varias veces en voz alta antes de pillarlo. Se ech� a re�r tan fuerte que le saltaron las l�grimas.</p><p>Eddie sonri�, y se le ilumin� la cara, como si la risa de su hija le llenara de alegr�a.</p><p>��Dios m�o, pap� -dijo Sara, sec�ndose las l�grimas y todav�a riendo-. Es el peor chiste que he o�do nunca.</p><p>��S� -admiti� Eddie, ech�ndole un brazo por los hombros y atray�ndola hacia s�-. Ha sido bastante malo.</p></section></section><section><title><p>VIERNES</p></title><section><title><p>18</p></title><p>Lena estaba sentada en el suelo, en medio de su habitaci�n; rodeada de cajas que conten�an todo lo que pose�a en el mundo. Casi todas sus pertenencias quedar�an almacenadas en casa de Hank hasta que encontrara un trabajo. Llevar�a la cama a casa de Nan, y dormir�a en la habitaci�n de invitados hasta que tuviera dinero suficiente para instalarse por su cuenta. La universidad le hab�a ofrecido el puesto de Chuck, pero, dadas las circunstancias, no quer�a volver a ver aquella oficina de seguridad. Ese cabr�n de Kevin Blake no le hab�a indemnizado. A Lena la consolaba el hecho de que aquella ma�ana la junta de gobierno hubiera anunciado que iban a buscarle un sustituto al decano.</p><p>La puerta chirri�, empujada por Ethan. Nadie hab�a reparado la cerradura desde que Jeffrey la rompiera d�as atr�s. Ethan sonri� al verla.</p><p>��Te has recogido el pelo.</p><p>Lena resisti� la tentaci�n de volver a solt�rselo.</p><p>��Cre�a que te ibas de la ciudad.</p><p>Ethan se encogi� de hombros.</p><p>��Siempre me ha costado irme de donde no me quieren.</p><p>Ella se permiti� sonre�r.</p><p>��Adem�s -dijo Ethan-, ahora es muy dif�cil que te acepten en otra universidad, teniendo en cuenta que �sta est� siendo investigada por violaci�n de la �tica profesional.</p><p>��Estoy segura de que todo se arreglar� -dijo Lena.</p><p>S�lo llevaba unos meses trabajando en la universidad, pero sab�a c�mo funcionaba todo aquello. Habr�a sanciones y noticias en los peri�dicos durante algunos meses, pero dentro de un a�o nadie se acordar�a de nada, las sanciones seguir�an sin pagarse, y otro profesor apu�alar�a a alguien por la espalda -en sentido literal o figurado- para asegurarse fama y fortuna.</p><p>��Bueno -dijo Ethan-, supongo que arreglaste las cosas con ese poli.</p><p>Lena se encogi� de hombros, porque no ten�a ni idea de c�mo estaban las cosas con Jeffrey. Tras interrogarla por lo de Richard Carter, le dijo que se pasara por la comisar�a a primera hora del lunes. No hab�a manera de saber lo que quer�a decirle.</p><p>���Siempre que encuentran unas bragas imaginan cosas raras? -pregunt� Ethan.</p><p>��Se precipitaron sacando conclusiones. A veces pasa. -Volvi� a encogerse de hombros-. Rosen era rarito. Probablemente se las rob� a alguna chica.</p><p>Imagin� que Andy esnifaba algo m�s que pegamento en sus solitarias noches de viernes. En cuanto al libro, probablemente Lena lo hab�a le�do alguna noche, aprovechando la paz de la biblioteca antes de que llegara la hora de irse a su covacha a dormir.</p><p>Ethan se inclin� sobre la puerta abierta.</p><p>��Quer�a que supieras que no me voy -dijo-. Por si me ves por aqu�.</p><p>���Te ver� por aqu�?</p><p>�l se encogi� de hombros.</p><p>��No s�, Lena. Hago todo lo que puedo por cambiar.</p><p>Ella se mir� las manos, sinti�ndose como un monstruo.</p><p>��S�.</p><p>��Quiero tener una relaci�n contigo -dijo Ethan-. Pero no as�.</p><p>��Claro.</p><p>��Podr�as mudarte y empezar otra vez. -Esper� un momento antes de decir-. A lo mejor, cuando consiga trasladarme de universidad, podr�amos irnos juntos.</p><p>��No puedo irme -le dijo ella, sabiendo que �l nunca lo entender�a.</p><p>Ethan hab�a dejado a su familia y su modo de vida sin mirar atr�s. Lena nunca podr�a hacerle eso a Sibyl.</p><p>��Si cambias de opini�n�</p><p>��Nan volver� pronto -le dijo Lena-. M�s vale que te vayas.</p><p>��De acuerdo -asinti� Ethan, comprendiendo-. Ya nos veremos, �de acuerdo?</p><p>Lena no contest�.</p><p>�l le hizo la misma pregunta que hab�a hecho ella.</p><p>���Te ver� por aqu�?</p><p>Sus palabras quedaron suspendidas en el aire como la niebla. Ella le mir�, se fij� en sus tejanos holgados y su camiseta negra, su diente desportillado y sus ojos azules, muy azules.</p><p>��S� -dijo Lena-. Nos veremos.</p><p>Ethan empuj� la puerta para cerrarla, pero el pomo no gir�. Lena se levant� y arrastr� una silla hacia la puerta, apoy�ndola bajo el pomo para que no se abriera. Nunca podr�a volver a hacer eso sin pensar en Richard Carter.</p><p>Fue hacia el cuarto de ba�o. Al verse reflejada en el espejo del lavabo se dijo que ten�a mejor aspecto. Las magulladuras del cuello hab�an adquirido un color amarillo verdoso, y el corte de debajo del ojo ya ten�a costra.</p><p>���Lena? -pregunt� Nan.</p><p>Oy� que la puerta golpeaba la silla cuando Nan intent� abrirla.</p><p>��Un momento -dijo Lena, abriendo el botiqu�n.</p><p>Sacudi� la tabla del fondo, que estaba suelta, y sac� su navaja. A�n hab�a rastros de sangre en el mango, pero la lluvia la hab�a borrado casi por completo. Al sacar la hoja, vio que la punta se hab�a partido. Con cierto pesar, Lena comprendi� que no podr�a qued�rsela.</p><p>La silla volvi� a golpear el pomo. La voz de Nan era de preocupaci�n.</p><p>���Lena?</p><p>���Voy! -grit� Lena.</p><p>Cerr� la navaja con un chasquido, guard�ndosela en el bolsillo trasero antes de abrirle la puerta a Nan.</p></section></section><section><title><p>KARIN SLAUGHTER</p></title><image l:href="#1"/><empty-line/><subtitle>***</subtitle><empty-line/><image l:href="#2"/></section></body><body name="notes"><section xmlns:l="http://www.w3.org/1999/xlink" id="_ftn1"><p><a l:href="#_ftnref1"><emphasis>[1]</emphasis></a><emphasis> Aves y cerdos. (N. del T.)</emphasis></p></section><section xmlns:l="http://www.w3.org/1999/xlink" id="_ftn2"><p><a l:href="#_ftnref2"><emphasis>[2]</emphasis></a><emphasis>Follar. (N. del T.) </emphasis></p></section><section xmlns:l="http://www.w3.org/1999/xlink" id="_ftn3"><p><a l:href="#_ftnref3"><emphasis>[3]</emphasis></a><emphasis> Se refiere a la protagonista (forense) de una serie de televisi�n norteamericana emitida entre 1976 y 1983. (N. del T.)</emphasis></p></section><section xmlns:l="http://www.w3.org/1999/xlink" id="_ftn4"><p><a l:href="#_ftnref4"><emphasis>[4]</emphasis></a><emphasis> Food and Drug Administration, Direcci�n de Alimentos y Medicinas. (N. del T.)</emphasis></p></section></body><binary id="cover" 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