<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><FictionBook xmlns="http://www.gribuser.ru/xml/fictionbook/2.0" xmlns:l="http://www.w3.org/1999/xlink"><description><title-info><genre>sf_history</genre><author><first-name>Robert</first-name><last-name>Silverberg</last-name></author><book-title>Una avanzada del reino</book-title><date value="2006-10-01">2006</date><coverpage><image l:href="#cover"/></coverpage><lang>es</lang><src-lang>en</src-lang><translator><first-name>Emilio</first-name><last-name>Mayorga</last-name></translator><sequence name="Roma eterna (es)" number="05"/></title-info><src-title-info><genre>sf_history</genre><author><first-name>Robert</first-name><last-name>Silverberg</last-name></author><book-title>An Outpost of the Realm</book-title><date value="1991-11-01">1991</date><lang>en</lang></src-title-info><document-info><author><nickname>Xenophile</nickname></author><program-used>Fiction Book Designer, FictionBook Editor Release 2.6, fb2cut 2.5.4, fb2cut 2.6.2</program-used><date value="2012-04-26">26.04.2012</date><id>8C9378D0-50C7-4FC4-8B19-1EB443BC7534</id><version>1.0</version></document-info><publish-info><book-name>Roma eterna</book-name><publisher>Minotauro</publisher><city>Barcelona</city><year>2006</year><isbn>978-84-450-7610-1</isbn></publish-info></description><body><title><p>Robert Silverberg</p><p>Una avanzada del reino</p></title><section><p>Reconoces a tu enemigo en cuanto lo ves. Yo vi al m�o una brillante ma�ana primaveral de hace casi un a�o, cuando me hab�a bajado hasta el Gran Canal para disfrutar de la brisa, como sol�a hacerlo todas las ma�anas. Una flotilla de adornadas gabarras romanas navegaba por las aguas, avanzando a empellones entre nuestras g�ndolas, como si �stas no fueran m�s que desechos flotantes. En la proa de la primera barcaza estaba apostado un joven proc�nsul imperial, robusto y de oscuras barbas, que sonre�a al sol de la ma�ana y lo miraba todo como si fuera alg�n nuevo Alejandro tomando posesi�n de su �ltimo dominio conquistado.</p><p>Yo me hallaba observando desde los escalones del peque�o templo de Apolo, justo al lado del Rialto. La barcaza del proc�nsul llevaba tres grandes m�stiles, en los que ondeaba el estandarte del �guila. Eran demasiado altos para pasar por all� y, por alguna raz�n, el puente levadizo tardaba en abrirse. Al echar un vistazo con impaciencia a su alrededor, su mirada me alcanz�, y sus ojos brillantes e insolentes se encontraron con los m�os. All� se quedaron posados un momento, tranquila y presuntuosamente. A continuaci�n, me hizo un gui�o y, ahuecando las manos delante de su boca, me dijo algo que no pude entender.</p><p>��Qu�? �pregunt� yo, autom�ticamente hablando en griego.</p><p>��Falco! �Quinto Pompeyo Falco!</p><p>En ese momento, el puente se abri�, su barcaza pas� y desapareci� r�pidamente por el canal. Su destino, como pronto me enterar�a, era el Palacio Ducal, en la Gran Plaza, adonde se dirig�a para establecer su residencia en la casa donde antes viviera la princesa de Venecia.</p><p>Levant� la vista hacia Sof�a, mi doncella.</p><p>��Le has o�do? �pregunt�. �Qu� es lo que ha dicho?</p><p>�Su nombre, se�ora. El es Pompeyo Falco, nuestro nuevo se�or.</p><p>�Ya, claro. Nuestro nuevo se�or.</p><p>�C�mo le odi� en aquel primer momento! Aquel muchacho italiano, de rostro velludo y aliento que huele a ajo, entrando arrogantemente en nuestra serena y encantadora ciudad para ser nuestro se�or�, �c�mo pod�a no odiarle? Alg�n soldado raso de Ne�polis o Calabria aupado desde su mugriento entorno para convertirse en proc�nsul deVenecia como recompensa, sin duda, a su sed de sangre en el campo de batalla. Ahora ser�a �l quien llenar�a nuestros o�dos con sus chirriantes groser�as latinas y profanar�a la elegancia de nuestros banquetes con sus bastos modales romanos� Lo odi� a primera vista. Me sent� ensuciada por la mirada fr�a y despreocupada que pos� en m� en aquel momento antes de que su barcaza pasara bajo el puente levadizo. �Quinto Pompeyo Falco! �Qu� era lo que aquel feo nombre pod�a significar para m�? �Una dama de alta cuna de Venecia, bizantina hasta la m�dula, cuyos ancestros se remontaban hasta la princesa de Constantinopla y que se hab�a mezclado desde su infancia con los grandes del mundo griego?</p><p>Que estuvieran all� los romanos no era ninguna sorpresa. Durante meses, yo hab�a sentido c�mo el Imperio se filtraba en nuestra ciudad, de la misma forma en que las mareas del implacable mar se deslizan en nuestra apacible laguna dejando atr�s las defensas de nuestras islas. As� son las cosas en Venecia: nos protegemos lo mejor que podemos del mar, pero cuando llegan las tormentas, lo dominan todo, subiendo las mareas y aneg�ndonos. No existe mar m�s poderoso en el mundo que el Imperio de Roma; y ahora, al fin, estaba a punto de barrernos.</p><p>Despu�s de todo, �ramos una estirpe derrotada. Cinco, ocho, diez a�os hab�an pasado ya desde que el basileo Le�n XI y el emperador Flavio R�mulo firmaran el Tratado de R�vena, por el que los imperios Occidental y Oriental quedaban reunificados bajo gobierno romano, y todo quedara como hac�a tantos siglos, en la �poca de los primeros cesares. El gran momento griego se hab�a acabado. Tuvimos nuestra �poca de gloria, doscientos a�os de hecho, pero al fin, los romanos se hab�an impuesto. Una regi�n despu�s de otra, todo el mundo independiente bizantino hab�a vuelto a manos romanas, y ahora llegaba nuestro turno de ser tragados. Venecia, la avanzadilla occidental del reino ca�do. Las barcazas romanas navegaban por nuestros canales. Un proc�nsul romano hab�a llegado all� para vivir en el Palacio Ducal. Los soldados romanos se pavoneaban por nuestras calles. Cincuenta a�os de sangrienta guerra civil, doscientos de supremac�a griega despu�s, y ahora todo hab�a pasado a la historia. Ni siquiera ten�amos un emperador propio. Durante mil a�os, desde la �poca de Constantino, nosotros, los del este, lo hab�amos tenido. Pero ahora deb�amos doblegarnos ante los cesares como lo hicimos en �pocas antiguas. �Hay que sorprenderse de que odiara a aquel hombre de C�sar al primer golpe de vista cuando, arrogantemente, hizo su entrada en nuestra conquistada, pero no humillada ciudad?</p><empty-line/><p>Al principio casi nada cambi�. No reconsagraron el templo de Zeus como templo de J�piter. Nuestras bonitas monedas bizantinas, nuestros <emphasis>solidi y miliaresia, </emphasis>continuaron en circulaci�n, aunque supongo que ahora convivir�an �ureos y sestercios entre ellos. Habl�bamos la lengua que siempre hab�amos hablado. Los documentos oficiales ahora llevaban fecha romana �era el a�o 2206�, en lugar de la numeraci�n griega, que se iniciaba con la fundaci�n de Constantinopla. Pero �qui�n de entre los nuestros prestaba atenci�n a los documentos oficiales? En lo que a nosotros respectaba, a�n est�bamos en el a�o 1123.</p><p>De vez en cuando, ve�amos funcionarios romanos en la plaza, en las tiendas del Rialto o desplaz�ndose en g�ndolas oficiales a lo largo de los principales canales, pero eran pocos en n�mero y parec�an procurar no entrometerse en nuestras vidas. Los grandes hombres de la ciudad, los miembros de la antigua clase patricia cuyos rangos hab�an sido establecidos por los dux en su momento, se mostraban con su acostumbrada pompa y majestad. Naturalmente, no hab�a dux, pero no lo hab�a habido durante un largo per�odo.</p><p>Mi propia existencia segu�a como hasta entonces. Como hija de Alexios Phokas y viuda de Heraclio Cantacuzeno, yo ten�a riqueza y privilegios. Mi palacio en el Gran Canal era lugar de encuentro para personas de abolengo y cultura. Mis propiedades al este, en la c�lida y dorada Istria, produc�an con generosidad higos, aceitunas, avena y trigo, y constitu�an para m� un lugar de esparcimiento cuando me hastiaba de los h�medos encantos de Venecia. Por mucho que ame la ciudad, sus fr�os y h�medos inviernos y los sofocantes y miasm�ticos veranos, resultan una verdadera carga para mi esp�ritu y debo escapar de ellos cuando llegan estas estaciones.</p><p>Ten�a mis amantes y mis pretendientes, que no eran necesariamente los mismos hombres. En general, se asum�a que volver�a a casarme: todav�a estaba en los treinta, no ten�a hijos, ten�a fortuna, era muy aclamada por mi belleza y pertenec�a a una noble familia con estrechos v�nculos con la dinast�a imperial bizantina. Sin embargo, aunque mi tiempo de luto hab�a terminado, no ten�a prisa por encontrar un nuevo marido. Era demasiado joven cuando me cas� con Heraclio y ten�a una experiencia insuficiente en el mundo. El accidente que me hab�a privado de mi esposo tan pronto, me dio la oportunidad de subsanar mi inocencia pasada, y eso fue lo que hice. Al igual que Pen�lope, me rode� de pretendientes que con gusto habr�an tomado a una hija de los Phokas como esposa, por viuda que fuera. Mientras estos prohombres ambiciosos (la mayor�a de ellos diez a�os mayores que yo o m�s), zumbaban a mi alrededor tray�ndome regalos y murmur�ndome promesas, yo me divert�a con una sucesi�n de caballeros menos distinguidos, pero con m�s br�os (gondoleros, mozos de cuadra, m�sicos, uno o dos soldados), con el objeto de ampliar mis conocimientos sobre la vida.</p><p>Supongo que, tarde o temprano, era inevitable que me encontrase con el proc�nsul romano. Venecia es una peque�a ciudad y le conven�a congraciarse con la aristocracia local. Por nuestra parte, est�bamos obligados a ser corteses con �l. Entre los romanos, todos los provechos y favores flu�an hacia abajo desde lo alto y �l era el hombre del emperador en Venecia. Cuando las tierras, los rangos militares y los cargos municipales lucrativos estuvieran disponibles, era Quinto Pompeyo Falco quien los asignar�a y �l pod�a, si �se fuera su deseo, ignorar a los que antes fueron poderosos en la ciudad y elegir a otros nuevos hombres a los que favorecer. Por eso correspond�a, a todos aquellos que fueron poderosos bajo el gobierno ca�do, lisonjearle si es que quer�an mantener su elevada posici�n. Falco ten�a sus pretendientes como yo ten�a los m�os. En las festividades, pod�a v�rsele en el templo de Zeus, rodeado por se�ores venecianos que le adulaban como si fuera el mismo Zeus de visita. Ocupaba el lugar de honor en muchos banquetes; se le invitaba a ir de cacer�a a las haciendas de los grandes nobles. A menudo, cuando las barcazas de los hombres acaudalados navegaban por nuestros canales, Pompeyo Falco estaba entre ellos, en cubierta, riendo, bebiendo vino y aceptando los halagos de sus anfitriones.</p><p>Como digo, no pod�a evitar encontrarme con �l en alg�n momento. De vez en cuando lo sorprend�a observ�ndome desde lejos en alguna se�alada ocasi�n de Estado. Pero nunca le di la satisfacci�n de devolverle la mirada. Pero entonces lleg� una noche en la que ya no pude rehuir el contacto directo con �l.</p><p>Fue con ocasi�n de un banquete en la villa del hermano menor de mi padre, Demetrio. Al morir mi padre, Demetrio se convirti� en el cabeza de familia, y su invitaci�n ten�a el car�cter de una orden. Lo que yo no sab�a era que Demetrio, a pesar de sus sacas de oro y de sus muchas propiedades en el interior, andaba en busca de un puesto pol�tico en la nueva administraci�n de Roma. Deseaba convertirse en Se�or de la Caballer�a. No se trataba de una posici�n militar en absoluto (ya que �qu� clase de caballer�a podr�a tener Venecia, rodeada de agua como estaba?) sino, sencillamente, de una bicoca que le dar�a derechos sobre una parte de los ingresos p�blicos de aduanas. As� pues, estaba cultivando la amistad de Pompeyo Falco y le hab�a invitado al banquete. Y, para mi horror, me hab�a sentado a m� a la derecha del proc�nsul en la mesa del banquete. �Acaso iba mi t�o a desempe�ar el papel de proxeneta con tal de hacerse con algunos ducados extra al a�o? Pues eso es lo que parec�a. Yo ard�a de furia. Pero ya no hab�a nada que pudiera hacer excepto desempe�ar mi papel. No deseaba provocar un esc�ndalo en la casa de mi t�o.</p><p>Falco me dijo:</p><p>�Seg�n parece, somos compa�eros esta noche. �Puedo acompa�arla a su asiento, lady Eudoxia?</p><p>Hablaba en griego, un griego excelente, a decir verdad, aunque con un cierto y leve acento b�rbaro. Le cog� del brazo. Era m�s alto de lo que supon�a y muy ancho de hombros. Sus ojos eran despiertos y penetrantes y su sonrisa f�cil y convincente. A cierta distancia, su aspecto era juvenil, pero ahora comprob� que era mayor de lo que hab�a pensado: treinta y cinco por lo menos, quiz� incluso m�s. Lo detest� por sus modales espont�neos y confiados, por sus aires de amo y se�or, por su dominio de nuestra lengua. Incluso por su barba, negra y espesa; las barbas ya no estaban de moda en el mundo griego desde hac�a varias generaciones. La suya era un fleco corto y tupido, la barba de un soldado, que le daba el aspecto de uno de los emperadores de las antiguas monedas romanas. Muy probablemente, �se era su prop�sito.</p><p>Sirvieron bandejas de pescado a la parrilla acompa�adas de vino fr�o.</p><p>�Me encanta su vino veneciano �dijo�. Es mucho m�s delicado que esos caldos fuertes del sur. �Desea que le sirva?</p><p>Hab�a sirvientes alrededor para escanciarlo. Pero el proc�nsul de Venecia me sirvi� el vino, y todo el mundo en la sala se percat� del detalle.</p><p>Yo era la sobrina consciente de sus deberes. Charlamos amigablemente como si Pompeyo Falco fuera un simple invitado y no el representante de nuestro conquistador. Fing� haber aceptado completamente la ca�da de Bizancio y la presencia de funcionarios romanos entre nosotros. �De d�nde era? DeTarraco, dijo �l, una lejana ciudad hacia el oeste, explic�, en Hispania. El emperador Flavio R�mulo tambi�n era de Tarraco. Ah, entonces �estaba emparentado con el emperador? No, contest� Falco, en absoluto, pero era un amigo pr�ximo del hijo menor del emperador, Marco Quintilio. Los dos hab�an luchado juntos en la campa�a de Capadocia.</p><p>��Y est� contento de que le hayan destinado a Venecia? �le pregunt�, mientras flu�a el vino.</p><p>�Oh, s�, se�ora, mucho. �Qu� ciudad tan hermosa! Tan extraordinaria: con todos estos canales, todos estos puentes, y qu� civilizado es todo aqu�, despu�s del frenes� y el clamor de Roma.</p><p>�As� es, somos muy civilizados �le contest�.</p><p>Sin embargo, por dentro me herv�a la sangre, pues yo sab�a lo que �l quer�a decir en realidad: �Qu� pintoresca es su Venecia, qu� dulce, qu� preciosa chucher�a de ciudad! Y qu� inteligentes fueron al construirla en el mar, de manera que las calles sean canales y se deba ir en g�ndola en lugar de en carruaje.Y qu� alivio supone para m� pasar alg�n tiempo en este pl�cido remanso de provincias, bebiendo buen vino con hermosas damas, mientras todos los prohombres locales corretean a mi alrededor desesperadamente tratando de ganarse mi favor, en lugar de tener que abrirme paso en la jungla asesina de la corte imperial en Roma. Y a medida que �l fue alabando las bellezas de la ciudad, yo fui odi�ndolo m�s y m�s. Una cosa es ser conquistada y otra que te traten con condescendencia.</p><p>Sab�a que intentaba seducirme. No se necesitaba mucha sabidur�a para darse cuenta de eso. Entonces me propuse seducirle yo primero, all� mismo: hacerme con el control sobre aquel romano mientras pudiera para humillarlo y, de ese modo, derrotarlo. Falco era un animal bastante atractivo. A un nivel estrictamente animal, seguramente podr�a obtenerse de �l alg�n placer. Y tambi�n estaba el otro placer, el del conquistador conquistado, el cazador transformado en presa: s�. S�. Lo ansiaba. Yo ya no era la inocente muchacha de diecisiete a�os que hab�a sido entregada como novia al radiante Heraclio Cantacuzeno. Ahora ten�a mis artima�as. Era una mujer, no una ni�a.</p><p>Dirig� la conversaci�n hacia las artes, la literatura, la filosof�a, la historia. Quer�a mostrarle cuan b�rbaro era; pero result� ser inesperadamente educado, y cuando le pregunt� si hab�a ido al teatro a ver la obra que estaban representando, la <emphasis>Nausica </emphasis>de S�focles, me dijo que s� hab�a ido a verla, aunque su obra favorita de S�focles era el <emphasis>Filoctetes, </emphasis>porque defin�a de manera sobresaliente el conflicto entre el honor y el patriotismo.</p><p>�Pero a�n as�, lady Eudoxia, puedo comprender la raz�n de su debilidad por <emphasis>Nausica, </emphasis>pues seguramente esa amable princesa debe de ser una mujer pr�xima a usted en esp�ritu.</p><p>M�s halagos, y m�s odio por mi parte. Pero lo cierto es que llor� en el teatro cuando Nausica y Odiseo se aman y se separan, y quiz� s� vi algo de ella en m� misma o algo m�o en ella.</p><p>Al final de la velada me invit� a comer con �l en su palacio al cabo de dos d�as. Lo hab�a previsto y, fr�amente, alegu� un compromiso anterior. Entonces, �l me propuso cenar el primer d�a de la semana siguiente. De nuevo me invent� una excusa para declinar su invitaci�n. El entendi� la naturaleza del juego que hab�amos empezado.</p><p>�Quiz�s en otra ocasi�n, entonces �dijo, y dignamente, cambi� mi compa��a por la de mi t�o.</p><empty-line/><p>Yo quer�a volver a verlo, naturalmente, pero cuando y donde yo quisiera. Y pronto encontr� el momento. Cuando a Venecia llegan grupos de m�sicos, siempre son bienvenidos en mi casa. Yo iba a celebrar un concierto e invit� al proc�nsul. Vino. Acompa�ado por un impasible s�quito romano. Le asign� el lugar de honor, por supuesto. Falco habl� conmigo despu�s de la actuaci�n para elogiar la calidad de las flautas y la conmovedora voz de la cantante, pero no dijo nada acerca de invitarme a cenar. Bueno, hab�a abdicado en mi favor. A partir de ese momento, ser�a yo quien definiera la naturaleza de la caza. Tampoco yo le invit�, pero lo acompa�� en un breve recorrido por los salones inferiores de mi palacio antes de que se marchara, y �l admir� las pinturas, las esculturas, la vitrina de las antig�edades, todos los hermosos objetos que yo hab�a heredado de mi padre y de mi abuelo.</p><p>Al d�a siguiente, lleg� un soldado con un regalo para m� del proc�nsul: una peque�a estatuilla de piedra negra muy pulida que representaba una mujer con cabeza de gato. La nota de Falco que la acompa�aba explicaba que la hab�a conseguido cuando hab�a servido en la provincia de AEgyptus hac�a algunos a�os: era una imagen de uno de los dioses egipcios, que hab�a comprado en un templo de Menfis, pensando que pod�a haber cierta belleza en ella. De hecho era hermosa a su manera. Pero tambi�n era extra�a y aterradora. En ese sentido, se parec�a mucho a Quinto Pompeyo Falco, me encontr� pensando para mi propia sorpresa. Coloqu� la estatuilla en un estante de mi vitrina, en la cual no hab�a nada parecido. Nunca hab�a visto nada similar, as� que resolv� pedirle que me contara algo de AEgyptus la pr�xima vez que le viera, que me hablara de sus pir�mides, de sus extra�os dioses, de sus t�rridas inmensidades de arena.</p><p>Le envi� una escueta nota de agradecimiento. Despu�s esper� siete d�as tras los cuales le invit� a pasar conmigo unos d�as de asueto en mi propiedad de Istria, a la semana siguiente.</p><p>Desafortunadamente, me contest� �l, el primo del cesar pasar�a porVenecia y habr�a que mantenerlo entretenido. �Pod�a visitar mi finca en otra ocasi�n?</p><p>El rechazo me cogi� desprevenida. �l era mejor jugador de lo que yo supon�a; estall� en l�grimas de rabia. Pero tuve bastante juicio como para no responderle inmediatamente. Al cabo de tres d�as, volv� a escribirle, dici�ndole que lamentaba no poder ofrecerle una fecha alternativa en aquellos momentos, pero que quiz� yo estuviese libre para entretenerlo a �l m�s adelante. Era una estratagema arriesgada. Lo cierto es que pon�a en peligro las ambiciones de mi t�o, pero, al parecer, Falco no se ofendi�. Cuando nuestras g�ndolas se cruzaron en el canal dos d�as m�s tarde, me hizo una elegante reverencia y sonri�.</p><p>Yo aguard� lo que cre�a que era un per�odo de tiempo apropiado y volv� a invitarle; esta vez acept�. Una guardia personal de diez hombres vino con �l. �Pensaba que quer�a asesinarlo? Pero claro est� que el Imperio debe aprovechar la menor ocasi�n para proclamar su poder�o. Me hab�an avisado de que traer�a un s�quito y tom� mis propias medidas. Acomod� a sus soldados en dependencias <emphasis>i </emphasis>alejadas del edificio principal y mand� buscar muchachas de las aldeas para que los tuvieran entretenidos y contentos. A Falco lo instal� en la suite de hu�spedes de mi propia residencia.</p><p>Ten�a otro regalo para m�. Era un collar hecho con cuentas de alguna extra�a piedra verde, tallada con curiosos dise�os, y que ten�a en el centro un trozo de piedra roja como la sangre.</p><p>��Qu� preciosidad! �dije, aunque pens� que era espantoso y estridente.</p><p>�Procede de las tierras de M�xico �me dijo �l�, que es un gran reino de Nova Roma, al otro lado de la mar Oc�ana. All� adoran a misteriosos dioses. Celebran ritos en lo alto de una gran pir�mide, y en ellos, los sacerdotes extraen los corazones de v�ctimas propiciator�as hasta que r�os de sangre corren por las calles de la ciudad.</p><p>��Ha estado all�?</p><p>�S�, s�. Hace seis a�os. En M�xico y en otra tierra llamada Per�. Entonces serv�a al embajador del cesar en los reinos de Nova Roma. Me dej� pasmada pensar que aquel hombre hab�a estado en Nova Roma. Esos dos grandes continentes al otro lado del oc�ano� a m� me parec�an tan lejanos como la luna. Pero claro, en esta gloriosa �poca del Imperio, bajo Flavio R�mulo, los romanos han llevado sus estandartes a los lugares m�s remotos del mundo.</p><p>Acarici� las cuentas de piedra �la piedra verde era tan suave como la seda y parec�a arder con un fuego interior� y me puse el collar.</p><p>��AEgyptus� Nova Roma� �Sacud� la cabeza�. �As� que ha estado en todas partes?</p><p>�S�, pr�cticamente s� �dijo ri�ndose�. Los hombres que servimos a Flavio C�sar estamos cada vez m�s acostumbrados a los grandes viajes. Mi hermano ha estado en Catay y las islas de Cipango. Mi t�o se adentr� mucho en �frica, muy al sur, m�s all� de AEgyptus, hasta las tierras donde moran los hombres vellosos. Es una edad de oro, mi se�ora. El Imperio extiende vigorosamente su dominio a todos los rincones del mundo. �Entonces sonri�, se inclin�, acerc�ndoseme, y pregunt�: �Y usted? �Ha viajado usted mucho?</p><p>�He estado en Constantinopla �dije.</p><p>�Ah, la gran capital, s�. Me detuve all�, de camino a AEgyptus. Las carreras en el hip�dromo� no hay nada igual, �ni siquiera en la ciudad de Roma! Vi el palacio real. Desde fuera, naturalmente. Se dice que tiene muros de oro. No creo que ni siquiera la morada de C�sar pueda igualarlo.</p><p>�Yo estuve una vez dentro, cuando era una muchacha. Quiero decir, cuando el basileo todav�a gobernaba. Vi los salones dorados, y vi los leones de oro que est�n sentados junto al trono y agitan sus colas. En el sal�n del trono vi unas aves, adornadas con piedras preciosas sobre los �rboles de oro y plata, que abren el pico y cantan. El basileo me dio un anillo. Mi padre era un pariente lejano suyo, �sabe? Pertenezco a la familia de los Phokas. M�s tarde me cas� con un Cantacuzeno. Mi marido tambi�n estaba emparentado con la familia real.</p><p>�Ah �dijo �l, como si estuviera muy impresionado, como si esos nombres de la aristocracia bizantina tuvieran realmente alg�n significado para �l.</p><p>Pero yo sab�a bien que segu�a trat�ndome con condescendencia. Un emperador destronado ya no es un emperador, y los m�ritos de una aristocracia ca�da son poco deslumbrantes.</p><p>Y �qu� pod�a importarle que yo hubiera estado en Constantinopla a �l, que tambi�n hab�a estado all�, de paso hacia el fabuloso AEgyptus? El �nico gran viaje que yo hab�a hecho en mi vida era una simple escala para �l. Su cosmopolitismo me humillaba. De eso se trataba, �no? �l hab�a estado en otros continentes, otros mundos, �AEgyptus! �Nova Roma! �l pod�a elogiar cosas de nuestra capital, s�, pero su tono daba a entender que en realidad la consideraba inferior a la ciudad de Roma e inferior tambi�n, quiz�, a las ciudades de M�xico y Per�, y otros lugares ex�ticos que hubiera visitado en nombre de C�sar. El n�mero y el alcance de sus viajes me dejaron anonadada. All� est�bamos nosotros, los griegos, encerrados en un reino en constante mengua y que, ahora, se hab�a derrumbado completamente. Y all� estaba yo, la hija de una ciudad menor en la periferia de ese reino ca�do, pat�ticamente orgullosa de mi �nica visita a nuestra antes poderosa capital. �l en cambio era un romano; todo el mundo le abr�a las puertas. Si la poderosa Constantinopla de muros dorados era, simplemente, una ciudad m�s para �l, �qu� ser�a nuestra peque�a Venecia? �Qu� era yo?</p><p>Le odi� con m�s violencia que nunca. Dese� no haberlo invitado nunca.</p><p>Pero era mi hu�sped. Yo hab�a hecho preparar un maravilloso banquete con los mejores vinos y exquisiteces que era posible que incluso un romano muy viajado no hubiera probado en su vida. Obviamente, fue de su agrado. Bebi� y bebi� y bebi�. Le subieron los colores, pero en ning�n momento perdi� el control, y hablamos hasta muy entrada la noche.</p><p>Debo confesar que me dej� estupefacta con la amplitud de miras de su mente.</p><p>No era un simple b�rbaro. Hab�a tenido un tutor griego, como lo hab�an tenido todos los romanos de buena familia durante m�s de mil a�os. Un sabio anciano ateniense llamado Euclides fue quien llen� la cabeza del joven Falco con poes�a, teatro y filosof�a, lo hab�a iniciado en los matices m�s sutiles de nuestra lengua y le hab�a ense�ado las ciencias abstractas en las que siempre hemos sobresalido nosotros, los griegos. As� que ese proc�nsul estaba familiarizado no s�lo con disciplinas romanas como la ciencia, la ingenier�a y el arte de la guerra, sino tambi�n con Plat�n, Arist�teles, con los dramaturgos y los poetas, y con la historia de mi estirpe desde el tiempo de Agamen�n�, de hecho era capaz de disertar sobre todo tipo de cosas, sobre algunas de las cuales yo s�lo ten�a referencias pero no conoc�a en profundidad.</p><p>Habl� y habl� hasta que yo ya no pude seguir escuch�ndole, y a�n entonces continu�. Y por fin �est�bamos en mitad de la noche y los buhos ululaban en la oscuridad�, le tom� de la mano y lo conduje a mi cama, aunque s�lo fuera para silenciar aquel flujo de palabras que brotaba de �l como los torrentes del mismo Nilo de AEgyptus.</p><p>Encendi� una vela en el dormitorio. Nuestras ropas cayeron perdi�ndose en la penumbra.</p><p>Me tom� y me tendi� sobre la cama.</p><p>Nunca antes me hab�a amado un romano. En el instante previo a que me abrazara tuve un nuevo arrebato de feroz desprecio hacia �l y toda su estirpe, pues estaba convencida de que en ese momento aflorar�a toda su innata brutalidad, que toda su elocuencia filos�fica hab�a sido una pose y que ahora iba a poseerme de la forma en que los romanos hab�an tomado posesi�n de cualquier cosa que les hubiera salido al paso a lo largo de quince siglos. �l me sojuzgar�a, me colonizar�a. �l iba a ser ordinario, violento, torpe; pero har�a lo que le viniera en gana, como siempre hab�an hecho los romanos, y despu�s de eso, se levantar�a y se marchar�a sin una palabra.</p><p>Estaba equivocada, como lo hab�a estado en todo lo dem�s respecto a aquel hombre.</p><p>Es cierto que su estilo era romano, no griego. Es decir, en lugar de insinuarse de alguna forma artera, ingeniosa, sutil, fue sencillo y directo, pero de ninguna manera torpe. Sab�a lo que hab�a que hacer y lo hizo. Y las cosas que ten�a que aprender, como las hay para cualquier hombre que est� por primera vez con una nueva mujer, sab�a identificarlas y sab�a c�mo aprenderlas. Entonces comprend� lo que quer�an decir las mujeres al afirmar que los griegos hac�an el amor como poetas y los romanos como ingenieros. Y de lo que me di cuenta en ese momento, es de que los ingenieros tienen muchas virtudes de las que carecen la mayor parte de los poetas, y de que, as� como un ingeniero puede ser capaz de escribir hermosos versos, �no te lo pensar�as dos veces antes de cruzar un puente que hubiera sido dise�ado o construido por un poeta?</p><p>Nos quedamos en la cama hasta el amanecer. Re�mos y hablamos cuando no est�bamos abraz�ndonos.Y despu�s de no dormir, nos levantamos desnudos, nos fuimos a los ba�os y nos lavamos en medio de un gran j�bilo. Y, todav�a desnudos, salimos a recibir el dulce y rosado amanecer. Permanecimos de pie, uno al lado del otro, sin decir una palabra, observando el sol salir de Bizancio e iniciar su periplo diurno hasta Roma, hacia los territorios que bordean el mar Occidental, hacia Nova Roma, hacia la remota Catay.</p><empty-line/><p>Nos vestimos y desayunamos vino, queso e higos. Luego mand� ensillar unos caballos y lo llev� a hacer un recorrido por la finca. Le mostr� los olivares, los campos de trigo, el molino con su arroyo y las higueras cargadas de fruta. El d�a era c�lido y hermoso. Las aves cantaban y el cielo estaba despejado.</p><p>M�s tarde, cuando comimos en el patio contemplando el jard�n, dijo:</p><p>��ste es un lugar maravilloso. Espero, cuando sea viejo, poder retirarme a una propiedad en el campo como �sta.</p><p>�Seguramente habr� m�s de una en tu familia �dije yo.</p><p>�Varias. Pero creo que ninguna tan pl�cida. Nosotros, los romanos, nos hemos olvidado de vivir apaciblemente.</p><p>�Mientras que nosotros, al ser una estirpe en decadencia, podemos permitirnos el lujo de un poco de tranquilidad, �no es as�?</p><p>Me mir� con extra�eza.</p><p>��Os consider�is una estirpe en decadencia?</p><p>�No seas falso, Quinto Pompeyo. No tienes por qu� adularme ahora. Por supuesto que lo somos.</p><p>��Porque ya no ten�is el poder imperial?</p><p>�Por supuesto. Hace tiempo ven�an a nosotros embajadores desde lugares como Nova Roma, Bagdad, Menfis, Catay. No a Venecia, quiero decir a Constantinopla. Ahora los embajadores s�lo van a Roma. Los �nicos que visitan las ciudades griegas son los turistas. Y los proc�nsules romanos.</p><p>�Qu� extra�a es tu manera de ver el mundo, Eudoxia.</p><p>��Qu� quieres decir?</p><p>�Equiparas la p�rdida del Imperio con la decadencia.</p><p>��No lo har�as t�?</p><p>�Si le ocurriera a Roma, s�. Pero Bizancio no es Roma. �Ahora me miraba con gravedad�. El Imperio Oriental fue una locura, una distracci�n, un gran error que, por alguna raz�n, se prolong� mil a�os. Nunca deber�a haber ocurrido. La responsabilidad de gobernar el mundo fue otorgada a Roma: nosotros la aceptamos como nuestra obligaci�n. En primer lugar nunca hubo ninguna necesidad de un Imperio Oriental.</p><p>��Quieres decir que todo fue un terrible error de Constantino?</p><p>�Exactamente. Entonces Roma atravesaba una mala �poca. Incluso los imperios tienen fluctuaciones. Tambi�n el nuestro. Hab�amos contra�do demasiadas obligaciones financieras y todo estaba tambale�ndose. Constantino ten�a problemas pol�ticos en su patria y demasiados hijos problem�ticos. Crey� que el Imperio era poco flexible e imposible de mantener unido, as� que construy� la capital oriental y dej� que las dos mitades se distanciaran. El sistema funcion� durante un tiempo. Est� bien, lo admito, durante cientos de a�os. Pero cuando el este se olvid� del hecho de que su sistema pol�tico hab�a sido fundado por romanos y empez� a recordar lo que de verdad fue Grecia, su muerte se hizo inevitable. Un Imperio griego es una anomal�a que no puede sostenerse en el mundo moderno. Ni siquiera pudo sostenerse mucho tiempo en el mundo antiguo. La misma expresi�n es una contradicci�n en los t�rminos: imperio griego. Agamen�n no tuvo ning�n imperio, tan s�lo era un jefe tribal que a duras penas consigui� hacer sentir su poder a veinte kil�metros de Micenas. �Y cu�nto dur� el imperio ateniense? �Cu�nto tiempo se mantuvo unido el reino de Alejandro despu�s de su muerte? No, no, no, Eudoxia. Los griegos son un pueblo maravilloso. El mundo entero est� en deuda con ellos por sus numerosos y grandes logros, pero la construcci�n y el mantenimiento de gobiernos a gran escala no es una de sus habilidades. Y nunca lo ha sido.</p><p>��De verdad lo crees? �dije yo con regocijo en la voz�. Entonces, �por qu� fuimos capaces de derrotaros en la guerra civil? Fue C�sar Maximiliano quien se rindi� al basileo Andr�nico. Fue as� como ocurri�, fue Occidente el que capitul� ante Oriente y no al rev�s. Durante doscientos a�os, el poder del este fue hegem�nico, si me permites record�rtelo.</p><p>Falco se encogi� de hombros.</p><p>�Los dioses quisieron dar una lecci�n a Roma. Eso es todo. Fue otra fluctuaci�n. Recibimos nuestro castigo por haber permitido que el Imperio se desmembrara en un principio. Era necesario que nos humillaran un poco para que nunca volvi�ramos a incurrir en el mismo error. Por eso vosotros los griegos nos vencisteis estrepitosamente en la �poca de Maximiliano, y disfrutasteis de una posici�n, como t� dices, hegem�nica, mientras nosotros descubr�amos lo que es sentirse como un poder mediocre. Pero aqu�lla era una situaci�n que no pod�a durar. Los dioses quieren que Roma gobierne el mundo. No hay la m�s m�nima duda de eso. Fue as� en la �poca de Cartago y lo es actualmente.Y por eso el imperio griego se desmoron� sin que ni siquiera fuera necesaria una segunda guerra civil.Y aqu� estamos. Un procurador romano se sienta en el palacio real de Constantinopla. Y un proc�nsul romano enVenecia. Aunque en este momento se encuentra en el campo, en la finca de una encantadora dama veneciana.</p><p>��Hablas en serio? �dije yo�. �De verdad crees que sois un pueblo elegido? �Que Roma gobierna el Imperio por deseo de los dioses?</p><p>�Completamente.</p><p>Era totalmente sincero.</p><p>��La Pax Romana es el regalo de Zeus a la humanidad? O el regalo de J�piter, deber�a decir.</p><p>�S� �contest�. De lo contrario, el mundo se sumir�a en el caos. Por el amor de Dios, mujer, �es que acaso crees que a nosotros nos gusta pasar nuestras vidas siendo administradores y bur�cratas? �No crees que yo no preferir�a retirarme a una finca como �sta y pasar el tiempo cazando, pescando y dedic�ndome al campo? Pero somos la estirpe destinada a gobernar. Y, en consecuencia, tenemos la obligaci�n de hacerlo. Oh, Eudoxia, Eudoxia, �crees que no somos m�s que simples y brutales bestias que van por ah� conquistando territorios por el puro goce de la conquista? �Acaso no te das cuenta de que es nuestra misi�n, nuestra responsabilidad, nuestro trabajo?</p><p>�Llorar� por vosotros, entonces.</p><p>Sonri�.</p><p>��Soy una simple y brutal bestia?</p><p>�Por supuesto que lo eres. Todos los romanos lo sois.</p><empty-line/><p>Se qued� conmigo cinco d�as. Creo que quiz� en todo ese tiempo en total dormimos diez horas. Despu�s me suplic� que le dejara marchar, dici�ndome que era necesario que regresara a sus tareas en Venecia, y se march�.</p><p>Yo me qued� all�, con muchas cosas en que pensar.</p><p>Por supuesto, yo no pod�a aceptar su tesis de que los griegos �ramos incapaces de gobernar y de que sobre Roma hab�a reca�do un mandato divino para administrar el mundo. El Imperio Oriental se hab�a extendido sobre grandes regiones del mundo conocido durante sus primeros siglos (Siria, Arabia, AEgyptus, gran parte de Europa oriental hasta lugares tan alejados como Venecia, que est� a poco m�s de un tiro de piedra de la propia ciudad de Roma) y hab�amos crecido y prosperado, como atestigua la riqueza de las grandes ciudades bizantinas.Y en posteriores a�os, cuando los romanos empezaron a percatarse de que sus primos griegos se estaban haciendo inc�modamente poderosos y trataban de reafirmar la supremac�a del oeste, libramos una guerra civil de cincuenta a�os y los derrotamos con bastante facilidad. Lo cual condujo a una hegemon�a bizantina de dos siglos. Malos tiempos para el oeste mientras los navios mercantes de Bizancio navegaban hacia las ricas ciudades de Asia y �frica. Supongo que al final fuimos demasiado ambiciosos, como siempre les ocurre a todos los imperios. O quiz�, sencillamente, nos ablandamos con tanta prosperidad y, por eso, los romanos despertaron de su sue�o centenario y se sacudieron de encima nuestro Imperio. Quiz� sean la gran excepci�n: quiz� su Imperio siga y perviva a trav�s de las eras venideras como ha hecho a lo largo de los �ltimos quince siglos, con tan s�lo peque�os per�odos de lo que Falco llama �fluctuaciones� que perturban su mandato inquebrantable. Ahora, nuestros territorios han sido reducidos, por la fuerza inexorable del destino imperial de Roma, otra vez al estatus de provincias romanas, como lo fueron en la �poca de C�sar Augusto. Sin embargo, nosotros tuvimos nuestra �poca de grandeza. Gobernamos el mundo tan bien como lo hicieron los romanos.</p><p>O eso me dec�a yo a m� misma. Pero incluso mientras lo pensaba, sab�a que no era as�.</p><p>Nosotros, los griegos, pudimos asumir la grandeza, s�. Asumimos el esplendor y la pompa imperial. Pero los romanos saben c�mo llevar a cabo el trabajo cotidiano de gobierno. Quiz� Falco tuviera raz�n despu�s de todo. Quiz� nuestros irrisoriamente escasos siglos de Imperio, interrumpiendo el largo dominio romano, hab�an sido tan s�lo una anomal�a de la historia.Ya que ahora el Imperio Oriental era s�lo un recuerdo y la Pax Romana estaba en vigor a lo largo de miles de kil�metros y, desde su trono en Roma, el gran C�sar Flavio R�mulo presid�a un reino como el mundo nunca antes hab�a conocido. Hab�a romanos en lo m�s remoto de Asia, romanos en la India, navios romanos que llegaban incluso hasta los asombrosos nuevos continentes del lejano hemisferio occidental. Hab�a nuevos y extra�os inventos (libros impresos, armas que lanzaban pesados proyectiles a grandes distancias y todo tipo de milagros), mientras que nosotros, los griegos, nos ve�amos reducidos a la contemplaci�n de glorias pasadas cuando nos sent�bamos en nuestras ciudades conquistadas tom�ndonos una copa de vino y leyendo a Homero y a S�focles. Por primera vez en mi vida, vi a mi pueblo como una raza menor, elegante, encantadora, cultivada y sin importancia.</p><p>�Cu�nto hab�a despreciado a mi apuesto proc�nsul! �Y c�mo se hab�a vengado �l de m� por ello!</p><p>Permanec� en Istria dos d�as m�s y despu�s regres� a la ciudad. Hab�a un regalo de Falco esper�ndome: una estilizada pieza de marfil tallado que representaba una casa de extra�o dise�o y una mujer de delicados rasgos, sentada pensativamente a orillas de un lago, bajo un sauce llor�n. La nota que lo acompa�aba dec�a que proced�a de Catay y que se hab�a hecho con ella en Bactriana, en las fronteras de la India. No me hab�a dicho que tambi�n hab�a estado en Bactriana. Pensar en sus viajes en nombre de Roma me mareaba. Tantos viajes, tantos periplos agotadores. Yo lo imaginaba reuniendo peque�os tesoros como �ste all� donde hubiera ido y llev�ndolos consigo para obsequiar con ellos a sus damas en otras tierras. Aquella idea me irrit� tanto que a punto estuve de lanzar al suelo la pieza de marfil. Sin embargo recapacit� y la guard� en mi vitrina de curiosidades, al lado de la diosa de piedra de AEgyptus.</p><p>Ahora era su turno de invitarme a cenar con �l en el palacio de los dux y �supon�a yo�, pasar la noche en la misma cama donde una vez durmieron �stos y sus consortes. Aguard� una semana y despu�s otra, y la invitaci�n no llegaba. Eso parec�a entrar en contradicci�n con la nueva idea que yo me hab�a formado de �l como un hombre de grandes virtudes. Sin embargo, quiz� lo hab�a sobreestimado. Despu�s de todo, era un romano. Hab�a conseguido de m� lo que quer�a; ahora deb�a de estar a la b�squeda de otras aventuras, otras conquistas.</p><p>Estaba equivocada. De nuevo.</p><p>Cuando mi impaciencia se transform� nuevamente en irritaci�n hacia el proc�nsul, y mi furia por haber dejado que me llevara a tal estado hab�a borrado toda la consideraci�n que yo hubiera desarrollado hacia �l durante su visita a mi finca, acud� a ver a mi t�o Demetrio y le dije:</p><p>��Has visto �ltimamente a ese romano, proc�nsul nuestro? �Crees que est� enfermo?</p><p>��Por qu�? �Tienes alg�n inter�s en �l, Eudoxia?</p><p>Le fulmin� con la mirada. Despu�s de haberme empujado a los brazos de Falco para satisfacer sus propios prop�sitos, Demetrio no ten�a derecho a mofarse ahora de m�. Abruptamente le contest�:</p><p>�Me debe la cortes�a de una invitaci�n a palacio, t�o. No es que pensara en aceptarla� no ahora. Pero deber�a saber que su actitud es ofensiva.</p><p>��Se supone que debo decirle eso?</p><p>�No le digas nada. �Nada!</p><p>Demetrio me dedic� una sonrisita taimada. Pero estaba segura de que mantendr�a silencio. No ten�a nada que ganar humill�ndome a los ojos de Pompeyo Falco.</p><p>Pasaron los d�as. Y al final lleg� una nota de Falco escrita con una elegante caligraf�a griega, como todas las suyas, pregunt�ndome si pod�a pasar a visitarme. Mi primer impulso fue rechazarlo.</p><p>Pero no se pueden rechazar tales peticiones de un proc�nsul. Y, de todas maneras, me di cuenta de que yo quer�a volver a verlo. Deseaba mucho volver a verlo.</p><p>�Espero que me perdones por haber sido tan poco atento �me dijo�, pero he tenido grandes quebraderos de cabeza estas �ltimas semanas.</p><p>�Estoy segura de que as� habr� sido �le respond� con sequedad.</p><p>Los colores le subieron al rostro.</p><p>�Tienes todo el derecho a estar enfadada conmigo, Eudoxia, pero han sido unos d�as de circunstancias extraordinarias. Ha habido grandes agitaciones en Roma, �lo sabes? El emperador ha remodelado su gabinete. Han ca�do importantes hombres y otros, s�bitamente, han ascendido a la gloria.</p><p>��Y eso en qu� te afecta? �le pregunt�. �Eres uno de los que ha ca�do o de los que han ascendido a la gloria? �O no deber�a preguntarte nada de esto?</p><p>�Uno de los que ha ascendido �dijo�, es Cayo Julio Flavilo.</p><p>El nombre no me dec�a nada.</p><p>�Cayo Julio Flavilo, mi se�ora, ha ocupado el puesto de Tercer Flamen. Ahora �l es Primer Tribuno. Lo que supone un considerable ascenso, como puedes imaginar. Sucede que Cayo Flavilo es un hombre de Tarraco, como el emperador y como yo mismo. Es primo de mi padre y ha sido mi protector a lo largo de toda mi carrera. Los mensajeros han estado durante estas semanas de aqu� para all�, entre Venecia y Roma, y yo tambi�n he sido ascendido, seg�n parece, por gracia especial del nuevo tribuno.</p><p>�Ascendido �repet� sard�nicamente.</p><p>�As� es. He sido transferido a Constantinopla, donde ser� el nuevo procurador. Es el puesto administrativo m�s alto en el anterior Imperio Oriental. �Sus ojos emit�an destellos de autosuficiencia. Pero entonces cambi� su expresi�n. Vi en �l una especie de tristeza, de ternura.</p><p>�Se�ora, debes creerme cuando te digo que he recibido las noticias con una mezcla de sentimientos, y no todos ellos placenteros. Es un gran honor para m�, y sin embargo, no habr�a abandonado Venecia tan r�pidamente por decisi�n propia. Apenas hemos empezado a conocernos el uno al otro y ahora, lament�ndolo inmensamente, hemos de separarnos.</p><p>Tom� mis manos. Parec�a estar casi al borde de las l�grimas. Su sinceridad parec�a real; si no era as�, era mejor actor de lo que yo sospechaba.</p><p>Algo parecido a la consternaci�n me invadi�.</p><p>��Cu�ndo partes? �le pregunt�.</p><p>�En tres d�as, se�ora.</p><p>�Vaya, tres d�as.</p><p>�Tres d�as muy ajetreados.</p><p>�Siempre me puedes llevar contigo a Constantinopla �me sorprend� pensando�. Seguramente habr�a espacio para m� en alguna parte del enorme palacio del antiguo basileo, el que ahora ser� tu hogar.�</p><p>Pero, naturalmente, eso nunca ser�a posible. Un romano que medraba tan r�pidamente como �l lo estaba haciendo nunca querr�a cargar con una esposa bizantina. Una amante bizantina, quiz�. Pero �l ya no necesitaba amantes de ninguna clase. Ahora le hab�a llegado el momento de contraer un buen matrimonio y acometer el pr�ximo escalaf�n de su ascenso. El sill�n de procurador en Constantinopla no le durar�a mucho m�s tiempo que su proconsulado en Venecia. Su destino lo conducir�a de regreso a Roma antes de que pasara mucho tiempo. Ser�a un flamen, un tribuno, quiz� Pont�fice M�ximo. Si jugaba bien sus cartas, alg�n d�a podr�a ser emperador. Entonces, yo quiz� ser�a llamada a Roma para revivir viejos tiempos. Pero no volver�a a verle antes de eso.</p><p>��Puedo quedarme esta noche contigo? �pregunt�, con un extra�o nuevo matiz de duda en su voz; como si pensara que yo pod�a rechazarlo.</p><empty-line/><p>Naturalmente no lo rechac�. Habr�a sido grosero y mezquino. De todas formas yo lo deseaba. Sab�a que aqu�lla ser�a la �ltima oportunidad. Fue una noche de vino y poes�a, de l�grimas y risas, de �xtasis y extenuaci�n.</p><p>Y despu�s se march�, dej�ndome sumida en mi mezquina peque�a vida provinciana, mientras part�a hacia Constantinopla y la gloria. Una gran procesi�n de g�ndolas lo sigui� por el canal cuando se dirigi� hacia el mar. Un nuevo proc�nsul romano, dec�an, llegar�a a Venecia en cualquier momento.</p><p>Falco me hizo un regalo de despedida: las obras de Esquilo en un volumen bellamente encuadernado hecho con la imprenta, uno de esos inventos de los que en Roma se sienten tan orgullosos. Mi primera reacci�n fue de desd�n por darme algo hecho a m�quina en lugar de un manuscrito. Pero despu�s, como me hab�a ocurrido tantas veces durante los d�as de mi relaci�n con ese complicado individuo, me vi obligada a reconsiderar mi reacci�n, a admirar lo que a primera vista me hab�a parecido basto y vulgar. El libro era hermoso a su manera. M�s que eso: era el signo de una nueva era. Negar esa nueva era o darle la espalda ser�a una estupidez.</p><p>De manera que he aprendido de primera mano lo que es el poder de Roma y la insignificancia de la antigua grandeza. Nuestra encantadora Venecia fue s�lo un apeadero para �l. Como lo ser� la Constantinopla de grandeza imperial. Hab�a sido una poderosa lecci�n. Mediante mi propia experiencia, hab�a comprendido lo que eran Roma y los romanos; y ahora veo, como nunca antes pod�a haberlo visto, que ellos lo son todo, y nosotros, refinados y elegantes como puede que seamos, no somos nada en absoluto.</p><p>Subestim� a Quinto Pompeyo Falco en todo momento; de la misma manera hab�a subestimado su raza. Como todos nosotros lo hicimos, gracias a lo cual ellos recuperaron el poder sobre el mundo, o la mayor parte de �l, y nosotros en cambio sonre�mos y nos inclinamos y esperamos su gracia.</p><p>Me ha escrito en varias ocasiones, de manera que debo de haberle causado una fuerte impresi�n. Habla con cari�o, si bien con cautela, sobre nuestros momentos juntos. Sin embargo, no dice nada acerca de que le haga una visita en Constantinopla.</p><p>Pero a pesar de ello, quiz� se la haga uno de estos d�as. O quiz� no. Todo depende de c�mo sea el nuevo proc�nsul.</p></section><section><p>T�tulo original: <emphasis>Roma Eterna</emphasis></p><p>Traducci�n de Emilio Mayorga</p><p>Primera edici�n: octubre de 2006</p><p>� Agberg, Ltd., 2003</p><p>� Ediciones Minotauro, 2006</p><p>Avda. Diagonal, 662-664, 6.<sup>a</sup> planta. 08034 Barcelona</p><p>www. edicionesminotauro.com</p><p>www.scyla.com</p><p>Todos los derechos reservados</p><p>ISBN-13: 978-84-450-7610-1 ISBN-10: 84-450-7610-8</p><p>Dep�sito legal: B. 31343-2006</p><p>Fotocomposici�n: Anglofort, S. A.</p><p>Impresi�n: A &amp; M Gr�fic, S. L.</p><p>Impreso en Espa�a</p><p><emphasis>Printed in Spain</emphasis></p></section></body><binary id="cover" content-type="image/jpeg">/9j/2wBDAAUDBAQEAwUEBAQFBQUGBwwIBwcHBw8LCwkMEQ8SEhEPERETFhwXExQaFRERGCEYGh0dHx8fExciJCIeJBweHx7/2wBDAQUFBQcGBw4ICA4eFBEUHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh4eHh7/wAARCAGDAOYDASIAAhEBAxEB/8QAHQAAAAcBAQEAAAAAAAAAAAAAAAIDBAUGBwEICf/EAFkQAAECBAQDAwcJBQQECQwDAAECAwAEBREGEiExE0FRByJhFCMycYGRoQgVM0JScrHB8CRigpLRFkPh8TRTY6IlNTZzg5Sys7QYNzhEVGV0hIWTo8LD4vL/xAAaAQADAQEBAQAAAAAAAAAAAAABAgMEAAUG/8QALBEAAgICAgEEAgEEAgMAAAAAAAECEQMhEjFBBBMiUTJhwSMzgZFCsXGh8P/aAAwDAQACEQMRAD8AzHBNM+d61KSX/tk63LfzKAv8fhHuOTbSlKUpP1bR5B7CpVEzjejBxGZDbi3j/ChRB94EetJZ1QSCg7RdRs7I+iclghIIvraHiEtTUsptbSTpbWGNMdbeUEK9K0O7BhS0LcSgDnGbLqXHyFO0VKcl0sTS2lpvlVa4hKZTnTvcAa3iZrrjMxNtqaI7gsq3OI9aPNk2tc2jfD5x6Mrbg9Ee0tlKMjYKs+2XlDqUAGRadCm4tHDLtsITktbcmF5cpQoqCb3ESnCl8S0J2K5bkgpvpv1hN1jMnNtbaHAVZRBSbEe6EilZVvpGKcKNkJiZdBFlqKbfGE2HWwtSsxGuhgy23OJ3khV/hCLjLgOpSNdB1jO8dlllHqHEOFQzHXTXSOy4yu5QAYjuIWiTe/hB25sKJUU5TC+1RT3iTeUQDrYAQ2ad4gyKWPC+kRz8wtRPeVCrSVcMKTrE5YaHjmsWdkTNNlb6LAdTHFZkspZbdZaSja5hlNGYQ0Uo4lla6mGD5CglZOo0IMTeOyqy0Na7SKBU5xL07S5WfmWkcPiPozXT0t/N7487duFHpVDxMZejy/kzEzLpfcbSbhCs69r8r8uXLSPRyWwNbGPOvbm4+e0CeL7PmgwyGLp9JISLkX0IzFXtEVwLixcjtGblsW9JQuBeJqemAmnybaAlSglGYnb0REIpwLKhmCbcrQ/qCQKfLuWJBbTcA+Aje9kcb0yvv2UhJ6D84DNykHkI76VzsgJt8Y6yApCidABaL2ZGhRh9bL/FQbb6euDpeIfSojcwQsi10H/CAbcNo9YVjpHq7s5rdJxLhxDXkQ4bTKGltu5Q4sJuM2UEkDMkjXe1xeLqxMuKVYJuD12jzp2EPlqtTTV/N+S5/wCLMjl7Y2lifeC/pCbcgdI8TLi4s9bHO0TtQVnabaWhs5OeWBEQH1BAzZtesCBQbMh7FeHTK81NzCQlDeaWVrsVc49KS5CEixuox5tqBY/s5JTtKmJSUdnz5DMrc4aUsqyfSEnYHe99OVzG3dndRozlJlqPIV6Vq0xKM3cdS6FKUm9gd9hcAb6Wj6DBO7PnssKovlJdQ0sOOKFrxMz83IuSgcWyFhRtFZZcstRsg2Va0HmXVEtpBA73owssPy5eScZkg5LSTrqeHdJKhe0SbdIkshJJX0vEM0oFAB9K8TNEcccYWk632vByxml8ZCxp9kNWKQphkkAqbOpy8ojgMmVJ3t8ItXfmW5pta7JPdQPERXOGETC0vekE5QTFMLcoiT+LDoGYbx1KCmwO3XpHW07kHS8FdJUr07WO3WJZIF4TC2KASNYZvpKrEA5t4e5VFpZ5gaQg+nzSVqOU5dusTcSqkMUtFxRAAv4xIydNRYLmlnLbZMN2nkSwPc7xOhcgiqi5xLLXfwSIzOZZEimQli+ciBltuYRmUJSOGjS3WEWpsuKypXblvDzyOZcSlak3HjpAew3RBzLLqxnBOnjDNxtxs6i8TE826ypLQQQSYVXSXDKlxa8il7RGXwL43yK6twj6sef+3qrs1OvNSEvwVtySFjjNvpXnUq2ZJA9EpIIsY9CTrDqFlAGc9U687X9XjHljtSwzWcP4lffm0l3yta3klKLJIUoi4sTtcb28eQJxNNjvopTiACk5QLekesPp10iWZaNwnhINreAhlOlSFC6CCoXUSIXqs+huVQ2zbMppAKyfARsasnB0mQ72RKE2gjaHnUL4aVK9QvD2myJqkzKsc3O5+B/DnGzdidORhyariVqTMcREtYKH/OwuTJwQscfJ/owtyXUgoS5mA3V4Qqt+xKkAZNkhO48Y0PtZoxTiWaqLYeLc6A8tLgKgk5iChJIIAAFwCRpprGdH6Nxv7HPrFIS5oWUOJo/ZNiTDuH2A5OvurqE4vhqsiwZTewBva9zqbX5dI2VmaWNWzdQ+EeeOzTDgrmI2UOrKG2SHlkpuFJSdR6QOug0B35RvzgDE4sDQf52+EY/UJJ67NWF2Sqam6pCQ4gJIFtOcCKdXcYSFMmQwECYV9bI4nSBEeDLckZVTWZ2flvJ3n+E10ye34RZez+oVOh1iTfp7Lhmpd3JwwnNxh9nbnflrbUQ0wbQKxWJnLTpR2YA7i1oHdF7fW2H46aR6CwVgCk4dqUrVC87NzjOvfCchVlte1r+rWPWxwlLo8bLLjRe6eVTUuy4UcJTuUqSrcXEPajKpSQlKVGwzD71rwrIoamiVEZTa4v1h88tJQllW9rac41N7MbZESvFdShZTf0VRKybriRpoBqTEZS7tTjzDhypHo3iabZsLoOYEbQ0mmhVaOKcJSVjmbmG1eSXWmZhKNbZTaFlIUVEWIFtfZAmz/wAGhlOqr/jEkqdoZsi2QpRCPRh2GApKTYKSjcQ3SnKvXcR15bqVHhpJJG0Jl3IbGxwcoAGQDr4wFNhWoQB4QypszMPzYLqAG07eETCspuojeMWzWqRCT0knIo3A56RAsy61zBCVkgnYxbQ0lxRZtk5axxmmsyyVO6OFPSJ8aH5EPKsONkXauT4RLIeU0z35cknSCOTSFEEJCAmEZupsC1ngbQIqxuxVc3lWk8EiY66nKIazTrqEqQvupd56C8JOVpGwbuDurQQ2n56VfSgNvZlfWGpywmRFsY2effl21lIuhaTZf1r+uPO2CMWVA9oCp2uh+YS6+ZaYcUEpXLrUrup5nKNstwI315+WDgRxif4Yxv5RtNkaf824ipzLqKguaQHm27hL5AVlKgPSIta41sbdIlBeDRZVflL01mRr0jNZZZucmuIh9MuhSUuZcpDpvzVnN9TqDryGUPaugH6n9NY9K4owizjfD1Ln8RTM5JzshKEPTSGQQAtQUUlJFyb3ISCMozk7WOWdrXZkvDEkxV6VUvnSnKUhuYPB4bjCjYi4ucyTqL6WOh1tfRgzxUeMmTnjadlawQyBU0TJPdaczAdeUathTzlem1IIyqaRf4/1jJaCh5oLLZJJLakgdAoX+EaN2buPOVqaQokHg3CT4FP9YXMtlcaqJYu0yTl1YJn+KH3HEtgtpbCjmWNrhO6b6m+gtfS0ed31d/X9bR6Uxg/xcI1JrJ3hLu6/wx5tfR5z9eMV9MuzPn6Nz7Eyy3gFK0PvuqVMLzpc9FvayUeFrH1kwvjyvmnOMS4lFveUhV1IVqLW0A5k36iIzAtTXTezWUdycUNIV5q/V4j9e32xOKsfyEzRLSaXGpwfrpb3eHiBB45yl8VZZSSRns7mTOODIlrX6NKbZfZc29UCGxmy8oqLaCTvfuJ9ggR6HAx8jdfk81aeFdepAl+KzNN8dxz7GXvZr9Dt7jfQ39CUdLTsygqRtGD/ACdilwz7yiA75sN30VlG59V7Rt0gspKlJXqI14ncEzDnXzLcGMuXKm1ukHUwpKkKKdCY5TJjNLtlRurKLk9Ycv5rIcUsJBNhC8qJURnkiw75Va93E5irlYxYZVtpXeSb2EMWUcRx5txJGVIsTzJhwlxvhtMocvmBSbbk7QjbZyaQlNJdTMOBJGRWohmtlxS97XiSW1YIbFyf6QsWUmysu0Op8UTlsg5aWIeJWSq/WDvMEOkWsOsSxYBdCuUMau4tgBtFu/zhW+THhKiPSuUlzZxWXpaGc7UvKGFobQUBPO+8ITCHXFhoFLq/rW+r64OKdLusFBDhPMg7+qMs8igbMeNzHeHZqQdDbS1gOt/UJ/R6wSo1+ltu8ITQcWL91tJPxtb4xB1CRpok8szJlajoApHe/Xs9sVyp0Fgyt2GjIg7FCe/+P5+yM8shphi/ZZma7Rn5pqWdbmUKdTmClo7g9ZBNoOZ2jGZLTXkzmTQ/DWKUaPPUlJYYn3pt0hX+kd63usP8YgjWGqRTvIpgcQnucX0vf4nneIy2aIwNkErJPC6ZVZ9V4janJspDZ8j4X+7+vfGZSlbr0iPKKEq44l3fKHbtIR8bE7WFvHaFpvHDWJqXNyBmODOt/SNt97x7uo28fb0MdluFEV2k4lq1JJyzwaZcQrzbfdV/DvbTnfrGZyWI52exBTpusVKYqDrbhyI4JdLLel7BPe12OUA2udwYZdo09VZNXkM9xb/+r+c9NP2tzcnrcnlfSwqZTMMttvNKyrbIV6yRY/iY1xxaJuVHpw12n4tk8uGqpIVNTXBAlD5h7LmTxO6rqMwuQLbDSGdblZo06ZolYlZICbC0OOGb4Ns2/DzIIX1AJFtiY80Umeq9MqrlVpzxZmJNHGCwdu8B+ca5g7tJmcXTaaFNi77rDpbct6K0IKwT4WSb9dYy5fTvHHknZbHmjPT0Z9RJZ2n1h+TmUkOyzmUg/eFosDE47SKhPzbKgh/yS6eY+kRf4CFe0CWEp2glpKQCeCVkcybJJ98VvGzr0tNyykKNlghR6ix/oItF+4dJcIi8jiaqOsVMLXxRMsL4ubkcnj+A8OW9Gmjr+ukPQ8Q+rT0hDGb3/XSNcFRjm7RZ5iaadwRTpIKIOdS9/wB8jpb46e2K2/mWlQ3ty6xoXZ5SZGqYPKZhlIcD6kcT6wGitzt0hCvS1Mpcy1LyAlXi2PP+bzrzeP1dtr67ai1wkZ8WdKHIo7bRDaRAhzN2ceN12Gne9Ak89B+toEX5k+Jq/Zrh5Vdq5lm6gZJpi2RabFRUdrAkXta/svzj0pTJbhthpvcJtfe/vjH/AJNkuFTVSvwW7Nteb/vfS9JKug56bqGvXfZeWQly9raeqOxSrZLOrfERl+4QATrpDmYmXG2WWg2TZfuPWFsgQ6lQb3NrQoW8wO28bVLkYJRoPIh9x16aWpauLYNpUq9gOUOR9P8Ar4eyOtgcJIFhC7TaUOJcCgR0hZOhFGxy0FFVyIWIgwykXAjo2jNKRZQEbeEQWNq1KUChTNTfZLpZbKw2DYqtyvyiTr80JGkTU6rRDDZWT0trf2bxh852r0OTrj7L855cO7pa47zf69sJKbXRXFhu9miyb8qthl1pOcupUoi+19oquFFVd9c4J5TUpxJl3ybXP3fb09UUeidplQnKfiCcbpM8tgLCUuN7MnT9eG0QUhi6dqs/TZKTcnGHkzgU/OIGrI1/XhGSSPSiqNnxDWBQSymYPCadcSG/vq/qdbxG3a+c7vvF53uniOfZ+AtzIAAum8VmcrCsVlqWpjDdRnEzPmHHe99Gq3EUbd0XzajwA3EXjhS89RA9OTS2nk6LbYObL7Rf/HleIpDt0MpnjeVTltRNNtcL6/oq7/uzRmuM6NPz1Vmw89wafLbfZ66/0/rE3/ahjDWJ2WHphlTJmNP9j9XvXPttYe20T9eMrUqxQ0pUG2XppC307+j30fwlSALw6jxTYOZm1BbXQ0TVJqjwYbUyvgOW+kJ7ySfbFXn2EYb8lrSsyJpsqRkSrRYAtaLT2xsMs0BUy4t4vl9Ta1X9Ei9gPC1oprz/AM94Mk23lZp2WUpzKRcrSbkn17QYlU7Kx2hKcmam1UJcuPS77d0KXfzVt06+u/tistvqcICVjUgKB3MWirmTD5pUp51pxpLmfor/AC1I6xUJMWqCGf3fy0+EaYdEJr5JDxmVzVGckuJncdZ4aFIHdOtgbm23KJzssl5mn1yceP0rSGkL+6p5CVfC8VN192TqIf8AOWBv3/HSLPheuOprFZnJQhscNyYyFsKB55VaggZeYO9hrAyr+nfhHY5b33Zfe1FLH9rpSqB7SakmF/xcX/8Aqkxn2OUlCmO+PR/G5/pFqr8/870HDb7PpNvvsTH7lloXl9gXa0U7HAzrYOb6v4XH9Iz+mjUVH6NXqNwZAL+nb89f0fx1gszz57/hpB5QftLav9on8YXqDOt/10Hw90bFpmJK4k3gyus0lgCcedDIzHho+srx9lv1eEavitb0++5R5ISfEXcvgni28FA92+lwPHUxXk6HLzgyGsqCfrR3BHKQs3bV1bl1r33gQaV+j7rcCHAehfk9VRumrnOK0Tx1pRxQgqLdrnXwNvwjXE9pEhwGXTLzZ4sx5Oj9jUnXrqdvjGSdgq5VuYnlu/Rtthafui+b8o0VluTM2wkZXHDNAW15gn8owTycZsu4Wi2tY/w+7xw9ONNlhfD+uMys1rC4F/ZeHicRUYzKmBUGlKGndBOvS1rxSxS5czTj83LoDK3lq5fVsfxMR09hySfYWllpLGVKwoMnIUEqGW3vO9404/UV4MOTB+zV0VCSeRlYmAtfSFZdxRX6RjCpyUrdIfU9Tph1SAtbbSFHOFhKe7blfune0WCj45q8gQzUEtu8PulfNfLrbx0ygJsSd41LLZmljo2Vp5VxmdsLQ5Q6vKMveioYdxJTqyQlh3zoy3T67H8FAxb2bAaQZEVohMc1KXkaWGpzhiXfzBzN9kJJOnMRlGBcDYaWzVJgMImfLVKSkg5w22FFOUHSxJB+EXTt7kpicwf5RIlAm218Nsrvl72puB939bGC7NVik4PlJI2DyEJ4jn1M31vHUxhy7dnpYEaHhjDdJpNOTJyci0hhQ7ybaGFBQ6LTVKeYprbalHUgbwlSK5LeVtya1d5zROul4mJpkOGzhXlHjpFI6QktTMS7XZ0YKYdnaRRw4KgfOra0UNeelzpr7+sUzsjmKji3GLWZSmKdLL4ky2UdzL9Vv279R6iI17HHk7YdY0e/3sl9dzGVvt1GUZnGqFNtSry0Z1ZtM4T9a4BI35CM5rWzlbwZRHseS6puqcRtcwFLlg3aw4hyj1cod4zWxRcRSwMwV09RCVs8S3Ae1yn7vKIqWrymJmmNUaTEytEynzaG87z/ANzpbn6xErj+hpqS6NUlTIY8udvMtun6NKQVLVtuBy56WgRCypY2p03ONuGYmT5OkhxO51NrA+OpipzUw9TZuQLPcDyQALaECwJ9ViYu3ahjukpU8imutLZvdZyaL7tgR7rxklTqD80zKqS4F5UZQL6pudvhDRjRSLEMY6VAusufUR3x47H8IhJZeWtSy163SURI1ucXxESf12vS5+jpvz2iFmVlmbbWjXIoH3xaCEmw+JFZnk25IhnRVIC5hLxSErZXa6M11W0Hh64eVYZ3Cd7IiJTmDg6Xi8FozZdTLxPPFM1T32F9yclEvLHR0AJX78kFxbwDLM6+ccl9fBWbT3iIVE2CJEgkolyUH1kkn/tRJYma/Zw9/d58vPu8x7x+cZVCmapZLgxoxLIyNqbbJyqTZXUDrCFTUvjqTlJve/hDqmTeZxLaCU5kkW+0R0hCfUrygi1r6EQ/kVbiMUJSV8+VodKZskJSo5RoT1hFCA2zmUCVA6Qq24UI74JK7g+MM2CtCjSghNgmBCPGKVWtAhqE5G6/J5Ifr82CfNOSytP4k/rf+sbTW6XJy7EtMsoyOCbb+seo/rGAfJ1mAnGcxdviDyJzn4jrHpCfTKPSyboacIVfOTt0t4x5XqHxys1w3BMSDDK0MNvElJW5f23P5CDTcswmm8Ai5mEZnfWbXgsupt5xTee2X631ffAmHmmZuWl1r7ygSnxsQPzhIyZKSK8hmY4zxeaDqpfhXbzWSoqS4b/GKs0xPPzfDekXk8ErC1KT9JZKgbdb209YjUjTx5Vx7u+dy/czJzeEGqMhwpuRcsPpwI0RymeUTLkZkZZiVeKDxSsLHXkr/eV6rquI1js7xV5falTyj5anUG3pp/Dly6X0vaKHP0FKKPwyfJnJZWZKBse8s/lE92XsCYxPNPXAMsNP5j+I+N+sbsU7sx5YF/xvJOT+F52WYWW3+HnaUBeyk6i45jTUdI814YxPP+WLo89JPWMwmXLjfeShzTna2p6R6pLgVpY6c4x9zBcrTe0WcVJi0lMFM8W0jutKNwpP8ySegBAAAEDLHor6XJVmZYzxRXMNT/AaQs2UeE4dcvuEHovatjGry7vkyXXywAFKbbUSPcYtGOWvn3FTrXDLrK1FJJToDDOg4Bm8NOPNJk3C1OLBK2inQe+Mqm09HpcYOOyqoxzV0zvn5cv29PKu9vhElLZsVh4pkXmDw++f841yh9nVPnmfK6hKBdte9a/wjlbkqNKtGUkJQtFOl1Xt8Ifg0R92LPPMy9UMFr8uSweMDo56efnl5adTzFvYrQ5pWJJOcmsVTSHGc6/JpQO+hnVzHidvC/KNMrdKkp5lxh4NNt/XWv0fH2xk3aPQJyk068jPBqULn0H2P3vXyBOvug3YSi4uNL8jal5J1ZU2rKUE32hXC5kvJ35hxC1OtJzAX00iuz0sUHht6lMXrCEnKO4PUeF52yv5hvDvSGjtlSqDyJyecdUhIU4CpSYikOp411hIsoAp8IcTa1JfJBGaxF4avhK1HLbOm2vUxaEaRHJLYpMcUJKLq4d9U+MN1sWaCjzMSDLwflip0BK0Gyj1hFxwFQbuMnKGjJiyiu7EmVlCUII2OkWLEDgcoq0/Zy2iFDaShSum0P5xZcoKl31SUgxOStopF1FoipdakZFXsU66QvMTKXTmAJ8YY51AZVqAPUQUuFfdTtDONklLVC63cyMo67waYcPCyZgQBe0INoWUWSOccfyAkC5NrEmCkNypCzbhUm9x77QIRYeGW2RHvJ/OBD0Rb2ah2FTTDWLkqestvIb6fvDrHotudpM1okIaTc/ZEeZexJ11rG8nwlBObuq71tCQPzjYqtitMjXjIPTs/qbfRJyIvy66dTf+nk+pjbo9DDLRZz5T82tGXelGnQf7yY/eV0I9nhBqG5U1VB2aqiVNkMpDaQu41UrN15BENZarrkcMJnp16VS6H3GSnya5WUqIFu9pcC+t7QnLYhanX21KalXZQNOvKJl8n0ZTfmeu9vVeIRmdKNk3NVSptOyYlnELQX1Z0OIvshVukOzjEz9Sk5dUvYic14f7npdDt0v8IjaHiCQnuEzIp8045kzy85xShR+Go5euGhn6dOVXQzcnNLRvMS+YfzJ0+O1h62U/0QcSzVGfkJxqoOglLcsyCoK56L/rBOzuUbaxjMzQJ/0Pb7x/wEU7ErL5aD6ZnhSt1X4X0T7WXx9wOvri09nL9sTzT3H4v7Dt+6lRy/ejZhl2Z8kTUUO87xVKtPNyc3VJ1XpvWQj+URNpeIQVb6XtGJdqfadSm5JUkWHpaelz55taSFN665vCxMaZysTBDsW+fKTLz5dW9ncz3UBz1jW01KSmqdLvyjrZBQDpryjygxj+m1R/yKQpr7jqxZtWQ6/CPQFOp85J4UkuOSlXBStSQdYypcXs3Spx0WqcxCliVeIXmNt+UUeeqTLwLiFlYWe8nlEfVJ5xalMIdsj4REMrdZe4dxmVt0guXIChxFZl5x95xLAs8EHhq+yrkfYbH2RlPagZ+RIpT8xxuK5xJg/rkNvf1jWB5gLnUEOAJvbaMcx+/MPqbnn+FwnT/FlGv4wsWUUSrNsNzNUKWwScqUd0X1EWGZZdo9Ate2QKWv76tAjxOlz01ibwxiHDkhR3VGYAdLIsxb01W1ii4nrD1YnnHzdLSDZpv7ItFvyOTorc9oQux0vpBZROd1Ksp0UNOsFnFZl2JOo0hxKhtstkrXdBBi6ejM1bOvtramkupZGRZylN/jEfMtOMuq719dB0iTmnyFdwgkHT1QgWHJgFzIbX3hougZE3qgkjxnS5Y91KRpC4ePzc/LnRQUDblv8A5RzhustqSg2vbT2f5w1fWotC/PeAlYb4hMuZAuITygABOuusKFxJQEgEWg7CbpuBDPQqps6txLLRCdNN4aXK03Vzhy6jiJUmwHKG7ycmVOfQdIWIZ9hUJuNCpMCOJzZdVQIrRCzROx3/AJbSP30/iD+Marj6RfFYZmHmGR5hPnft5f3eVtueltYyHsjeUjHNPzd1OY/hGs42dqDtQAcCnGwDw7DYaR5mb8jfi6JLELxVhWUUpKXV+UrWo3tc3Gov96I+klSMN1Np5ASVSs4Uka6ZGtDf1wTEDqWcJSjWRZBfW2or5gEanp6MNKHNFeHXzw1KSWJzJk11CGtBf7sQULQ7JLsWadlZ88JhlKFLRnVnuq4CrQywBMTIUWZh55+zuYcZWYatOaRzsymUpnJhSCtCAtrIUo0vZcDA60LmEIWokIeAUf8AonbQ8t2RSHdGqCxRvKVKEooOMs5Wh3fr29kXTBEw7PYhbabmCh9hlpxS20d4pypjPJJZcw6ULSEhU4wT4AExbOzmY8lxNOrUoJCZFuxJ3uluHihZo2UzBSNhvGI/KKm5YtNSby0stzbeptr3VX9141BidDg9FXpdYonazR0VpuQU82CyytWdfS9rD22+EWcrExRp2Z32ez+H6IhppuXZLzaElbhVnjWTj+mTMuUScyy+bWKM1jFKoUqplbvEp1LmELbSAFysTE9h6lzraFyknL015I73AayBUZ1I2uNjxU42l0uWvxeXSGpfHnXjbhN/w7evYCI5j9iuy99L9/Nttp7L6RXZt9NZm3Wpmqy1OZaQe8yu+bXx1hrFSH9VrD9c/wCCqVoP7xz6iE+7W/S+sZ7jLjeU/NfHB4Tfof5nQ+EWH5xUDOUqlzksElB868j0tPGM5mZryczNyt2Y+uv87xSETmNJYZhe9zCLhyZ037u5MLyShwlKtpEZVFqAUAdzeLpWxJOojd1edw3GgNrwo0FFK8pAuNNYYglW99IXQq5sSRFuJkUhUh5a7lZ0tuYVyAgjP7zCCkgAG94CUZtjBALBtCUJ7/LWxjj4ZLl7mwtsYT4SirTaCrZIaUbbdDCtD/4EmtXLGHcuO8rvaWhBDZtbLA76V2BhpbEj8WOVpHCFzcDlEe6TpmT3SdodKKihNld4coaTdyEm+t4EVQ83aCKUOloEJqUrpeBDmc0Lsddebx7TeApsO2cCCsXAUG1HXTwj0Mk1LjumbWyTm1CGz3xlvpp64809mzzrOM5JbDvfbDq7kcg0sn4RsFYxMiRrz1PLry1pc73euEXFx+UeX6mD56PRwPRY3WJlLaWUFDLYeWtJDaiTmNztEfUpabVNqcLK3lrYDICZJWqU2htWaiimYYcqE5PzS1ZuGzlCNVKGfb1GGzdZM03LrYmn1N+TrUsuNJSW1J7x156KEZ4J8GUfZIrbdUphCqaGvJlk5L5Uqsk72Khpe48YiJICSmmXWlPKZzhb3CFgCE2tcgbX19cLUqvImihMpMF1apgcRDnTUXvZOkdp9TLrjTLM6xNHiBt9BA80b22uSSecOm4iONsRQhIlnUy3nGEBpZAukqVZVwTqCB+cT+GVlFcbU41lM1JNmw1y2G3ruAIiUvtuhx6YYyiwALfcy3uBpp0MSUu/Ky4NQTPhlmWbBPGHeQlQHMX6RSMzpQNAlHbDe0RuJnr0tsObIeHe9it4QplakpyltuSrgcQpV8x0sekR+I5mXqVMmqczPMoml6tpv9ZN9xva+h8LwzbfYkVQoioJlmbLtkAhvLYgDzylN24adIyqt12s0posVhlyU+rmCkrTm6XB9vW2torn9rXxM+YP9397vbdSCYVYb8mj3KNSq89LLffRMP8ACKQbfbiizc9SCw84+6XAk6fbisTeIZh51ZcTdK76Ztibd6/XSGfzo4XbW/XWLxxV5E5jk1R0GYc+2nufdMRt1FeUE6wdKVvuBCAVExPU6kKabC1nMr8Y0N0S/IjEoLbViLCIWp3Fk8yYsVTPDVlSNRuLRAz5KiSU6wIHZtKhihCspPxhVKNbXG0KNqKWSlLd82scskOAqSdNxeK2ZVGlYYNlwpRuYVfa4T23D2zfr4wqJtr52adaH8vqsbW/GHVWlKg685NhniD9X0ve17wvItwaVojG3e6b+yCtvOZ+57YFvDr6okJGUbD8vxfOIf8AsI6XFhpqfwjnoVRcuhr3++5xPw/pCZedt/uegPff2w6qDTIf027udHs209sMHnOJm7ixdV9oC2dLR1hTvGQtbaFhIzZVbEWJt8IjXsxN76Q9C0KDhWvLZHdHU3A/Ak+yGTwtz0ikSUugNcO36/rAjja9IEMSLXglorxWyUKCU5HBmT4tK8fGL7iqVdGNZ+YJPCLyO9vtv+UUXAuY4klUpSVFRKQBzukgRpdZl3JieMu5dtanS6o2ve6B+YjDkfz2b8K0NcavvnDVOZdeccKps3OUp04LeXn4mHFFVPimqEy+vKuTmlJQCUgANt635wesy79TpEt5KyFMMOJQVLUAVFKAk2F+ohu9x2kop6mFKW3JzDSSl0WBXlA5/uxnjuDRZ9iGBRMJmUfR6vto+75wQpg1iYlZgzPmxeaZT97zohpg6aUzVeC40o/tTSE5SgaXB2v0SYnWltSqXJeaDrOecGQ5M2azqFcr/VRf2wJ6OWyEkZt2Ww4+22VoUmYH72ZNyR+MPpypuKo08284UtNyDC2SNLKsgGIx1DjdFfZKwlanCUg6EgFNvzhaZlJidp7stLjV6VabSTyIy3/CK0mdQlKTC3pZnLx/N/3fDV/MOVuV4TdrDKi4pyWQl1vRauDa3LkRz0i4trm3KmmaaAlsrQYQi3ieotziJmUCaqT0sUgFv9pmV29K3oD84KlYFAqBpUzXqiC3dtLf0l/Dbqfaem8LVvDssiUBl2Q04m9ljffnGrSlOYk5BhoAehqq2qjzJ8YrVYlv2Zft/GO5j+2ZIKQ9xLBegh5LURaiC4vTnFkMmOIo5bw5ZYJQNNIp7pP26GlKpLTSgLXESs2lLMv6IsI7L3SbbWhlWXzkUi5Ft4Vuxkis1FRWo3MRbrIcJFofzyrrsBCUu2VOamLLQslZDqbfbWEZSR1EG4Lti5lJ6xZvJAU3SnW28dlpFK5ZwqGbS+kN7qJv07ZXqepsTSiu+idPXEsuphbKbqKcirKjr1MSSSgWMNJikFTd0OkWINusI3GRSEcmPoZcO8xdtz/ei0U9mRmm1/OM95I4geZuLKX1STy5RBMU54fStcRsfXRZKtfZr6j8I5UKhNSnmbeb/f8AHp0gtciak8abaGE2nz4HE2ENFJJWMytAffHUrbUu5KtTzjr7aFOBDYWCN77X6xdKjI3exGbbUhWdLagjkeUJJlZ14BaGXFN89NIsmGJr9oEoUtucQ2sfgb++LbUgww+6zLjhONt9PQVlsrW5t4G8Rnl4vo0Y/TqauzK0svBJBDe/2gnr4wImqoyuamHJk99a1+khHpdSfG8CKqdmeUKdE/2YssqxfKJmg8tnvZktWCj3Ta142eWkKexNXL1R879H9f8AIjT1k/niODJ7yGusTx84L5HMnq8fzjRcRYzflK7Oopb7Tkmw2F9zhupX3b+lra500I/GPO9RFylZvxOkS6ZmkN1ALmJmZVLuTBbKwlPdA0+z4RCJnpRx/hszLyC66X7ZU91AJVf0YjsV1JLEm1KSQSpSplyxy7WBP5RXJeZWoIWV5XC0tCdPVHQgGUi74QclZmrl1114jylCUFTSBqgEnW32SYm20NTFaQkLdmGlrUvKtlJsoc/X476nrFew4ytnD7fFczJ1dPdAtz5euLTg0jyMvX/uVJ/mMCSKRRDYplm/KwMiRrpbkNxCkiG2WZck20P9PyhHE6nFLLuZJGc3t4aCGDs6rMy0AfRF7e/84ZK0FuiwtTBVMpQOZiBYftVq6lChqE6ewQ4am1shTqhzVYfW2itYfccdYnZxaj5921vrcopGIvI19Sw5KoCOSCYq03lW2ppWpBIiRp9QSAhCzuLfCIaadCVlwagm8I48R07IKptFp05FWHIQWWLgTZWgG5h/OAOpCgBbeGBUUgnlBW0Bo6XAg3vERVnL3UDe8PXHBkUVDbaIeZWHV7aQ0DhiGy4vWFmpUhy8PpaXJN8todJl0lVibQzkco2BtoJkluckoNvHlB6U0kSy13sSBAm7Ikg2fAD26wlLKKZZYCrC+ohOx1Gg62UqJ1tfpHFy6coGlrQaXUFItcZjoLwtNBTbCCuw1Mcd0Flpdux9kU2steV1d223ofdsNQPbeLcp2zJT6u70ioSjmdaXftFaveYeColmV0RE3KuS6jYg66X6Qlx3LkpVqBrcbxNzBzTKkOBJv6JPLwiIm2Q2+rUW+sI0wd9mCcOLuInJLel30vNLIWnUHpFnpmIOKw41Mud9X+9FX4n6/wAYL+97oE8aYYZXDoeTx88eG7mHsgQySoq3N7DnAhuIvuRLfJysyMOPscMeeTnvZOnttf2X5nTUQWYccbkm5htvJm8wRf6l72tv8I4Z2wb4R83+tP0Yi35t1025d5SM/jGdKzVJ0PPLnnqg66ydF7cTveOpAF/Xpvyh3L+k3+ulz7NffDFaWmmfNIyH1w5pXF+kd/Vz8IZiR0XV+aSKaGEKsVEAgdOcSEpPLlqaG2rBa7j1AbRUFTfeISdE73hSTqJbC5hy6gnQC8R4GnkTVcqIztyjZJCbFXgecNRNJVMlazskmw+EV12fW9NOLJ0V3vXC8i7nmk7gK5noOUVUaJt2WRp9Gfhk6BJ1iFpk0EyzqBpZ46+2HKFKQ64R3tDpEJLOJQ1MAaq4o0gUMi4N1BaU2CrjXWHCp1KkBKtTbeKuw9yUq22kOw8rPuLRN7LRROpUhQBB2EJoCVMuHxhi1MhNtYcSzqVFSL7wrHojKkvKbDnDJpqxCjDuqFIct0hjxr7HaHQhI5g2UXOhEGcfSHUDNluN7+MRy3ioAk3CRYRyYWVFAUOX5wKspEcz7o0Ge4Hj4QiZnLLKQR3jsLwg7YLRzBHTwgrxzFJTa/qjuykl8Ry2tSW843Pow6qM0062wknvJBzevWIpp/M7lWbZDYCBNvNgBQFz3rmDRJvQrMzQCt7C8QTBDa2UK2ObX3QebdJVYk7Xhk+9oknQbCKxiZMkg82q71ughtNqU8FODcAAiCrdKybnURxAJzgHSwv74slRllKxJSQBHFpBT3YUdTlBHOEUjVVjod4bsToCEjnAgiCfrQIJMlEFZkgqxtyVHWyCm2Y2JygxxKSZdtBdyi2Yj9euBKqsDflEI7LscOOZilsG45mHaXEcI6k5Ba/69UR8ilRKnDzVpD8jnaw3gseLoO68SFWIAPOEXXlKkg2VpsT74E53SWzYZYbPrC8nRPSAkM5C/E853PQiSpk8qRebfS2h1Sdci0hQI57/AOcQqVJUoJG8PUbOL8Cn8P6wskUx7Ns7QnMPYX7UanRP7MSExRpZxkKZCnEO2LaVqUl0KCr97mSNNoofaph1nC3aXWcOST6piXl3myyo+kQ42lwA9bZ7X52vpew0ztHkcK1P5SU5TK1PzUoJhyXQc2jC3DLt8NK1DvJSpVklQ68txluJn6tL9qk+/i9p01FqeQudSu+wULBP7hTly20y5baWgtUTiyWrkjL4ESxS35FicxIppExMmcHERTwsZkshr0FuWsVFwLT3rJHOD4bxBQ6lVWZDG1Jpnza8Qjy2nyLcnMShJtnHASlKwNyFpV4XiS+UzLPS/bPWXnGylEw3LvMq5LTwUJJ/mQoeyM1DuVQUTlAI1PKEk6LwhyjyL1jDDVTwNjOapK+E+GVhcu660FJfaVolWU3A3sd7KBAOl4v+I6fRZTt2dwV8xShoj0wxLIQ2OG8yXGkK4iXB3iQtd7KKk2FrbEVjtzqan8SUmSeP7ZTaPKys1rfzmq9/urSfbFk7VsV0/D3bxXFTtJYm2VNtNOuDOmYCFS7eYtrSRlXY2B6aR3H5UTUnKK+2n/BlCHBIY8alGPJKgwmocLvtpdamEcTLzBtmHTUcjFr7SKxKYN7YqnS5TCtBmaTJzCP2Z+USbgoQSAfabXuL7gjSI3HGEmsE9rEpSZaZM1IvPMTki8r0lMuKBTfxBCh42vYXtEr27VylMdsOIkO4Yo826h0ATLjkzxSrgpsq3F4XdOtiix2IgpUgyknkTXRG9gTctUu0STo1Tp8lOyU2l9S25hgLsUMOLTY7jVI2OvOH3ZSim48xA1hau0mnsvzku4ZKoSjAYclnggrGZLeVLibINwoX10Ihv8m6yu2SiNnYtzV/+quwbs1kJObplffwnMTacVsSbvkMs/lJdl1d13hEWu+EnTTmbA7p6HR2T+46+l/JUqDXDR3Zt/5sp08/MJ4CDOMB1DKc1ypKTpn0ACuQKt7xo9Anpab7HMT4jVQKAJ6RnGGWF/NzZypUbHlzjGFuKSjKsEKB1B1N+kang3/0b8an/wB4yf8A20wsd2Xyu1H/AMoptfxG3U6VKsuUajSb0uVEvyMmGFu5renbQgW06XPWK6l4uNrQnTLf8Y487aV++mG4dCWlLVpnv+MPFAlLiFmVkuAjXf2QxfygIA0008IUfdN1ZdLE28YaPKzK0OwiyRiyzCtglxV/ZCye6TY6neE0A3vzhV4CySnob+6CTSsM+bkKGxFobugJsBCrKwWe97D7IbKWCATHIWR0DuwI6B3YEPRChy8+UJCQTtpeFGStxSQcpzHaE5paXStKU5cugvC1NUlsZlpuoG0Z/BqvZKNy4SlNhY9I65cABWnhDuXXxGysWIRzho64ou2ABEBLRTwN59SVTK9CocojnHLG6Emx312h6+o5lrSobagamI8H1j7ySPxisRZDmUKVPZv1ziap6pIzLap7i+SkArDIus9RuPVe/jrtEDLpUHAoCw8IkkqTxrkLCeoQSInI0Yei19ruJpHF+OJ7Eci1MyvlxbUph2x4WRtCBZQPevlvsLXtDus44p2KcOU+SxTKTy65TUcGXrMupKlus8kPoJHEI1sq4Otzc3JoiG3FvnMoKA6AG3tMcWlRnOElJKVW0ItAkxlA0VGM5Gp4Yp9AxbTnpsU5Jap9Tk1BMyw1ybUhd0uJsE2F0lNtDEVJ1PD1FmEz1PZnqtNoIWwmeYQy00sHQqbQtZc6gZkjTUKFxFcdvuUk8rAdUw2VZKRlvmiXIp7X0Tj1TM5WEzlVedeL7pdmF/WXffoP6fCLD2iYsw7inFy8RuS9XbdeyceXMw2QspbyXSu106JToUq159KE6pWghI3vc390NFhkrd/Ra57Fj1Yx1K4nroVMcF5hSpZpWVPDay5W0H6osm3PqbkkmdxtiTA2KcZzOIahSK9KeVhJmJeVm2SCUpsMqiju30voYzQL1AIhUqBsL5ldIPIThqy49mWM5bCeOW8TzFMVOcEOpalWHeAkKWhSdTY6DMe76umsBTavNUGpytSok080/LOhxl/KAbjXbUW5EG4IOosbREqSteouPhBUhQuCq9vWY5dB4/Jy+y6Y/wAR0TFNUTW2aMqkVV0Zp9LTmeWmHPtoTYFu5zEglV79bkucP40laf2VVvBPzfxnapNNv+VId7raUKQcuS2voq1v9bw1oZXZN1Ag63udISCyhd0iwh0idqL2LuL+p+v1eGzit0wDMnLlsPHSCBxCl2vYjnDqJHJOxMr5QTJxO90hUtqUrKgZj0GsN2zcmwOhsYciwyCsKtewvpBnVqUsAmCpISvQ++EnXLgXHPSOBdHXFE3HIQQJSSDeCLUbkCAgWFoJJsXCrD3QIKkXHugRwpIhDZcLizfnDhtTCl5kNg3OohmD+zp15aiFEKUEEJ3jOuizlTJdD0slslkKSrpyJhBD7QUS4bKVyiObcUGtCSbwmC4Rm3V4xRR0NzNO7LqXVJ/BeNanhZlK8R0/yZcopq5m0MHicZUuBqF6IupNlBOYA94g0ivYuxJXpOUlK9VZyqGTdcW05OPKddTnCQU51EnKMgIHIk9YJhLEuIMJ1eXrtFfflX2XClt36iyACUnkoWULg33EX3tZNDxhhGl9p9PkWaXUZ+cekKzJNaNKmkoSvjIH7wVdXioXucyyzVCpjrHdQn3uxbs3UqcfWZz508rKnj57JMI4ef7WXYX25WhXANQqDPYr2klM6+gyfzX5IUPG7PEmF8Th/ZzbG2/O8MMcLydhfZT/APWv/Eog+A15+wztW6/8DW/60uE8lo/2r/f8lZwHiWo4Wr8rVJF5ZZS6gzMsVWbmEA6pWDcEEEjbTca6xae36lCQ7VH5uVeW/TKvLtVGnPZ8yVMuA+j9kBYXZPJOWMvDy9EchqY2antTPaH2IU2Wk23X63hSpokEJLl80tNGzR2/1gSgdAkwrXgpyqSmQiqjP4d7MbNTL7T9bnPNBCx5uXZ0UtNjdJW53SRuG7Q97L5qoJ7MsbrZmn0mRl5ZxolR/Z8zxuUfZJ52ip9pc7KzldWimucSmyLaZKSc/wBY013Q4dBqs3WdN1mLh2NTD0v2X9pT7JAcbkpPcJUPpiPEGBEfL+Nftf8AaKLVMS1upU5NPqVQmJthD3GQHlXKVZbfr4Wub3ao1+uM9i9EnGqvPszJqL6FPomFhxaR6KSb6gdIodcrs/WJGVlZ3gHyZ1xaFtsIbJzhAscgF7ZBv1MXWYmUy3YXQTMUmTqKDVn/APSC6Mnd/wBmtB99xBSDN9DLFyqdW+zeiYlmmmWq+qdekplbSEo8sQlIUHFJSAMycyE33N9SdLRvZI/NSXaNQvJZh5njzzTLnDURnSpVik20I15xK4+kWqrhClYow4FNYelkCUXTwSpNMeuCoFR1UFlVwtVydASLpSI3siRxu0zCzd9FVWXzerOIDVNHVyxyX2i1ydTFZxfjunYtffm6PKyk+8FTD6VGVWheVlbJVbKsrUlASkWJUAQcotF/Jim5uX7YqEwxMvIYmluoeaCyEOgMuWzJ2VY6i8TFPxNUR2zTuEqupNZw/O19ci7Izo4iAgvKaSpJN8qk5rgi0G7NqTJ0D5UUlRae9xJen1KZl0knXutub+rb1gw1EfFFOxFjbGjU9WaccQ1N+TmlPMPMTE0tbSmySCkA3ta24seWxIM52G1eryOEu0BuUq0/LIZoCnmA1MrRwXA4my0WPdPeOotvFZxRjDED/wA80ZybT5FOPrQ6jhI7wS+HBra41SmLB2HuNs0LtDeelWpttOHF5mXisNq86j0sikq9ygY6AMvQMFVgYwwVjGk43ffqzlOpDtUp9TnV8WYln0qQhLQdXdWVxS0DLm5aC8VrsqwzJ1h6r1utNuOUagSC56aZSvJ5SsaNMFYBKc67XIsbA2INiLZhyXpmN+zOrUXCdOFHxNJr8umafKlxaKxKt62TxCtedvNojNZW9ifQ78nQtVqRxt2fqLaZzEVK/YS4vLd9nMpKPiVHwQYqZlooU3jvFi3VKl65O0yXKipuTpjypSWaBOyWmyEj3XO5JJJg1Xx7iKsYVFArVQmKo2iaTMszE44XXmrJWkoCz3ik5xoSbZBa0VyoysxKTbsnNsuMTDKy2624kpUhQNiCDsQYv/zXS/8Ayc/7SfNsr87/ANqPmzyrJ3vJ/JeJa21831rX8YAJaM4C+ZgjqklB0soHSAuw15QQ5bjW0MdYNTtBkgixJhPSyiN7wdrbUxwBQmwgQm6bAQIHIWh6yo5UqSLJGloWJyoABvpDVhRCU5zcpG0LpOdtWXe40hEh+VgzBKCfCCrcKW9eY0hJK7qUeQ5Rx1RIvbSHQLLRQsR0xGFxQK7h5upyjE05NS7zM0uXmGXHEtoWArvIKSGkaFBN9bw3rWIXapIyFNZlJaQpkgFmXlGQSnOs3W4pSiVKWqybkm1kgAAAAW75OzkpOdoVIw/VqRSKnITa1NuImJJtS/RUQQu2a4NtCSLE6bEXLtmxNS8C9o9QwvSeznAz8lJhooXN0xTjpztIcOucDdVtozzy/NwS2NHWzMKtiyeq+EqFht+n0xmVo/G8ldZQ4HfOqzrzErIN1a7eq0OsJ4zmsPYZrdATRaLUZOslryzy1t8qUGyVNgFt1GXKok3Gtz0AjWMBUHs27aqZOUmWoIwjiuWa44cpzilMup2K8itMoWoZk6Hay9YxPEtHmqBUpyiVEpTOSbnDeSAbXSoi401BtcHoYCmn8WjVCSn0Hma4y/SXpGSw/SKWp9SePMSpmFuOIBvw/OurATexNgDdKddIcYExfWMJzdRFKcCRU5B2SfHeulKrecRYiy020PK5it3bHm2+cajhfBFCw1hBrHPaG+9w5n/iqiS7mR6d/ecO6EW3I1Asbg2BM58dNbDyS7M7n7qY42qm7+3/AC9kWDAuPKnhajVmiy1Jo1Qkqy0lucan23VEhOa2UtuII9I673tYi0Tlb7UHmAyxhrDeGqJLtaJSilszLuX6occeSsqUOsSWGO1Ki1GZTIY9wLh2pyjicrs7JSKZWdt1zN5QfUMkJF66K5Z8nZnlTrkrN0nyFjD1Gpy+Ol0PSYmFOmyVjLd51wBPevoBcgXheaxlUJjA8lhF6QpqZGSmDMNvpDgeKjm9JRWU7KtsNo0ftZ7HZSRw2nHHZ5PLreG3Gy8toavSyOatbEpSbhQICkW717KIxc2t+tIMJqYilass2BMYVXCb8yunNSczLzbRam5ScbLjEwnWwWkEbXJBBBGutiQVcN4jfoOJ5bEMhSKQHpV4vtSrgeXLoVrlsC5n7psRdZ1EWr5NuH6XiTGdRp1TlQ/KmizH2cyFqKEBSbg2IC1WNtDaKPimkzmGsR1CiVEZZqTfUyu2yrbKHgRYjwMN5Cpqtok57HkyrEz2JGsOUGUq63lTCZlhMwrhvKN+IEOurbzA3IukgE3ABAIj8F4yq2G8Xs4qlG5eeqbCnFrXPlboK1pUlS1EKBUrvE3J31N4rz5uu8FaGtt7m3riqiqI3stc3jBiampyof2Jwq1PzfGKnkJnPMqdSQVIQqYLYIzXT3bJIBA0EJ4NxtUsLUiuU2RptLmm63KGUmXJpDilpbIIIQUrSBvfUHUCNJ7WuzlrBvyfMLTk2xkrb1SzTpI1HGbUoI8MqW0A/vZjzjDim1u9aFi01oTlY9oNYqlBrUpWKPNGSnJVWZtxvUpPTW9xuLG4IJBuDErijF03XcQmvopNMpFTLvHXM0wPMqU9e/FtxCErvrdITrrvrFbvqdbRuPyTMDyWJ6xWanWmeJIS0qqTQgi2dx5Kkqynwbz35i4OkdlkscXN+BJOlZn1c7RJ7ECm3sU4Zw1XZ1IsqfmJd5iZd5DOuXdbC7AJAzA6CImu42n5/CSMKMUqlUmkInvL+BIh4538nDzKU844fR0sCB4Q2xzRZzDmKKjQJ1JD0hMqZKstuIBsseBGo8CIgFJ70VjTV/YlAKibXEccSqx190BRVpcWjt7giCLYldKSBa9hzgBWoF9DCvDHKEnEgEX1gUdYZa0XgQuVhaApADXgnX4m5gQaBYZkpypHVMOWT3SDDdB4gDqUhKTCrZsRbURNBuhRpm5JMcfQAm0G4mS5J0O0ccIULX0MMw9l27AFcPtkwmb6CfTeJj5Vywrt7xFY6BMr/wCGaivdi6+F2sYZUD6M8mNB7daHgyqdptVn6nj0U2pL4HEk10d923mkf3iNNRrsYxzm45k/1/I8MdqyG+Se9MtduFGLJd4S25hExk2yFlds3hnye20Q/b/W5Ov9sWI5+nZDLGYSylaSCFlptLRUCNwSgkeuLczQj2e9mE/ivCNRFamKqjydyqtILRkpdRIVw0XJBKu6SSCkgaAgxiraszxSSSU6XPPSDil7mV5PHRVxpUW/saw4ziTtEp0lOslyQbKn5j7qNvYVZUnwUYmPlEVmYqvajPS5dzysghuXlxawT3QVj+cq1jnybZnJjmdubWpq/wDvG4qXagHmO0mugnecU6P47L/BUc95WzoalyI1ZU2hwOhHeNyeXP8AOEpd5Da2yVL7qrp68vzghWVpJKgRbWCywBXcAmKro0uVzN6+TXi2dLdYwssqXLLHlKG1d5IGbK4PUrMnTbfrGQY+paMPYyqlHbBCGZhRaBN/Nq7yNfukRbewV/JjZ50aWknL+rO3+cV7tpmWprtMqzzSgoEtC45ENISR7CDGfFGszf2JJ+TQfk5z4w/h3HWK2gFTNNp7SWgr0SVqUoJPOxU2ke2LF8pykUzEeGaB2p0GXtLzDKZeey88wu0s+Oa6CTr6I5xnmC5jyDsHxs4D52fflWB/0biD+DqovPycMRSeIsAYg7Na8oGWDK32c3NtWqgL/WQ5lUD1X+7He/VuunRB46qRgKzdMX7sFw/J1fGqatWiEULD7ZqtRUUZsyGu8lvLY5sygLjmkKikVqnvUuqzVPmAUvS7qm1jxB+IO4PMEReKjPnDPZDK0CX4SajiJ1M9UXBbMJVH0LftPe8DnEXySbjxXk7juzZ+1StvY9+S4ximoEJfTUPK8g1ygTTrCUexChrubax5WeKQ/mRG4YRqDlW+THWqIu4TKrdUP4FpfjDVlIdsIn6RNcl+/wD0dJcdfZ0xtzlde7NsJ9nlOllFM0ZoYjqSRdClhYyNt67XbzoV6vGM37M8OqxVj2kUM6szD4MwNvMo77mvI5UkA9SI0ftaw0cW40n6y1jrA7LKyluXZfrSUlttCQkC2XQkgkjqTHZ5wclB9dv+P5OUWlYp8ryhsKxFS8aSADknWmAl19BulTiE9xX8TeUD7kYMojNePWKsOf2r+Te9hxdYpFcqdEl80u5T5gTCQprMWkA6d4t9zXrePJjwIVYCwGhjvQTuDg/+Ov8AHgTNGmn9nACoXJjgFjcQbLbWCX7xvG0gdUsJB11gnEuE925jhtHQTlTpa+144IdJJTrAjmRZTpAhjgzSrMgCF0EEi+1oay+pGfu3EO203TpvE0AOCMuW+kJvO5RdOhEBAzpVc5SDCLoKV6j2w1DIuXY2C92nUEcxNBXuBMSfyh1Edr1YVc2yS/8A3DcQ3ZbXqDhvFMpXqsuoKVKKWW2ZaWQ4F3QUi6lOJtYm+x28dHPadXsP4rxC9XJV6qMuuJALTksiyyBYEqDmmlhsdoyuDWVya7VFL1RZOxHHTdLnFYYrpQ5Qan3Mq9UNuK01vplOyr+BOl7wvang5zC+KlmWCzS3brl1K3Qf9Wr94fhbne1IaXbY2t6MaJhntCkTSzRcYSD1WlOHw0lHp2FrX1Go5KBB/GOcHH5IdSvTKhgmsLoGLWKtYltJKXEjmhWivhr67RZO2OTbm5xnEMmUqafSltwp+sT6C/anT2CKriU0IrPzQ9Usv1EzUuhNtdrpUb6c7QthPE7lFIYmZVqekrkllem99twQb6ggg25XNy43sdOiKY9BXqgM34KhsYuVcGAKhT5mdor1RpL2cZJZ9vOhW3Qk73PpeyIVwYekpZyz03UHi4MlhwkZdet1ax0ZWPxLF2dzDWHadN4im7glvgsg6Z7bp9py2Pr6RSZ992dqLsw8oF15ZccV1UTcmHdaqMzVELdcXw2msoZZRoltI5CI4Hh//wCY7HGnZ03Za/LXpLstdlfqzU7m/X8kQeEa1NUGuMVWVJDjR1/eSdFJ9oJHtvyhWcqEs/RGKbnmEpad4t+GDfw9LxPviLP0XEH6/WkMlpoEn0afjqit1urymJmNJVwAziz/AKtCe6q2+qRl8LCKBXKo7WKk9OPbK0Ry0G2kPpbEswxgl2h83HPpPsNHU+2/r0J8IrqfR72sdihx7OyT5KkbJ2SP+U9nWJKMj03W3VD+NgJ/ERjpGU5ukXrssxdIYXTUBPMPviaCMpbt3cua97kdfhEBMtYWXOOrbnauy0onIjyNDmTprxReFxpwk7WmLkd0aB2POLw1gPFePlptMIlvm+nr/wBo4RrbwVkPqCoyh1wqABFyI0rEuLcHz/ZzTcG08VynIkX+OXFy7TnHPf8AS86N89+dtgNozEnXfwhvTq27JzdUbL8kzEyKT2gKoU04Ey1Yb4YSTYcZOqDf1Z025lQin9umFU4P7SanTGW+HJvueVSQSjKngOahIHRJzI/gisUKcXTKzI1Jp4tOysy2+haU5igoUFBQGlyLA2uPXGwdtPaR2ddo0jLFdOxFT6nKBQYnBKsrsk7pUnijMBuNdD4XBi4Sx51kitSVP+GLdqmYa4bD8ISzf4wrNBsPrDDq3WAfNrWjIojxFzb3n1neECm/ONpIBJK817xwuWJF7E846dukBQBA0jjg7q7oSYEIvGyEpgQaOoVbBWUnpuIet3y6d2G0sRo4nS+wMLpN0EmEAdbIyKFue8Ef1QYLmKUFQFiYKV3srcQUxkhIf4RYcNYcfrzD6pOp01DrDSnXGHVOJWEJCiT6FjonkTuIr53+MXrsXF6zU9M4+aZq/h3Lfjp7YTI3FWMkmxKk4Hdn31NS+KMMKXeyUGf7y/UnLcxGYdw+7W/K3UVCnU9iVSC47OvcJJUq+VKdDcnKr3REMqcZmUvM3S4hWZKgNQRzgyiTe53sT7Nr/H3x1P7GTJpWFJmYmG2Jer0aZUsHRmazlNuZFriEmsIKWtAGJcO3UbAeW/4RK9kLE1M4yDEm2FvLl12GnUdYpY0XktqDCdtoslRNKpC2qpMUh+fk5dTMwWC86V8MrS5kNilJNtzcgaA87Ar1vDczSp1uUm56npdWM1uKrROtj6PO2kMH3nXnw699I4vO594k+31xdu3+Xk2ccNCXBP7I3t99fOJubU1FeS/DVlJqkiuRdLXlEtM2y95leZJvfY+yF00RTsuH2ajJvFLJdebSHAplIFyDdIBO+xPriKsQbEEfo/1+MWXD/wDxRWv/AIYfHMIrL4ixXJ0RcrS3JplbstMyz/D9JCHLKHsNoSel1sWC+fKDUgH52lQBu4ImMcmX/tE75PtZpH8WUBfxzeuFT3QFH4uRDNU2YnJGZm5dOdEtkLo6BWbX2ZdfXDZKO7prFkw7UVU2hVB9kAupn5RSQRoQEP3/ABh5i+hyapZmuUTWWmm1OOy4/uSNPHS/Lly02POnQHitdlYkJdt94NvTLEok6Z3gop/3EqPwhevUpyjzZlX5qWeeSSFoaz3bIOmbMkbixFr7wyvYX6EH1RYe053ynGMxNf65iXV/+BEM3tE0rTKwU+jfrpaJbEWGarRaXSKpPM5ZeqsF+WUOgURY+NsqvUsQhh2mOVjEMhSmzl8rfS0V/YB3PsFz7I1rGFTlMfdmNXVKNMtrwzULyCG28t5E91O+3d1P/NCEy5nBpLryCOO7MUF7AxxwkJJvBgDlEIuEqumNKZBoLrl3+EduAL31jqU3XcgW9UFVa+3wgihVjMQbwFEE2vaCKuDtaOq9Da8c1QA6tQLAQI4NUi6kiBHAFGAHSgbWTqesK3sgC+kIyequlkwZRGUi+oiKdjh094EDW0cSNcvKCsFSG/FQveOZiqx2hkcE4fnffGo/J5YRMYlq8uoXz0R9I/nbjMY1b5PC5Cl1yfqdVq1LkGHpByXb8pnWkKKytB9EqzW0OtrRLPqJSC2VWSxnWkzD7by5RaHJd9hQRJMtnvoUi4KUAi1+sV1bliTbeLE1g51VbVKqxFhpCc5JmPnRvg2vvvcjwteIKrKkl1ifVTkqTJmYX5OFbhu/dHuhoyjLpjuJauyD/lW9bnIu/ApP5RTWLlS+uY+68XHsidZlKxMTk7Oykq0ZZbY4j6Gu9p1IO3PaK4/KeSTSkcSXdCjdKmn0OAj+Em3qOsSh+TZoSuEUJTKrIvlykRde0uuz6cXGaQWk52x3S0lQ0JSNweQiqJkTUJngB2XasQVLeeQ0kJ2OqiL77C9+kTmM0Iq1Sl5uXqVPu4nKpLj4SQc61a8toWauSNMItRdFbqj7k3OrmnR5xy18uidEgaDltE7htaEUOtZhcqZb9wzE/hERWpJuSS00qblX3rkrVLvBaQO7a526xM0VjLR5oF6V/amO5eYRc2zDXXu69bX9UUm7RLDFrJvxf/QyoTbU7NhqU4jE4foc681+vIfrXlDWtSr0pnl5hKkPIWlK0qFiCP18T1hIF6SqCS3YOtnNdCwrXkQQSIu+MZ+hYrpcm8OFTq6AluY4ndaeyp9LOdPAX15G4AMLObg/sfHG4lUp/wDyTq9tw/LK+Kx+cPMHYhFFqIceHGl3Rlfa8PC+l/x2jsnJmVw5Nyjs1IJcmn2yj9tZVfIT0Ubb87bRAvpLTymlFolKiklKwpJ8QRcEeIh0lKyU24VRbcZYWQwwmu0W79JmCHBl1LNz6J/d/D0T1Md2k6Yvm7DZpjKPUyiFcNYnXQ0v0948amP2RMMq1B8U9Ffjz6gmPX5eq40mnaa826y4Gsi8wQn6JPNVgLW16HTfSJwi1NNlcsYcXx+1r/ZzBqWJKVm63Oh5CWhwUcP0ypYPeRewunp7eWtg7Pazhem1lyTlzU1JqTXkriJvJwTdQtfLz5D1mIHFCmpPDdLp0nNy0w8FLemiyoEBVhbXnYFQiuMqcaebebWUKQcySNwesMoe4rIZHwlQ6r8gul1eZkVAgNLOW+5SdUn2ggxHG0XzHIkq5KU6qyU9TzOCWS3OscdKT1Fr2223va1ucUI8/XeKYpuStmfNjUHS6CZRlFiYKUwYrvpHFKi5nYRQ1vmgqtrCDLScpIIgp2TmMBnAWNBAjr4sBAgHGyynydsZzA4zE7SB/wA4XP6H4wq58mzH+mWfoB/+YdH/APHHr+hyrfkAzI1h/wCSp5o0jR7EI/iY36mfk8M4z7EMXYNw3NV6qztHclJYILiWZhanDmWEgAFAG5522jL1aAnnHun5Tsmt3sUryWkZl/s5H/WG48PPSkyP7o+8f1iU1xNOKfIbt+O8KEkp7ukEyOoWc7RCbb2gJUAu/KJs0xWrOp9O97Qay73HOAQc9xuY6hZBIMcd1s6lJvrsIXlPpCDYW1EIthSr5QSRqdIVSlQuvmdoVlY+BdzMp7M4Eqzc4QdzhAWq6idBYcoUYdWtHDVbU9YI4CFkC5SBpCwL5FYdKblOXlvC760pS2BvCKNDfkN46pQWqwHeH4QwsV3XYqylIcCjzhGeKlzF+Q29UOGS3dN/R5Qm6TdJcGt9PVaFTpmiSvGNnLhNrx0K0JO4tHZqwtYa3hThjJmhrIcBJwoPK+l/bAUskA5YGUWKfrEg+yOuXvpzEC7A40dZb4zmUbWveOKGW8KsktlQRsRYGOOZeEEfWGphl2LJR4/sbgkpgijpl5wde45CElHe8M2Qa0JEHe1jHR6N1WjpvlBMJkZgY4nQZSkqSRa0JqVlSL7QLd3vaQV5N0AJ1jhaDPLCj6MCA8vLbuwIHIB9N6JYSKbAxIk2ER9GIMimxsOcSFgU+lGzJ+bPN8mdfKMUE9kdYSP7zgpH/wB1B/KPFDg16+HWPZPymXiz2XPJJ+kmm0/BZ/KPHL32O/8ArSJz7Nfp4/Ai6v3ZbpdQERpTdGgiRq4Jl2xe5K7298NEJu34xCbpm7FG0JKHstAaQpRJ3jq0nN1vCjYIWBfcQtjKNvZ1F7+qDk33EESCCAld1c4MkKCr2vAZWEUBtCghXfgqQrKn4Q5ypCTpC1KkfL5+WlBNS0tx3kNcWYdDbTeY2zLUdEpG5PIawEyk40N0JVlPxhRtQTYfbP4QrOASsw6xdpfDcLfEbXnSq32SNCOloTbbKyLfVTce2OY2OK5a7OcLz/mvOd/x69RHZlebXnD1LL7M4pp2XcacSrItDiSlST4gw1mmQlWe9xe48D0PqidmtxuNjd5pRCVG2pgKBB0OkKgAkNqSbg2FzrBncqVAJG506wyZNw2NSCDqT7YDpSAOZMKLStS+VoASm91JHdN9IYnxt0E8TBdD3esKuBK03jhCcoEcmSlESWgWtCRbABML2uo9I4q2WHRCcRmoEWBgpQQTzELO6ouRqeUEUpKVA335QbJV/sQVoegtANyUkC946rNckaiOpSSBHCSj9jOtaNIP735QI5XdJZv7/wCUCBYD6hUUEyKOUSSQbRX8PVFldPSVrAPr2iYbnGVaZh/WNWXtnltbMq+VZ/5u5cdaij4Mux5HcbSlWTcfVPhHrD5VU3LowHJtvOJSpdRRkB5+bcv+MeT5hJDhQg3TyPhE32ep6eH9JP8AZEVwW4XS5/KGTZsYe1tXnGm+gJiPRfPaIy2zXiVI64CVQEJ74N+RhQC6oMUpvYQt7GcRK5zd3eHDN1EDKPEwiNVbmF2lZdDax5xzHgkWrBhlhQ8WF75s8oNKQmT8q4OfimaYzcMuahXC4uqdfbaNLm2cEqx9NOyX9mPm1GKqY4z52XSz5GptwzOh04ebJdOw5c4wwAFZ5eH4woLZNgIVMMsX7NmpjeC1ViVZmzhn5uXX6wp6ymEkSimkiW13y5s+UcvdFdeVgtMk4pHBDScMMNsoBTn+deOlTmb62X6S59HJoD6EZuoL+oBp+cFYUolRGnOC3oOPHtM3euIw7UsZ4jqrlaoU1K1GbqHAasxp+zL8ncz3zd5xewAspGZR7oiIxD/ZN/Dc783fMTcy5hintsIs0075Y281x+llkJcuo2zDYkRlEu6S6kKAVzhyvhuOrQQPRzePT8APhCWaY+nuN2at2iTWCp2r4xkKZL0dtzhya8PvybTLTNyWPKUlQAF7NqIzG2ro3UAaH2qrw87jSrOYWb4dIL54CMtgDYZinojNfKOQt6hA6LSojmBb/OG8woglI25QDnjWNXdiSCeH3RtAVqlNtCYDi1FJAFrmE3FHS+loZMVpLoA1THTYc/UITQTrbaDpspIN4Yg0BXpC2lhCZF0nrHedoBsBrBROSElpVmKbXIhB1Cr2O8PVlKEJJOsNHlErzEXgiShx77EwjKLmChWV1ChtBnCdybQkgkLTcZiI4g19jPEX+jt/f/KBBcSn9ma+/wDlAg2TsvaMV4pl5FvgYlrTfo+jPOj/APaHTePcbMqHDxZWhpznXD+JgQISJrkdqeK8SVtDEvV63PTzKFlSUPulYBsesQM2Bnc9S/xgQID7NsV/S/8Av0NTq1r4fnHB6YgQIaRlX4hx9LHfrwIEAqcV9ImHDHpKgQIDBjAf6fnB2NUK9UCBBKsTVuqCo9CBAhRoirP1fWr/ALIh2rZPqR+BgQIEi+HwIt/6IfZ+cIf3afuiBAhRJnFbH1GEHdz6zAgQ5J9A5QVECBBQkvAblBOcCBBROXgKv0RCa/SH65wIEMiEhKZ5QGtj6/ygQIciyIxV9Ez94wIECEZI/9k=</binary>
</FictionBook>